TFG Tortosa Rodenas Andrea

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Facultad de Psicología

Grado en Psicología

Trabajo de Fin de Grado

Programa en Psicoeducación y Bienestar para


Personas con Esquizofrenia en Servicios de
Rehabilitación Psiquiátrica Intensiva

Presentado por:
Andrea Tortosa Rodenas

Tutor/a:
César Andrés Mateu Hernández

Valencia, a 1 de junio de 2020


III

A mi pequeña hermana, Berta, para que se sepas que,

pase lo que pase, siempre voy a estar ahí.

A mi inderogable padre, Juan, por demostrar que cuando se lucha contra la adversidad,

se afronta mucho mejor si te acompañan de la mano y te apoyan.

Y, a mi maravillosa madre, Inma, por ser un ejemplo de superación y de fortaleza;

por encaminarme hacia la ayuda y el cuidado de la salud mental.

Gracias, mamá, por y para ti es este trabajo.


IV

PROGRAMA EN PSICOEDUCACIÓN Y
BIENESTAR PARA PERSONAS CON
ESQUIZOFRENIA EN SERVICIOS DE
REHABILITACIÓN PSIQUIÁTRICA INTENSIVA

Trabajo de Final de Grado presentado por: Andrea Tortosa Rodenas


Bajo la dirección de: César Andrés Mateu Hernández

Universidad Católica de Valencia – San Vicente Mártir

Facultad de Psicología

Sede Padre Jofre – 46100 Burjassot


V

RESUMEN. La esquizofrenia es un trastorno mental característico por la distorsión del


pensamiento, la percepción, la emoción, el lenguaje, la autoconciencia y la conducta. Esto
lleva a considerar la esquizofrenia como una psicopatología grave con un alto grado de
sufrimiento y malestar para la persona que la padece y sus allegados.
Las intervenciones actuales apuestan por una combinación de tratamiento farmacológico y
terapias psicosociales, teniendo en cuenta la importancia de realizar intervenciones adaptadas
a las necesidades del paciente y que lidien con los síntomas positivos y negativos de la
enfermedad. Por ello, el Programa de Psicoeducación y Bienestar para Personas
Diagnosticadas de Esquizofrenia, que aquí se presenta, es un programa fundamentado en la
psicoeducación y en las terapias de tercera generación, formado por 15 sesiones grupales y 2
individuales, que promueven el desarrollo de habilidades y fortalezas personales, la expresión
y la comprensión de las emociones y sentimientos positivos, el vivir el momento presente y
hacer frente al estigma. El principal objetivo que se persigue con su implantación es reducir
los síntomas negativos con mayor malestar significativo, promoviendo el bienestar de las
personas que padecen el trastorno en todos sus ámbitos personales, así como, proveyendo a la
persona de herramientas e información necesaria para afrontar el estrés y los problemas que
conlleva padecer el trastorno y el diagnóstico de esquizofrenia.

Palabras clave: Psicosis, Esquizofrenia, Psicoeducación, Bienestar, Mindfulness


VI

ABSTRACT. Schizophrenia is a mental disorder characterized by distortion of thought,


perception, emotion, language, self-awareness, and behavior. That makes consider
schizophrenia as a serious psychopathology with high levels of distress and discomfort for
the person who is suffering the disorder and his closest environment.
Current interventions beat on a combination of pharmacological treatment and psychosocial
therapies, considering the need to proceed with interventions adapted to the patient's needs,
ensuring that they deal with the positive and negative symptoms of the disease. Therefore, the
Psychoeducation and Wellness Program for People Diagnosed with Schizophrenia, presented
here, is a program based on psychoeducation and third-generation therapies, consisting of 15
group sessions and 2 individual sessions, which promote the development of skills and
personal strengths, expression and understanding of positive emotions and feelings, living in
the present moment and dealing with stigma.
The main goal of this program is to reduce negative symptoms with greater significant
discomfort, promoting the well-being of people who suffer from the disorder in all their
personal areas, as well as providing the person with necessary tools and information to cope
of having the disorder and the diagnosis.

Key words: Psychosis, Schizophrenia, Psychoeducation, Wellness, Mindfulness


VII

ÍNDICE

SOLICITUD DE DEFENSA ……………………………………………………………… II

DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTOS ……………………………………………. III

RESUMEN……………...……………………………………………………………………V

ABSTRACT ………………………………………………………………………………..VI

1. Introducción ……………………………………………………………………………...1

1.1. Marco Teórico ………………………………………………………………………2

1.1.1. Una visión general de la psicosis: Breve recorrido histórico hacia el concepto

de esquizofrenia ……………………………………………………………………….2

1.1.2. Criterios diagnósticos DSM-5 y CIE-11 ………………….……...…………...4

1.1.3. Epidemiología …………………………………………………………………5

1.1.4. Modelo de Vulnerabilidad-Estrés…………………………………………….. 6

1.1.5. Tratamiento Farmacológico …………………………………………………...7

1.1.5.1. Consecuencias del abandono de la medicación …………………………7

1.1.6. Tratamientos Psicológicos basados en la evidencia …………………………..8

1.2. Revisión de Programas que Fundamentan la Solidez del Trabajo …………….10

1.3. Justificación ……………………………………………………………………….11

2. Programa en Psicoeducación y Bienestar para Personas Diagnosticadas de

Esquizofrenia ……………………………………………………………………………….12

2.1. Ámbito de Aplicación ……………………………………………………………..12

2.2. Objetivos …………………………………………………………………………..13

2.3 Población Diana …………………………………………………………………...13

2.4. Implantación de Fases-Objetivos del Programa …………….……….….……...14

2.5. Descripción del Programa ………………………………………………………..18


VIII

2.6. Calendario de Sesiones, Objetivos y Actividades ……………………………….26

2.7. Delimitación de Recursos …………………………………………………………26

2.8. Análisis de su Viabilidad ………………………………………………………….27

2.9. Evaluación …………………………………………………………………………27

3. Conclusión ………………………………………………………………………………27

4. Referencias Bibliográficas ……………………………………………………………..29

ANEXOS ……………………………………………………………………………………40

Anexo I. Criterios diagnósticos DSM-5 para esquizofrenia ………………………..41

Anexo II. Criterios diagnósticos CIE-11 para esquizofrenia ………………………43

Anexo III. Antipsicóticos típicos y atípicos ………………………………………….44

Anexo IV. Listado de sintomatología negativa ……………………………………...45

Anexo V. Ejercicio de profundización ……………………………………………….46

Anexo VI. Guión para la práctica “uva pasa” ………………………………………47

Anexo VII. Registro semanal de técnicas de relajación …………………………….48

Anexo VIII. Registro semanal de pensamientos automáticos negativos …………..49

Anexo IX. Registro de situaciones placenteras ……………………………………...50

Anexo X. Registro de situaciones conflictivas ……………………………………….51

Anexo XI. Calendario ………………………………………………………………...52


1

1. Introducción

Las experiencias psicóticas forman parte de la diversidad humana. Oír voces o


experimentar paranoia, como cualquier otro fenómeno psicológico, surge como respuesta a
un contexto biográfico determinado vivenciado por una persona concreta (Cooke, 2014).
Dichos fenómenos se pueden comprender como formas diferentes de responder a los
problemas consustanciales de la vida y a la complejidad del ser humano y solo considerando
subjetivamente estas experiencias podremos llegar a comprender su verdadero significado
(Pérez-Álvarez, 2012). Además, de acuerdo con Fonseca y Lemos (2019), la psicosis, y en
concreto, la esquizofrenia, puede considerarse en sí misma una psicopatología capaz de
alterar cualquier proceso psicológico básico con consecuencias en la vida de las personas y
sus familiares.
La percepción de la psicosis ha ido evolucionando con el paso del tiempo: ha pasado de
una visión pesimista y oscura a una visión actual más esperanzadora. Aun así, aunque la
perspectiva actual de la psicosis ha mejorado, sigue asociada a estigmas y tabúes, siendo esta
una de las principales barreras en las que se encuentran las personas diagnosticadas de
psicosis y sus familiares. Por lo tanto, es necesario introducir modelos más comprensivos
centrados en las capacidades de las personas, así como promover teorías que supongan una
novedad en el campo de estudio de la psicosis, demostrar la eficacia de los tratamientos
psicológicos y construir sistemas diagnósticos útiles, fiables y válidos, los cuales lleven a
resituar a la persona en el epicentro de la ecuación (Fonseca y Lemos, 2019).
Así pues, en el presente trabajo se presentará una breve descripción de lo que es la
psicosis, en especial, la esquizofrenia, mediante un pequeño recorrido histórico sobre su
conceptualización, los criterios diagnósticos postulados por los principales sistemas
clasificatorios actuales (DSM-5 y CIE-11) y su prevalencia a nivel mundial y nacional. Se
entenderá el modelo epidemiológico más actual de “vulnerabilidad-estrés” que nos adentra en
el por qué puede darse este tipo de trastorno. Se conocerá brevemente el tipo de tratamiento
farmacológico, junto algunos de los problemas que puede ocasionar el abandono de la
medicación. Se describirá el abordaje de los programas más eficaces en las terapias
psicológicas y se presentará aquellos en los que se fundamenta el programa. Por último, se
describirá el Programa en Psicoeducación y Bienestar para Personas Diagnosticadas de
Esquizofrenia en el Ámbito de Rehabilitación Psiquiátrica Intensiva de manera más ampliada.
2

