H OSPITAL U N IVERSITARIO DON OST IA
ACTUALIZACIONES EN
ANESTESIOLOGÍA PARA ENFERMERÍA
ACTUALIZACIONES EN ANESTESIOLOGÍA PARA ENFERMERÍA
Autores:
Dra. González Santos
Dr. Mugabure Bujedo
Dra. Uria Azpiazu
Hospital Donostia
Depósito legal: SS-454/2014
Índice
Prólogo ............................................................................................................................................... 5
Tema 1: Dispositivos para la vigilancia del paciente. Estándares de monitorización
Dra. González Santos........................................................................................................... 7
Tema 2: Valoración preanestésica
Dra. González Santos......................................................................................................... 21
Tema 3: Anestesia general
Dra. González Santos. Dr. Mugabure Bujedo .................................................................... 25
Tema 4: Anestesia regional
Dr. Mugabure Bujedo ........................................................................................................ 49
Tema 5: Tratamiento del dolor
Dr. Mugabure Bujedo ........................................................................................................ 61
Tema 6: Manejo de la vía aérea
Dra. González Santos......................................................................................................... 71
Tema 7: Reanimación cardiopulmonar
Dra. Uria Azpiazu .............................................................................................................. 97
Guías 2010 para la resucitación cardiopulmonar (RCP) del consejo europeo
de resucitación .................................................................................................................. 97
Tema 7.1. Reanimación cardiopulmonar del adulto ................................................... 104
Tema 7.2. Reanimación cardiopulmonar en pediatría ............................................... 139
Bibliografía .................................................................................................................................... 151
Prólogo
Realmente es un orgullo para mí escribir
este prólogo porque significa que la segunda
edición de nuestro libro ve la luz. Desde luego, algo inimaginable para nosotros cuando
nos embarcamos en este proyecto en 2009.
Quién nos iba a decir cuando en ese año nos
decidimos a hacer un curso de Anestesiología para “nuestro” personal de enfermería,
que tendría una acogida tal que se repetiría
año tras año, siendo esperado con ilusión por
las enfermeras/os de nuestras áreas de trabajo.
Este libro fue concebido para dar soporte escrito al antes citado curso, pero cuando
empezamos a escribirlo nos dimos cuenta
de que no podíamos quedarnos ahí, que teníamos que hacer algo que además de complementar el curso sirviera de manual de
consulta sobre temas de importancia de la
especialidad.
Tener entre manos esta segunda edición
significa que podemos seguir adelante con
este bonito proyecto de enseñanza de nuestra especialidad y además hacerlo de manera
actualizada. Esta labor de enseñanza de la
Anestesiología al personal de Enfermería
nos sigue pareciendo de suma importancia y
dado que en nuestro País no existe la especialidad de “Enfermera de anestesia” como
tal, salvo como formación de postgrado y
que en nuestro hospital, salvo en áreas puntuales, no existe Enfermería de Anestesia,
consideramos que estas acciones formativas
contribuyen de manera positiva a mejorar
nuestra labor diaria y, en definitiva, la calidad de la asistencia que ofrecemos a nuestros
pacientes.
Nuevamente, los temas que se abordan
en el libro han sido elegidos y ordenados de
la manera que hemos considerado más lógica
y práctica desde el punto de vista didáctico.
En el primero, se describen los distintos
dispositivos que nos servirán para la monitorización de las constantes vitales, imprescindibles para diagnosticar a la menor brevedad
los posibles eventos que puede sufrir nuestro
paciente y minimizar, así, las repercusiones
que los mismos pueden ocasionar.
Con los temas sobre anestesia general y
regional se pretende dejar claros los principios básicos de cada tipo de anestesia, la manera en que abordamos cada uno de ellos y
los distintos fármacos que empleamos.
En el tema dedicado al dolor, haremos
una incursión en los diferentes tipos de dolor, la manera de abordarlos y las distintas
herramientas con que contamos para combatirlos.
En el último tema, dedicado a la Reanimación Cardiopulmonar, hemos incluido las
últimas guías de 2010 para la resucitación
cardiopulmonar del consejo Europeo de Resucitación y las actualizaciones sobre el manejo perioperatorio de pacientes con dispositivos cardiacos electrónicos implantables.
Esperamos conseguir, con esta segunda
edición, una acogida tan buena como con la
primera y, sobre todo, que se convierta en un
texto de referencia y consulta sobre temas de
Anestesiología para el personal sanitario al
que va dirigido.
Silvia González Santos.
F.E.A. Anestesiología y Reanimación del
Hospital Universitario Donostia
5
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
6
TEMA 1
Dispositivos para la vigilancia del paciente
Estándares de monitorización
Dra. González Santos
nes breves de la vigilancia continua tal vez
resulten inevitables.
Fueron aprobados por la ASA (Asociación americana de Anestesiología) en 1986 y
la última revisión se hizo en 2005.
INTRODUCCIÓN
La monitorización ayuda al anestesiólogo a vigilar y controlar los órganos vitales
del paciente durante una anestesia, o dicho
de otra manera, durante cualquier acto quirúrgico que requiera una anestesia. Tanto si
se trata de una anestesia general, una anestesia regional o simplemente una vigilancia
anestésica monitorizada.
Los dispositivos de monitorización perioperatoria han proliferado de manera clara
en los últimos tiempos posibilitando así un
incremento del nivel de seguridad en la asistencia a nuestros pacientes.
ESTÁNDAR I
Debe haber personal de anestesia cualificado presente en la sala de operaciones durante la conducción de todas las anestesias
bien sean generales, regionales o cuidados
monitorizados.
Objetivo: debido a los cambios rápidos
en el estado del paciente durante la anestesia, el personal de anestesia cualificado ha
de hallarse presente para vigilar al paciente y
proporcionar cuidados de anestesia.
ESTÁNDARES DE
MONITORIZACIÓN
ESTÁNDAR II
Durante todas las anestesias se debe valorar de forma continua la oxigenación, ventilación, circulación y temperatura del individuo.
Estos estándares se aplican a todos los
cuidados de anestesia, aunque en circunstancias de urgencia tienen prioridad las medidas
apropiadas de soporte vital. Estos estándares
se pueden exceder en cualquier momento en
función del criterio del anestesiólogo. Tienen
la intención de estimular el cuidado de alta
calidad del paciente pero su observación no
garantiza un pronóstico específico para el
individuo. Están sujetos a revisión constante en función de lo que se justifique por la
evolución de la tecnología y la práctica. Se
aplican a todas las anestesias generales, regionales y a la vigilancia anestésica monitorizada. En ciertas circunstancias poco habituales, alguno de estos métodos de vigilancia
pueden ser clínicamente no practicable, por
otra parte, el uso apropiado de los métodos
de vigilancia descritos quizá no detecta una
evolución clínica adversa. Las interrupcio-
OXIGENACIÓN
Objetivo: asegurar la concentración adecuada de oxígeno en el gas inspirado y en la
sangre durante todas las anestesias.
Métodos:
1/ Durante toda la administración de
anestesia general se medirá la fracción inspirada y espirada de oxígeno en el sistema
del paciente por medio de un analizador de
oxígeno que posea una alarma con límite de
concentración baja.
2/ Oxigenación de la sangre: durante
todas las anestesias se empleará un método
cuantitativo para valorar la oxigenación, la
oximetría de pulso (pulsioximetría).
7
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
VENTILACIÓN
estableceremos como monitorización estándar básica aquella que deberá cumplirse en
todos los casos y que será superada siempre
y cuando el juicio del anestesiólogo así lo
estime en función de la cirugía y del estado
físico del paciente.
Por tanto, la monitorización estándar
obligatoria para una anestesia general será
ECG, presión arterial, frecuencia cardiaca,
frecuencia respiratoria, saturación arterial
de oxígeno, fracción inspirada de oxígeno y
fracción espirada de CO2.
Y para una anestesia regional: ECG, presión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia
respiratoria y saturación arterial de oxígeno.
Para revisar los diferentes dispositivos de
monitorización que tenemos a nuestra disposición los dividiremos de acuerdo a las funciones vitales que controlan.
Objetivo: asegurar la ventilación adecuada del paciente durante todas las anestesias.
Métodos:
1/ En todo paciente que reciba anestesia
general debe valorarse de forma continua
que la ventilación sea adecuada con signos
clínicos cualitativos como la excursión torácica, observación de la bolsa reservorio
respiratoria y auscultación de los ruidos respiratorios. Deben vigilarse también de forma
continua los niveles de CO2. También es muy
recomendable monitorizar de forma cuantitativa el gas inspirado.
2/Cuando se inserta un tubo endotraqueal hay que verificar su posición correcta
mediante valoración clínica y con la identificación de CO2 en el gas espirado. Debe
monitorizarse de forma continua la fracción
espirada de CO2 mediante algún método
cuantitativo como la capnografia, capnometria o la espectrofotometría de masas.
3/Durante cualquier anestesia general
debe contarse con un dispositivo que pueda
detectar cualquier desconexión de los componentes del sistema respiratorio.
DISPOSITIVOS PARA VIGILANCIA
CARDIACA
ELECTROCARDIOGRAMA (ECG)
CIRCULACIÓN
Indicaciones y contraindicaciones
Objetivo: asegurar que la función circulatoria del enfermo sea adecuada durante
todo el procedimiento anestésico.
Métodos:
1/Electrocardiografía continua.
2/Presión arterial al menos cada 5 minutos y frecuencia cardiaca.
Todos los pacientes deben tener vigilancia electrocardiográfica transoperatoria. No
hay contraindicaciones.
Técnicas y consideraciones clínicas
El eje eléctrico de DII es de 60º aproximadamente, del brazo derecho a la pierna
izquierda, el cual es paralelo al eje eléctrico
de la aurícula, lo que da lugar a las ondas P
de mayor voltaje de todas las derivaciones
superficiales. Es lo que facilitará el diagnóstico de arritmias y la detección de isquemia
en cara inferior.
La derivación V5 se encuentra sobre el
5º espacio intercostal en la línea axilar anterior y por tanto nos detectará isquemia de
cara anterior y lateral. Visualizar V5 sólo es
posible cuando colocamos 5 cables de derivaciones.
TEMPERATURA CORPORAL
Objetivo: ayudar al mantenimiento de la
temperatura corporal apropiada. Sobre todo
en aquellos procesos en los que se prevean
cambios de temperatura de trascendencia
clínica.
Monitorización estándar básica
De este modo, después de haber desglosado por grupos los distintos estándares,
8
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
Por tanto, de modo ideal deben vigilarse
las derivaciones DII y V5 simultáneamente
con un electrocardiógrafo de dos canales. No
obstante, si sólo se dispone de un aparato de
canal simple, la derivación preferida para la
vigilancia dependerá de la localización de
cualquier infarto o isquemia previos si los
hubiere.
Las 12 derivaciones las monitorizaremos
en aquellas ocasiones en que lo creamos necesario por la situación clínica de nuestro
enfermo.
El electrocardiógrafo está en contacto
con el cuerpo del paciente a través de electrodos de cloruro de plata. Los geles conductores disminuyen la resistencia eléctrica
de la piel. Ésta es posible reducirla aún más
mediante la limpieza de la zona con aplicación de alcohol o un desengrasante para la
limpieza de la zona. Los electrodos de aguja
se usan sólo cuando los discos de cloruro de
plata resultan inadecuados, como por ejemplo en un sujeto con quemaduras extensas.
Pero para hacer una correcta interpretación del registro necesitamos que los electrodos estén bien colocados. Así, en el caso de
los cables de 3 electrodos, éstos suelen ser:
- Rojo: recoge los potenciales derechos y
se coloca en el hombro derecho.
- Amarillo: recoge los potenciales izquierdos y se coloca en el hombro izquierdo.
- Verde: es el electrodo neutro. Se coloca
en el centro del tórax.
En el caso de los cables con cinco electrodos, su colocación debe ser como sigue:
- Rojo: brazo derecho.
- Amarillo: brazo izquierdo.
- Verde: pierna izquierda.
- Negro: pierna derecha.
- Blanco: neutro y electrodo para monitorización de frecuencia respiratoria.
dica, anormalidades de la conducción, funcionamiento inadecuado del marcapasos y
perturbaciones electrolíticas.
Las fuentes de artefacto son múltiples:
movimiento del paciente o del cable de la
derivación, bisturí eléctrico, electrodos defectuosos, etc.
Nos permite, además, el análisis automático del segmento ST y, por tanto, la detección temprana de isquemia miocárdica.
El criterio aceptado para el diagnóstico de
isquemia miocárdica incluye un segmento ST plano o una depresión con desviación hacia abajo mayor a un milímetro en
conjunción con inversión de la onda T. La
elevación del segmento ST con ondas T picudas también puede representar isquemia.
PRESIÓN ARTERIAL (PA)
Otro indicador del estado hemodinámico
del paciente será la presión arterial.
Refleja tanto el volumen de eyección de
la sangre como la elasticidad de las paredes
arteriales.
Las contracciones rítmicas del ventrículo
izquierdo producen como resultado presiones arteriales pulsátiles. La presión máxima
generada durante la contracción sistólica es
la presión arterial sistólica (PAS). La presión mínima durante la relajación diastólica
es la presión arterial diastólica (PAD). La
presión del pulso será la diferencia entre las
presiones sistólica y diastólica. La presión
arterial media (PAM) es la presión promedio
medida sobre un ciclo cardíaco completo.
Podemos medir la presión arterial de forma no invasiva y de forma invasiva.
PRESIÓN ARTERIAL NO INVASIVA
En este apartado detallaremos los métodos de medición no invasiva.
Consideraciones clínicas
Esfigmomanómetro
El ECG es un registro de los potenciales
eléctricos generados por las células miocárdicas. Su uso transoperatorio regular permite
la detección de disritmias, isquemia miocár-
Es el método más antiguo. Se basa en lo
siguiente: la sangre avanza por la arteria en
forma de flujo laminar, es decir, toda circula de forma lineal y paralela a la pared. Si
9
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
estrechamos el calibre del vaso en un punto
y mantenemos el mismo flujo, llega un momento en que la sangre, al llegar a ese punto,
se arremolina generando un flujo turbulento
que genera un ruido audible. Si aumentamos
la presión externa sobre la pared del vaso,
llegará un momento en que superaremos a
la presión interna y el flujo cesará por completo. Esa presión externa, medible con un
manómetro, es igual a la presión arterial sistólica (PAS). Por tanto, si mediante un manguito externo comprimimos la arteria hasta
bloquear el flujo y luego vamos reduciendo
esa presión, el punto en el que volvamos a
percibir ruido corresponde a la PAS. Si seguimos reduciendo la presión, llegará un
momento en que desaparecerá el flujo turbulento para ser de nuevo laminar. Ese punto
corresponde a la presión arterial diastólica
(PAD). Para oír esos ruidos llamados ruidos
de Korotkoff aplicamos un fonendoscopio
sobre la flexura del brazo, justo encima de
la arteria. La medición de la presión arterial de esta manera plantea, sin embargo,
numerosos problemas como son el requerir
un operador para cada medición; que el fonendoscopio nos dé una medición alterada si
está mal colocado en relación a la arteria o el
operador no oye bien; y que no nos informa
de la PAM.
oscilométrica requiere que el pulso sea uniforme, por lo que en caso de arritmias la medición es imprecisa.
De todas formas, su carácter no invasivo y la gran comodidad que proporciona,
han hecho que sea el método más extendido
de medición de la presión arterial en todos
aquellos pacientes que por su gravedad no
requieran una monitorización continua de la
presión arterial.
Debemos hacer hincapié en lo siguiente:
- Un manguito mal ajustado al brazo infraestima la presión arterial.
- Un manguito mal posicionado en el
brazo infraestima la presión arterial. El
tubo debe estar a la altura de la arteria o
ésta debe quedar justo debajo de la marca que específicamente señale el propio
manguito para ello.
- Un manguito de tamaño inadecuado altera la medición, de forma que si es mayor de lo debido infraestima la presión
arterial y si es menor la sobreestima.
En cuanto a la medida adecuada de un
manguito, su anchura debe ser igual al
diámetro del brazo más un 20%.
- Las mediciones tienen carácter puntual y no informan de cambios súbitos
que puedan aparecer entre dos mediciones.
- Si realizamos mediciones muy frecuentes (cada 5-10 minutos) durante un periodo de tiempo prolongado (más de 5
horas) podemos lesionar el paquete vasculonervioso.
Se han comercializado numerosos tipos
de manguitos para adultos y niños. Las tallas más usuales se muestran en la siguiente
tabla:
Presión arterial no invasiva
automática
Se basa en el mismo principio que el método anterior, pero no existe un operador: los
ruidos son percibidos por el aparato mediante oscilometría en forma de cambios pulsátiles de presión dentro del sistema, recogidos
por un amplificador y procesados por un
microprocesador. El aparato calcula la PAM
con los datos de PAS y PAD. La ventaja de
este sistema es que permite hacer mediciones
programadas en el tiempo sin necesidad de
que un operador realice cada medición. Los
inconvenientes son fundamentalmente dos:
que por debajo de 60 mmHg la precisión se
pierde por incapacidad técnica; y que en los
aparatos de medición automática, la técnica
Circunferencia
del miembro
(cm)
Anchura del
manguito
(cm)
Longitud del
manguito
(cm)
Bebé
10-19
8
30
Pediátrico
18-26
10
41
Adulto
25-35
14
52
Brazo
grueso
33-47
17
68
Muslo
46-66
20
100
Tamaño
10
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
PRESIÓN ARTERIAL INVASIVA
La técnica consiste en medir la presión
arterial directamente en el interior de la arteria, mediante la introducción en ésta, de
un catéter que está conectado a través de un
tubo lleno de líquido, a un transductor de
presión que transforma la presión en un impulso eléctrico que llega a un monitor en el
que queda representada en forma de curva y
en forma de dígitos.
Indicaciones
Se indicará la vigilancia invasiva de la
presión arterial por cateterización en las siguientes circunstancias:
- Cuando se prevean grandes cambios
hemodinámicos transoperatorios.
- En casos de hipotensión inducida.
- En cirugías sobre órganos vitales que
requieren un control preciso.
- Cuando sea preciso el uso de vasopresores.
- Cuando se necesiten análisis múltiples
de gases sanguíneos.
1. Colocar la palma de la mano hacia
arriba para observar los cambios
de color, pidiéndole al paciente que
apriete el puño.
2. Usando los dedos índice y medio,
comprimir al mismo tiempo las arterias radial y cubital, obstruyendo
el flujo sanguíneo arterial de la mano,
pidiéndole al paciente que abra y cierre la mano varias veces.
3. La palma de la mano debe tener un
color pálido, al no tener flujo arterial.
4. Liberar la presión de la arteria cubital,
y vigilar el tiempo que tarda el color
de la palma en reaparecer:
- Para considerar el test positivo el
color de la palma de la mano debe
recuperarse en 7 segundos, lo cual
asegura la permeabilidad de la
circulación arterial colateral.
- Si el color se recupera entre 8-14
segundos se considera el resultado dudoso.
- Por encima de 15 segundos el resultado es negativo.
5. Este procedimiento se repite liberando la arteria radial.
6. De este modo comprobamos la circulación colateral, antes de realizar
la punción arterial.
Contraindicaciones
De ser posible, la cateterización debe evitarse en arterias sin flujo sanguíneo colateral
comprobado o en extremidades en las que
hay sospecha de insuficiencia vascular preexistente (por ejemplo, fenómeno de Raynaud).
Técnicas y complicaciones
A. Selección de la arteria para canulación.
Se dispone de varias arterias para cateterización percutánea.
- La arteria radial es la que más frecuentemente se elige debido a su localización superficial y flujo colateral. El test
de Allen es un método simple, aunque
no completamente fiable, para determinar lo adecuado de la circulación colateral cubital en caso de trombosis de la
arteria radial.
Se realiza de la siguiente manera:
11
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Para realizar una correcta medición debemos llevar a cabo los siguientes pasos:
- Purgar bien el sistema extrayendo totalmente el aire.
- El transductor debe colocarse al nivel
de la aurícula derecha (línea medio axilar). Con el paciente sentado, la presión
arterial en el cerebro difiere de forma
significativa con respecto a la del ventrículo izquierdo. Es por esto que determinaremos la presión cerebral colocando el transductor a nivel del oído, que lo
aproxima al polígono de Willis.
- Hacer correctamente el “cero”. Esto
consiste en abrir al aire el transductor
lleno de líquido, para que reciba la presión atmosférica. Entonces se le hace
saber al monitor, mediante un botón específico, que esa debe ser considerada
como presión cero, de modo que en lo
sucesivo sólo mida como positivas las
presiones que superen ese valor y como
negativas las que no lo alcancen.
- La cateterización de la arteria cubital
es más difícil pues la arteria tiene un
trayecto más tortuoso y más profundo. Debido al riesgo de comprometer
el flujo sanguíneo de la mano, no debe
considerarse en caso de que se haya
puncionado la arteria radial ipsilateral
pero sin éxito.
- La arteria braquial es grande y se identifica con facilidad en la fosa antecubital.
Al estar cerca del codo hay predisposición a que se tuerzan los catéteres en
esta arteria.
- La arteria femoral suele utilizarse como
último recurso en pacientes quemados o
politraumatizados.
- Las arterias dorsal del pie y tibial posterior.
- La arteria axilar.
B. Complicaciones
Las complicaciones son variadas: hematoma, vasoespasmo, trombosis arterial,
embolización de burbujas de aire o trombos,
necrosis cutánea sobre el catéter, lesión nerviosa, pérdida de los dedos e inyección intraarterial no intencionada de medicamentos.
Onda de presión
Debemos, asimismo, prestar siempre
una especial atención a la morfología de la
onda. La morfología normal presenta una
línea ascendente inicial de gran pendiente que corresponde a la fase de contracción
isovolumétrica y a la apertura de la válvula
aórtica. Enseguida, la presión hace un pico
y comienza a hacer al final de la sístole. Entonces aparece una muesca llamada incisura
dicrota que corresponde al cierre de la válvula aórtica con un repunte de presión por
el empuje de sus valvas. Finalmente, la presión cae terminando el ciclo. La sucesión de
complejos de presión arterial sigue una línea
horizontal, ya que las presiones diastólicas
son las mismas en cada ciclo si no hay interferencia externa.
Consideraciones clínicas
Con la medición de la PA de esta manera obtendremos una onda de presión con
una morfología determinada. Esta onda la
obtenemos gracias a un transductor. Un
transductor es un dispositivo electrónico que
convierte la energía mecánica de una onda de
presión en una señal eléctrica.
La señal le llega al monitor a través de un
cable conectado directamente con el transductor. Una vez recibida es procesada para
ser representada en una escala que, según el
monitor, debe ser asignada previamente por
el usuario o que se asigna automáticamente
para ofrecer una imagen precisa y detallada
de la onda. De la onda, extrae el valor máximo y mínimo (PAS y PAD) y calcula la PAM
para presentarlos en forma de dígitos en la
pantalla.
Morfología de onda normal
12
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
Esto es importante en el sentido de que
el valor que obtengamos en el monitor será
fiable siempre y cuando la morfología de
la onda de PA sea adecuada, ya que cuando
tengamos una onda con una morfología distinta de la normal deberemos revisar el sistema para descartar cualquier anomalía que
interfiera en la correcta medición de esa PA
(acodamientos del catéter, mal posiciones,
etc). A esto lo denominamos fenómeno de
amortiguación.
Onda amortiguada
PRESIÓN VENOSA CENTRAL (PVC)
Un parámetro hemodinámico más es la
PVC. La medición de la misma implica introducir un catéter en una vena, de manera
que su punta quede colocada justo por encima de la unión entre vena cava superior
y aurícula derecha (se comprobará con una
radiografía de tórax).
Indicaciones
Canalizaremos una vía central cuando:
- Necesitemos un buen control de la administración de líquidos.
- Administración de nutrición parenteral.
- Pacientes con malos accesos vasculares
periféricos.
Procedimiento
El lugar de punción se elegirá en función
del tipo de cirugía, del paciente y del uso
que le queramos dar. En definitiva, cualquier
vena en que el acceso a una vena central sea
posible. Los más habituales son la yugular
interna, la subclavia, femoral, venas basílica
y cefálica.
Las mediciones podemos hacerlas de dos
maneras:
- Regleta con columna de suero salino.
Mide la PVC en cmH20. Se coloca
una regleta graduada en cm cuyo nivel
cero está situado a la altura del corazón
13
(igual que con la presión arterial) y que
está llena de suero salino. Esta columna
se conecta al catéter auricular, de modo
que la PVC se transmite a la columna de
suero y ésta se eleva o desciende hasta
alcanzar la medición que corresponda.
Este método no ofrece ninguna ventaja
técnica y sí inconvenientes:
• No ofrece la curva de PVC y, por tanto, no informa sobre: la correcta colocación del catéter, por lo que siempre
hace falta una radiografía de comprobación; problemas de medición debidos
a la coagulación parcial de la punta del
catéter; patología valvular o pulmonar.
• Ofrece mediciones aisladas y, por tanto, no informa sobre cambios bruscos
ni de ningún tipo mientras no se haga
una medición manual.
• Se necesita una persona que lleve a
cabo cada medición.
• Tarda cierto tiempo hasta que se equilibra la columna en su nivel de presión.
- Transductor de presión.
Funciona y se maneja exactamente
igual que el transductor de presión arterial. La medición se hace, a diferencia
de la regleta, en milímetros de mercurio, y esto es muy importante, pues 1
mmHg = 1,34 cmH2O; es decir, que 10
mmHg medidos con transductor corresponden a 13,4 cmH2O medidos con una
regleta, y si no tenemos esto en cuenta
podemos cometer errores del 34% en la
medición.
La medición de la PVC con el transductor no tiene ningún inconveniente respecto a la regleta y sí grandes ventajas,
ya que resuelve todos los problemas de
la regleta y ofrece una medición continua
que informa de cualquier cambio instantáneo. Por lo tanto, lo ideal es monitorizar siempre la PVC con transductor.
Complicaciones
- Arritmias, provocadas por la irritación
del endocardio por la guía o por el propio catéter.
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
gaciones experimentales y clínicas) en
marcadores dinámicos y haciendo uso
de las nuevas incorporaciones tecnológicas en el campo de la monitorización.
- Punción arterial.
- Neumotórax, hemotórax, hidrotórax,
quilotórax y taponamiento pericárdico.
- Infección y embolismo aéreo.
GASTO CARDÍACO. VOLÚMENES Y
PRESIONES CARDIACAS.
Estos parámetros deben ser monitorizados en circunstancias más concretas como
son el paciente de alto riesgo y cirugías de
elevada complejidad.
Estas mediciones más complejas se realizan de maneras diversas:
- CATÉTER SWAN-GANZ
Se introduce a través de una vena central, se pasa a través de la cava y del
ventrículo derecho hasta la arteria pulmonar. Es por la complejidad técnica
de la inserción y las numerosas complicaciones que puede ocasionar (disrritmias, bloqueos de rama derecha, rotura
de arteria pulmonar o infarto, lesiones
de válvulas cardiacas, infección y formación de trombos) por lo que apenas
se usa.
- ECOGRAFÍA TRANSESOFÁGICA
El ultrasonido cardiaco provee información estructural, funcional y hemodinámica. También puede proporcionar información anatómica de los grandes vasos
proximales. En la ETE el generador de
ultrasonidos es posicionado en el esófago. Es de utilidad cuando el ecógrafo
transtorácico no nos proporciona suficiente información, para descartar fuentes cardiacas o aórticas de émbolos, endocarditis, patología valvular, evaluación
de resultados quirúrgicos, evaluación de
función ventricular, guía de terapia hemodinámica, detección de isquemia, detección de embolias gaseosas, etc.
- VIGILEO
Este monitor se basa en el análisis de la
onda de pulso arterial, para determinar el
volumen sistólico. Nos posibilita la optimización de la fluidoterapia y la oxigenación tisular. Permite la monitorización
continua de parámetros hemodinámicos
esenciales de forma no invasiva.
El monitor se acopla al sensor Flo-Trac
para así medir parámetros como el gasto cardiaco, la variación del volumen
sistólico, las resistencias vasculares sistémicas, etc.
Para el adecuado manejo hemodinámico de los pacientes es fundamental
conocer su estado de volemia. La aproximación clásica, usando marcadores
estáticos (PVC, PCP [presión capilar
pulmonar]) parece superada por su bajo
rendimiento diagnóstico. Por ello, es
indudable la necesidad de un nuevo enfoque basado (según recientes investi-
DISPOSITIVOS DE VIGILANCIA
PULMONAR
El sistema respiratorio es el responsable
de la administración de oxígeno y la eliminación de CO2. Además de servir como circuito
de administración de agentes anestésicos.
Los dispositivos de monitorización respiratoria obligatorios en una anestesia general
son el pulsioxímetro, el capnógrafo, la fracción inspirada de O2 y una alarma de desconexión.
Antes de entrar a explicar los diferentes
dispositivos debemos conocer dos conceptos
relacionados con la función pulmonar.
14
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
sometría en la valoración completa de los
enfermos respiratorios.
El punto crítico que debe dar la señal de
alarma es el de saturaciones inferiores a 95%
(90-92% cuando existe patología pulmonar
crónica previa).
Limitaciones
Los factores que influencian estas mediciones pueden ser de diversa naturaleza:
- Ausencia de onda pulsátil: hipotermia,
hipotensión, drogas vasoactivas.
- SaO2 falsamente alta: carboxihemoglobina, metahemoglobina.
- SaO2 falsamente baja: azul de metileno,
esmalte de uñas, etc.
- Movimiento: temblores, tiritona, etc.
- La oximetría puede ser un indicador tardío de intercambio gaseoso.
Oxigenación
Definimos la oxigenación como la acción
de administrar oxígeno.
Ventilación
La ventilación se define como el proceso
de intercambio gaseoso entre los pulmones
y el aire ambiental; o de igual manera, como
la cantidad de aire que alcanza los alveolos
y que se utiliza para el intercambio gaseoso
con la sangre por unidad de tiempo.
1- PULSIOXIMETRÍA
Método
El pulsioxímetro combina los principios
de la oximetría y la pletismografia para medir de forma no invasiva la saturación de
oxígeno en la sangre arterial. Tiene un transductor con 2 piezas, un emisor de luz y un fotodetector, generalmente en forma de pinza
y que se puede colocar en dedos de las manos, de los pies, lóbulo de la oreja y con una
sonda especial en la nariz. Nos dará valores
de saturación de oxígeno (SaO2), frecuencia
cardiaca y onda de pulso.
2- ANALIZADORES DE GASES
Los analizadores de gases nos miden la
fracción inspirada y espirada de O2, CO2,
N2O y gases anestésicos.
Monitorización de la fracción inspirada de oxígeno
La monitorización continua de la fracción
inspirada de oxígeno (FIO2) es un requerimiento mínimo en los estándares de monitorización que debe ir incorporado a toda máquina de anestesia. Ésta incorpora una alarma
de baja concentración, lo que nos asegura que
no suministramos al paciente una mezcla gaseosa hipóxica, pero no es garantía de una
adecuada oxigenación arterial. Habitualmente, el sensor se coloca en la rama inspiratoria
del circuito anestésico, y aunque en la actualidad la mayoría de los dispositivos de este
tipo no precisa calibración manual, según
el tipo de célula de oxígeno que se emplee
puede requerir una calibración diaria con O2
ambiente y/o con O2 al 100%.
Interpretación
La correlación entre la SaO2 y la presión
arterial de oxígeno (PaO2) viene determinada
por la curva de disociación de la Hemoglobina.
SO2(% )
90%
pH
PaCO2
Ta
2-J DPG
60
pH
PaCO2
Ta
2-J DPG
Monitorización de gases anestésicos
En la actualidad, el desarrollo de las
nuevas tecnologías ha hecho posible la monitorización continua de todos los gases que
intervienen en la práctica anestésica. Aporta
información sobre agentes volátiles y mide
PO2(mm Hg)
La PULSIOXIMETRIA mide la saturación de O2 en la sangre, no la PaO2, la PaCO2
o el pH, de manera que no sustituye a la ga15
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de forma simultánea el O2, CO2 y protóxido
(N2O). Los beneficios de esta monitorización
son, entre otros: evitar sobredosificaciones
inadvertidas debidas a un mal funcionamiento del vaporizador o a error humano y asegurar la concentración de gas deseada.
Es muy importante comprobar la concordancia entre los valores que nosotros programamos y los que realmente son administrados por el aparato, puesto que a veces existen
problemas de calibración en los respiradores.
Esto es algo no del todo infrecuente con la
fracción inspirada de oxígeno (FIO2). Asimismo, es de vital importancia vigilar los
valores de ciertos gases, como por ejemplo
el CO2. El valor del CO2 inspirado debe ser
cero. Si no es así, habrá que cambiar la cal
sodada del respirador ya que nos indica que
está agotada y ya no tiene capacidad suficiente para absorber el CO2 espirado por el
paciente.
Sólo observando su morfología obtendremos una gran cantidad de información.
He aquí algunos ejemplos de morfologías de
onda de capnograma:
1- TUBO ENDOTRAQUEAL EN
ESÓFAGO. cuando el tubo endotraqueal está colocado en esófago
en vez de en tráquea comenzaremos
observando unas ondas de capnografía aparentemente normales para ir
progresivamente viendo como van
disminuyendo.
2- DESAPARICIÓN DE LA ONDA.
Cuando dejamos de ver la onda puede deberse a diversos motivos, entre
ellos: desconexión del circuito respiratorio, apnea, obstrucción completa
del tubo endotraqueal, fallo del respirador, calibrado, etc.
3- CAPNOGRAFÍA
La capnografía se utiliza para valorar o
cuantificar la concentración de CO2 al final
de la ventilación (ETCO2) para confirmar
la ventilación adecuada. Es útil durante todas las técnicas anestésicas, pero particularmente para la anestesia general. Además, el
capnógrafo es un dispositivo valioso no sólo
para la vigilancia pulmonar sino también
para vigilancia cardiovascular dado que también es un indicador del gasto cardiaco.
Método
Para la medición utilizamos el capnógrafo.
Se debe hacer especial hincapié en el
tema de la desconexión dado que los
posibles lugares en que puede producirse son tremendamente variados y
aquí se muestran unas fotos en que se
señalan.
Una curva de capnograma normal es así.
El área bajo la curva corresponde a la fase
espiratoria del ciclo y la parte plana a la inspiratoria.
16
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
- Brusca, en los casos de embolismo pulmonar o hipotensión brusca,
dado que el ETCO2 también es indicador de gasto cardiaco.
4- ASCENSO CURVA. También podemos tener un ascenso de la curva, que
será lenta en los casos de hipoventilación, hipertermia, absorción exógena de CO2; y brusca, tras apertura de
torniquete, inyección de bicarbonato
sódico, etc.
5- PENDIENTE DE ASCENSO PRONUNCIADA. Otra morfología de
onda interesante es esta con una
pendiente de ascenso muy pronunciada. La veremos en las situaciones
de broncoespasmo, secreciones en el
tubo o en la vía respiratoria, tubo acodado, cuerpo extraño en la vía aérea.
3- CAIDA DEL CO2. Podemos tener
una caída del CO2 espirado, que puede ser:
- Lenta y mantenida: hiperventilación, hipotermia, disminución de
la perfusión sistémica o pulmonar,
etc.
6- MUESCAS. Imagen de pequeñas
muescas que nos indican esfuerzos
17
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
respiratorios del paciente. Esto indica
falta de relajación del enfermo.
pacientes teniendo en cuenta lo traumático
de un episodio de despertar intraoperatorio
(DIO) y de las severas consecuencias tanto
físicas como psicológicas que puede tener
sobre el paciente.
ÍNDICE BIESPECTRAL (BIS)
Es un parámetro derivado de la combinación de muchas variables obtenidas del
análisis del electroencefalograma (EEG) que
se correlaciona con la profundidad anestésica, es decir, con el grado de HIPNOSIS. Se
expresa con un número entero que va de 0
a 100, siendo 100 el estado de alerta y 0 el
máximo grado de depresión del SNC.
La correlación entre la profundidad anestésica y el índice biespectral se refleja en la
siguiente tabla.
7- ASCENSO PARTE PLANA DE LA
CURVA. Cuando observamos esto
debemos interpretar que el absorbedor de CO2 (o cal sodada) está agotado y hay que cambiarlo. También
puede deberse a programación de
tiempos espiratorios insuficientes en
el respirador.
97-98
Despierto, Consciente, Activo
90
Sin Ansiedad
80
Cierra los Ojos
<70
No se forma Memoria Explicita
<65
No se forma Memoria Implícita
60
40-60
<40
0
Se Anulan los Potenciales Evocados
Se considera Estadio ideal de Sedación
Importante
Sedación Profunda para Isquemia
Controlada
Supresión del EEG
DISPOSITIVOS DE VIGILANCIA
DE PROFUNDIDAD ANESTÉSICA
Nos posibilita no sólo asegurarnos la correcta hipnosis del enfermo, evitando los indeseables casos de despertar intraoperatorio
(DIO), sino un perfecto ajuste de las drogas
anestésicas administradas, sobre todo interesante en pacientes ancianos o muy afectados
físicamente. También permite ajustar la dosis de sedación en pacientes críticos.
Algo que ha cobrado una gran importancia en los últimos tiempos es la monitorización de la profundidad anestésica.
Podemos hacerlo con diferentes dispositivos como son el BIS, la Entropia y los Potenciales evocados (PPEE).
Es importante asegurarnos del correcto
grado de profundidad anestésica de nuestros
18
Tema 1. Dispositivos para la vigilancia del paciente
Valora de manera no invasiva la función
neurológica midiendo las respuestas electrofisiológicas a la estimulación de la vía sensitiva o motora, potenciales evocados somatosensoriales y, en mayor medida, potenciales
evocados motores.
OTROS DISPOSITIVOS DE
VIGILANCIA
ENTROPÍA
MONITORIZACIÓN NEUROMUSCULAR
Se basa en la adquisición y procesado
de ondas de electroencefalografía (EEG) y
electromiografía (EMG) frontal. Durante el
estado de alerta, la señal del EEG es más
irregular y compleja (valor de entropía más
elevado), mientras que durante la anestesia,
la función cerebral se hace más ordenada y
regular (valor de entropía más bajo).
Este sistema de monitorización consta de
un sensor con 3 electrodos que se coloca en la
región frontal y un módulo que nos muestra
dos valores: entropía de estado y entropía de
respuesta. La entropía de estado nos refleja
el estado cortical del paciente, mientras que
la de respuesta incluye un componente electromiográfico procedente de la actividad de
la musculatura facial. Cuando no hay actividad electromiográfica, la entropía de estado
y la de respuesta muestran el mismo número.
Para mantener una anestesia adecuada, se recomiendan valores de entre 40 y 60. Cuando
la entropía de estado aumenta por encima de
60, hay que ajustar los anestésicos. Si la entropía de respuesta aumenta, se requiere más
medicación analgésica. Por tanto, además de
valorar la profundidad anestésica, uno de los
parámetros que mide es el estado analgésico
(E de respuesta).
Otro dispositivo de gran utilidad y que
utilizamos a diario es el neuroestimulador
para graduar el estado de relajación neuromuscular del paciente.
La
monitorización
neuromuscular
(MNM) consiste en la estimulación de un
nervio periférico accesible y la medición de
la respuesta evocada del músculo esquelético
inervado por ese nervio para valorar, de esta
manera, el grado de relajación del paciente.
Los objetivos de la MNM están basados
en criterios de efectividad (administración
de la mínima dosis efectiva de RNM) y de
seguridad (evitando la sobredosificación y
detectando el posible bloqueo residual antes
de la extubación del paciente).
Otros datos que nos informarán sobre el
estado de relajación del paciente, sobre todo
en el momento de la extubación, son los siguientes signos clínicos: apretar la mano,
levantar la cabeza, capacidad para sacar la
lengua, parámetros respiratorios.
Tenemos diferentes patrones de estimulación: TOF, DBS, CUENTA POSTETANICA, TETANOS.
Los nervios que solemos monitorizar
son: n. cubital, n. tibial posterior, n. facial
PPEE
Se utilizan en procedimientos quirúrgicos en relación a una posible lesión neurológica como son las fijaciones instrumentadas
de columna, resección de tumores de médula
espinal, aneurismas de aorta torácica, etc.
n. cubital
19
n. facial
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
cubrir las superficies expuestas del paciente (limitaremos las pérdidas por radiación y
convección) y utilizar circuitos de anestesia
cerrados o semicerrados (disminuiremos las
pérdidas por evaporación).
El cuerpo está dividido en dos compartimentos desde el punto de vista térmico: el
central, con mayor perfusión sanguínea (cerebro y órganos del tórax y del abdomen) y
que mantiene una temperatura relativamente
constante, superior al resto del organismo; y
el periférico (piel, músculos, grasa), que tiene mayor labilidad térmica.
Tenemos varios métodos para medir la
temperatura, en función de los cuales obtendremos la temperatura central o bien una
aproximación de la misma.
Tª central: 1/3 inferior del esófago (el
más usado dada la baja iatrogenia y el grado de exactitud), membrana timpánica (alta
iatrogenia), nasofaringe y arteria pulmonar
(tejidos altamente perfundidos).
Tª intermedia: (1-2 grados por debajo
de la central). Boca, axila, vejiga, recto, piel
de la región frontal.
n. tibial posterior
Es importante saber que existe una correlación entre estos músculos y los relacionados con las funciones respiratorias, esto es,
el diafragma, los músculos de la deglución y
de la faringo-laringe, de manera que de esta
forma no invasiva conseguimos hacernos
una idea del estado de relajación de los músculos que nos interesan.
TEMPERATURA
Según algunos protocolos, la temperatura
debería monitorizarse en todos aquellos pacientes que se sometan a una anestesia general de más de 30 min.
Así como hay parámetros que admiten
una gran variabilidad, como la presión arterial, pequeños cambios en la temperatura
pueden provocar graves consecuencias en el
organismo (cardiovasculares, pulmonares,
metabólicas, hematológicas, etc.).
La anestesia general altera el sistema fisiológico de termorregulación. A esto se añade el hecho de que al ser la temperatura del
quirófano y las salas de preanestesia, en general, poco agradable para el paciente, éste,
una vez anestesiado perderá calor por diferentes mecanismos físicos: radiación (60%),
evaporación (20%), convección (15%) y
conducción (5%).
Por consiguiente, para evitar la hipotermia intraoperatoria podemos adoptar varias
medidas: regular la temperatura ambiente
(disminuiremos las pérdidas por radiación),
Diferentes sensores
GASTO URINARIO
La colocación de una sonda urinaria es
el único método fiable para vigilar el gasto
urinario.
El sondaje urinario se considera aconsejable en cirugía cardiaca, vascular aórtica o
renal, craneotomías o procedimientos en los
que se prevean grandes cambios de líquidos.
20
TEMA 2
Evaluación preanestésica. Consulta preoperatoria
Dra. González Santos
• Evaluar el estado de salud y preparar al
paciente para la anestesia.
• Evaluar la vía aérea.
• Tranquilizar y disminuir la ansiedad
del paciente.
• Crear un plan anestésico orientado a
minimizar los riesgos.
• Proyectar el cuidado post anestésico y
manejo del dolor.
• Brindar información pertinente respecto al procedimiento anestésico al paciente y/o familiares.
• Obtener el consentimiento informado.
INTRODUCCIÓN
Antes de describir los distintos tipos de
anestesia hay que decir que elegiremos un
tipo u otro en función del tipo de cirugía pero
también en función del paciente.
El número de pacientes que afrontan una
intervención quirúrgica programada con enfermedades graves asociadas es cada vez mayor, debido a que los avances tecnológicos,
tanto en el ámbito quirúrgico como anestésico, permiten afrontar casos cada vez más
complejos. Optimizar su situación clínica es
fundamental para poder disminuir el riesgo
perioperatorio. Esto es posible gracias a la
consulta de anestesia o consulta preoperatoria. Por otro lado, la creación de unidades de
cirugía mayor ambulatoria ha aumentado la
demanda de preparación de pacientes cuyo
postoperatorio tendrá lugar en el domicilio,
por lo que una adecuada selección y preparación preoperatoria es crucial para el éxito
de la intervención quirúrgica. La preparación
de estos pacientes, la solicitud de pruebas específicas, de partes de interconsultas a otras
especialidades, etc. se realizarán de forma
ambulatoria con lo que disminuirá el tiempo de estancia hospitalaria y el número de
suspensiones quirúrgicas por falta de preparación del paciente, y todo ello contribuirá a
una mejoría de la calidad asistencial.
Esta evaluación forma parte de un proceso organizado y diseñado para proveer un
cuidado anestésico seguro, humano, eficiente
y eficaz. Para el anestesiólogo la práctica segura debe ser siempre la preocupación principal, por ello debe realizar una evaluación
preoperatoria completa, bien documentada,
orientada a disminuir riesgos y morbilidad
del acto quirúrgico, teniendo como objetivos:
El anestesiólogo visitará a sus pacientes
una vez ingresados en el caso de pacientes
encamados que no pueden moverse, por mal
estado general, fracturas y/o urgencias.
El papel de la enfermería es fundamental, tanto en la consulta como en la unidad
de hospitalización. En la consulta, mediante
la información general al paciente, entrega
del consentimiento informado para su lectura previa a la entrevista, toma de constantes,
organización de historias clínicas, etc. En la
unidad de hospitalización, mediante la información al paciente sobre normas higiénicas,
régimen de vida, administración de medicación prescrita, valoración del grado de ansiedad y apoyo psicológico. De esta forma, su
colaboración en la preparación clínica, psíquica y farmacológica del paciente, es esencial para la obtención de resultados óptimos.
EVALUACIÓN PREOPERATORIA
Consiste en hacer una revisión exhaustiva de la historia clínica, para conocer los
antecedentes médicos, la medicación habitual que toma el paciente, los antecedentes
21
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
- ASA I = No hay trastorno orgánico,
bioquímico o psiquiátrico. El proceso
patológico por el cual se realiza la operación es localizado y no entraña compromiso sistémico.
- ASA II = Enfermedad sistémica leve
o moderada, controlada y no incapacitante. Puede o no relacionarse con la
causa de la cirugía. Edad < 1 año o >
80 años.
- ASA III = Trastorno sistémico severo o enfermedad de cualquier causa,
aunque no sea posible definir el estado
de incapacidad con fineza. Ejemplos:
cardiopatía severa o descompensada, diabetes mellitus no compensada
acompañada de alteraciones orgánicas
vasculares sistémicas (micro y macroangiopatía diabética), insuficiencia
respiratoria moderada o severa, angina
de pecho, IAM antiguo, etc.
- ASA IV = Paciente con trastorno sistémico grave, con peligro de muerte
constante, no siempre corregible por
la operación. Ejemplos: insuficiencia
cardiaca, respiratoria y renal severas
(descompensadas), angina persistente,
miocarditis activa, DM descompensada con complicaciones severas en otros
órganos, etc.
- ASA V = Paciente con una expectativa
de vida inferior a 24 horas.
- ASA VI = Paciente clínicamente con
muerte cerebral, el cual es atendido con
medidas de soporte, para la obtención
de órganos de transplante.
Añadiremos una “E” cuando se trate de
una intervención de emergencia.
quirúrgicos y anestesias previas, los antecedentes de alergias y los hábitos tóxicos. Asimismo, realizaremos una exploración física
del paciente, anotando sexo, edad, peso, altura y constantes vitales, orientándose fundamentalmente a los aparatos respiratorio
y cardiovascular, así como una exploración
anatómica que permita detectar dificultades
para la intubación traqueal y los accesos vasculares y locorregionales. Un punto clave del
estudio preanestésico es la valoración de la
vía aérea, siendo de extrema importancia dejar perfectamente registrado en el estudio, el
test de Mallampati, la movilidad cervical, la
distancia tiro-mentoniana, así como el estado
dental del paciente y cualquier dato que sea
de utilidad en el manejo de la vía aérea. (Se
describirán de forma detallada estos test de
evaluación en el capítulo de vía aérea).
Deberán revisarse las pruebas complementarias. Las que se consideran obligatorias son el ECG, analítica (hemograma,
bioquímica y estudio de coagulación) y
radiografía de tórax. A estas pruebas añadiremos todos los estudios que se consideren
necesarios en función de la patología que
presente el paciente.
Se realizarán partes de interconsulta a
otros especialistas cuando se considere necesario.
DETERMINACIÓN DEL RIESGO
ANESTÉSICO
El ASA es un sistema de clasificación
que determina la Asociación americana de
anestesiólogos, la ASA, para estimar el riesgo que plantea la anestesia para los distintos estados del paciente. No evalúa el riesgo
anestésico en sí, sino el estado clínico del
paciente, aunque lo cierto es que se correlaciona de una manera bastante fiable (aunque
no perfecta) con el índice de mortalidad perioperatoria.
Así, clasificaremos a los pacientes de la
siguiente manera:
MEDICACIÓN PREANESTÉSICA
Se entiende como medicación preanestésica o premedicación la administración de
fármacos con el doble objetivo de controlar
la ansiedad y prevenir riesgos específicos.
Debe tener en cuenta las enfermedades asociadas y la medicación que toma el paciente,
por posibles interacciones farmacológicas,
22
Tema 2. Evaluación preanestésica
así como el tipo de intervención y si la intervención se lleva a cabo sin ingreso. Como
norma general, el tipo de tratamiento que
toma el paciente de forma crónica debe mantenerse durante el periodo perioperatorio.
Habrá, sin embargo, determinados fármacos
como los antiagregantes, anticoagulantes y
antihipertensivos que suspenderemos antes
de la cirugía (siempre individualizando cada
caso).
6 horas para sólidos. En los casos de riesgo,
además, se utilizará profilaxis farmacológica
con antagonistas de los receptores H2 (Ranitidina), inhibidores de la bomba de protones
(Omeprazol), fármacos procinéticos (metoclopramida) y soluciones tamponantes como
el citrato sódico.
Profi laxis de la ansiedad
Se debe realizar en aquellos pacientes
con antecedentes de alergias medicamentosas, alimentarias y atópicos. La mejor medida profiláctica es evitar el contacto con el
agente desencadenante. La profilaxis medicamentosa, por su parte, tiene como objetivo
contrarrestar los factores que agravan o facilitan la aparición de una reacción histaminoliberadora. Por lo general, se inicia 24 horas
antes de la intervención y, en algunos casos,
se mantiene hasta 72 horas en el postoperatorio. Se utilizan antagonistas de los receptores
H1, como la difenhidramina (Polaramine®),
antagonistas de los H2 (ranitidina) y corticoides.
Profi laxis de reacciones alérgicas en
individuos predispuestos
La intervención quirúrgica supone para
el individuo un factor de estrés, que altera
sus actividades de la vida diaria. Los diferentes grados de ansiedad, y la manera de
afrontarla, determinarán cambios en su conducta y una respuesta fisiológica asociada.
Tanto es así que pueden descompensarse
enfermedades crónicas, y aparecer trastornos
neurovegetativos, insomnio, irritabilidad,
etc. Está demostrado que el control psicológico mejora los resultados y disminuye la
morbimortalidad. Por este motivo, uno de los
objetivos prioritarios de la consulta de preanestesia es la prevención y el tratamiento del
estrés preoperatorio. Esto lo conseguiremos,
en primer lugar, proporcionando una información veraz y objetiva al paciente y a sus
familiares; y en segundo lugar, con la administración de ansiolíticos y sedantes. Entre
estos fármacos tenemos las Benzodiacepinas como el lorazepam, diazepam, midazolam y tranxilium; y los Neurolépticos.
Profi laxis de la trombosis venosa
profunda y del tromboembolismo
pulmonar
La etiología de la trombosis venosa y
del TEP es multifactorial, aunque el éstasis
venoso por inmovilización prolongada es el
factor principal.
Las medidas profilácticas pueden ser de
dos tipos: físicas y farmacológicas.
Entre las medidas físicas contamos con el
vendaje elástico de las extremidades inferiores, la compresión neumática intermitente y
la deambulación precoz.
Entre las farmacológicas, tenemos las heparinas de bajo peso molecular (HBPM).
Profi laxis de la aspiración pulmonar
El síndrome de aspiración pulmonar del
contenido gástrico es una complicación grave con una mortalidad en torno al 5%. Los
factores predisponentes son las intervenciones quirúrgicas de urgencia, obstétricas, ambulatorias, por obesidad, hernia de hiato y en
edad pediátrica. Como medida profiláctica
se guardará ayuno de 4 horas para líquidos
claros (agua y zumos sin residuo; la leche y
los zumos con residuo no se consideran líquidos claros y se tratan como sólidos) y de
Profi laxis de la endocarditis
bacteriana
Se realizará en pacientes susceptibles a
los que se les vaya a realizar una interven23
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
ción que presente riesgo de producir bacteriemias intraoperatorias.
paciente pueda dar su consentimiento libre
a cualquier actuación médica y debe estar
basada en una buena relación entre médico
y paciente, ser individualizada, veraz y objetiva, y utilizar términos comprensibles para
el paciente, tal y como se recoge en la ley de
autonomía del paciente.
El anestesiólogo es la persona encargada de explicar de manera clara y en términos
que el paciente y los familiares comprendan,
la técnica anestésica, los riesgos inherentes
y las probables complicaciones. Igualmente,
debe resolver las dudas que puedan presentarse, establecer los requerimientos de hemoderivados y las alternativas de manejo.
Para agilizar la consulta, cada servicio de
anestesiología y reanimación suele tener un
modelo de información escrita, que se entrega al paciente en el momento de su llegada,
y donde se describen los tipos de anestesia
más comunes y sus posibles complicaciones.
