Matrimonio
Matrimonio
Matrimonio
Unión de dos personas mediante determinados ritos o formalidades legales y que es reconocida por la
ley como familia.
En el catolicismo, sacramento que une indisolublemente a un hombre y una mujer, y por el que se
comprometen a vivir de acuerdo a las prescripciones de la Iglesia. ERROR
El novio coloca después un anillo en el dedo índice de la mano derecha y pronuncia las siguientes
palabras: “Eres consagrada para mí con este anillo de a cuerdo a la ley de Moisés y de Israel”. La
novia (a excepción de las bodas ultraortodoxas) también le coloca un anillo a su novio y dice: “yo soy
de mi amado y mi amado me pertenece”
Según Proverbios 24:27, ¿cuál puede ser una razón para no entrar en un compromiso matrimonial
precipitadamente?
Pro 24:27 Ordena tus labores de fuera, y tenlas listas para ti en el campo; y después edifica tu casa.
Pro 19:14 Casa y riqueza son herencia de los padres, pero la mujer prudente viene del SEÑOR.
Mat 6:33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más
dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Marcos 10.6–9).
El matrimonio es una institución ordenada por Dios. Fue instituido y santificado en la creación, y desde
aquel tiempo el pueblo de Dios ha promovido su pureza. Dios instituyó el matrimonio cuando hizo a Eva
y se la trajo a Adán, el cual dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne. (...) Por
tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”
(Génesis 2.23–24).
El matrimonio es:
1. Dejar a los padres y comenzar un nuevo hogar
Génesis 2.24 lo expresa así: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer”. Aunque los matrimonios todavía deben reconocer sus deberes para con sus padres como hijos
e hijas, ahora sus deberes son más el uno para con el otro que para con sus propios padres o cualquier
otro familiar o amigo. Ellos ahora forman un nuevo hogar; el marido es la cabeza y la esposa es su
ayuda idónea.
2. Llegar a ser “una sola carne” con alguien del sexo opuesto
Cuando la pareja se casa los cónyuges unen sus corazones, manos, mentes y hasta sus posesiones.
Ellos llegan a ser uno en pensamiento, en afectos y en propósitos. Dios los une en una sola carne.
3. Una unión pronunciado por Dios que dura por toda la vida
¿Cuándo empieza un matrimonio? Cuando un hombre y una mujer dejan a sus padres y su unen ante
Dios.
Leyes matrimoniales
Casi todas las naciones tienen leyes sobre el matrimonio. Los cristianos debemos someternos a tales
leyes a no ser que las mismas no estén en armonía con las leyes divinas. Veamos algunas de estas
leyes.
Moisés (Deuteronomio 7.3), Josué (23.11–13), Esdras (10.10–12) y Nehemías (13.23–26) testifican en
contra del matrimonio entre creyentes e incrédulos. Moisés apoya este planteamiento al decir: “Porque
desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos” (Deuteronomio 7.4). Al pasar al Nuevo
Testamento encontramos la misma advertencia de parte de Dios: “No os unáis en yugo desigual con los
incrédulos” (2 Corintios 6.14) y “libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor” (1
Corintios 7.39). La Biblia advierte a los cristianos que ellos no deben casarse con los incrédulos, porque
traería resultados desastrosos en sus vidas.
“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3.3). Cuando el esposo y la esposa tienen
diferentes creencias religiosas ellos están divididos en los asuntos más importantes. Los padres tienen
la obligación ante sus hijos de estar unidos en todos los asuntos morales y religiosos. Por tanto, es muy
importante que los cristianos busquen su pareja entre otros cristianos.
Esto hace que surja otra pregunta: ¿Y qué hay con las personas que ya están unidas en un matrimonio
en yugo desigual? Tales personas encuentran sus instrucciones en 1 Corintios 7.12–16.
¿Acaso están verdaderamente casados una mujer y un hombre si no son cristianos? Ciertamente que
lo están con tal que hayan cumplido las condiciones esenciales del matrimonio. El matrimonio es
honroso en todo, sea la ceremonia oficiada por un predicador o un magistrado, sean los interesados
conversos o incrédulos, con tal que se casen de acuerdo con las leyes de su país y no contrario a la ley
altísima de Dios.