1.1. Marco Teórico

1.1.1. Una visión general de la psicosis: Breve recorrido histórico hacia el concepto de
esquizofrenia

El concepto general de esquizofrenia es considerado resultado de una progresión histórica,


la cual acumula varias definiciones que han concluido en el concepto vigente en manuales
diagnósticos modernos. Por lo tanto, el concepto de esquizofrenia no proviene de un único
objeto de investigación, sino, de un conjunto de fenómenos clínicos provenientes de
diferentes enfoques y definiciones (Berrios, Luke & Villagram, 2003).
En la literatura psiquiátrica, los autores Emil Kraepelin, Eugen Bleuler y Kurt Schneider
recogen las aproximaciones que fundamentan, de manera más o menos consensuada, lo que
es (y no es) la esquizofrenia (Tandon, Nasrallah & Keshavan, 2009), siendo influentes en la
actual visión de este trastorno y formando parte de los sistemas clasificatorios internacionales
(Kendler, 2016).
La historia del concepto de esquizofrenia parte de la descripción de la llamada Dementia
Praecox por parte del autor Emil Kraepelin (1856-1926) (Enric y Rafael, 2010), quien afirmó
que muchos de los problemas clínicos que se había encontrado en los manicomios alemanes
compartían una evolución de deterioro progresivo. Esto le llevó a considerar que, por
ejemplo, el estado hebefrénico, el catatónico y el paranoide eran provocados por un proceso
mórbido común y desconocido, por lo que deberían considerarse variantes de una misma
enfermedad. La diferencia que encontró con otras enfermedades neurológicas fue la
imposibilidad de identificar una causa biológica evidente. Así pues, el deterioro progresivo de
pacientes con demencia precoz se consideraba inevitable e imparable, dando lugar a deterioro
intelectual, errores de juicio y a la destrucción de la personalidad (Morrison, Renton, Dunn,
Williams & Bentall, 2012).
Más adelante, Eugen Bleuler (1950) rechazó la idea de Kraepelin de que el deterioro
intelectual era un componente esencial del trastorno, y proponía que los síntomas
fundamentales de la enfermedad eran características emocionales e intelectuales, como el
afecto inapropiado, la ambivalencia emocional, el autismo o una relajación de las
asociaciones. Además, consideraba que las alucinaciones y delirios eran subproductos del
proceso mórbido. Esta visión, lo llevó a rechazar el concepto de “demencia precoz”,
argumentando que no todo el mundo sufría un deterioro (demencia) y que, a pesar de que el
inicio era más frecuente al principio de la vida adulta, algunas personas lo sufrían de manera
3

más tardía (precoz). En consecuencia, se reemplazó el término de “demencia precoz”


propuesto por Kraepelin por el de “esquizofrenia” (del griego: schizein, esquizo, “dividir,
escindir, romper” y phren, frenia, “entendimiento, razón, mente”) propuesto por Bleuler.
Cincuenta años más tarde, Kurt Schneider (1959) estableció criterios diagnósticos basados
en dos órdenes de síntomas: El primer orden incluye signos de la enfermedad fáciles de
detectar (pensamiento audible, percepciones delirantes y de influencias externas sobre el
cuerpo). Y el segundo orden, el resto de síntomas esquizofrénicos. Según Schneider, y por
equivocación, a menudo se da por supuesto que los síntomas de primer orden representaban
las características fundamentales de la enfermedad (Hoenig, 1982). Schneider solo pretendía
mejorar el proceso diagnóstico, sin embargo, los psiquiatras anglosajones, interpretaron que
Schneider daba mayor importancia a los síntomas de primer orden, y ese punto de vista ha
persistido hasta los manuales diagnósticos modernos (Morrison et al., 2012). Así pues,
aunque las aportaciones de Schneider fueran las más recientes, las de Bleuler fueron las más
significativas en el desarrollo de la actual psicopatología experimental (especialmente en
procesos cognitivos) y de nuevos enfoques terapéuticos.
Más recientemente, y como resultado de investigaciones cuantitativas sobre los síntomas
de la esquizofrenia, fueron surgiendo nuevas clasificaciones (Fonseca y Lemos, 2019). Por un
lado, Timothy Crow, sugirió su reconceptualización en dos formas: Tipo I y Tipo II,
caracterizada por la presencia de síntomas positivos y negativos. Por otro lado, la propuesta
en los años 80 y 90 de “dimensionar” la esquizofrenia se hizo eco en autores como Peter F.
Liddle y Nancy Andreasen que propusieron la división en tres dimensiones: positiva,
negativa y desorganizativa (Liddle, 1987) y, recientemente, en cinco: síntomas positivos,
negativos, desorganizativos, maníacos y depresivos (Reininghaus, Priebe & Bentall, 2013).
Todo este recorrido histórico ha derivado en un debate sobre la necesidad de
reconceptualizar este constructo, proponiéndose incluso cambiar el propio término de
esquizofrenia (Guloksuz & Van Os, 2018).
Autores actuales como Perona (2006) afirman que la esquizofrenia sigue siendo un gran
problema científico, sanitario y social, aunque, desde los años 60, con avances sociales, la
aparición de los neurolépticos, el desarrollo de tecnologías psicológicas y de procesos de
reformas psiquiátricas, la vida de muchas personas con trastorno mental grave ha mejorado
significativamente. Sin embargo, la tarea más difícil para los profesionales clínicos sigue
siendo comprender y reivindicar el concepto de “persona” dentro de las competencias del
tratamiento (García Montes y Pérez Álvarez, 2003). Otros autores, como Seikkula & Arkil
(2016) desde la perspectiva del Diálogo Abierto, consideran psicosis a vivencias que intentan
4

comunicarse pero que aún no han encontrado las palabras para hacerlo, es decir, “una
alienación temporal radical de las prácticas comunicativas compartidas” en la que las
experiencias emocionales intensas no tienen palabras para ser comunicadas. Así, los síntomas
psicóticos, serían maneras de sobrevivir a experiencias confusas o dolorosas (McCarthy-
Jones, Marriott, Knowles, Rowse, & Thompson, 2013), y estrategias que la mente utiliza
como respuesta a determinadas situaciones (Blackman, 2001).
Aún así, para una descripción más completa y actual, la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2019) define la esquizofrenia como una enfermedad mental que se caracteriza por una
distorsión del pensamiento, las percepciones, las emociones, el lenguaje, la autoconciencia y
la conducta. Siendo las experiencias más frecuentes las alucinaciones, los delirios y el
lenguaje desorganizado. Esto conlleva a considerar la esquizofrenia como una de las
psicopatologías más graves, que presenta altos niveles de sufrimiento tanto en la persona que
lo padece como en sus allegados.

1.1.2. Criterios diagnósticos DSM-5 y CIE-11

Los criterios diagnósticos de esquizofrenia según el DSM-5 (APA, 2013) se recogen en el


Anexo 1 y sus principales cambios respecto al DSM-IV-TR son (APA, 2013; Tandon et al.,
2013): el aumento a dos de los síntomas del criterio A siendo uno de ellos delirios,
alucinaciones o habla desorganizada; eliminar el síntoma de delirio extraño (bizarro) o
alucinación Schneideriana, perdiendo importancia como síntoma que confirma la
esquizofrenia; e introducir un modelo mixto que combina el enfoque dimensional y
categorial, es decir, captar la estructura dimensional que subyace a los cuadros psicóticos a
través de dominios, gradientes y dimensiones (Heckers et al., 2013).
En cuanto al Modelo CIE, la OMS acaba de presentar su onceava versión. Así pues, se
detallan en el Anexo 2 los criterios diagnósticos para la esquizofrenia según la CIE-11.
Además, los principales cambios que presenta respecto a la CIE-10 son (First, Reed, Hyman
& Saxena, 2015; Gaebel, 2012; Tandon, 2012): Una ligera modificación en la definición de
esquizofrenia, dando mayor importancia a perturbaciones del yo y reduciendo el énfasis en
síntomas de primer rango; la introducción de nuevos detalles sobre calificadores de síntomas,
curso, impacto funcional y dominio cognitivo; e incluyendo en el capítulo la esquizofrenia, el
trastorno esquizoafectivo, el esquizotípico, el psicótico agudo y transitorio, el delusional y
otras esquizofrenias especificadas u otros trastornos psicóticos primarios. Informar, que los
5

aspectos comentados en dicho Anexo están sujetos a modificación, pues la CIE-11 estará en
vigor a partir de enero de 2022.
Después de un pequeño estudio exhaustivo, se pueden encontrar entre ambos modelos
ciertas diferencias y semejanzas. En cuanto a diferencias, la CIE-11 no tiene en cuenta el
deterioro sociolaboral que presenta el DSM-5, en el que es necesario presentar una duración
de los síntomas de 6 meses, mientras que en el CIE-11 es tan solo durante al menos un mes.
Y, respecto a las semejanzas, ambos sistemas realizan un cambio conceptual al retirar los
síntomas de primer grado de Schneider (presentados en el apartado 1.1.1) y de incluir, por
parte del modelo DSM-5 el trastorno esquizotípico de la personalidad dentro del espectro
psicótico (Fonseca y Lemos, 2012).

1.1.3. Epidemiología

Actualmente, la prevalencia media para la esquizofrenia es de 1,8-3,3 personas por cada


1.000 (Charlson et al., 2018; Saha, Chant, Welham & McGrath, 2005).
Las tasas de incidencia anual en población general para la esquizofrenia presentan una
gran heterogeneidad en función de la zona geográfica (Jogsma et al., 2018) y se sitúan en un
rango de 8 a 16 casos nuevos por 100.000 habitantes, con una media de 15,2/100.000
personas (McGrath, Saha Chant & Welham, 2008).
En general se estima, según la OMS y trabajos previos (Charlson et al. 2018), que la
esquizofrenia afecta a 21-26 millones de personas mundialmente, y cada año, 1,5 millones de
personas reciben este diagnóstico.
A continuación, se muestra la distribución de prevalencia para cualquier trastorno
psicótico en población mundial (APA, 2013; Perälä et al., 2007; Segarra, 2013) y en muestras
españolas, así como el porcentaje de personas que reciben un diagnóstico de trastorno
psicótico, aplicando los criterios nosológicos del DSM-IV-TR (Segarra, 2013). Además, estas
tasas de prevalencia no solo se basan en casos clínicamente diagnosticados, sino también, en
experiencias psicóticas presentes en la población general: Por un lado, en población mundial
se encuentra 0,9% esquizofrenia, 0,32% trastorno esquizoafectivo, 0,1% trastorno
esquizofreniforme, 0,18% trastorno delirante, 0,42% trastornos psicóticos inducidos por
sustancias tóxicas, 0,21% trastornos psicóticos secundarios a patología médica, 0,24%
trastorno bipolar tipo I, 0,35% trastorno depresivo mayor con síntomas psicóticos y 1,9%
trastorno de la personalidad esquizotípico. Y, en población española se encuentra 54,2%
esquizofrenia, 9,2% trastorno esquizofreniforme, 8,6% trastorno psicótico breve, 4,1%
6

trastorno delirante, 4,8% psicosis atípicas, 5,6% trastorno esquizoafectivo y 13,3% trastorno
del humor con síntomas psicóticos.