Así, cuando el paciente se entrevista con el
médico, una vez lo haya leído, se pueden resolver las dudas que se presenten. Una vez
aclaradas todas las dudas, la consulta finalizará con la firma de la autorización para la
anestesia por parte del paciente o del familiar
responsable, en caso de niños o personas con
deficiencias mentales.
De esta manera, una vez estudiado y clasificado nuestro paciente tomaremos la decisión sobre el tipo de anestesia que vamos a
administrar.
RECOMENDACIONES
• Ayuno: al paciente y/o los familiares se
debe dar instrucciones sobre el tiempo de
ayuno, e insistir en el cumplimiento. Se indica para prevenir la broncoaspiración de
contenido gástrico en el periodo de inducción, aunque este evento puede presentarse
durante el mantenimiento o emergencia de
la anestesia.
• Incentivar al paciente para que el día de la
cirugía realice un adecuado aseo bucal y
personal.
• Advertirle que cuando tenga prótesis dental parcial o total debe retirarlas antes de su
ingreso al quirófano.
• Planear el manejo post anestésico. Después de conocer la comorbilidad que presenta el paciente decidiremos si va a requerir traslado a una unidad de cuidados
intermedios, de cuidados intensivos o si
por el contrario podrá ser manejado de forma ambulatoria.
• Además, se debe brindar al paciente información sobre las diferentes modalidades
de analgesia, como opioides sistémicos,
bloqueos de nervio periférico, analgesia
peridural, ya que al optimizar el control del
dolor tenemos la posibilidad de influir sobre la recuperación, reduciendo la reacción
metabólica endocrina al estrés, complicaciones tromboembólicas, cardiovasculares, retorno de la función gastrointestinal,
más rápida movilización y rehabilitación,
disminución de estancia hospitalaria y prevención del dolor crónico.
INFORMACIÓN Y
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Todo paciente tiene el derecho a ser informado sobre cualquier aspecto relativo a
su salud, y todo médico tiene el deber ético y jurídico de informar al paciente. Esta
información es imprescindible para que el
24
TEMA 3
Anestesia general
Dra. González Santos. Dr. Mugabure Bujedo
INDUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Es la primera etapa de la anestesia general. Su objetivo es conseguir que el paciente
alcance las condiciones operatorias óptimas
a partir de su estado basal previo.
La medicación que usaremos en esta fase
es la siguiente:
- Premedicación:
• Sedantes (Benzodiacepinas).
• Anticolinérgicos (Atropina®).
- Analgésicos opiáceos:
• Fentanilo (Fentanest®).
• Remifentanilo (Ultiva®).
- Hipnóticos:
• Intravenosos: Propofol®, Penthotal®, Etomidato y Ketamina.
• Inhalatorios: Sevoflurano, Isoflurano, Desflurano.
- Relajantes neuromusculares:
• Despolarizantes: Anectine®
• No despolarizantes: Rocuronio (Esmeron®), Cisatracurio (Nimbex®),
Atracurio (Tracrium®).
Es importante reseñar que estos fármacos
los administraremos por este orden.
Huelga decir que, además, administraremos todo lo que nuestro paciente requiera en
función de su situación clínica.
Podemos definir la anestesia general
como el resultado controlado y reversible
de la integración ordenada de diferentes
técnicas y fármacos que tienen como objetivo los siguientes 5 efectos: hipnosis,
amnesia, analgesia, relajación muscular
y control fisiopatológico de las funciones
vitales del paciente, con la finalidad de
proporcionar las mejores condiciones para
que el cirujano desarrolle su labor con el
mínimo impacto físico y psíquico posible
sobre el paciente.
Definimos la denominada anestesia balanceada como el resultado de la combinación de una serie de fármacos, cada uno de
los cuales se emplea para lograr un efecto
concreto. En la práctica, se trata del uso de
un hipnótico para la inducción de la anestesia, un analgésico, un hipnótico de mantenimiento y un relajante muscular.
Por tanto, podemos definir que los tres
pilares básicos de una anestesia general
son: la analgesia, la hipnosis y la relajación
neuromuscular; y que posteriormente, y en
función de lo que requiera nuestro paciente,
asociaremos los fármacos que sean necesarios.
INDUCCIÓN DE SECUENCIA RÁPIDA
La “secuencia rápida de intubación”
(SRI) es el procedimiento de elección para
lograr el acceso y control inmediato de la vía
aérea en la situaciones de emergencia. En
esencia, implica la administración, después
de un periodo suficiente de preoxigenación,
de un hipnótico de acción rápida y breve,
seguida de inmediato de un bloqueante neuromuscular de acción rápida y breve (clásicamente: fentanilo, propofol y anectine), y la
FASES DE LA ANESTESIA
GENERAL
La anestesia general la dividimos en tres
fases:
• Inducción
• Mantenimiento
• Despertar o educción
25
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
fases como durante la inducción, ya que de
lo que se trata es de adecuar la anestesia ya
establecida a las necesidades de cada momento. Pero podemos dividir los cuidados a
prestar en tres grandes grupos: los derivados
del mantenimiento de la anestesia en sentido
estricto, los que proceden de los cuidados de
reposición de las pérdidas (cristaloides, coloides, hemoderivados, etc) y los cuidados
especiales del paciente frente a la intervención quirúrgica.
Así, a grandes rasgos, y en cuanto a los
fármacos se refiere, seguimos administrando
lo siguiente:
- Analgésicos
• Opioides: fentanilo, remifentanilo
• AINES: Paracetamol, Nolotil®, Voltaren®, Enantyum®
- Hipnóticos: intravenosos o inhalatorios.
- RNM: administración en forma de bolos (1/10 dosis) o en perfusión continua.
aplicación de presión cricoidea (maniobra
de “Sellick”), para proceder lo antes posible
y en las mejores condiciones a la laringoscopia y la intubación orotraqueal sin tener que
recurrir, o haciéndolo el menor tiempo posible, a la ventilación manual con bolsa y mascarilla, minimizando el riesgo de distensión
gástrica, regurgitación, vómito y aspiración.
Se indicará, por lo tanto en las siguientes situaciones: ayunas de menos de 6 horas,
embarazadas, obstrucción intestinal, íleo paralítico, politraumatizados, etc.
La maniobra de “Sellick” consiste en la
presión firme, continua y hacia abajo sobre
el cartílago cricoides (no confundir con maniobra BURP), agarrándolo entre el pulgar
y el índice, para producir una oclusión de la
luz esofágica contra el cuerpo vertebral y así,
impedir la aspiración de contenido gástrico.
Esta presión debe mantenerse hasta que se
haya comprobado la correcta colocación del
tubo endotraqueal en la tráquea y el neumobalón esté hinchado. Las situaciones en las
que se contraindica esta maniobra son los
vómitos activos y los traumatismos de médula cervical.
EDUCCIÓN
Es la última fase de la anestesia general.
En ella se deben revertir los efectos de los
fármacos que mantienen al paciente dormido
y dependiente del respirador, de modo que
recupere el control de todas sus funciones vitales y, por tanto, su autonomía. Esto la convierte en uno de los momentos más comprometidos de la anestesia general. No se trata
de revertir todos los efectos: la analgesia debe
mantenerse en el periodo postoperatorio. Sin
embargo, y puesto que dicha analgesia se logra mediante opioides, es necesario mantener
unas concentraciones plasmáticas que eviten
el dolor sin producir depresión respiratoria.
Así, en cuanto a la farmacología se refiere, administraremos lo siguiente:
- Analgésicos
• Opioides: fentanilo, morfina.
• AINES
- Interrumpiremos la administración del
hipnótico
- Interrumpiremos la administración del
relajante neuromuscular, si lo estábamos usando en perfusión y antagonizaremos su efecto, si es necesario.
MANTENIMIENTO
Es la segunda etapa de la anestesia general. En ella se produce todo el acto quirúrgico
y es una continuación de la inducción en la
que se proporcionan al paciente los cuidados
necesarios para mantener las condiciones
operatorias y compensar la agresión física
que la intervención supone para su organismo. Aquí no podemos establecer diferentes
26
Tema 3. Anestesia general
intradural, o de 50 a 100 μg por vía epidural
se consigue una potenciación de la analgesia producida por los anestésicos locales y,
por tanto, una mejor calidad de la anestesia.
Entre las ventajas de esta vía de administración, encontramos la reducción de las dosis
de anestésicos locales y una gran estabilidad
hemodinámica intraoperatoria. Sin embargo,
también tiene inconvenientes importantes,
tales como la aparición de prurito generalizado, retención urinaria o la posibilidad de
bradicardia e hipotensión grave o depresión
respiratoria de carácter tardío tras 2-6 horas,
por lo que es necesario mantener vigilado a
los pacientes durante este periodo.
FARMACOLOGÍA
A continuación desglosaremos los distintos grupos de fármaco de manera más
extensa.
ANALGÉSICOS OPIOIDES
FENTANILO (Fentanest®)
El fentanilo es un agonista μ sintetizado
en laboratorio, con una potencia de 80 a 100
veces superior a la morfina. Sigue siendo el
opioide más utilizado en el ámbito del quirófano de manera intravenosa.
Es muy liposoluble, por lo que tras su
administración intravenosa recircula rápidamente del plasma hacia el SNC. La metabolización en el hígado da lugar a compuestos
inactivos, que son eliminados por el riñón,
por lo que constituye una buena opción de
tratamiento para pacientes en insuficiencia
renal o diálisis. Presenta una vida media de
eliminación de 1.5 a 5 horas, aunque su duración clínica es inferior a 1 hora, como consecuencia de la redistribución del fármaco por
todo el organismo, tras un rápido descenso
de sus concentraciones plasmáticas.
La forma farmacéutica (Fentanest®) es
una ampolla de 3 ml con una concentración
de 50 μg/ml y se emplea sin diluir.
Su principal indicación es la inducción y
el mantenimiento de la anestesia junto con
otros fármacos. En la inducción anestésica,
la dosis i.v. habitual es de 1.5 a 3 μg/kg y en
general, durante la intervención quirúrgica
se administra en forma de bolos i.v. intermitentes de 0.5 a 2 μg/kg en función de la intensidad del estímulo doloroso. También se puede administrar en infusión continua pero este
uso conlleva cierto riesgo de acumulación.
El fentanilo también se administra en
combinación con anestésicos locales en técnicas regionales, como la anestesia epidural
o intradural. Por su carácter lipofílico atraviesa rápidamente las membranas meníngeas
y llega a los receptores opioides de la médula espinal, ejerciendo su efecto analgésico.
Con pequeñas dosis, de 10 a 20 μg por vía
MORFINA
La morfina es el primer fármaco con propiedades analgésicas opioides que se conoce
y fue descubierto en 1804 por un aprendiz de
farmacia austriaco llamado F. Sertürner. Es
una sustancia natural derivada de la planta
del opio (opiáceo) y recibe su nombre en relación a morfeo, el dios griego de los sueños.
Es el opioide de referencia a partir del cual se
determina la potencia de los demás mórficos,
al cual se le atribuye una potencia de 1.
La farmacología del sulfato o cloruro de
morfina se caracteriza porque tras su administración i.v. se distribuye primero de forma
rápida consiguiendo el efecto analgésico y,
en una segunda fase más lentamente mantiene su efecto central. Es poco liposoluble,
por lo que atraviesa lentamente la barrera
hematoencefálica (salvo en neonatos) y su
efecto máximo tarda unos 10-20 minutos en
producirse.
La morfina se metaboliza en el hígado y
da lugar a dos compuestos que finalmente
son eliminados por vía renal. Uno de ellos,
el 6-glucurónido es más potente que el compuesto original, contribuyendo al efecto global analgésico alcanzado cuando se administra en perfusión continua. Los pacientes con
insuficiencia renal presentan, por tanto, una
mayor sensibilidad a la morfina porque van
a tardar más en eliminar el metabolito activo. La eliminación de la morfina del cerebro
27
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
también es lenta y las concentraciones cerebrales del fármaco no se suelen corresponder
con las plasmáticas. La vida media de eliminación es de aproximadamente 1-4 horas.
En la práctica clínica, la morfina se utiliza sobre todo en las unidades de reanimación postanestésicas para tratar el dolor
agudo postoperatorio y en las unidades de
tratamiento del dolor crónico. Sin embargo,
en este capítulo nos centraremos en sus usos
en las unidades de reanimación postanestésicas, donde las vías de administración de
elección serán i.v., subcutánea y epidural.
Las dosis i.v. habituales varían entre 0.03 y
0.1 mg/kg. En general, para su administración i.v. o epidural se preparan jeringas de
10 ml que contienen una ampolla de cloruro mórfico al 1% y suero fisiológico, con lo
que resulta una concentración final de 1mg/
ml, que es cómoda para evitar sobredosificaciones. Otro sistema muy útil es la analgesia
controlada por el paciente (PCA), un sistema
de perfusión en el que el paciente se autoadministra dosis pequeñas del fármaco según
la intensidad del dolor mediante un botón a
demanda. Para ello disponemos de bombas
de infusión especiales en las que programamos una serie de parámetros, como la dosis
bolo y el tiempo de cierre, durante el cual la
bomba no administra una nueva dosis por
más que se oprima el dispositivo, y una dosis límite que no se puede sobrepasar en un
periodo de 1-4 h. Esto le confiere al sistema
la seguridad necesaria para que el paciente
pueda utilizar la bomba de infusión incluso
en la planta de hospitalización tras el alta de
la unidad de reanimación postanestésica, sin
riesgo de sobredosificación. Los parámetros
orientativos para programar una PCA de cloruro mórfico serían un bolo de entre 0.5 a 2
mg y un tiempo de cierre de 10 a 20 minutos.
Es fundamental un conocimiento del sistema
(preparación, purgado y alarmas más frecuentes) y del opioide utilizado por parte del
personal de enfermería, ya que supervisará su
funcionamiento y detectará los efectos indeseables, como una excesiva sedación o una
depresión respiratoria. En el caso de la vía
epidural, las dosis dependen del nivel metamérico que deseemos analgesiar, del lugar de
colocación del catéter (lumbar o torácico) y
de la edad y talla del paciente, aunque habitualmente oscilan entre 2 y 4 mg (máximo 10
mg/día). Además, suele diluirse la dosis total
en 10 ml de suero salino (nunca agua, ya que
es muy irritante en el espacio epidural) para
facilitar su difusión por dicho espacio. La última vía de administración de la morfina en
anestesiología es la vía intratecal, que hace
que el opiáceo penetre directamente en el líquido cefalorraquídeo que está bañando los
receptores de la médula espinal y el cerebro.
Es una vía útil para conseguir una analgesia
prolongada, de aproximadamente 6 a 24 horas, con dosis pequeñas, de 0.2 a 0.4 mg, pero
teniendo en cuenta que se puede producir depresión respiratoria de forma retardada, por
lo que se exige una monitorización de 12 h
tras su administración.
REMIFENTANILO (Ultiva®)
También es un agonista puro de los recetores μ, sintetizado en 1991, con objeto de
conseguir un opioide de acción ultracorta.
Tiene una potencia equivalente a la del fentanilo y se presenta en viales de 1, 2 ó 5 mg
de remifentanilo liofilizado que se reconstituye con suero salino. Este nuevo opioide
contiene en su estructura una cadena éster,
que le hace ser susceptible de ser metabolizado por esterasas inespecíficas presentes en
la sangre, a compuestos prácticamente inactivos. Esta particularidad le distingue de sus
predecesores, dependientes del metabolismo
hepático, y le confiere una acción mucho
más corta y una ausencia de acumulación,
incluso tras perfusiones prolongadas. Su metabolismo no se ve afectado en pacientes con
insuficiencia hepática ni renal, y su vida media de eliminación es de aproximadamente
10 minutos.
Su utilización es fundamental en el
mantenimiento de la anestesia general en
un amplio abanico de intervenciones. Para
ello, se prepara una solución de 100ml con
la concentración deseada y la velocidad de
infusión oscilará según las necesidades entre
28
Tema 3. Anestesia general
0.15 y 0.5 μg/kg/min. Las ventajas que aporta el remifentanilo sobre el resto de los opioides son las de poder mantener la perfusión
hasta el último instante de la intervención
quirúrgica, obteniendo una recuperación
predecible, con la restauración de la ventilación espontánea en pocos minutos, a pesar de
que el tiempo de exposición al fármaco haya
sido largo. Una desventaja relacionada con
la corta duración de acción, es la posibilidad
de que el paciente tenga dolor al finalizar la
intervención, por lo que es necesario reforzar la analgesia en la fase de despertar de la
anestesia mediante la administración de otro
opioide como fentanilo o morfina, junto con
un antiinflamatorio o una técnica de analgesia regional, en función de las características
de la intervención quirúrgica, que proporcionarán al paciente un postoperatorio inmediato confortable.
La sedación consciente es otra indicación
de remifentanilo en procedimientos alejados
de quirófano o como coadyuvante de una
anestesia regional asociado a otros fármacos
como benzodiacepinas. En la unidad de cuidados intensivos o reanimación también los
objetivos de sedación evolucionan hacia un
control más exhaustivo del dolor, evitando
en lo posible los casos de sedación excesiva
por el uso de hipnóticos, cuyo metabolismo
se ve alterado en los enfermos críticos polimedicados. El remifentanilo proporciona
gran flexibilidad para profundizar o poder
despertar a este tipo de pacientes, por ejemplo para realizar valoraciones neurológicas,
según los requisitos de la evolución o del
tratamiento.
da absorción (15 min). Se presenta en ampollas de 2 ml con 100mg (Dolantina®).
Es moderadamente liposoluble. Se metaboliza en el hígado y la vida media de eliminación de su metabolito normeperidina
es muy larga, de 14 a 21 horas, por lo que
puede acumularse en caso de tratamientos
prolongados. Puede producir signos de excitación, como temblor, mioclonias y convulsiones, en caso de insuficiencia renal.
Tiene cierta actividad anticolinérgica, por
lo que produce miosis en menor intensidad
que otros opioides.
Su ámbito de utilización es fundamentalmente el tratamiento del dolor postoperatorio en las unidades de reanimación postanestésica, ya que el riesgo de depresión
respiratoria y cardiovascular es menor que
con la morfina. Utilizado de esta forma, la
probabilidad de una acumulación es prácticamente inexistente. Para ello se puede
administrar por vía i.v, intramuscular o subcutánea. La meperidina puede producir náuseas y vómitos importantes, por lo que es
muy recomendable tener prevista alguna terapia antiemética. Las dosis habituales son
de 50 a 100 mg i.v. y la duración clínica es
de 2 a 4 horas. Es interesante su capacidad
para disminuir el temblor postanestésico a
dosis bajas de 25 a 50 mg i.v. debido a un
mecanismo desconocido sobre el sistema
nervioso central (SNC).
TRAMADOL (Adolonta®)
El tramadol es un analgésico de acción
mixta, cuya actividad como analgésico central radica en una afinidad débil por los receptores μ, ∂ y K, así como en una inhibición
de la recaptación de adrenalina y serotonina
en el SNC. Su potencia es también débil y se
estima en 1/10 de la morfina. Su metabolización da lugar a un metabolito con cierta actividad, aunque con poca importancia clínica
y su vida media de eliminación es de 6 horas.
Tiene menor efecto depresor respiratorio
que la morfina y estaría indicado en la unidad
de reanimación postanestésica para el tratamiento del dolor postoperatorio de carácter
moderado. La dosis habitual es de 100 a 150
MEPERIDINA (Dolantina®)
Es un opioide de síntesis descrito en
1939, con actividad preferente sobre receptores μ, aunque también sobre los ∂ y K, y
con una potencia 10 veces menor que la de
la morfina, por lo que representa el fármaco
opioide de menor potencia de uso clínico,
siendo el más utilizado de la historia, sobre
todo por vía intramuscular, debido a su rápi29
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
mg i.v., pudiéndose repetir al cabo de 6 u 8
horas (máx.: 400 mg/día). Su administración
debe hacerse en unos 30 minutos, ya que una
infusión rápida produce vómitos importantes
e inestabilidad hemodinámica moderada.
HIPNÓTICOS Y SEDANTES
Desde que se utilizó el pentotal por primera vez en 1934, se ha producido un paulatino
desplazamiento del uso de los anestésicos
inhalatorios hacia los intravenosos. Siempre
hacia la búsqueda de nuevas sustancias que,
además de tener unas propiedades básicas
como amnesia, analgesia e hipnosis, tuvieran los menores efectos adversos y el menor
tiempo de recuperación posibles. Las mayores ventajas que presentan son una inducción
anestésica más suave, segura y rápida con
menor incidencia de broncoespasmo y laringoespasmo que la inhalatoria, posibilidad de
administrar a la vez altas concentraciones de
O2, la ausencia de contaminación ambiental del quirófano y una menor incidencia de
nauseas y vómitos postoperatorios. Como
desventaja principal se presenta la necesidad
de administración continua con bombas de
infusión durante el mantenimiento anestésico para ajustarse a las necesidades particulares de cada paciente en cada momento del
acto quirúrgico.
Los principales hipnóticos son: propofol,
etomidato, pentotal, ketamina y las benzodiacepinas como el midazolam.
ANTAGONISTA DE LOS
OPIOIDES: NALOXONA
La naloxona es el antagonista puro de
los opioides más ampliamente utilizado en
la práctica clínica. Estructuralmente se asemeja mucho a la morfina, y se une competitivamente a los receptores μ, careciendo de
actividad agonista, por lo que antagoniza la
acción sobre el receptor por un mecanismo
competitivo.
Revierte rápidamente la depresión respiratoria causada por dosis elevadas de
opioides y también la inconsciencia por
sobredosis. Sin embargo, al revertir la acción agonista revierte también la analgesia.
Si esto se produce de forma brusca, puede
producirse un cuadro de abstinencia o deprivación con una estimulación simpática de
rebote, que cursa con graves efectos como la
taquicardia, la hipertensión o el edema agudo de pulmón. Para evitar estos problemas,
se debe proceder de forma gradual y con pequeñas dosis del fármaco.
La ampolla de naloxona contiene 0.4
mg en 1 ml. Habitualmente esta cantidad
se diluye con suero fisiológico hasta 10 ml
en una jeringa, obteniendo así una concentración de 0,04 mg/ml. En caso de depresión respiratoria se administran bolos de
0,04 mg i.v. cada 2 o 3 minutos hasta que
el paciente esté alerta y con una frecuencia
respiratoria adecuada (> 12 resp/min). Rara
vez se precisan dosis superiores a 0.2 mg.
Tiene un comienzo de acción muy rápido y
su pico de acción ocurre en 1 o 2 minutos.
Su duración de acción es breve (30 a 40 minutos), por lo que la depresión respiratoria
puede recurrir si ha sido administrado un
opioide de larga duración. En este caso, tras
el bolo inicial, se puede continuar con una
perfusión continua i.v. a un ritmo aproximado de 3 a 10 μg/h.
PROPOFOL (Propofol®, Diprivan®)
El propofol fue introducido para uso clínico en 1977. Pertenece al grupo de los alquifenoles y es insoluble en agua por lo que
necesita un disolvente compuesto por una
emulsión lipídica de aceite de soja, lecitina
de huevo y glicerol. Es isotónico con un pH
neutro. Debe guardarse a temperaturas entre
2 y 25º C. No contiene antimicrobianos. Dosis de inducción 1,5-2,5 mg/kg.
Farmacocinética
Aunque el mecanismo de acción de sus
efectos hipnóticos es desconocido, se cree
que actúa sobre el receptor GABA (ácido
gamma amino butírico) potenciando sus
efectos depresores del SNC. La farmacocinética obedece a un modelo tricompartimental. Se liga fuertemente a las proteínas
humanas (98%), albúmina y eritrocitos. El
30
Tema 3. Anestesia general
frecuentes los movimientos como mioclonias, hipertonía (hasta opistótonos).
- Acciones sobre el sistema cardiovascular: produce una pronunciada disminución de la función cardiovascular.
La reducción de la presión sanguínea
es mayor en pacientes hipovolémicos,
ancianos y en pacientes con disfunción
ventricular izquierda. A dosis de 2-2.5
mg/kg se produce una disminución de
la presión arterial del 25 al 40 %. El
gasto cardiaco cae un 15 %, el volumen
sistólico de eyección un 20 %, las resistencias vasculares sistémicas 15-25
% y el índice de trabajo del ventrículo
izquierdo un 30 %. El efecto sobre el
sistema cardiovascular aumenta con la
asociación de mórficos, benzodiacepinas, betabloqueantes, edad > 65 años y
pacientes ASA III y IV.
El propofol tiene un efecto simpaticolítico que produce una vasodilatación
pulmonar y sistémica más venosa que
arterial. Produce disminución del flujo
coronario y consumo de O2. Está en
controversia el efecto inotrópico negativo del propofol.
- Acciones sobre el aparato respiratorio: produce un efecto depresor
pronunciado. A dosis de 2.5 mg/kg
produce una disminución del volumen
corriente del 60 % y un aumento de la
frecuencia respiratoria del 40%. Produce apnea dependiendo de la dosis administrada y de la asociación con mórficos. Produce también pérdida de la
respuesta al CO2 tardando hasta 20 min
en recuperarla después del despertar.
La vasoconstricción hipóxica se mantiene con la utilización del propofol.
Puede producir una disminución del
diámetro antero posterior de la faringe y ser responsable de una apnea por
obstrucción. Es el agente de elección
en el paciente asmático.
- Otros efectos: El propofol produce
una disminución de la presión intraocular del 30 al 40 % durante la induc-
metabolismo es por gluco y sulfoconjugación hepática, eliminándose los productos
de degradación en un 88 % por el riñón.
Existe un retraso en obtener el equilibrio
entre las concentraciones plasmáticas y cerebrales llamado histéresis. Después de un
bolo, el pico cerebral aparece entre el segundo y tercer minuto. En perfusión continua la
farmacocinética es lineal y el plateau de concentración medido es proporcional al débito.
Por los fenómenos de histéresis, el equilibrio
entre las concentraciones plasmática y cerebral en la perfusión por TCI (Target Controlled Infusion) tarda de 10 a 15 min. La semivida sensible al contexto es el tiempo que
se tarda en obtener una disminución de la
concentración del 50 % después de parar la
infusión. Al aumentar el tiempo de infusión,
la semi-vida contextual aumenta.
Presentaciones
- ampollas de 20 ml al 1% (10 mg/ml).
- viales de 50 o 100 ml al 1% o al 2 %.
- jeringas precargadas con 50 ml al 1%
(diprifusor®).
Farmacodinamia
El propofol produce una rápida anestesia
sin analgesia. Produce una amnesia marcada
pero menor que las benzodiacepinas para la
misma sedación.
- Acciones sobre el SNC: disminuye las
resistencias vasculares, el flujo sanguíneo cerebral y el consumo de oxígeno
hasta un 36 %, conservándose el acoplamiento flujo sanguineo cerebralmetabolismo cerebral (FSC-CMRO2)
y disminuyendo la presión intracraneal
(PIC). Mantiene la autorregulación del
flujo sanguíneo cerebral y la reactividad al CO2. El efecto protector cerebral
es controvertido. Los efectos sobre el
EEG dependen de las dosis. Modifica
poco los potenciales evocados en infusión continua. La imputabilidad sobre
la inducción de convulsiones es actualmente dudosa. Ha sido utilizado en el
tratamiento del estatus epiléptico. Son
31
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
ción. Tiene efecto antiemético y anticonvulsivante. Puede ser utilizado en
pacientes susceptibles de desarrollar
un cuadro de hipertermia maligna o
en miopatías. Aparecen rash cutáneos
en el 0.2 % de los pacientes. Ha sido
descrito un aumento del riesgo de alergia con la utilización de relajantes no
despolarizantes. No inhibe la función
cortico suprarrenal. No afecta ni a la
coagulación ni a la función hematológica. Puede utilizarse en portadores de
porfiria hepática asintomática.
ños por vía rectal a 6.5 mg/kg para la inducción de la anestesia.
Farmacocinética
El inicio de la acción después de la dosis
de inducción es de 30-60 seg. y la duración
del efecto clínico es de unos 29 minutos. El
Etomidato se une a las proteínas en un 75%
y tiene un volumen de distribución de 2.54.5 litros/kg. Es metabolizado en el hígado
y solo es excretado el 2% sin modificar por
la orina.
Presentación:
Ampollas de 20 mg/10 ml.
Características especiales
Farmacodinamia
Riesgo de infección
La emulsión lipídica favorece la proliferación bacteriana y fúngica. Es indispensable
aplicar una asepsia segura en la manipulación del propofol.
El etomidato es un agente anestésico intravenoso que produce hipnosis sin analgesia.
- Acciones sobre el SNC: después de
una dosis de 0.3 mg/kg se reduce el
flujo sanguíneo cerebral en un tercio,
el consumo de oxígeno se reduce en un
45%, y la presión intraocular desciende
en un 30-60%. Se ha demostrado que
el etomidato aumenta la actividad en el
foco epiléptico.
- Acciones sobre el sistema cardiovascular: produce mínima o ninguna
depresión cardiovascular en pacientes
normales o en aquellos con enfermedad coronaria. La presión arterial media puede ser mínimamente deprimida
después de la administración de etomidato en pacientes con enfermedad de la
válvula mitral o aórtica. La perfusión
coronaria disminuye aproximadamente
el 50% pero el consumo de O2 se reduce de forma similar por lo que la relación aporte/demanda de O2 permanece
estable.
- Acciones sobre el aparato respiratorio: tiene mínimos efectos sobre la
ventilación. La inducción con etomidato puede producir breves periodos de
hiperventilación seguidos de periodos
igualmente breves de apnea. La respuesta ventilatoria al CO2 elevado está
mínimamente debilitada. Puede apare-
Dolor a la inyección
La aparición de dolor durante la administración del propofol es variable. Aparece
del 28 al 90 % y es atribuido a la molécula
del propofol. No se acompaña de trombosis.
La administración de lidocaina disminuye la
incidencia al 13 %. Puede utilizarse también
mezclada con el propofol.
Precauciones y contraindicaciones
No administrar en pacientes con alergia
al huevo. Precaución en pacientes con hipotensión severa o alteración del metabolismo
lipídico.
ETOMIDATO (Hypnomidate®)
El etomidato es un anestésico intravenoso no barbitúrico conocido por su estabilidad cardiovascular. Se introdujo para el uso
clínico en 1972. Es un derivado del imidazol insoluble en agua. El mecanismo o mecanismos por los que el etomidato produce
hipnosis en el SNC no son conocidos con
seguridad pero parece que aumenta las vías
inhibitorias del GABA en el SNC.
La inducción de la anestesia normalmente requiere un bolo iv de 0.3 mg/kg (0.2-0.6
mg/kg). También ha sido administrado a ni32
Tema 3. Anestesia general
cer tos o hipo cuando el etomidato se
usa para la inducción.
- Otros efectos: El etomidato produce
una inhibición reversible dosis dependiente de la enzima 11-b -hidroxilasa,
esencial para la producción de cortisol y aldosterona. Los pacientes que
reciben infusiones continuas de etomidato pueden sufrir una supresión
corticoadrenal. En pacientes sanos
que reciben dosis en la inducción de
etomidato para procedimientos quirúrgicos menores, los niveles de cortisol
son mínimamente y transitoriamente
(< 20 hrs) deprimidos. Estudios similares evaluando el uso en la inducción de
dosis de etomidato en pacientes críticos no han sido realizados; por lo tanto,
el uso del etomidato en esta situación
tiene una dudosa seguridad. No induce
liberación de histamina y no provoca
hipertermia maligna.
mitos. Los efectos depresores ventilatorios
son aumentados por el uso concomitante de
opioides. Los efectos de los relajantes musculares no despolarizantes son también potenciados por el etomidato.
KETAMINA (Ketolar®)
La ketamina es un agente anestésico no
volátil que se introdujo en la práctica clínica
en el año 1970. Hoy se utiliza frecuentemente como agente de inducción en pacientes
pediátricos. Es un derivado liposoluble de la
fenciclidina. Los mecanismos de acción de la
ketamina a nivel molecular permanecen desconocidos. Parece deprimir selectivamente
la función normal de asociación del cortex
y tálamo, mientras aumenta la actividad del
sistema límbico. El antagonismo principal se
ejerce sobre los receptores NMDA. Se sugiere un mecanismo que involucra a los receptores opiáceos por la reversión de los efectos
de la ketamina por la naloxona. También
pueden estar involucrados los receptores de
la serotonina, noradrenalina y muscarínicos
de la acetilcolina.
Contraindicaciones
El etomidato debería ser usado con precaución en pacientes epilépticos debido a
la capacidad de activar el foco epiléptico. Es
considerado una droga de categoría C por
lo que no debería usarse durante el embarazo. No se usa para la sedación prolongada o
anestesia debido a la supresión corticoadrenal. No hay información adecuada para las
dosis pediátricas apropiadas, por lo tanto, no
se recomienda su uso en esta población de
pacientes.
Farmacocinética
La ketamina puede administrarse por vía
iv, im, rectal u oral. La dosis normal de inducción es de 0.5-2.0 mg/kg iv o 4-10 mg/
kg im. Las dosis deben ser reducidas en pacientes ancianos. Es compatible con el suero
salino o soluciones de dextrosa, y debe de ser
administrada junto con una benzodiazepiana
para reducir la incidencia y severidad de
las reacciones de delirio. La administración
anterior de benzodiazepinas o N2O puede
disminuir los efectos estimulantes cardiovasculares de la ketamina y se recomienda
asociarla conjuntamente con un antisialogogo como la atropina.
Después de un bolo i.v., la ketamina produce anestesia quirúrgica en 30-60 segundos. El despertar aparece en 10-15 minutos.
Con la administración la inconsciencia aparece en 5 minutos con un efecto pico a los
20 minutos. Una dosis oral produce máxima
sedación en 20-45 minutos.
Reacciones adversas
El etomidato puede producir movimientos de los ojos y mioclonias hasta en 1/3 de
los pacientes. Se asocia con una incidencia
alta (del 30-40% en algunos estudios) de
náuseas y vómitos y produce dolor en el punto de inyección iv y por el propilenglicol de
la solución, se han recogido casos de tromboflebitis debido a su uso.
Interacciones
El fentanilo, cuando se usa con el etomidato, aumenta la incidencia de náuseas y vó33
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Presentación
Indicaciones y uso
La ketamina se utiliza como agente inductor iv. Es particularmente útil en pacientes hipovolémicos, con taponamiento
cardiaco, o en pacientes con enfermedades
congénitas cardiacas con shunt derecha izquierda. Puede ser también de utilidad en
pacientes con enfermedad bronquial reactiva
severa debido a su efecto broncodilatador. Es
particularmente útil como agente inductor en
niños por producir menos delirio que en los
adultos (ver más adelante). También puede
ser administrada como agente inductor por
vía intramuscular en pacientes no cooperantes. La ketamina puede producir sedación
consciente en pacientes pediátricos que van
a someterse a procedimientos menores como
curas o cambios de apósitos, desbridamiento de heridas, o estudios radiológicos ya que
produce una excelente analgesia sin depresión respiratoria.
Envases de 10 ml con 50 mg/ml.
Farmacodinamia
La ketamina es un potente agente hipnótico y analgésico, que produce un estado de
inconsciencia llamado “anestesia disociativa” caracterizado por el mantenimiento de
los reflejos (p.e. de la tos y corneal) y movimientos coordinados pero no conscientes.
Los pacientes anestesiados con ketamina frecuentemente se quedan con los ojos abiertos
y parecen estar en un estado cataléptico. La
analgesia que produce es profunda pero la
amnesia puede ser incompleta.
- Acciones sobre el SNC: también
produce un aumento importante de la
presión intracraneal, flujo sanguíneo
cerebral, metabolismo cerebral de O2 y
presión intraocular.
- Acciones sobre el sistema cardiovascular: el efecto de la ketamina sobre
el sistema cardiovascular se manifiesta
por un aumento de la presión arterial
sistólica de 20-40 mmHg, aumento de
la frecuencia cardiaca, gasto cardiaco
y consumo de O2. También se elevan
las resistencias vasculares pulmonares.
Estos efectos son secundarios a un aumento de la actividad simpática. Tiene
paradójicamente un efecto depresor
miocárdico directo que puede llegar a
ser clínicamente evidente en pacientes
en estado crítico (p.e. en pacientes hipovolémicos traumatizados o pacientes
con permanencia prolongada en UCI).
La repetición de las dosis produce progresivamente menor estimulación hemodinámica.
- Acciones sobre el aparato respiratorio: la ketamina tiene un efecto
mínimo sobre la función respiratoria,
aunque una apnea transitoria (duración
< 5 minutos) puede verse después de
administrar la dosis de intubación. Es
un relajante del músculo liso bronquial
con lo que mejora la compliancia pulmonar en pacientes anestesiados.
Contraindicaciones
Debido a la capacidad de aumentar la
presión intracraneal, la ketamina no debe
utilizarse en pacientes con aumento de dicha
presión o en pacientes con lesiones intracraneales que producen efecto masa. Asimismo,
los pacientes con lesiones oculares abiertas
no deberían recibir ketamina debido a su capacidad para aumentar la presión intraocular.
Está contraindicada en pacientes con enfermedad coronaria o con hipertensión pulmonar. En situaciones con depleción de catecolaminas (p.e. en pacientes con enfermedades
críticas prolongadas), el efecto cardiodepresor de la ketamina puede manifestarse
y por esta causa no debe utilizarse en estas
circunstancias. Las alteraciones psiquiátricas
son una contraindicación relativa del uso de
la ketamina.
Reacciones adversas
El efecto adverso más destacado que aparece por el uso de la ketamina es un fenómeno conocido como delirio de emergencia.
Éste ocurre después de algunas horas tras la
anestesia con ketamina y se manifiesta con
confusión, ilusiones y temor. La incidencia
34
Tema 3. Anestesia general
influido por muchos factores, como la condición física del paciente.
de estas reacciones en adultos es del 10-30%,
siendo mucho menor en la población pediátrica (edad < 16 años). Las grandes dosis de
ketamina se asocian con una mayor incidencia de reacciones. Las mujeres y los pacientes con historia de alteraciones psiquiátricas
tienen más probabilidad de experimentar el
delirio. Las benzodiazepinas se utilizan para
disminuir la frecuencia y la severidad de estas reacciones. El lagrimeo y excesiva salivación son efectos secundarios comunes por
el uso de la ketamina. Puede desarrollarse tolerancia a los efectos hipnóticos después del
uso repetido en cortos periodos de tiempo
como cuando se utiliza diariamente para curas. No se conoce que produzca hipertermia
maligna ni que sea potencialmente liberador
de histamina.
Farmacocinética
Acostumbra a ser muy liposoluble. La
duración clínica de los efectos viene determinada por la redistribución salvo en caso
de dosis repetidas o perfusiónes continuas
que saturen los compartimentos periféricos.
Su fijación a proteínas es del 80%. La vida
media de distribución es de 20 minutos y la
semivida media sobre 3-12h. Por su carácter
lipofílico, posee una acción farmacológica
corta con dosis únicas, ya que el fármaco se
redistribuye en un segundo tiempo desde los
receptores diana hacia el resto de compartimentos orgánicos.
El mecanismo de acción es complejo e
incluye diferentes acciones:
• Deprime el sistema reticular activador
del tallo encefálico.
• Suprime la transmisión de neurotransmisores excitadores (acetilcolina).
• Aumenta los neurotransmisores inhibidores (GABA- Ácido gamma aminobutírico).
• Interfiere la liberación de neurotransmisores presinápticos e interacciona
de forma estéreo-selectiva sobre los
receptores postsinápticos.
• Se usa en interrogatorios importantes
para obtener la verdad, ya que provoca
acciones involuntarias en el cerebro.
Interacciones
La ketamina potencia el efecto de los
agentes relajantes neuromusculares no depolarizantes. Cuando se utiliza con halotano
puede producir hipotensión. Los agentes inhalatorios prolongan su duración de acción.
Puede aparecer apnea cuando se administra
junto con un opioide.
PENTOTAL SÓDICO (Tiopental®)
El tiopental sódico es una droga derivada
del ácido barbitúrico, más conocida por el
nombre de pentotal sódico o amital sódico.
Es un barbitúrico de acción ultracorta cuyo
efecto en pequeñas dosis desaparece en pocos minutos. Fue el primer barbitúrico introducido como agente inductor en cirugía en
1934 dado su rápido inicio de acción. Igualmente, ha sido empleado en la inducción de
estados de coma médicos, para disminuir los
requerimientos metabólicos cerebrales. Junto con el metohexital, es el barbitúrico más
empleado en la anestesiología clínica. Puede
administrarse por vía endovenosa, intramuscular y rectal. En anestesia se administra endovenoso.
El rango usual de dosis para inducción de
la anestesia es de 3 a 7 mg/kg, aunque está
Presentación
Polvo para disolver 1g.
Farmacodinamia
- Acciones sobre el SNC: disminuye el
flujo sanguíneo cerebral por vasoconstricción, pero al aumentar la presión
de perfusión cerebral, disminuye el
consumo de oxígeno en un 50%. Dosis
altas en infusión (0,5 mg/Kg /min) producen protección cerebral a isquemias
focales, pero aumentan la duración de
sus efectos.
- Acciones sobre el sistema cardiovascular: disminuye la tensión arterial
35
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
por vasodilatación periférica (depresión de los centros vasomotores bulbares) y aumenta la frecuencia cardiaca
por efecto vagolítico central. El gasto
cardiaco se mantiene igual por el aumento de la frecuencia cardiaca y de la
contractilidad debida a barorreflejos.
En ausencia de una respuesta vasopresora adecuada (situaciones de hipovolemia, insuficiencia cardiaca, bloqueo
beta-adrenérgico) disminuye la tensión
arterial y el gasto cardiaco. En la hipertensión arterial no tratada tendremos
un mal control e inestabilidad hemodinámica en la inducción.
- Acciones sobre el aparato respiratorio: disminuye la respuesta a la hipercapnia y la hipoxia. La apnea tras
la inducción es habitual. Disminuye el
volumen tidal y la frecuencia respiratoria en el despertar. Puede desencadenar, aunque es poco frecuente, cuadros
de laringoespasmo, broncoespasmo e
hipo, por la no depresión completa de
los reflejos de las vías aéreas.
- Otros efectos:
• No tiene efecto analgésico. Incluso
se sabe que a bajas dosis disminuye
el umbral al dolor.
• Efecto “sedación desconcertante”:
en ocasiones a dosis bajas origina
desorientación y excitación. Presenta tolerancia aguda y dependencia al
efecto hipnótico y sedante.
• No es relajante muscular, y a veces
da lugar a contracciones involuntarias de los músculos esqueléticos.
• Posee un efecto anti-epiléptico de
gran utilidad clínica.
• Medios de contraste, sulfamidas y
otros fármacos desplazan el tiopental
de la albúmina y aumentan su fracción
libre potenciando sus efectos.
• Etanol, opiáceos, anti-histamínicos y
otros depresores del SNC potencian
sus efectos sedantes.
• A nivel hepático puede precipitar una
crisis de Porfiria Intermitente Aguda o
Variegata. Igualmente, puede ocasionar reacciones de tipo alérgico, ya que
el tiopental favorece la liberación de
histamina.
Otros usos fuera de la anestesia
En cuanto a las aplicaciones más inquietantes del pentotal, sin duda la principal es
su aplicación en la INYECCIÓN LETAL.
En Estados Unidos es habitual ejecutar a los
condenados a muerte por inyección letal, en
algunos estados, por medio de una fórmula
que, además del pentotal, incluye cloruro
potásico y bromuro de pancuronio, en una
dosis tan alta que genera un coma rápido y,
posteriormente, la muerte por parada cardiorespiratoria. Este método de ejecución se defiende como el más humanitario puesto que
se da por supuesto que el ejecutado no sufre,
aunque es objeto de polémica. Otro uso controvertido es la eutanasia; en Holanda existe
un protocolo para su suministro con este fin.
MIDAZOLAM (Dormicum®)
El midazolam es una benzodiacepina que
se utiliza normalmente por vía intravenosa
para la sedación. La fórmula en la ampolla
con un pH de 3 tiene el anillo de la benzodiacepina abierto y la molécula es soluble
en agua. Al alcanzar en la sangre un pH de
7.4 el anillo se cierra y entonces se vuelve
liposoluble.
Las benzodiazepinas potencian el efecto
inhibitorio del ácido gamma amino butírico
(GABA) en las neuronas del SNC, en los
receptores benzodiazepinicos. Estos receptores están localizados cerca de los receptores del GABA dentro de la membrana neuronal. La combinación del GABA ligando/
Interacciones y efectos secundarios
• Es un potente inductor enzimático hepático, es decir, aumenta la velocidad
del metabolismo de algunos fármacos
como los digitálicos.
• Su acción a través del citocromo
P-450 interfiere con la biotransformación de otros fármacos (antidepresivos tricíclicos).
36
Tema 3. Anestesia general
receptor mantiene un canal del cloro abierto
ocasionando hiperpolarización de la membrana, lo que hace a la neurona resistente a
la excitación.
ma nervioso central con propiedades
sedantes, ansiolíticas, amnésicas, anticonvulsivantes y relajantes musculares.
Reduce el metabolismo cerebral
(CMRO2) por disminución del consumo de oxígeno y flujo sanguíneo cerebral (FSC) de una forma dosis dependiente mientras mantiene una relación
FSC/CMRO2 normal. También aumenta el umbral de excitación para las convulsiones.
- Acciones sobre el sistema cardiovascular: los efectos hemodinámicos
del midazolam incluyen un moderado
descenso de la presión arterial media
(15 al 20 % con grandes dosis), gasto
cardiaco y volumen sistólico.
- Acciones sobre el aparato respiratorio: produce depresión del centro
respiratorio y deprime la respuesta al
dióxido de carbono, especialmente en
pacientes con enfermedad obstructiva
crónica.
Utilización y vías de administración
El midazolam es efectivo para la sedación preoperatoria, sedación consciente y
amnesia (anterógrada) en procedimientos
diagnósticos, inducción de la anestesia general y sedación en UCI.
Puede ser administrado por vía intramuscular, intravenosa, oral, o intranasal. Es
de 3 a 4 veces más potente que el diazepam
y como premedicación i.v. en la inducción
anestésica se usa a dosis de 0.06 mg/kg. La
dosis recomendada intramuscular para la sedación preoperatoria es de 0.07 a 0.08 mg/
kg im 1 hora antes de la cirugía. El midazolam por vía oral puede usarse en niños pero
debe enmascararse el sabor amargo. La dosis
oral es de 0.5-0.75 mg/kg. Por vía intranasal
(0.2-0.3 mg/kg), puede utilizarse en niños
pequeños incapaces de tomar estos agentes
por vía oral, aunque el pH de la fórmula le da
un sabor desagradable.
Precauciones
Farmacocinética
Después de la administración intravenosa,
la sedación aparece en 3 - 5 minutos (el inicio
es menor de 3 minutos con dosis altas o con la
coadministración de narcóticos). La recuperación total se produce en menos de 2 horas.
Tras la administración intramuscular, el inicio
de acción se produce en aproximadamente 15
minutos con un efecto pico en 30-60 minutos.
La biodisponibilidad es aproximadamente del
90% después de la administración intramuscular. El midazolam es rápidamente metabolizado en el hígado a 1-hidroxiacetil midazolam y excretado por la orina.
El midazolam nunca debería utilizarse
sin tener disponible un equipo de monitorización, oxígeno y equipo de resucitación por
la potencial depresión respiratoria, apnea,
parada respiratoria y parada cardiaca.
El midazolam debe ser utilizado con cuidado y a dosis bajas cuando se asocia fallo
cardiaco agudo congestivo y/o fallo renal,
enfermedad pulmonar crónica obstructiva,
síndrome de apnea del sueño, miastenia gravis, en pacientes ancianos/debilitados, en el
primer trimestre de gestación o durante la
lactancia. Asimismo, es necesario reducir las
dosis cuando se administra con otros depresores del SNC como narcóticos, barbitúricos, anticolinérgicos y alcohol.
Presentación
Ampollas de 5 mg (1mg/ml) y 15 mg (5
mg/ml).
ANTAGONISTA DE LAS BDZ:
FLUMACENILO (Anexate®)
Farmacodinamia
- Acciones sobre el SNC: el midazolam es una droga con una duración de
acción depresora corta sobre el siste-
La sobredosis de benzodiazepinas se manifiesta por excesiva somnolencia, confusión,
coma, hipotensión y depresión respiratoria
37
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
que puede ser tratada con flumazenil. Es un
derivado imidazólico, antagonista competitivo de los receptores de las benzodiazepinas de
acción corta, que carece de otros efectos clínicos. Se administra a dosis de 0.1-0.2 mg i.v.
en 15 segundos cada 60 segundos, hasta conseguir el nivel deseado de consciencia, con un
máximo de 1 mg. Debido a que su vida media
es corta, podría darse el caso de una resedación, en cuyo caso haría falta administrarlo en
perfusión continua (0.5-1 μg/kg/min). Se presenta en ampollas de 5 ml (0.1 mg/ml).
administración de la anestesia por parte del
paciente:
• Disminuyen LA CAM:
- Hipoxia.
- Anemia severa.
- Hipotensión.
- Hipotermia.
- Cambios hidroelectrolíticos y de osmolaridad.
- Los cambios en la concentración del
calcio, del sodio y potasio.
- Los narcóticos y la ketamina pueden
disminuir la CAM hasta un 50 %.
- Las edades extremas (neonatos y ancianos) tienen CAM menores.
AGENTES ANESTÉSICOS
INHALATORIOS (AAI)
• Aumentan LA CAM:
- Hipertermia.
- Alcohol.
- La edad: la solubilidad de los anestésicos en sangre y tejidos establece qué
concentración de una droga se requiere
a nivel cerebral para conseguir niveles
anestésicos. Así, la captación y distribución es más rápida en el niño que en
el adulto debido a su elevada frecuencia respiratoria y mayor índice cardiaco y a la mayor distribución del gasto
cardiaco a órganos ricamente irrigados.
Los requerimientos anestésicos de los
pacientes varían según la edad.
Los anestésicos inhalados se utilizan
habitualmente para el mantenimiento de la
anestesia general, aunque en algunos casos
también para la inducción anestésica, especialmente el sevoflurano.
Los AAI utilizados clásicamente son:
• Óxido nitroso.
• Halotano.
• Enflurano.
• Isoflurano.
• Sevoflurano.
• Desflurano.
CONCENTRACIÓN ALVEOLAR MÍNIMA
CARACTERÍSTICAS DE UN
ANESTÉSICO IDEAL
La medida de la potencia anestésica de
los agentes inhalatorios se expresa en forma de CONCENTRACION ALVEOLAR
MÍNIMA (CAM), que es la concentración
alveolar de un anestésico inhalado que evita
el movimiento en el 50 % de los pacientes
como respuesta a un estímulo determinado
como por ejemplo la incisión quirúrgica.
La medición de la CAM asume que la
concentración alveolar refleja de manera directa la presión parcial del anestésico en su
sitio de acción, así como el equilibrio entre
los diversos compartimentos.
La CAM puede variarse de acuerdo a
algunas características en el momento de la
1- Rápida inducción y eliminación.
2- Olor placentero.
3- Mínimas propiedades irritantes para
la vía área. Broncodilatación.
4- No depresión cardiaca y respiratoria.
5- Poco efecto sobre flujo sanguíneo cerebral y cardíaco.
6- Reducir consumo de oxígeno cerebral
y cardíaco.
7- Mínima interacción con catecolaminas.
8- No metabolizarse a componentes tóxicos.
9- Proporcionar relajación muscular.
38
Tema 3. Anestesia general
SEVOFLURANO (Sevorane®)
10- No desencadenar Hipertermia maligna.
11- No producir nauseas ni vómitos.
12- No ser inflamables.
Rápida inducción y recuperación. Efectos
cardiovasculares depresivos mínimos. Es inestable e interactúa con la cal sodada del canister
produciendo compuestos de flúor que en administración prolongada son tóxicos renales.
Poco irritante para la vía aérea por lo cual
tiene mucha aplicación para la inducción
suave en niños y adultos no premedicados
(atropina). Se puede administrar al 8% tras
preoxigenar al paciente para conseguir un
plano de sueño adecuado y luego mantenerlo
al 2% el resto de la cirugía. Frecuentemente
se presenta excitación al despertar.
Tiene biodegradación hepática significativa y renal.
PROPIEDADES FÍSICAS
- Halotano Coeficiente Sangre/Gas: 2,3.
CAM: 0,76%.
- Enflurano Coeficiente Sangre/Gas: 1,91.
CAM: 1,68%.
- Sevoflurano Coeficiente Sangre/Gas:
0,69. CAM: 2,00%.
- Oxido Nitroso Coeficiente Sangre/Gas:
0,47. CAM: 105%.
- Isoflurano Coeficiente Sangre/Gas: 1,4.
CAM: 1,12%.
- Desflurano Coeficiente Sangre/Gas:
0,47. CAM: 6 %.
DESFLURANO (Suprane®)
El desflurano tiene una estructura similar
a la del isoflurano. Su bajo punto de evaporación hace que se volatilice fácilmente a temperatura ambiente, por lo que no se puede
utilizar con vaporizadores convencionales.
Por este motivo, se han tenido que desarrollar algunos especiales, que lo calientan hasta una temperatura en la que el gas es estable.
Estos vaporizadores son caros y necesitan un
suministro eléctrico.
Tiene el más bajo coeficiente de solubilidad sangre-gas de todos los gases halogenados, lo que le confiere la mayor rapidez tanto
en la inducción como en el despertar.
No posee propiedades convulsivantes y
disminuye las necesidades de oxígeno cerebrales, por lo que es útil en neurocirugía.
