La Familia Com Pilar de La Protección PDF
La Familia Com Pilar de La Protección PDF
La Familia Com Pilar de La Protección PDF
Lucero Hernández Zúñiga* las mujeres, se mejora el bienestar de sus hijos y familia-
res, lo cual lleva al bienestar colectivo.
RESUMEN
Palabras clave: familia, pilar, Política Social, protección
El modelo clásico de la familia ha cambiado y se observa social, servicios sociales.
una marcada tendencia a las familias con jefatura feme-
nina. La familia continúa siendo la unidad productora y La familia como pilar de la protec-
proveedora de servicios sociales como el cuidado de niños,
ción social12
adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad,
tarea que está a cargo de la mujer. Sin embargo, el papel La familia se mantiene como un pilar clave en el ré-
de la misma se ha sobrecargado, superando los límites del gimen de bienestar. El régimen tiene una orientación
ámbito doméstico sin remuneración, y por consiguiente, sin “familista” que no libera a la mujer de las respon-
seguridad social; evidentemente, su rol de mujer cuidadora sabilidades familiares y en el sistema de protección
la incluye en la esfera de la fuerza laboral, aumentando social persiste el modelo tradicional de hombre pro-
las desigualdades de género. La familia se convierte en- veedor - mujer cuidadora… (Sunkel, G. 2006, p. 5).
tonces en un pilar del bienestar social, por lo cual se hace El modelo tradicional de la familia se ha diversificado,
necesario analizar una política social orientada a resolver hoy por hoy, hay una tendencia a las familias con jefa-
las desigualdades generadas en el ámbito económico. Se tura femenina y se ha reducido el tamaño promedio de
requieren nuevos modelos de política de familia orientados las familias. Guell (1999 citado en Sunkel, 2006, p. 37),
al aseguramiento de ingresos y a mejorar la calidad de vida señala que en la década de los noventa ha aumentado la
laboral de la mujer para establecer un nuevo contrato so- demanda social sobre la familia, se evidencian procesos
cial “amigable” con ella. Mejorando el bienestar medio de de distinto tipo como el envejecimiento de la población,
5
ISOCUANTA
la permanencia de los hijos en la familia de origen y la familiares existentes para que cumplan con las funciones
fecundidad adolescente, los cuales han tenido impacto de socialización, de formación ciudadana, de formación
sobre las estructuras familiares, generando nuevas res- humana que la “sociedad”, como ente general, el sistema
ponsabilidades en la protección de sus miembros. institucional y los arreglos familiares existentes como entes
especiales, no pueden desempeñar.
Numerosos cambios en la sociedad han modificado el pa-
pel y las funciones de la familia, pero en un marco natu- Cambios en la familia
ral, sus miembros, y en particular los niños, se benefician
Castells (1999, citado en Sunkel 2006, p. 8), relaciona va-
del apoyo afectivo, financiero y material indispensable
rios indicadores de los cambios en la familia, por ejemplo,
para su crecimiento y educación; así como también, se
la frecuencia creciente de las crisis matrimoniales, la diso-
asume el cuidado de las personas ancianas, y/o con dis-
lución de los hogares de las parejas casadas, el retraso en
capacidad y/o enfermas.
la formación de parejas y la vida en común sin matrimonio;
la variedad creciente de estructuras de hogares, con lo que
Esping-Andersen (1999, p. 8), refiere que el reto básico para
se diluye el predominio del modelo clásico de la familia nu-
cualquier arquitecto del bienestar, se enfoca en cómo asignar
clear tradicional; la tendencia creciente a que nazcan más
la producción de bienestar. Esto quiere decir, la división de
niños fuera del matrimonio y a que las mujeres limiten el
responsabilidades entre mercados, familias y gobierno. Los
número de hijos y retrasen el primero, son situaciones que
mercados son la fuente principal de bienestar para la mayor
diversifican las formas familiares y se revisan, para el caso
parte de ciudadanos adultos porque la mayor parte del ingre-
de América Latina con un estudio de la Comisión Económi-
so viene del empleo como también parte de nuestro bienestar
ca para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2004; citado
es comprado en el mercado. La reciprocidad de parentesco
por Sunkel, 2006, p. 9), con la recopilación de encuestas
entre familias ha sido otra fuente principal de bienestar y se-
realizadas a 18 países (Figura 1), de la siguiente manera:
guridad, en particular en términos de servicios de cuidado,
pero también en términos de unión de ingreso. El papel del Figura 1: América Latina (promedio simple, 18 países):
gobierno en la producción de bienestar no es, desde luego, distribución de las familias y hogares según tipo, zonas
basado, ni sobre la compra, ni sobre la reciprocidad, pero sí urbanas, 1990-2002 (en porcentajes)
sobre un redistributivo “contrato social” que refleja alguna
forma de solidaridad colectiva. Cada uno de estos tres pilares
de bienestar es mutuamente interdependiente.
de las encuestas de hogares de los respectivos países de trimonio, la viudez o la ruptura de la convivencia
América Latina. de hecho y la constitución de nuevos vínculos
(Arriagada, 2002 citada en Sunkel, 2006, p. 9).