1.1.4. Modelo de Vulnerabilidad-Estrés

El modelo de Vulnerabilidad-Estrés es uno de los modelos de mayor aceptación en las


últimas décadas. Según sostienen Zubing & Spring (1977), “la vulnerabilidad podría ser
producida tanto por factores genéticos, bioquímicos y neurofisiológicos, como por factores
psicosociales o procesos evolutivos o de aprendizaje”. Así pues, este modelo propone que
diversos eventos estresantes desencadenan síntomas psicóticos si ocurren en personas con
alta vulnerabilidad genética o ambiental (Nuechterlein et al., 1994; Van Os, Kenis & Rutten,
2010; Zubin & Spring, 1977).
De acuerdo con Lemos Giráldez (1986), dichos estresores ambientales o psicosociales
ejercen dos tipos de efectos en la probabilidad de la aparición de la esquizofrenia: Efectos
causales o formativos que aparecen cuando los factores estresantes contribuyen a la
formación de la vulnerabilidad, llegando a determinar desviaciones estables y predisponer a
una persona un rasgo de vulnerabilidad o riesgo de enfermedad; y efectos precipitantes o
desencadenantes, que provocan un episodio agudo o recaída en presencia de una
vulnerabilidad subyacente. En este caso, el suceso precipitante no incrementa la
vulnerabilidad, sino que la pone de manifiesto.
En psicosis, el modelo de Vulnerabilidad-Estrés asume que los acontecimientos vitales
estresantes pueden inducir un grado de estrés suficiente como para desarrollar un cuadro
psicótico en personas vulnerables (Cullberg, 2003). Algunos de los factores moderadores que
influirían en el estrés sobre la vulnerabilidad podrían ser: la personalidad premórbida; el
apoyo familiar o social; y otros factores físicos, sociales y culturales (Arango, 2002).
Los acontecimientos estresantes estarían relacionados tanto con el inicio de la enfermedad
como con la aparición de recaídas. El modelo de Vulnerabilidad-Estrés sugiere que la
reducción de factores vulnerables podría minimizar el número de recaídas o afectar
positivamente a su curso (Bolonia et al., 2011).
7

1.1.5. Tratamiento Farmacológico

Basándonos en la Guía Práctica para el Manejo de la Esquizofrenia de Aznar y Berlanga


(2013) se encuentra que, en el tratamiento farmacológico, los principales medicamentos que
se utilizan para el tratamiento de la esquizofrenia son los antipsicóticos o neurolépticos.
El primer antipsicótico que se descubrió fue la Clorpromacina (Largactil) siendo la base
de nuevos fármacos conocidos como “antipsicóticos tradicionales” (Anexo 3), los cuales
inciden sobre la dopamina consiguiendo eliminar o reducir los síntomas positivos de la
enfermedad, pero teniendo un efecto reducido sobre los síntomas negativos. Posteriormente,
se sintetizó la Clozapina (Leponex), como un fármaco eficaz para tratar a aquellas personas
en las que no funcionaban los antipsicóticos típicos.
Todos estos descubrimientos han permitido a la investigación el desarrollo de nuevos
antipsicóticos más eficaces que los típicos en cuanto a los síntomas positivos y que, además,
también inciden en algunos síntomas negativos y producen menores efectos secundarios.
Estos fármacos son los “neurolépticos atípicos” (Anexo 3).
Además de neurolépticos, en las personas con esquizofrenia también se utilizan otros tipos
de fármacos, como los antiparkinsonianos (para tratar algunos efectos secundarios) y
ansiolíticos (para controlar algunos síntomas de la enfermedad).
Se debe tener en cuenta que los antipsicóticos o neurolépticos se utilizan con el fin de
tratar los síntomas durante la crisis y para prevenir recaídas cuando los síntomas ya han
desaparecido. Por eso, aunque haya una mejora significativa y visible, el paciente debe
continuar con su medicación y la duración del tratamiento dependerá del curso de la
enfermedad y del número de crisis que haya sufrido.

1.1.5.1. Consecuencias del abandono de la medicación

Las consecuencias que surgen cuando un paciente abandona la medicación no son


evidentes hasta pasadas unas semanas. Se estima que, durante el primer año, entre el 41% y el
76% de los afectados dejan la medicación o no la toman tal y como se les prescribe. Las
principales consecuencias que esto conlleva son: un mayor número de recaídas (80%), mayor
gravedad de la recaída, mayor duración de los ingresos hospitalarios y peor evolución de la
enfermedad.
8

1.1.6. Tratamientos Psicológicos basados en la evidencia

Tras los fallidos intentos de aplicaciones psicoanalíticas en la psicosis (Fenton, 2000;


Martindale, Bateman, Crowe, & Marginson, 2000), las tres últimas décadas han abordado un
cambio en las actitudes en los problemas de salud mental grave desde el punto de las terapias
psicológicas (Slade & Haddock, 1996).
Los principales avances en las estrategias de tratamiento para la esquizofrenia se han
desarrollado a raíz del modelo de Vulnerabilidad-Estrés (descrito anteriormente), el cual, ha
promovido el surgimiento de varios formatos terapéuticos actuales que se dirigen hacia un
doble objetivo: el desarrollo y fortalecimiento de factores que permiten una óptima
protección del paciente (tratamientos farmacológicos, habilidades de afrontamiento y
autoeficacia, capacidad cognitiva de procesamiento y el apoyo familiar y social) y, la
disminución o erradicación de estresores ambientales y de vulnerabilidad biológica
subyacente (Birchwood, Hallet, & Preston, 1989; Wykes, Tarrier, & Lewis, 1998).
Diversos estudios y directrices (Fernández Hermida y Pérez Álvarez, 2001; Falloon et al.,
1998; Penn & Mueser, 1996) han descrito aquellos tratamientos psicológicos que presentan
mayor apoyo empírico hasta el momento. Dichos tratamientos, junto a estrategias
farmacológicas han demostrado su validez sobretodo en la mejora de la recuperación de la
esquizofrenia: intervenciones familiares psicoeducativas; entrenamiento en habilidades
sociales; tratamientos cognitivo-conductuales y terapia psicológica integrada (IPT). Los
cuales, se centran en los efectos de adaptación a las experiencias psicóticas, en la reducción
de los síntomas, la prevención de recaídas, el cumplimiento del tratamiento, las relaciones
interpersonales, la adquisición de habilidades para la vida independiente y la reducción de
estrés y de carga familiar (Vallina y Lemos, 2001). Así pues, la Guía de Práctica Clínica
sobre la Esquizofrenia y el Trastorno Psicótico Incipiente (2009) apuesta por una
combinación de farmacoterapia e intervención psicosocial como tratamiento recomendado en
trastornos psicóticos, demostrando un mayor beneficio del tratamiento farmacológico cuando
va acompañado de tratamientos psicosociales, siendo principalmente en la esquizofrenia, un
necesario abordaje multidisciplinar que contenga intervenciones farmacológicas,
psicológicas, familiares, académico-laborales y de minimización del impacto del estigma.
Los tratamientos de “la tercera Ola” o de “tercera generación” también han demostrado su
validez para el tratamiento de la esquizofrenia. Una de ellas es el programa Diálogo Abierto,
que se ha convertido en el abordaje de mayor éxito en Laponia occidental para el tratamiento
de la psicosis (Abad y Toledano, 2015; 2017), ya que, según sus autores Seikkula & Trimble
9

(2005) su éxito se debe a la integración del cambio estructural en el sistema de atención y en


el proceso dialógico que se desarrolla con los pacientes. Los resultados han demostrado que
atender a personas en crisis junto a sus redes sociales, en su contexto y de modo adaptado,
facilita que las crisis se resuelvan y que las personas puedan seguir con sus vidas sin
depender en un futuro de profesionales, fármacos y servicios. Otra de ellas, es la terapia de
aceptación y compromiso (ACT), que entiende los síntomas psicóticos como formas de
evitación experiencial, siendo su enfoque terapéutico la promoción de la aceptación de las
experiencias problemáticas y el aumento de las acciones en direcciones de valor (Latorre,
2017).
Entre todos ellos, el tratamiento psicoeducativo ha resultado incluso más eficaz que el
tratamiento cognitivo-conductual para el abordaje de la esquizofrenia (y el trastorno bipolar)
(Froböse, Bäuml, Jahn, Phol & Pitschel-Walz, 2014; Stafford & Colom, 2013; Miziou,
Tsitsipa, Moysidou, et al., 2015), aunque estos sean útiles para mejorar los síntomas positivos
persistentes (Mehl, Werner & Lincoln, 2015).
En las intervenciones psicoeducativas, a pesar de emplear diferentes formatos (grupo de
familiares, grupo familiar-paciente, terapia familiar individual y terapia de grupo para
familias o pacientes), ninguno de ellos ha mostrado ser más eficaz que otro para prevenir
recaídas (Goldstein, 1995). Además, estas intervenciones han mostrado ser eficaces al
disminuir la sintomatología, mejorar el clima familiar y su bienestar y aumentar la adherencia
al tratamiento (Dixon et al., 2004; Vallina y Lemos, 2001; Vigod et al., 2013; Xia, Merinder
& Belgamwar, 2011). Sin embargo, esta eficacia se ve afectada por factores como la
diversidad en contenidos educativos, la duración (prefiriéndose breves con menos de 10
sesiones), la necesidad de habilidades por parte del terapeuta y del paciente y por la
motivación del paciente y familiares (Xia, Merinder & Belgamwar, 2011).
La experiencia clínica ha demostrado que la eficacia de una terapia es inversamente
proporcional al tiempo de evolución. Por lo tanto, se considera el mejor momento para
comenzar el tratamiento al poco tiempo de debutar el trastorno y en el preciso momento en
que el paciente lo acepte. También se ha demostrado que para pacientes esquizofrénicos con
poco insight son más beneficiosas las terapias grupales que individuales (González de Chávez
y Capilla, 1993a;1993b). Esta eficacia puede deberse al hecho de que el grupo proporciona
ejemplos de socialización, modelos comportamentales y una trasferencia más compartida
(Guimón, 2000).
10