Los incrementos bruscos de las concentraciones inspiradas pueden producir una taquicardia e hipertensión refleja.
Es muy irritante para la vía aérea, pudiendo provocar, cuando se administra en
altas concentraciones, aumento de las secreciones, tos y laringoespasmo, por lo que no
se utiliza para inducción inhalatoria.
MECANISMO DE ACCIÓN
Los anestésicos inhalatorios actúan de
diferentes maneras a nivel del SNC. Existen
muchas teorías al respecto. El verdadero mecanismo de acción puede ser una combinación de dos o más teorías describiendo una
hipótesis de acción en varios lugares.
DISTRIBUCIÓN
El anestésico inhalatorio pasará de los
alveolos a la sangre y de ahí a los órganos
bien vascularizados (SNC, hígado, corazón)
y después al resto de organismo
COEFICIENTE DE SOLUBILIDAD
La solubilidad condiciona la rapidez
de acción de las sustancias. Cuando el coeficiente de solubilidad sangre/gas es bajo
significa que el anestésico en poco soluble
en sangre y por tanto, producirá una rápida
inducción y recuperación (el anestésico no se
pierde en sangre y tejidos, va al cerebro de
forma rápida). Ej: isoflurano y sevoflurano.
Y al contrario, si el coeficiente sangre/gas es
alto, implica que el anestésico es muy soluble en sangre y producirá una lenta inducción y recuperación. Ej: halotano.
HALOTANO (Halothane®)
Tuvo un gran uso y aceptación en la técnica inhalatoria ya que carece prácticamente
39
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de efectos irritativos de la vía aérea con buena aceptación por parte del paciente, fácil y
rápida inducción, rápido despertar y seguridad demostrada. Hoy en día en desuso. Es un
analgésico débil por lo cual puede usarse en
combinación con oxido nitroso y/o narcóticos. Tiene degradación metabólica hepática
muy importante. Provoca marcada disminución de la función de los músculos intercostales, de la ventilación minuto y del volumen
corriente. Estos efectos son más evidentes en
el recién nacido y en lactantes. Posee un margen de seguridad muy estrecho.
Tiene efectos arritmogénicos, pudiendo
ocasionar un ritmo nodal, bradicardia por
depresión directa del miocardio (de la contractilidad cardiaca). Estos efectos son más
evidentes en el recién nacido y en el lactante
que en el niño mayor.
El halotano sensibiliza el miocardio a la
acción de las catecolaminas exógenas (efecto menor en el niño que en el adulto) provocando taquicardia, extrasístoles auriculares e hipertensión. Provoca hipotensión por
depresión miocárdica y vasodilatación sobre
músculo liso vascular.
Es un broncodilatador potente, muy útil
en el paciente asmático; causa relajación de
la musculatura lisa de los bronquios con bloqueo de los reflejos vagales.
Sobre el sistema nervioso, es un vasodilatador potente, lo que conlleva aumento de
flujo sanguíneo cerebral, por lo que está contraindicado en situaciones de hipertensión
intracraneal.
Es hepatotóxico. La hepatitis o disfunción hepática por halotano es rara en niños
(1/82.700- 200.000 anestesias) pero más frecuente en adultos (1/ 10.000).
Se elimina por vía pulmonar. Es biotransformado en el hígado (10 a 20%) y el niño lo
metaboliza más rápido.
Inducción rápida, broncodilatador. Depresor del miocardio con margen de seguridad estrecho. Disminución del flujo renal
hasta un 25% con reducción de la filtración
glomerular.
No sensibiliza el corazón a las catecolaminas exógenas. No causa arritmias cardiacas.
Produce aumento del flujo sanguíneo cerebral, disminución de la resistencia vascular cerebral, del metabolismo y del consumo
de oxígeno, lo cual conlleva un exceso de
perfusión lo que a su vez provoca aumento
de la presión intracraneal, por lo que estaría
contraindicado en pacientes con estos problemas.
Su recuperación es rápida. Puede causar
laringoespasmo por ser muy irritante en la
vía aérea.
ISOFLURANO (Forane®)
Inducción rápida. Olor pungente, por
lo que puede producir laringoespasmo, tos,
aumento de secreciones, etc. Recuperación
muy rápida. Tiene efecto broncodilatador.
Produce bradicardia e hipotensión sistémica por vasodilatación periférica. No sensibiliza el miocardio a la acción de las catecolaminas exógenas ni a la aminofilina.
No produce convulsiones ni aumento de
la presión intracraneal. Es el más aconsejado
para cirugía cerebral sin pasar de 1 CAM.
ÓXIDO NITROSO (N2O)
Primer agente inhalatorio utilizado. También denominado “gas de la risa”. Se emplea
como inductor (segundo gas) y en el mantenimiento de la anestesia (balanceada) por
sus propiedades aditivas con los otros inhalatorios. Es inodoro, incoloro y no inflamable
pero sí comburente y por tanto, contraindicado en cirugía de laser. Tiene efecto analgésico.
Mínimos efectos cardiovasculares. Activa el sistema simpático contrarrestando la
acción depresora de los halogenados.
ENFLURANO (Ethrane®)
No está indicado en la inducción por la
irritación de la vía aérea que produce y en
el intraoperatorio por desencadenar convulsiones.
40
Tema 3. Anestesia general
En los niños no eleva la presión arterial
pulmonar ni la resistencia vascular pulmonar
como en los adultos.
Por su relativa insolubilidad en sangre
produce rápida inducción y despertar.
Efecto de 2º gas: arrastra con facilidad
otro gas, como el O2, que se administre junto a él (60% N2O/40% O2). Puede provocar
“Hipoxia difusional”, la cual se presenta al
final de la anestesia cuando se suspende su
administración al mismo tiempo que el oxígeno provocando un paso rápido a los alveolos. Por lo tanto, siempre debe oxigenarse
durante unos minutos al paciente después de
suspender el Oxido nitroso.
Efectos secundarios: nauseas y vómitos,
déficit de vitamina B12 y expansión de espacios cerrados rellenos de nitrógeno (aire)
por lo que se contraindica en cirugía de oído
medio, neumotórax, obstrucción intestinal o
embolia gaseosa.
De los agentes enunciados, sólo el óxido nitroso es un gas a temperatura y presión
ambientales. Los otros cinco compuestos son
líquidos orgánicos volátiles y necesitan sistemas de vaporización especial.
no despolarizantes (RMND) son amonios
cuaternarios, que se clasifican en dos grandes grupos: los esteroideos y las benzilisoquinolinas.
DESPOLARIZANTES
Fasciculaciones
NO DESPOLARIZANTES
+
–
Respuesta
tetánica
No se debilita
Se debilita
Facilitación
postetánica
–
+
Anticolinesterásicos
Potencian el
bloqueo
Revierten el
bloqueo
Dosis adicional
de RMND
Antagonismo
Potenciación
Dosis repetidas
Pueden inducir
Bloqueo de
Fase II
No
alteraciones
RELAJANTES MUSCULARES
DESPOLARIZANTES
SUCCINILCOLINA (Suxametonio)
(Anectine®; Mioflex®)
Es el relajante muscular de menor tiempo de latencia (de 30 a 60 seg); es ideal
para facilitar la intubación endotraqueal y
para procedimientos quirúrgicos cortos; la
duración de su acción es de 2 a 6 minutos
después de la administración de 1 mg/kg.
La succinilcolina imita la acción de la acetilcolina en la unión neuromuscular pero la
hidrólisis es mucho más lenta. Por tanto, la
despolarización es prolongada y se produce
el bloqueo neuromuscular. A diferencia de
los RMND su acción no puede ser revertida
y la recuperación es espontánea, mediante
la pseudocolinesterasa plasmática. Los anticolinesterásicos tales como la neostigmina potencian el bloqueo neuromuscular. La
succinilcolina se administra en la inducción
de la anestesia, después de que el paciente
pierda la conciencia. En adultos, la administración de una dosis única puede causar
taquicardia, pero con dosis repetidas puede
ocurrir bradicardia; en niños, la bradicardia
se observa con la primera dosis. Con dosis
mayores a 2 mg/kg o dosis repetidas puede
RELAJANTES MUSCULARES
(RNM)
Todo paciente que requiera relajación
muscular debe estar primero bajo el efecto
de hipnóticos y analgésicos para evitar la
ansiedad y el dolor, ya sea para ventilación
mecánica o para cirugía, para evitar el efecto
clínico más desagradable que se puede presentar en un acto anestésico, como es estar
despierto pero paralizado.
CLASIFICACIÓN DE LOS RELAJANTES
MUSCULARES
Los relajantes musculares se clasifican
en despolarizantes y no despolarizantes de
acuerdo con su acción en los receptores. El
único relajante despolarizante en uso es la
succinilcolina. Los relajantes musculares
41
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
desarrollarse un bloqueo dual, que se traduce en parálisis prolongada y es causado por
la transformación del bloqueo de fase I en
bloqueo de fase II. Los individuos con miastenia gravis son resistentes a la succinilcolina pero pueden desarrollar bloqueo dual. La
parálisis muscular prolongada puede ocurrir
también cuando existe colinesterasa plasmática atípica. La ventilación mecánica debe
continuar hasta cuando se restaure la función
muscular espontánea. La dosis es de 1-2 mg/
kg i.v. La administración de una pequeña
dosis (10%) de un RMND (pretratamiento)
es profiláctica de las fasciculaciones inducidas por succinilcolina y, posiblemente, para
las mialgias postoperatorias. Un metanálisis
concluyó que el pretratamiento con varios
RMND, una benzodiacepina o un anestésico local reducían en un 30% la incidencia de
mialgias al administrarse 3 minutos antes de
la succinilcolina.
Los niños son más susceptibles a desarrollar esta complicación.
- Efectos metabólicos: el nivel de K+ se
incrementa en 0.5 mEq/l (1 mmol/l);
por tanto, es necesario tener precaución en los pacientes hiperkaliémicos.
- Aumento de la presión intraocular
e intracraneal: se produce un aumento de estas presiones inmediatamente
después de la administración de succinilcolina, por tanto, debe evitarse en
pacientes con heridas de globo ocular y
en trauma o tumores intracraneanos.
- Relajación muscular prolongada: en
casos de colinesterasa plasmática atípica o bloqueo dual.
- Hipetermia maligna: la succinilcolina puede estimular la aparición de
hipertermia maligna en los pacientes
susceptibles. Esta entidad es una alteración autosómica dominante del
músculo esquelético ocasionada por
una deficiencia del receptor de rianodina, responsable del control del flujo
de calcio en el músculo esquelético. La
presentación clínica de esta miopatía
consiste en hipertermia, metabolismo
muscular acelerado, acidosis metabólica, contracturas, taquicardia y muerte,
si no es tratada oportunamente con el
relajante muscular postsináptico dantroleno.
Presentación
Ampollas de 100 mg/2ml
Contraindicaciones
Quemaduras recientes, trauma medular
con paraplejia o cuadriplejia entre los días
2 y 100 después de la lesión, hiperkaliemia,
trauma muscular severo, insuficiencia renal,
colinesterasa plasmática atípica e historia
familiar de hipertermia maligna. Debe ser
usada con precaución en enfermedades musculares puesto que existe propensión a la hipertermia maligna.
- Mialgias: las fasciculaciones producidas por este medicamento antes de la
relajación muscular causan dolor muscular generalizado en el periodo postoperatorio.
Ventajas
El tiempo de latencia es el más corto de
todos los relajantes musculares conocidos
hasta la fecha, por tanto es muy útil y no ha
podido ser reemplazado para la inducción de
secuencia rápida en caso de tener que anestesiar un paciente con estómago lleno.
Metabolismo
La succinilcolina es metabolizada en 5 a
10 minutos por la colinesterasa plasmática a
succinil-monocolina (cuyas propiedades relajantes musculares despolarizantes son clínicamente insignificantes) y en un paso posterior,
sufre hidrólisis alcalina más lentamente en el
plasma a ácido succínico y colina, ambos in-
Efectos adversos
- Cardiovasculares: la succinilcolina
puede causar bradicardia, especialmente si es la segunda dosis, o más.
42
Tema 3. Anestesia general
- Intermedia (20 – 50 min): D-Tubocuranina (dTC), atracurio, cis-atracurio,
vecuronio, rocuronio.
- Larga (> 50 min): Pancuronio, pipecuronio, doxacurio.
En la tabla 1 se presentan algunos de los
relajantes de uso común. La dosis efectiva
95 (DE95) es la dosis media para producir
una depresión de la respuesta muscular del
95% (bloqueo neuromuscular) en el músculo
adductor del pulgar. La dosis estándar de intubación se toma como 2 veces la DE95 para
paralizar el diafragma y la musculatura de la
vía aérea.
activos. Cerca del 10% del medicamento se
excreta inmodificado en la orina.
RELAJANTES MUSCULARES
NO DESPOLARIZANTES
Después de la administración intravenosa la debilidad muscular progresa rápidamente a parálisis flácida. Los músculos
pequeños como los extraoculares y los de
los dedos se afectan primero que los de los
miembros, el cuello y el tronco. Posteriormente se relajan los músculos intercostales y
por último el diafragma. La recuperación de
la función ocurre en orden inverso.
Los relajantes musculares no despolarizantes se clasifican en dos categorías farmacológicas:
1. Benzilisoquinolinas: derivados de la
d-Tubocurarina. Pueden causar liberación de histamina a dosis terapéuticas. No tienen efectos vagolíticos.
D-Tubocurarina, Alcuronio, Cisatracurio, Atracurio, Mivacurio,
Doxacurio
2. Aminoesteroideos: derivados del
pancuronio. No liberan histamina.
El pancuronio tiene efecto vagolítico.
Pancuronio, Vecuronio, Rocuronio,
Pipecuronio, Rapacuronio.
ATRACURIO (Tracrium®)
El besilato de atracurio es un relajante
muscular del tipo de las benzilisoquinolinas con duración de acción intermedia. El
atracurio experimenta un extenso metabolismo seguido a la inyección intravenosa,
con menos del diez por ciento excretado sin
cambios en la orina. El atracurio es metabolizado por dos mecanismos diferentes:
la eliminación de Hoffman y la hidrólisis
éster, siendo la laudanosina el metabolito
de ambas reacciones. La eliminación de
Hoffman es una degradación espontánea no
enzimática a temperatura y pH fisiológicos,
que ocurre en el nitrógeno cuaternario del
lado alifático de la molécula de atracurio y
cis-atracurio. La hidrólisis ester es mediada
por esterasas no específicas no relacionadas con la colinesterasa plasmática. Ambas
vías para la eliminación son independientes
Una segunda clasificación se realiza en
función de la duración de su acción:
- Muy corta (< 8 min): Rapacuronio.
- Corta (8 – 20 min): Mivacurio.
RNM
DE95 (mg/kg)
Latencia
Duración
Metabolismo
Elim. renal
Elim. hepática
Mivacurio
0.08
2 – 3 min
15 – 20 min
Pseudocolinesterasa 95 – 99%
< 5%
0
Rocuronio
0.3
1.5 – 2 min
30 – 60 min
No
~ 40%
~60%
Vecuronio
0.056
2 – 3 min
60 – 75 min
Hígado 30 – 40%
40 – 50%
50 – 60%
Pancuronio
0.07
3 – 6 min
60 – 100
min
Hígado 10 – 20%
85%
15%
Atracurio
0.26
2 – 3 min
45 – 60 min
Elim. de Hoffman +
hidrólisis éster
10 – 40%
0
Cis-atracurio
0.05
2 – 3 min
45 – 60 min
Elim. de Hoffman
+ hidrólisis éster
0 (?)
0 (?)
Tabla 1
43
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de la función renal y hepática, hecho que
permite su uso en pacientes con deterioro
en la función de estos órganos. El atracurio
se relaciona con reacciones adversas en un
0,01-0,02 % de los pacientes; la mayoría se
deben a liberación de histamina. Los efectos adversos incluyen anafilaxia, hipotensión (2%), vasodilatación, flushing (5%),
taquicardia (2%), disnea, broncoespasmo
(0,2%), laringoespasmo, rash y urticaria
(0,1%). La laudanosina, de excreción renal,
ocasiona convulsiones a concentraciones
altas; por este motivo se deben evitar infusiones por largo tiempo en pacientes con
enfermedad renal.
Su duración corta y la escasez de efectos cardiovasculares secundarios hacen del
atracurio una droga adecuada para pacientes
con fallo renal y hepático, enfermedad cardiovascular y cirugía ambulatoria.
Dosis: 0,3 -0,6mg/kg. Duración de la acción: 30 minutos. Dosis suplementarias: 5 a
10 mg. Dosis de infusión: 5-10 μg/kg/min.
Presentación: ampollas de 50 mg/5ml.
sis DE95 la liberación de histamina es muy
inferior al atracurio.
La dosis recomendada para la intubación
es 0,15 mg/kg. Esta dosis produce una iniciación de la relajación similar al vecuronio y
atracurio, pero de mayor duración. La dosis
de mantenimiento de la curarización puede
ser en bolos de 0,03mg/kg cada 20 minutos
aproximadamente, o en infusión continua a
1,5 μg/kg/minuto.
Presentación: ampollas de 10 mg/5ml.
MIVACURIO (Mivacron®)
Es una benzilisoquinolina, tiene duración de acción corta. Es metabolizado por
la colinesterasa plasmática. No se asocia
con actividad vagolítica ni bloqueo ganglionar. Puede ocurrir liberación de histamina, especialmente en inyección rápida.
La neostigmina acelera la recuperación de
la curarización por mivacurio. La dosis en
bolos de 100 μg/kg tiene una duración de
10 minutos. La dosis recomendada es de
150 μg/kg. Dosis de 200 μg/kg tienen una
duración de 15-20 minutos. El tiempo de latencia disminuye aumentando la dosis. Infusión: el mivacurio es el curare de elección
en infusión continua por estar desprovisto
de efectos acumulativos. Las dosis para la
infusión son de 6 - 8 μg/kg /minuto con monitoreo de la curarización.
Presentación: ampollas de 10 mg/5ml.
CIS-ATRACURIO (Nimbex®)
El cis-atracurio es uno de los isómeros del atracurio. Pertenece a las benzilisoquinolinas. Produce menos liberación de
histamina que el atracurio, por tanto ocasiona menos efectos secundarios hemodinámicos a dosis elevadas. Es más potente
y la duración de su acción el ligeramente
mayor que la del atracurio. El cisatracurio
es metabolizado en el plasma por la vía de
Hoffman, independientemente de la función hepática y renal. La vía metabólica
mediada por las esterasas plasmáticas tiene
un papel limitado. La vida media de degradación del cis-atracurio en el plasma es
de 40 minutos. Los metabolitos terminales
son la laudonosina y un alcohol sin efecto
relajante. El cisatracurio es de 4 a 5 veces
más potente que el atracurio. Utilizado en
infusión durante 24 horas la concentración
de laudonosina es de 3 a 4 veces menor que
con el atracurio a dosis equipotentes. A do-
ROCURONIO (Esmeron®)
Ejerce su efecto a los 2 minutos; es el
RMND de latencia más rápida. Es un aminoesteroide de acción intermedia. Tiene
mínimos efectos de liberación de histamina
y cardiovasculares; a dosis altas tiene moderada actividad vagolítica. Es captado por
el hígado para ser eliminado por la bilis no
metabolizado. Menos del 30% se encuentra
en la orina. Un metabolito del Rocuronio,
el 17-desacetil rocuronio, rara vez se ha encontrado en el plasma o en la orina después
de una dosis de 0,5 mg/kg a 1, 0 mg/kg, con
o sin infusión subsecuente hasta por 12 horas. Este metabolito tiene una actividad blo44
Tema 3. Anestesia general
Diuréticos
queante muscular aproximada de 1/20 de la
del rocuronio.
Una dosis de 0,6 mg/kg permite buenas
condiciones de intubación en 60 - 90 s con
una duración clínica de 30-45 minutos. Mantenimiento: bolos de 1/4 de la dosis inicial
(0,15 mg/kg). Dosis de infusión: 5 - 10 μg/
kg/minuto.
Presentación: ampollas de 50 mg/5ml.
La furosemida tiene efectos de acuerdo
con la dosis: a dosis bajas inhibe las proteinkinasas y a dosis altas inhibe la fosfodiesterasa. El aumento del Ca2+ en la terminal
nerviosa es mediado por la fosforilación del
canal dependiente del AMPc, por tanto, los
inhibidores de la fosfodiesterasa aumentan
la liberación de acetilcolina y antagonizan
el bloqueo competitivo. La furosemida tiene
efectos bimodales: a dosis bajas potencian la
dTC y a altas dosis antagonizan la liberación
de acetilcolina. Estos efectos son clínicamente significativos. Las tiazidas y el ácido etacrínico también potencian los efectos de los
relajantes musculares, posiblemente por la
alteración del volumen de distribución y el
balance electrolítico secundario a la diuresis.
INTERACCIONES
Antibióticos
Los antibióticos que potencian el bloqueo neuromuscular son estreptomicina,
gentamicina, kanamicina, neomicina, clindamicina, polimixina A y B, y tetraciclina. Los
aminoglucósidos reducen la liberación de la
acetilcolina de las terminales presinápticas al
competir por el Ca2+ y, por tanto, este efecto
se puede revertir con cloruro o gluconato de
Ca2+; la tetraciclina causa los mismos efectos
debido a la quelación del Ca2+; la lincomicina y la clindamicina bloquean físicamente
los canales abiertos. Otros antibióticos actúan en la membrana presináptica o postsináptica. Los antibióticos que no tienen ninguna actividad sobre la unión neuromuscular
son las penicilinas, las cefalosporinas y el
cloranfenicol.
REVERSIÓN DE LA RELAJACIÓN
MUSCULAR
La reversión espontánea de los relajantes
musculares ocurre cuando el medicamento
se separa del receptor nicotínico por redistribución, metabolismo y difusión. La reversión de los RMND se puede acelerar con los
inhibidores de la enzima acetilcolinesterasa,
neostigmina o edrofonio, que antagonizan el
bloqueo no despolarizante. Al disminuir la
hidrólisis de acetilcolina se aumenta la concentración del neurotransmisor en la hendidura sináptica desplazando los relajantes
musculares de los receptores.
Los anticolinesterásicos tienen efectos
nicotínicos (que son los que se buscan para
revertir los relajantes musculares), pero también tienen efectos muscarínicos que siempre
se deben antagonizar. Estos efectos son: bradicardia, broncoespasmo, aumento de las
secreciones traqueobronquiales, aumento del tono y las secreciones intestinales y
aumento de la sudoración. En los pacientes
con tono vagal aumentado, como ancianos,
niños y deportistas los anticolinesterásicos se
deben administrar con monitorización de la
frecuencia cardiaca. Los anticolinesterásicos
están contraindicados en pacientes con asma,
Anestésicos locales y antiarrítmicos
Estos agentes potencian la acción de los
dos grupos de relajantes musculares. Los mecanismos son: la reducción de la liberación
neuronal de acetilcolina, la estabilización de
la membrana postsináptica y se cree que la
reducción de la duración del estado abierto
del canal. Los mecanismos de acción de la
fenitoína son similares a los de los anestésicos locales. La procainamida y la quinidina
potencian la acción de los bloqueantes neuromusculares posiblemente por estabilizar la
membrana postsináptica. Los bloqueantes de
los canales del calcio potencian la acción de
los relajantes musculares posiblemente por
la reducción de la entrada del Ca2+ a la terminal nerviosa.
45
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
EPOC, y trastornos de la conducción cardíaca. Para antagonizar los efectos muscarínicos
se utilizan anticolinérgicos como la atropina
o el glicopirrolato en mezcla con el anticolinesterásico, o administrados previamente. La
mezcla es ampliamente usada puesto que el
tiempo de latencia de la atropina es menor y
el del glicopirrolato semejante al del anticolinesterásico. Al administrarse con neostigmina, la dosis de atropina es de 15 μg/kg y la
del glicopirrolato es de 7 μg/kg. La mezcla
glicopirrolato-neostigmina ocasiona menos
taquicardia que la atropina-neostigmina.
Para la reversión farmacológica se debe
tener en cuenta lo siguiente:
1- Farmacocinética y farmacodinamia
del agente bloqueante neuromuscular.
2- Tiempo del bloqueo (duración administración del relajante).
3- Profundidad del bloqueo (no revertir
bloqueos profundos; mejor esperar).
4- Balance térmico (normotermia).
5- Estado ácido-base del paciente y trastornos hidroelectrolíticos.
6- Estado físico del paciente (patología).
7- Fármacos asociados (interacciones
medicamentosas).
5. El signo más confiable de reversión
muscular adecuada es cuando no hay
debilitamiento detectable de la contracción, en el monitor con doble ráfaga (DBS).
AGENTES ANTICOLINESTERÁSICOS DE
USO EN ANESTESIA
Neostigmina: Prostigmina®
Es la droga específica para la reversión de
los agentes no despolarizantes. Actúa en el
primer minuto de su administración y su efecto dura 20 a 30 minutos. La neostigmina se
debe administrar antes o con atropina o glicopirrolato para evitar los efectos muscarínicos
de los anticolinesterásicos, como aumento de
las secreciones traqueobronquiales, bradicardia, salivación y otros del sistema gastrointestinal.
Dosis: 0,05 – 0,07 mg/kg i.v. (máximo 5
mg) con atropina 0,01 mg/kg o con glicopirrolato 0,08 – 0,1 mg/kg.
Edrofonio
Es un inhibidor muy débil y de acción
muy corta que se une de manera electrostática y reversible con el sitio aniónico de la acetilcolinesterasa. Esto hace que la magnitud y
duración de su efecto sea menor. Es útil para
diagnosticar la miastenia gravis y evaluar la
terapia, y para diagnosticar el bloqueo dual
con succinilcolina. Se puede utilizar para la
reversión de los relajantes musculares, pero
su uso no es común.
Dosis: 0,5 – 0,7 mg/kg i.v., después o con
sulfato de atropina 0,01 mg/kg.
Normas para la reversión de los RMND
1. Todos los RMND deben ser revertidos farmacológicamente antes de la
extubación, con la posible excepción
del mivacurio.
2. Los signos clínicos más confiables
para diagnosticar la adecuada restauración de la función neuromuscular
son: sostener la cabeza elevada durante 5 segundos, capacidad de apretar la mano de otra persona durante 5
seg, contracción sostenida de los maseteros, presión negativa inspiratoria
≥ 20 cm H20.
3. El bloqueo no puede ser revertido si no
hay contracciones visibles con el TOF
4. La reversión no debe intentarse antes
de que existan al menos 2 contracciones visibles con el TOF.
Piridostigmina
Es cuatro veces menos potente que la
neostigmina y se usa principalmente para el
tratamiento de la miastenia gravis. Sin embargo, en presentación parenteral se puede
utilizar para la reversión del bloqueo neuromuscular no despolarizante. Puede usarse
también en el tratamiento de la intoxicación
con escopolamina.
46
Tema 3. Anestesia general
SUGAMMADEX (Bridion® )
Revierte el bloqueo del rocuronio de
manera específica. Es una ciclodextrina que
atrapará en el interior de su anillo al rocuronio de manera que lo inhabilita para interactuar con el receptor colinérgico en la unión
neuromuscular. Al no inhibir la ciclooxigenasa como la neostigmina no tendremos los
efectos colinérgicos antes descritos y no necesitaremos administrar agentes antimuscarínicos como la atropina.
La dosis recomendada de sugammadex
depende del nivel de bloqueo neuromuscular
a revertir (2-16 mg/kg).
La aparición de este fármaco en el mercado va a suponer una serie de ventajas como
son el acortar de manera importante los
tiempos para el despertar del paciente y la
reducción de forma drástica de los casos de
recurarización y los problemas en pacientes
con una vía aérea difícil no prevista. También tiene algo de afinidad contra otros RNM
esteroideos como vecuronio y pancuronio.
47
TEMA 4
Anestesia regional
Dr. Mugabure Bujedo
y el manejo del proceso quirúrgico. Para
el paciente supone un gran alivio observar
todo lo que ocurre a su alrededor, evitándose la intubación orotraqueal y las posibles
complicaciones derivadas de la anestesia
general. El médico especialista en anestesia
puede comprobar la evolución del paciente
durante la intervención, ya que no pierde
la conciencia, manteniendose colaborador.
Los fármacos, utilizados en dosis mínimas,
tienen, en la mayoría de los casos, una escasa repercusión sistémica y una toxicidad
mínima, y el postoperatorio se acorta drásticamente, sobre todo tras cirugía menor. Estas ventajas evidentes no deben inducir una
disminución de la vigilancia preanestésica,
intraquirúrgica y postanestésica porque las
complicaciones, derivadas de un estudio
preoperatorio deficiente o de una inadecuada monitorización pueden causar daños
irreversibles en los pacientes. Los bloqueos
nerviosos se dividen en dos grandes campos. Los raquídeos, epidurales y caudales
(bloqueos centrales) anestesian una parte de
la médula espinal o de sus raíces nerviosas,
y los bloqueos de los nervios periféricos,
que tienden a anestesiar solamente nervios
de manera más parcial.
RECUERDO HISTÓRICO
La evolución de la anestesia regional,
intratecal y epidural, ha discurrido en paralelo a la de la anestesia general. Así como se
consideró el éter como la primera anestesia
moderna al ser usado por Morton en 1846,
Bier hizo historia utilizando cocaína intratecal en 1898. En 1921 el cirujano español
Fidel Pagés Miravé, desarrolla un nuevo
método de anestesia epidural abordando el
canal espinal a nivel lumbar o torácico. En
1946 se introdujeron los anestésicos locales
en la práctica clínica y Behar y sus colaboradores publicaron el primer artículo de uso de
morfina epidural para tratamiento del dolor
en “The Lancet” en 1979. Ha pasado casi un
siglo hasta conseguir la utilización rutinaria
de fármacos vía espinal como tratamiento
analgésico intra y postoperatorio, del trabajo
del parto así como del dolor crónico.
INTRODUCCIÓN
En los últimos años, estamos asistiendo a una verdadera revolución en el campo
de la anestesia, experimentando continuos
cambios, diversificando su campo de actuación. Los avances quirúrgicos que implican
nuevos desafíos en el manejo anestésico de
los pacientes, la aparición de fármacos innovadores que aumentan los márgenes de
seguridad, las técnicas de monitorización
invasivas que emplean, cada vez más, un
soporte informático, y el control eficaz del
dolor crónico y agudo plurietiológico, han
mejorado la calidad de vida de los pacientes. Cada día, se publican nuevos artículos
en los que se muestra el auge de las técnicas
locorregionales en el tratamiento del dolor
BLOQUEOS CENTRALES
NEUROAXIALES
Indicados para procedimientos en miembros inferiores, cadera, periné y parte inferior del abdomen. Pueden usarse para procedimientos abdominales superiores, como
colecistectomía y apendicectomía, pero se
requieren niveles sensitivos muy altos y los
pacientes para los cuales sería eficaz, no toleran con frecuencia niveles sensitivos tan altos
49
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
(en torno a T4). En estos casos, la anestesia
raquídea se puede usar junto con anestesia
general ligera. Como requieren únicamente
anestesia sacra, los procedimientos de cirugía rectal suelen practicarse con el bloqueo
en “silla de montar”.
Las indicaciones de la anestesia regional
en obstetricia se basan en su facilidad de administración, siendo prácticamente nula la
transmisión del anestésico local al feto. El
más utilizado es el bloqueo epidural continuo
para el dolor del trabajo del parto. El bloqueo
en silla de montar se usa para el parto vaginal, extracción con fórceps o con vacío, reparación de episiotomía y extracción de fragmentos placentarios retenidos. La anestesia
raquídea puede usarse para histerectomía y
cesárea, aun bajo circunstancias de urgencia,
siempre que se mantenga de forma correcta
la presión arterial.
El lugar de punción intradural corresponde con una línea trazada entre ambas
crestas ilíacas que pasa entre las apófisis espinosas de L3-L4, lo que evita la lesión de
la médula espinal que termina en L1-L2 en
el adulto. Sin embargo, la punción epidural
se puede realizar a cualquier nivel de la columna permitiendo la colocación de un catéter para analgesia continua. La técnica de
punción se puede realizar tanto en posición
sentado como en decúbito lateral. El abordaje del espacio epidural es más fácil a nivel
lumbar, debido a que las apófisis espinosas
no tienen una posición tan angulada en relación al cuerpo vertebral, como sucede a nivel
torácico, además de que el tamaño del espacio epidural es mayor y por lo tanto existe un
riesgo menor de rasgar la duramadre.
ANATOMÍA DE LA COLUMNA
VERTEBRAL
Las funciones de la columna vertebral
son varias, principalmente interviene como
elemento de sostén estático y dinámico,
proporciona protección a la médula espinal
recubriéndola, y es uno de los factores que
ayuda a mantener el centro de gravedad de
los vertebrados. Está formada por siete vértebras cervicales, doce vértebras torácicas,
cinco vértebras lumbares centrales, cinco
vértebras dorsales inferiores soldadas al sacro, y tres a cinco vértebras soldadas a la
“cola” o coxis. Entre las vértebras también
se encuentran unos tejidos llamados discos
que le dan mayor flexibilidad. Las curvaturas cervical y lumbar son convexas, en
dirección ventral, mientras que las curvaturas torácica y sacra son convexas hacia el
lado dorsal. Esto tiene importancia práctica
cuando se determina hacia dónde se desplazará una solución inyectada en el líquido
cefalorraquídeo por acción de la gravedad
cuando el paciente está en posición prona
o supina.
50
Tema 4. Anestesia regional
en dirección cefálica, en el bloqueo epidural
a nivel lumbar 75% del volumen de la dosis
toma la dirección cefálica y 25% la caudal, en
el espacio epidural torácico 50% difunde en
dirección cefálica y 50% en dirección caudal,
finalmente en el espacio cervical 75% de la
dosis se dirige hacia la región caudal y 25%
hacia la cefálica. Habitualmente se calcula
1.6 ml de AL por dermatoma a bloquear, y
se debe ajustar esta cantidad de acuerdo a las
condiciones del paciente; en la embarazada se
disminuye en un 30% y en pacientes ancianos
algunos autores recomiendan disminuir hasta
en un 50%. Nunca deberá calcularse el volumen de anestésico local a inyectar por kilo de
peso en los pacientes adultos, únicamente en
enfermos pediátricos.
BLOQUEO EPIDURAL
El espacio epidural es real y existe como
tal, aunque está casi totalmente ocupado por
diversos elementos. Supone el espacio circunscrito entre las estructuras osteoligamentosas que componen el conducto vertebral,
delimitado en su parte posterior por el ligamento amarillo y la duramadre por la cara
interna. En la especie humana contiene un
importante volumen de tejido graso de manera compartimentada especialmente en la zona
postero-lateral, que amortigua los movimientos pulsátiles del saco dural y facilita su deslizamiento sobre el periostio del canal vertebral
durante los movimientos de flexo-extensión.
Por sus propiedades lipofílicas, esta grasa se
comporta como un depósito de fármacos liposolubles, que produciría una liberación prolongada y sostenida de los mismos. El plexo
venoso epidural también ocupa un gran espacio y drena las venas de la grasa epidural y de
la médula espinal, así como otras provenientes de los cuerpos vertebrales.
Mecanismo de la analgesia epidural
Los anestésicos locales, después de ser
inyectados en el espacio epidural actúan a
diferentes niveles:
a) En los nervios espinales dorsales y
ventrales, por medio de su difusión
a estas estructuras, la cual se facilita
por las características anatómicas y
fisiológicas de las membranas que los
envuelven.
b) Se difunden a través de las diferentes
meninges y las vellosidades aracnoideas al líquido cefalorraquídeo.
c) Penetran a la médula espinal en mayor o menor grado, de acuerdo a sus
características físico-químicas.
d) En menor grado difunden a los ganglios
dorsales y al espacio paravertebral.
Técnica de localización por pérdida de resistencia
Se percibe y observa una pérdida de la resistencia que se produce en el deslizamiento
del émbolo de la jeringa que se mantiene adherida al pabellón de la aguja epidural cuando
ésta atraviesa el ligamento amarillo y se introduce en el espacio. Los estudios de la difusión
de drogas inyectadas en el espacio epidural
han demostrado que existe un patrón fijo en su
difusión, que es independiente de la posición
de la punta de la aguja y del paciente. Cuando se inyecta el fármaco en el área caudal del
espacio epidural éste se difunde en un 100%
Los opioides aplicados en el espacio epidural actúan en otro lugar, fundamentalmente lo hacen en el asta dorsal de la médula
espinal, produciendo analgesia sin bloqueo
simpático ni motor.
BLOQUEO INTRADURAL O
ESPINAL
En los últimos años, con la introducción de
las nuevas agujas espinales, se ha incrementa51
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
bral, lugar de aplicación del bloqueo,
volumen y densidad del líquido cefalorraquídeo, baricidad, dosis y volumen del anestésico local administrado.
La duración del efecto de los fármacos
inyectados en el espacio subaracnoideo depende de la eliminación de éstos del líquido
cefalorraquídeo, que se lleva a cabo fundamentalmente por medio de la absorción vascular del anestésico local, principalmente
por los vasos sanguíneos de la piamadre localizados en la porción superficial del cordón
espinal y también por los vasos sanguíneos
de la medula espinal; en la eliminación no
interviene el metabolismo de los fármacos.
do el interés por el bloqueo espinal. Además,
se han esgrimido otros argumentos a favor del
bloqueo espinal y lo comparan con el bloqueo
epidural, entre los que destacan: es una técnica que ofrece menos dificultades para su aplicación en comparación con el bloqueo epidural, la dosis de fármacos que se requieren
son mucho menores por lo que la incidencia
de toxicidad sistémica es prácticamente nula,
el tiempo de latencia es muy corto, la calidad
de la analgesia y el bloqueo motor es mejor
y el nivel del bloqueo es más controlable y
predecible. En contra del bloqueo espinal actualmente existen estos elementos: la mayor
incidencia de hipotensión arterial sistémica,
duración del bloqueo limitada ya que existen
pocos catéteres para técnicas de bloqueo espinal continuo, y finalmente la posibilidad de
que el paciente tenga cefalea postpunción de
la duramadre, aunque con las nuevas agujas
espinales llamadas de “punta de lápiz” de calibres pequeños (≤ 25 G), la incidencia de esta
complicación es mínima.
BLOQUEO SECUENCIAL
Los anestésicos locales producen un bloqueo nervioso progresivo, que va afectando
a los diversos tipos de fibras nerviosas en relación a su grosor, con gran repercusión clínica de cara a la recuperación del paciente:
1) Bloqueo fibras simpáticas: las más
finas y desprovistas de mielina. Provoca una importante vasodilatación e
hipotensión.
2) Bloqueo de las fibras termo-algésicas: provoca una anestesia térmica
y de las fibras sensitivas (no se nota
el frio local en la prueba del algodón
con alcohol).
3) Bloqueo de las fibras propioceptivas: provoca una pérdida de sensación de la posición de la extremidad
dormida y de la presión.
4) Bloqueo de las fibras motoras: son
las más gruesas y las más difíciles de
bloquear al estar recubiertas de una
gruesa capa de mielina. Son las últimas en dormirse y las primeras en
despertarse, por lo que hay que tener
cuidado al dar el alta a un paciente que
mueve bien las piernas, ya que todavía
tendrá un bloqueo simpático que durará más en el tiempo y le mantendrá una
tendencia a la hipotensión.
Difusión de la anestesia espinal
Se han mencionado numerosos factores
como los causantes de la difusión de los
anestésicos locales en el espacio subaracnoideo, sin embargo el análisis crítico de éstos
ha demostrado que la mayor parte de ellos
no tienen gran importancia en el mecanismo
de difusión de estos fármacos en el líquido
cefalorraquídeo:
A) Factores que no tienen un efecto clínico importante: peso, sexo, dirección
de la punta de la aguja, turbulencia,
composición, circulación y presión
del líquido cefalorraquídeo, concentración y adición de vasopresores al
anestésico local.
B) Factores que tienen un efecto clínico
importante pero con ligeras variantes:
edad y estatura del paciente, configuración anatómica de la columna verte-
52
Tema 4. Anestesia regional
queos de nervios periféricos debido a la preocupación que existe por las interacciones
entre fármacos anticoagulantes y técnicas
neuroaxiales. Cuanto más periféricos o dístales sean dichos bloqueos, mayores ventajas
y menos riesgos conllevarán para los pacientes.
La administración del AL se puede realizar tanto en forma de bolo único o en infusión continua, para lo cual es necesaria la
colocación previa de un catéter perineural en
la proximidad del plexo o nervio a bloquear.
Tipos de fibras nerviosas
CONTRAINDICACIONES DE LA
ANESTESIA NEUROAXIAL
TÉCNICAS REGIONALES DEL
MIEMBRO SUPERIOR
1) Absolutas:
a. Infección localizada en el lugar de
punción.
b. Infección o sépsis generalizada.
c. Hipertensión endocraneal y/o tumores neuroaxiales.
d. Hipovolemia importante o cardiopatía con bajo gasto cardiaco.
e. Trastornos de coagulación: INR>1.5
y/o plaquetas < 50.000.
f. Negativa o nula colaboración del paciente.
2) Relativas:
a. Infección leve o febrícula.
b. Patología de columna vertebral.
c. Cardiopatías crónicas estabilizadas.
d. Tatuajes en la zona de punción.
El plexo braquial se puede bloquear a varios niveles dependiendo del territorio susceptible de anestesiar/analgesiar, siendo más
proximal a medida que necesitemos desaferenciar la zona más cercana al hombro. Los
diferentes abordajes, ordenados de proximal
a distal son: interescalénico, supraclavicular,
infraclavicular, axilar y bloqueo de cada nervio por separado de forma periférica.
El bloqueo del plexo braquial ofrece las
ventajas de una analgesia prolongada con menos efectos secundarios, mayor satisfacción
del paciente y una recuperación funcional
más rápida en el postoperatorio que la anestesia general en solitario, aunque ambas pueden asociarse en el mismo paciente. Pueden
realizarse procedimientos quirúrgicos sobre
la totalidad de la extremidad superior mediante el bloqueo completo del plexo braquial o
sus ramas terminales (n. mediano, n. cubital
y n. radial). Proporciona anestesia quirúrgica,
analgesia postoperatoria y para rehabilitación,
disminuye la incidencia del dolor crónico y
mejora el flujo sanguíneo de la extremidad
superior. Es una técnica útil, segura y eficaz,
con plena vigencia en la actualidad.
BLOQUEOS NERVIOSOS
PERIFÉRICOS
El uso de la anestesia locoregional ha
sufrido un incremento en la última década.
Las técnicas de bloqueo nervioso periférico
producen una anestesia segura y confortable en un gran número de procedimientos
quirúrgicos. Sin embargo, una gran parte de
anestesiólogos todavía prefieren la anestesia
general, debido a su corta experiencia y/o
falta de confianza en las técnicas de bloqueo
regional. En la actualidad, existe un interés
cada vez mayor por realizar técnicas de blo-
TÉCNICAS REGIONALES DEL
MIEMBRO INFERIOR
Los diferentes bloqueos de la extremidad inferior abarcan las siguientes localizaciones: bloqueo del nervio ciático, bloqueo
53
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de los nervios femoral o crural, bloqueo del
nervio safeno interno y/o femorocutáneo,
bloqueo del nervio obturador, bloqueo «3 en
1», bloqueo en la fosa poplítea y bloqueos
periféricos del tobillo.
La anestesia locorregional del miembro
inferior ha experimentado un desarrollo considerable en los últimos años, tanto en lo que
se refiere a la descripción de nuevas técnicas, como a la definición de nuevas indicaciones y a su difusión en la práctica clínica.
Estos adelantos han sido posibles gracias a
la existencia de material adecuado (agujas,
catéteres y neuroestimuladores) y a la estandarización de las técnicas de localización.
El conjunto de estos avances ha facilitado el
desarrollo de la analgesia postoperatoria y ha
mejorado las condiciones y los resultados de
la rehabilitación postoperatoria, sobre todo
en cirugía mayor de la rodilla.
la distancia entre la punta de la aguja y el
nervio periférico.
La electroestimulación se basa en la generación de un potencial de acción en una
fibra nerviosa tras la despolarización de su
membrana por una corriente eléctrica. Los
parámetros adecuados de dicha corriente
son:
- Intensidad: 0,5 – 1 mA.
- Duración: 0,05 – 0.1 ms.
- Voltaje: pila 1 – 10 voltios.
- Frecuencia: 1 – 4 Hz.
- Forma de onda: corriente continua y
forma cuadrangular.
ECOGRAFÍA
El uso de la ecografía para la correcta
realización de los bloqueos regionales está
ganando en popularidad frente a la neuroestimulación. La ecografía permite obtener una
imagen a tiempo real de las estructuras anatómicas y así, guiar la aguja para el bloqueo
bajo visión directa. Las técnicas regionales
guiadas con ultrasonidos son superiores a las
realizadas de forma ciega, ya que las referencias usadas pueden ser poco fiables incluso en
manos expertas. La cirugía de miembro inferior, a menudo, requiere el bloqueo de varios
nervios periféricos. Por tanto, se suele elegir
un bloqueo central ya que con cada bloqueo
periférico tenemos posibilidad de fallo y la
dosis de anestésico local es limitada. Por tanto, el uso de ecografía permite disminuir el
volumen de anestésico local en un 30-50 % en
cada bloqueo, manteniéndonos, de esta forma,
más alejados de la dosis máxima.
A pesar de su creciente popularidad,
sin embargo, el uso de la ecografía para los
bloqueos requiere un entrenamiento adicional hasta adquirir una correcta habilidad. La
adecuada educación es, por tanto, la mayor limitación de este método. Actualmente existe
una gran falta de profesionales especialistas
en este campo y sólo unos pocos centros en
todo el mundo han introducido esta técnica
en su práctica habitual diaria. El primer paso
NEUROESTIMULACIÓN
La realización de anestesia regional requiere la inyección de anestésicos locales
lo más cerca posible a la localización de los
nervios correspondientes. Es fundamental
un perfecto conocimiento de la anatomía, ya
que el neuroestimulador nos va servir sólo
de ayuda una vez que tengamos las referencias anatómicas adecuadas. Los nervios
mixtos poseen en su interior fibras simpáticas, sensitivas y motoras y están divididos
en fascículos, cada uno de ellos rodeado de
una membrana llamada perineuro. Aunque el
resultado sea un bloqueo parcial o completo
de un nervio sensitivo, la neuroestimulación
se fundamenta en la localización de dicho
nervio por la respuesta motora que provoca en su musculatura correspondiente. Los
distintos tipos de fibras poseen diferentes
grosores y velocidades de conducción (más
rápidas y gruesas las fibras motoras), lo que
nos permitirá ajustar la intensidad y duración
del impulso eléctrico, con el fin de estimular
sólo las fibras motoras y así conseguir una
respuesta indolora, independientemente de
54
Tema 4. Anestesia regional
en la educación debería ser un entrenamiento
intensivo teórico en anatomía y conceptos físicos relativos a la ecografía. El segundo, un
entrenamiento práctico intensivo. Por tanto,
durante el proceso inicial de aprendizaje, son
indispensables los cursos especializados que
incluyan teoría, práctica de manejo del ecógrafo e inserción de la aguja, así como la discusión de todo lo concerniente a este campo.
El éxito de la anestesia regional mediante
ecografía va a depender de una correcta visualización del objetivo a bloquear, de la habilidad para visualizar el trayecto de la aguja
en dirección al objetivo y la correcta visión
de la diseminación del anestésico alrededor
del punto diana, con el fin último de administrar la dosis adecuada en el lugar adecuado
(right dose, right drug, right place).
3. Un gran volumen de solución diluida
del anestésico local debe ser inyectada distal al torniquete. El volumen de
la solución debe ser suficiente para
llenar el lecho vascular del miembro
y la concentración del anestésico local debe ser adecuada para producir
una anestesia satisfactoria. La dosis
no debe exceder la dosis máxima segura límite para el riesgo de toxicidad
sistémica. Se utilizan 30-40 ml de lidocaína 0.5% o mepivacaína 1 %.
Ventajas e inconvenientes:
1. La técnica es fácil, simple y requiere
pocas habilidades técnicas.
2. Puede ser usada en varios procedimientos en los miembros superiores o
inferiores, tales como el tratamiento
de las fracturas, lesiones musculares,
lesión de tendón, etc.
3. Es un método extremadamente predecible.
4. Puede ser usada en todos los grupos
de edad incluyendo los niños.
5. El inicio de acción es rápido (10 minutos).
6. La relajación muscular es profunda.
7. La recuperación es rápida.
8. Se requiere poca o ninguna sedación
o analgesia intraoperatoria.
9. Existe riesgo de toxicidad sistémica.
Se puede prevenir con el uso de dosis más pequeñas y bajas concentraciones del anestésico local dentro del
rango de efectividad y con la liberación cuidadosa del torniquete.(NO
DESINCHAR ANTES DE 40 MIN).
BLOQUEO REGIONAL
INTRAVENOSO
El bloqueo regional intravenoso es también denominado bloqueo de Bier. Es una
técnica anestésica locorregional, que se utiliza en el bloqueo de las extremidades y consiste en la administración por vía intravenosa
de anestésicos locales previa colocación de
un manguito de presión en la raíz de la extremidad. El bloqueo anestésico se produce por
difusión retrógrada de la sustancia anestésica
local a los capilares venosos y a los troncos
nerviosos. Los anestésicos locales administrados i.v. producen vasodilatación actuando directamente en las paredes del vaso. El
fármaco también difunde en los tejidos, produciendo el bloqueo de las fibras nerviosas
ocasionando analgesia/anestesia. Para lograr
este objetivo, generalmente se siguen los siguientes pasos:
1. El miembro debe volverse isquémico
usando un vendaje de Esmarch.
2. Debe aplicarse un torniquete para
prevenir la entrada de sangre. (EL
INFLADO DEBE LIMITARSE a una
presión 150 mmhg > PA SISTÓLICA
del paciente).
DIFERENCIAS ENTRE LOS
BLOQUEOS CENTRALES Y
PERIFÉRICOS
Para terminar recordaremos las principales diferencias entre los bloqueos periféricos
y centrales en el siguiente cuadro:
55
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
B. CENTRALES
B. PERIFÉRICOS
Abordaje epidural o
intratecal
Dirigidos al área que
requiera analgesia
No pueden usarse para
cirugía de cabeza y cuello
Aplicables para cualquier
área
Síntomas sistémicos
incluyendo hipotensión
Raramente efectos
sistémicos
Debilidad de EEII y retardo en deambulación
Raro retardo en
deambulación
(excepto bloqueos de EI)
Duración de la analgesia
limitada a 4-6 horas
(si bolo único)
Analgesia puede durar
más de 12 horas
Los anestésicos locales que se emplean
en el bloqueo espinal pueden ser preparados
para su aplicación en forma de soluciones
hipobáricas, isobáricas e hiperbáricas. Las
soluciones hiperbáricas tienen un tiempo de
latencia corto, una mejor difusión pero menor duración de su efecto; en las hipobáricas su tiempo de latencia es prolongado, su
difusión es limitada pero la duración de su
acción es mayor; finalmente, las soluciones
isobáricas tienen características intermedias.
Clasificación de los anestésicos tópicos
Amidas
ANESTÉSICOS LOCALES
Lidocaína
Los anestésicos locales (AL) son fármacos que, aplicados en concentración suficiente en su lugar de acción, impiden la
conducción de impulsos eléctricos por las
membranas del nervio y el músculo de forma
transitoria y predecible, originando la pérdida de sensibilidad en una zona del cuerpo.
Los AL impiden la propagación del impulso
nervioso disminuyendo la permeabilidad del
canal de sodio, bloqueando la fase inicial del
potencial de acción. Para ello los anestésicos
locales deben atravesar la membrana nerviosa, puesto que su acción farmacológica fundamental la lleva a cabo uniéndose al receptor desde el lado citoplasmático de la misma.
Esta acción se verá influenciada por:
1. El tamaño de la fibra sobre la que actúa (fibras Aα y ß, motricidad y tacto,
menos afectadas que las A∂ y C, de
temperatura y dolor).
2. La cantidad de anestésico local disponible en el lugar de acción.
3. Las características farmacológicas del
producto (pKa: pH al que está ionizado un 50%).
La baricidad (densidad en relación al líquido cefalorraquídeo [LCR]) del anestésico
local es lo que determina el tiempo de latencia, duración y difusión, siempre y cuando la
posición del paciente se mantenga constante
después de haber aplicado el bloqueo espinal.
Dibucaína
Mepivacaína
Etidocaína
Bupivacaína
Prilocaína
Ésteres
Miscelánes
Ciclometicaína
Pramoxina
Benzocaína
Dimetisoquina
Procaína
Fenacaína
Butetamina
Diclonina
Proparacaína
Hidrocloruro de
cocaína
Levobupivacaina
Hexilcaína
Ropivacaina
Tetracaína
Las principales características que definen a los anestésicos locales son:
Potencia anestésica
Determinada principalmente por la lipofilia de la molécula, ya que para ejercer su
acción farmacológica, los anestésicos locales
deben atravesar la membrana nerviosa constituida en un 90% por lípidos. Existe una correlación entre el coeficiente de liposolubilidad de los distintos anestésicos locales y su
potencia anestésica. La bupivacaína (svedocain®) es el AL de uso clínico más potente.
Duración de acción
Está relacionada primariamente con
la capacidad de unión a las proteínas de la
molécula de anestésico local. En la práctica
clínica, otro factor que contribuye notablemente a la duración de acción de un anestésico local es su capacidad vasodilatadora. La
duración de la bupivacaina (svedocain®) es
la más larga (4-8 h).