En donde se evidencia que la familia nuclear biparental
con hijos, se mantiene como el modelo predominante de Se describe en el estudio de la CEPAL (2004), que en pro-
familia, en el año 1990 este representaba el 46,3 % de medio para América Latina, la participación laboral del
todas las formas familiares en América Latina, porcentaje cónyuge aumenta en diez puntos porcentuales pasando
que disminuyó a un 42,8 % para el año 2002. La familia de 37 % en 1990 a 47,6 % en el 2002. Por lo anterior,
extendida representa el segundo lugar de la distribución, se establece que en la sociedad actual de América Latina
con un comportamiento casi constante para el año 1990 y hay diversos arreglos familiares, y en particular, en casi la
el 2002. Es importante considerar, que las familias exten- mitad de las familias nucleares biparentales la mujer ha in-
didas oculten otros núcleos familiares secundarios: hijos/ gresado al mercado laboral y se ha constituido en un nuevo
as que no habían logrado constituir sus propias familias aportante al ingreso económico familiar, la pregunta que
y, en especial, la existencia de madres adolescentes surge es, ¿qué ha pasado con la crianza de los hijos?
(Arriagada, 2002 citada por Sunkel, 2006, p. 8). También
pueden ocultar a adultos mayores que han buscado pro- Guillermo Sunkel refiere que:
tección a través de nuevos arreglos familiares (Sunkel, Las soluciones privadas a este problema están
2006, p. 8) generando a su vez nuevos problemas relaciona-
dos con el costo y la calidad de cuidados no pa-
El estudio reporta un aumento de la participación de las rentales de los hijos/as pequeños [circunstancia
familias nucleares monoparentales, principalmente en- que debe ser asumida por la protección social], y
cabezadas por mujeres, las que representan un 9,7 % de
genera diversos conflictos al interior de la propia
las familias latinoamericanas en 1990 y un 11,3 % en el
familia, en el plano psicosocial, genera conflictos
año 2002; de igual manera, hay un aumento de los hoga-
en la socialización del rol sexual, el que se pro-
res unipersonales de 6,7 % en 1990 a 8,4 % en el 2002.
duce cuando los roles aprendidos por cada sexo
en una cultura no coinciden con el desempeño
Las familias nucleares sin hijos, que corresponden a las
cotidiano de los mismos; en la alternancia de ro-
familias de adultos mayores cuyos hijos ya han constitui-
les, conflicto que se produce en los hombres que
do sus propios hogares o bien a parejas jóvenes que no
tienden a sentirse menos masculinos si compar-
tienen hijos, presentan un incremento de 7,2 % en 1990
ten las tareas domésticas y en las mujeres que
a 7,7 % en el 2002. También están los hogares sin núcleo
tienen complejos de culpa por pasar poco tiempo
conyugal y las familias compuestas.
con sus hijos (2006, p. 12).
Al incrementarse la frecuencia de separaciones
y divorcios, las familias complejas han apareci- De acuerdo a Esping-Andersen (1999, p. 1) estamos en
do como un nuevo fenómeno en la región. Estas medio de una revolución en el comportamiento demográ-
familias resultan del divorcio, la nulidad del ma- fico y familiar, encabezado por abrazos de mujeres de
7
ISOCUANTA
limita la capacidad de la familia para ofrecer al mercado mujeres constituye el cimiento de la protección social (Ortiz,
su trabajo, una salida puede ser el ahorro para futuras ca- 2007, p. 64). Indudablemente, las sociedades no sobrevivi-
tástrofes sociales, pero cómo lograrlo cuando los salarios rían si las mujeres e incluso niñas, no realizaran el trabajo
se acercan al mínimo para la supervivencia y casi nadie doméstico, por el cual no reciben ningún pago. Este trabajo
puede protegerse contra una crisis prolongada (Esping-An- no remunerado es una modalidad informal de la protección
dersen, 1993, p. 12). Generalmente, en todos estos casos, social que trae como consecuencia un débil desarrollo de
el dogma liberal se ve forzado a recurrir a las instituciones la mujer o niña al obstruir su educación e inserción en un
precapitalistas de ayuda social, como la familia, la Iglesia trabajo remunerado. ¿Qué pasará con las emociones y senti-
y la comunidad, lo cual es una contradicción, porque estas mientos de esa niña o mujer que su diario vivir transcurre en
instituciones no pueden seguir el juego del mercado si es- solo las tareas de la casa, el cuidado de niños y ancianos y
tán cargadas de responsabilidades sociales. en general, los familiares que se enferman y requieren de su
cuidado? No se trata de polemizar la tierna y desinteresada
SOBRECARGA DE LA FAMILIA Y DE LAS labor de nuestras mujeres, antes bien, se trata de evidenciar
la necesidad de valorar su papel dentro del mantenimiento
MUJERES del tejido social, y por supuesto, de incluir una remuneración
justa para su propio mantenimiento.