1.2. Revisión de Programas que Fundamentan la Solidez del Trabajo

Después de una búsqueda exhaustiva de información, los programas en los que


principalmente se fundamenta el trabajo son los siguientes:
El programa de prevención de la autoestigmación elaborado por Strkalj-Ivezic (2014),
cuyo objetivo principal es prevenir la internalización del estigma en personas con
esquizofrenia para fomentar su empoderamiento y recuperación (Strkalj-Ivezic, 2018).
El programa en entrenamiento de Habilidades de Liberman (Liberman, Mueser, Wallace,
Jacobs & Eckman, 1986; Liberman, et al., 1993) que tiene como objetivo trabajar aspectos
psicoeducativos sobre la enfermedad.
La terapia de aceptación y compromiso para la psicosis (ACTp), que se presenta como una
intervención alternativa a la terapia cognitivo-conductual, cuyo propósito es reducir la
amplitud con la que las creencias y otros síntomas dominan las experiencias y la conducta
(Pankey & Hayes, 2003).
En las estrategias de afrontamiento al estrés y mindfulness (Williams, Teasdale, Segal, &
Kabat Zinn, 2010) y la terapia basada en mindfulness y aceptación para la psicosis, los
procesos de defusión y de aceptación conducen a la reducción de la preocupación,
convicción, malestar y alteración de la vida que se asocia a los delirios y alucinaciones.
Además, el aumento del compromiso con las acciones basadas en los valores conducirá a un
cambio conductual adaptativo y a una mejoría general de los síntomas negativos. En
conclusión, los cambios conllevan a una mejoría en el estado mental general y en el
funcionamiento social (Thomas, Sawyer, Castle, Hayes & Farhall, 2014).
La IPT (Roder, Brenner, Hodel & Kienzle, 1996; Roder, Müller, Brenner & Spaulding,
2010), es el programa multimodal más utilizado y aprobado para las personas con
esquizofrenia y focalizado principalmente en la rehabilitación psicosocial y la prevención de
recaídas.
Y, por último, el proyecto HORIZONS nacido en el centro Orygen (Melbourne, Australia)
con el propósito de mantener y promover los beneficios terapéuticos, especialmente en
relación con la prevención de recaídas y el funcionamiento social (Álvarez-Jiménez et al.,
2013).
11

1.3. Justificación

El programa de Psicoeducación y Bienestar en Pacientes Diagnosticados de Esquizofrenia


es un programa asistencial que integra gran parte de los contenidos tratados en las
intervenciones psicoeducativas. Además, se han añadido nuevas aproximaciones centradas en
las emociones positivas y el bienestar que ya han demostrado su eficacia en la población
general (Bolier et al., 2013; Gander, Proyer, Ruch & Wyss, 2013; Marrero, Carballeira,
Martín, Mejías y Hernández-Cabrera, 2016; Sin & Lyubomirsky, 2009) y en personas con
trastorno psicótico (Penn, Roberts, Combs & Sterne, 2007; Roberts et al., 2014).
El programa parte principalmente de dos premisas por las que se toma la iniciativa de ser
implantado:
La primera, porque la gran parte de tratamientos psicoterapéuticos se han focalizado
específicamente en el concepto de enfermedad, la sintomatología, las dificultades y las
limitaciones de los pacientes, dejando de lado aquellas fortalezas y capacidades orientadas a
la calidad de vida (Keyes y López, 2002; Seligman & Csikszentmihalyi, 2000).
La segunda, porque se centra en las dificultades emocionales de las personas con
esquizofrenia (Hawton, Sutton, Haw, Sinclair & Deeks, 2005). Según la teoría de la
ampliación y construcción de emociones positivas (Fredrickson, 1998; 2001; 2013), las
emociones positivas permiten ampliar y construir pensamientos y acciones más duraderos,
flexibles, creativos y receptivos, influyendo así en las relaciones interpersonales de los
pacientes. De aquí parte la necesidad de entrenar dichas emociones positivas y disminuir las
negativas para promover el bienestar de los pacientes (Garland et al., 2010).
Lo que se pretende con el presente trabajo es, mediante la psicoeducación, mejorar en el
paciente el control de los síntomas, la reducción de recaídas y rehospitalizaciones, la
adherencia al tratamiento y el funcionamiento familiar (Dixon et al., 2004; Lincoln, Wilhelm,
& Nestoriuc, 2007; Vallina y Lemos, 2001; Vigod et al., 2013; Xia et al., 2011), así como
proveerle de estrategias que le permitan controlar la sintomatología, cambiar conductas e
incorporar comportamientos más adaptativos que incrementen su bienestar. Por lo tanto, el
objetivo principal es estructurar un programa psicoeducativo y de bienestar para pacientes
diagnosticados de esquizofrenia, que promueva la comprensión del trastorno, la adherencia al
tratamiento y el bienestar del paciente mediante la potencialización de sus fortalezas
personales y la experimentación de emociones positivas, así como la mejora de los síntomas
más característicos de la enfermedad, en especial, los síntomas negativos, y la disminución o
extinción de la autoestigmación del trastorno, de las recaídas y del estrés.
12

Todo ello se va a evaluar con la implantación de dos cuestionarios de manera pre y post: el
SANS (Andreasen, 1983), cuestionario de primera generación que evalúa los síntomas
negativos; y la Scale to Assess Unawareness of Mental Disorder (SUMD) (Amador et al.,
1993), que evalúa la falta de conciencia de la enfermedad en personas diagnosticadas de
psicosis.

2. Programa en Psicoeducación y Bienestar para Personas Diagnosticadas de


Esquizofrenia

2.1. Ámbito de Aplicación

El presente programa psicoterapéutico se puede realizar desde los Centros de Salud


Mental o desde los servicios de Rehabilitación, siempre y cuando el paciente esté tomando
tratamiento psicofarmacológico y por lo tanto se encuentre en una fase de estabilización de su
enfermedad. Su duración oscila entre aproximadamente 2 meses, siendo las sesiones dos
veces por semana, específicamente los lunes y los viernes. Así, se puede favorecer la
realización de las tareas teniendo tiempo durante la semana y en el fin de semana.
El programa en Psicoeducación y Bienestar se implanta en el Servicio Especializado en
Rehabilitación Psiquiátrica Intensiva (SERPI) (Sant Joan de Déu – Barcelona). SERPI, es un
servicio de rehabilitación psiquiátrica en régimen de hospitalización, que ofrece una
asistencia integral para personas que padecen un trastorno mental grave resistente a las
rehabilitaciones comunitarias. El tiempo previsto de ingreso oscila entre los 3 y 24 meses. En
este servicio se encuentra una alta unidad de dependencia psiquiátrica (ADP), dirigido a
personas con problemas de salud mental que no aceptan el tratamiento o que, a causa del
fracaso de las relaciones familiares, están en situación continua de explotación social e
incapacidad legal, inadaptación social y conductas de alto riesgo para ellas mismas o terceros.
Las sesiones que se realizan en base al programa se llevarán a cabo en el mismo centro, en
un aula especializada para ello, donde se dispone de todo el material necesario para llevarlo a
cabo: manuales (tanto para el usuario como para el/los terapeutas), pizarra, proyector,
ordenadores, mesas y utensilios para escribir.
Las sesiones se realizan en grupos cerrados de entre 5 y 10 personas, lo que significa que
no se admitirán más pacientes una vez empezadas las sesiones del mismo, esto facilitará la
comunicación y la atención individual en el caso que se requiera, y la duración de las
sesiones será de entre 50-60 minutos para garantizar la atención, concentración y evitar el
13

cansancio de los pacientes, ya que al tratarse de esquizofrenia junto un tratamiento


farmacológico estas capacidades se ven afectadas.

2.2. Objetivos

Los objetivos específicos que se persiguen con la implantación del programa son los
siguientes:

a) Desarrollar en el paciente una mayor comprensión del trastorno.


b) Promover la adherencia al tratamiento.
c) Disminuir la autoestigmación y promover la integración de las personas con
esquizofrenia.
d) Mejorar los síntomas de la enfermedad (principalmente los negativos) y reducir el
riesgo de recaídas.
e) Enfatizar las potencialidades y fortalezas personales mientras se minimizan las
debilidades.
f) Aprender a aplicar técnicas de afrontamiento al estrés.
g) Focalizar la atención en la experimentación de emociones positivas como ayuda para
desarrollar patrones de pensamiento más adaptativo e integrar las nuevas conductas a
la vida cotidiana.
h) Promover el desarrollo de metas y objetivos vitales significativos.
i) Ayudar a tener consciencia de los avances a medida que trascurre el programa

2.3. Población Diana

Este programa está dirigido a personas diagnosticadas de esquizofrenia, de entre 25 y 45


años, que se encuentran en fase de estabilización después de haber superado la fase aguda de
la enfermedad.

Los criterios de inclusión y exclusión que se establecen son los siguientes:

Criterios de Inclusión:
• Estar diagnosticado de esquizofrenia, sin presentar otro tipo de trastorno.
14

• Estar en tratamiento farmacológico.


• Encontrarse en la fase de estabilización del tratamiento, habiendo pasado la fase
aguda de la enfermedad.
• Presentar síntomas negativos que produzcan malestar significativo.

Criterios de Exclusión:
• Presentar síntomas positivos activos y con malestar significativo.
• Presentar un deterioro intelectual que no les permita seguir las dinámicas de las
sesiones y el conocimiento que éstas conllevan.
• Consumir drogas durante el último año.

2.4. Implantación de Fases-Objetivos del Programa

A continuación, se presentan las principales fases que forman el programa. En total son 6
fases, en las cuales se especificarán los objetivos que se pretenden conseguir en las mismas.