56
Tema 4. Anestesia regional
Latencia
el pH de la solución asciende por encima de 7.
Además, si la solución contiene adrenalina, el
incremento del pH puede activar a ésta. Debe
añadirse 1 ml de bicarbonato 8,4% por cada
10 ml de lidocaína o mepivacaína y 0,1 ml de
bicarbonato en cada 10 ml de bupivacaína.
El inicio de acción de los anestésicos locales está condicionado por el pKa de cada
fármaco. El porcentaje de un determinado
anestésico local presente en forma básica, no
ionizada, cuando se inyecta en un tejido a pH
7,4 es inversamente proporcional al pKa de
ese anestésico local. Por lo tanto, fármacos
con bajo pKa tendrán un inicio de acción rápido y fármacos con mayor pKa lo tendrán
más retardado. La mepivacaina (scandicain®) es la más rápida 5-10 min., seguida
de la lidocaína.
Calentamiento
Los cambios de temperatura influyen en
el pKa del fármaco, ya que un aumento de
la misma disminuye el pKa del anestésico
local, con lo que aumenta la cantidad de fármaco no ionizado, con lo que disminuimos
la latencia y mejora la calidad del bloqueo.
Adición de vasoconstrictor
Combinación de fármacos
Disminuye la tasa de absorción vascular
del anestésico local. La concentración de
adrenalina utilizada suele ser de 1:200.000.
Concentraciones más altas son innecesarias,
aumentando los efectos tóxicos del vasoconstrictor. Su adición aumenta la duración
de acción de todos los anestésicos locales
utilizados para infiltración o bloqueo de nervios periféricos. A nivel epidural afecta más
a la lidocaína, procaína y mepivacaína que
a la bupivacaína, prilocaína o etidocaína. La
utilización de otros vasoconstrictores no ha
dado mejores resultados.
No se ha encontrado una asociación que
haya demostrado ventajas, incluso hay asociaciones que son negativas como la clorprocaína con bupivacaína, que resulta un
bloqueo de duración menor. Con lidocaína
y bupivacaína el efecto es ligeramente superior. En ningún caso hay que creer que la
asociación disminuye los efectos tóxicos.
Embarazo
Hay una sensibilidad aumentada al efecto
de los anestésicos locales, tanto en gestantes a término como en el primer trimestre.
Se sugiere que es debido a la progesterona,
que puede sensibilizar las membranas de las
fibras nerviosas.
Volumen y concentración
Al aumentar la concentración aumenta la calidad de la analgesia y disminuye la
latencia. El aumento de volumen tiene importancia para influir en la extensión de la
analgesia.
Taquifilaxia
Este fenómeno consiste en la disminución del efecto clínico de un fármaco con
las sucesivas reinyecciones obligando a un
aumento de la dosificación y al acortamiento
del intervalo de administración. Parece que
está relacionado con cambios a nivel del pH
intracelular, aunque también pudiera tener
relación con un edema perineural, microhemorragias o irritación de las fibras nerviosas
por la solución anestésica. Otra explicación
podría ser la sensibilización del sistema nervioso central a partir de impulsos nociceptivos repetidos.
Alcalinización
Se emplea para disminuir el tiempo de
latencia. Al aumentar el pH de la solución
aumenta la proporción de fármaco en forma
básica (no ionizada), mejorando la tasa de difusión a través de la membrana. El bicarbonato también produce un aumento de la pCO2,
favoreciendo la acción. Los resultados clínicos son también controvertidos, siendo más
eficaz con la lidocaína que con la bupivacaína.
Asimismo, existe el riesgo de precipitación si
57
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
plasmáticas y de producirse efectos
sobre el SNC. Se caracterizan por la
aparición de bradicardia, hipotensión,
bloqueo auriculoventricular y paro
cardiaco, como consecuencia de la depresión miocárdica y la vasodilatación
periférica.
EFECTOS TÓXICOS DE LOS
ANESTÉSICOS LOCALES
Reacciones adversas no alérgicas
Reacciones tóxicas
Las causas más frecuentes suelen ser
una rápida absorción del fármaco, una administración intravascular inadvertida, o la
inyección de soluciones muy concentradas.
El peligro de este tipo de reacciones es directamente proporcional a la concentración
de AL alcanzada en la circulación. Además,
la concentración plasmática depende de la
dosis administrada, de la vía de administración, de las patologías asociadas (insuficiencia hepática, insuficiencia cardiaca,
hipoxia, acidosis) y de ciertos fármacos (p.
ej. cimetidina) que pueden alterar la cinética de los AL.
TRATAMIENTO PRÁCTICO DE LA TOXICIDAD
SISTÉMICA POR ANESTÉSICOS LOCALES
1- Pedir ayuda
2- Soporte básico:
- Ventilar al paciente con oxígeno al 100%
- Benzodiacepinas son de elección para el manejo de
las convulsiones
- RCP básica y avanzada
3- Emulsión lipídica 20% (INTRALIPID ®):
- Bolo de 1.5 mg/kg IV en 1min
- Infusión de 0.25 ml/kg/min
- Repetir Bolo 1-2 veces si persiste colapso
cardiaco
- Subir la infusión a 0.5 mg/kg/min si persiste la
hipotensión
- Mantener al menos 10 min tras conseguir la
estabilidad cardiaca
- Dosis máxima: 10 ml/kg en los primeros 30 min
El sistema cardiovascular y el sistema
nervioso central se afectan prioritariamente
ante una intoxicación por AL:
- A nivel del sistema nervioso central
(SNC) se produce una estimulación de
la corteza y centros cerebrales, si bien
a concentraciones plasmáticas superiores se produce depresión del bulbo y
protuberancia. Clínicamente se manifiesta como agitación, habla inconexa,
verborrea, locuacidad, intranquilidad,
euforia, nauseas, vómitos, desorientación, parestesias (peribucales y linguales), temblores, convulsiones, coma y
paro respiratorio.
- Generalmente, los efectos sobre el sistema cardiovascular se ven sólo después de alcanzar altas concentraciones
4- Evitar dosis altas de adrenalina, vasopresina, antagonistas del calcio, ß-bloqueantes o AL
5- Evitar propofol si existen signos de inestabilidad
cardiaca
6- Valorar la posibilidad de circulación extracorporea
ASRA (AMERICAN SOCIETY OF REGIONAL
ANESTHESIA AND PAIN MEDICINE) 2010
Reacciones no relacionadas con el fármaco
Reacciones psicomotoras y vasovagales
Son los cuadros clínicos que aparecen
con mayor frecuencia. El síncope vasovagal
es probablemente la causa más frecuente de
síncope asociada al empleo de anestesia local. Estas reacciones suelen ser producidas
58
Tema 4. Anestesia regional
por el estrés y el dolor como consecuencia
del pinchazo. Clínicamente se manifiestan
como hiperventilación, que se puede acompañar de parestesias, mareo o incluso cuadros vagales con bradicardia e hipotensión
grave o urticaria. La hiperextensión de la
cabeza también puede originar un síncope
vagal en caso de hipersensibilidad del seno
carotídeo.
micamente relacionados con los ésteres del
ácido para-aminobenzoico, también pueden
ser responsables de dermatitis de contacto.
En ocasiones la administración de AL se
acompaña de una semiología compatible con
una reacción inmune IgE-mediada, apareciendo urticaria-angioedema, rinitis, broncoespasmo y shock anafiláctico. Sin embargo,
y tal y como se ha reflejado anteriormente, la
alergia a los AL actualmente es infrecuente,
y constituye menos del 1% de todas las reacciones adversas. Clásicamente los AL del
grupo éster (benzocaína, butacaína, procaína, tetracaína, etc.) fueron responsables de
un gran número de reacciones anafilácticas.
No obstante, en la actualidad se utilizan principalmente los anestésicos del grupo amida
(bupivacaína, lidocaína, mepivacaína, prilocaína, etc.) donde las reacciones anafilácticas
son poco frecuentes.
Estimulación simpática
El agente vasoconstrictor asociado a los
AL puede pasar a la circulación sistémica en
grado suficiente para producir reacciones no
deseables o bien, aunque más raramente, la
reacción puede ser consecuencia de una estimulación simpática endógena. Se caracteriza por la presencia de ansiedad, sudoración,
temblor, taquicardia, hipertensión, opresión
torácica y cefalea en pacientes ansiosos. Se
diferencia de la toxicidad por anestésicos locales en que no se producen convulsiones, y
por la presencia de taquicardia-hipertensión
más que bradicardia-hipotensión.
Reacciones tóxicas locales
Los vasoconstrictores asociados pueden
provocar un aumento del consumo de oxígeno tisular, que junto a la vasoconstricción
pueden dar lugar a daño local en los tejidos
(edema, necrosis, infección).
Reacciones idiosincrásicas
Son raras, y la más conocida es la metahemoglobinemia producida por prilocaína.
En el esquema terapéutico del shock
anafiláctico deben cumplirse los siguientes
pasos:
- Suspensión inmediata del fármaco sospechoso.
- Oxigenoterapia y mantenimiento de la
vía aérea permeable; si es necesario se
intubará y ventilará con oxígeno 100%;
si no es posible se realizará cricotiroidectomía.
- Colocar al paciente en posición de
Trendelemburg para favorecer el retorno venoso y realizar reposición volémica intensa (cristaloides y coloides),
para compensar la disminución de las
resistencias vasculares periféricas. Si
Reacciones adversas alérgicas
La reacción alérgica más frecuente a AL
es la dermatitis de contacto, aunque cada vez
es más rara debido a la limitación en el uso
de ésteres del ácido para-aminobenzoico.
Afecta a un número importante de profesionales tales como odontoestomatólogos,
cirujanos y enfermeras que manipulan estos
fármacos, constituyendo en muchos casos
una auténtica dermatosis profesional. Los
parabenos (metil, etil y propilparabenos),
usados como conservantes de los AL y quí59
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
-
-
-
-
fuera preciso, se administrarán fármacos inotrópicos (dopamina, dobutamina, noradrenalina).
Suspender la anestesia si la reacción se
produce en la inducción o finalizarla lo
más rápidamente posible.
El fármaco de elección para el tratamiento de la hipotensión, broncoespasmo y angioedema es la adrenalina por
vía endovenosa (dosis inicial de 0,20,5 mg y repetir la dosis de 0,1-0,2 mg
hasta obtener el efecto deseado; dosis
máxima de 5-10 mg).
Si el broncoespasmo no mejorara se
administrarán broncodilatadores (salbutamol aerosol o endovenoso y aminofilina).
Los corticoides no son eficaces en la
fase aguda pero aumentan la síntesis de
lipocortina e inhiben las fosfolipasas,
con lo que se disminuye la secreción
de componentes tardíos de la reacción
(1g de metilprednisolona, 500 mg de
hidrocortisona).
- Los antihistamínicos son controvertidos en la fase aguda, ya que se ha visto
que los antagonistas H2 pueden potenciar la hipotensión inicial.
- Si existe acidosis metabólica se puede
administrar bicarbonato sódico.
- Si persiste el colapso vascular se administrarán vasopresores.
- Las arritmias deben ser tratadas sintomáticamente.
En ciertos casos puede existir una reactivación del proceso tras la mejoría inicial sin
que pueda ser prevenida por los corticoides.
Las reacciones en pacientes con tratamiento betabloqueante o en intervenciones con
anestesia general pueden ser refractarias al
tratamiento, precisando altas dosis de fármacos inotrópicos. Una vez estabilizado, el
paciente debe ser trasladado a la unidad de
reanimación durante al menos 24 horas por
el riesgo de una reacción bifásica (reactivación tardía de los síntomas) que ocurre en el
20% de los casos.
60
TEMA 5
Tratamiento del dolor
Dr. Mugabure Bujedo
multimodal, con el uso de diversos fármacos con diferentes mecanismos de acción
para conseguir un efecto sinérgico y minimizar así los efectos adversos de las diversas vías de administración.
INTRODUCCIÓN
El dolor se define como una experiencia
multifactorial, sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o
potencial, o que se describe con las características propias de dicho daño. En el periodo postoperatorio la agresión quirúrgica es
predecible así como la duración del dolor
que se circunscribe a las primeras 48- 96 horas. A pesar de ello, la distancia que separa
el conocimiento del dolor de su tratamiento
efectivo, es grande y cada vez mayor. Ni el
dolor agudo ni el crónico suelen recibir un
tratamiento adecuado por muy diversas razones de cultura, actitud, educación, política y logística. El tratamiento correcto del
dolor se considera un derecho fundamental
del paciente, así como un indicador de buena
práctica clínica y calidad asistencial. La pauta analgésica ideal deberá valorar el riesgo/
beneficio y las preferencias de cada paciente,
así como la experiencia previa del equipo de
personal sanitario a su cargo y se enmarcará
dentro de un abordaje multimodal de cara a
facilitar la recuperación tras la cirugía.
A pesar de los avances en el conocimiento de la neurobiología de la nocicepción y de
la fisiología de los fármacos tanto sistémicos
como espinales, el dolor postoperatorio sigue siendo infratratado. Alrededor del 60%
de la cirugía actual es susceptible de realizarse como un proceso ambulatorio, pero
la realidad indica que casi el 80% de los
pacientes experimenta dolor postoperatorio
de grado moderado a severo. El tratamiento
inadecuado conlleva una prolongación del
periodo de recuperación, un aumento de los
días de estancia hospitalaria, de los costes
sanitarios y una gran insatisfacción para el
paciente. La efectividad en el manejo del
dolor postoperatorio implica un abordaje
FISIOPATOLOGÍA DEL DOLOR
POSTOPERATORIO
El estudio de la neurofisiología del dolor
ha producido un importante avance en el conocimiento del mecanismo de producción del
estímulo doloroso en el periodo perioperatorio, describiendo un sistema dinámico donde
tienen cabida múltiples aferencias nociceptivas junto con otros estímulos modulatorios
descendentes. La incisión quirúrgica es un
desencadenante de profundas respuestas de
carácter inflamatorio y del sistema simpático, que condiciona un primer estadío de
sensibilización periférica que al mantenerse
en el tiempo amplifica la transmisión del estímulo hasta condicionar un segundo estadío
de sensibilización central. Como consecuencia conlleva un aumento de la liberación de
catecolaminas y del consumo de oxígeno, un
aumento de la actividad neuroendocrina que
se traduce en una hiperactividad en muchos
órganos y sistemas. Esto se traduce en complicaciones de tipo cardiovascular, pulmonares, endocrinometabólicas, gastrointestinales, inmunológicas y psicológicas.
Existe una relación directa entre procesos
con un grado severo de dolor postquirúrgico
y el porcentaje de aparición de dolor crónico,
como son la amputación de extremidades (3083%), toracotomía o laparotomía (36-56%),
cirugía sobre la vesícula biliar o la mama (1157%), hernia inguinal (37%) y esternotomía
(27%). Por ello, debemos realizar un tratamiento exhaustivo del dolor dinámico postoperatorio, así como evitar los demás factores
61
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
predictivos, como son el dolor de más de un
mes previo a la intervención, la cirugía agresiva o de repetición, la lesión nerviosa asociada o los factores psicológicos patológicos.
El concepto de analgesia preventiva, se
basa en la administración previa a la incisión
quirúrgica de un analgésico para amortiguar
o evitar los fenómenos de hipersensibilización central, con la finalidad de disminuir el
consumo de analgésicos en el postoperatorio. Sin embargo, existe una gran controversia en cuanto a su eficacia. Mientras que la
analgesia epidural parece mejorar significativamente tanto la intensidad del dolor, como
los requerimientos analgésicos suplementarios y el tiempo hasta el primer rescate, la
infiltración de la herida y los antiinflamatorios (AINEs), sólo mejoran los dos últimos
parámetros. Los opioides y antagonistas de
los receptores N-metil-D-aspartato (NMDA)
muestran resultados no concluyentes.
El mecanismo de acción se debe a la
inhibición periférica y central de la ciclooxigenasa (COX) y a la disminución de la
producción de prostaglandinas a partir del
ácido araquidónico. Se han descrito dos
isoenzimas, COX-1: constitutiva, responsable de la agregación plaquetar, hemostasia y
protección de la mucosa gástrica, pero que
también aumenta 2-4 veces en el proceso
inicial inflamatorio y en líquido sinovial de
procesos crónicos como la artritis reumatoide; y COX-2: inducida, causante de dolor (al
aumentar 20-80 veces en la inflamación), fiebre y carcinogénesis (por facilitar la invasión
tumoral, angiogénesis y las metástasis). Sin
embargo, ambas formas son constitutivas en
el ganglio de la raíz dorsal y en la sustancia
gris de la médula espinal. Si bien los fármacos Coxib (selectivos de la COX-2) presentan un menor riesgo hemorrágico gastrointestinal y un nulo efecto sobre la función
plaquetar, no está demostrado que reduzcan
las complicaciones renales (hipertensión,
edema y nefrotoxicidad) y los efectos sobre
la osteogénesis son aún controvertidos con
respecto a los AINEs no selectivos.
Se ha postulado que la COX-2 es una
enzima cardioprotectora y que el riesgo cardiovascular asociado a su inhibición se debería a una alteración en el balance entre
prostaciclina I-2 (endotelial) y tromboxano
ANALGESIA SISTÉMICA
AINEs
La aceptación del concepto de analgesia
multimodal y la aparición de preparaciones
parenterales ha aumentado la popularidad de
los AINEs en el manejo del dolor postoperatorio. Los efectos beneficiosos potenciales
están resumidos en la Tabla I.
TABLA I. ACCIONES BENEFICIOSAS ATRIBUÍDAS A LOS AINES
- Reducción de la activación y sensibilización de los nociceptores periféricos.
- Atenuación de la respuesta inflamatoria.
- No creación de dependencia ni adicción.
- No producción de depresión respiratoria.
- Efecto sinérgico con los opioides (reducción de dosis de un 20% - 50% ).
- Menor incidencia de íleo paralítico, nauseas y vómitos que los opioides.
- Menor variabilidad de dosis que los opioides.
- Cobertura de algunos tipos de dolor mejor que los opioides:
dolor óseo, dolor durante el movimiento
- No producción de alteraciones centrales (ni cognitivas ni pupilares).
- Larga vida media de acción.
- Efectividad en su utilización como parte de una analgesia multimodal.
- Analgesia preventiva (por disminución de la sensibilización neuronal).
- Tratamiento profiláctico del dolor postoperatorio.
- COX-2: Menor incidencia de efectos adversos Gastrointestinales y nula acción antiplaquetar.
62
Tema 5. Tratamiento del dolor
convertido en el tratamiento de primera línea
dentro de una pauta de analgesia multimodal
postoperatoria ya que su eficacia es comparable a metamizol. Dosis: 1 g/6-8 h i.v.
El metamizol (NOLOTIL®) es otro
potente analgésico y antipirético, con escaso poder antiinflamatorio, muy utilizado en
España, Rusia, Sudamérica y África, pero
no comercializado en EE.UU. ni Gran Bretaña, por el posible riesgo de agranulocitosis
y anemia aplásica. Presenta una acción espasmolítica y una eficacia superior a los salicilatos, por lo que está indicado en el dolor
postoperatorio moderado-severo y en el de
tipo cólico. En una revisión sistemática su
eficacia global se comparó con 400 mg de
ibuprofeno y el alivio del 50% del dolor se
consiguió en un 73% de los pacientes con
0.5-1g oral ó 2 g i.m. Otro de sus inconvenientes son los episodios de reacciones alérgicas severas, así como de hipotensión tras
su administración i.v.
El diclofenaco (VOLTAREN®) es un
antiinflamatorio con gran capacidad analgésica especialmente tras cirugía ortopédica
y traumatológica, debido a su gran penetración en tejidos inflamados y liquido sinovial.
También tiene utilidad en dolores de carácter
cólico como el renal. La dosis máxima diaria es de 150 mg repartidos en 2 tomas y es
importante recordar que su ficha técnica sólo
admite su uso INTRAMUSCULAR profundo. Su mayor contraindicación es la insuficiencia renal y los trastornos hemorrágicos
digestivos.
El
dexketoprofeno
trometamol
(ENANTYUM®), uno de los más potentes
inhibidores de la síntesis de prostaglandinas
“in vitro”, es una sal hidrosoluble del (S)-(+)
enantiomero dextrógiro del ketoprofeno. Se
administra 12.5-25 mg vía oral con una rápida absorción con el estómago vacío, y 50
mg/12h i.v., limitado a 48 h, con una fuerte
unión a la albúmina y una excreción renal de
metabolitos inactivos tras glucuronización.
Se acumula bien en líquido sinovial y su
potencia analgésica es comparable a 50 mg
de ketoprofeno o diclofenaco y superior a
A-2 (plaquetar), a favor de este último produciendo agregación plaquetar, vasoconstricción y proliferación vascular. Los fármacos
coxib mejoran el perfil de efectos secundarios
y mantienen similar potencia analgésica. Sin
embargo, queda aún sin resolver la duración
del tratamiento en pacientes de riesgo, sus
efectos adversos, su relación coste/efectividad, su eficacia comparada con los AINEs
convencionales asociados a protectores gástricos y su fiabilidad en pacientes tomadores
habituales de antiagregantes.
El paracetamol (PERFALGAN ®) ha
demostrado su eficacia en el tratamiento del
dolor moderado postoperatorio y en otros
muchos tipos de dolor agudo. Parece que podría actuar bloqueando la COX-3 detectada
en la corteza cerebral, disminuyendo así el
dolor y la fiebre. El mecanismo analgésico
principal parece deberse a una modulación
del sistema serotoninérgico y es posible que
aumente las concentraciones de noradrenalina en el SNC. Manifiesta un efecto potenciador de los AINEs y opioides, y a dosis
terapéuticas no presenta efectos adversos
relevantes. Presenta una relación eficacia/
tolerabilidad muy favorable por lo que se ha
63
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
600mg de ibuprofeno, por lo que su principal
indicación es el dolor agudo postoperatorio
así como el cólico nefrítico.
El ketorolaco (TORADOL®) es un antiinflamatorio con gran poder analgésico
equiparable a meperidina e incluso morfina,
pero con efecto techo terapéutico. Se absorbe bien vía oral, i.m., i.v. y tópica ocular, se
une a proteínas plasmáticas en un 99% y se
elimina vía renal como fármaco activo y metabolitos. Es muy útil en dolor postoperatorio, de tipo cólico renal y espástico vesical en
cirugía infantil. Las dosis recomendadas son
10 mg oral o 30 mg parenteral, con una duración máxima de 5 y 2 días respectivamente.
Sus principales efectos adversos son dispepsias y nauseas, por lo que debe utilizarse con
precaución en pacientes con antecedentes de
hemorragia digestiva. Un estudio multicéntrico europeo, comparando ketorolaco con
ketoprofeno y naproxeno de uso postoperatorio (≤ 5 días), evaluó el riesgo de éxitus
(0.17%), sangrado quirúrgico (1.04%) y
gastrointestinal (0.04%), insuficiencia renal aguda (0.09%) y reacciones alérgicas
(0.12%) sobre 11.245 pacientes, sin encontrar diferencias significativas entre ellos.
Es un hecho comprobado que los AINEs
son eficaces en el tratamiento postoperatorio
del dolor moderado a severo, pero está por
corroborar lo que las recientes revisiones sis-
temáticas sugieren: que pueden ser tan eficaces como los opioides. (Tabla II)
OPIOIDES
Los opioides debido a su efecto agonista
sobre los receptores μ, ∂, K, que están distribuidos tanto en el sistema nervioso autónomo y central, como en alguna localización
periférica, producen una analgesia de alto
grado, sin efecto techo, pero limitada por
la aparición de efectos secundarios como la
depresión respiratoria, nauseas y prurito. Su
utilización de forma parenteral en el dolor
moderado a severo consigue un buen efecto analgésico en un corto espacio de tiempo,
siendo preferible la vía intravenosa a la intramuscular por su mayor biodisponibilidad.
La vía oral, con fármacos de liberación sostenida, está demostrando también su utilidad
en este campo.
Opioides con características especiales:
El tramadol (ADOLONTA®) es un
opioide sintético con una afinidad débil por
el receptor μ (6000 veces menor que morfina) y también por los receptores ∂ y K, que
presenta un mecanismo no opioide como es
la inhibición de la recaptación central de serotonina y adrenalina, y ligeras propiedades
como anestésico local periférico. Debido a
Tabla II: NNT: nº de pacientes a tratar para conseguir una
disminución del dolor del 50% comparado con placebo
64
Tema 5. Tratamiento del dolor
su menor potencia respecto a morfina (1/51/10 según su administración oral o parenteral) produce un número menor de efectos
secundarios, destacando entre ellos las nauseas. Posee un metabolito activo (M1- mono-O-desmetil tramadol) con mayor afinidad
por los receptores opioides que el compuesto
original, por lo que contribuye al efecto global analgésico. Se ha demostrado su utilidad
en una gran variedad de procesos con dolor
moderado, recomendándose una dosis de
100 mg/8h i.v. en el periodo postoperatorio.
La oxicodona (OXICONTIN®) es un
agonista puro derivado semisintético del alcaloide natural opioide tebaína, que se está
convirtiendo en el más utilizado en norteamérica para el tratamiento del dolor moderado a severo. Aunque su farmacodinamia es
similar a la morfina, debido a que su estructura química sólo varía en un grupo CH3 en
posición 3 y un oxígeno en posición 6, posee
ciertas ventajas farmacocinéticas respecto
a la misma. Su administración, además de
analgesia, produce ansiolisis, euforia, sensación de relajación e inhibición de la tos. Está
disponible en forma de comprimidos orales
de liberación rápida y retardada-contrololada, liberándose un 38% en las 2 primeras
horas y el resto en las siguientes 6-12 h, por
lo que se deben tragar sin masticar para evitar una sobredosis. Difiere de la morfina en
su mayor biodisponibilidad oral (60-87%
forma retard y casi 100% en la rápida), una
vida media ligeramente mayor (3-5 h) y en
su metabolismo hepático por medio del citocromo p-450 más que por glucuronización.
Su administración no debe de ser ajustada
en función de la edad, reduciéndose entre un
20-50% en pacientes con insuficiencia hepática o renal y tratamiento concomitante con
otros depresores del SNC como benzociacepinas. Su mejor relación riesgo/beneficio en
el periodo postoperatorio aparece asociado a
ibuprofeno o paracetamol y si existe un componente de dolor neuropático por su acción
predominante “agonista K”. Como guía de
tratamiento 10 mg de oxicodona equivalen a
20 mg de morfina oral.
ANALGESIA CONTROLADA POR
EL PACIENTE
La introducción de la analgesia controlada por el paciente (ACP) nos ha posibilitado
una herramienta muy útil en el ajuste de dosis de opioides dentro de un amplio abanico
de necesidades postoperatorias, minimizando a su vez los efectos adversos. Los pacientes pueden auto-administrarse una dosis de
rescate, sin o junto con una pauta de base,
manteniendo así los niveles terapéuticos
plasmáticos. La base del tratamiento consiste
en el periodo de cierre tras el bolo administrado, durante el cual no se permite una nueva administración evitando, así, la aparición
de efectos secundarios como la sedación excesiva o la depresión respiratoria.
De manera práctica, se recomienda 2-4
mg de morfina i.v. cada 5-10 min en la unidad
de recuperación postanestésica hasta controlar el dolor, e iniciar 1mg cada 6-8 min, sin
infusión basal. Si el paciente no consigue
una analgesia adecuada, se incrementará la
dosis de bolo a 1,5-2 mg, y como último recurso se implantará una infusión continua de
1-2 mg/h siempre que ésta no constituya >
50% de la dosis total administrada. En caso
de pacientes con tratamiento crónico con
opioides, esta perfusión podría llegar hasta
el 80%. La dosis total a programar se puede calcular según la regla mg/día/morfina
= 100 – edad. Una revisión sistemática demostró una mejor calidad analgésica junto
con una menor morbilidad respecto a otras
pautas analgésicas i.v. sin ACP, pero no hubo
diferencias en el consumo total de opioides,
efectos secundarios o días de estancia hospitalaria. La incidencia de efectos adversos
como la depresión respiratoria (<0,5%) no
parece diferir de otras vías de administración
de opioides como la parenteral o neuroaxial,
y es menor en la forma de ACP i.v. pura.
La iontoforesis es un sistema de administración de fármacos mediante la cual una
molécula con carga eléctrica penetra en la
piel en presencia de un campo eléctrico. Se
65
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
postoperatorio con mínima afectación de la
movilidad. El uso combinado de anestesia
regional-general mejora la recuperación inmediata tras la cirugía y permite un control
analgésico de superior calidad a la ofrecida
por los opioides sistémicos.
La localización del catéter epidural debe
ser, siempre que sea técnicamente posible,
metamérico a la zona quirúrgica, ya que está
demostrado que un catéter torácico para cirugía toraco-abdominal disminuye la morbimortalidad cardiorrespiratoria, mejora la calidad analgésica y disminuye la incidencia de
efectos adversos como la retención de orina
y el bloqueo motor.
La analgesia epidural controlada por el
paciente (AECP) permite una pauta postoperatoria individualizada que disminuye
los requerimientos farmacológicos, mejora
el grado de satisfacción y proporciona una
calidad analgésica superior. En series de
más de 1000 pacientes, el 90% se muestran satisfechos, con una puntuación E.V.A.
desde 1 en reposo hasta 4 en actividad. La
presencia de efectos secundarios es similar
a la técnica epidural continua, destacando el
prurito (16,7%), nauseas (14,8%), sedación
(13,2%), hipotensión (6,8%), bloqueo motor
(2%) y depresión respiratoria (0,3%).
Bomba ACP-intravenosa
necesita un sistema de infusión activo, local
o sistémico, que administre fármacos lipofílicos, compuestos de partículas de pequeño tamaño y cargadas positivamente. Se ha
probado con fentanilo transdérmico en un
sistema similar a una tarjeta de crédito, con
una pila autónoma y un botón para la administración de bolos, que se coloca en el brazo o en el pecho. Sus resultados parecen ser
comparables a la morfina en ACP i.v. en el
tratamiento del dolor agudo postoperatorio,
con una satisfacción global buena-excelente
del 74-80%, y con una incidencia similar de
efectos adversos predominando las nauseas
en un 40%.
También existe la posibilidad de realizar
una analgesia controlada por el paciente vía
nasal, con una rápida absorción de opioides
y sin realizar un primer paso hepático. El
más utilizado es el fentanilo a dosis similares a las intravenosas aunque con un ingrato
sabor amargo.
Anestésicos locales
El lugar de acción específico se localiza
a nivel de la vaina de las raíces nerviosas
espinales, el ganglio de la raíz dorsal y, al
atravesar las meninges, en la propia médula espinal. Los anestésicos locales (AL) más
utilizados son la bupivacaína (≤ 0,125%),
ropivacaína (≤ 0,20%), y levobupivacaína
(≤ 0,125%), junto con fentanilo (2-4 μg/ml)
o sufentanilo (0,5-1 μg/ml) que potencian su
acción analgésica y permiten disminuir su
dosis total. Esta vía de administración se ha
comprobado superior a la fórmula de ACP
i.v con opioides.
TECNICAS ANALGÉSICAS
REGIONALES
ANALGESIA EPIDURAL
Las técnicas epidurales continuas engloban los beneficios de la administración localizada metamérica de fármacos analgésicos,
junto con la administración prolongada en
infusión y la capacidad de ajuste del grado
óptimo en calidad y profundidad en cada
paciente, produciendo un bloqueo sensitivo
Opioides
La morfina es probablemente el opioide
con mayor acción selectiva medular tras su
66
Tema 5. Tratamiento del dolor
administración epidural (3-5 mg/día) o intradural. La administración epidural continua
de fentanilo y sufentanilo ofrece muy pocas
ventajas sobre su utilización intravenosa,
por lo que se asocia a AL para disminuir su
concentración analgésica efectiva mínima.
La administración espinal de alfentanilo produce analgesia por recaptación sistémica y
redistribución hacia los receptores opioides
cerebrales. Únicamente el fentanilo en bolo
parece presentar una acción específica medular en el grupo de opioides lipofílicos vía
epidural.
La metadona es otro fármaco al que se le
ha observado una selectividad medular moderada tras su administración epidural. Sin
embargo, su prolongada vida media de eliminación respecto a su duración clínica, puede
ocasionar acumulación hepática y tisular con
riesgo de aumentar sus niveles plasmáticos.
A pesar de ello, se ha comprobado su efectividad en cirugía torácica o abdominal, tras
su administración tanto en bolo (0,05mg/
kg) como en infusión continua epidural
(0,5mg/h), presentando menores niveles
plasmáticos y efectos supramedulares como
miosis (en esta última modalidad), sin efectos
acumulativos durante 72 h de tratamiento.
Riesgos y beneficios de la analgesia
epidural
Un amplio metanálisis demuestra la reducción global de la morbimortalidad postoperatoria con el uso de técnicas de bloqueo
neuroaxial, ya que comparada con la analgesia sistémica con opioides disminuye la aparición de complicaciones postoperatorias de
tipo gastrointestinal, pulmonar o cardiaco.
Una revisión sistemática sobre pacientes a los que se les realizó una laparotomía
abdominal, demostró que la analgesia epidural, inhibe el reflejo espinal de alteración
del peristaltismo intestinal, disminuyendo el
íleo paralítico y permitiendo un retorno más
precoz a la alimentación oral o enteral. Las
mezclas epidurales sin opioides permiten realizar este retorno de manera aún más precoz,
comparado con el grupo que recibió opioides
67
espinales o sistémicos (37 h frente a 24 h),
con sólo un aumento de la puntuación E.V.A.
de 15 durante el primer día, sin diferencias
significativas en el índice de nauseas y vómitos. Tampoco se ha demostrado el aumento
de dehiscencias de sutura anastomótica. La
atenuación del reflejo inhibidor del diafragma permite una mejora del patrón restrictivo
postoperatorio y de las complicaciones respiratorias. Otro efecto beneficioso se obtiene al
redistribuir el flujo coronario, mejorar el estado de hipercoagubilidad y atenuar la respuesta al estrés, disminuyendo, así, la incidencia
de isquemia postoperatoria. Asímismo, mejora el retorno del paciente a su entorno habitual, mejora su adaptación al ejercicio y la
calidad de vida global.
Sin embargo, la analgesia epidural no
ha demostrado ser superior a la sistémica
en áreas como el manejo del paciente con
trastornos de la coagulación o prevención
de episodios tromboembólicos, mejora de la
disfunción cognitiva o alteraciones de la inmunidad postoperatorios.
La incidencia global de hematoma epidural es alrededor de 1/150.000 para el bloqueo epidural y 1/220.000 para el intradural,
aunque las cifras reales pueden ser mayores
debido al uso de heparinas de bajo peso molecular, antiagregantes y AINEs durante el
periodo perioperatorio. La retirada del catéter
epidural es la maniobra más peligrosa y por
ello se deben mantener unas recomendaciones básicas y respetar un periodo de seguridad que se revisan periódicamente en el foro
de expertos de nuestra especialidad.
Las complicaciones infecciosas son poco
comunes y su incidencia se estima en menos de 1/10.000, siendo el absceso epidural
la más temida. La mayor parte de los casos
se limitan a una colonización del catéter (2035%) o a una inflamación superficial de la
piel (4-14%), sin mayor repercusión clínica.
La retirada accidental del catéter (5,7%),
no justifica el fallo global de la vía epidural
para control del dolor postoperatorio del 2025%, por lo que deben existir otras razones
para explicarlo, como el desplazamiento del
catéter (17%), la analgesia incompleta (7%),
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
las relacionadas con los efectos secundarios
de los fármacos, la migración intravascular
o intradural (<0,5%), el fallo de la bomba de
infusión o la falta de seguimiento en la planta
de hospitalización.
riféricos o infiltración de la zona de la herida
quirúrgica. Se puede conseguir un bloqueo
de hasta 24 h de duración tras inyección única, aunque lo más apropiado es mantener una
perfusión continua a través de un catéter. La
utilización de esta técnica de manera ambulatoria puede ser muy válida con buena aceptación del paciente y bajo índice de efectos
adversos.
BLOQUEO PARAVERTEBRAL
Se ha utilizado para conseguir analgesia unilateral para procesos quirúrgicos y
traumáticos sobre el tórax y abdomen. Su
capacidad analgésica se compara al “gold
standard” en este campo que es la analgesia epidural torácica, siempre a expensas de
la administración de más volumen y mayor
concentración de AL Los efectos adversos
como la hipotensión, retención de orina y
vómitos son mucho menores. Su mayor inconveniente es la variable distribución de AL
tras la técnica de inyección única, con una
media de 4 niveles sensitivos bloqueados
tras la dosis recomendada inicial de 0,2-0,3
ml/kg de bupivacaína 0,5% con adrenalina,
así como el tiempo hasta el pico de inicio de
acción que es de 40 min. El índice de fallo
de esta técnica es menor a la epidural torácica, y se estima sobre el 6-10%, aunque el
uso de estimulador ayuda a mejorar la tasa
de éxitos. Una reciente revisión sistemática y
metanálisis sobre 520 pacientes en los cuales
se comparaban las dos técnicas, ha reflejado una similar calidad analgésica con mejor
perfil de efectos adversos y complicaciones
pulmonares a favor del bloqueo paravertebral.
ANALGESIA INTRADURAL
La administración intratecal de opioides
puede proporcionar un excelente control del
dolor agudo postoperatorio. Cada vez se asocian con más frecuencia vía intradural dos
opioides de diferentes características, uno lipofílico como el fentanilo (20-40 μg) y otro
hidrofílico como la morfina (100-300 μg), en
forma de bolo previo a la cirugía junto con
AL para conseguir cubrir con garantías tanto el periodo postoperatorio inmediato (2-4
h) como el tardío (12-24 h). Se han tratado
de definir la dosis y el fármaco óptimo para
una serie de procesos quirúrgicos con las siguientes recomendaciones:
- Morfina: 500-600 μg para cirugía mayor abdominal, c. vascular y c. cardiaca; 500 μg para toracotomía; 200-300
μg para cirugía mayor ortopédica; 100
μg para cesárea; y 50 μg para resección
transuretral de próstata.
- Sufentanilo 5-12,5 μg, o fentanilo 10-25
μg para cirugía ortopédica ambulatoria,
y sufentanilo 2,5-5 μg para el dolor del
trabajo del parto, ya que dosis >7,5 μg
se relacionan con bradicardia fetal.
BLOQUEO DE NERVIOS PERIFÉRICOS
Un reciente metanálisis, comparando los
opioides sistémicos con las técnicas regionales periféricas, confirma una analgesia superior de estas últimas, ya sean utilizadas en
forma de bolo único o en perfusión continua.
A pesar de ello, el beneficio global sobre el
mejor pronóstico del paciente postoperado
no está demostrado estadísticamente.
Este grupo incluye múltiples abordajes,
desde grandes troncos nerviosos del miembro superior o inferior, pequeños nervios pe-
COMBINACIÓN DE FÁRMACOS
Y REHABILITACIÓN EN EL
PACIENTE QUIRÚRGICO
Debido a la gran variabilidad de intervenciones quirúrgicas y la multitud de factores implicados en el dolor postoperatorio han
surgido dos iniciativas para realizar una guía
práctica basada en la evidencia clínica, espe68
Tema 5. Tratamiento del dolor
cífica para cada proceso y ambas están disponibles en Internet. Una de ellas proviene
de la Administración de Salud de Veteranos
de Norteamérica en colaboración con el Departamento de Defensa y la Universidad de
Iowa (www.oqp.med.va.gov/cpg/cpg.htm),
resumida en la tabla III, y la otra de un grupo
de trabajo de anestesiólogos y cirujanos europeos, the Prospect Working Group (www.
postoppain.org). En esta última se define el
nivel de recomendación de cada fármaco o
actuación médica de todo el periodo perioperatorio.
Los datos de los que disponemos en la
actualidad demuestran que un programa
de fisioterapia y rehabilitación multimodal
postoperatoria puede reducir la estancia
hospitalaria, mejorar el control del dolor dinámico y disminuir la morbimortalidad relacionada con el proceso quirúrgico. Debemos
empezar por unos cuidados postoperatorios
que incluyan el dolor como 5ª constante vital, una fluidoterapia responsable, mantenimiento de la normotermia, la movilización
precoz, acortar el retorno a la alimentación
oral, evitar factores restrictivos del movimiento, así como una mejora del sueño, ya
que son pieza clave para la reducción de la
convalecencia. Esto ha llevado a la creación
de unidades de cirugía sin ingreso para las
cuales se requiere una coordinación entre to-
dos los especialistas sanitarios implicados en
dicho proceso. Las unidades de dolor agudo
postoperatorio, son el punto clave de inicio
para la puesta en marcha de estos programas.
CONCLUSIONES
Es necesario un abordaje multimodal del
dolor que incluya el uso de técnicas regionales de manera habitual, una combinación
de analgésicos como paracetamol, AINEs no
específicos o COX-2 y opioides, haciendo
una elección responsable dependiendo del
tipo de paciente, del abordaje quirúrgico así
como de los efectos adversos previstos. Está
aún por valorar el verdadero papel de los fármacos coadyuvantes y las terapias no farmacológicas, y es imprescindible en un futuro
una guía práctica basada en la evidencia
clínica para cada proceso, que incluya la rehabilitación postquirúrgica.
TABLA III. FÁRMACOS Y/O TÉCNICAS ANALGÉSICAS CON NIVEL DE EVIDENCIA (I)
(basados en ensayos clínicos bién diseñados) y RECOMENDACIÒN (A)
(realizarlo siempre que sea técnicamente posible)
- Anestesia locorregional ocular para cirugía oftálmica.
- Corticoides orales e inmovilización para cirugía maxilofacial.
- Analgesia epidural torácica con A.L. más opioides y bloqueo paravertebral para toracotomía.
- Analgesia epidural con A.L. y opioides para laparotomía supraumbilical.
- Analgesia epidural con A.L. y opioides para nefrectomía, prostatectomía radical, cirugía vascular
mayor periférica y recambio total de cadera.
- Aines y opioides i.v. tras cirugía de revascularización coronaria
- Bloqueos periféricos para cirugía de hernia inguinal y prótesis total de rodilla.
- El ejercicio, la aplicación de frío local y la rehabilitación precoz tras cirugía de hernia discal, cirugía
de rodilla y hombro.
69
TEMA 6
Manejo de la vía aérea
Dra. González Santos
esta dificultad no era conocida. La presencia
de una mala visión laringoscópica es un hecho común, con una incidencia del 8% de los
casos, mientras que la intubación fallida se
presenta en uno de cada 3.000 intentos, siendo excepcional la ventilación imposible con
mascarilla facial (1-3 de 10.000 intentos).
Los problemas para predecir una ID vienen dados por:
• Las diferentes clasificaciones tienen
dudosa validez científica.
• Alta incidencia de falsos positivos y
negativos.
• Variabilidad entre diferentes observadores.
• Algunos test como el de Mallampati se
afectan por la fonación.
INTRODUCCIÓN
Una de las principales funciones del Anestesiólogo es el mantenimiento de una vía aérea (VA) eficaz que permita un adecuado intercambio gaseoso para lo que muchas veces
es indispensable la intubación traqueal (IT).
De esta manera, el fracaso en esta maniobra
es uno de nuestros mayores temores, con unas
consecuencias que pueden llegar a ser muy
graves, incluso mortales, sobre todo si se asocia una imposibilidad para ventilar.
Cuando es necesario actuar sobre la vía
aérea, resulta fundamental que lo haga personal experimentado y de forma reglada.
La enfermera de anestesia o aquella directamente implicada en la asistencia en situaciones críticas o de emergencia tiene un papel
fundamental en reducir o evitar las posibles
complicaciones en estas situaciones, mediante el conocimiento detallado de todo el
material utilizado y la práctica continua en el
manejo de la vía aérea.
La Sociedad Americana de Anestesiología
define la intubación difícil (ID) como aquella en la que la inserción correcta de la cánula
endotraqueal, practicada por un anestesiólogo
bien entrenado y mediante laringoscopia directa convencional, requiere más de tres intentos o más de 10 minutos. La incidencia de
ID varía según las distintas series, oscilando
entre el 0,3 y el 4%. Un 30% de las muertes
y un 15% de los incidentes críticos por causa
anestésica son debidas a dificultad para mantener la VA. De acuerdo a estas cifras, la incidencia de ID es baja, sin embargo unas 600
personas mueren al año en el mundo por dificultades para llevar a cabo la intubación. El
manejo de la vía aérea difícil (VAD) comienza con su reconocimiento, ya que la mayoría de los incidentes críticos ocurren cuando
EVALUACIÓN DE LA VÍA AÉREA
Para intentar disminuir al máximo estos
problemas hay que realizar una correcta valoración clínica.
HISTORIA CLÍNICA
• Debe revisarse la existencia de anteriores intervenciones con problemas para
el mantenimiento de la VA.
• En el interrogatorio habrá que buscar
determinados síntomas relacionados
con alteraciones en la VA, como ronquera de reciente aparición, estridor,
disfagia, disnea y obstrucción posicional, así como antecedentes de radioterapia o cirugía de cabeza y cuello.
• Por otro lado existe una serie de enfermedades que se asocian a dificultad en el manejo de la VA, como son
la espondilitis anquilosante, la artritis
71
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
reumatoide y otras enfermedades reumatológicas, las infecciones de la boca
y vía aérea superior, la Diabetes Mellitus, la acromegalia, tumores de vía
aérea superior, traumatismos, obesidad
mórbida, embarazadas, quemados y algunas enfermedades congénitas.
Tabla 1. Clasificación de Mallampati-Samsoon
EXPLORACIÓN FÍSICA
Los tres pilares anatómicos a considerar
son el tamaño de la lengua, proximidad de la
laringe a la base de la lengua y movilidad de la
articulación atlanto-occipital. La inspección
se practica con el paciente sentado, de frente y
de perfil, con la boca abierta y cerrada. Debe
buscar todos aquellos elementos susceptibles
de provocar una laringoscopia o ID.
Existen una serie de pruebas preoperatorias que pueden detectar la VA difícil de
causa anatómica. Son las siguientes:
• Relación lengua/faringe (Mallampati
modificado por Samsoon y Young)
Se realiza con el paciente sentado, recto y con la cabeza en posición neutra.
Se le pide que abra la boca tan ampliamente como pueda, y que saque la lengua todo lo que le sea posible, sin realizar fonación. El observador, con los
ojos a la altura de la boca del paciente,
clasifica la VA de acuerdo a las estructuras faríngeas que observa (figura 1,
tabla 1). Hay una relación significativa
entre la facilidad de visualizar los pilares, el paladar blando y la úvula, y la
facilidad de la laringoscopia.
GRADO
VISUALIZACIÓN
I
Paladar blando, úvula, pilares y
pared post. de la faringe
II
Paladar blando, úvula y pared
posterior de la faringe
III
Paladar blando y base de úvula
IV
Paladar blando invisible
Al existir falsos positivos y negativos,
no debe utilizarse aisladamente para
predecir una ID. Presenta como limitaciones la variación entre distintos observadores, si se le asocia fonación o
no o si el paciente abomba o deprime
la lengua.
• Movilidad de la articulación atlantooccipital: se valora mediante la medición del ángulo de Bellhouse-Doré, que
será el formado por el maxilar superior
y el plano horizontal al pasar de la posición neutra a la extensión completa. Su
valor mínimo es de 35°. Para evaluar la
extensión de la articulación, el paciente
se sienta con la cabeza en posición neutra y mirando al frente. En esta posición,
la superficie de los dientes superiores es
horizontal y paralela al suelo.
El paciente extiende la articulación
atlanto-occipital lo que le sea posible
y se estima el ángulo (tabla 2). Se puede catalogar una VA como difícil si el
ángulo es menor de 35°. Cuando la
movilidad es nula y existe un bloqueo
en flexión se considera la intubación
como imposible.
Tabla 2. Movilidad atlanto-occipital
GRADO
REDUCCIÓN DE LA EXTENSIÓN
I
Ninguna
II
1/3
III
2/3
IV
Completo
• Espacio mandibular anterior: espacio situado por delante de la laringe y
detrás de la mandíbula. Una reducción
Figura 1. Test de Mallampati
72
Tema 6. Manejo de la vía aérea
en su tamaño implicará una VA difícil.
Podemos valorarlo mediante:
- Distancia tiromentoniana (Test de
Patil-Aldreti ): se mide entre el mentón óseo y la hendidura del cartílago
tiroides con cabeza y cuello en extensión completa (tabla 3). Debe ser mayor de 6,5 cm.
GRADO
DISTANCIA T-M
I
> 6,5 cm
II
6-6,5 cm
III
< 6 cm
APERTURA DE LA VÍA AÉREA
Una vez valorada la dificultad y antes de
ventilar al paciente, debemos asegurarnos
que la vía aérea esté permeable. Clásicamente se ha considerado que la causa más
habitual de obstrucción de la vía aérea en
una persona inconsciente o anestesiada es la
caída de la lengua hacia atrás y la obstrucción de la hipofaringe. En la actualidad está
demostrado que el lugar de la obstrucción
es el paladar blando y la epiglotis, y no la
lengua. Sin embargo, no debemos olvidarnos de descartar la existencia de cuerpos
extraños y retirar las prótesis dentales extraíbles.
Hay que colocar al paciente en posición
supina; con los hombros, el cuello y la cabeza alineados respecto al eje horizontal;
retirar las almohadas y, si se encuentra en
una cama, quitar el cabecero de la misma.
Hay tres maniobras que facilitan la apertura de la vía aérea: la extensión de la cabeza, la elevación del mentón y la tracción
mandibular. Además, podemos utilizar medios de soporte, como tubos orofaríngeos
o nasofaríngeos para mantener la permeabilidad.
Tabla 3. Test de Patil-Aldreti
- Longitud horizontal de la mandíbula, medida desde el mentón al ángulo
de la mandíbula, que debe ser mayor
de 9 cm.
Estas tres pruebas juntas permiten una
buena valoración de la VA al ser simples,
rápidas de realizar y de buena especificidad.
Existen otras pruebas de interés, aunque
la información aportada por las mismas no
supera a la de las tres anteriores.
Antes de estudiar las técnicas de manejo
de la vía aérea deberíamos revisar la anatomía de la vía aérea superior, la laringe y la
tráquea.
MANIOBRAS DE APERTURA DE
LA VÍA AÉREA
Maniobra frente-mentón
Anatomía de la LARINGE.
73
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
comienda no movilizar al paciente, colocar
una mano del reanimador en la frente del
paciente para fijar la cabeza sin realizar hiperextensión, mientras que con la otra mano
se tracciona de la mandíbula hacia arriba o
bien se forma un gancho sobre la mandíbula
entre los dedos índice y pulgar y se tira de
ella hacia arriba.
Es de elección siempre y cuando no esté
contraindicada la extensión del cuello. Se
coloca la mano del reanimador en la frente
del paciente ejerciendo presión para extender
la cabeza hacia atrás, manteniendo libres los
dedos pulgar e índice para pinzar la nariz si
fuese necesaria la ventilación con aire espirado.
Simultáneamente se empuja con la yema
de los dedos índice y medio de la otra mano,
la parte ósea del mentón, elevándolo y contribuyendo a la extensión del cuello. En niños deberemos ser especialmente cuidadosos
para no apoyarnos sobre las partes blandas,
ya que podríamos producir mayor obstrucción.
Triple maniobra
CÁNULAS O TUBOS FARÍNGEOS
Tubos orofaríngeos (cánula de GUEDEL)
La cánula de Guedel es un dispositivo de
material plástico que, introducido en la boca
del paciente, evita la caída de la lengua y la
consiguiente obstrucción del paso del aire.
Tracción mandibular
El primer paso consiste en elegir la del
tamaño adecuado, que debe coincidir con la
distancia que haya entre la comisura bucal y
el ángulo de la mandíbula.
Si existe sospecha de trauma craneoencefálico o lesión de columna cervical, es la
técnica de elección. En estos casos se re74
Tema 6. Manejo de la vía aérea
Una vez ubicada, el reanimador deberá
comprobar su permeabilidad, realizando insuflaciones y comprobando si se desplaza el
tórax del paciente.
El uso de una cánula de tamaño inadecuado o bien su incorrecta colocación tendrían como consecuencia complicaciones
que podrían ocasionar la obstrucción de la
vía aérea. Además, su inserción debe intentarse sólo en pacientes anestesiados o comatosos; si no, pueden producir reflejo nauseoso o laringoespamo.
Para su colocación el reanimador debe
realizar una hiperextensión cervical, abriendo la boca del paciente con los dedos índice
y pulgar de la mano que no sujeta la cánula, y
procediendo seguidamente a introducir ésta,
rotada 180º con respecto a la que será su posición definitiva, es decir, la parte cóncava
dirigida hacia el paladar, girándola progresivamente según se va introduciendo en la
boca hasta dejarla en su posición definitiva,
evitando en todo momento desplazar la lengua hacia atrás.
Cánula demasiado pequeña
Cánula demasiado grande
Tubos nasofaríngeos
Son tubos de goma o látex en forma de
embudo y de distintos tamaños. El tamaño
adecuado para el adulto es de 6-7 mm. Se
debe lubricar e insertar suavemente por un
orificio nasal, sin oponer resistencia, hasta
que se siente pasar el aire a través de él. Son
mejor tolerados en pacientes despiertos o ligeramente obnubilados que los tubos orofaríngeos. La complicación más frecuente es la
hemorragia nasal.
75
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Consiste en el suministro de oxígeno desde un circuito respiratorio hasta el paciente
mediante una mascarilla facial que permanece sellada a la cara. Es por tanto, un tipo de
ventilación no invasiva.
