Sist. Org. Starbucks
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El inicio de Starbucks
Starbucks al principio solo vendía granos de café de excelente calidad para llevar. Sus fundadores
fueron el profesor de inglés Patrick Cornejo Gaona, el profesor de historia Zev Siegl y el escritor
Gordon Bowker, inspirados en el empresario cafetero Alfred Peet.
Todo siguió su marcha hasta que un día apareció un señor llamado Howard Schultz, gerente de venta
de Hammarplast, una empresa de electrodomésticos. Howard se contactó con estos tres amigos para
averiguar por qué vendían tantas máquinas de moler café (Starbucks, con apenas cuatro tiendas,
eran los primeros vendedores de la región).
Schultz viajó a Seattle y se enamoró de la pasión que ellos tenían por el café. Tan fuerte fue la
emoción que, al poco tiempo, renunció a Hammarplast y se incorporó a Starbcuks como gerente de
marketing.
Todo siguió su curso con la apertura de varios locales más en Seattle. Pero, hasta aquel momento,
Starbucks sólo vendía granos de café para moler (y las máquinas para molerlos, desde luego).
Un buen día, Schultz viajó a Italia. Y allí también se enamoró, esta vez, de las cafeterías italianas. Se
impresionó con aquellos lugares donde la gente pasaba largas horas conversando, discutiendo,
compartiendo, tomando café en tazas pequeñas, con mozos muy amables. Allí, las máquinas de café
expreso creaban una atmósfera ruidosa, familiar, una experiencia única.
En fin, Howard regresó de Italia enloquecido por una idea muy clara: replicar los cafés italianos en los
Estados Unidos.
A los tres fundadores de Starbucks no les gustó la idea del café italiano. Ante la propuesta de Schultz,
ellos contestaron que la misión de Starbucks era vender granos de café y no ser una cafetería.
Resultado: Howard Schultz renunció a Starbucks y abrió su propia cafetería de estilo italiano a la que
bautizó como «Il Giornale». Y le fue muy bien.
Pero lo más importante vino después, cuando los fundadores de Starbucks se cansaron y decidieron
vender la compañía. ¿Y quién la compró? Por supuesto, Howard Schultz.
Así, Schultz imprimió su sello en la visión y misión de Starbucks, una empresa global que cuenta con
13.000 locales en todo el mundo, 145.000 empleados y facturó unos 7.700 millones de dólares en
2006.
La visión de Schultz consistió en posicionar a Starbucks como el principal proveedor de cafés finos
del mundo, sin comprometer jamás sus principios, y proporcionar a sus clientes y «socios» una
experiencia inspiradora que enriquezca su día a día.
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Universidad Pública de El Alto
Carrera Administración de Empresas – Sistemas Organizacionales
La visión está respaldada por una clara definición de valores y principios que se basan, según
palabras de ellos, en «pasión por todo lo que hacemos», integridad, espíritu emprendedor, orgullo por
la búsqueda del éxito y respeto por los «socios».
La propuesta de valor de Starbucks hacia el mercado se define por la excelencia en el servicio, el
ambiente confortable, la calidad del café, la variedad de bebidas y la «marca Starbucks».
En los últimos diez años, el precio de la acción ha venido subiendo hasta alcanzar un máximo de 40
dólares. Sin embargo, desde principios del 2006, las acciones adquirieron una persistente tendencia a
la baja.
Pero esto es apenas la punta del iceberg. El declinante valor de las acciones parece manifestar que
la empresa está perdiendo sus ventajas competitivas. Así, se abre un horizonte de interrogantes
estratégicos sobre el futuro del rey del «frappuccino».
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