FASE 0. Entrevista individualizada paciente-terapeuta

Antes de empezar con las sesiones grupales se realizará una sesión individual paciente-
terapeuta, con la finalidad de fomentar la alianza terapéutica y conocer las fortalezas y
debilidades de cada paciente. Además, se administrarán los cuestionarios SANS y SUMD,
para tener conocimiento de sus puntuaciones y al final (Fase 5) poder evaluar la eficacia del
programa.
Se pretende establecer un diálogo, fomentando la comunicación eficaz con escucha activa
de las dificultades y problemas del paciente, así como recibir información sobre la actual
consciencia de la enfermedad del paciente y la intensidad de los síntomas negativos. En toda
la sesión, se intentará crear un ambiente donde el paciente se sienta cómodo para expresar sus
emociones y preocupaciones.
15

FASE 1. Asesoramiento acerca de la enfermedad

Sesión 1. Abordaje de la sintomatología psicótica

Conocer las principales hipótesis de la etiología del trastorno, ya que ayuda a reducir el
sentimiento de culpa que se puede generar al conocer el diagnóstico.
Profundizar en el concepto de esquizofrenia y sus principales síntomas, teniendo en cuenta
la heterogeneidad en función de sus diagnósticos, pronóstico y desarrollo.

Sesión 2. Desencadenantes. Modelo de Vulnerabilidad-Estrés

Explicación de cómo funciona el modelo de Vulnerabilidad-Estrés.

Sesión 3. Abordaje de la enfermedad: tratamientos eficaces

Conocer los principales tratamientos que se han empleado con el trastorno de


esquizofrenia y que han demostrado mayor eficacia.

FASE 2. Estrategias para identificar y fomentar los recursos y fortalezas personales

Sesión 4. Estrategias de relajación y atención plena

Aprender la importancia de la relajación como estrategia de afrontamiento al estrés, siendo


la más apropiada para el programa el mindfulness, de la cual se realizará una breve
explicación.

Sesión 5. Mindfulness. Contacto con el momento presente

Aplicar, basándose en el modelo de terapias basadas en el mindfulness y la aceptación para


la psicosis de Thomas, Sawyer, Castle, Hayes, & Farhall (2014), la práctica de la “Uva Pasa”,
en la que se dedicará un tiempo excepcional de 20-30 minutos. Con el fin de aprender a salir
del piloto automático, reconocer y aceptar la experiencia actual.
16

Sesión 6. Autoestima/autoeficacia/autoestigmación/empoderamiento

Conocer qué son la autoestima, el autoconcepto y el estigma y qué importancia tienen en


el bienestar del paciente.

Sesión 7. Identificar pensamientos distorsionados

Identificación y manejo de pensamientos derrotistas.

Sesión 8 Fomentar los pensamientos optimistas

Identificación de los estilos atribucionales y los orígenes de pensamientos optimistas.

FASE 3. Técnicas para fomentar el procesamiento emocional y el bienestar

Sesión 9. Percepción y expresión de las emociones

Identificación y creación de emociones positivas.

Sesión 10. Emociones y sentimientos positivos

Fomentar y experimentar los sentimientos positivos para ayudar a “dejar pasar” las
emociones negativas.

Sesión 11. Manejo de la anhedonia

Aprender a anticipar situaciones placenteras.

Sesión 12. Agradecimiento y perdón

Aprender qué es la gratitud y el perdón y ayudar a utilizar ambas capacidades.


17

FASE 4. Prevención de recaídas

Sesión 13. Emoción Expresada (EE)

Conocer e identificar la emoción expresada (EE).

Sesión 14. Resolución de problemas

Basado en la IPT, adquirir interpretaciones realistas de un problema y plantear soluciones


viables. Este objetivo implica: mejorar la habilidad para identificar un problema, desarrollar
una actitud adaptativa, racional y orientada hacia el problema, fomentar un pensamiento
alternativo que anticipe y tenga en cuenta las consecuencias de las opciones elegidas y
aumentar las conductas eficaces para resolver los problemas.

Sesión 15. Inicio al programa HORYZONS

Mediante tecnología digital, se explica el funcionamiento del programa HORYZONS, con


el fin de aprender a utilizar la plataforma, conocer sus beneficios y estructuras y fomentar las
relaciones sociales.

FASE 5. Evaluación individual paciente-terapeuta

Una vez finalizadas todas las sesiones, se realiza una sesión individual con cada paciente
para valorar la mejoría de este y la eficacia del programa. Para ello, se repite de nuevo el pase
de los cuestionarios SANS y SUMD.
Por último, se dialoga con el paciente para corroborar (o no) sus mejorías, cómo se siente
después del programa, en qué le han influido y cómo y sobretodo, si lo ha considerado útil
para futuras intervenciones.
18

2.5. Descripción del Programa

Como se ha comentado anteriormente, el programa se realizará en el mismo centro de


Rehabilitación Psiquiátrica, en un aula habilitada con el material necesario, en grupo de 5 a
10 persona de entre 25-45 años y con un diagnóstico de esquizofrenia.
Estará formado por 6 fases y en un total de 15 sesiones (sin contar las sesiones
individuales de la Fase 0 y Fase 5), las cuales, se realizarán dos veces a la semana y tendrán
una duración de entre 50-60 minutos manteniendo siempre la misma estructura (excepto en la
Sesión 5 descrita anteriormente):

- Repaso de contenidos trabajados en la última sesión mediante la puesta en común


de los mismos (aprox. 5 minutos).
- Breve introducción de los objetivos planteados para la sesión por parte del
terapeuta (aprox. 10 minutos).
- Ejercicios, dinámicas y/o role playing relacionado con la temática de la sesión (20
minutos).
- Puesta en común de las sensaciones, emociones y pensamientos que se hayan
experimentado durante los ejercicios (20 min)
- Recapitulación de los contenidos trabajados y explicación de las tareas de la
próxima semana por parte del terapeuta (5 min).

A continuación, se presenta la completa descripción del programa, donde se especificarán


las dinámicas y tareas que se realizan en cada sesión:

FASE 0. Entrevista individualizada paciente-terapeuta

Se comenzará con una conversación trivial para tener una primera toma de contacto con
el paciente. A continuación, se le pedirá información sobre su primera y última crisis y la
explicación que le da a sus síntomas y cómo éstos le hacen sentir. Por último, se le
administrarán los cuestionarios SANS y SUMD para adquirir un mayor conocimiento sobre
el paciente y una correcta evaluación de éste y del programa.
19

FASE 1. Asesoramiento acerca de la enfermedad

Sesión 1. Abordaje de la sintomatología psicótica

Presentación. Se anima a los participantes y a los profesionales a realizar una pequeña


presentación. Cada uno dirá su nombre y a continuación qué es lo que más le gusta hacer y
por qué.
Entrega del material. Se hace entrega de un manual para cada paciente; se explica que es
un documento de trabajo, donde se podrá seguir cada sesión, así como los contenidos que
conllevan, por lo tanto, la presencia de este será necesaria y obligatoria.
Dinámica. Breve explicación de qué es la esquizofrenia, principales síntomas,
prevalencia, inicio y curso. A continuación, se pondrá especial atención en la sintomatología,
realizando el listado de sintomatología negativa del Anexo 4 (el cual, ha sido generado por
elaboración propia de los terapeutas). Posteriormente se comentarán en voz alta las respuestas
comentando los diversos sentimientos y opiniones.

Sesión 2. Desencadenantes. Modelo de Vulnerabilidad-Estrés

Repaso de la sesión anterior.


Dinámica. Se describirá el modelo de Vulnerabilidad-Estrés; el terapeuta comentará que,
dependiendo de determinadas características de personalidad y la presencia de estresores,
puede alterarse el funcionamiento de la persona. A continuación, se explicará que el estrés se
produce por vivencias que alteran los mecanismos que mantienen el equilibrio fisiológico,
emocional y cognitivo. Todo ello, con ejemplos de situaciones estresantes. Se insistirá que, el
identificar dichas situaciones, ayuda a desarrollar estrategias de afrontamiento al estrés, por
eso, para finalizar, se debatirá con los pacientes cuáles son sus fuentes de estrés y que han
hecho para hacerles frente. Por último, se hará una breve explicación de qué es y cómo
funciona la Respiración Natural Completa.
Tarea. Practicar la Respiración Natural Completa durante la semana.

Sesión 3. Abordaje de la enfermedad: tratamientos eficaces

Repaso de la sesión anterior y puesta en común de la tarea (¿Cómo ha ido? ¿Ha sido útil?
¿Se han sentido más relajados?)
20

Dinámica. Se expondrá la necesidad de un tratamiento combinado. Por un lado, el


farmacológico para estabilizar los síntomas positivos (alertando de posibles recaídas tras su
retirada) y, por otro lado, el psicológico, en el cual, se especificará la importancia que tienen
en la identificación, comprensión y regulación de las emociones; el control del malestar por
los síntomas; y la promoción de las relaciones interpersonales. A continuación, se realizará
un ejercicio para comentarlo en grupo, ayudando a profundizar sobre la sesión (Véase Anexo
5).

FASE 2. Estrategias para identificar y fomentar los recursos y fortalezas personales

Sesión 4. Estrategias de relajación y atención plena

Repaso de la sesión anterior.


Dinámica. Se comentará que las situaciones estresantes pueden afrontarse gracias a
técnicas de relajación. A continuación, se definirá brevemente qué es el Mindfulness y se
expondrá en qué consiste la atención plena y cuáles son sus beneficios: aumentar la
conciencia, la aceptación y el manejo de sus síntomas; prestar atención y disfrutar de las
actividades placenteras. Los pacientes aprenderán a identificar la relación entre sentimientos,
pensamientos y sensaciones físicas, haciéndoles saber que esta estrategia puede fomentar los
estados mentales positivos. Finalmente, se realiza el ejercicio de body scan (Jacobsen, 2018).
Con esta meditación, el paciente prestará toda la atención a las sensaciones de cada parte de
su cuerpo, pasando de una a otra. Al acabar, se debatirá el cómo se han sentido durante el
ejercicio y qué aspectos podrían mejorar.
Tarea. Practicar el ejercicio de atención plena. Se facilitará un audio con las
instrucciones de la meditación.

Sesión 5. Mindfulness. Contacto con el momento presente

Puesta en común sobre la tarea realizada durante la semana.