La mascarilla facial tiene un reborde
contorneado que permite su adaptación a los
distintos relieves faciales. Presenta en el centro un orificio de 22 mm por el que se fija al
circuito mediante un conector en forma de L.
El cuerpo de la mascarilla suele ser transparente para permitir ver la exhalación de gas
y la presencia de vómito de forma inmediata.
Alrededor del orificio de conexión presenta
una serie de ganchos que pueden facilitar la
fijación de la mascarilla a la cabeza del paciente mediante una cinta o tirante en caso
de ser necesario.
Para que la ventilación con mascarilla
facial sea eficaz es necesario un adecuado
sellado que evite la fuga de gas. La mascarilla se sujetará con la mano izquierda entre
el primer y segundo dedo. El tercer y cuarto
dedo se aplicarán sobre la rama mandibular
para permitir la extensión de la articulación
atlantooccipital con cuidado de no aplicarlos
sobre los tejidos blandos lo que provocaría
una obstrucción de la vía aérea. Por último el
quinto dedo se coloca en el ángulo mandibular para tirar de ésta hacia delante. La mano
derecha queda libre para aplicar compresiones a la bolsa o ambú.
La presión positiva de ventilación no
debe sobrepasar los 20 cmH2O para evitar la
distensión gástrica. En ocasiones el sellado
VENTILACIÓN CON MASCARILLA
FACIAL
Una vez administrados los fármacos de
la inducción anestésica, el paciente perderá
la capacidad de respirar y de mantener permeable su vía respiratoria. Función que deberemos suplir nosotros desde ese mismo
instante y hasta que aseguremos la vía aérea
y sea el respirador el que lo haga. La musculatura faringo-laríngea pierde el tono, por lo
que todas las estructuras caerán hacia atrás,
contra la pared posterior de la faringe, colapsando la vía aérea. Para evitar esto y poder,
así, ventilar correctamente a nuestro enfermo
nos ayudaremos con ciertas maniobras y dispositivos ya expuestos anteriormente.
La apertura de la vía aérea y la ventilación mediante mascarilla facial son las primeras medidas de emergencia para asegurar
la oxigenación en el paciente crítico. El conocimiento de su adecuado manejo es imprescindible en el personal sanitario en cualquier especialidad pero sobre todo en aquel
que por su práctica diaria mantiene un contacto más estrecho con este tipo de pacientes
(urgencias, quirófano, reanimación, UCI).
En una situación de emergencia con parada
respiratoria, lo imprescindible es oxigenar al
paciente y hacerlo cuanto antes. No siempre
es necesario intubar y nunca debería hacerlo
personal no experimentado, ya que el daño
puede superar al beneficio. Si se consigue
una ventilación eficaz con la mascarilla, se
puede mantener al paciente bien oxigenado
el tiempo que sea necesario.
76
Tema 6. Manejo de la vía aérea
de la mascarilla es complicado por lo que se
puede fijar la mascarilla con las dos manos,
mientras un segundo reanimador aplica presión en la bolsa. En este caso los pulgares
sostienen la mascarilla mientras el resto de
los dedos de ambas manos traccionan de la
mandíbula hacia delante.
En anestesia es un procedimiento habitual durante la fase de apnea previa a la
intubación endotraqueal, en algunas anestesias generales sin intubación o para la
inducción de la anestesia inhalatoria. Además, debemos recordar que en los pacientes
desdentados o en aquellos con una barba
tupida puede ser difícil la ventilación con
mascarilla facial.
• Ventilación con circuito del respirador.
Sistemas de ventilación con
mascarilla
Para ventilar al paciente con la mascarilla
facial debemos adaptarle un sistema de ventilación manual. Este sistema puede consistir
en:
• Ambú. Balón autoinflable con una válvula unidireccional que impide la reinhalación de gases.
Ventilación manual difícil (VMD)
Como ya se ha comentado anteriormente una de las principales complicaciones es
la dificultad para la ventilación del paciente. Podemos definir la VMD como aquella
situación en la que personal experimentado
que practica ventilación con presión positiva mediante mascarilla facial y oxígeno al
100% es incapaz de mantener SaO2 > 90%.
Existen una serie de parámetros que debemos valorar en todo paciente para intentar
preveer esta situación:
- Índice de masa corporal (IMC).
- Edad.
- Macroglosia.
- Retrognatia.
- Ausencia de dientes.
- Presencia de barba.
Aunque la presencia de uno de estos factores no predice en sí mismo la aparición de
dificultad en la ventilación, la asociación de
dos o más de ellos tiene alta sensibilidad y
especificidad.
Hay que saber que si se utiliza un ambú
sin conectar a una fuente de oxígeno, la
concentración de O2 con la que se ventila al paciente es la del aire ambiente
(21%); si se conecta a un flujo superior
a 10 lpm y el balón carece de reservorio, la concentración máxima que podemos alcanzar es del 50-60%, y sólo
llegaremos al 100% si se dispone de
reservorio.
• Sistema de ventilación manual con
bolsa reservorio y válvula limitadora
de presión conectada a una fuente de
oxígeno.
77
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Algunos de los signos de ventilación inadecuada son: fuga de gas bajo la mascarilla,
necesidad de flujo de gas alto, ausencia de expansión del tórax, SaO2 < 90-92% o necesidad
de sostener la mascarilla con ambas manos.
disponibles, principalmente pulmonares, que
facilitan el aporte de O2 durante un tiempo
de 2 a 4 min antes de aparecer hipoxemia. La
preoxigenación permite saturar la CRF hasta
cerca del 90% de O2 por sustitución del N2
que contiene. La desnitrogenación pulmonar
requiere de 2 a 7 min dependiendo del método empleado, la de la sangre de 20 a 30
min y la de los tejidos de 5 horas. Como en
la segunda mitad de este periodo se elimina
poco N2, se considera que entre 1 y 5 min dependiendo de la técnica es tiempo suficiente
para la preoxigenación.
Complicaciones de la ventilación con
mascarilla facial
Las complicaciones más frecuentes que
se presentan tras este tipo de técnica se pueden reducir con el adecuado manejo. Entre
ellas podemos destacar:
- Distensión gástrica. Vómito. Aspiración.
- Lesión de ramas del facial y el trigémino.
- Lesiones isquémicas de estructuras faciales.
- Abrasiones corneales y lesiones oculares por presión.
INDICACIONES
La preoxigenación es la única maniobra
disponible para prevenir la hipoxemia durante la apnea inducida. Debería ser una maniobra rutinaria antes de la anestesia general en
todo paciente.
Está particularmente indicada en casos de:
• Vía aérea difícil (VAD) anticipada para
la ventilación y/o intubación traqueal.
• Urgencia quirúrgica que precise inducción de secuencia rápida cuando la insuflación de O2 a presión positiva esté
contraindicada por sospecha de estómago lleno.
• Disminución de la CRF: embarazo,
obesidad, niños, ancianos, ascitis.
• Consumo de O2 aumentado: primera infancia, embarazo a término, hipertermia.
• Situaciones donde el mantenimiento
de la SaO2 es vital: sufrimiento fetal,
insuficiencia coronaria, hipertensión
intracraneal, anemia.
PREOXIGENACIÓN
DEFINICIÓN
Por preoxigenación se entiende la administración de oxigeno (O2) al 100% antes de
la inducción anestésica, durante un tiempo
suficiente para garantizar la sustitución del
nitrógeno alveolar por O2 (desnitrogenación). El objetivo es conseguir el mayor
tiempo posible de apnea con una adecuada
oxigenación tisular. En la práctica clínica se
traduce en el mayor tiempo de apnea posible
con saturación de O2 > 95% (T95% ).
FUNDAMENTOS
TÉCNICAS
La reserva de O2 de un adulto sano es
alrededor de 1500 a 2000 ml, de los cuales
400-500 ml se distribuyen en el pulmón (capacidad residual funcional [CRF]), 800-1200
en la sangre y 300 ml más en los tejidos. La
apnea interrumpe el aporte de O2 a los pulmones mientras que el consumo se mantiene alrededor de 200-250 ml/min. Durante la
apnea, el organismo consume las reservas
1- Con la mascarilla bien sellada, hacer respirar al paciente concentraciones elevadas de O2 a altos flujos durante 3-5 min.
2- Hacer 4 respiraciones a capacidad vital.
La eficacia de ambas técnicas es similar,
la elección de una u otra vendrá dada por las
preferencias del médico encargado del manejo de la vía aérea, si bien puede ser más
aconsejable el uso de la maniobra a capaci78
Tema 6. Manejo de la vía aérea
dad vital en cirugía de urgencia y en la inducción rápida, reservando la técnica a volumen corriente para la cirugía programada.
La aplicación de concentraciones de O2
menores del 100% reduce considerablemente
el tiempo de desaturación (de 6.9 minutos con
Fi O2 de 1 a 5 minutos con Fi O2 de 0.8), aunque también disminuyen la incidencia de atelectasias de reabsorción. Así pues, en pacientes
sanos sin factores de riesgo para desaturación
rápida las técnicas antes descritas con Fi O2 de
0.8 pueden considerarse como alternativa.
El correcto sellado de la mascarilla es
un punto fundamental durante la preoxigenación. Cuando la mascarilla reposa en la
cara del paciente por simple gravedad utiliza
aproximadamente el 20% del aire ambiente,
y el 40% cuando dista 1cm. En estas condiciones el grado de desnitrogenación conseguido es impredeciblemente variable y la
preoxigenación así realizada puede generar
una falsa seguridad respecto al tiempo de apnea tolerable por el paciente.
Cuando se utilizan circuitos circulares para la preoxigenación se debe tener en
cuenta el volumen del circuito, que debe ser
previamente desnitrogenado, así como mantener flujos de gas fresco mayores a la ventilación minuto del paciente, para asegurar
que no exista reinhalación.
Esto cobrará especial importancia en pacientes en que la CRF (reserva) es limitada
como son: pacientes pediátricos, ancianos,
embarazadas y obesos.
- D. INFRAGLÓTICOS.
- ASISTENTES PARA LA INTUBACIÓN ENDOTRAQUEAL.
- D. SUPRAGLÓTICOS.
- FASTRACH.
- COMBITUBE.
- A. QUIRÚRGICO.
- JET TRANSTRAQUEAL.
DISPOSITIVOS INFRAGLÓTICOS
Son aquellos que quedarán colocados en
la tráquea al ser introducidos a través de la
glotis.
La inserción de un tubo en la tráquea ha
llegado a ser una parte rutinaria de la anestesia general, pero no es un procedimiento
exento de riesgo, por lo que la preparación
debe ser muy cuidadosa y la técnica bien conocida para saber actuar cuando surjan complicaciones.
La intubación puede ser orotraqueal, a
través de la boca; nasotraqueal, a través de
un orificio nasal, o por traqueotomía, ya sea
a través de un traqueostoma preexistente o
mediante la apertura quirúrgica de una vía
aérea artificial. En la actualidad se considera
el método más seguro para mantener la permeabilidad y el control de la vía aérea. Permite la realización de todo tipo de intervenciones quirúrgicas, independientemente de su
extensión, localización o duración, y permite
además la ventilación prolongada de los pacientes críticos y de los pacientes en parada
cardiorrespiratoria. Aunque el procedimiento
de la intubación suele ser llevado a cabo por
el anestesiólogo o por otro médico, el papel
de la enfermera es primordial para evitar
complicaciones y disminuir las dificultades.
Además de conocer minuciosamente todo el
procedimiento, es fundamental disponer con
antelación de todo el material necesario y
comprobar su correcto funcionamiento.
DISPOSITIVOS PARA ASEGURAR
LA VÍA AÉREA
Dada la enorme variedad de dispositivos
para el manejo de la vía aérea aparecidos en
los últimos años, resulta imprescindible hacer una revisión y una clasificación de los
mismos, asignando a cada uno de ellos la importancia que posee en nuestra labor diaria.
Para que su estudio resulte más sencillo
los clasificaremos de la siguiente manera:
Material para la intubación
Laringoscopio
Es el instrumento utilizado para permitir
una exposición adecuada de la glotis al intu-
79
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
bar. Consta de un mango recto que contiene
las pilas o baterías y una pala desmontable
con una luz en su extremo distal.
A continuación se muestran imágenes de
los distintos mangos:
Pala “McCOY”
Airtraq
Su uso es similar a un laringoscopio tradicional.
Tiene un sistema de lentes que nos darán
una visión de alta calidad de la zona laríngea
y la glotis. Posee un sistema anti vaho para
que no se empañe la lente al introducirlo en
la boca del paciente. Se le puede acoplar un
monitor.
Según diferentes estudios parece tener
una menor repercusión hemodinámica sobre
el paciente que la intubación con un laringoscopio tradicional; permite intubar sin retirar el collarín en pacientes con sospecha de
lesión cervical, esto es, permite intubación
sin hiperextensión y por tanto, sin alineación
de los tres ejes.
Existen diferentes tamaños.
Mango corto
Las distintas clases de palas de que disponemos son:
Palas curvas- “MACINTOSH”
ASISTENTES PARA LA INTUBACIÓN
- Guías o fiadores flexibles
Son unas varillas de un material moldeable y de longitud superior a la del
propio tubo.
Pala recta- “MILLER”
80
Tema 6. Manejo de la vía aérea
Sirven para dar consistencia a los tubos
endotraqueales (sobre todo los flexometálicos) y para modificar su curvatura, facilitando, así, la intubación.
Siempre deben ser lubricados antes de
introducirlos en el tubo. Se introduce
hasta aproximadamente 1 cm del extremo distal del tubo, doblándose la parte
del fiador que sobre.
- Intercambiadores
El intercambiador de tubos tipo Cook
es un catéter de poliuretano radiopaco
diseñado para permitir el recambio de
un tubo endotraqueal por otro, manteniendo la permeabilidad de la vía
aérea y permitiendo la oxigenación.
Su extremo distal es de punta roma,
flexible, con tres orificios de salida y
en el extremo proximal se pueden conectar dos adaptadores, uno de 15 mm
de diámetro (igual al conector del tubo
traqueal) u otro de Luer-Lock que permite la ventilación jet. Existen diferentes tamaños de diámetro interno; el de
diámetro menor tiene una longitud de
45 cm y el resto de 83 cm. Todos tienen marcas calibradas en cm para saber
cuánto se han introducido. Además de
servir para el recambio de tubos traqueales, también es útil para cambiar
los tubos de traqueostomía o un tubo
nasotraqueal por uno orotraqueal. En
el período postoperatorio inmediato y
en las unidades de pacientes críticos es
conveniente utilizarlos, una vez que se
cumplen los criterios de extubación,
cuando se sospecha que una reintubación puede ser muy dificultosa porque
haya cambios importantes en la estructura de la vía aérea.
- Guía Eschmann
Guía semiflexible de poliéster que sirve
como guía al tubo endotraqueal (TET).
En el extremo presenta una angulación
de 40º, lo que facilita el acceso a la laringe. Es particularmente útil en casos
de epiglotis rígida.
- Guía Frova
Como la de Eschmann, pero tiene un
fiador interno que al extraerse deja un
“orificio” que puede ser conectado a un
sistema Jet o a un conector estándar de
15 mm, permitiendo, así, la oxigenación del paciente.
81
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
- Univent
Tipos tubos endotraqueales
- Tubo endotraqueal clásico
- Tubo de doble luz
- Tubo flexometálico
- Tubo nasotraqueal
Preparación para la intubación endotraqueal
1. Comprobar el correcto funcionamiento del equipo de intubación: montar
la pala del laringoscopio en el mango
y ver que la luz se enciende. ¡Pueden
ser necesarias pilas nuevas o que la
batería esté agotada!.
2. Elegir el tamaño del tubo endotraqueal: como norma general para una
mujer adulta es adecuado un tubo del
7.5-8, y para un varón uno del 8-8.5.
Una vez elegido, se comprueba el
- Tubo para cirugía con láser
82
Tema 6. Manejo de la vía aérea
3.
4.
5.
6.
manguito conectando una jeringa de
10 ml a la válvula de insuflación, se
infla y se vuelve a dejar desinflado,
con la jeringa conectada o próxima.
En los niños el tamaño ideal del tubo
endotraqueal se puede calcular mediante la fórmula: 4+(edad/4), recordando que en los niños pequeños se
utilizan tubos sin balón para no sobredistender y lesionar la tráquea.
Puede ser necesario tener preparado
un tubo con fiador. Éste se introduce,
previamente lubricado, hasta aproximadamente 1 cm del extremo distal
del tubo, se dobla la parte del fiador
que sobra y se malea el tubo con forma de palo de hockey.
Asegurarse de que el aspirador funciona y preparar cánulas de aspiración de varios tamaños.
Confirmar que toda la medicación necesaria para la inducción (opiáceos,
relajantes, hipnóticos) se encuentra
en la sala.
Monitorizar al paciente y preoxigenar
con oxígeno al 100%. Es muy importante preoxigenar al paciente de la manera ya explicada anteriormente. Así,
disminuiremos el riesgo de desaturación e hipoxia durante la intubación.
2. Se sujeta el laringoscopio con la mano
izquierda y se introduce la pala por el
lado derecho de la boca, desplazando
la lengua a la izquierda y hacia arriba.
3. Se avanza la pala hasta que se visualiza la epiglotis. Entonces se inserta la
punta de la pala en su base, conocida
como vallécula, y se tira del mango
hacia arriba y afuera. Esta maniobra
desplaza hacia arriba la epiglotis y
permite apreciar la apertura de la laringe, la glotis, con las cuerdas vocales, lo que se conoce como laringoscopia directa.
Visualización de la glotis con
laringoscopia directa.
Los diferentes grados de laringoscopia directa que podemos encontrarnos
son (Clasificación Cormack Lehane):
- Grado I: visualización completa de
la glotis.
- Grado II: visualización de comisura
posterior de la glotis.
- Grado III: sólo se visualiza epiglotis.
- Grado IV: No se visualiza nada.
4. En esta posición, el tubo endotraqueal
se introduce entre las cuerdas vocales con la mano derecha, hasta que el
manguito pasa a través de la glotis.
La enfermera o el asistente a la intubación debe situarse preferiblemente
a la derecha del que está intubando,
para ofrecer el tubo endotraqueal ya
en la posición en que va a ser inser-
Proceso de la intubación endotraqueal
1. Colocar al paciente en decúbito supino, con la cabeza elevada unos 5-10
cm sobre un apoyo firme. Se trata de
conseguir la “posición de olfateo”, en
la que los ejes faringeos y laringeos
se alinean para crear una línea de luz
favorable para la intubación.
83
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
tado y tener preparada una jeringa de
10 ml con aire para inflar el manguito
en cuanto el tubo se encuentre en la
tráquea.
5. El volumen necesario para inflar el
manguito oscila entre 5 y 10 ml y se
estima de forma aproximada presionando el balón piloto al que va conectado, aunque lo ideal es comprobar la
presión mediante un manómetro, ya
que nunca debería pasar de 20 mmHg
para evitar lesiones por isquemia de
la mucosa traqueal.
6. Si se intuba con un fiador maleable
dentro del tubo, cuando éste se encuentra abocado a la glotis, el ayudante debe retirarlo a la vez que el
tubo es introducido hacia dentro.
7. Puede ser necesario que el ayudante
realice alguna maniobra para mejorar la visualización de la laringe,
movilizando externamente el cartílago tiroides o la laringe en el cuello.
A la maniobra de desplazamiento de
la tráquea hacia atrás, arriba y a la
derecha se le denomina “maniobra
BURP” (backwards, upwards and
rightwards presure). Debe distinguirse de la “maniobra de Sellick”,
que se utiliza en los casos de intubación a pacientes con estómago lleno
y que consiste en la aplicación de una
presión firme, continua y hacia abajo
sobre el cartílago cricoides (agarrándolo entre el pulgar, el índice y el
anular), con la intención de ocluir la
luz esofágica e impedir la aspiración
de contenido gástrico. Esta presión
debe mantenerse hasta que el tubo se
encuentre en la tráquea y el manguito se haya hinchado.
auscultación de ruidos respiratorios. Si los
ruidos sólo se auscultan en la zona epigástrica, hay que pensar en una posible intubación esofágica. En este caso, el tubo debe
ser retirado de inmediato y vuelto a colocar
correctamente. Si los ruidos sólo se escuchan en un hemitórax, el tubo puede estar
demasiado introducido y tratarse de una intubación selectiva. La intubación selectiva
es más frecuente en el bronquio derecho y
los ruidos respiratorios dejan de oírse en el
hemitórax izquierdo. En esta situación se
desinfla el manguito y se retira el tubo 2-3
cm, hasta comprobar que la auscultación es
simétrica.
La confirmación de que el tubo se encuentra en la tráquea se realiza mediante
capnografía, detectando la presencia de CO2
durante la espiración.
Fijación del tubo
Una vez comprobado, se fijará el tubo
mediante una venda fina anudada firmemente, pero sin apretar, alrededor del tubo y en
torno al cuello del paciente, o mediante una
tira de esparadrapo que partiendo de una mejilla del paciente rodee el tubo endotraqueal
y continúe hasta fijarse en la otra mejilla del
paciente. Ninguna técnica ha demostrado ser
mejor que otra.
Debemos constatar la longitud del tubo
que se ha introducido mirando la marca que
queda a nivel de la comisura bucal. Es muy
importante que la fijación del tubo se produzca justo a nivel de la comisura bucal, pues es
la única forma de evitar desplazamientos indeseados del tubo endotraqueal.
DISPOSITIVOS SUPRAGLÓTICOS
Son los dispositivos que más han aumentado en número en los últimos años.
Como su nombre indica, quedan colocados por encima de la glotis. No la atravesamos. Por tanto, serán, a priori, más fáciles de
colocar y además, no precisaremos del uso
de relajantes neuromusculares ya que no hay
que atravesar las cuerdas.
Comprobación de la correcta colocación
del tubo
Una vez intubado el paciente, se debe
comprobar la correcta colocación del tubo
mediante la observación de los movimientos del tórax y el abdomen, así como la
84
Tema 6. Manejo de la vía aérea
Incorpora, además, un canal de aspiración gástrica.
- M.L. clásica
Diseñada por el Dr. A. I. J. Brain, en
1981, para conseguir de forma cómoda
una vía aérea eficaz y segura sin necesidad de intubar al paciente, evitando
así los riesgos que esto conlleva y proporcionando más seguridad y conveniencia que la máscara facial.
Ha sido el modelo de uso más frecuente hasta el momento en la práctica clínica. Fabricada de silicona de uso médico, exenta de látex. Existen modelos
reutilizables y desechables.
Se recomienda reutilizarla un máximo
de 40 veces, aunque con el cuidado
adecuado puede usarse hasta 250 veces.
- M.L supreme
Posee las mismas ventajas que la Proseal con respecto a la clásica, pero mejoradas:
• Mejor sellado laríngeo (menos riesgo de aspiración gástrica) y más indicada para ventilación con presión
positiva.
• Incorporan un canal para aspiración
gástrica al igual que la Proseal, pero
en la Supreme está integrado en la estructura del tubo, siendo más eficaz.
• Posee un tubo preformado semirrígido, con mejor adaptación anatómica.
Tiene también unas barras de contención de la epiglotis con lo que mejoraría la ventilación.
- M.L. proseal
Proporciona un mejor sellado laríngeo,
por lo que el riesgo de aspiración gástrica será menor y por tanto está más
indicada para ventilación con presión
positiva.
- M.L i-gel
Lo que la diferencia del resto es que
está fabricada de un elastómero termoplástico tipo gel, suave y transparente
que proporciona un sellado anatómico
85
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
sin necesidad de inflado dada su forma
en espejo de las estructuras faríngeas,
laríngeas y perilaríngeas a la vez que
evita los traumatismos por compresión
(libre de Látex).
Además, posee una morfología más
aplanada que las anteriores por lo que
es más difícil que rote y se descoloque.
- M.L ambú
El tubo endotraqueal para fastrach ha
sido específicamente diseñado para su uso
con la mascarilla laríngea LMA fastrach.
Es un tubo endotraqueal recto, con alma de
acero, de silicona y con globo capaz de ser
introducido por completo a través de la LMA
Fastrach.
El estabilizador se utiliza durante la
extracción de la mascarilla laringea LMA
Fastrach después de la intubación y sirve
primordialmente para mantener el tubo endotraqueal fijo en su posición.
FASTRACH
La mascarilla laríngea fastrach (ILMA)
es un tubo rígido anatómicamente curvado
lo suficientemente ancho para aceptar tubos
endotraqueales. Está unida a un asa de metal
rígida que facilita la inserción, remoción y
ajuste de la posición con una sola mano.
Está diseñada para utilizarse en el manejo de la vía aérea difícil en anestesia y en
vía aérea difícil de emergencia. Debido a su
diseño, la mascarilla laríngea Fastrach puede insertarse a ciegas, con una sola mano
y desde cualquier posición donde se pueda
acceder a la boca del paciente sin tener que
mover la cabeza o el cuello. Es, por tanto,
una valiosa alternativa que permite salvar la
vida a los accidentados.
A continuación, se observa la manera de
insertar tanto la mascarilla como el tubo a su
través.
86
Tema 6. Manejo de la vía aérea
Estas complicaciones pueden evitarse,
en parte, evitando el inflado en exceso de
los manguitos proximal y distal. Comparado
con la intubación con sonda endotraqueal y
laringoscopia directa, el Combitube parece
ejercer una respuesta hemodinámica más
pronunciada.
Si bien es posible mantener una vía aérea con el Combitube, se prefiere la sonda
endotraqueal para establecer una vía aérea
permeable definitiva.
COMBITUBE
El Combitube es un dispositivo de doble
luz diseñado para situaciones de emergencia
y vías aéreas de difícil acceso. Se puede insertar a ciegas en la orofaringe y habitualmente entra en el esófago. Posee un manguito inflable distal de escaso volumen y otro
proximal más grande diseñado para ocluir la
oro y nasofaringe.
Si el tubo ha ingresado a la tráquea, la
ventilación se realiza a través de la luz distal como si fuera una sonda endotraqueal
convencional. Con gran frecuencia el dispositivo entra al esófago y la ventilación
se realizará, entonces, a través de múltiples
aberturas proximales situadas por encima del
manguito distal.
En este último caso deben inflarse los
manguitos proximal y distal para prevenir el
escape de aire a través del esófago o por vía
retrógrada por la oro y nasofaringe.
El Combitube puede ser utilizado solamente en la población adulta dado que
no existen modelos pediátricos. Cuando
se lo compara con las complicaciones de
la intubación endotraqueral, el Combitube
revela un incremento en la incidencia de
dolor de garganta, disfagia y hematoma de
la vía aérea.
La ruptura de esófago es rara, pero ha
sido descripta. Las enfermedades esofágicas
constituyen una contraindicación para el uso
del Combitube.
ABORDAJE QUIRÚRGICO
Por debajo del hueso hioides, se encuentran 2 cartílagos laríngeos que son de interés
para el acceso a la vía aérea: el cartílago tiroides y el cartílago cricoides; por debajo de
éstos, se localizan los anillos traqueales. Estas estructuras están separadas por estructuras membranosas: la membrana tirohioidea,
la membrana cricotiroidea y el ligamento
cricotraqueal. La membrana cricotiroidea
tiene 1 cm de altura y 2-3 cm de ancho. La
membrana cricotiroidea es prácticamente
avascular
Cricotiroidotomía, Coniotomía (CT)
Indicaciones
La CT es una técnica que sólo debe emplearse en situaciones de emergencia (no intubación / no ventilación):
1. Obstrucción de las vías aéreas superiores.
2. Trauma facial severo, en el que la intubación endotraqueal está contraindicada o es imposible.
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Actualizaciones en anestesiología para enfermería
3. Pacientes en quienes otros métodos
de control de la vía aérea han fallado.
Es la vía de elección para emergencias
por su fácil y rápido acceso, y cualquier
anestesiólogo debería poder realizarla. El
tiempo de realización con el entrenamiento
adecuado oscila entre 0.5 y 2 minutos.
Punción de la membrana cricotiroidea.
Es la variante más fácil, pero su utilidad
es transitoria, mientras se logra otra forma
mejor de asegurar la vía aérea. La membrana
cricotiroidea se punciona con un catéter 14G
o 16G, acoplado a una jeringa con suero, en
dirección caudal, y se deja el catéter de teflón
introducido dentro de la tráquea. Al catéter
se puede adaptar un sistema de ventilación
jet transtraqueal, o una conexión de tubo endotraqueal para ventilación con ambú.
Suelen ser de riesgo vital inminente, y se
imponen sobre cualquier contraindicación.
Contraindicaciones
1. Deformidad anatómica (bocio, masas,
hematomas, desviación traqueal, heridas en la parte anterior del cuello).
2. Patología laríngea preexistente (neoplasias, inflamación aguda o crónica,
epiglotitis, traumatismos laríngeos).
3. Coagulopatías no corregidas.
4. Edad pediátrica. La CT en pacientes
mayores de 5 años puede hacerse
cuando se han agotado otras alternativas, pero por debajo de esta edad no
debería realizarse (preferible una traqueotomía).
5. Falta de experiencia del operador.
En cualquier caso, estas contraindicaciones deben considerarse relativas, pues las circunstancias que demandan la realización de
una CT suelen ser de riesgo vital inminente, y
se imponen sobre cualquier contraindicación.
Técnicas percutáneas.
Existen diferentes equipos para CT comercializados. Son dispositivos que permiten puncionar percutáneamente la membrana
cricotiroidea (de forma similar a lo explicado
en el apartado anterior) y expandir los tejidos
circundantes para colocar una cánula en la
laringe. La incidencia de complicaciones en
manos inexpertas es muy alta, por lo que el
operador debe estar absolutamente familiarizado con el equipo.
Técnica quirúrgica.
Se incide la piel en sentido vertical (2-3
cm) hasta alcanzar la membrana cricotiroidea
pero sin dañarla. La incisión de dicha membrana debe realizarse en su parte inferior,
en dirección horizontal (1.5 cm); por ella,
se tracciona de la tráquea mediante un gancho. Se introduce un dilatador (Trousseau)
para aumentar verticalmente la incisión de la
membrana, y a su través se coloca un tubo
endotraqueal o una cánula de traqueotomía.
Antes de retirar el gancho traqueal, se comprueba la correcta ubicación del tubo. Entonces se puede proceder a realizar hemostasia y
a fijar el tubo, siendo recomendable realizar
una radiografía de tórax tan pronto como sea
posible.
Técnica
La CT puede realizarse de formas diversas, pero en todos los casos, los preparativos
iniciales son idénticos:
• Paciente en decúbito supino y con hiperextensión cervical (salvo politraumatizados).
• Asepsia de la piel del cuello.
• Con la mano no dominante, se estabiliza la tráquea, al colocar el pulgar y el
dedo medio sobre ambos lados del cartílago tiroides, y se identifica la membrana cricotiroidea con el dedo índice.
La posibilidad de aplicar algún tipo de
anestesia local o sedación variará mucho según las condiciones del paciente, pero en general éste se encuentra inconsciente y próximo a la parada cardiaca por la obstrucción de
la vía aérea.
Complicaciones
Son muy numerosas:
• Hemorragia / Hematoma.
• Lesiones de la vía aérea.
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Tema 6. Manejo de la vía aérea
• Enfisema subcutáneo / Neumotórax /
Neumomediastino.
• Falsas vías.
• Fístula traqueoesofágica.
• Broncoaspiración.
• Infección.
• Estenosis traqueal y subglótica.
• Traqueomalacia.
• Disfunción deglutoria.
• Cambios en la voz.
• Obstrucción o movilización de la cánula.
La incidencia de estenosis subglótica está
estrechamente relacionada con la presencia
de patología laríngea aguda. Si la duración
de la CT va a ser superior a 3 días, debe realizarse una traqueotomía reglada lo antes posible.
Como sucedía con la CT, estas contraindicaciones son relativas y habrá que valorar
el riesgo/beneficio de efectuar la TQ.
Técnica
Tanto en la técnica percutánea como en
la quirúrgica, la posición ideal es el decúbito dorsal con hiperextensión cervical, y el
paciente debe ser adecuadamente preoxigenado con oxígeno al 100%. Las referencias
anatómicas se palpan con la mano no dominante igual que se explicó para la cricotiroidotomía, después de una cuidadosa asepsia
de la piel del cuello.
Técnica percutánea.
Está especialmente indicada en los pacientes con necesidad de ventilación mecánica prolongada y limpieza de la vía aérea. Es
por tanto un procedimiento muy extendido en
las unidades de pacientes críticos, pues puede
realizarse sin necesidad de trasladar al paciente al quirófano (optimizando el tiempo y el
personal), y es mínimamente invasiva (menores complicaciones y morbilidad con respecto
a la técnica quirúrgica convencional).
Tiene algunas contraindicaciones particulares: absolutas (emergencias, masas en la
línea media del cuello, pacientes no intubados, niños) y relativas (coagulopatía incorregible, pacientes con PEEP superior a 20 cm
de agua).
Existen diferentes equipos comercializados, que difieren en la forma de realizar el
procedimiento; no obstante, los primeros pasos son comunes en todos ellos:
• Sedación y analgesia del paciente.
• Retirar el tubo endotraqueal hasta que
el neumotaponamiento quede por encima de las cuerdas vocales y entonces
hincharlo.
• Punción entre el 2º y el 3º anillo traqueales (puede hacerse previamente
una pequeña incisión el la piel), en sentido caudal, con una aguja 14G acoplada a una jeringa con suero. Se progresa
el catéter dentro de la tráquea y a través
de éste se introduce una guía metálica,
Traqueotomía (TQ)
Indicaciones
1. Situaciones no emergentes en que han
fallado o están contraindicados otros
métodos de control de la vía aérea.
2. Obstrucción respiratoria a nivel de
orofaringe, laringe o traqueal alta.
3. Necesidad de ventilación mecánica
prolongada (más de 7-10 días).
4. En asociación con procedimientos
quirúrgicos electivos (cirugía ORL o
maxilofacial).
La TQ nunca debe utilizarse como procedimiento de elección en situaciones de
extrema urgencia, pues el tiempo requerido
para su realización es de unos minutos (aún
en manos experimentadas), y el riesgo de
sangrado es mayor que en la CT (por la presencia de la glándula tiroides).
Contraindicaciones
1. Situaciones de emergencia.
2. Deformidades anatómicas (masas
cervicales, …).
3. Coagulopatía no corregida.
4. Lesiones tráqueo-bronquiales.
5. Inexperiencia del operador.
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Actualizaciones en anestesiología para enfermería
por la que se pasa un dilatador para separar las partes blandas.
• El procedimiento se continúa según el
dispositivo utilizado.
Es conveniente controlar la punción y la
entrada de la guía mediante fibrobroncoscopia. Siempre que se realice una TQ percutánea, el operador debería estar preparado y
disponer del material necesario para realizar
una TQ quirúrgica (ante complicación o fracaso de la técnica).
• Lesión de estructuras anatómicas: esófago, tráquea, nervios laríngeos recurrentes, elementos vasculares.
• Fístula traqueoesofágica.
• Infección.
• Estenosis subglótica y/o traqueal.
Como ya se mencionó previamente, la
TQ percutánea tiene un menor índice de
complicaciones que la técnica quirúrgica. La
complicación más frecuente es el sangrado,
seguido de la obstrucción de la vía aérea; la
infección del estoma es muy infrecuente. Se
han publicado, no obstante, casos de neumotórax, neumomediastino e inserción paratraqueal, con resultado de muerte.
Técnica quirúrgica.
La TQ quirúrgica puede realizarse bajo
anestesia general, sedación o con simple
anestesia local, y en pacientes intubados o
no. Tras la preparación del paciente, se realiza una incisión horizontal 1 o 2 cm por debajo del cricoides (vertical en caso de mayor
urgencia o de traumatismo laringotraqueal
abierto). Se diseca la fascia y se separan la
musculatura prelaríngea, quedando expuestos el cricoides arriba y el istmo tiroideo debajo, el cual puede rechazarse hacia arriba o
seccionarse.
Entonces, se realiza una incisión horizontal por encima del anillo traqueal elegido: 2º,
3º o 4º (una incisión alta expone a estenosis
subglótica, y baja a complicaciones vasculares), y se lleva verticalmente hacia abajo
atravesando el anillo. Si el paciente está intubado, se retira el tubo endotraqueal hasta
el borde superior de la ventana traqueal; en
este momento, se introduce la cánula de TQ
y se extuba al paciente. Se completa la hemostasia, se aproximan los bordes de piel y
se sujeta la cánula.
FIBROBRONCOSCOPIO
Qué es un fibrobroncoscopio
Simplificando, se trata de un instrumento
que gracias a la aplicación de los principios
físicos de la transmisión de la luz, la fibra de
vidrio y las leyes de la óptica, nos permite
iluminar y ver amplificada, con todo lujo de
detalles, el interior de la vía aérea. Algunos
fibrobroncoscopios cuentan con un canal de
trabajo, a través del cual se puede aspirar
secreciones, instilar sustancias (anestésicos
locales) y pasar guías para la toma de muestras. Permite guiar tubos endotraqueales y
bloqueadores bronquiales bajo visión directa
y es la técnica más segura y resolutiva en el
paciente con vía aérea difícil, ya que permite
la intubación endotraqueal (IOT) despierto o
bajo sedación.
Descripción del fibrobroncoscopio
Un fibrobroncoscopio posee tres secciones:
1. cuerpo: en el que distinguimos a su
vez cinco partes:
- palanca de control del movimiento de la punta,
- canal de trabajo,
- sistema óptico de control de dioptrías,
- visor por el que se puede realizar
una visión directa o conectar una
Complicaciones
Las complicaciones potenciales son numerosas:
• Hemorragia (precoz o tardía).
• Enfisema subcutáneo cervical / Neumotórax / Neumomediastino.
• Movilización u obstrucción de la cánula.
• Disfagia.
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Tema 6. Manejo de la vía aérea
cámara de vídeo, para realizar docencia,
- válvula y conexión de aspiración.
Ya en la unión entre cuerpo y el cordón de luz se encuentra la válvula
para óxido de etileno (EtO) que permite la salida de presión del fibrobroncoscopio durante la esterilización. Esta válvula debe permanecer
abierta o cerrada dependiendo del uso
que estemos dando al fibro.
2. cordón de inserción: es la parte más
delicada del fibrobroncoscopio. Su
longitud y grosor varía dependiendo
del fin para el que fue adquirido. Contiene las fibras que transmiten la luz,
las que transmiten la imagen, las que
realizan flexión-extensión de la punta
y el canal de trabajo. Es la parte que
contacta con el paciente.
3. cordón de luz: transmite la misma
desde una fuente de luz externa hasta
el extremo distal del fibro.
Existen fibrobroncoscopios “simplificados” que llevan la fuente de luz incorporada mediante una pila de litio,
siendo opcional la presencia de cordón de luz. Otros, sin embargo, necesitan de una fuente de luz a la que se
conectan mediante el cordón.
- Fármacos para sedación del paciente
(Midazolam®, Ultiva®) y para disminuir las secreciones (Atropina®).
Breve resumen de su funcionamiento
Una sencilla explicación del funcionamiento de este aparato, permite hacernos una
idea de lo delicado que ha de ser su manejo
y lo exigente que resulta su mantenimiento.
Con la descripción de la teoría ondulatoria de la luz, se logró transmitir luz a través
de fibras flexibles, o lo que es lo mismo, iluminar por conductos curvos. Este avance nos
permitió dar luz al interior de las cavidades
del cuerpo humano, lo siguiente sería recoger
la imagen y mostrarla al mundo. La fibra de
vidrio lo hizo posible. Se sabe que el vidrio
calentado se puede estirar hasta conseguir fibras de menos de 10 micrómetros de diámetro que siguen conservando sus propiedades
de transmisión óptica y luminosa. Cuando un
haz de luz entra en una de esas fibras por uno
de sus extremos, es transmitida hasta el otro
extremo siguiendo las leyes de la reflexión y
de la refracción de la luz. Para que nos entendamos, el haz de luz hace un movimiento
de zig-zag por el interior de la fibra de un
extremo a otro, y esta transmisión no precisa
que ambos extremos estén alineados. Cuantas más fibras tenga un fibrobroncoscopio,
mejor será la iluminación que proporcione.
Generalmente, poseen más de 6.000 fibras en
forma de haces incoherentes, es decir, no es
necesario que estén ordenadas. La rotura de
una de estas fibras, no digamos si son más,
se traduce en una imagen plagada de puntos
negros impidiendo la correcta visualización.
A través del conducto de inserción circulan
otras fibras que sí requieren un orden minucioso en su construcción, son las que se
encargan de la transmisión de la imagen,
constituyendo lo que se denomina un haz
coherente. Esta imagen es amplificada por
un sistema de lentes ópticas integradas en el
cuerpo y el canal de inserción del fibro.
Con esta sencilla explicación nos podemos hacer una idea clara de lo que le pasaría
al fibrobroncoscopio si un paciente lo mor-
Material necesario para intubación
con fibrobroncoscopio
- Xilocaína.
- 5 jeringas de 10 ml con lidocaína al 2%
1ml.
- Lubricante para el tubo endotraqueal y
el fibro.
- Sonda para administración del anestésico local durante la intubación (se introduce a través del canal de trabajo).
- Cánula VAMA o mordedor.
- Sonda de aspiración preparada por si
fuera necesaria.
- Cámara, cable de luz fría y monitor
para visualización de la intubación.
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Actualizaciones en anestesiología para enfermería
diera, se cayera al suelo o se golpeara. Debemos recordar que “su alma es de cristal” y
debe ser manipulado con muchísima delicadeza. Además, tiene un canal de succión-instilación por el que se aspiran secreciones, se
inyectan sustancias y se pasan guías de toma
de biopsia. Este canal, como cabe esperar,
es extremadamente fino, lo que aumenta las
posibilidades de obstrucción con secreciones
que se resequen. En caso de obstrucción del
canal, el fibrobroncoscopio dejará de aspirar
y ante la presencia de sangre o secreciones
perderemos la imagen. Por supuesto, debemos extremar su limpieza y desinfección por
el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas entre pacientes.
- Limpiar cuidadosamente con una gasa
humedecida todos los restos adheridos
al tubo de inserción.
- Limpieza: empleando una sustancia
jabonosa a temperatura media, se realiza aspiración convencional del agente limpiador por el canal de trabajo
presionando la válvula de aspiración
durante 5-10 segundos. Se aspira alternativamente solución y aire con el
fin de crear turbulencias y que la fuerza de arrastre sea mayor. También se
debe instilar sustancia jabonosa por el
puerto de entrada de guías al canal de
trabajo con jeringas de 50 ml. Con esta
maniobra, eliminamos el 99,9% de los
agentes patógenos y limpiamos el canal de trabajo, permitiendo que toda su
superficie tenga contacto con la solución desinfectante.
- Aclarar y secar con pistola de aire a
presión.
- Preparación para la inmersión:
• Fuentes de luz: no todos los fibros
pueden sumergirse por completo.
Aquellos que funcionen con batería,
se retirará y se tapará su conexión
con el casquillo de inmersión. Otra
posibilidad es sumergir con la batería puesta, en éste caso asegurarse
de que esté apagada y el casquillo de
alojamiento de la pila correctamente
apretado. En aquellos casos en los
que el cordón de luz no se pueda desmontar, no sumergir la conexión a la
fuente de luz.
• Test de fugas: consiste en detectar
la rotura de los materiales por pequeña que sea antes de sumergir el
fibrobroncoscopio. Una pérdida de
continuidad no detectada supondría
una filtración de solución desinfectante al interior del fibro y su rotura.
¿Cómo se realiza un test de fugas?:
- Conectar el manómetro detector de
fugas sobre la válvula para el óxido de etileno.
Cuidados y mantenimiento del fibrobroncoscopio
Una vez que el fibro ha cumplido con
su cometido y tenemos al paciente intubado,
lo primero que debemos hacer en el mismo
quirófano es introducir la punta del canal de
inserción en una botella de agua destilada
y succionar durante 5-10 minutos de forma
intermitente para arrastrar toda la materia orgánica que haya podido quedar en el canal de
succión. De esta manera evitaremos que se
seque y obstruya el canal. Con ésta sencilla
maniobra, y recordando que debemos tratarlo con mucho cuidado para no golpearlo ni
doblarlo en exceso, tenemos más que garantizada la vida de éste aparato.
Antes de retirarlo del quirófano debemos
estar muy seguros de que no lo volveremos a
necesitar con el mismo paciente, ya que los
procesos de limpieza, desinfección y esterilización se realizan fuera de quirófano y requieren su tiempo, arriesgándonos a que no
esté disponible. Es preferible esperar al final
de la intervención que apresurarse en su desinfección.
Fases para el correcto mantenimiento:
- Apagar y desconectar la fuente de luz.
No tocar el enchufe metálico del cordón de luz, ya que produce quemaduras.
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Tema 6. Manejo de la vía aérea
agua limpia y secarlo con aire a presión.
- Esterilización: supone la total aniquilación de posibles agentes patógenos. Se
realiza con óxido de etileno a 50-55º C.
Durante 25-35 minutos. Si no se han
secado correctamente todas las superficies, la esterilización resultará ineficaz.
Es importantísimo que la tapa respiradero de EtO esté colocada, es decir que
no esté cerrada porque sino el aumento
de presión y temperatura que produce
el óxido de etileno a esa temperatura
dañaría el fibrobroncoscopio. Nunca se
debe pasar de los 65º C. y jamás meterlo en el autoclave o llevarlo a ebullición.
Tras la esterilización, se requiere una
aireación de 72 horas a temperatura
ambiente o de 12 horas en una cámara
de aireación que no supere los 55º C.
- Insuflar aire hasta la zona verde
del manómetro, nunca llegar a la
roja.
- Mantener la presión 10 segundos:
si la presión del manómetro cae,
estando la conexión al fibro bien,
es que está dañado. Si permanece
estable, poner los tapones en el
canal de trabajo y de aspiración y
sumergir el fibro en una cubeta de
agua estéril durante 30 segundos.
La fuga se manifiesta por la salida
de burbujas. Si no salen burbujas,
podemos sumergir el fibro en la solución desinfectante.
- Desinfección: consiste en sumergir el
fibrobroncoscopio en una solución desinfectante con el fin de reducir la presencia de microorganismos en la medida de lo posible. Antes de sumergir el
endoscopio, desmontar la válvula de aspiración y el sello de entrada al canal de
trabajo. Deben limpiarse estas entradas
y la totalidad del canal de trabajo con
los cepillos especiales de cada marca y
modelo. El empleo de otro tipo de material ocasionaría daños en el aparato.
La desinfección se realiza con un agente
químico a una temperatura propia del
agente y siempre debe permanecer sumergido menos de una hora.
Los agentes químicos más utilizados
son:
• Glutaraldehído al 2%. El más tóxico,
aunque es el más utilizado. Duración
prolongada.
• Acido peracético. Se emplea en forma de polvo disuelto en agua a 35º
C. El menos duradero.
• Dióxido de clorine. Es el más rápido y el menos tóxico. Duración del
efecto intermedio.
Es importante conocer que este paso no
destruye esporas ni la totalidad de los
virus, por lo que será necesario realizar
un paso más para una asepsia total: la
esterilización. Antes debemos eliminar
todos los restos de detergente mediante
Actualmente se ha simplificado mucho el
procedimiento. La realización de cada uno de
estos pasos de forma correcta suponía no disponer del fibrobroncoscopio durante un largo
período de tiempo. Con un sistema fiable que
aúne la desinfección y la esterilización, simplificamos mucho el proceso para el personal
que lo realiza y disminuimos el tiempo en el
que el fibro no está disponible. Otra de las
ventajas es que se puede realizar de forma
automática. Se quitan todas las válvulas y se
conectan otras tubuladuras propias de cada
marca que cierran un circuito por el que circula la solución desinfectante, sin riesgo de
fugas y sin posibilidad de mojar la conexión
a la fuente de luz. El proceso se realiza de
modo automático y no es preciso controlar
el tiempo de la técnica y tampoco aclarar con
agua destilada, ya que lo hace sola. Al finalizar el ciclo de desinfección-esterilización
es preciso secar con aire a presión como en
la técnica convencional y reponer las válvulas que fueron retiradas. Esta técnica deja
al margen la válvula de EtO, simplificando
todo el procedimiento.
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Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Almacenaje y mantenimiento
Indicaciones: situaciones de emergencia
de la vía aérea; y electivos como: microcirugía laríngea, broncoscopias y endoscopias.
Las complicaciones pueden ser muy variadas: enfisema, neumomediastino, hematoma, etc.
Las contraindicaciones: obstrucción de
vía aérea. Debemos percibir en todo momento que hay fuga por boca; si no es así
corremos el riesgo de causar un barotrauma
pulmonar y neumotórax a tensión.
Tras haber sufrido todos los procesos anteriormente reseñados llega el momento de
guardar el fibrobroncoscopio en espera de
una nueva utilización. Las condiciones de
almacenamiento de los fibros son:
- Ambiente seco y bien ventilado.
- Evitar luz directa, temperaturas extremas y humedades.
- El tubo de inserción debe permanecer
recto y estirado.
- La palanca de manipulación en posición neutra.
- El cable de luz recto o ligeramente enrollado.
- Nunca se debe guardar en su maleta
durante periodos prolongados, sólo
está destinada al transporte.
Lo ideal es que permanezcan colgados
de un dispositivo, fabricado a tal uso en un
lugar conocido por todos, para una rápida
accesibilidad, pero sin mucho tránsito, para
evitar golpes y caídas accidentales.
Es recomendable acordar a la compra del
aparato, un contrato de mantenimiento. Es
interesante pactar con el fabricante la necesidad de que en caso de rotura total o avería
se reemplace nuestro fibro por otro el tiempo
que tarde la reparación. Del mismo modo,
se deben realizar revisiones anuales de cada
uno de los fibros de los que dispongamos con
el fin de identificar problemas precozmente y
evitar reparaciones costosas.
JET TRANSTRAQUEAL
CARRO DE VÍA AÉREA
Es una modalidad que nos proporciona
oxigenación mediante ventilación a alta frecuencia y volúmenes bajos.
Se realiza una punción del cartílago cricotiroideo en dirección caudal con un catéter del
nº 14 al que se conectará el ventilador jet.
Con este dispositivo conseguiremos una
buena oxigenación, pero no una buena ventilación (retención de CO2). La espiración es
pasiva.
A pesar de no existir un nivel de evidencia reconocido en cuanto a la importancia
de la preparación de material y paciente en
casos de intubación difícil y su repercusión
clínica, sí que hay acuerdo entre los expertos
en que cuanto mayor sea el grado de preparación previa mejores son los resultados que
se obtienen y menor la incidencia de riesgos
(última revisión de la ASA sobre el manejo
de la vía aérea difícil).
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Tema 6. Manejo de la vía aérea
8. Fibrobroncoscopio (FB) flexible,
Fuente de luz para FB.
9. Mascarilla facial para intubación fibróptica orotraqueal, y cánulas especiales (VAMA, mordedor) para el
mismo fin.
10. Mascarilla Laríngea clásica, ML Supreme, i-GEL, Fastrach (y TET para
ésta).
11. Equipo para la ventilación de urgencia no quirúrgica: Combitube (Sheridan), Manujet (VBM).
12. Equipo para acceso quirúrgico urgente de la vía aérea: cricotirotomía, traqueotomía.
13. Otros: Mordedores de boca, sondas
de aspiración de distintos calibres,
jankauer, esparadrapos, hojas de bisturí, lubricantes, pilas y luces de recambio para laringoscopio, adaptadores de TET y Luer-lock, etc.
14. Medicación específica.
No se puede estandarizar un patrón para
la distribución de los carros (y los fibrobroncoscopios), ya que debe adaptarse a las características de cada centro y a la distribución
de las distintas áreas donde se realicen procedimientos anestésicos, tanto en quirófanos
como en áreas alejadas. Se puede aprovechar
la distribución ya establecida para los carros
de asistencia a la parada cardiorrespiratoria
(RCP).
Existe la necesidad de tener habilitado un
carro, fácilmente desplazable, que contenga
todo el material necesario para resolver los
casos difíciles de la vía aérea. Deberá contener los instrumentos para llevar a la práctica
el algoritmo de vía aérea difícil, bien el de la
ASA o el del propio centro.
Dicho algoritmo lo ha de conocer todo el
personal que puede verse implicado en casos
de vía aérea difícil, y preferiblemente se ha
de haber ensayado su puesta en práctica. También conviene que esté dibujado el diagrama
de forma clara y en un lugar visible para poderlo seguir sin errores ni vacilaciones.
Los artículos de ésta lista son una sugerencia, el contenido del carro de intubación
difícil debe adecuarse a las necesidades, preferencias y habilidades específicas del centro
médico y sus especialistas.
1. Cánulas orofaríngeas de distintos tamaños.
2. Cánulas nasofaríngeas, Wendl
(RüSCH)
3. Ambú para adulto y pediátrico. Sistema Magyll.
4. Mascarillas faciales, varios tamaños.
5. Laringoscopio rígido (mango normal
y corto) con palas rectas de Miller y
curvas de Macintosh, de distintos tamaños. Pilas de repuesto. Laringoscopio de McCoy.
6. Tubos endotraqueales clasificados
por tamaño.
7. Guías o fiadores semirrígidos para
TET, de tipo Eschman (Portex), Frova, intercambiadores de TET denominada (Cook). Pinzas de Magill.