Guillermo Sunkel (2006, p. 27), describe que el mode-
lo clásico de familia del período de la posguerra, se ha
conservado como una unidad productora y proveedora de En los países desarrollados, los subsidios por na-
servicios sociales, debido en gran medida al trabajo de la cimientos, las desgravaciones fiscales por hijo,
mujer en el ámbito doméstico. Sin embargo, las estrate- las bajas por maternidad, las guarderías, la aten-
gias de los hogares para hacer frente a choques adversos ción en el hogar y el acceso a servicios médicos
en materia socioeconómica pueden ser: el aumento de gratuitos o de bajo costo han sido vitales para la
la fuerza laboral de la mujer o de los hijos, la venta de emancipación de la mujer y para su integración
bienes físicos o la emigración y normalmente están aso- en el mercado de trabajo remunerado, y además
ciadas con el nivel socioeconómico y los diferentes nive- han generado externalidades positivas como la
les de ahorro y endeudamiento de las familias. Sunkel, regulación de la población (Ortiz, 2001, p. 64).
refiere que las investigaciones realizadas a partir de los
años 70 detectan una diversificación de las formas de Más aún, cuando este trabajo no remunerado no goza si-
solidaridad familiar, que para el caso latinoamericano, la quiera de dignificación social, sino que, por el contrario,
atención ha estado dirigida a las redes de subsistencia se traduce con frecuencia en humillaciones, restricción
de los sectores pobres y se trata de relaciones estableci- de la libertad e incluso esclavitud. El desarrollo de las
das entre familiares, vecinos y amigos, que habitan en la mujeres requiere, por consiguiente, de una mayor protec-
misma área física y comparten la situación de carencia. ción o seguridad social formal.
Sin embargo, tanto en países desarrollados como en desa- La comercialización de los servicios sociales ha
rrollo, la asistencia familiar no remunerada que realizan las reforzado las desigualdades de género, aumen-
9
ISOCUANTA
tando la carga de trabajo de la mujer. Cuando protección al ingreso laboral en Colombia es el más grave
una familia de ingreso bajo no puede costear di- vacío existente en el sistema de protección social. En se-
chos servicios, es la mujer quien se encarga de gundo lugar, el gasto social responde muy débilmente ante
asistir a los enfermos, etc. De todo ello se colige una crisis debido a la carencia de un buen y complementa-
que si se va a establecer una cooperación en- rio componente de protección social (Vergara, 2008, p. 89)
tre el sector público y el privado, ésta debe ser
cuidadosamente diseñada y regulada, con una La intensificación del conflicto trabajo-familia puede es-
previa identificación de los fallos potenciales de tar fundamentalmente determinado por las característi-
mercado (Ortiz, I. 2007,p. 29). cas del mercado laboral, pero es al interior de la propia
familia donde esta se manifiesta con particular fuerza.
LA FAMILIA Y LAS CRISIS DEL MERCADO La regulación de políticas laborales deben conducir a la
viabilidad de un empleo digno, que como señala Isabel
Algunos estudios advierten sobre la mayor probabilidad Ortiz (2007, p. 42), no consiste solo en generar puestos
que tienen los pobres de perder sus ingresos y reducir su de trabajo, pues la mayoría de personas por debajo de
consumo ante una crisis, dada una menor flexibilidad para la línea de la pobreza trabajan muchísimas horas al día
responder a ella (Gaviria, 2002; citado en Sunkel, 2006, pero no logran sacar a sus familias de la pobreza, puesto
p. 30). En términos generales se argumenta que las cri- que tan importante como la generación de empleo son
sis económicas llevan a los hogares más pobres a reducir las condiciones laborales y salariales, que permitan crear
su inversión, incluyendo el capital humano (Lokshin et al., pactos sociales con equidad y bienestar.
2000; citado por Sunkel, 2006, p. 30). La minimización de
pobreza y la inseguridad de ingreso es condición previa La desmercantilización no debería confundirse con la erra-
para una estrategia eficaz social de la inversión. La más dicación total del trabajo como mercancía, sino al grado en
efectiva función que se le debe pedir a la Política Social el que los individuos o las familias pueden mantener un
es la de quebrar los círculos viciosos de la pobreza y de su nivel de vida socialmente aceptable independientemente
reproducción intergeneracional, que implica no solo dotar a de su participación en el mercado (Esping-Andersen, 1993,
los individuos con un mayor y más efectivo conjunto de ac- p. 8). En la historia de la Política Social, los conflictos han
tivos, sino que los mismos tengan condiciones de reprodu- girado principalmente en torno a qué grado de inmunidad
cirse (Kaztman et al., 1999 citado en Sunkel 2006, p. 29). de mercado sería permisible, es decir, los recursos, la ex-
tensión y la calidad de los derechos sociales.