Dinámica. Se realizará el ejercicio de la “Uva Pasa”. El terapeuta pasará unos objetos
(preferiblemente golosinas o caramelos) y al paciente, con la palma de la mano abierta y los
ojos cerrados, se le pedirá que preste atención en ese objeto durante los próximos minutos.
Además, se le invitará a imaginar que acaba de llegar de otro planeta y que su misión consiste
21

en observar y describir con mayor detalle posible ese objeto, como si tuviera que informar de
él. También, se le fomentará para que sea consciente de lo que está sintiendo en relación con
el ejercicio y a sus pensamientos. Si siente agrado o desagrado. (Véase Anexo 6 para una
completa descripción de la práctica).
Tarea. Practicar durante la semana las técnicas anteriores (Respiración Natural
Completa, body scan o uva pasa). Registrar el día, el tiempo, el lugar y las
observaciones/dificultades (Anexo 7).

Sesión 6. Autoestima/autoeficacia/autoestigmación/empoderamiento

Repaso de la sesión anterior.


Dinámica. Se establecerá un debate sobre cómo se va cada paciente a sí mismo (cómo es,
qué piensa y siente, cuáles son sus motivaciones). A continuación, se definirá qué es el
autoconcepto y la autoestima, añadiendo que ésta última es importante para proporcionar
seguridad, identidad, pertenencia, competencia y propósito de vida (Lecomte et al., 1999).
Después, se explicará qué es y cómo combatir el estigma, partiendo de diferentes mitos (son
menos inteligentes, más agresivos, no pueden llevar una vida normal…) los cuales debatirán
y propondrán situaciones en las que no se cumplen tales expectativas. Por último, se pedirá a
los pacientes que describan dos cualidades de ellos mismos junto una situación en las que
estuvieran presentes (Hall & Tarrier, 2003).
Tarea. Dedicar media hora al final del día a pensar en actividades realizadas,
autorreforzándose con mensajes positivos. Pueden apuntarlo en una hoja para compartirlo en
la próxima sesión.

Sesión 7. Identificar pensamientos distorsionados

Revisión de la tarea de la Sesión 5 y puesta en común de la tarea de la sesión anterior.


Dinámica. Se explicará cómo las creencias influyen en el comportamiento, describiendo
qué son los pensamientos automáticos y cómo producen malestar cuando son negativos. Se
expondrá cuáles son las distorsiones cognitivas (McKay, Davis & Fanning, 1985) y cómo
fomentan las creencias inapropiadas y respuestas desadaptativas. A continuación, se
destacarán las distorsiones derrotistas (Nguyen et al., 2016), trabajando las razones en base a
esa creencia e identificándolas. Una vez identificadas, los pacientes generarán soluciones
alternativas más positivas para hacerles frente.
22

Tarea. Autorregistro de pensamientos automáticos negativos (Anexo 8).

Sesión 8 Fomentar los pensamientos optimistas

Revisión de las distorsiones registradas.


Dinámica. Tomando como ejemplo algunos pensamientos recogidos en el autorregistro
de la tarea anterior, se realizará la transformación de dichas distorsiones a pensamientos más
adaptativos para reducir el malestar. Se explicará que las autoinstrucciones positivas son
habilidades para ayudar en esta transformación. A continuación, se explicará el
entrenamiento en autoinstrucciones:
1) El terapeuta actuará como modelo (modelado cognitivo);
2) Los pacientes practicarán el ejemplo (guía externa en alto);
3) Por último, llevarán a cabo la tarea primero, susurrando las instrucciones para sí
mismos (autoinstrucción enmascarada), y luego, utilizando autoinstrucciones internas
(encubiertas).
Una vez finalizado el entrenamiento, los pensamientos negativos se debatirán en grupo y
entre todos se propondrán pensamientos optimistas.
Tarea. Realizar la actividad “cerrar una puerta y abrir otra” (Rashid & Anjum, 2008),
que consiste en buscar un significado positivo a acontecimientos pasados negativos.

FASE 3. Técnicas para fomentar el procesamiento emocional y el bienestar

Sesión 9. Percepción y expresión de las emociones

Revisión de la actividad anterior.


Dinámica. Se describirá la importancia que tiene identificar, expresar y regular las
emociones, ya que tienen función adaptativa, motivadora, social e informativa. A
continuación, se realizarán dos actividades: La primera, cada paciente representará una
emoción con su expresión facial y con ayuda de emoticonos mientras que el resto intentarán
adivinarlas. Seguidamente se debatirá el cómo se han manifestado las emociones, ¿qué
reacciones se han notado en el cuerpo?, ¿qué pensó durante la emoción? o ¿qué hizo cuando
la identificó? En la segunda actividad, se visualizará imágenes de personas reales expresando
varias emociones. A continuación, los pacientes las imitarán delante de un espejo para que
observen cómo se manifiesta e identifiquen posibles dificultades.
23

Tarea. Celebrar y comunicar situaciones positivas con personas significativas (Favrod et


al., 2015; Nguyen et al., 2016). Por ejemplo, “me ha gustado que mi madre me despierte esta
mañana con una sonrisa”. Al acabar el día, le leerá lo escrito a la persona que le provocó la
emoción positiva.

Sesión 10. Emociones y sentimientos positivos

Puesta en común de la tarea anterior.


Dinámica. Cada paciente describirá momentos que le generen felicidad y/o bienestar. A
continuación, se debatirán las siguientes cuestiones: ¿qué cosas te hacen sentir feliz?, ¿eres
feliz haciendo lo que haces?, ¿qué crees que influye en ello? Por último, el terapeuta
explicará la diferencia entre bienestar hedónico (situaciones placenteras) y bienestar
eudaimónico (situaciones más relacionadas al desarrollo personal).
Tarea. Describir tres logros o situaciones positivas ocurridas a lo largo del día.

Sesión 11. Manejo de la anhedonia

Revisión de los logros positivos ocurridos en los anteriores días.


Dinámica. Se comentará la necesidad de dedicar tiempo a experimentar sensaciones que
genera una situación agradable en el presente (placer consumatorio) y momentos agradables
que podrían ocurrir en el futuro (anticipatorio). Se recordará la práctica de la “uva pasa” de la
sesión 5, la cual hace referencia al placer consumatorio y se enfatizará en el placer
anticipatorio. Para trabajar este último, se empleará un ejercicio adaptado de Vellignan et al.
(2015), en el cual se les pedirá a los pacientes que debatan una actividad placentera común y
a continuación, se visualizará y se preguntará individualmente qué hace cada uno, que ve y
qué experimenta.
Tarea. Durante el fin de semana, dedicar tiempo a actividades placenteras, después,
registrar el grado de bienestar en cada una de ellas usando una escala de 1-10 (Bryant &
Veroff, 2007) (Anexo9).

Sesión 12. Agradecimiento y perdón

Puesta en común de la tarea anterior.


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Dinámica. Se definirá la gratitud mediante la explicación de que la mayoría de las


actividades placenteras se relacionan con otras personas y eso las hace gratificantes. Después,
se reflexionará sobre momentos o personas a las que cada paciente esté agradecido y se
resaltará la importancia que tiene la gratitud en la generación de emociones positivas
(Emmons & McCullough, 2003). A continuación, se trabajará el perdón como estrategia para
disminuir la desesperanza, incrementar la autoeficacia y las emociones positivas y generar
redes de apoyo social y emocional (López, Kasanzew y Fernández, 2008)
Tarea. Escribir una carta a una persona cercana en la que el paciente agradezca lo que
hizo por él o, le pida perdón por algo que le ofendió.

FASE 4. Prevención de recaídas

Sesión 13. Emoción Expresada (EE)

Se comienza revisando la tarea anterior.


Dinámica. Se definirá la EE (actitudes negativas en el contexto familiar sobre la
enfermedad). Se debatirán diferentes situaciones y los pacientes describirán qué hacen, qué
dicen y qué sienten, para poder así identificar la EE. En dichas respuestas, se destacarán los
comentarios asociados a la EE (actitud hipercrítica, hostilidad, sobreimplicación emocional).
Es importante evaluar la amenaza para saber si se dispone de recursos y afrontarla
correctamente. Se destacará la importancia que tiene la forma de pensar y actuar sobre el
estado de ánimo negativo. Por último, se establecerán instrucciones para disminuir algunos
problemas cotidianos y ayudar con autoinstrucción a que los pacientes tomen conciencia de
sus habilidades. Por ejemplo: “¡Lo estoy haciendo bien!” o “¡lo he conseguido!”
Tarea. Realizar un autorregistro de una situación que haya generado conflicto o disgusto
durante la semana. Se deberá anotar la fecha, el suceso, el pensamiento y las emociones que
originó, el comportamiento que le sucedió y la estrategia de afrontamiento que utilizó para
disminuir su malestar (Véase Anexo 10).

Sesión 14. Resolución de problemas

Revisión y puesta en común de la tarea anterior.


25

Dinámica. Se realiza una pequeña introducción sobre la necesidad que tiene la habilidad
de resolver problemas en el día a día, con la finalidad de cambiar la percepción del estrés
emocional y el fracaso social. Para ello, se describirán los siguientes pasos:
a) Identificación y evaluación del problema.
b) Procesamiento cognitivo del mismo.
c) Generación de soluciones alternativas.
d) Evaluación de las soluciones.
e) Decisión por una solución.
f) Puesta en práctica.
Por último, se debatirán ejemplos de problemas (por ejemplo, la búsqueda de empleo) y se
realizará un role playing. Siguiendo el ejemplo, se puede imaginar que el paciente está
buscando trabajo, pero no sabe cómo y dónde hacerlo.
Tarea. Resolver las situaciones problemáticas que vayan aconteciendo a lo largo de la
semana, intentando aplicar los pasos en la resolución de problemas.
Feedback grupal. Con motivo de que la sesión 15 es una sesión más independiente, se
reservarán los últimos 10 minutos de esta sesión a la realización de un feedback grupal,
donde los pacientes expresarán qué les ha parecido el programa y cómo han sido sus
sensaciones al trabajar en grupo.