95
TEMA 7
Reanimación cardiopulmonar
Dra. Uria Azpiazu
El resultado de ambas revisiones (europea y americana) es prácticamente igual, destacando alguna diferencia que se expone más
adelante. En este tema nos basaremos en las
guías europeas sobre todo, haciendo pequeñas reseñas de las diferencias respecto a las
guías americanas. Inicialmente, resumiremos
los principales cambios respecto a las recomendaciones de las guías de 2005 (extraído
y traducido del “Resumen Ejecutivo” de la
Guías 2010 del ERC), para después exponer
en los temas 7.1 y 7.2.
GUÍAS 2010 PARA LA RESUCITACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP)
DEL CONSEJO EUROPEO DE RESUCITACIÓN - EUROPEAN RESUSCITATION COUNCIL (ERC)
El 31 de enero de 2010 se celebró en Dallas la conferencia del ILCOR (International
Liaison Committee of Resuscitation), el comité internacional encargado en la revisión
y evaluación de la información publicada en
la bibliografía mundial sobre la reanimación
cardiopulmonar y asistencia cardiovascular
de urgencia. Las revisiones se encargan a
grupos de expertos de todo el mundo que son
propuestos por los diferentes organismos que
componen el ILCOR, que son: AHA (American Heart Association), ERC (European
Resuscitation Council), Australian Resuscitation Council, Heart and Stroke Foundation
of Canada, Fundación Interamericana del
Corazón, New Zealand Resuscitation Council, Resuscitation Council of South Africa, y
el Resuscitation Council of Asia (que incluye actualmente a Japón, Corea, Singapur y
Taiwan).
El 18 de Octubre se publicó on-line el documento de consenso internacional (CoSRT)
con las últimas recomendaciones en reanimación cardiopulmonar y asistencia cardiovascular de urgencia. El European Resuscitation Council (ERC) y la American Heart
Association (AHA) han actualizado sus guías
de actuación on-line y, simultáneamente, las
han publicado en las revistas Resuscitation y
Circulation respectivamente.
PRINCIPALES CAMBIOS RESPECTO A LAS RECOMENDACIONES DE LAS GUÍAS DE 2005
SOPORTE VITAL BÁSICO
Los cambios en soporte vital básico
(SVB), desde las guías de 2005 incluyen:
-
97
Los operadores de los teléfonos de
emergencias deben ser entrenados para
interrogar a las personas que llaman,
con protocolos estrictos para obtener
información. Esta información debería
centrarse en el reconocimiento de la ausencia de respuesta y la calidad de la respiración. En combinación con la ausencia
de respuesta, la ausencia de respiración o
cualquier anomalía de la respiración deberían activar un protocolo del operador
para la sospecha de parada cardiaca. Se
enfatiza la importancia de las boqueadas o “gasping” como signo de parada
cardíaca.
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
-
Todos los reanimadores, entrenados o no,
deberían proporcionar compresiones torácicas a las víctimas de parada cardíaca.
Sigue siendo esencial hacer especial énfasis en aplicar compresiones torácicas de
alta calidad. El objetivo debería ser comprimir hasta una profundidad de al menos
5 cm y a una frecuencia de al menos 100
compresiones/min, permitir el retroceso
completo del tórax, y reducir al máximo
las interrupciones de las compresiones
torácicas. Los reanimadores entrenados
deberían también proporcionar ventilaciones con una relación compresionesventilaciones (CV) de 30:2. Para los reanimadores no entrenados, se fomenta la
RCP-con-sólo-compresiones-torácicas
guiada por teléfono.
Las guías americanas AHA 2010 también
hacen hincapié en la calidad de las compresiones torácicas, dado que, junto con
la desfibrilación precoz, es lo único que
ha demostrado reducir la mortalidad en
una parada cardiorrespiratoria (PCR).
Subrayan la importancia de realizar las
compresiones torácicas de alta calidad,
cuyas características son: ≥100compr/
min, profundidad adecuada (5cm), permitir expansión completa, reducir interrupciones, evitar exceso de ventilación.
Estas compresiones deberían realizarse tanto por reanimadores entrenados
como noveles. Han evidenciado que en
la población general existe una gran reticencia en actuar de manera precoz ante
una PCR presenciada, por no conocer
exactamente el algoritmo de resucitación
cardiopulmonar (RCP), demorando el
inicio de las maniobras de resucitación,
lo que empeora claramente el pronóstico. Por ello, han intentado simplificar
al máximo dicho algoritmo e intentar
reducir maniobras que a priori pueden
ser más dificultosas para reanimadores
no entrenados (comprobar respiraciones
efectivas, pulso, reticencia a realizar boca-boca…). De esta forma, en su algoritmo de SVB, se modifica el ABC primario
-
clásico y abogan por el “CAB”: ante un
paciente que no responde y no respira
(normal), no se debe intentar “observar,
escuchar, sentir” respiración, si no que
se debe examinar brevemente respiración como parte de la comprobación de
la PCR, antes de pedir ayuda y se deben
iniciar las compresiones (C-A-B), antes
que ventilación: los reanimadores legos
realizarán la RCP de “sólo manos”
(guiada por los operadores telefónicamente) y los reanimadores profesionales,
deberán comprobar el pulso en 10seg
(como valoración del C) y comenzar con
las compresiones torácicas, alternadas
con la ventilación en una cadencia de
30:2.
Los dispositivos con mensajes interactivos durante la RCP permitirán a los reanimadores una retroalimentación inmediata, y se anima a su utilización. Los datos
almacenados en los equipos de resucitación se pueden utilizar para supervisar y
mejorar la calidad de la realización de la
RCP y proporcionar información a los
reanimadores profesionales durante las
sesiones de revisión.
TERAPIAS ELÉCTRICAS: DESFIBRILADORES EXTERNOS AUTOMÁTICOS,
DESFIBRILACIÓN, CARDIOVERSIÓN Y
MARCAPASOS
Cambios más importantes en las guías
2010 del ERC para las terapias eléctricas:
- Se destaca a lo largo de estas guías la importancia de la realización temprana de
compresiones torácicas sin interrupciones.
- Mucho mayor énfasis en minimizar la
duración de las pausas antes y después
de las descargas; se recomienda continuar las compresiones torácicas durante la carga del desfibrilador.
- Se destaca también la reanudación inmediata de las compresiones torácicas tras
la desfibrilación; junto con la continuación de las compresiones durante la carga
98
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
-
-
-
-
del desfibrilador, la descarga de la desfibrilación se debería conseguir con una
interrupción de las compresiones de no
más de 5 segundos.
La seguridad del reanimador sigue siendo fundamental, pero en estas guías se
reconoce que el riesgo de daño de un
desfibrilador es muy pequeño, sobre todo
si el reanimador utiliza guantes. La atención se centra ahora en una rápida comprobación de seguridad para minimizar la
pausa pre-descarga.
Cuando se trata de una parada cardiaca
fuera del hospital, el personal de los servicios de emergencias médicas (SEM)
debería proporcionar RCP de calidad,
mientras se dispone de un desfibrilador,
se coloca y se carga, pero ya no se recomienda la realización de forma rutinaria
de un período previo de RCP (por ejemplo, dos o tres minutos) antes del análisis del ritmo cardiaco y la descarga. Para
algunos SEM que ya han implementado
completamente un período pre-determinado de compresiones torácicas antes de
la desfibrilación a sus pautas de actuación, dada la falta de datos convincentes
que apoyen o rechacen esta estrategia, es
razonable que continúen con esta práctica.
En las guías americanas AHA 2010,
sin embargo, continúan sugiriendo que
“puede ser conveniente practicar RCP
durante 1,5-3 min antes de intentar DF”.
Si durante el cateterismo cardiaco o en
el postoperatorio inmediato tras la cirugía cardiaca se produce FV / TV, puede
considerarse la administración de hasta
tres descargas consecutivas. Esta estrategia de tres descargas, también puede ser
considerada para una parada cardiaca por
FV / TV, cuando el paciente ya esté conectado a un desfibrilador manual.
Se estimula un mayor desarrollo de los
programas de DEA: es necesario un
mayor despliegue de los DEAs tanto en
áreas públicas como residenciales.
SOPORTE VITAL AVANZADO EN ADULTOS
Los cambios más importantes de las
guías ERC de 2010 en Soporte Vital Avanzado (SVA) incluyen:
- Mayor énfasis en la importancia de las
compresiones torácicas de alta calidad
mínimamente interrumpidas a todo lo
largo de cualquier intervención de SVA:
las compresiones torácicas son sólo brevemente detenidas para permitir intervenciones específicas.
• Mayor énfasis en el uso de “sistemas
de rastreo y alarma” para detectar el
deterioro del paciente y permitir el
tratamiento para prevenir la parada
cardiaca intrahospitalaria.
- Aumento de la atención a los signos de
alarma asociados con el riesgo potencial
de muerte súbita cardiaca fuera del hospital.
- Eliminación de la recomendación de un
período predeterminado de resucitación
cardiopulmonar (RCP) antes de la desfibrilación extrahospitalaria tras parada
cardiaca no presenciada por los servicios de emergencias médicas (SEM).
- Mantenimiento de las compresiones torácicas mientras se carga el desfibrilador - esto minimizará la pausa pre-descarga.
- Se disminuye el énfasis sobre el papel
del golpe precordial.
- La administración de hasta tres descargas
rápidas consecutivas (agrupadas) en la
fibrilación ventricular / taquicardia ventricular sin pulso (FV / TV) que ocurre
en la sala de cateterismo cardíaco o en el
período inmediato post-operatorio tras la
cirugía cardiaca.
- Ya no se recomienda la administración
de medicamentos a través de un tubo
traqueal - si no se puede conseguir un
acceso intravenoso, los fármacos deben ser administrados por vía intraósea
(IO).
- Durante el tratamiento de la parada cardiaca por FV / TV, se administra 1 mg de
99
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
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adrenalina después de la tercera descarga, una vez se han reiniciado las compresiones torácicas, y después cada 3-5 minutos (durante ciclos alternos de RCP).
Después de la tercera descarga también
se administran 300 mg de amiodarona.
Ya no se recomienda la utilización rutinaria de atropina en la asistolia ni en la
actividad eléctrica sin pulso (AESP).
Se reduce el énfasis en la intubación
traqueal precoz, salvo que se lleve a cabo
por reanimadores con alta pericia, con
mínima interrupción de las compresiones
torácicas.
Mayor énfasis en el uso de capnografía
para confirmar y vigilar de forma continua la posición del tubo traqueal, la calidad de la RCP y para proporcionar una
indicación precoz de la recuperación de
la circulación espontánea (RCE).
Se reconoce el papel potencial de la ecografía en el SVA.
Reconocimiento del potencial daño
causado por la hiperoxemia después de
conseguir la RCE: una vez que se ha establecido la RCE y la saturación de oxígeno en sangre arterial (SatO2) se puede
monitorizar de forma fiable (por pulsioximetría y/o gasometría arterial), la concentración de oxígeno inspirado se ajusta
para lograr una SatO2 de 94 - 98%.
Mucha mayor atención y énfasis en el
tratamiento del síndrome post-parada
cardiaca.
Reconocimiento de que la implementación de un protocolo de tratamiento
post-resucitación detallado y estructurado puede mejorar la supervivencia de
las víctimas de parada cardiaca tras la
RCE.
Mayor énfasis en el uso de la intervención coronaria percutánea primaria en
los pacientes apropiados (incluyendo los
comatosos) con RCE mantenida tras parada cardiaca.
Revisión de la recomendación sobre
el control de la glucosa: en adultos con
RCE mantenida tras parada cardiaca, de-
-
-
berían ser tratados valores de glucosa en
sangre >10 mmol/L (>180 mg/dL), pero
debe evitarse la hipoglucemia.
Utilización de la hipotermia terapéutica
incluyendo a los supervivientes comatosos de parada cardiaca asociada inicialmente tanto a ritmos no-desfibrilables
como a ritmos desfibrilables. Se reconoce
el menor nivel de evidencia para su empleo tras parada cardiaca por ritmo nodesfibrilable.
Reconocimiento de que muchos de los
predictores de mal pronóstico aceptados
en los supervivientes comatosos de una
parada cardíaca no son fiables, especialmente si el paciente ha sido tratado con
hipotermia terapéutica.
SOPORTE VITAL PEDIÁTRICO
Los cambios más importantes para el soporte vital pediátrico en estas nuevas guías
incluyen:
- Reconocimiento del paro cardiaco - Los
profesionales sanitarios no son capaces
de detectar de forma fiable la presencia
o ausencia de pulso en menos de 10 segundos en lactantes o niños. Deberían
buscar signos de vida y si están seguros
en la técnica, podrán añadir la palpación
del pulso para el diagnóstico del paro
cardíaco y decidir si deberían iniciar las
compresiones torácicas o no. La decisión
de iniciar la RCP debe ser tomada en
menos de 10 segundos. De acuerdo con
la edad del niño, se puede utilizar la comprobación del pulso carotídeo (niños),
braquial (lactantes) o femoral (niños y
lactantes).
En las guías americanas AHA 2010 también restan importancia a la necesidad
de comprobar el pulso ante una PCR
pediátrica, dado que resulta dificultoso
incluso para la mayoría de profesionales
no habituados al manejo de niños, lo que
demora la identificación de la PCR y el
inicio de las maniobras de RCP.
- La relación compresión-ventilación (CV)
utilizada en niños debe basarse en si están
100
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
-
presentes uno o más reanimadores. A los
reanimadores legos, que por lo general
solo aprenden técnicas con un solo reanimador, se les debería enseñar a utilizar una relación de 30 compresiones y 2
ventilaciones, igual que en las guías de
adultos, lo que permite a cualquier persona entrenada en SVB, resucitar niños con
una mínima información adicional. Los
reanimadores profesionales deberían
aprender y utilizar una relación CV de
15:2; sin embargo, pueden utilizar la
relación 30:2 si están solos, en particular si no están consiguiendo un número
adecuado de compresiones torácicas. La
ventilación sigue siendo un componente
muy importante de la RCP en paradas asfícticas. Los reanimadores que no puedan
o no deseen realizar ventilación boca-aboca deberían ser alentados a realizar al
menos RCP con sólo compresiones.
Incluso en los pacientes pediátricos, en
los que la principal causa de la PCR es
la hipoxia, las guías americanas AHA
2010 modifican el ABC primario clásico
del SVB como en el adulto, ya que priorizan el comienzo de las compresiones
torácicas de manera precoz, y abogan
por “CAB”: si un niño no responde y no
respira (normal), no se debe “observar,
escuchar, sentir” respiración, si no que
se debe examinar brevemente la respiración como parte de la comprobación del
PCR, antes de pedir ayuda, si procede, e
iniciar compresiones (C-A-B), antes que
ventilación: los reanimadores legos deberán realizar la RCP de “sólo manos”
(sólo compresiones torácicas guiadas
por operadores telefónicamente); los reanimadores profesionales, deberán comprobar el pulso en 10seg y comenzar con
las compresiones torácicas alternándolas con la ventilación, con una cadencia
de 15:2, si hay 2 reanimadores, y 30:2, si
es reanimador único.
Se hace hincapié en conseguir compresiones de calidad de una profundidad
adecuada con mínimas interrupcio-
-
-
101
nes para minimizar el tiempo sin flujo.
Hay que comprimir el tórax en todos
los niños por lo menos 1/3 del diámetro
torácico antero-posterior (es decir, aproximadamente 4 cm en lactantes y unos
5 cm en niños). Se enfatiza la descompresión completa subsiguiente. Tanto
para los lactantes como para los niños,
la frecuencia de compresión debería ser
de al menos 100 pero no mayor de 120/
min. La técnica de compresión para lactantes consiste en compresión con dos
dedos para reanimadores individuales
y la técnica con dos pulgares rodeando
el tórax para dos o más reanimadores.
Para niños más mayores, puede utilizarse
la técnica de una o dos manos, según las
preferencias del reanimador.
Al igual que en la RCP del adulto, en las
guías americanas AHA 2010 subrayan
la importancia de realizar compresiones
torácicas de alta calidad por parte de
todos los reanimadores: deben ser a un
ritmo de ≥100compr/min, profundidad
adecuada (4 y 5cm), permitir expansión
completa, reducir interrupciones, evitar
exceso de ventilación.
Los desfibriladores externos automáticos (DEAs) son seguros y eficaces cuando se utilizan en niños mayores de un
año. Para niños de 1-8 años se recomiendan parches pediátricos o un software
específico para atenuar la descarga de la
máquina a 50-75 J. Si no se dispone de
una descarga atenuada o una máquina de
regulación manual, puede utilizarse en
niños mayores de un año un DEA para
adultos sin modificar. Se han referido casos de uso con éxito de DEAs en niños
menores de 1 año; en el raro caso de producirse un ritmo desfibrilable en un niño
menor de 1 año, es razonable utilizar un
DEA (preferentemente con atenuador de
dosis).
Para reducir el tiempo sin flujo, cuando
se utiliza un desfibrilador manual, las
compresiones torácicas se continúan
mientras se aplican y cargan las palas o
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
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parches (si el tamaño del tórax del niño
lo permite). Las compresiones torácicas
se detienen brevemente, una vez que el
desfibrilador está cargado, para administrar la descarga. Por simplicidad y coherencia con las guías de SVB y SVA en
adultos, se recomienda para la desfibrilación en niños una estrategia de una sola
descarga con una dosis no creciente de 4
J/kg (de preferencia bifásica, pero la monofásica es aceptable).
Las guías americanas AHA 2010, recomiendan la primera desfibrilación se realice a 2J/kg, empleando para las siguientes
4J/kg de energía (incluso pudiendo aumentar, si precisa, hasta un máximo de 10J/kg).
Los tubos traqueales con balón pueden
ser utilizados con seguridad en lactantes
y niños pequeños y se debe comprobar
su presión de inflado. El tamaño del tubo
debería ser seleccionado mediante la
aplicación de una fórmula validada.
No está clara la seguridad y la utilidad
de emplear la presión cricoidea durante
la intubación traqueal. Por lo tanto, la
aplicación de presión sobre el cricoides
se debe modificar o suspender si impide
la ventilación o la velocidad y la facilidad
de la intubación.
La monitorización de dióxido de carbono espirado (CO2 ), idealmente por
capnografía, es útil para confirmar la
posición correcta del tubo traqueal y recomendable durante la RCP para ayudar
a evaluar y optimizar su calidad.
Una vez que la circulación espontánea se
restablece, la concentración de oxígeno
inspirado debería ajustarse para limitar
el riesgo de hiperoxemia.
La implementación de un sistema de respuesta rápida en un entorno de pacientes
pediátricos puede reducir las tasas de parada cardiaca y respiratoria y la mortalidad intrahospitalaria.
Los nuevos temas en las guías de 2010
incluyen canalopatías y varias circunstancias especiales nuevas: trauma, ventrículo único pre y post primera fase de
reparación, circulación post-Fontan e hipertensión pulmonar.
RESUCITACIÓN DE RECIEN NACIDOS EN
EL PARITORIO
Los principales cambios que se han efectuado en las guías de 2010 para la resucitación de recién nacidos son los siguientes:
- En recién nacidos sanos, se recomienda
retrasar 1 minuto la ligadura del cordón
umbilical, una vez que se ha producido
el parto. En recién nacidos deprimidos,
no hay actualmente suficiente evidencia
para recomendar el tiempo adecuado de
ligadura del cordón.
- La reanimación en paritorio se debe hacer con aire en los recién nacidos a término. Si a pesar de una ventilación efectiva, la oxigenación (idealmente guiada
por oximetría) no es aceptable, debería
considerarse el uso de una concentración
de oxígeno más elevada.
- En los recién nacidos prematuros, de
menos de 32 semanas de gestación, con
la utilización de aire puede no alcanzarse una adecuada saturación de oxígeno
como se ve en los niños a término. Por
tanto, debe utilizarse con prudencia la
mezcla aire-oxígeno (guiada por pulsioxímetro). Si no se dispone de mezclador
aire-oxígeno, se debe utilizar el dispositivo disponible.
- A los recién nacidos prematuros, con
edad de gestación inferior a 28 semanas, se les debe cubrir hasta el cuello
con una bolsa o sábana de plástico, sin
secarles, inmediatamente después del
nacimiento. La estabilización y demás
cuidados se realizarán bajo una fuente de
calor radiante. La cobertura se debe mantener hasta que se comprueba la temperatura después del ingreso en planta. La
temperatura del paritorio debe ser de al
menos 26ºC.
- La relación compresión: ventilación se
mantiene en 3:1 en la resucitación cardiopulmonar en paritorio.
102
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
-
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Si se aprecia líquido amniótico meconial, no se recomienda aspirar la nariz
y la boca del feto, mientras la cabeza se
encuentre todavía en el periné de la madre. Si el recién nacido esta hipotónico y
en apnea, es razonable visualizar orofaringe y aspirar. Puede ser útil la intubación traqueal y la aspiración si se dispone
de personal entrenado en esta práctica.
Sin embargo, si el intento de intubación
es prolongado o sin éxito, debe iniciarse
la ventilación con mascarilla, sobre todo
si hay bradicardia persistente.
Si es necesario administrar adrenalina la
vía recomendada es la intravenosa a una
dosis de 10-30 microgramos kg-1. Si se
utiliza la vía traqueal, es probable que se
necesite una dosis de 50-100 microgramos kg-1 para obtener un efecto similar al
de 10 microgramos kg-1 por vía intravenosa.
La detección de dióxido de carbono espirado, junto con la evaluación clínica, se
recomienda como el método más fiable
para confirmar la colocación adecuada
del tubo traqueal en neonatos con circulación espontánea.
En los recién nacidos a término o casi a
término con encefalopatía hipóxico - isquémica de evolución moderada a grave,
cuando sea posible, debería plantearse la
hipotermia terapéutica. Esto no afecta a
la resucitación inmediata, pero es importante para el cuidado post-resucitación.
103
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
TEMA 7.1.: REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR DEL ADULTO
La parada cardiorrespiratoria (PCR),
consistente en el cese de actividad mecánica cardiaca, se diagnostica ante la falta de
consciencia, pulso y respiración. El conjunto
de medidas aplicadas para revertir esta situación se denomina reanimación cardiopulmonar (RCP). Se distinguen dos niveles: soporte vital básico (SVB) y avanzado (SVA). En
el SVB se emplean métodos que no requieren tecnología especial: apertura de vía aérea, ventilación (boca-boca...) y masaje cardiaco. El SVA debe ser la continuación del
SVB. En el SVA se emplean el desfibrilador,
intubación orotraqueal, ventilación mecánica, canulación venosa y fármacos. Es importante conocer cuanto antes el diagnóstico y
pronóstico de la causa de la PCR para tratarla
y decidir si se deben continuar las maniobras
de resucitación.
Los objetios de este tema son:
1.- Conocimiento de las maniobras de soporte vital básico (SVB) y avanzado
(SVA).
Material ante una parada cardiorrespiratoria (PCR):
- Desfibrilador: funcionamiento y mantenimiento.
- Fármacos.
2.- Algoritmo RCP (ritmos chocables y no
chocables).
3.- Cuidados post-PCR.
4.- Algoritmo de la bradicardia.
- Marcapasos transcutáneo: funcionamiento.
SOPORTE VITAL BÁSICO (SVB),
DESFIBRILACIÓN (DF) Y SOPORTE VITAL AVANZADO (SVA)
mundo occidental. Entre los 35-65 años la
patología cardiovascular (especialmente el
Síndrome Coronario Agudo) representa la
primera causa de muerte súbita. Un tercio de
las personas que sufren un infarto agudo de
miocardio (IAM) fallece antes de la llegada
al hospital, y de ellos la mayoría lo hace en
la primera hora de comenzar la sintomatología y como consecuencia de presentar un
ritmo fatal (fibrilación ventricular -FV- o taquicardia ventricular sin pulso -TVSP-) pero
tratable (muchas víctimas podrían sobrevivir
si se iniciaran las maniobras de resucitación
mientras la FV está todavía presente, ya que
cuando el ritmo degenera a asistolia, las maniobras son menos eficaces). La única forma
de salvar esas vidas es mediante la desfibrilación (DF) precoz, dado que por cada minuto de retraso las posibilidades de éxito se
reducen en un 10-12% (la disminución de
la supervivencia es más gradual -3-4%/min
retraso- si se instauran precozmente las maniobras de resucitación -SVB-). Una vez el
paciente ingresa en el hospital, la incidencia
de FV tras un IAM es de 5%. En el medio intrahospitalario la causa más frecuente (69%)
de parada cardiorrespiratoria (PCR) es la NO
FV/TVSP, es decir, la asistolia o actividad
eléctrica sin pulso (AESP).
De este modo, la supervivencia en caso de
PCR deriva de la puesta en marcha de una
serie de pasos conocidos como CADENA
de SUPERVIVENCIA: la fortaleza de esta
cadena es proporcional a la fortaleza de cada
uno de sus eslabones (si se realizan correctamente, las posibilidades de supervivencia
tras una PCR presenciada extrahospitalaria
se aproximan al 50%; alrededor de un 7,6%
al alta hospitalaria). Está constituida por:
Las muertes por patología cardiovascular representan el 40% de todos los fallecimientos por debajo de los 40 años en el
104
1. Reconocimiento inmediato de la PCR
y activación del sistema de emergencias (SEM): acceso precoz a los Servicios de Emergencia.
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
2. Reanimación cardiopulmonar (RCP)
precoz [Soporte Vital Básico (SVB)
precoz]*.
3. Desfibrilación (DF) precoz, si estuviera indicado.
4. Reanimación cardiopulmonar (RCP)
avanzado precoz [Soporte Vital Avanzado (SVA)]*.
*El Soporte Vital Básico (SVB) incluye los
tres primeros eslabones de esta cadena (Reconocimiento de la PCR y activación del SEM, RCP y
Desfibrilación precoz); para simplificarlo desde el
punto de vista didáctico, emplearemos como sinónimos SVB y RCP básica por un lado, y SVA y
RCP avanzada por otro.
Así, al presenciar una parada cardiorrespiratoria, se debe solicitar ayuda y llamar
al Servicio de Emergencias cuanto antes, iniciando las maniobras de soporte vital básico
(SVB) o reanimación cardiopulmonar básica
lo más precozmente posible (antes de 4 minutos; se ha objetivado que el fallo de circulación durante 3-4 min deriva en un daño cerebral irreversible; la realización de masaje
cardiaco y ventilación hasta la llegada de la
DF permite mantener una perfusión cerebral
y coronaria, esta última de vital importancia
para que la DF sea eficaz, al mismo tiempo
que retrasa la natural evolución de la FV a
la asistolia). Antes de las guías ERC 2010,
se indicaba que en la PCR prehospitalaria
pero no presenciada, atendida por profesionales sanitarios con desfibrilador manual,
se debían dar 2 minutos de RCP (5 ciclos
30:2), antes de la DF. Desde la aparición de
las guías ERC 2010, cuando se trata de una
parada cardiaca fuera del hospital, el personal de los servicios de emergencias médicas
(SEM) debería proporcionar RCP de calidad,
mientras se dispone de un desfibrilador, se
coloca y se carga, pero ya no se recomienda
la realización de forma rutinaria de un período previo de RCP (por ejemplo, dos o tres
minutos) antes del análisis del ritmo cardiaco
y la descarga. Para algunos SEM que ya han
implementado completamente un período
predeterminado de compresiones torácicas
antes de la desfibrilación a sus pautas de actuación, dada la falta de datos convincentes
que apoyen o rechacen esta estrategia, es
razonable que continúen con esta práctica.
En las guías americanas AHA 2010, sin embargo, continúan sugiriendo que “puede ser
conveniente practicar RCP durante 1,5-3min
antes de intentar DF”. En cualquier caso, no
se debe retrasar la DF si la PCR es presenciada por profesionales o se da en el medio
hospitalario.
Por tanto, se debe colocar un desfibrilador en el paciente cuanto antes, ya que si la
desfibrilación (DF) estuviera indicada, ésta
se debería llevar a cabo antes de 5 minutos
(la DF precoz consigue en un alto porcentaje de casos un ritmo de perfusión: SVB+DF
antes de 3-5 min desde la PCR, aumenta la
supervivencia hasta 49-75%) e iniciar el soporte vital avanzado (SVA) o reanimación
cardiopulmonar avanzada antes de que transcurran 8 minutos. De ahí la importancia de
solicitar ayuda para que el SVA esté disponible lo antes posible (el abordaje venoso, la
manipulación de la vía aérea, la oxigenoterapia, la fiuidoterapia, los antiarrítmicos... permiten los cuidados cardiológicos avanzados
posteriores).
Las nuevas guías europeas del 2010
(ERC 2010) subrayan la importancia de los
cuidados integrados postparo cardiaco y reflejan la necesidad de desarrollar un protocolo que agrupe todas las medidas necesarias
para intentar mejorar la supervivencia de
los pacientes que recuperan la circulación
espontánea tras una PCR. Las guías americanas AHA 2010 van más allá e incluyen
estos cuidados postparo en un 5º eslabón en
la cadena de supervivencia. Estos cuidados
incluyen: la optimización de la función car-
105
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
diopulmonar y perfusión vital de órganos, el
manejo de los síndromes coronarios agudos
e implementar estrategias para prevenir y
manejar la disfunción de órganos. Más adelante se hará una pequeña reseña sobre las
medidas a adoptar en los cuidados post-PCR.
Por tanto, el SVB y SVA salvan vidas de
víctimas en paro cardiaco y/o respiratorio, si
son aplicados dentro de los límites de tiempo mencionados, dado que la primera causa
de paro cardiaco en el adulto es la fibrilación
ventricular (FV) o taquicardia ventricular
sin pulso (TVSP), y cada minuto en esta situación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10-12%, lo que hace que a los
10-15 min del inicio del paro, si el paciente
no recibe una DF, las posibilidades de supervivencia sean mínimas, incluso recibiendo
precozmente el SVB (tras 12 minutos desde
la PCR, la supervivencia sin DF precoz se
reduce hasta a un 2%).
En las nuevas guías también se subraya la necesidad de crear ante una PCR una
“Gestión de Recursos de Crisis” (Crisis Resource Management, CRM), donde exista
una persona responsable del caso que ejerza
un liderazgo y mantenga una comunicación
constante entre todos los profesionales que
estén atendiendo la PCR, preferiblemente sin
realizar procedimientos técnicos, guiando la
reanimación de manera global.
En este capítulo, nuestro objetivo es dar
a conocer la actuación ante una parada cardiorrespiratoria en el adulto en el contexto
intrahospitalario, y más específicamente, en
el contexto de un quirófano o una unidad de
Reanimación. Inicialmente se explicará cada
eslabón de la cadena de supervivencia, para
en el segundo punto desarrollar el Algoritmo
Universal de la PCR, cuidados post-PCR y el
algoritmo de bradicardia.
Finalmente, se mencionan brevemente en
el tema 7.2 las maniobras de SVB y SVA en
el paciente pediátrico.
Soporte vital básico (SVB) precoz
El objetivo del SVB es mantener una adecuada ventilación y circulación hasta que se
realicen las acciones necesarias para revertir
la causa de la parada cardiorrespiratoria. El
fallo de la circulación durante 3-4 minutos
llevará a un daño cerebral irreversible. Cualquier retraso en instaurar el SVB reducirá
las posibilidades de éxito. Las posibilidades
de supervivencia son mayores para aquellos
pacientes con fibrilación ventricular de base,
pero el éxito de resucitación depende de la
accesibilidad rápida a un desfibrilador y de
la instauración inmediata del SVB, para el
cual no se necesita ningún equipamiento (las
maniobras de RCP tras una PCR mantienen
el flujo cardiaco y cerebral, y hacen que la
probable desfibrilación sea más efectiva).
106
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Ante una parada cardiorrespiratoria
(PCR) presenciada, monitorizada, que hayan
transcurrido menos de 10 seg y el desfibrilador no esté a mano, estará indicado el golpe
precordial. Sólo es eficaz dentro de los primeros 30 seg de la PCR y se realizará con el
puño cerrado, de forma vigorosa y en la zona
central del esternón. El golpe precordial es
un “desfibrilador” de baja energía (20-25 Julios). En caso de asistolia o bloqueo aurícula- ventricular (A-V) severo, el golpe precordial a la izquierda del esternón puede servir
de marcapasos, dado que su energía externa
puede producir la despolarización cardiaca.
Si no existe disponibilidad de marcapasos y
el golpe precordial se acompaña de latido en
el ECG con pulso, se puede continuar con
este sistema hasta la llegada de marcapasos.
Sin embargo, habitualmente no es la circunstancia con la que nos encontramos (en
las guías ERC 2010 restan eficacia a esta maniobra: la descartan en PCR no presenciada
y en presencia de un desfibrilador, y nunca
debe retrasar el inicio de las maniobras de
RCP), por lo que procederemos a comprobar
si la víctima responde (movilizar a la víctima desde los hombros y preguntarle si se
encuentra bien).
Si la víctima responde, mantener la posición en que ha sido encontrado, asegurarse
de que no existe ningún peligro, averiguar
qué le ha sucedido y preguntarle de manera
frecuente cómo se encuentra.
Si la víctima no responde, se debe pedir
ayuda. Sin embargo, a pesar de que es esencial que los reanimadores consigan ayuda tan
pronto como sea posible, es importante saber
cuándo se debe solicitar. Cuando hay más de
un reanimador disponible, independientemente de que la víctima sea un adulto o un
niño, uno de ellos debe comenzar la resucitación mientras el otro va a buscar ayuda en
el momento en el que se ha comprobado que
el paciente no respira. Si hay un solo reanimador y la víctima es un adulto, el reanimador deberá dar por supuesto que la causa más
probable de la PCR sea de origen cardiaco y,
una vez comprobado que el paciente no respira, deberá ir a buscar ayuda (esta decisión
puede verse influida por la disponibilidad de
los servicios médicos de emergencia). Sin
embargo, si la causa probable de inconsciencia es un problema respiratorio (como
en niños, bebés, en casos de ahogamiento o
asfixia), el reanimador debe llevar a cabo la
resucitación durante 1 min aproximadamente antes de ir a buscar ayuda (existe alguna
excepción, como se verá más adelante).
Si el paciente está inconsciente, tras pedir
ayuda, se debe colocar al paciente en decúbito supino e iniciar el algoritmo del ABC
primario:
A: para la apertura de la vía aérea, existen maniobras (frente-mentón, tracción
mandibular ante sospecha de lesión columna cervical) y dispositivos (guedel, cánula
nasofaríngea) que ya han sido explicados
en temas previos. Se debe proceder a la extracción de cuerpos extraños de la vía aérea
sólo si el paciente presenta respiraciones no
efectivas, o en el contexto de obstrucción de
vía aérea / atragantamiento, es decir, no de
forma rutinaria; se realizará intentando extraer los cuerpos extraños visibles, sin hacer
un barrido digital a ciegas (en el contexto de
quirófano y Reanimación, lo más probable
es que la obstrucción sea por secreciones
en vía aérea). Por tanto, si el paciente está
intubado, se debe comprobar que el tubo endotraqueal está permeable para asegurar la
adecuada ventilación del paciente.
107
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
B: una vez permeabilizada la vía aérea,
para saber si el paciente respira de manera
adecuada, se deben escuchar los sonidos respiratorios en su boca, ver los movimientos del
tórax y sentir la respiración poniendo la mejilla en la boca del paciente. No deben transcurrir más de 10 seg durante la comprobación
(debido a la mayor importancia del inicio
precoz de las compresiones). Si el paciente
está intubado, serán el respirador y el pulsioxímetro quienes orienten sobre si la respiración es la adecuada. En los primeros minutos
tras una PCR, el paciente puede presentar una
respiración agónica, no efectiva, que no debe
considerarse una respiración normal: ante la
duda de si se trata de una respiración efectiva, considerar como no efectiva.
En las guías ERC 2010, se insiste mucho
en la detección precoz de la PCR sobre todo
en el contexto extrahospitalario: se aboga
por una adecuada instrucción de los operadores de teléfono de Emergencias para que
ante ausencia de respuesta, respiración o presencia de respiración anómala (agónica, boqueadas-“gasping”-), activen el protocolo de
sospecha de PCR (las respiraciones agónicas
están presentes en los primeros minutos del
40% de las PCR). Una vez activada y en
presencia de un reanimador no profesional,
los operadores deben ser capaces de guiar
telefónicamente las compresiones torácicas
para realizar una “RCP con sólo compresiones torácicas guiada por teléfono” o “RCP
sólo manos”, como lo denominan en Estados
Unidos.
En algoritmos previos al año 2005, si el
paciente no respiraba, se indicaba dar 2 respiraciones boca a boca lentas y efectivas,
haciendo que con cada una de ellas el pecho
se elevara y descendiera (máximo 5 intentos para conseguir 2 respiraciones efectivas,
pasando a comprobar la circulación posteriormente, incluso sin haber obtenido éxito
en lograr 2 respiraciones efectivas). Sin embargo, desde el algoritmo ERC 2005, ante
la ausencia de respiración espontánea del
paciente, se indica iniciar el masaje cardia-
co/respiraciones con una cadencia de 30:2,
incluso sin comprobar la existencia de pulso.
Esto último es debido a que se ha observado
que el tiempo empleado en la comprobación
del pulso carotídeo por personas no adiestradas es excesivo (mayor de 10 seg), por lo que
en ausencia de signos de circulación (signos
de vida) como la existencia de una respiración normal, tos o movimientos de la víctima, se deberá iniciar el masaje cardiaco con
las respiraciones (30:2). Las guías americanas AHA 2010 y el ILCOR modifican estas
recomendaciones (ver más adelante).
Si el paciente respira, pedir ayuda (si no
se ha hecho hasta ahora) y chequear al paciente continuamente para corroborar que no
pierde la ventilación espontánea.
C: por tanto, las personas adiestradas,
ante un paciente sin signos de vida (movimiento, respiración normal o tos), deberán
intentar palpar el pulso carotídeo, invirtiendo
como máximo 10 seg en esta acción.
En los casos en que el paciente esté monitorizado, no sólo se observará la actividad
eléctrica del corazón en la pantalla del monitor, dado que existe la posibilidad de que
el paciente se encuentre en una actividad
eléctrica sin pulso (AESP), una taquicardia
ventricular sin pulso (TVSP) o en fibrilación
ventricular (FV), sino que también se intentará encontrar pulso carotídeo y/o se observará la onda de pulso del pulsioxímetro, en
108
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
el caso de que el paciente tenga colocado el
saturómetro. Si la onda de pulso aparece en
pantalla y tiene una morfología adecuada,
indicará existencia de pulso (ver imagen de
hasta que la víctima empiece a respirar,
comprobando los signos de circulación
cada 10 respiraciones (o 1 vez por minuto), empleando para ello menos de 10 seg
cada vez. Si el paciente comienza a respirar, deberemos mantenerlo vigilado.
morfología adecuada de onda de pulso del pulsioxímetro).
c) paciente NO RESPIRA y NO TIENE
pulso: iniciar compresiones cardiacas y
respiraciones, con una relación de 30:2
(empezar con las compresiones cardiacas). En el caso de que el paciente esté
intubado, se mantendrá un ritmo de 100
compresiones por minuto (por lo general, con una frecuencia respiratoria en el
respirador de 8-10 rpm; incluso las guías
americanas AHA 2010 hablan de emplear
una frecuencia de 6-8 rpm para evitar la
hiperventilación, que aumente la presión
intratorácica y disminuya el retorno venoso).
Las personas no adiestradas, ante un paciente sin signos de vida (ausencia de movimientos, respiración normal y tos), deberán
iniciar las maniobras de RCP (iniciando las
compresiones torácicas), hasta que una persona experimentada valore al paciente o éste
presente signos de vida.
Tras el ABC primario, existen 3 posibilidades:
a) paciente RESPIRA y SÍ TIENE pulso
(o presenta signos de vida): vigilancia y
valoración inmediata, administrando oxígeno, monitorizando ECG, SatO2 y canalizando una vía venosa.
b) paciente NO RESPIRA y SÍ TIENE
pulso: se deben iniciar respiraciones, a un
ritmo de 10-12 respiraciones por minuto,
Tal y como se ha mencionado previamente, las guías americanas AHA 2010 han
realizado cambios en el ABC primario, y
abogan por “CAB”: ante un paciente que no
responde y no respira (normal), no se debe
intentar “observar, escuchar, sentir” respiración, sino que se debe examinar brevemente
la respiración como parte de la comprobación de la PCR (recomiendan que, a la vez
que se valoran los signos de paro cardiaco, se
examine la respiración), antes de pedir ayuda, y se deben iniciar las compresiones (CA-B), antes que la ventilación (desaparecen
del algoritmo la apertura de vía aérea y las 2
109
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
ventilaciones de rescate; las guías europeas
ERC 2010 también han eliminado las 2 ventilaciones de rescate, pero mantiene la apertura de la vía aérea -A-, y valoración de la
respiración -B-, tras comprobar que la víctima no responde: si el paciente no respira, se
iniciarán igualmente las maniobras de RCP
30:2 comenzando con las compresiones torácicas): los reanimadores legos realizarán la
RCP de “sólo manos” (guiada por los operadores telefónicamente) y los reanimadores
profesionales, deberán comprobar el pulso
en 10seg y comenzar con las compresiones
torácicas, alternadas con la ventilación en
una cadencia de 30:2. ILCOR también elimina de sus recomendaciones la indicación de
“observar, escuchar y sentir la respiración”.
Estas modificaciones se basan en múltiples
estudios, que demuestran que el retraso o la
interrupción de las compresiones torácicas
disminuyen la supervivencia).
Maniobras RCP: Compresiones torácicas
y respiraciones
Para la adecuada realización de las compresiones torácicas, las guías ERC 2005 ya
indicaban la colocación del talón de las manos entrelazadas del reanimador en el centro del esternón, en lugar de a 2 dedos de
distancia del apófisis xifoides esternal, tal y
como se venía haciendo hasta entonces, intentando facilitar la localización del lugar de
compresión, colocándose el reanimador verticalmente sobre la víctima. Con los brazos
rectos, se debe comprimir el esternón para
hacerlos descender unos 4 o 5 cm. Debe asegurarse que no se ejerza presión sobre las
costillas del paciente, ni sobre la parte superior del abdomen o inferior del esternón.
La compresión y descompresión deben tener
la misma duración (es importante permitir la
reexpansión torácica, dado que el gradiente
negativo en la caja torácica mejora el retor-
110
no venoso). Puede servir de ayuda contar en
voz alta. El ritmo de compresión debe ser de
100 comp/min, comprobando la existencia
de pulso sólo si el paciente presenta signos
de vida (respiración normal, movimientos,
tos). En las guías ERC 2010, insisten en que
todos los reanimadores, entrenados o no,
deberían proporcionar compresiones torácicas a las víctimas de parada cardiaca. Sigue
siendo esencial aplicar compresiones torácicas de alta calidad (no modifican características respecto 2005). El objetivo debería ser
comprimir hasta una profundidad de 4-5 cm
(sin superar 6cm) y a una frecuencia de al
menos 100 compresiones/min (sin superar
120 comp/min), permitir el retroceso completo del tórax y reducir al máximo las interrupciones de las compresiones torácicas. Los reanimadores entrenados deberían
también proporcionar ventilaciones con una
relación compresiones-ventilaciones (CV)
de 30:2. Para los reanimadores no entrenados, se fomenta la RCP-con-sólo-compresiones-torácicas guiada por teléfono.
Las guías americanas AHA 2010, tal
y como se ha mencionado anteriormente,
también hacen hincapié en la calidad de
las compresiones torácicas, introduciendo
matices nuevos a las características, siendo
necesario para que sean de alta calidad realizarlas a un ritmo de ≥100compr/min, profundidad adecuada (al menos 5cm), permitir
expansión completa, duración similar entre
compresión-expansión, reducir interrupcio-
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
nes entre ciclos (<10 seg), evitar exceso de
ventilación.
Ambas guías coinciden en que lo único
que ha demostrado un aumento en la supervivencia de los pacientes en PCR es la realización de maniobras de RCP de alta calidad
y la DF precoz.
En los pacientes no intubados, la respiración se debe llevar a cabo a través de la
técnica del boca-boca, la cual se debe realizar garantizando la extensión de la cabeza y la elevación de la barbilla del paciente,
apretando la parte blanda de la nariz del paciente con los dedos índice y pulgar de la
mano colocada sobre la frente. Se abre la
boca del paciente manteniendo elevada la
barbilla y con los labios del reanimador se
sella la boca, soplando dentro de la misma
a ritmo constante mientras se observa la elevación del tórax (la insuflación debe durar
1 seg; hasta ahora se decía que el volumen
de cada insuflación debía ser de 10 ml/kg en
un adulto; no obstante, se ha observado que
volúmenes corriente de 500-600ml, es decir
6-7 ml/kg, pueden mantener de manera efectiva la oxigenación y ventilación durante la
RCP, disminuyendo el riesgo de hiperventilación y distensión gástrica). Tras apartarse
el reanimador, manteniendo la apertura de
la vía aérea se debe comprobar que el pecho del paciente desciende, dejando salir el
aire (2-4 seg; por lo tanto en cada minuto se
produce una secuencia de 10 respiraciones;
las 2 respiraciones no pueden durar más de
5 seg). Si se tiene dificultad para conseguir
una respiración efectiva, se debe comprobar de nuevo la boca del paciente (retirando
cualquier obstrucción), la extensión adecuada de la cabeza y la elevación de la barbilla.
Las guías europeas ERC 2010 y americanas
AHA no recomienda usar la presión cricoidea de manera habitual, ya que podría
dificultar la ventilación (o la colocación de
dispositivos avanzados en la vía aérea, como
parte del SVA).
Hay situaciones en las que puede ser preferible la ventilación boca-nariz: cuando la
ventilación boca-boca es técnicamente difícil (ausencia de dientes...), si hay una obstrucción en la boca que no puede liberarse
o la boca está seriamente dañada, durante
el rescate de una víctima del agua (contexto
extrahospitalario: una mano sujeta al ahogado y no puede taparse la nariz)... Para ello,
tras liberar la nariz del paciente y cerrar la
boca, se debe sellar la nariz con la boca del
reanimador, y se debe respirar de la misma
forma que en la técnica boca-boca.
A pesar de la relativa seguridad de la ventilación boca-boca, varios estudios indican
que hay un número importante de rescatadores que son reacios a realizarla. Hay evidencia de que es mejor realizar compresiones
exclusivamente a no hacer nada durante un
SVB (durante los primeros minutos desde
una parada cardiaca no asfíctica, el contenido de oxígeno en sangre permanece elevado y el transporte de oxígeno al miocardio
y cerebro dependen más del gasto cardiaco
que del oxígeno de los pulmones, por lo que
inicialmente la ventilación es menos importante que las compresiones cardiacas; las reservas de oxígeno se agotan en 2-4 min). De
esta forma, en las guías ERC 2010 se propone realizar “RCP con sólo compresiones
torácicas guiadas por teléfono” en el caso de
reanimadores no profesionales. Esto puede
combinarse con la tracción mandibular para
111
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
permeabilizar la vía aérea. En el contexto
intrahospitalario existirá la posibilidad de
emplear mascarillas faciales con ambú u
otros dispositivos similares. En el momento actual, no existe evidencia suficiente para
recomendar suprimir las ventilaciones en la
RCP para profesionales de la salud, aunque
algunos estudios avalan que la ventilación
pasiva con apertura de la vía aérea y administración de oxígeno con mascarilla que se
consigue administrando compresiones de
forma no interrumpida durante los primeros
seis minutos de RCP extrahospitalarias podría aumentar la supervivencia.
En el caso de 2 reanimadores, al combinar el masaje cardiaco con las respiraciones
(30:2), durante las respiraciones el reanimador responsable del masaje cardiaco debe
dejar de ejercer toda la presión sin perder
el contacto entre las manos y el esternón, y
tras las respiraciones, debe reiniciar el masaje (cabe recordar que es preferible que cada
reanimador trabaje a un lado de la víctima).
Es recomendable intercambiar posiciones
cada 2 minutos para prevenir la fatiga. En
el caso de un único reanimador, tras las 30
compresiones, deberá extender la cabeza
del paciente, levantando la barbilla mientras
realiza las 2 respiraciones, volviendo a colocar posteriormente sin demora las manos en
la posición correcta sobre el esternón para
continuar con el masaje.
Las posibilidades de restablecer un ritmo eficaz con las maniobras de SVB son
remotas; por ello no se debe perder tiempo
durante las mismas en buscar pulso. Sin
embargo, si el paciente tose, hace algún
movimiento o intenta respirar de manera espontánea (presenta signos de vida), el reanimador deberá buscar signos de circulación
(pulso), empleando menos de 10 seg en ello;
EN NINGÚN OTRO CASO DEBE INTERRUMPIRSE la resucitación en el SVB
(excepto para desfibrilar; al iniciar el SVA,
sólo se interrumpirán las maniobras de RCP
para evaluar el ritmo tras 2 min de RCP y, en
ocasiones, para intubar al paciente, como se
verá más adelante).
Cuando las compresiones torácicas se
realizan durante una parada cardiaca, la presión de perfusión coronaria sólo asciende
de manera gradual, siendo más alta tras 30
compresiones que tras 15. Con cada pausa
de ventilación, la presión de perfusión desciende con rapidez. Hacen falta después varias compresiones antes de que se restablezca el nivel anterior de perfusión coronaria y
cerebral. En cuanto a lo que se refiere a la
circulación, una relación compresión: ventilación de 30:2 tiene, por tanto, más posibilidades de ser eficaz que una de 15:2. También
hay evidencia de un mejor resultado para la
víctima de parada cardiaca si se le proporciona un número más elevado de compresiones torácicas durante la RCP, incluso si es a
expensas de una cifra inferior de ventilaciones. Por ello, desde las guías ERC 2005 se
recomienda una relación entre las compresiones y respiraciones de 30:2, en lugar de
15:2, y en las guías de 2010, se insiste en
interrumpir lo menos posible las compresiones cardiacas.
Por tanto, el masaje cardiaco (con respiraciones) debe ser precoz (<4min), ininterrumpido, eficaz (PAS 80 ó PAM 40),
manteniendo la relación a 30:2, rítmico (100
comp/min, algo menos de 2 compresiones
por segundo, es decir, 5 ciclos de 30:2 en
2 minutos), con posibilidad de emplearlo
como función de marcapasos (como se ha
mencionado, las compresiones cardiacas
pueden actuar de marcapasos externo, como
paso intermedio hasta la obtención de uno).
Se debe continuar con el masaje hasta
que llegue la ayuda (y se empiece con el
SVA), el paciente respire o muestre otros
signos de circulación (signos de vida: tos,
movimientos, respiración) o el reanimador
esté exhausto. Sin embargo, se debe prolongar más allá de 20 min siempre que estemos
ante un niño, una situación de hipotermia,
intoxicación o electrocución.
112
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Desfi brilación (DF) precoz
En el algoritmo del ABC primario, la D
corresponderá a la DESFIBRILACIÓN precoz.
a) Mecanismo de Desfibrilación (DF)
Para entender la DF es necesario entender la circulación cardiaca normal. El marcapasos natural del corazón es el nodo sinoauricular, situado en la aurícula derecha,
el cual inicia el impulso eléctrico 60 a 100
veces/min, que se propaga por ambas aurículas, despolarizándolas (onda P en ECG),
continuando el impulso por el nodo aurículoventricular, donde disminuye la velocidad de
conducción para permitir que la sangre fluya
de las aurículas a los ventrículos. El impulso
continúa por el haz de His y finalmente por
las fibras de Purkinje, provocando la despolarización ventricular, con la consiguiente
contracción del músculo cardiaco y aparición
del pulso (complejo QRS en ECG). Después,
viene un breve periodo refractario, durante el
cual las células cardiacas no son capaces de
responder a ningún impulso eléctrico y que
incluye la despolarización y la fase inicial
de repolarización (periodo refractario absoluto: desde inicio de QRS hasta principio de
la onda T en ECG). Seguidamente tiene lugar el periodo refractario relativo, en la que
las células pueden responder a un estímulo
fuerte (empieza en la pendiente positiva de
la onda T). El final de la repolarización ventricular se da cerca del pico de la pendiente
negativa de la onda T (fase supernormal de
la conducción ventricular, cuando las células
pueden responder a estímulos eléctricos de
menor intensidad).
Algunas células miocárdicas tienen la
capacidad de generar un impulso eléctrico
(propiedad de automaticidad). La actividad
cardiaca es comandada por la que tiene mayor frecuencia automática (normalmente el
nodo sino-auricular), pero si éste falla en generar el impulso, otros focos de células con
automaticidad, aunque con una frecuencia
menor, actúan como mecanismo de respaldo para mantener la actividad del corazón.
Así, el corazón tiene muchos marcapasos
potenciales de seguridad; sin embargo, estos marcapasos pueden dispararse de manera
prematura y producir una contracción ectópica, aún cuando el nodo sino-auricular esté
funcionando correctamente. En el corazón
normal, estos impulsos prematuros son bien
tolerados y el nodo sino-auricular retoma el
control. Pero en un corazón enfermo, estos
impulsos pueden causar la aparición de una
FV/TV (se produce una contracción muy rápida y anárquica de las fibras ventriculares),
siendo el corazón incapaz de bombear sangre
al cuerpo y de generar pulso.
Ante esta situación, la única medida
efectiva es la DF eléctrica, que consiste en
la aplicación de un pulso breve (choque) de
corriente eléctrica que atraviesa el corazón,
promoviendo la despolarización forzada simultánea del 75-90% de las fibras musculares cardiacas, las cuales cuando regresen al
estado de reposo, estarán en condiciones de
responder al marcapasos natural y así restaurar el sincronismo y el bombeo de sangre.
