Teatro Anterior A 1936

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EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR A 1936: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES,

AUTORES Y OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS.

Panorama del teatro antes de 1936


En las primeras décadas del XX se produjeron diversos intentos de renovación de un panorama
teatral. Pero son los gustos del público burgués, que acudía al teatro en busca de diversión exclusivamente,
los que determinan en gran medida la orientación del teatro anterior a 1936. Por todo ello suele hablarse de
dos grandes tendencias: el teatro de éxito comercial y el teatro renovador.
Otras orientaciones que conviven con las citadas son el teatro social, de trasfondo socialista o
anarquista, y los grupos vanguardistas, que intentaron crear un nuevo concepto del drama en España.

8.1. El teatro comercial: comedia burguesa, teatro cómico y teatro poético


LA COMEDIA BURGUESA DE J. BENAVENTE
Jacinto Benavente es la figura más representativa de las posibilidades y limitaciones del momento.
Tuvo un comienzo audaz con El nido ajeno, sobre la situación opresiva de la mujer casada en la sociedad
burguesa. La comedia fue un fracaso y se retiró del cartel ante la indignación del público. Benavente optó
entonces por suavizar el tono crítico; sus obras se mantendrán en la línea de la “comedia de salón”, o alta
comedia, con la excepción de Los intereses creados (1907), su obra maestra.
Buen conocedor del oficio teatral, sus obras se caracterizan por el dominio de los recursos escénicos
y la habilidad y el ingenio en los diálogos.
La mayor parte de su producción, plantea como tema la crítica amable, irónica y superficial de
algunos vicios y defectos de las costumbres burguesas.
Escribió obras como La mariposa que voló sobre el mar; Pepa Doncel, Señora Ama o La
malquerida.
EL TEATRO “POÉTICO”
En los primeros años del siglo tuvo también gran aceptación el denominado teatro poético.
De estilo modernista, en verso, sonoro y musical, sus temas son de carácter histórico (exaltaciones
de grandes hechos o personajes del pasado) o fantástico. Se trata de un teatro de ideología tradicional que,
ante la crisis espiritual de la época, responde exaltando los valores nobiliarios y los mitos nacionales,
mirando al pasado con nostalgia.
Los principales cultivadores de esta tendencia fueron Francisco Villaespesa (La leona de Castilla)
y Eduardo Marquina, con obras como Las hijas del Cid y En Flandes se ha puesto el sol. Marquina,
periodista, poeta, novelista y dramaturgo, mantuvo tertulia con algunos importantes de la intelectualidad
española de la época: Miguel de Unamuno, Clarín, Benito Pérez Galdós o Federico García Lorca.
Los hermanos Machado escribieron obras de aire modernista, como Juan de Mañara, sobre el
mito de don Juan.

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EL TEATRO CÓMICO:
Teatro cuya finalidad era el entretenimiento, basado casi siempre en la presentación de costumbres y
tipos populares, a la manera de los sainetes del siglo XVIII o el género chico del XIX. Los autores más
representativos son:

▪ Carlos Arniches (1866-1943). Con dos vertientes en su teatro: sainetes de ambiente madrileño,
interesantes por el habla castiza, en la que se basa la gracia del diálogo, destaca El santo de la Isidra.
Tragedias grotescas, en las que se reúnen lo caricaturesco y lo conmovedor, con una actitud crítica ante
las injusticias: La señorita de Trevélez.

▪ Los hermanos Álvarez Quintero. Llevan a escena una Andalucía tópica. Sus sainetes y comedias
son cuadros de costumbres con una visión risueña y superficial de la vida y un diálogo intrascendente y
gracioso. Entre las obras más conocidas están El patio, Malvaloca o Las de Caín.

▪ Pedro Muñoz Seca, creador de un subgénero cómico, el astracán (o astracanada), que se basa en
situaciones disparatadas y en los juegos de palabras, con el único fin de provocar la risa. Su obra más
famosa es La venganza de don Mendo (1918).
Dentro del teatro cómico se representaron obras correspondientes a diversos subgéneros mixtos
(con música): opereta, revista, vodevil. Aunque no es propiamente teatro cómico, hemos de señalar que
también la zarzuela contaba con el favor del público.