Sesión 15. Inicio al programa HORYZONS

Puesta en común de los problemas que hayan surgido y debatir si ha sido útil los pasos
descritos en la resolución de problemas.
Dinámica. En el aula de ordenadores, se describirá en qué consiste el programa
HORYZONS y cuáles son sus principales ventajas y beneficios con respecto al trastorno. Al
ingresar en el sistema, el paciente responderá una serie de preguntas estandarizadas que lo
guiarán a módulos de psicoeducación interactivos personalizados. A continuación, se dejará a
los pacientes que interactúen libremente con el programa, con la finalidad de interactuar en
los contenidos a través de textos, vídeos, audios e ilustraciones interactivas.
Tarea. Para la próxima sesión individual con el terapeuta, escribir en una hoja todo lo
que haya aprendido en el programa, recomendaciones, si ha sido de su agrado o no y una
pequeña valoración personal de qué es aquello que ha mejorado y beneficiado.
26

FASE 5. Evaluación individual paciente-terapeuta

Una vez finalizadas todas las sesiones, se vuelven a reunir de manera individualizada
los pacientes con el terapeuta. En primer lugar, se le anima al paciente a que lea lo que haya
apuntado sobre el programa, se le deja expresar su opinión y que comunique sus
recomendaciones, sus mejorías o sus dificultades, cómo se ha sentido y se siente después de
su implantación y si lo ha considerado útil. Todo ello ayudará a una mejor evaluación para
demostrar la eficacia del programa y así poder repetirlo en futuras intervenciones.
Por último, para finalizar la sesión, se repite el pase de los cuestionarios SANS y SUMD.

2.6. Calendario de Sesiones, Objetivos y Actividades

En el Anexo 11 se recoge toda la información del programa en formato tabla desde la Fase
1 hasta la Fase 4 (días de implantación, sesiones, objetivos y actividades realizadas durante
las sesiones).

2.7. Delimitación de Recursos

Los recursos que se utilizarán para llevar a cabo este programa son:
Dos aulas, una de ellas el aula de trabajo, donde se realizará la mayoría de las sesiones. En
esta aula se encontrarán todas las herramientas necesarias para trabajar cómodamente y poder
seguir correctamente las sesiones: un proyector para las diapositivas, ordenadores, mesas,
sillas, folios, lápices y rotuladores. La otra aula será la de relajación, que dispondrá de cojines
y de cadena de música para poder realizar las prácticas de relajación y mindfulness.
Dos manuales, uno para el paciente y otro para el terapeuta. En el manual del paciente se
presentará el temario necesario para cada sesión, definiciones y las prácticas que se realizarán
para que pueda practicarlas en casa si es necesario. Y el manual del terapeuta será una guía
para formalizar las sesiones de manera ordenada.
Los cuestionarios SANS y SUMD, que se repartirán en la Fase 0 y en la Fase 5 al
principio y al final del programa de manera individualizada.
Registros, actividades y tareas que se completarán de manera individual en las sesiones o,
en casa. Dichos recursos han sido elaborados por los mismos terapeutas y se encuentran
descritos en la descripción del programa y en los Anexos 4, 5, 7, 8, 9 y 10.
27

Por último, la formación profesional que se necesita para una buena implantación del
programa será la de dos psicólogos, los cuales serán los mismos que realicen las terapias
individuales al principio y al final del programa.

2.8. Análisis de su Viabilidad

El programa es perfectamente viable, ya que no supone ningún coste adicional. Los


recursos utilizados ya están incluidos en el mismo centro de rehabilitación psiquiátrica, así
como los mismos profesionales, que se ofrecen voluntarios para la realización del mismo.
Las únicas limitaciones que se pueden encontrar son la participación, estado anímico y
curso de la enfermedad del paciente, así como también, la participación y la motivación del
terapeuta.

2.9. Evaluación

Para la evaluación del programa se ha utilizado una evaluación test-retest con los
cuestionarios SANS y SUMD, los cuales han sido utilizados en la Fase 0 y en la Fase 5 de
manera individualizada a cada paciente.
Además, durante la intervención del programa se han administrado cuatro registros, un
cuestionario y una formulación de preguntas. Todos ellos, han sido elaborados por los
mismos terapeutas al formalizar el programa. El momento de su realización ha dependido de
la estructura de las sesiones, siendo de manera grupal (en la misma sesión) o individual (tarea
para casa).

3. Conclusión

La formulación de la esquizofrenia, como una enfermedad que requiere un tratamiento


multicomponente e individualizado, ha fomentado el desarrollo de diversos tratamientos
psicológicos que se adaptan a las diferentes necesidades de la persona, así como a la fase en
la que se encuentre la misma. Sin embargo, estos tratamientos psicológicos se han centrado
principalmente en la disminución o remisión de los síntomas positivos en primera instancia,
dejando de lado, quizá, aquellos síntomas negativos también presentes en la enfermedad que
provocan un malestar significativo en el paciente, y que le repercute y le interfiere en todos
los ámbitos de su vida personal.
28

Por ello, el Programa en Psicoeducación y Bienestar para Personas Diagnosticadas de


Esquizofrenia (PPBE) aporta, respecto a otros programas, un enfoque más holístico a la hora
de afrontar y manejar la enfermedad, teniendo como finalidad la disminución de los síntomas
negativos del paciente a través del desarrollo de un bienestar completo en todos sus ámbitos y
la adquisición de fortalezas y habilidades que le ayuden y le acompañen en todo el proceso de
la enfermedad.
Con ello, puede considerarse como una nueva propuesta terapéutica de intervención para
la esquizofrenia combinando psicoeducación junto a varias técnicas y dinámicas basadas en
terapias de tercera generación como el mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso o
la técnica del diálogo abierto, que aunque, recientes en su aplicación, están demostrando su
eficacia a la hora de prevenir recaídas, fomentar pensamientos y comportamientos
adaptativos, disminuir la sintomatología negativa y aumentar la adherencia al tratamiento.
Así como, las nuevas intervenciones tecnológicas como el proyecto HORYZONS, siendo
eficaz en la mejora de las relaciones interpersonales y prevención de recaídas.
El programa también presenta algunas limitaciones como la falta de la atención a la
sintomatología positiva, no dejándola de lado, pero sí, dejándola a cargo de la terapia
farmacológica. Esto se debe a una falta de personal que conlleva a no poder abarcar toda la
sintomatología del trastorno. Así mismo, el abandono de los pacientes al principio, a mitad o
al final del programa, sin querer o no poder acabarlo, sea por un nuevo brote, por consumo de
drogas o simplemente, por desagrado. Finalmente, la falta de una mayor validez empírica de
la eficacia de terapias de tercera generación.
En conclusión, los programas psicoeducativos son una buena herramienta de intervención
para el tratamiento de la esquizofrenia, y también, para otras psicopatologías. La realización
del programa PPBE podría extrapolarse a otras entidades psicopatológicas del SERPI, como
trastornos esquizoafectivos, trastornos bipolares o adicciones, así como, las intervenciones
que incorporan estrategias de bienestar, que también pueden ser beneficiosas en otras fases de
la enfermedad o incluso después de una recaída. En cualquier caso, es imprescindible
continuar investigando para identificar elementos comunes y planteamientos teóricos que
hagan más efectivas y eficientes las intervenciones psicológicas y ayuden a paliar el
sufrimiento que este tipo de trastornos suponen para los pacientes y su entorno más cercano.
29

4. Referencias Bibliográficas

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40

ANEXOS
41

Anexo I. Criterios diagnósticos DSM.5 para esquizofrenia

A) Síntomas característicos. Dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante
una parte significativa de un período de un mes (o menos si ha sido tratado con éxito):
1. Ideas delirantes.
2. Alucinaciones.
3. Lenguaje desorganizado (por ejemplo, descarrilamiento frecuente o incoherencia).
4. Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado.
5. Síntomas negativos (por ejemplo, expresión emocional restringida o abulia).
Nota. Al menos uno de los síntomas debe ser necesariamente las ideas delirantes, las
alucinaciones o el lenguaje desorganizado.

B) Disfunción social/laboral. Durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la
alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones
interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al
inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o adolescencia, fracaso en cuanto a
alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

C) Duración. Persisten signos continuos de la alteración durante al menos seis meses. Este
periodo debe incluir al menos un mes de síntomas que cumplan el criterio A (o menos si se ha
tratado con éxito) y puede incluir los periodos de síntomas prodrómicos y residuales. Durante
estos periodos prodrómicos o residuales los signos de la alteración pueden manifestarse solo
por síntomas negativos o por dos o más síntomas de la lista del criterio A, presentes de forma
atenuada (por ejemplo, creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

D) Exclusión de los trastornos esquizoafectivo y del estado de ánimo. El trastorno


esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado
debido a:

1. No ha habido ningún episodio depresivo mayor o maníaco concurrente con los


síntomas de la fase activa.
2. Si los episodios de alteración anímica han aparecido durante los síntomas de la fase
activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los periodos
activo y residual.
42

E) Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica. El trastorno no es debido a los


efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (por ejemplo, una droga de abuso, un
medicamento) o de una enfermedad médica.

F) Relación con un trastorno generalizado del desarrollo. Si hay historia de trastorno autista o
de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia solo se
realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones se mantienen durante al menos un mes (o
menos si se han tratado con éxito).
43

Anexo II. Criterios diagnósticos CIE-11 para esquizofrenia

Descripción
- La esquizofrenia se caracteriza por trastornos en múltiples modalidades mentales, que
incluyen el pensamiento (p. Ej., Delirios, desorganización en forma de pensamiento),
la percepción (p. Ej., Alucinaciones), la autoexperiencia (p. Ej., La experiencia de los
sentimientos, impulsos, pensamientos o conducta de uno mismo que están bajo el
control de una fuerza externa), cognición (p. Ej., atención deteriorada, memoria
verbal y cognición social), volición (p. Ej., pérdida de motivación), afecto (p. Ej.,
expresión emocional embotada) y conducta (p. Ej., conducta que aparecen respuestas
emocionales extrañas o sin propósito, impredecibles o inapropiadas que interfieren
con la organización del comportamiento).
- Pueden estar presentes trastornos psicomotores, incluida la catatonia.
- Delirios persistentes, alucinaciones persistentes, trastorno del pensamiento y
experiencias de influencia, pasividad, o control se consideran síntomas centrales.
- Los síntomas deben haber persistido durante al menos un mes para poder asignar un
diagnóstico de esquizofrenia.
- Los síntomas no son una manifestación de otras afecciones de salud (p. Ej., Un tumor
cerebral) y no se deben al efecto de una sustancia o medicamento en el sistema
nervioso central (p. Ej., Corticosteroides), incluida la abstinencia (p. Ej., Abstinencia
de alcohol).
Exclusiones
• Trastorno esquizotípico (6A22)
• Reacción esquizofrénica (6A22)
• Trastorno psicótico agudo y transitorio (6A23)
Postcoordinación
6A25 Manifestaciones sintomáticas de trastornos psicóticos primarios
6A25.0 Síntomas positivos en trastornos psicóticos primarios
6A25.1 Síntomas negativos en trastornos psicóticos primarios
6A25.2 Síntomas depresivos en trastornos psicóticos primarios
6A25.3 Síntomas maníacos en trastornos psicóticos primarios
6A25.4 Síntomas psicomotores en trastornos psicóticos primarios
6A25.5 Síntomas cognitivos en trastornos psicóticos primaríos
44