Este choque será aplicado a través del tórax mediante 2 palas o adhesivos (pegatinas).
b) Colocación de las palas o pegatinas
para la Desfibrilación
Tanto las palas como las pegatinas se
puede colocar en posición anterolateral (la
más frecuente) o anteroposterior:
113
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
b.1. Posición anterolateral:
- Pala o pegatina esternal: se colocará en
el esternón o en la zona infraclavicular
derecha.
- Pala o pegatina del ápex: en el centro de
la línea medio axilar izquierda.
La línea imaginaria que une ambas palas o pegatinas debe ser de al menos 10
cm, con el objetivo de optimizar la corriente de DF.
c) Tipos de Desfibriladores
c.1. Desfibriladores de onda monofásica:
Las ondas monofásicas emiten corriente
en una dirección, por lo que requieren
más energía para que el choque sea eficaz. Normalmente, el segundo choque
suele ser más efectivo porque disminuye la impedancia (resistencia) torácica.
b.2. Posición anteroposterior:
- Pala o pegatina esternal: porción izquierda del precordio.
- Pala o pegatina del ápex: región infraescapular izquierda.
Se debe recordar que en la mayoría de
los casos, el desfibrilador lleva conectadas las palas, por lo que si se quieren
emplear las pegatinas (las cuales son
más eficaces para la DF), se deberán
desconectar las palas y enchufar las pegatinas.
114
c.2. Desfibriladores de onda bifásica:
Las ondas bifásicas fluyen en una dirección positiva durante un periodo
específico. Después, la corriente se
invierte y fluye en dirección negativa
durante los milisegundos restantes. Estas ondas han demostrado ser superiores a las monofásicas para la DF con
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
desfibriladores implantables, ya que su
bidireccionalidad permite que la cantidad de energía aplicada sea menor y
con ello permite reducir el tamaño de
los desfibriladores.
la descarga. Cabe recordar, que en las guías
americanas AHA 2010, sin embargo, continúan sugiriendo que “puede ser conveniente
practicar RCP durante 1,5-3 min antes de intentar DF”.
d.1. Empleo de las palas DF:
Inicialmente se aplicará gel conductor a
las palas. Tras encender el desfibrilador, se
debe seleccionar la energía con la que se va
a desfibrilar. Se debe decidir si el choque va
a ser sincrónico o asincrónico con el pulso
del paciente (los ritmos desfibrilables o chocables causantes de la PCR son la TVSP y
FV, los cuales siempre requieren un choque
ASINCRÓNICO).
d) Funcionamiento de los Desfibriladores
En las guías ERC 2010, además de destacar la importancia de la realización temprana
de compresiones torácicas sin interrupciones, se hace mucho mayor énfasis en minimizar la duración de las pausas antes y después
de los descargas. Para ello, se recomienda
continuar las compresiones torácicas durante la carga del desfibrilador y la reanudación
inmediata de las compresiones torácicas tras
la desfibrilación; para conseguir desfibrilar
con una interrupción de las compresiones
de no más de 5 segundos. La seguridad del
reanimador sigue siendo fundamental, pero
en estas guías se reconoce que el riesgo de
daño de un desfibrilador es muy pequeño,
sobre todo si el reanimador utiliza guantes.
La atención se centra ahora en una rápida
comprobación de seguridad para minimizar
la pausa pre-descarga.
Como se menciona previamente, cuando
se trata de una parada cardiaca extrahospitalaria no presenciada por el personal de los
servicios de emergencias médicas (SEM),
debería proporcionar RCP de calidad, mientras se dispone de un desfibrilador, se coloca y se carga, pero ya no se recomienda la
realización de forma rutinaria de un período
previo de RCP (por ejemplo, dos o tres minutos) antes del análisis del ritmo cardiaco y
115
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Después, se dará la orden de carga, pulsando el botón situado en las palas (o pulsando el botón de carga del desfibrilador,
botón con el número 2). Cuando se escuche
la señal sonora que indica la carga (además
de encenderse la luz en las palas), se deben
aplicar las palas al paciente (presión uniforme de unos 8 kg, deformando levemente el
tórax), y tras avisar para que nadie esté en
contacto con el paciente, se realizará la descarga apretando los dos botones de las palas
a la vez (o pulsando el botón de descarga del
desfibrilador, botón con el número 3).
d.2. Empleo de pegatinas para la DF:
Inicialmente se colocan las pegatinas.
Tras encender el desfibrilador, se selecciona
la energía con la que se va a desfibrilar. Se
debe decidir si el choque va a ser sincrónico
asincrónico con el pulso del paciente (los rit-
mos desfibrilables o chocables causantes de
la PCR son la TVSP y FV, los cuales siempre requieren un choque ASINCRÓNICO).
Después, se dará la orden de carga, pulsando el botón de carga del desfibrilador
(botón con el número 2). Cuando se escuche la señal sonora que indica la carga, se
debe avisar para que nadie esté en contacto
con el paciente y se realizará la descarga
pulsando el botón del aparato (botón con el
número 3).
116
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
que: 1) si el DAI descarga mientras el reanimador está tocando a la víctima, puede sentir
el choque pero no será peligroso; 2) los DAI
están protegidos contra el daño producido
por las desfibrilaciones, pero requieren una
revisión tras realizar éstas; 3) si a pesar de
poseer un DAI el paciente presenta una FV
o una TVSP, se debe administrar inmediatamente un choque eléctrico, ya que es probable que el DAI no funcione (tras una serie
inicial de choques, el DAI será operativo
sólo si hay un periodo de ritmo no fibrilatorio
para reiniciar la unidad).
e) Situaciones especiales
e.1. Pacientes con marcapasos (MCP)
interno:
Los MCP internos poseen unos circuitos
de protección interna de forma que no resulten dañados por la acción de un choque
eléctrico. Sin embargo, en ocasiones, pueden sufrir alteraciones en su funcionamiento
tras una desfibrilación, con un aumento de
los umbrales de excitación y el consiguiente
fallo en la captura del estímulo. Por ello, al
desfibrilar un paciente con MCP, se deben tener en cuenta una serie de recomendaciones:
1) emplear la menor dosis de energía posible; 2) colocar las palas al menos a 10 cm
de distancia del generador (se recomienda la
posición anteroposterior); 3) estar preparado
para reprogramar el MCP o disponer de otro
alternativo; 4) monitorizar posteriormente al
paciente para detectar un posible mal funcionamiento del MCP.
e.2. Pacientes con desfibrilador automático implantable (DAI):
En los pacientes con DAI, las palas del
desfibrilador se deben colocar a una distancia de 12-15 cm del generador, siendo la posición anteroposterior la recomendada. Ante
un paciente portador de un DAI y que sufre
una PCR, el reanimador debe tener en cuenta
e.3. Pacientes pediátricos (ver capítulo 7.2):
En la población pediátrica, la FV como
causa inicial de paro cardiaco es un evento
relativamente infrecuente (menos del 15%
del total de los paros), no obstante, ante la
presencia de esta arritmia la DF eléctrica tiene la misma importancia que en el paciente
adulto, con la diferencia que la energía de DF
se calcula según el peso: la dosis recomendada en niños es de 4 julios/kg. Se debe tener
en cuenta que existe un tamaño de pala de
desfibrilador para paciente pediátrico (tamaño de palas: 8,5-12 cm para adultos y niños
de más de 10 kg y/o mayores de 1 año; 4,5-5
cm para niños menores de 1 año, lactantes y
menores de 10 kg). Se debe aplicar con las
palas una fuerza de 3 kg para niños de menos
de 10 kg y de 5 kg para niños mayores.
En las guías europeas y americanas del
2010 no hay cambios, por tanto, en el tamaño
o posición de las palas, aunque parece que
un mayor tamaño de las mismas (12×12 cm.
frente a 8×8 cm.) aumenta las tasas de éxito
y disminuye la impedancia transtorácica, lo
cual aumenta la corriente transtorácica y, en
teoría, transmiocárdica.
e.4. Embarazada:
En la embarazada se emplean los mismos
protocolos de desfibrilación que en el resto
de los adultos, ya que está demostrado que
la energía que llega al feto es insignificante
y no ofrece ningún riesgo para el mismo. En
estos casos, además, es prioritario resolver
117
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
el problema de la madre. La colocación de
una cuña bajo la nalga derecha favorece el
retorno venoso, mediante el desplazamiento
del útero, evitando la compresión de la vena
cava inferior.
Sin embargo, las guías americanas AHA
2010 proponen un algoritmo para la PCR en
embarazo, donde se consideran causas propias de PCR en la gestación. Recomiendan
que, si no hay recuperación de la circulación
espontánea en 4 minutos, se realice una cesárea de emergencia.
INTERFERENCIAS ELECTROMAGNÉTICAS MCP/DAI por BISTURÍ ELÉCTRICO - MANEJO INTRAOPERATORIO:
Al hilo de los casos de pacientes portadores de MCP interno o DAI, se deben tener en
cuenta las interferencias electromagnéticas
(IEM) que se pueden producir en quirófano
por el empleo del bisturí eléctrico o el asa de
diatermia.
En general, la interferencia electromagnética puede producirse por conducción (precisa
un contacto con la fuente, como el bisturí eléctrico) o por radiación (al colocar al paciente
dentro de un campo electromagnético, como
en la resonancia magnética o la radioterapia).
Estas interferencias son más probables si
se emplea en modo de coagulación, que en el
de corte y con el bisturí monopolar que con
el bipolar. Las variables que determinan la
IEM de una determinada fuente son: la intensidad del campo o de la fuente, la frecuencia
y onda de la señal, la distancia entre la fuente
y los electrodos del MCP o DAI, y la orientación de los electrodos respecto del campo
o de la fuente. Las variables que determinan
la habilidad de los MCP o DAI para evadir
la IEM incluyen: los números de electrodos
y la distancia entre el ánodo (positivo) y el
cátodo (negativo).
Los efectos adversos de las IEM sobre
los MCP y DAI son impredecibles; incluyen
inhibición o cambio de programa del MCP
interno, pudiendo derivar en una arritmia
tipo FV o TV; o puede interpretar la interferencia como un latido propio del paciente
e inhibir la función de MCP (cada modelo
de MCP reacciona de forma diferente a las
IEM, siendo más susceptibles los bicamerales que los monocamerales y los de electrodo
unipolar que los bipolares). La mayor parte
de los MCP están programados para pasar,
en caso de IEM, a “modo de interferencia”
o “reversión de ruido”, que provoca estimulación asíncrona [VOO (frecuencia fija)] o
ventricular a demanda (VVI).
En los pacientes portadores de DAI, la
interferencia puede ser interpretada como
FV/TV, produciendo una descarga cuando
no está indicada, pudiendo facilitar de este
modo la entrada en arritmia.
Por tanto, es importante conocer el manejo de estos pacientes en quirófano. Hasta
ahora, siempre se ha empleado el imán para
intentar desactivar ambos dispositivos: reprogramaba el MCP a modo asincrónico,
evitando su inhibición por las interferencias,
y en el caso del DAI, desactivaba temporal o
permanentemente su función antitaquicardia,
sin alterar su función de MCP. Sin embargo,
con la evolución tecnológica (diferentes fabricantes, diferentes tipos y programaciones
de MCP y DAI), los efectos del imán sobre
estos dispositivos son variables y no predecibles, por lo que las últimas revisiones indican su empleo exclusivamente en los casos
en los que se emplee el bisturí eléctrico en el
paciente dependiente del MCP y que se conozca que el efecto del imán sobre el MCP
produce una reprogramación del mismo a
modo asincrónico, y en los casos en los que
no es posible desactivar el DAI (cirugía de
urgencia..). Siempre que se haya expuesto un
MCP o DAI al efecto de un imán, se aconseja
la revisión y la reprogramación, en su caso,
lo más precozmente posible.
Es importante tener en cuenta la localización de la placa del bisturí, que debe estar bien adherida y a >15cm del dispositivo
(MCP ó DAI); el dispositivo del paciente no
debe quedar entre la placa y el lugar donde
se esté empleando el bisturí (ver dibujo). Los
toques del mismo deben ser cortos, irregulares, de baja energía y si es posible, empleando el bisturí bipolar. Se debe monitorizar en
todo momento ECG y pulsioximetría.
118
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
En los adultos, el tamaño adecuado oscila entre los 8,5-12 cm. Los lactantes y
niños menores de 1 año o con menos de
10 kg requieren un tamaño menor (4,5-5
cm). Cuando en niños mayores se emplean
palas mayores se produce una menor impedancia, por lo que se deben emplear palas de adulto en cuanto se detecte que se
acoplan bien a la pared torácica del niño,
normalmente cuando alcanza los 10 kg de
peso. En las guías europeas y americanas
del 2010 no hay cambios, por tanto, en el
tamaño o posición de las palas, aunque parece que un mayor tamaño de las mismas
(12×12 cm. frente a 8×8 cm.) aumenta las
tasas de éxito y disminuye la impedancia
transtorácica, lo cual aumenta la corriente
transtorácica y, en teoría, transmiocárdica.
En cualquier caso, está indicado tener
disponible un MCP transcutáneo o un DF externo, por si el dispositivo del paciente falla.
f) Factores que modifican el éxito de la DF
La aplicación de las palas sobre el tórax
permite el paso de un adecuado flujo de corriente eléctrica a través del corazón, aunque
aproximadamente sólo el 5% de la energía liberada llega hasta éste, el resto se distribuye
por diferentes caminos de la pared torácica.
Entre los factores que determinan el éxito de
la DF, destacan:
- Duración de la FV o TVSP: las probabilidades de éxito disminuyen un 10-12% por
cada minuto que se retrase la DF, por lo
que se debe desfibrilar en cuanto se detecte
FV/TVSP.
- Situación previa paciente: cuanto más deteriorado está el miocardio (ej. infarto de
miocardio), menor será la probabilidad de
éxito. La hipoxia, hipotermia, alteraciones
hidroelectrolíticas y toxicidad por determinados fármacos, también afectarán a la DF.
- Energía aplicada: para que los aparatos
aporten de manera correcta la energía seleccionada deberán ser revisados con relativa frecuencia.
- Tamaño de las palas o electrodos: cuanto
mayor sean las palas, menor será la impedancia (resistencia torácica), pero si son
demasiado grandes, puede que el contacto
sobre la pared torácica no sea el adecuado
o que gran parte de la energía circule por
zonas extracardiacas.
- Choques previos: en caso de los desfibriladores monofásicos, la resistencia transtorácica (impedancia) disminuye con los sucesivos choques, por lo que el 2° choque a la
misma energía que el 1° será más eficaz.
- Posición de las palas o electrodos: deben
colocarse de tal manera que permitan el
paso de energía a través del miocardio. La
recomendada es la anterolateral. Las palas
y electrodos llevan inscritos las palabras o
dibujos de ápex y esternón. En el caso de
la DF, es indiferente que se coloque la pala
o electrodo del ápex en el esternón o viceversa, no así en los casos de cardioversión
eléctrica. Por otro lado, es necesario que
las palas contacten con la pared torácica
(para disminuir la impedancia y con ello
aumentar el flujo de corriente), por lo que
se cubrirá previamente la zona con gel,
evitando la formación de puentes de corriente entre las palas por presencia de gel
que contacte con ambas. Los electrodos o
pegatinas favorecen el contacto completo,
por lo que es preferible su empleo.
- Presión sobre el tórax: es recomendable
que en el momento de oprimir los botones
de descarga se ejerza fuerte presión sobre
la pared torácica con las palas (8 kg).
119
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
- Fase de ciclo espiratorio. Durante la espiración, la resistencia transtorácica es menor (menor impedancia, mayor eficacia),
por lo que es mejor desfibrilar en fase espiratoria.
g) Mantenimiento de los desfibriladores
Para el correcto mantenimiento del desfibrilador es recomendable mantenerlo conectado permanentemente a la corriente alterna,
garantizando así la carga continua de las baterías de corriente del equipo. La descarga
completa de las baterías por falta de alimentación disminuye su vida media, además de
arriesgar una vida humana si en el momento
de desfibrilar las baterías no tienen carga.
Por otro lado, se recomienda hacer una
prueba rutinaria de la energía de descarga del
desfibrilador, para lo que cada equipo cuenta con un sistema de evaluación que permite
verificar la correlación entre la energía seleccionada y la suministrada por el equipo. Para
ello, se carga el equipo con una determinada
energía y se descarga sobre el mismo equipo,
generalmente sobre unas placas metálicas,
registrándose en la pantalla el valor real de
la energía liberada. Esta prueba sería aconsejable realizarla una vez al día, para asegurar
el correcto funcionamiento del aparato. Se
recomienda no descargar las palas al aire, ni
contactando una con la otra.
Por último, se debe realizar una limpieza
periódica de las partes externas del aparato,
siguiendo las instrucciones del fabricante y
una revisión periódica por parte del personal
técnico especializado.
Soporte vital avanzado (SVA) precoz
Como se ha dicho hasta el momento,
ante una PCR, se deben iniciar las maniobras
de SVB (ABC primario), mientras llega la
ayuda que permita la colocación del desfibrilador (D) en el paciente (para valorar la
necesidad de DF) y la aplicación de medidas
avanzadas para intentar reanimar al paciente
(administración de oxígeno, intubación, ob-
tención de vía venosa, administración de fármacos, etc.), poniéndose en marcha el SVA,
lo que deberá ocurrir antes de que transcurran 8 min desde el inicio de la parada. El
SVA incluye acciones encaminadas a prevenir, tratar y mejorar la supervivencia de los
pacientes que sufren una PCR.
Los ritmos asociados a la PCR se engloban en 2 grupos: 1) Fibrilación ventricular (FV) o taquicardia ventricular sin pulso
(TVSP) y 2) asistolia o actividad eléctrica sin
pulso (AESP) (es decir, otros ritmos que no
son asistolia/FV/TVSP). Diferenciar estos 2
grupos de ritmos es esencial para el adecuado reconocimiento y tratamiento de la FV/
TVSP: si al colocar el desfibrilador, se observa una FV o TVSP, estará indicado la DF, ya
que son RITMOS CHOCABLES. En los
adultos, la causa más frecuente de PCR es la
FV o TVSP, posteriormente éste evolucionará a asistolia si no se consigue una DF precoz. Por tanto, el éxito en el tratamiento de la
FV/TVSP radica en la precocidad (por cada
minuto de ausencia de DF, aumenta la mortalidad en 10-12%, debido a la caída rápida de
las reservas energéticas del miocardio; este
fenómeno puede ser enlentecido mediante el
masaje cardiaco).
Sin embargo, si lo que observamos al colocar el desfibrilador es otro ritmo (asistolia
o AESP), no estará indicada la DF, ya que
son RITMOS NO CHOCABLES. Clásicamente, en niños el ritmo inicial de PCR es
la asistolia precedida de bradicardia, aunque
algunos estudios ponen de manifiesto que la
FV/TVSP es más frecuente de lo que se creía
120
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
en este grupo de edad. El pronóstico de esta
forma de PCR es pobre, a menos que una
causa reversible de la PCR sea la causante y
se realice un tratamiento precoz de la misma.
Ante una asistolia lo más importante es
reconocer su autenticidad y que no exista
una FV oculta. El diagnóstico debe realizarse
mediante: 1) la comprobación de las derivaciones, que deben estar colocadas correctamente; 2) chequear de nuevo; 3) ver el ritmo
en las derivaciones DI y DII.
La AESP se caracteriza por un ritmo ECG
compatible con la generación de gasto cardiaco y ausencia clínica de esta actividad, es
decir, clínica de PCR con un ritmo diferente
a asistolia, FV o TVSP, y ausencia de onda
de pulso. Normalmente incluye una causa
etiológica potencialmente tratable, aunque
no siempre con éxito.
Las acciones posteriores a la DF (en el
caso indicado) que se engloban en las maniobras de SVA, son comunes en los 2
grupos de ritmos, y se incluyen dentro del
ABCD secundario: A (airway) = manejo
de la vía aérea, intubación orotraqueal...; B
(breathing) = buena ventilación y oxigenación; C (circulation) = obtención de un acceso venoso, administración de fármacos; D =
diagnóstico diferencial de las causas para su
corrección o tratamiento (4H / 4T).
Acceso intravenoso y drogas
Se debe obtener una vía venosa cuanto
antes. Aunque las vías centrales son ideales
ya que constituyen la ruta óptima para la
llegada rápida de las drogas a la circulación
central, no están indicadas en la fase aguda
de la PCR, dado que consumen tiempo y su
obtención no está desprovista de complicaciones. Por tanto, lo indicado será obtener
una vía venosa periférica. La administración
del fármaco, se seguirá de una embolada de
20 ml de suero salino fisiológico y la elevación de la extremidad donde esté situada
la vía durante 10-20 seg, lo que permite el
acceso rápido de la medicación a la circulación central (tiempo brazo-corazón), dejando después el ritmo de infusión para mantener vía o el ritmo que se desee si se sospecha
hipovolemia. No se deben parar las maniobras de RCP para administrar los fármacos.
Si el acceso intravascular es difícil o
imposible, se debe considerar el acceso intraóseo, el cual permite alcanzar concentraciones plasmáticas del fármaco en tiempo
comparable a la administración del fármaco
por vía venosa central. En las guías ERC
2010, ya no se recomienda la administración de medicamentos a través de un tubo
traqueal, porque el nivel plasmático que se
alcanza es impredecible y la dosis óptima
de muchos fármacos se desconoce.
El algoritmo completo del SVA (incluyendo los algoritmos de los ritmos chocables
y no chocables, y el ABCD secundario) se
explicará en el siguiente apartado. En éste,
describiremos los FÁRMACOS más frecuentemente empleados durante las maniobras de resucitación.
121
• ATROPINA (1 amp=1 mg/1 ml)
- En las guías de ERC 2010, ya no se
recomienda la utilización rutinaria
de atropina en la asistolia ni en la
actividad eléctrica sin pulso (AESP).
Su indicación se limita a bradicardia
con presencia de algún signo adverso o existencia de riesgo de asistolia
(ver más adelante).
- Dosis: 1-3 mg iv.
• ADRENALINA (1 amp= 1 mg/ 1 mI)
- Lo que se intenta conseguir con la
adrenalina es mejorar el efecto de
la RCP, dado que al estimular los
receptores α se produce una intensa
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de ritmos chocables); desde el 2010,
las dosis sucesivas de amiodarona
también se adelantan en el tiempo ligeramente.
- Indicación: antiarrítmico de elección
en FV/TVSP refractaria a adrenalina.
vasoconstricción (arterial y venosa),
que mejora el retorno venoso al corazón e incrementa la presión de perfusión cerebral y miocárdica.
- Dosis: 1 mg iv, repetible cada 3-5
min.
- Cargar: 1 amp sin diluir o 1 amp+9cc
SF (100 μg/ml).
- Indicación: 1° fármaco ante PCR de
cualquier etiología. En las guías ERC
2010, ha variado el momento en el
que administrar la adrenalina en el algoritmo de los ritmos chocables (FV/
TVSP): hasta ahora estaba indicado
administrarla antes del 3º bloque de
DF+RCP 2min (ver más adelante).
Ahora se recomienda administrar 1
mg de adrenalina después de la tercera
descarga, una vez se han reiniciado las
compresiones torácicas (RCP 2min),
y después cada 3-5 minutos (durante
ciclos alternos de RCP). Después de
la tercera descarga también se administran 300 mg de amiodarona.
La ADRENALINA será el fármaco
de elección ante PCR de cualquier
etiología, y será el único fármaco con
indicación clara para las PCR secundarias a ASISTOLIA y AESP.
Los fármacos que se enumeran a continuación, junto con la ADRENALINA, se podrán emplear en el tratamiento de la FV / TVSP, en función
de la causa que se sospeche.
• SULFATO de MAGNESIO (Sulmetín®: 1 amp= 1,5 gr/10 ml)
- Dosis carga: 1-2 gr en 1-2 min, repetible a 10-15 min.
- Seguir con perfusión: 10 amp/500 ml
SG5% a 21 ml/h (3-20 mg/min) durante 7-48h, hasta que el QT sea menor 0,5 seg en Torsade de Pointes.
- Indicación: sospecha de hipomagnesemia (Torsade Pointes), normalmente asociado a hipopotasemia (ej.
pacientes tomadores de diuréticos
perdedores de potasio); intoxicación
por digoxina.
• AMIODARONA (Trangorex®: 1
amp = 150 mg/3 ml)
- Dosis carga: 5 mg/kg iv (300 mg iv
diluidos en SG5% de 20 ml), en bolo
tras 3º DF (ver algoritmo de ritmos
chocables). En las guías ERC 2005,
se indicaba su administración antes
del 4° bloque; desde el 2010, se adelanta ligeramente el momento de la
administración.
- Si FV/TVSP refractaria o recurrente:
150mg iv en 20mL SG5% en bolo
tras 4º DF, seguido de 900mg iv en
500 mL SG5% en 24h (ver algoritmo
• BICARBONATO 1M (1mEq/ml);
1/6M (1/6mEq/ml)
- Dosis carga: 1 mEq/Kg (normalmente 50 mEq = 50 ml de 1 M); se puede
repetir dosis en función de las gasometrías.
- Se debe tener en cuenta, que el bicarbonato genera CO2, (CO3HNa + H =
CO, + H20 + Na), que difunde rápido
dentro de las células, por lo que agravará la acidosis intracelular (efecto
paradójico) y será recomendable incrementar la ventilación en estos casos.
122
• LIDOCAÍNA
- Dosis carga: 1-1,5 mg/kg (100mg).
- Bolos adicionales: 0,5-0,75 mg/kg iv
cada 3-5 min (máximo 3 mg/kg durante la primera hora) +/- perfusión
continua.
- Indicación: alternativa a la amiodarona, si ésta no está disponible; no se
debe administrar si el paciente recibe amiodarona. Es menos efectiva en
situaciones de hipopotasemia e hipomagnesemia.
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
- Indicación: en las guías ERC 2010,
el bicarbonato no está recomendado
de rutina durante la RCP de todas
las PCR ni tras RCE. Se valorará su
administración en PCR asociada a
hiperpotasemia, en intoxicación por
antidepresivos tricíclicos o acidosis
metabólica preexistente. Si no es
posible guiarse por gasometrías, se
considerará la administración de bicarbonato si ha transcurrido más de
20-25 min de la PCR, especialmente
si la RCP se ha retrasado o ha sido
subóptima. Se debe tener en cuenta,
que en el contexto de parada cardiaca, los valores de la gasometría
arterial pueden no reflejar la situación ácido/base de los tejidos, cuyo
pH puede ser inferior al de la sangre arterial; el análisis de gases de la
muestra obtenida de una vía venosa
central, nos dará unos valores más
aproximados a los de los tejidos.
En resumen, la medicación empleada en caso de ASISTOLlA/AESP es
ADRENALINA, mientras que las
más frecuentemente empleadas en el
caso de TVSP/FV son ADRENALINA y AMIODARONA.
ALGORITMO RCP (RITMOS
CHOCABLES Y NO CHOCABLES)
El ALGORITMO UNIVERSAL de RCP
incluye el SVB (ABC primario, ya explicado
anteriormente) colocación del desfibrilador
(D) (la DESFIBRILACIÓN cuando esté indicada) y el SVA (ABCD secundario). Los 2
primeros pasos (SVB y colocación del desfibrilador) son comunes para ambos grupos de
ritmos (TVSP/FV y asistolia/AESP). Al colocar el desfibrilador se debe valorar el ritmo
que se observa en el propio desfibrilador o en
el monitor de ECG, si el paciente está monitorizado, para decidir qué algoritmo seguir.
Si el ritmo observado es FV (fig. 1) o
TVSP (fig. 2) (ritmos chocables), estará
indicada la desfibrilación, comenzando así
el algoritmo correspondiente al SVA para
PCR secundaria a TVSP o FV.
123
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Sin embargo, si el ritmo observado en el
monitor o el desfibrilador es asistolia (fig. 3)
o AESP (ritmos no chocables), NO estará
indicada la desfibrilación, y se dará comienzo al algoritmo correspondiente al SVA para
PCR secundaria a asistolia o AESP.
Como se ha mencionado anteriormente,
en el SVA, además de reconocer el ritmo cardiaco que presenta el paciente para valorar la
indicación de desfibrilación, se deben llevar
a cabo una serie de pasos que se agrupan en
el ABCD secundario y son comunes para
ambos grupos de ritmos (tanto chocables
como no chocables). Cabe recordar que en
las guías ERC 2010 se hace un mayor énfasis
en la importancia de las compresiones torácicas de alta calidad mínimamente interrumpidas a todo lo largo de cualquier intervención
de SVA: las compresiones torácicas son sólo
brevemente detenidas para permitir intervenciones específicas.
- A (airway=vía aérea): se debe asegurar la
vía aérea, por lo que si el paciente aún no
está intubado, se deberá proceder a la intubación orotraqueal, sin interrumpir las
maniobras de RCP (si no se consigue en
30 seg, se indica ventilar con mascarilla
facial y ambú). La intubación orotraqueal
es la medida más apropiada para asegurar
la vía aérea pero debe realizarse en menos de 10 seg e interrumpiendo lo menos
posible las compresiones torácicas; si el
que realiza la técnica no está familiarizado con la misma, pueden considerarse
otras alternativas como la mascarilla laríngea, el Combitubo o la Fastrach (pueden no proveer una ventilación adecuada
cuando coinciden con las compresiones
cardiacas y existe riesgo de broncoaspi124
ración). En las guías ERC 2010, se reduce el énfasis en la intubación traqueal
precoz, salvo que se lleve a cabo por
reanimadores con alta pericia, con mínima interrupción de las compresiones
torácicas, y se hace hincapié en el uso de
capnografía para confirmar y vigilar de
forma continua la posición del tubo traqueal, la calidad de la RCP (deberemos
mejorar la calidad de las maniobras de
RCP si el CO2 en aire espirado es <10
mmHg, o si la presión arterial diastólica
es inferior a 20 mmHg) y como indicador
precoz de la recuperación de la circulación espontánea (RCE; el aumento de
CO2 en aire espirado de forma mantenida por encima de 40mmHg, puede ser el
primer signo de RCE, junto con la presencia de pulso, tensión arterial y ondas
de presión arterial, si monitorización invasiva). No se recomienda la realización
de manera rutinaria de presión cricoidea
durante la maniobra de intubación (tampoco lo recomienda la AHA 2010). Una
vez intubado, las compresiones cardiacas
se realizarán a un ritmo de 100 comp/
min, manteniendo una frecuencia respiratoria en el respirador de 10-12 rpm, no
hiperventilar (incluso 6-8 rpm). La ventilación y compresiones cardiacas se harán
de manera asincrónica a partir de este
momento. NO se interrumpirá el masaje
cardiaco, excepto para desfibrilar o comprobar la existencia de pulso en presencia de signos de vida, ya que la interrupción del masaje cardiaco hace descender
la presión de perfusión coronaria, que no
se recupera a los niveles previos hasta 1
ó 2 mm de comenzar de nuevo el masaje.
- B (breathing, buena ventilación): se
debe conseguir una buena ventilación y
oxigenación. Se administrará FiO2 al 1
hasta recuperar la circulación espontánea (RCE). Hasta ahora se recomendaba
continuar con la administración de O2 al
100% tras conseguir la RCE, pero en las
guías ERC 2010 se reconoce el potencial
daño causado por la hiperoxemia en esta
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Cabe recordar, que desde las guías ERC
2010 no existe recomendación de administrar medicación por vía intratraqueal,
siendo de elección la vía intraósea en los
casos en los que no es posible canalizar
una vía venosa.
situación: una vez que se ha establecido
la RCE y la saturación de oxígeno en
sangre arterial (SatO2) se puede monitorizar de forma fiable (por pulsioximetría
y/o gasometría arterial), la concentración
de oxígeno inspirado se debe ajustar para
lograr una SatO2 de 94 - 98%.
- C (circulación): se debe continuar con
las compresiones cardiacas alternadas
con las ventilaciones, con una cadencia
de 30:2 hasta intubar al paciente; desde
ese momento, se continuará con el masaje cardiaco a un ritmo de 100 comp/min
y la frecuencia respiratoria del respirador
(6-10 rpm). No se deben interrumpir las
compresiones cardiacas, excepto y siempre de manera breve para comprobar el
ritmo, desfibrilar, comprobar pulso si se
detecta actividad organizada o para colocar dispositivo de vía aérea avanzada.
Se debe obtener un ACCESO VENOSO:
si hasta el momento no se ha obtenido la
vía venosa, se canalizará una vía periférica para la administración de fármacos.
Es importante chequear la posición y el
contacto de los electrodos, para asegurarse de que el ritmo que se observa en
el monitor o el desfibrilador es real. Tal
y como se describe en las guías americanas AHA 2010, durante las maniobras
de reanimación, un objetivo razonable
es intentar mantener una presión arterial
diastólica por encima de 20 mmHg y una
saturación de oxígeno venosa central por
encima del 30%.
- D (diagnóstico diferencial): se debe realizar un diagnóstico diferencial para intentar corregir causas reversibles (4H/4T),
que más adelante se describen.
En la mayoría de los casos, los pasos
se llevan a cabo de manera simultánea (ej.
mientras un reanimador intuba al paciente
-A-, otro obtiene una vía venosa periférica
-C-); sin embargo, desde el punto de vista
didáctico, los pasos se agrupan en el ABCD.
En las guías ERC 2010, se insiste en la
necesidad de una mayor atención y énfasis
en el tratamiento del síndrome post-parada
cardiaca, dado que la implementación de un
protocolo de tratamiento post-resucitación
detallado y estructurado puede mejorar la supervivencia de las víctimas de parada cardiaca tras la RCE. Tal y como se ha mencionado
anteriormente, las guías americanas AHA
2010 incluso añaden el 5º eslabón a la Cadena de Supervivencia: “cuidados post-PCR”.
Por tanto, siendo el ABCD primario y secundario común para los 2 grupos de ritmos,
a continuación se explican las diferencias en
la actuación ante los 2 grupos de ritmo (chocables y no chocables):
125
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Actuación ante un RITMO CHOCABLE
(FV/ TVSP)
Si tras el ABC primario, al colocar el desfibrilador o monitorizar al paciente, se observa un ritmo de FV o TVSP, estará indicada la
desfibrilación, la cual se debe llevar a cabo
siguiendo el algoritmo que se explica a continuación.
Desde el punto de vista didáctico, lo que
se denomina “bloque” agrupa una desfibrilación (de 360J en caso de un desfibrilador monofásico o 150-200J en caso de un bifásico,
pudiendo ser los sucesivos choques con el
desfibrilador bifásico de 150-360J), seguido
de las maniobras de RCP durante 2 minutos
(30:2, completando 5 ciclos en 2 min, o en el
caso de que el paciente esté intubado, realizando 100 compresiones por minuto, manteniendo la frecuencia respiratoria de 10-12 en
el respirador). Se debe administrar un único
choque (DF) por cada bloque, porque se ha
visto que al interrumpir menos el masaje (lo
que ocurría en el anterior algoritmo del 2000
que indicaba 3 choques seguidos), se obtienen mejores resultados. Si durante el periodo
de RCP de 2 min aparece un ritmo organizado, no se deben interrumpir las compresiones
para palpar el pulso, a menos que el paciente
presente signos de vida (movimientos, respiración normal o tos) (ver más adelante cómo
actuar ante un ritmo organizado). Tras cada
bloque se debe evaluar el ritmo en el monitor
de manera rápida.
Cabe recordar, que tal y como se subraya
en las guías ERC 2010, sólo se interrumpirán
las maniobras de RCP (masaje cardiaco/ventilación) para desfibrilar y evaluar el ritmo.
No se debe interrumpir la RCP durante la
carga desfibrilador, se debe realizar una rápida comprobación de seguridad antes de la
DF y se deben reiniciar de manera inmediata
las maniobras tras la DF (se deben emplear
menos de 5 seg en la DF).
Por tanto, tras evaluar el ritmo al final de
cada bloque pueden aparecer las siguientes
situaciones:
1) Persiste el ritmo de FV/TVSP: se procederá a realizar el 2° bloque, y así sucesivamente (siguiendo el algoritmo),
hasta que ceda el episodio o se decida
no continuar con las maniobras de reanimación.
En el algoritmo de los ritmos chocables, cabe destacar que en los 2
primeros bloques no se administra
ningún fármaco. Es en las maniobras
de RCP durante los 2 min del tercer
bloque cuando se indica la administración de adrenalina (1mg repetible
cada 3-5 min; por tanto, se administrará adrenalina en ciclos alternos,
siendo la siguiente dosis durante los 2
min de RCP del 5º bloque), para posteriormente evaluar el ritmo. En las
guías ERC 2005, se recomendaba la
administración de la adrenalina antes
de comenzar con el tercer bloque (antes de la DF); por tanto, en las guías
ERC 2010, se retrasa ligeramente en
el tiempo la administración de la adrenalina. En las guías americanas AHA
2010, se indica administrar la 1ª dosis
de adrenalina durante las maniobras
de RCP tras la 2ª DF (después cada
ciclo alterno); se menciona que la vasopresina (40 U iv) puede sustituir la
1ª ó 2ª dosis de adrenalina.
Aunque no está claro el momento
adecuado para administrar los antiarrítmicos, en las guías ERC 2010,
recomiendan la administración de la
amiodarona (5mg/kg, normalmente
126
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
300mg iv) de manera conjunta con la
primera dosis de adrenalina, es decir,
durante los 2 minutos de las maniobras de RCP del tercer bloque. Si la
FV/TVSP es refractaria, indican la
administración de una segunda dosis
de amiodarona (150mg iv) durante los
2 min de RCP del 4º bloque, iniciando
inmediatamente después la perfusión
continua de amiodarona (900mg en
24 horas iv), y se evalúa el ritmo posteriormente. En las guías ERC 2005,
se indicaba su administración antes de
los sucesivos bloques, siendo la primera dosis antes del 4° bloque (300
mg iv), la segunda dosis de 150 mg
iv antes del 5° bloque, comenzando
con la perfusión continua antes del
6° bloque (900 mg/24h). Por tanto,
en las guías ERC 2010, se adelanta
en el tiempo el momento de administrar la amiodarona, con respecto a las
del 2005. Las guías americanas AHA
2010 indican la administración de
amiodarona durante las maniobras de
RCP que siguen a la 3ª DF.
La lidocaína se empleará como alternativa a la amiodarona, cuando
ésta no esté disponible (no administrar lidocaína si previamente se ha
administrado amiodarona). El sulfato de magnesio y el bicarbonato se
administrarán a partir del 2° bloque,
en función de la causa de la parada
cardiorrespiratoria que se sospeche
(mantener la secuencia de actuación
de “DF-RCP 2 min con fármaco-evaluar ritmo”): el sulfato de magnesio
está indicado por ejemplo en el caso
de que la PCR sea secundaria a una
TV polimórfica – Torsade de Pointes
asociada a QT largo; el bicarbonato de
sodio no se recomienda de rutina en la
PCR excepto en situaciones como sobredosis de antidepresivos tricíclicos,
hipercaliemia o acidosis metabólica
preexistente, a dosis de 1 mEq/kg; sin
embargo, se recomienda su uso guiado por analítica de gases en sangre.
127
2) Cede el ritmo de FV/TVSP y aparece
un ritmo organizado (complejos regulares o estrechos): si tras un bloque
revierte la FV/TVSP a un ritmo organizado tras los 2 minutos de RCP, se debe
evaluar la existencia de pulso: si existe,
se procederá a administrar los cuidados
post-reanimación y/o el tratamiento de
la arritmia peri-paro. Si no existe pulso
o es dudoso, estaremos ante una AESP,
por lo que se deberá continuar con el
algoritmo de los ritmos no chocables
(continuar con RCP 2min, ver más
adelante). Hay que tener en cuenta la
posibilidad de un miocardio “estuporoso” tras la DF y que puede confundirse
con una auténtica AESP.
3) Cede el ritmo de FV/TVSP y aparece ritmo de asistolia: como en el caso
anterior de reversión a AESP, al revertir la FV/TVSP a asistolia, se debe
continuar con las maniobras de RCP
durante 2 minutos más, iniciando así
el algoritmo de ritmos no chocables
(además se debe chequear el monitor
de ECG para confirmar la asistolia)
(ver más adelante).
Cuidado con confundir una FV fina
con asistolia; en caso de duda, se debe
seguir el algoritmo de asistolia dado
que tiene mayor potencialidad de conseguir éxito en la reanimación (desfibrilar una FV fina que es difícil de
distinguir de la asistolia, no va a ser
efectivo como para conseguir alcanzar un ritmo de perfusión adecuado).
Por otro lado, se debe tener en cuenta,
que tras cada DF puede haber un breve periodo de asistolia, pudiendo aparecer tras ello de nuevo la FV. Cuando
las palas se emplean para la DF, la
pérdida de gel con las sucesivas DF
puede hacer que se pierda el contacto
y aparezca una falsa asistolia, máxime
si existe una gran impedancia. Se hace
necesario, ante la duda, monitorizar el
ritmo cardiaco de forma convencional
con derivaciones.
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Si durante cualquiera de las situaciones
aparecen signos de vida (movimientos, respiración normal o tos), se debe evaluar el
ritmo chequeando el monitor: si aparece un
ritmo organizado, se comprobará el pulso. Si
existe, se continuará con los cuidados postRCP y/o con el tratamiento de la arritmia
peri-paro. Si no existe pulso, se continuará
el ciclo correspondiente al ritmo observado
(normalmente AESP: algoritmo ritmos no
chocables).
ciones, que deben estar colocadas correctamente; 2) chequear de nuevo; 3) ver el ritmo
en las derivaciones DI y DII.
En caso de duda entre asistolia o FV fina,
se debe seguir el algoritmo de asistolia, dado
que tiene mayor potencialidad de conseguir
un éxito en la reanimación; la continuación
de las maniobras de RCP efectivas ante la
existencia de una FV fina que es difícil de
distinguir de la asistolia, puede incrementar
la amplitud y la frecuencia de la FV y aumentar así la posibilidad de éxito de la DF
para alcanzar un ritmo de perfusión. Si se
considera una FV fina y se procede a la DF
repetida, puede incrementar el daño miocárdico, directamente por la electricidad e indirectamente por las interrupciones de el flujo
sanguíneo coronario.
Es importante recordar que:
- NO se debe parar el masaje excepto
para desfibrilar o si aparecen signos de
vida.
- La medicación se administrará por vía
periférica, seguido de un bolo de 20 ml
de suero fisiológico, mientras se eleva
la extremidad.
- Se deben buscar causas potencialmente
reversibles (ver más adelante).
Actuación ante un RITMO NO CHOCABLE (asistolia / AESP)
Si tras el ABC primario, al colocar el desfibrilador o monitorizar al paciente, se observa un ritmo de asistolia o AESP, no estará
indicada la desfibrilación, y se deberá seguir
el siguiente algoritmo:
Ante una asistolia, lo más importante
es reconocer su autenticidad y que no existe
una FV oculta. El diagnóstico debe realizarse
mediante: 1) la comprobación de las deriva-
Se deberá continuar con las maniobras de
reanimación cardiopulmonar durante 2 min
(30:2 o, en caso de paciente intubado, 100
compresiones por minuto con 10-12 de frecuencia respiratoria en el respirador) mientras se obtiene un acceso venoso precoz para
administrar adrenalina lo antes posible, evaluando el ritmo tras los 2 min. Es muy importante buscar y tratar las causas de la PCR
que sean potencialmente reversibles, mientras se realizan las compresiones torácicas de
alta calidad.
En las guías ERC 2005, si persistía la
asistolia/AESP, indicaban administrar atropina para promover el bloqueo vagal completo (dosis única 3 mg iv; en caso de AESP,
se administraría si la frecuencia cardiaca
fuese menor de 60 lpm) y adrenalina 1mg
128
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
iv, seguido de maniobras de RCP durante 2
min más, procediendo a evaluar el ritmo y
valorar la existencia de pulso tras los 2 min.
Sin embargo, en las guías ERC 2010, ya no
se recomienda el empleo rutinario de atropina; indican realizar RCP durante 2min,
administrando adrenalina 1mg iv lo más
precozmente posible (cuya administración
se repetirá en caso necesario cada 3-5min,
es decir, en ciclos alternos) y evaluar el
ritmo tras los 2min de RCP. Se continuará
con el ciclo (RCP+adrenalina 1mg iv/ciclos
alternos+evaluar ritmo) hasta que ceda el
episodio o se decida no continuar con las
maniobras de reanimación. Por tanto, tras
cada ciclo y al evaluar el ritmo, se podrán
presentar 3 situaciones:
1) Persiste el ritmo de asistolia/AESP: se
debe continuar con el algoritmo, es decir, realizando maniobras de RCP durante 2 min, administrando adrenalina
1 mg iv cada 3-5 min (ciclos alternos),
evaluando el ritmo tras los 2min de
RCP.
2) Cede el ritmo de asistolia/AESP y aparece un ritmo organizado (pudiendo
o no ser el mismo ritmo inicialmente
etiquetado como AESP por no acompañarse de pulso): se debe valorar la
existencia de pulso. Si existe, se deberán administrar los cuidados postRCP, manteniendo una vigilancia estrecha del paciente por si se repite el
cuadro y continuar con la búsqueda y
tratamiento de la causa, si no se ha realizado previamente; si no existe pulso,
estaremos todavía ante un ritmo de
AESP, por lo que deberemos continuar
con el algoritmo, es decir, realizando
maniobras de RCP durante 2 min, administrando adrenalina 1 mg iv en ciclos alternos y evaluando el ritmo tras
los 2 min de RCP. En las guías americanas AHA 2010, sugieren que se puede emplear vasopresina (40 U iv en los
primeros 10 min de la resucitación) en
lugar de la 1ª ó 2ª dosis de adrenalina.
3) La asistolia/AESP se transforma en una
FV: se seguirá el algoritmo de la FV
(ritmo chocable). Si durante las maniobras de RCP 2 min es cuando se objetiva un ritmo chocable en el monitor
(FV/TVSP), se debe continuar con los
2 min de RCP antes de evaluar el ritmo
e iniciar el algoritmo de los ritmos chocables (si persiste dicho ritmo), consiguiendo así minimizar la interrupción
de las compresiones cardiacas.
Si durante cualquiera de las situaciones,
aparecen signos de vida (movimientos, respiración normal o tos), se debe evaluar el ritmo
chequeando el monitor: si aparece un ritmo
organizado, se chequeará el pulso. Si existe,
se continuará con los cuidados postPCR y/o
con el tratamiento de la causa. Si no existe pulso, se continuará con el ciclo correspondiente al ritmo observado (normalmente
AESP: algoritmo ritmos no chocables).
Cuando el diagnóstico de asistolia se
confirma, se debe tener cuidado de no obviar
la presencia de ondas P en el monitor, o bien
la presencia de actividad ventricular de bajo
voltaje. En casos de bloqueos aurículoventriculares completos, la percusión cardiaca
realizada transitoriamente hasta que se dispone de marcapasos puede ser útil para conseguir actividad miocárdica (percusión de
marcapasos): el golpe debe realizarse a nivel
lateral izquierdo del esternón, con una fuerza
inferior a la de la puñopercusión y con una
frecuencia de 70 por minuto.
129
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Durante todo el ciclo, al igual que en el
caso de los ritmos chocables, se deben buscar y tratar precozmente, en su caso, las causas potencialmente reversibles, las cuales se
agrupan nemotécnicamente en las 4H y 4T
(D: diagnóstico diferencial, del ABCD secundario):
- 4H: en casos de 1) hipovolemia aguda
(causa frecuente de AESP), la cual es
común en pacientes politraumatizados, cuadros de hemorragia digestiva
alta, rotura de aneurismas toraco/abdominales, etc. Se administrará volumen a alto flujo (objetivo: hipotensión
arterial permisiva, controlada) mientras se prepara la reparación de la lesión sangrante. El riesgo de 2) hipoxia
se minimiza asegurando una buena
ventilación y mediante la administración de oxígeno al 100%; hay que asegurar que el tórax se insufla en cada
ventilación y que el murmullo vesicular está presente en cada hemitórax.
La 3) hipopotasemia, hipocalcemia,
la acidosis (hiperhidrogeniones), así
como otros desórdenes metabólicos,
se pueden poner de manifiesto mediante analíticas seriadas o mediante
la sospecha por los antecedentes clínicos. Un ECG de 12 derivaciones puede ser diagnóstico. El calcio iv (cloruro o gluconato: calcio cloruro 10%
10 ml en bolo rápido si PCR, en bolo
lento si existe circulación espontánea)
es el tratamiento ideal para la hipocalcemia (ej: intoxicación de antagonistas del calcio), la hiperpotasemia y la
130
hipermagnesemia (ej: yatrogenia en el
tratamiento de la preeclampsia). La 4)
hipotermia es una situación frecuente
en quirófano (favorecen su aparición
los anestésicos empleados, la exposición de cavidades durante la cirugía, la
pérdida de calor por la vía aérea en casos de ventilación mecánica, la fluidoterapia, etc.). Por todo ello, es importante tomar medidas para minimizar la
pérdida de calor. En un contexto extrahospitalario, se debe sospechar en
casos de ahogamiento (agua salada o
dulce, independientemente de la época
del año), traumatizados e intoxicados
comatosos, máxime en épocas frías; se
define como una temperatura menor
de 35°C, siendo severa en casos de
menor de 30°C; cuando en un contexto
de hipotermia severa aparece una FV,
suele ser refractaria a la DF, por lo que
inicialmente se debe recalentar al paciente mientras se realizan maniobras
de RCP.
- 4T: el 1) neumotórax a tensión es una
causa frecuente de AESP y puede ser
secundario a los accesos venosos centrales, traumatismos torácicos, ventilación mecánica o de forma espontánea. El diagnóstico es clínico y su
tratamiento la descompresión pleural
mediante aguja con catéter o tubo torácico. El 2) taponamiento cardiaco
cursa con hipotensión y taquicardia, y
suele ser causa de AESP. Existe hipotensión arterial, ingurgitación yugular
(PVC altas), taquicardia, los tonos cardiacos están apagados y los complejos
del ECG pueden ser de bajo voltaje. Se
debe sospechar ante todo traumatismo
torácico penetrante o cerrado. El diagnóstico definitivo se realiza mediante
un ecocardiograma y su tratamiento
consiste en la pericardiocentesis, ventana pericárdica subxifoidea o la toracotomía (como medidas de soporte,
se mantiene la cabecera incorporada,
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
se administra oxigenoterapia y volumen, para aumentar la precarga; está
contraindicado el empleo de diuréticos y vasodilatadores). 3) Trombosis:
el tromboembolismo pulmonar (TEP)
es una causa común de PCR: el tratamiento es de soporte, aunque en casos
de TEP con AESP, la trombolisis o la
trombectomía mediante circulación
extracorpórea puede ser la única esperanza. El infarto agudo de miocardio
(IAM; trombosis cardiaca) es otra de
las causas frecuentes. El diagnóstico
se realiza mediante la historia clínica,
un ECG de 12 derivaciones y medición de los enzimas cardiacos. El tratamiento difiere si es un IAM no Q o
angina inestable (morfina + oxígeno +
nitratos + anticoagulación/AAS) o un
IAM con onda Q (repermeabilización
coronaria: trombolisis o angioplastia).
En ausencia de historia clínica específica, deben despistarse otras causas
como 4) intoxicaciones medicamentosas (tóxicos), diagnosticándose por
pruebas de laboratorio y debiéndose
realizar el tratamiento antídoto o simple soporte vital.
La ecografia transtorácica y transesofágica constituye tanto para ILCOR, ERC y
AHA una técnica con una utilidad potencial
en el diagnóstico de las causas reversibles
de PCR y en la toma de decisiones para el
tratamiento.
A continuación se resume el algoritmo
universal de la parada cardiorrespiratoria,
recordando que el SVB (ABC primario) y
la colocación del desfibrilador (“D”) es común en todos los casos, y que en función
del ritmo observado en el monitor o el desfibrilador, se continuará con el algoritmo
de los ritmos chocables o no chocables, llevando a cabo en cualquier caso el ABCD
secundario (SVA) común también para ambos grupos.
Finalización de las maniobras de
resucitación
Determinar el momento en el que se deben finalizar las maniobras de resucitación es
complicado, y existen pocos datos que guíen
en esta toma de decisión.
Tal y como se describe en las guías americanas AHA 2010, las guías de práctica clínica sugieren que existen datos que influyen
en la decisión de finalizar los esfuerzos de
reanimación: duración de los esfuerzos de
reanimación de más de 30 min sin conseguir
131
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
un ritmo de perfusión mantenido, ritmo inicial de asistolia en ECG, tiempo prolongado
entre el momento estimado de la PCR y el
inicio de las maniobras de resucitación, edad
del paciente y severidad de las enfermedades que presenta, ausencia de respuesta troncoencefálica, normotermia.
Se han propuesto diferentes datos indicadores de pronóstico valorables durante la
resucitación. Uno de los mejores datos que
ayuden a predecir el pronóstico puede ser
la concentración de CO2 en el aire espirado
(ETCO2) tras 20 minutos de maniobras de
reanimación. El valor de ETCO2 depende
de la producción de CO2 y del retorno venoso al corazón derecho y a la circulación
pulmonar. Una concentración baja de ETCO2
(<10mmHg) tras una resucitación prolongada (>20min) es un signo de ausencia de circulación y un importante indicador de mortalidad aguda (se debe tener en cuenta que
valores bajos de ETCO2 pueden estar asociados a la introducción de manera errónea del
tubo endotraqueal en el esófago, por lo que
habrá que comprobar la adecuada colocación
del tubo antes de tomar alguna decisión).