2. La Biblia prohíbe el matrimonio con una persona divorciada mientras viva su cónyuge
Esta es una verdad que muchos ignoran voluntariamente. Dejaremos, pues, que sea la Biblia la que
tenga la última palabra sobre este tema:
“Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al
principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de
fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (Mateo
19.8–9).
“Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer
repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Marcos 10.11–12).
“Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del
marido, adultera” (Lucas 16.18).
“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella
queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada
adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no
será adúltera” (Romanos 7.2–3).
“La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para
casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor” (1 Corintios 7.39).
Algo que deseamos destacar en estos versículos es que nadie tiene derecho a casarse con otra
persona mientras viva su cónyuge. Esto quiere decir que tampoco nadie tiene el derecho a casarse con
una persona divorciada. La verdad es que cuando dos están casados ellos son “una sola carne”
mientras ambos vivan y durante este tiempo ninguno puede llegar a ser “una sola carne” con otra
persona. Si alguno de los dos se une a otra persona entonces será llamado adúltero.
La Biblia menciona dos casos en que puede haber una separación (Mateo 19.9; 1 Corintios 7.15).
Pero en ningún caso la Biblia permite que alguno de los interesados se case con otro mientras viva su
cónyuge.
Si una persona se encuentra ya casada con una persona divorciada entonces ellos están viviendo en
adulterio. Tales personas deben separarse. Algunas personas que se encuentran en tales
circunstancias declaran que no sería justo separarse porque cometerían un error contra sus hijos si se
separaran. Pero los versículos ya citados son claros en cuanto a que ellos están viviendo en adulterio
mientras continúan su lazo adúltero. Por tanto, mayor daño cometerían viviendo en adulterio. Sin
embargo, una separación bajo tales circunstancias no los eximiría de su responsabilidad de cuidar y
proveer sostén para los hijos que han engendrado.
3. Matrimonios plurales no son permitidos en el Nuevo Testamento
Cuando Cristo y los apóstoles enseñan sobre el matrimonio siempre lo presentan desde el punto de
vista de la unión entre un hombre y una mujer. Pablo dice claramente: “Cada uno tenga su propia mujer
[no ‘mujeres’], y cada una tenga su propio marido” [no ‘maridos’] (1 Corintios 7.2).
Dios sí permitió matrimonios plurales en el Antiguo Testamento, pero ahora tiene algo mejor para
nosotros: “Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los
hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17.30).
Proverbios 27:15 “Gotera continua en día de lluvia y mujer rencillosa, son semejantes”.
1. Dile cómo te sientes y qué esperas en todo momento, así se trate de un regalo.
2. Pide ayuda amablemente y no como si fuera una obligación.
3. No grites. (produce más gritos, temor y dolor)
4. Olvida lo pasado. ...
5. Admite tu parte de culpa en los conflictos. ...
6. Evita la frase “te lo dije”.
7. Ponte en su lugar y piensa que le haría feliz. (1Co 10:24 Ninguno busque su propio bien, sino el del
otro).
10. Respétense ante todo. Evita gritar, insultar o hacer uso de la violencia física.
2. Diferencias. Es cuando nos preguntamos: ¿con quién me case? y ¿por qué? En esta etapa los
niños son catalizadores de conflicto y existe el peligro de infidelidad por la frustración que nos
causa querer cambiar a la pareja y no lograrlo.
3. Identidad. No cuestionamos sobre quiénes somos. Es una etapa crucial en la que se definen las
necesidades de cada miembro. La premisa es el respeto a las diferencias.
4. Amistad. Cuando decidimos ser amigos. Hay cortesía y respeto, acuerdos de cooperación,
entendimiento y un sentimiento más fuerte.
4. Demuéstrense su amor con abrazos, besos y caricias. Tómense de la mano y mírense a los
ojos.
5. No pretendan que todo está bien. Si tienen problemas, intenten resolverlos o busquen ayuda
profesional.
8. Sean empáticos con su pareja. Si se siente triste, preocupada o enojada, póngase en su lugar
y hágánle saber que entienden lo que está viviendo.
Si cristo esta podemos tener un excelente matrimonio.
Col 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a
otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y
cánticos espiritules