Anexo III. Antipsicóticos típicos y atípicos

Antipsicóticos Típicos
Nombre del compuesto Nombre comercial
Clotiamina Etumina
Flufenazina Modecate
Haloperidol Haloperidol
Levomepromazina Sinogán
Loxapina Desconex, Loxapal
Periciazina Nemactil
Perfenazina Decentán
Pimozida Orap
Thipropetazina Majeptil
Tioridazina Meleril
Trifluoperazina Eskazine
Zuclopenthixol Cloxipol, Cisordinol

Antipsicóticos Atípicos
Nombre del compuesto Nombre comercial
Clozapina Leponex
Risperidona Risperdal
Olanzapina Zyprexa
Ciprasidona Zeldox
Quetiapina Seroquel
45

Anexo IV. Listado de sintomatología negativa

Núm. Síntoma Sí No Núm. Síntoma Sí No


1 Pienso que nadie me 21 No tengo ganas de vivir
entiende
2 Tengo muchos miedos 22 Me noto cansado/flojo
3 A menudo estoy triste 23 Me cuesta asumir
responsabilidades
4 Duermo demasiado 24 Paso horas solo/a
5 No puedo dormir 25 Tengo miedo de
hacerme daño
6 Me cuesta relacionarme 26 Pienso que nadie me
quiere
7 No tengo ganas de hacer 27 Paso horas sin hacer
nada nada
8 No disfruto como antes 28 A veces me hago daño
9 Me gustar estar solo/a 29 Me siento muy solo/a
10 Discuto con mi familia 30 Tengo miedo de
volverme loco
11 Me cuesta explicarme 31 A veces he pensado en
acabar con todo
12 Me enfado a menudo 32 No confío en nadie
13 Me cuesta expresar afecto 33 Paso horas en la cama
14 No tengo hobbies 34 Creo que hago mal olor
15 Me da igual todo 35 No me gusto como soy
16 Me cuesta concentrarme 36 No tengo apetito
17 Pienso que tengo culpa de 37 A veces tengo miedo de
todo lo que pasa en el hacer daño a alguien
mundo
18 En una conversación a 38 A veces tengo la
menudo me distraigo sensación de que no se
quien soy
19 Soy un peligro 39 No valgo para nada
20 Mi familia no me entiende 40 No tengo ningún tipo de
apoyo
46

Anexo V. Ejercicio de profundización

§ Selecciona un medicamento que tomes y apunta la frecuencia y la dosis pautadas:


Medicamento:
Frecuencia:
Dosis:

§ ¿Cómo te tomas la medicación? ¿Sigues alguna rutina?


___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
_____________________________________________

§ ¿Cómo vives o qué significa para ti tomar medicación?


¿es necesario? ¿me sienta bien? ¿es estresante? ¿me ayuda? ¿me compensa tomar
medicación?
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
_____________________________________________

§ ¿Cada cuanto tiempo visitas la consulta del psicólogo/a? ¿Crees que es beneficioso para
ti? ¿Por qué?
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___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
_____________________________________________
47

Anexo VI. Guión para la práctica “uva pasa”

Se encuentra en una postura adecuada y relajada, con los ojos cerrados y la palma de las manos
abiertas encima de las rodillas.
Nuestra finalidad es que el paciente contacte con el momento presente, que sienta y experimente las
emociones y sentimientos que está desarrollando en ese preciso momento. Para ello, contamos con
la ayuda de objetos los cuales irán desarrollándose de manera diferente en cada apartado,
aportando al paciente, diferentes sensaciones de este.

1. MIRAR Y TOCAR
- Ahora observa el objeto atentamente, como si fuera la primera vez y no lo conocieses.
- Gíralo entre los dedos y examina cada parte de él.
2. OLER
- Podrías colocar el objeto debajo de la nariz e inhalar, notando si tiene algún olor.
- Nota si mientras haces esto, ocurre algo en tu boca o en tu estómago.
3. ESCUCHAR
- Incluso podrías llevarlo a tu oído y apretarlo un poco para comprobar si suena algo.
4. COLOCAR
- Y ahora, mientras llevas lentamente ese objeto a tus labios, date cuenta del movimiento de
tu brazo, de tu mano que saben exactamente donde llevarlo. Y, luego, suavemente, coloca
el objeto en tus labios, percibiéndolo. Mantenlo un instante, consciente de tus sensaciones y
reacciones. Es posible que notes como comienzas a salivar.
- Después, coloca ese objeto en la lengua y mantelo ahí sin masticar. Percibe cómo lo sientes
en la boca: textura, superficie…
5. SABOR
- Cuando estés preparado, muy conscientemente le das un mordisco y te detienes. Nota como
se liberan sus sabores, observa si cambia su textura. Quizá, ese objeto se ha convertido en
dos objetos.
- Masticas lentamente notando su sabor y sus cambios de textura.
6. TRAGAR
- Y cuando sientas que estás listo para tragar, observa tu tendencia de engullirlo. Tal vez,
podrías detenerte antes de tragarlo para observar esa tendencia. Luego, mientras tragas el
objeto, siéntelo mientras desciende de tu garganta al estómago.
48

Anexo VII. Registro semanal de técnicas de relajación

Día Tiempo Lugar Observaciones

Lunes 20 min. En el salón Me ha costado concentrarme porque en


mi salón hay mucha luz.

Martes min.

Miércoles min.

Jueves min.

Viernes min.

Sábado min.

Domingo min.
49

Anexo VIII. Registro semanal de pensamientos automáticos negativos

Pensamiento
Hora Situación Automático Negativo Emoción Tipo de distorsión

Solo en casa, sin hacer


13:30h Todo me sale mal Tristeza Sobregeneralización
nada
50

Anexo IX. Registro de situaciones placenteras

En una escala del 1 al 10 valora tu grado de disfrute la hora de realizar la actividad


registrada, siendo 1 la menor puntuación (muy poco placentera) y 10 la máxima (extremadamente
placentera).

Grado de disfrute
Actividad
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Darme un baño caliente


Fecha Suceso Pensamiento Emoción Conducta Estrategia de afrontamiento

Recuerdo el entrenamiento en
autoinstrucciones: ha sido un
Estoy desayunando y sin Lo dejo todo y me
Soy un desastre todo descuido, que son cosas que
06/05 querer tiro el zumo al suelo. Tristeza, rabia encierro en mi
lo hago mal pasan. Luego, realizo la
Mi madre empieza a gritarme. cuarto a llorar
Respiración Natural
Completa.
Anexo X. Registro de situaciones conflictivas
51
52

Anexo XI. Calendario

Fases Sesiones Objetivos Actividades

Sesión 1 Definir el trastorno de esquizofrenia y • Registro de la sintomatología


(5/6/20) su etiología. negativa.

Fase • Debate de momentos que


1 Sesión 2 generaron estrés y qué
Conocer el modelo de vulnerabilidad-
(5/6/20 (8/6/20) hicieron para hacerles frente.
estrés
– • Practicar la Respiración
12/6/20) Natural Completa.

Sesión 3 Conocer los tratamientos con mayor • Ejercicio grupal sobre el


(12/6/20) eficacia para la esquizofrenia. abordaje de la enfermedad.

Sesión 4 Aprender atención plena y relajación e • Practicar el ejercicio de


(15/6/20) incorporarlo a la vida cotidiana. atención plena (body scan).

• Practicar el momento
presente con la práctica “uva
Sesión 5 Contactar con el momento presente e pasa”.
Fase
(19/6/20) incorporarlo a la vida cotidiana. • Registro semanal sobre las
2
estrategias de afrontamiento
(15/6/20
al estrés.

(29/6/20)
Sesión 6 Fomentar la autoestima y evitar el
• Recordar cualidades propias.
(22/6/20) estigma.
• Revisar logros diarios.

Sesión 7 Conocer las distorsiones del • Registro de pensamientos


(26/6/20) pensamiento y fomentar pensamientos negativos e identificación de
adaptativos. la distorsión.
53

• Fomento de pensamientos
optimistas.
Sesión 8 Adquirir y experimentar pensamientos
• Encontrar un significado
(29/6/20) optimistas.
positivo a una situación
negativa pasada.

• Celebrar y comunicar
Sesión 9 Reconocer y experimentar emociones
situaciones agradables a
(3/7/20) positivas.
personas significativas.

Diferenciar placer hedónico y • Fomento de momentos de


Sesión 10 eudaimónico, y desarrollar la felicidad o bienestar.
Fase
(6/7/20) capacidad de crear emociones • Identificación de logros o
3
positivas. situaciones positivas.
(3/7/20)

(13/7/20)
• Programar una actividad
Aprender a anticipar situaciones
Sesión 11 placentera.
placenteras y fomentar el desarrollo
(10/7/20) • Registro de momentos de
personal.
bienestar.

• Realizar una carta de gratitud


Sesión 12
Conocer la gratitud y el perdón. y otra de perdón.
(13/7/20)

Explicar la EE y tomar conciencia de


Fase Sesión 13 • Debate y registro de
sus efectos negativos (sobre todo en
4 (17/7/20) situaciones conflictivas.
ámbito familiar).
(17/7/20)

(24/7/20) Sesión 14 • Actividad de role playing.
Aprender a aplicar soluciones viables
(20/7/20) • Feedback grupal.
a un problema.
54

• Interacción con el sistema


Sesión 15 Fomentar la interacción social y las HORYZONS.
(24/7/20) fortalezas personales. • Realización de una reflexión
personal.

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