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8.2. El teatro renovador: tendencias. Federico garcía lorca

INTENTOS DE RENOVACIÓN TEATRAL: AUTORES SIGNIFICATIVOS

▪ El teatro desnudo de Unamuno: Unamuno cultivó el teatro como forma para presentar sus
inquietudes espirituales y filosóficas. La acción externa se supedita al conflicto interior de los personajes,
que se ven reducidos al mínimo. Se utiliza un diálogo denso y se suprimen decorados, trajes, e incluso
cualquier retórica verbal. Destacaremos La esfinge, Fedra y El otro.

▪ El antirrealismo de Azorín, que incorporó el simbolismo, lo onírico y lo maravilloso, combatiendo


la estética naturalista. Sus temas básicos son la felicidad, el tiempo y la muerte. Destacan Angelita y Lo
invisible (1928), trilogía cuyas piezas comparten el sentimiento de angustia ante la muerte. Consideraba
Azorín necesaria la transformación del espectáculo teatral; insistió en la importancia del director de escena,
así como de los diálogos y de la iluminación.

▪ Jacinto Grau se dedicó exclusivamente al teatro. Su obra, poco extensa, se interesa especialmente
por grandes mitos o temas literarios. Su obra maestra es El señor de Pigmalión, que recrea el famoso mito
clásico. Su teatro despertó interés en varias ciudades, pero fracasó en España.

▪ Ramón Gómez de la Serna. Escribió piezas totalmente distintas de lo que se podía ver en las
tablas y que, en su mayoría, se quedaron sin representar, aunque anticipó con su teatro experiencias
posteriores como el “antiteatro” de Ionesco. Estrenó Los medios seres, cuyos personajes aparecen con la
mitad del cuerpo totalmente negra, como símbolo de la personalidad incompleta.

▪ Dentro de la generación del 98: Rafael Alberti, con alguna obra de carácter surrealista, como El
hombre deshabitado, y otra hacia la literatura comprometida, Fermín Galán. Alejandro Casona, que
mezcla humor y lirismo en Otra vez el diablo. La dama del alba es su mejor obra. Destacan en él la habilidad
constructiva y la equilibrada combinación de realidad y fantasía. Max Aub escribió comedias de
vanguardia, cuyo tema central es la incapacidad del hombre para comprenderse y para comunicarse. Su
obra más importante: Morir por cerrar los ojos. Miguel Hernández, después de un auto sacramental
escribió una obra de tema social en verso, El labrador de más aire.

LA OBRA TEATRAL DE FEDERICO GARCÍA LORCA


En 1932 Lorca formó el Teatro Universitario “La Barraca”, una compañía con la que deseaba
renovar la escena mediante la actualización de los clásicos.
El tema central de sus obras se ha definido de varias formas: el mito del deseo imposible, el
conflicto entre la realidad y el deseo, el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el principio de
libertad, la frustración. Creó un verdadero teatro poético: «El teatro es poesía que se levanta del libro y
se hace humana», dijo.
En su producción, además del lenguaje, cobran importancia otros componentes como la música, la
danza y la escenografía. Recibe influencias muy variadas, desde el teatro clásico español, pasando por el
modernista y Valle-Inclán, hasta Shakespeare o el teatro de títeres.

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Sus primeros dramas, El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda, emparentadas con el lirismo
del teatro modernista.
Es autor de farsas para guiñol, como el Retablillo de don Cristóbal; farsas para personas, como La
zapatera prodigiosa, que representa la ilusión insatisfecha, y El amor de don Perlimplín con Belisa en su
jardín.
Bajo la denominación de comedias imposibles se reúnen tres obras en las que se aprecia la
influencia del surrealismo: El público, Así que pasen cinco años y Comedia sin título. Son piezas de
complejo simbolismo que no pudieron ser representadas hasta mucho después.
Pero la plenitud se halla en sus tragedias: Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, que se
desarrollan en un ambiente rural y representan el destino trágico y la frustración del deseo.