Un estudio realizado por Fedesarrollo (2001 citado en Ver-
gara 2008, p. 88), denominado “Hacia una red de protec- Definitivamente, las condiciones de bienestar en una etapa
ción social para Colombia”, realiza un detenido análisis de del ciclo de vida son a menudo directamente vinculadas
los distintos programas sociales en el país, los clasifica a acontecimientos antes en la vida, y pueden influir en el
según población beneficiaria por grupos de edad, considera bienestar más tarde en la vida. La pobreza en la vejez es
sus fuentes de financiación y la organización de las ins- por lo general el resultado de dificultades en el empleo o de
tituciones que los realizan. De acuerdo con el estudio, la la muerte de un esposo (Esping-Andersen, 1999:5). A su
10
La familia como pilar de la protección social
vez, el empleo precario tiende a ser poderosamente corre- seguridad social universal porque mucho de nuestro bien-
lacionado con el logro insuficiente educativo y esto, vuelve estar es comprado en el mercado.
atrás a las condiciones en la niñez. Se debe buscar una
metodología que realmente nos ayude a echar una mirada
CONCLUSIONES
hacia el futuro débil y analizar una estrategia de Política
Social orientada a resolver las desigualdades sociales ge-
Los programas de ajuste estructural orientados por la lógi-
neradas en el ámbito de la esfera económica.
ca de la focalización, han ocasionado una devastación de
los derechos pactados en el sector formal con la propuesta
EL BIENESTAR SOCIAL A TRAVÉS DE UNA de favorecer a los más pobres, tal beneficio no se ha visto,
POLÍTICA DE FAMILIA y por el contrario, se introduce a la familia en la trampa
de la pobreza, con el fin de obtener beneficios sociales y
El bienestar como estrategia de la inversión social debe es- se descuidan los mecanismos del mercado que garanticen
tar orientado a una “Política de Familia” (Esping-Andersen, verdaderamente el ingreso económico de cada persona, y
1999, p. 7), con cuatro enfoques principales. Primero, sal- por consiguiente, su modelo de protección social.
vaguardar la protección de la infancia porque la capacidad
y la motivación para aprender dependen de las condiciones Es necesario comprender que un desafío que enfrenta la
económicas y sociales de la niñez. Segundo, armonizar la sociedad actual está en el diagnóstico, diseño y desa-
maternidad con el empleo y fomentar la igualdad de gé- rrollo de políticas públicas en donde se debe considerar
nero, no considerada como una concesión a las reclama- como un elemento central el bienestar de la humanidad.
ciones de la mujer, sino orientada a mejorar la calidad de La función de la familia, de dar amor y protección a sus
vida laboral de ellas, hay claramente un caso fuerte para miembros, en donde papá y mamá tengan un espacio
un nuevo contrato social ‘amigable con la mujer’, porque para cultivar su unión y también para contemplar y par-
mejorando el bienestar medio de mujeres se mejora el ticipar de la crianza de sus hijos, y con mayor énfasis
bienestar colectivo de la sociedad en general. Tercero, el durante los primeros meses de vida del nuevo ser que
mejoramiento de las condiciones laborales, pues como lo formarán, se ha visto amenazada por las jornadas labo-
señala Giraldo (2007, p. 73) la precarización y el desem- rales extensas para lograr el sustento económico y satis-
pleo son mucho más marcados en América Latina, donde facer sus necesidades básicas, alejando generalmente a
además cobra importancia el fenómeno de la informalidad. la madre del contacto con sus hijos.
¿Es posible mantener la armonía, la educación y el sano
compartir al interior de una familia cuando hay desempleo? Por otra parte, el papel de la familia va mucho más allá de
¿Y aun contando con la suerte de tener trabajo, pero con la crianza de los hijos y contempla el cuidado y protección
extensas jornadas laborales bajo condiciones de inestabi- de otros miembros en situación de dependencia, es por
lidad? Las situaciones pueden variar, pero el empleo ago- esto que el rol de la familia en la protección social debe
tador e inseguro tiene el excedente de severidad negativo gestarse con unos objetivos claros en el marco de una
que efectúa sobre familias y niños. Y por último, el cuarto Política Social que permita entender las necesidades ac-
enfoque es el aseguramiento del ingreso que garantiza la tuales de la población, promover el bienestar de los ciu-
11
ISOCUANTA
12