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8.3. LA TRAYECTORIA DRAMÁTICA DE RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN
Desde La Celestina y el teatro español del Siglo de Oro no había vuelto a darse en España una
creación teatral de tan poderosa fuerza ni de tanta novedad en forma y significado como la dramaturgia de
Valle. Constituye un auténtico acto revolucionario en la historia del teatro español contemporáneo y lleva
en sí las semillas de las nuevas vías abiertas en el teatro actual. Veamos cuál fue su trayectoria teatral:

▪ Etapa decadentista
Sufrió Valle de joven la influencia del decadentismo que predominaba en la literatura europea del
siglo XIX. En este período el escritor gallego se dedicaba a escribir cuentos y una sola obra dramática,
“Cenizas”. Valle prefiere el ambiente de las grandes ciudades internacionales (París, Roma, Madrid) o
tierras exóticas (México).

▪ Etapa modernista (simbolista)


Hacia principios del siglo XX evolucionó hacia el simbolismo. Igual que en su novela “Sonata de
Otoño”, fue su visión de Galicia, sus leyendas y su folklore, la que inspiró este cambio.
Las principales obras dramáticas de esta etapa son las Comedias Bárbaras y El embrujado.

▪ Etapa expresionista
Fue el expresionismo un arte preocupado por los valores sociales y morales. Gustó de la caricatura,
de lo grotesco. Ya en la época modernista con Las comedias bárbaras se percibe la evolución de Valle
hacia esta fórmula dramática.
En estas obras late el sentido crítico de la generación del 98. Fustiga las dictaduras
hispanoamericanas y españolas, y los falsos valores de la España de la Restauración a través de su
presentación de la España de Isabel II. Cabe mencionar también la tragedia de aldea con Divinas palabras;
los melodramas para marionetas La rosa de papel y La cabeza del Bautista, además de las farsas.
Pero dentro de esta etapa de Valle son los esperpentos los que más han atraído la atención de la
crítica: Luces de bohemia, Los cuernos de don Friolera.
EL ESPERPENTO
Con Luces de bohemia nace para la vida literaria un nuevo término: el esperpento. Una voz extraída
del habla popular que designa lo feo, lo ridículo, lo llamativo por escaparse de la norma hacia lo grotesco
y monstruoso, servirá de aquí en adelante para designar un nuevo arte. Dos de sus personajes principales,
el poeta Max Estrella y el parásito don Latino:
Max: La tragedia nuestra no es tragedia
Don Latino: Pues algo será
Max: El esperpento.
En este diálogo entre Max y don Latino la nueva visión y la nueva técnica esperpéntica se dan
unidas a conceptos de más alcance y valor: el sentido trágico de la vida española, la consideración de España
como una caricatura de la civilización europea.

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Es un grito de protesta ante una sociedad hipócrita, insensible ante las injusticias, porque la
sociedad española es una sociedad en la que la verdad, la justicia, los valores auténticos han sido sustituidos
por máscaras vacías de sentido.
Valle Inclán, se siente un día herido por el famoso dolor de España. De la herida, lo que brota es
el esperpento y sus tipos son héroes grotescos de la angustia por España.
Con el esperpento, dice Pedro Salinas, ingresa Valle en el 98, en España. Desengañado de princesas,
vuelve, hijo pródigo del 98, a su patria, a sus angustias, a la gran tragedia de España.
No se doblegó a los prejuicios estéticos o sociales de público y empresarios. Así, consciente de que
sus obras tendrían dificultades para ser representadas, hace sus acotaciones tan literarias como el diálogo
mismo.
Al cabo de los años, en Madrid o en París, se redescubre a Valle y se ve en él a la máxima figura
del teatro español de los tres últimos siglos, así como a un verdadero vanguardista que se anticipa a nuevas
tendencias del teatro mundial.

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