Una revisión sistemática de los estudios
sobre indicadores pronóstico ante una PCR
sugirió que, aunque no debe ser la única técnica que se emplee para tomar la decisión de finalizar la resucitación, la ecocardiografía puede ayudar en la valoración clínica para tomar
esta decisión, siempre y cuando su realización
no interfiere en las maniobras de reanimación
o retrase el reinicio de la RCP, excepto en el
caso de que se emplee estrictamente para confirmar la ausencia de movimiento de la pared
cardiaca ante el planteamiento de la posibilidad de terminar las maniobras.
CUIDADOS POST- PCR
La recuperación del ritmo cardiaco espontáneo, de la circulación espontánea
(RCE) es sólo el primer paso para conseguir
la recuperación completa tras una PCR. Dependiendo de la duración y la etiología de la
PCR, tras la RCE se inicia un periodo de gravedad y duración variable en el que paciente
puede sufrir daño neurológico, inestabilidad
hemodinámica, alteraciones metabólicas y
existe riesgo de fracaso multiorgánico aparte
del posible daño miocárdico.
Los objetivos de los cuidados post-RCP
son optimizar la perfusión sistémica, corregir las alteraciones metabólicas y proporcionar medidas de soporte precoz para aumentar
la posibilidad de una recuperación sin secuelas neurológicas.
El diagnóstico y tratamiento de la isquemia y disfunción miocárdica pueden aumentar la supervivencia. Medidas que reduzcan
el daño cerebral secundario como la hipotermia terapéutica pueden mejorar la supervivencia y el pronóstico neurológico.
El manejo de estos pacientes debe realizarse en unidades de cuidados críticos, con
un enfoque multidisciplinar que incluya aspectos cardiológicos y neurológicos. Los
cuidados post-RCP se consideran recomendación de primer grado.
Ya que es la AHA la que dedica un capítulo más extenso, resumiremos lo publicado
por esta sociedad añadiendo las consideraciones que pueda aportar el ERC.
Soporte respiratorio
Debe ajustarse la FiO2 para conseguir
una saturación de O2 ≥94%. Las guías europeas ERC 2010 da un intervalo entre el 9498%. No ha demostrado beneficio mantener
FiO2 elevadas y sí puede ser perjudicial por
la generación de radicales libres en la fase de
reperfusión.
Debe ajustarse la frecuencia respiratoria
y el volumen minuto para mantener la normocapnia (PaCO2 40-45 ó ETCO2 35-40). La
hiperventilación con hipocapnia es perjudicial tras la RCE por su efecto en la circulación cerebral.
Isquemia miocárdica
Debe realizarse un ECG de doce derivaciones lo antes posible para descartar síndrome coronario agudo con elevación del ST.
En caso de presentarse debe tratarse inme-
132
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
diatamente con las medidas que estén indicadas (angioplastia). Es segura la realización
de una angioplastia a pesar de que el paciente
esté con hipotermia
Control de la temperatura
La hipotermia inducida (definida como
una temperatura central de 32-34 ºC) se debe
considerar en aquellos pacientes que, tras la
recuperación de ritmo cardiaco espontáneo
(RCE), permanecen en coma (definido como
ausencia de respuesta a estímulos verbales).
Los pacientes que espontáneamente desarrollan una hipotermia moderada (>32 ºC)
no deben calentarse activamente durante las
primeras 48h tras RCE.
Tras la RCE ó en el calentamiento tras
la hipotermia inducida los pacientes pueden
tener hipertermia/hiperpirexia (>37,6 ºC) de
origen multifactorial. Debe tratarse con antipiréticos ó medidas físicas. Evitar la hipertermia tras RCE es evidencia de 1º grado.
Hipotermia inducida
- Indicaciones: se sigue recomendando en
pacientes adultos con RCE tras una PCR
extrahospitalaria en fibrilación ventricular. Se puede considerar en pacientes que
se recuperan tras una parada intrahospitalaria en cualquier ritmo ó extrahospitalaria
con ritmo distinto a FV pero tiene menor
evidencia.
- Duración: debe mantenerse como mínimo
12 horas siendo la duración habitual 24
horas.
- Fases: las guías ERC 2010 definen tres fases en la hipotermia:
• Inducción: Infundir 30ml/kg de suero
salino ó ringer lactato casi helado (4 ºC)
con monitorización continua de temperatura (Tª) central. El objetivo es alcanzar una Tª central de 32-34 ºC
• Mantenimiento: Medidas coadyuvantes
externas (mantas frías, bolsas de hielo)
ó infusión de sueros fríos.
• Recalentamiento: Debe ser lento, aproximadamente a 0,25-0,5 ºC por hora.
- Complicaciones: el riesgo aumenta sobre
todo con temperaturas inferiores a 32 ºC.
Las principales son arritmias, coagulopatía (deben haberse controlado los puntos
de sangrado antes de iniciarla) e hiperglucemia. Existe también un riesgo mayor de
neumonía y sepsis secundario a la inmunosupresión que produce.
Control de glucemia
El objetivo serán unas cifras de glucemia
más permisivas (entre 144-180 mg/dl) que
las que habitualmente se marcan como objetivo en los pacientes críticos (80-110 mg/dl)
para evitar episodios de hipoglucemias.
Las guías ERC 2010 incluso marcan
como objetivo glucemias por debajo de 180
mg/dl y desaconseja las medidas de control
estricto de glucemia.
Tromboembolismo pulmonar (TEP)
tras PCR
Las maniobras de reanimación no contraindican el uso de fibrinolíticos y, si se
sospecha el TEP como causa de PCR, deben
considerarse.
Otras medidas
- Sedación y relajación: se utilizarán sedantes de acción corta para poder realizar evaluaciones neurológicas. Se deben
evitar las tiritonas y temblores durante la
hipotermia. Si fuera preciso, utilizar bloqueantes neuromusculares.
- Corticoides: no hay estudios que avalen el
uso rutinario de corticoides tras RCE.
- Hemofiltración: aunque la base fisiológica
sería la modificación de la respuesta humoral del síndrome post-reperfusión, no
existe evidencia científica que recomiende
el uso de la hemofiltración tras la PCR.
Sistema Nervioso Central
El daño cerebral es la causa de muerte en
el 68% de los pacientes tras una PCR extrahospitalaria y del 23% de la PCR intrahospitalaria.
133
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
La fisiopatología del daño cerebral incluye una compleja cascada de eventos moleculares desencadenados por la isquemia y posterior reperfusión y que se prolongan horas e
incluso días desde la RCE.
Las manifestaciones clínicas del daño cerebral tras la PCR incluyen coma, convulsiones, mioclonías, disfunción cognitiva (desde
pérdidas de memoria hasta estado vegetativo) y muerte cerebral.
▪ La ausencia de reflejo vestíbulo-ocular
24 horas tras la PCR.
▪ Glasgow menor de cinco 72 horas tras
la PCR. Las guías ERC 2010 lo ajusta
aún más a Glasgow menor de 2.
▪ Presencia de mioclonías.
En cuanto a los estudios electrofisiológicos, son predictores de mal pronóstico:
▪ EEG que muestre ondas de supresión,
actividad epiléptica generalizada, complejos periódicos difusos ó ausencia de
actividad 24 horas tras la PCR
▪ Ausencia bilateral de respuesta a la estimulación del nervio mediano 24 horas tras la PCR.
Manejo de las convulsiones
La incidencia de las convulsiones tras la
PCR oscila entre el 5 y el 20% pero podría
ser mayor.
Tras la RCE debe realizarse un EEG lo
antes posible y repetirse ó monitorizarse de
forma continua en los pacientes en coma.
El tratamiento de las convulsiones ó estatus epiléptico es el mismo que en cualquier
otra patología. No se recomienda el uso profiláctico de anticomiciales.
Valoración del pronóstico neurológico
Mal pronóstico se define como muerte,
coma irreversible ó incapacidad para desarrollar actividades independientes después
de 6 meses tras la PCR.
A pesar de la importancia de su diagnóstico precoz no existen parámetros clínicos,
marcadores ni pruebas complementarias que
puedan predecir mal pronóstico neurológico
en las primeras 24 horas tras la RCE.
Pasadas las primeras 24 horas si el paciente no está en hipotermia, no está hipotenso ó hipóxico y no está bajo los efectos
de sedantes ó relajantes musculares se debe
realizar una exploración neurológica. Como
pruebas complementarias son útiles un EEG
y un estudio con potenciales evocados.
Son predictores clínicos de mal pronóstico en ausencia de hipotermia, sedación, relajantes musculares, hipotensión ó hipoxemia:
▪ La ausencia de reflejo pupilar a la luz y
de reflejo corneal 72h tras la PCR.
Si el paciente está en hipotermia hay que
esperar al menos 72 horas para hacer una valoración neurológica.
Si estos pacientes evolucionan a una situación de muerte cerebral deben considerarse como posibles donantes.
ALGORITMO DE LA
BRADICARDIA
La estrategia elemental para reducir la
morbi-mortalidad de la PCR, incluye medidas eficaces para tratar otras arritmias potencialmente peligrosas. Las principales arritmias peri-paro son, entre las bradiarritmias:
el bloqueo aurícula-ventricular (BAV) de 1º,
2° y 3° grado y ritmo de escape; y entre las
taquiarritmias: la taquicardia de complejo
estrecho y ancho, el flutter y la fibrilación
auricular. A continuación se describe el algoritmo de la bradicardia.
Bradicardia
Se define como una frecuencia cardiaca
(FC) menor de 60 lpm. Se clasifica como
ABSOLUTA cuando la FC es menor de 40
lpm, o RELATIVA, cuando la FC es inapropiadamente baja para el estado hemodinámi-
134
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
co del paciente. Se trata de la alteración del
ritmo más frecuente en Anestesia (0,4-1%).
La hipoxia es una causa frecuente de bradicardia, por lo que se evaluará si el paciente
presenta signos de aumento del trabajo respiratorio o saturación de oxígeno baja.
Existen factores que favorecen su aparición en la anestesia espinal:
- Edad menor de 50 años.
- ASA I y II.
- Sexo masculino.
- Medicaciones previas (beta-bloqueantes).
- ECG con PR alargado.
- Nivel sensitivo mayor de T6.
Algoritmo de la Bradicardia
Ante una bradicardia, inicialmente se
debe aplicar oxigenoterapia, establecer un
acceso venoso, si no se ha hecho antes, y obtener un ECG de 12 derivaciones. Se debe
valorar la presencia de signos adversos (signos de que el paciente puede estar inestable).
En las guías ERC 2005, se definía como
signo adverso una presión arterial sistólica
(PAS) menor de 90 mmHg, una FC menor
de 40 lpm, existencia de arritmias ventriculares que comprometen la frecuencia cardiaca
o insuficiencia cardiaca. En las guías ERC
2010, los criterios de signos adversos se definen como la presencia de shock, síncope,
isquemia miocárdica o insuficiencia cardiaca (son criterios similares a los de 2005). Si
no están presentes dichos signos adversos,
se debe valorar el riesgo de asistolia (que
existirá si el paciente ha sufrido una asistolia
recientemente, presenta un bloqueo aurículaventricular (BAV) de 2° grado Mobitz II, un
BAV de 3° grado o completo con QRS ancho, o se observan pausas ventriculares de
más de 3 seg de duración). Si no existe riesgo
de asistolia, se mantendrá al paciente vigilado; si existe riesgo de asistolia, se tomarán
medidas intermedias que se explicarán más
adelante.
Si un paciente bradicárdico presenta algún signo adverso (shock, síncope, isquemia
miocárdica o insuficiencia cardiaca), se administrará atropina 0,5 mg iv, y se valorará la
respuesta a la medicación y la existencia de
riesgo de asistolia: si la respuesta a la atropina es buena y no existe riesgo de asistolia,
se mantendrá al paciente vigilado, sin tomar
más medidas. Si no responde a la atropina o
existe riesgo de asistolia (asistolia reciente,
BAV de 2° grado Mobitz II, BAV completo con QRS ancho, pausas ventriculares de
más de 3 seg), está indicada la colocación
de marcapasos (MCP), siendo el tratamiento
definitivo la colocación de un MCP interno o
endocavitario. Existen medidas intermedias
que serán utilizadas para mejorar la situación
clínica del paciente mientras se espera al personal cualificado para la colocación del MCP
endocavitario o interno, que consisten en la
135
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
administración de atropina 0,5 mg iv cada 3-5
min (máximo hasta 3 mg; no dar atropina a
transplantados cardiacos dado que paradójicamente puede aumentar el bloqueo), iniciar
una perfusión continua de adrenalina a 2-10
μg/min según respuesta, administrar isoprenalina 5 μg/min, dopamina (2-10 μg/Kg/
min), aminofilina (=teofilina) (100-200mg
lento iv), glucagón (en beta-bloqueados o
tomadores de calcio antagonistas), o colocar
un MCP externo o transcutáneo. Por tanto,
es importante conocer el funcionamiento y
colocación del MCP transcutáneo.
Marcapasos transcutáneo
a) Indicación
Su empleo está indicado ante una bradicardia con mala respuesta a fármacos y/o
en paciente con riesgo de asistolia (asistolia
reciente, bloqueo AV Mobitz II, bloqueo AV
completo, pausa ventricular de más de 3seg).
Se debe tener en cuenta que el MCP sólo
será útil si el corazón es capaz de responder
al estímulo de éste, siendo la presencia de
ondas P una buena señal de que esto sucederá. El MCP será poco o nada útil en los
casos que el monitor nos muestre una línea
isoeléctrica (asistolia), a excepción del bloqueo sino-auricular. Si tras el estímulo del
MCP aparece un complejo QRS es indicativo de que el corazón ha sido “capturado”
por el MCP. Es importante tener la certeza
de que la actividad eléctrica inducida por el
MCP tiene repercusión mecánica mediante
la existencia de pulso palpable.
Existen MCP no invasivos (MCP de percusión, descrito previamente, y MCP transcutáneo) y MCP invasivos (MCP transvenoso temporal y MCP permanente). La ventaja
del MCP transcutáneo radica en su rápida
colocación mediante una técnica sencilla
(evita el riesgo asociado a la punción venosa
central), pero en pacientes conscientes origina un gran disconfort, por lo que precisa
sedación y analgesia para su colocación.
Los desfibriladores de hoy en día traen
incorporada la función de MCP.
b) Funcionamiento
1. El primer paso es la colocación adecuada de los ADHESIVOS: aunque su colocación siempre implica una urgencia, a ser
posible se debe rasurar el tórax y colocar las
pegatinas sobre piel seca (como la placa del
bisturí eléctrico).
Si el aparato es “unifunción”, es decir,
sólo posee la función de MCP, las pegatinas
se deberá colocar en posición antero -posterior (pegatina posterior en zona infraescapular izquierda y pegatina anterior en zona
infraclavicular izquierda o precordial), para
no interferir con palas del desfibrilador (en el
caso que hubiera que usarlas). Si el aparato
es “multifunción” (desfibrilador+MCP), los
adhesivos podrán ser colocados en posición
antero-lateral (la pegatina lateral en la línea
medioaxilar izquierda y la anterior sobre el
esternón o la zona infraclavicular derecha
-en la foto-) o en posición antero -posterior
(pegatina posterior en zona infraescapular
izquierda y pegatina anterior en zona infraclavicular izquierda).
136
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Cuando los adhesivos del MCP unifunción están colocados en posición anterolateral y se va a realizar una desfibrilación
mediante palas, es necesario retirarlos o separarlos 3-4cm para evitar un arco eléctrico.
La RCP se puede realizar sin problemas con
los adhesivos del MCP colocados e incluso
en funcionamiento.
2. El siguiente punto es elegir el MODO
en que queremos que el MCP funcione:
modo “fijo” (a una FC fija preestablecida,
asincrónico o no a demanda; implica peligro
dado que puede suministrar estímulo sobre
la actividad intrínseca cardiaca residual, pudiendo provocar una FV o TV) o modo “a
demanda”, el cual es mejor ya que sensa la
actividad del QRS y se inhibe ante su presencia, suministrando estímulo sólo cuando
es necesario, por lo que emplearemos este
modo si está disponible. Al seleccionar el
modo “a demanda”, se debe ajustar la ganancia del ECG para evidenciar cualquier QRS
intrínseco. Si existen muchos artefactos en
el ECG, es mejor escoger el modo fijo del
MCP.
3. Debemos decidir la FRECUENCIA
de ESTIMULACIÓN, siendo el rango fisiológico de 60-90 lpm, eligiendo siempre una
frecuencia mayor a la del paciente.
4. Por último, se debe elegir la ENERGÍA que administrará el MCP: habitualmente se empieza con la energía mínima, siendo
la corriente de salida de 30 mAmp, que se
podrá aumentar de 5 en 5 (hasta un máximo
de 180 mAmp). Cuando hayamos alcanzado
una energía que provoca contracciones musculares al paciente, normalmente aparece
una espiga del MCP; finalmente se alcanza
una corriente eléctrica que produce captura y que normalmente oscila entre 50-100
mAmp. La aparición de QRS y onda T tras
la espiga del MCP, significa que se ha producido la despolarización de los ventrículos
(latido de captura), y estas ondas pueden ser
positivas o negativas. La presencia de pulso
palpable confirma el efecto mecánico de la
captura ventricular.
De la misma forma, la presencia de QRS
y T sin efectividad mecánica en forma de pulso, indica miocardio no viable. Si se alcanza
la máxima energía y no se produce captura,
se debe incrementar la ganancia del ECG si
no se había hecho antes, y posteriormente revisar la adherencia de los electrodos. Si todo
está correcto, se debe interpretar que el miocardio no responde porque no es viable.
En ocasiones la espiga se sigue de un minicomplejo, que no debe ser confundido con
un QRS, y que se trata de un artefacto derivado de la energía estimulando el músculo.
Se diferencia del complejo real en su menor
tamaño y la ausencia de morfología de complejo QRS seguido de onda T.
Como se ha dicho, la estimulación produce generalmente una sensación desagradable
y dolorosa al paciente, por lo que es necesaria la analgesia y sedación del paciente.
137
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Dado que el MCP transcutáneo es una
medida transitoria, se solicitará la ayuda de
un experto para la colocación de un MCP interno o endocavitario permanente.
MANTENIMIENTO DEL CARRO
DE PARADAS
Para que los algoritmos explicados se
puedan llevar a cabo, es importante el mantenimiento del carro de paradas. Se debe llevar un registro de su empleo y una reposición rigurosa del material empleado durante
la parada, para que el carro esté en óptimas
condiciones para la siguiente ocasión.
138
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
TEMA 7.2.: REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR EN PEDIATRÍA
La mayoría de las paradas cardiorrespiratorias (PCR) en niños son de origen respiratorio. Los ritmos de parada más frecuentes son AESP y asistolia, mayoritariamente
secundarios a hipoxia, por lo que en la reanimación del paciente pediátrico se da prioridad a la realización de las respiraciones,
antes incluso de pedir ayuda (excepto en los
casos de colapso súbito y presenciado, que
suele ser secundario a TVSP o FV, que se beneficiaría de una desfibrilación precoz).
Existen una serie de variaciones respecto al algoritmo del paciente adulto. Se debe
tener en cuenta que muchos niños no pueden
ser reanimados porque sus rescatadores potenciales temen hacerles daño. Este miedo es
infundado: es mucho mejor seguir el protocolo de SVB del adulto para la resucitación
de un niño que no hacer nada en absoluto (la
resucitación cardiopulmonar llevada a cabo
en el medio extrahospitalario por personal
no experto de forma precoz y efectiva ha
demostrado una reanimación eficaz sin daño
neurológico en los niños hasta en el 70% de
las ocasiones; además, también se ha observado supervivencias del 20–30% en casos de
fibrilación ventricular primaria; no obstante,
sólo un 30–50% de los lactantes y niños que
sufren una parada cardiaca extrahospitalaria
reciben RCP urgente por personal no experto, y muchos de los que sí lo reciben, a pesar
de sobrevivir, padecen secuelas neurológicas
posteriores).
Por tanto, a las personas sin información
sanitaria se les enseña que la secuencia de actuación en un adulto también puede emplearse en los niños. No obstante, las siguientes
modificaciones en la secuencia de actuación
para un adulto la hacen más adecuada para
un niño: 1) hacer 5 ventilaciones iniciales
antes de comenzar con las compresiones torácicas; 2) un reanimador único debe aplicar
la RCP durante un minuto aproximadamente
antes de ir en busca de ayuda; 3) en las com-
presiones torácicas se debe comprimir el pecho 1/3 de su profundidad, empleando 2 dedos en niños menores de un año y una o dos
manos en los niños mayores de un año (ver
más adelante). Cabe destacar que la relación
entre las compresiones torácicas y las respiraciones es de 30:2 cuando el reanimador no
es sanitario, siendo 15:2 para el personal sanitario (cuando sólo hay un reanimador, éste
puede emplear una relación 30:2 para evitar
la fatiga). Las guías ERC 2010 subrayan que
a los reanimadores legos, que por lo general
solo aprenden técnicas con un solo reanimador, se les debería enseñar a utilizar una relación de 30 compresiones y 2 ventilaciones,
igual que en las guías de adultos, lo que permite a cualquier persona entrenada en SVB,
resucitar niños con una mínima información
adicional; los reanimadores profesionales
deberían aprender y utilizar una relación CV
de 15:2; sin embargo, pueden utilizar la relación 30:2 si están solos, en particular si no
están consiguiendo un número adecuado de
compresiones torácicas.
El algoritmo de soporte vital del recién
nacido engloba una serie de medidas diferentes al resto de los niños, normalmente llevadas a cabo por especialistas en Neonatología
y Pediatría, por lo que no van a ser desarrolladas en este tema.
La CADENA DE SUPERVIVENCIA
para el paciente pediátrico está formada por
los siguientes eslabones:
139
- Usar asientos de seguridad para niños.
- Reanimación cardiopulmonar (RCP)
precoz.
- Activación del sistema de emergencias
(SEM).
- Soporte Vital Avanzado.
- Cuidados post-reanimación.
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
En general, la supervivencia de los lactantes tras parada cardiaca extrahospitalaria
ronda el 4%, la de los niños el 10% y los adolescentes se sitúan en el 13%. Las cifras de
las paradas cardiacas hospitalarias son algo
mejores, con supervivencias en torno al 27%.
La siguiente secuencia es la que deben
seguir las personas con deber de asistir a las
emergencias pediátricas (normalmente personal sanitario).
SOPORTE VITAL BÁSICO (SVB),
DESFIBRILACIÓN (DF) Y SOPORTE VITAL AVANZADO (SVA) EN
PEDIATRÍA
SVB en paciente pediátrico
Ante un niño inconsciente, iniciar el ABC
primario. En el caso de 2 reanimadores, una
comenzará las maniobras de ABC primario,
mientras que el otro busca ayuda. Un único
reanimador, deberá continuar con las maniobras de RCP durante al menos 1 minuto
antes de pedir ayuda (excepto de un colapso
brusco presenciado por un reanimador, que
probablemente será secundario a FV/TVSP,
que se beneficiará de la DF precoz).
- A: apertura de vía aérea mediante maniobras (frente-mentón, tracción mandibular, etc.) y/o dispositivos orofaríngeos y
nasofaríngeos (valorar tamaño adecuado). Se procederá a la extracción de cuerpos extraños visibles, si el niño presenta
respiraciones no efectivas, no de forma
rutinaria, e intentando extraer los cuerpos
extraños visibles, sin realizar un barrido
digital a ciegas. En el caso de que el niño
esté intubado, se valorará la existencia de
una obstrucción en el tubo endotraqueal.
- B: sentir, ver y oír la respiración, en menos de 10 seg. Si respira, colocar al niño
en posición de recuperación. Si no respira, dar hasta 5 respiraciones boca-boca
de rescate (en niños menores de 1 año,
boca-nariz). Si expande el tórax (no existe obstrucción de vía aérea), ventilar a
12-20 rpm, mientras se evalúan los signos de circulación (C). Si no expande
140
el tórax, revisar apertura de vía aérea e
intentar desobstruir (valorar de nuevo la
existencia de cuerpos extraños); si tras
5 respiraciones no se consigue elevar el
tórax, iniciar compresiones torácicas directamente (como masaje cardiaco y para
intentar movilizar un probable cuerpo extraño que no se ha conseguido extraer).
En el caso de que el niño esté intubado,
se observará la cifra del pulsioxímetro y
el respirador para valorar si la ventilación está siendo adecuada.
- C: valorar la presencia de signos de circulación en menos de 10 seg. El personal
sanitario deberá buscar pulso carotídeo
en niños (en lactantes, pulso braquial; en
niños y lactantes, pulso femoral). En los
casos en que el niño esté monitorizado,
no sólo se observará la actividad eléctrica del corazón en la pantalla del monitor,
dado que existe la posibilidad de que el
paciente se encuentre en una actividad
eléctrica del pulso (AESP), una taquicardia ventricular sin pulso (TVSP) o
en fibrilación ventricular (FV), sino que
también se intentará encontrar pulso carotídeo (braquial, femoral) y/o se observará
la onda de pulso del pulsioxímetro, en el
caso de que el paciente tenga colocado el
saturómetro. Si la onda de pulso aparece
en pantalla y tiene una morfología adecuada, indicará existencia de pulso.
En las guías ERC 2010, se subraya que
en el reconocimiento del paro cardiaco,
los profesionales sanitarios no son capaces de detectar de forma fiable la presencia o ausencia de pulso en menos de 10
segundos en lactantes o niños, por lo que
deberían buscar signos de vida (tos, movimiento, respiración normal), y si están
seguros en la técnica, podrán añadir la
palpación del pulso para el diagnóstico
del paro cardíaco y decidir si deberían
iniciar las compresiones torácicas o no.
La decisión de iniciar la RCP debe ser
tomada en menos de 10 segundos. De
acuerdo con la edad del niño, se puede
utilizar la comprobación del pulso carotídeo (niños), braquial (lactantes) o
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
femoral (niños y lactantes). Intentando
optimizar el algoritmo, indican que ante
un niño que no responde y sin signos de
vida (tos, movimiento, respiración normal), se deben iniciar las maniobras de
RCP (si un solo reanimador, pedir ayuda
tras 1 minuto de compr:vent; si 2 reanimadores, uno debe pedir ayuda). En las
guías americanas AHA también restan
importancia a la necesidad de comprobar
el pulso ante una PCR pediátrica, dado
que resulta dificultoso incluso para la
mayoría de profesionales no habituados
al manejo de niños, lo que demora la
identificación de la PCR y el inicio de
las maniobras de RCP.
El personal no sanitario buscará de entrada signos de circulación o de vida, como
movimientos, respiración normal o tos.
Si presenta pulso o signos de vida, continuar con las respiraciones (12-20 rpm)
hasta que inicie ventilación espontánea.
Si no presenta signos de vida, iniciar las
compresiones torácicas alternándolas
con las respiraciones (15:2; si un reanimador, posibilidad de 30:2). Durante las
maniobras de RCP, cada 2 min se debe
abrir la vía aérea, comprobar la respiración y los signos vitales (ABC). Con un
solo reanimador, las maniobras de RCP
deben continuar durante al menos 1 minuto antes de activar el Sistema de Emergencias. Después se debe continuar con
las maniobras de RCP hasta que el niño
presente signos de vida (o FC>60lpm),
llegue la ayuda para iniciar el SVA, o el
reanimador esté exhausto.
Tal y como ocurre en los adultos, a pesar de que en los pacientes pediátricos la
principal causa de la PCR es la hipoxia, las
guías americanas AHA 2010 modifican el
ABC primario clásico del SVB, ya que priorizan el comienzo de las maniobras de RCP
(compresiones torácicas) de manera precoz,
y abogan por “CAB”: si un niño no responde
y no respira (normal), no se debe “observar,
escuchar, sentir” respiración, si no que examinar brevemente respiración como parte
de la comprobación del PCR, antes de pedir
ayuda (si 2 reanimadores) e iniciar compresiones (C-A-B), antes que ventilación: los
reanimadores legos deberán realizar la RCP
de “sólo manos” (sólo compresiones torácicas guiadas por operadores telefónicamente); los reanimadores profesionales, deberán
valorar la existencia de signos de vida y/o
comprobar el pulso en <10seg y comenzar
con las compresiones torácicas alternándolas
con la ventilación, con una cadencia de 15:2,
si hay 2 reanimadores, y 30:2, si es reanimador único.
Aunque, como se ha mencionado, la causa de parada cardiaca más frecuente en los
niños es de origen respiratorio, el iniciar las
RCP con las compresiones torácicas tiene
varios motivos: 1) todos los reanimadores
pueden comenzar las compresiones de forma
inmediata; por el contrario, colocar la cabeza e iniciar las ventilaciones lleva tiempo y
retrasa el comienzo de las compresiones torácicas. 2) iniciar las compresiones torácicas
sólo implica una pérdida de tiempo mínima
para el inicio de la ventilación. 3) simplifica el entrenamiento necesario del personal
no experto. Por este motivo, la recomendación de “Observar, Escuchar y Sentir” se ha
eliminado de la secuencia de la AHA dado
que si el lactante o el niño no responde y no
respira (o sólo jadea/boquea) se comenzará
directamente con las compresiones torácicas.
Sólo en aquellos casos en los que se encuentra el pulso con total seguridad y el niño no
respira (o sólo jadea/boquea) la AHA recomienda dar 12–20 ventilaciones por minuto
141
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
de rescate (1 ventilación cada 3 a 5 seg.) hasta la recuperación de la respiración espontánea. Y siempre reevaluando el pulso cada 2
minutos sin demorarse más de 10 seg. Las
guías europeas ERC 2010 siguen, no obstante, recomendando “abrir la vía área” y, en
caso de no “Observar, Escuchar y Sentir” la
respiración, dar 5 ventilaciones de rescate.
Maniobras RCP: Compresiones torácicas
y respiraciones
Las compresiones torácicas se deben
iniciar antes que las respiraciones, realizándolas en la 1/2 inferior del esternón, 1 dedo
por encima del xifoides, intentando comprimir el tórax 1/3 de su diámetro anteroposterior (es decir, aproximadamente 4 cm
en lactantes y unos 5 cm en niños -coinciden las guías europeas y americanas-), a un
ritmo de 100 comp/min (tanto para los lactantes como para los niños, la frecuencia de
compresión debería ser de al menos 100 pero
no mayor de 120/min, según ERC 2010), y
manteniendo la misma duración en la compresión y la descompresión torácica (en las
guías ERC 2010 y AHA 2010, se enfatiza en
la descompresión completa subsiguiente).
Lactantes, niños menores de 1 año: en caso
de 1 reanimador, realizará las compresiones
con la punta de los dedos medio y anular;
en caso de 2 reanimadores, se realizarán las
compresiones con la punta de ambos pulgares, rodeando con las manos el tórax del
niño. Niños mayores: se colocará el talón de
una mano sobre el 1/3 inferior del esternón,
siguiendo la misma técnica que en el adulto
(en niños mayores, se podrán emplear dos
manos). En el caso de 2 reanimadores, se colocarán uno a cada lado del niño para intentar no entorpecer las maniobras del otro reanimador e intercambiarán posiciones cada
2 min para intentar minimizar la fatiga. No
se deben interrumpir maniobras para buscar
pulso: SÓLO se buscará pulso si el niño presenta signos de vida: tos, movimientos, respiración espontánea.
Cabe destacar que, al igual que en los
adultos, tanto en las guías ERC 2010 como
en las guías americanas AHA 2010, se hace
hincapié en la necesidad de realizar compresiones torácicas de alta calidad, definidas
como de ≥100 compr/min, con una profundidad adecuada (4 y 5cm), permitiendo la expansión completa del tórax, reduciendo las
interrupciones para minimizar el tiempo sin
flujo y evitando el exceso de ventilación.
142
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Las respiraciones (boca-boca/nariz) se
realizarán tras extender el cuello y elevar la
barbilla, insuflando durante 1 seg y permitiendo espirar a continuación, realizando las
2 respiraciones en menos de 5 seg. Si el reanimador es reacio a realizar las respiraciones,
en el medio hospitalario se podrá beneficiar de
los dispositivos para la ventilación (mascarilla
facial, ambú) o deberá realizar una reanimación de sólo compresiones (mucho mejor que
no hacer nada, tal y como recalcan en las guías
ERC 2010: aunque la ventilación sigue siendo un componente muy importante de la RCP
en paradas asfícticas, los reanimadores que no
puedan o no deseen realizar ventilación bocaa-boca deberían ser alentados a realizar al menos RCP con sólo compresiones).
Desfi brilación (DF) en paciente pediátrico
Tras el ABC primario, se deberá colocar
el D: desfibrilador para valorar el ritmo y
continuar con el algoritmo correspondiente en el SVA: ritmo no chocable (asistolia/
AESP/bradicardia inferior 60 lpm) o chocable (FV/TVSP).
El ILCOR 2010 ha evaluado el tema de
la desfibrilación, incluyendo la seguridad y
efectividad las descargas aplicadas, un choque versus varios, uso de los DEAs en niños menores de 1 año, y el tipo, tamaño y
posición de las palas. Encontraron pocos estudios nuevos, con una evidencia científica
intermedia-baja; los datos fueron en general
contradictorios, y ninguno aclaró la seguridad y efectividad de la energía óptima necesaria para los choques. Por tanto, las nuevas
recomendaciones son un único choque inicial de 2 a 4 J/kg; sin embargo, las guías europeas ERC 2010 recomiendan una carga de
4 J/kg, como se explica a continuación.
Por tanto, la DF se realizará con una
energía de 4 Julios/kg, tanto con desfibriladores monofásicos como bifásicos (las guías
ERC 2010 recomiendan que por simplicidad
y coherencia con las guías de SVB y SVA en
adultos, se recomienda para la desfibrilación
en niños una estrategia de una sola descarga con una dosis no creciente de 4 J/kg, de
preferencia bifásica, pero la monofásica es
aceptable).
En el caso de emplear desfibriladores
externos automáticos (DEA), las guías ERC
2010 subrayan que en niños de entre 1 y 8
años está indicado emplear el DEA con atenuadores para aplicar una energía de 50-75J.
En niños >8 años, se empleará el mismo algoritmo de DEA que en los adultos. Aunque
aún hay pocos datos que avalen la seguridad
del uso de DEA en lactantes, se han referido
casos de uso con éxito de DEAs en niños menores de 1 año; en el raro caso de producirse
un ritmo desfibrilable en un niño menor de 1
año, es razonable utilizar un DEA (preferentemente con atenuador de dosis). En general,
recomiendan usar, en orden de preferencia,
desfibriladores manuales → DEAs con atenuador de descargas → DEAs sin atenuador
de descargas.
Tal y como se menciona previamente,
además de en las guías ILCOR 2010, en las
guías americanas AHA 2010, la energía de
143
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
DF indicada difiere ligeramente respecto a la
recomendada en las guías ERC 2010: indican que la primera DF en niños se debe realizar a 2J/kg y el resto a 4J/kg (aumentando la
energía progresivamente, si se precisa, hasta
un máximo de 10J/kg). La AHA 2010 recomienda los desfibriladores manuales en los
lactantes en lugar de un DEA cuando el ritmo
desfibrilable es identificado por un profesional de la salud entrenado.
Tamaño de las palas o pegatinas: para
lactantes, niños menores de 1 año o con peso
menor de 10 kg, se indican las palas/pegatinas de 4,5cm de diámetro; para los niños
con más de 10kg, los de 8-12 cm de diámetro. En las guías europeas y americanas no
hay cambios en el tamaño o posición de las
palas, aunque parece que un mayor tamaño
de las mismas (12×12 cm. frente a 8×8 cm.)
aumenta las tasas de éxito y disminuye la
impedancia transtorácica, lo cual aumenta
la corriente transtorácica y, en teoría, transmiocárdica. La colocación de las palas o
pegatinas podrá ser antero-lateral (una pala/
pegatina bajo la clavícula derecha y la otra
en axila izquierda) o antero-posterior (sobre
todo si existe riesgo arco eléctrico por cercanía de las pegatinas/palas, colocando una
pegatina/pala bajo la escápula izquierda y la
otra a la izquierda del esternón). Se deberá
aplicar una fuerza con las palas de 3kg en
niños con menos de 10kg, y de 5kg en niños
de más de 10kg.
Con estas recomendaciones, la AHA
2010 ha incluido los DEAs en su protocolo
de Soporte Vital Básico Pediátrico mientras
que el ERC 2010 lo deja para su algoritmo de
Soporte Vital Avanzado Pediátrico. El ERC
2010 por su parte no incluye los DEAs en
el algoritmo de SVBP aunque considera que
son seguros y eficaces cuando se utilizan en
niños mayores de 1 año. Resto de recomendaciones igual que ILCOR y AHA 2010.
Tal y como ocurre en los adultos, en las
guías ERC 2010 abogan por reducir el tiempo sin flujo, por lo que cuando se utiliza un
desfibrilador manual, las compresiones torácicas se continúan mientras se aplican y car-
gan las palas o pegatinas (si el tamaño del
tórax del niño lo permite). Las compresiones
torácicas se detienen brevemente, una vez
que el desfibrilador está cargado, para administrar la descarga y después reanudar las
compresiones torácicas de manera inmediata, empleando para la DF <5seg. Los reanimadores deben coordinar las compresiones y
el choque para minimizar las interrupciones,
comenzando siempre con las compresiones.
El DEA puede, además, ayudar a reanalizar
la existencia de pulso cada 2 minutos.
SVA en paciente pediátrico
Se aplicará el ABCD secundario, como
en el adulto, común para ambos grupos de
ritmo, chocables y no chocables:
144
- A: asegurar la vía aérea mediante la intubación orotraqueal (dispositivos como
la mascarilla laríngea, ventilación con
bolsa autoinflable... pueden emplearse
hasta que el personal adiestrado llegue
y proceda a la intubación). Cabe destacar que en las guías de ERC 2010 hacen
hincapié en no interrumpir las maniobras
de RCP durante la intubación. Por otro
lado, subrayan que los tubos traqueales
con balón pueden ser utilizados con seguridad en lactantes y niños pequeños y
se debe comprobar su presión de inflado (debe ser <25cmH2O). El tamaño del
tubo debería ser seleccionado mediante
la aplicación de una fórmula validada.
A su vez, no está clara la seguridad y la
utilidad de emplear la presión cricoidea
durante la intubación traqueal. Por lo
tanto, la aplicación de presión sobre el
cricoides se debe modificar o suspender
si impide la ventilación o la velocidad y
la facilidad de la intubación.
- B: administrar oxígeno al 100% durante
la reanimación (cuando presente signos
de vida, administrar O2 para mantener
SatO2 94-98%; tal y como ocurre en los
adultos, en las guías ERC 2010 se recomienda que, una vez que la circulación
espontánea se restablece, la concentra-
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
ción de oxígeno inspirado debería ajustarse para limitar el riesgo de hiperoxemia; las guías americanas AHA 2010
recomiendan ajustar FiO2 para mantener
SatO2 ≥ 94%). Si el niño está intubado,
mantener la frecuencia respiratoria del
respirador en 12-20 rpm, sin interrumpir
las compresiones torácicas, a un ritmo
de 100 comp/mm. Evitar la hiperventilación.
Al igual que en los adultos, subrayan la
idoneidad de la monitorización de dióxido de carbono espirado (ETCO2), idealmente por capnografía, para confirmar
la posición correcta del tubo traqueal,
siendo recomendable durante la RCP
para ayudar a evaluar y optimizar su calidad y a reconocer precozmente la RCE:
a pesar de que no hay un valor numérico establecido, un valor de ETCO2 < 15
mmHg indicaría que hay que mejorar la
calidad de las compresiones y evitar la
hiperventilación. En caso de que se administre adrenalina u otro vasoconstrictor hay que tener en cuenta que las cifras
de ETCO2 estarán falsamente aumentadas durante 1 o 2 minutos; en caso de un
ascenso brusco de la cifra de ETCO2 hay
que comprobar el pulso ante la posibilidad de que se deba al restablecimiento
de la circulación espontánea.
- C: continuar con las maniobras de RCP
(15:2 ó 30:2); tras conseguir la intubación, continuar con las compresiones
torácicas a un ritmo de 100 comp/min,
con una FR fijada en el respirador de
12-20rpm. Canalizar una vía venosa periférica de manera precoz. Si no se consigue al tercer intento o tras 1 minuto,
canalizar una vía intraósea (la dosis de
los fármacos es la misma que la intravenosa). Ambas vías son preferibles a la
vía intratraqueal, dado que los fármacos
administrados por vía traqueal tienen
gran variabilidad de absorción y el suero
salino empleado para su administración
podría dañar la mucosa traqueal. En las
guías ERC 2010, se recomienda no emplear esta vía de administración. Sin embargo, si no hubiera otra posibilidad, las
dosis recomendadas son: adrenalina 100
μg/ kg (dosis máxima 5mg), lidocaína
2-3 mg/kg y atropina 30 μg/kg. La dosis
óptima de naloxona intratraqueal es desconocida; no administrar otros fármacos
por vía traqueal dado que podrían dañar
la mucosa. Se debe diluir la medicación
en 5 cc de suero salino o agua estéril y
realizar 5 ventilaciones tras su administración por vía traqueal.
Se debe chequear la posición y el contacto
de los electrodos para asegurarse que el
ritmo observado en el monitor es el real.
- D: diagnóstico diferencial de las causas
potencialmente reversibles (4H y 4T, al
igual que en el adulto). En los niños, las
causas reversibles más frecuentes serán
la hipoxia y la hipovolemia (en este caso,
puede administrarse un bolo de cristaloide isotónico de 20 ml/kg iv, reevaluando
posteriormente el ABCD).
ALGORITMO UNIVERSAL RCP
PEDIÁTRICO
Ante una PCR, se aplicará el SVB (ABC
primario) y se colocará el desfibrilador (D)
para valorar el ritmo (chocable o no chocable), continuando con el algoritmo correspondiente, mientras se realizan las medidas
de SVA común para ambos grupos (ABCD
secundario). Los algoritmos son prácticamente iguales a los del adulto.
145
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
Asistolia / AESP / bradicardia severa (menor de 60 lpm): Ritmos no
chocables
Son los ritmos más frecuentemente asociados a la PCR en el niño. Ante una asistolia lo
más importante es reconocer su autenticidad
y que no exista una FV oculta. El diagnóstico
debe realizarse mediante: 1) la comprobación
de las derivaciones, que deben estar colocadas correctamente; 2) chequear de nuevo; 3)
ver el ritmo en las derivaciones DI y DII.
Cabe destacar, que en las guías ERC
2010, no se recomienda la administración
rutinaria de atropina en el contexto de una
PCR secundaria a un ritmo no chocable, tal y
como ocurre en los adultos.
Se deben buscar y tratar causas potencialmente reversibles (4H y 4T), igual que
en el adulto. Se tendrá en cuenta que la hipoxia y la hipovolemia son las que mayor
prevalencia tienen en los niños gravemente enfermos. Si se sospecha hipovolemia,
administrar bolo de líquidos 20 ml/kg iv ó
intraóseo tras la inyección de adrenalina. En
PCR de larga duración (más de 10 minutos),
administrar bicarbonato 1 M 1 ml/kg en bolo
iv ó intraóseo.
Por tanto, tras cada ciclo, se podrán presentar 3 situaciones:
1) Persiste el ritmo de asistolia/AESP:
se debe continuar con el algoritmo, es decir,
realizando maniobras de RCP durante 2 min,
administrando adrenalina 10μg/kg iv cada
3-5 min (ciclos alternos), evaluando el ritmo
tras los 2min de RCP.
Una vez confirmado el ritmo no chocable, se deben iniciar las maniobras de RCP
(15:2 ó 30:2) durante 2 minutos y canalizar
una vía venosa periférica cuanto antes (o intraósea) para administrar adrenalina 10 μg/
kg iv (máximo 1 mg) lo más precozmente
posible (que será repetible cada 3-5 min, es
decir, cada ciclos alternos) (100 μg/kg endotraqueal; dosis máxima: 5 mg), sin detener
las compresiones, evaluando el ritmo tras los
2 min de RCP. ). No se ha demostrado que
dosis superiores de adrenalina sean beneficiosas, y pueden resultar peligrosas, sobre todo
en los cuadros asfícticos. Puede administrarse
mayores dosis de adrenalina en casos particulares, como la sobredosis por β–bloqueantes.
2) Cede el ritmo de asistolia/AESP y aparece un ritmo organizado (pudiendo o no ser
el mismo ritmo inicialmente etiquetado como
AESP por no acompañarse de pulso): se debe
valorar la existencia de pulso. Si existe, se
deberán administrar los cuidados post- RCP,
manteniendo una vigilancia estrecha del paciente por si se repite el cuadro y continuar
con la búsqueda y tratamiento de la causa, si
no se ha realizado previamente; si no existe pulso, estaremos todavía ante un ritmo de
AESP, por lo que deberemos continuar con el
algoritmo, es decir, realizando maniobras de
RCP durante 2 min, administrando adrenalina 10μg/kg iv en ciclos alternos y evaluando
el ritmo tras los 2 min de RCP.
3) La asistolia/AESP se transforma en
una FV: se seguirá el algoritmo de la FV
(ver algoritmo de ritmos chocables). Si durante las maniobras de RCP 2 min es cuando
se objetiva un ritmo chocable en el monitor
146
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
(FV/TVSP), se debe continuar con los 2 min
de RCP antes de evaluar el ritmo e iniciar el
algoritmo de los ritmos chocables (si persiste
dicho ritmo), consiguiendo así minimizar la
interrupción de las compresiones cardiacas.
Si durante cualquiera de las situaciones
aparecen signos de vida (movimientos, respiración normal o tos), se debe evaluar el
ritmo chequeando el monitor: si aparece un
ritmo organizado, se chequeará el pulso durante menos de 10 seg. Si existe, se continuará con los cuidados postRCP y/o con el
tratamiento de la causa. Si no existe pulso,
se continuará con el ciclo correspondiente al
ritmo observado (normalmente AESP: algoritmo de ritmos no chocables).
TVSP / FV: Ritmos chocables
Los ritmos chocables son los menos frecuentes como causa de PCR en los niños.
Como en el adulto, estará indicada la DF y
se deberá realizar minimizando el tiempo de
interrupción de las maniobras de RCP (tal
y como subrayan las guías ERC 2010): se
interrumpirá la RCP sólo para desfibrilar y
para evaluar el ritmo; no se interrumpirán las
maniobras de RCP durante la carga desfibrilador, se deberá realizar una rápida comprobación de seguridad antes de la DF y se reiniciarán de inmediato las maniobras tras la
DF (empleando para la DF menos de 5seg).
Si la PCR secundaria a FV/TVSP ha sido
presenciada y monitorizada, y el desfibrilador no está disponible, aplicar un golpe
precordial. Si está disponible, se aplicará el
primer bloque, como en el adulto: desfibrilar
con un choque de 4 julios/kg (monofásico o
bifásico; en las guías americanas AHA 2010:
1º DF a 2J/kg, y el resto a 4J/kg), seguido
de maniobras de RCP (15:2 ó 30:2) durante
2 minutos, evaluando el ritmo después. Tras
evaluar el ritmo al final de cada bloque pueden aparecer las siguientes situaciones:
1) Persiste el ritmo de FV/TVSP: aplicar
un segundo bloque (DF 4 J/kg + RCP 2 min
+ evaluar ritmo). Si persiste, aplicar un 3º bloque: desfibrilar a 4J/kg y realizar maniobras
de RCP durante 2 min, administrando durante los 2min de RCP adrenalina 10 μg/kg iv ó
intraóseo repetible cada 3-5min, es decir, en
ciclos alternos (100 μg/kg endotraqueal; dosis máxima: 5 mg), y amiodarona 5mg/kg iv
ó intraóseo (el momento en que se administra
la adrenalina difiere ligeramente de las recomendaciones de las guías ERC 2005; en éstas,
se indicaba la administración de la adrenalina
147
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
antes del 3º bloque, mientras que en las guías
de ERC 2010, se indica su administración durante los 2 min de RCP del 3º bloque, y de manera conjunta con la amiodarona). Tras los 2
min de RCP, se debe evaluar el ritmo.
Si continúa en FV/TVSP, aplicar un 4º
bloque (DF 4 J/kg + RCP 2 min + evaluar ritmo). Si continúa en FV/TVSP, aplicar un 5º
bloque: DF 4J/kg y realizar maniobras RCP
durante 2 min, administrando en este tiempo
una nueva dosis de adrenalina (10 μg/kg iv
ó intraóseo repetible; ó 100 μg/kg endotraqueal, dosis máxima: 5 mg), y amiodarona
5mg/kg iv ó intraóseo, y evaluando el ritmo
tras los 2 minutos de RCP (el momento de administrar la amiodarona también difiere de las
guías ERC 2005: en éstas, la amiodarona se
administraba por primera vez antes del 4º bloque, y se repetía dosis solamente si tras revertir la FV/TVSP, volvía a recaer en dicho ritmo; mientras que las guías ERC 2010 indican
su administración conjunta con la adrenalina
durante las maniobras de RCP 2min en el 3º y
5º bloque y en caso de recaída). En las guías
americanas AHA 2010, es en el periodo de 2
min de RCP tras la 3ª DF cuando se indica la
administración de amiodarona (o lidocaína, si
no disponemos de amiodarona).
Si la FV/TVSP persiste, continuar con el
6º bloque (DF 4 J/kg + RCP 2 min + evaluar
ritmo), y así sucesivamente, repitiendo la dosis de adrenalina en los ciclos alternos.
Si tras revertir FV/TVSP, vuelve a aparecer, reiniciar RCP, desfibrilar de nuevo, administrar amiodarona 5mg/kg iv ó intraóseo, y
comenzar con una perfusión de amiodarona
(dosis máxima 15 mg/kg/día).
Se debe valorar el empleo de otros fármacos según la causa que se sospeche (4H y
4T): la lidocaína 1 mg/kg es una alternativa si
no se dispone de amiodarona; en PCR de larga
duración (más de 10 minutos), administrar bicarbonato 1M 1 ml/kg en bolo iv ó intraóseo;
en caso de Torsade de Pointes o hipomagnesemia, considerar administrar magnesio (25-50
mg/kg iv ó intraóseo, máximo 2 g). Las guías
americanas AHA 2010 comentan que esta TV
polimórfica asociada a QT alargado puede ser
bien congénita o el resultado de la intoxicación
por antiarrítmicos del tipo IA (p.ej. Procainamida, Quinidina, etc.) o del tipo III (p.ej. Sotalol
y Amiodarona), por Antidepresivos Tricíclicos
(ATC), digital o interacciones medicamentosas.
2) Cede el ritmo de FV/TVSP y aparece un
ritmo organizado (complejos regulares o estrechos): si tras un bloque revierte la FV/TVSP
a un ritmo organizado tras los 2 minutos de
RCP, se debe evaluar la existencia de pulso: si
existe, se procederá a administrar los cuidados
post-reanimación y/o el tratamiento de la arritmia peri-paro. Si no existe pulso o es dudoso,
estaremos ante una AESP, por lo que se deberá continuar con el algoritmo de los ritmos no
chocables (es decir, continuar con RCP 2 min).
Hay que tener en cuenta la posibilidad de un
miocardio “estuporoso” tras la DF y que puede
confundirse con una auténtica AESP.
3) Cede el ritmo de FV/TVSP y aparece
ritmo de asistolia: como en el caso anterior
de reversión a AESP, al revertir la FV/TVSP a
asistolia, se debe continuar con las maniobras
de RCP durante 2 minutos más, iniciando así
el algoritmo de ritmos no chocables (además
se debe chequear el monitor de ECG para
confirmar la asistolia) (ver algoritmo ritmos
no chocables).
Cuidado con confundir una FV fina con
asistolia; en caso de duda, se debe seguir el
algoritmo de asistolia dado que tiene mayor
potencialidad de conseguir éxito en la reanimación (desfibrilar una FV fina que es difícil
de distinguir de la asistolia, no va a ser efectivo como para conseguir alcanzar un ritmo de
perfusión adecuado). Por otro lado, se debe
tener en cuenta que tras cada DF puede haber un breve periodo de asistolia, pudiendo
aparecer tras ello de nuevo la FV. Cuando las
palas se emplean para la DF, la pérdida de
gel con las sucesivas DF puede hacer que se
pierda el contacto y aparezca una falsa asistolia, máxime si existe una gran impedancia.
Se hace necesario, ante la duda, monitorizar
el ritmo cardiaco de forma convencional con
derivaciones.
148
Tema 7. Reanimación cardiopulmonar
Aunque en estos casos se den con menos
frecuencia, también se deben buscar y tratar causas potencialmente reversibles (4H y
4T). Se tendrá en cuenta que la hipoxia y la
hipovolemia son las que mayor prevalencia
tienen en los niños gravemente enfermos. Si
se sospecha hipovolemia, administrar bolo de
líquidos 20 ml/kg iv ó intraóseo tras la inyección de adrenalina. En PCR de larga duración
(más de 10 minutos), administrar bicarbonato
1 M 1 ml/kg en bolo iv ó intraóseo.
Si durante cualquiera de las situaciones
aparecen signos de vida (movimientos, respiración normal o tos), se debe evaluar el
ritmo chequeando el monitor: si aparece un
ritmo organizado, se comprobará el pulso en
menos de 10 seg. Si existe, se continuará con
los cuidados post-RCP y/o con el tratamiento
de la arritmia peri-paro. Si no existe pulso
o es dudoso, se continuará el ciclo correspondiente al ritmo observado (normalmente
AESP: algoritmo de ritmos no chocables).
A continuación se resume el algoritmo
universal de la parada cardiorrespiratoria en
paciente pediátrico, recordando que el SVB
(ABC primario) y la colocación del desfibrilador (“D”) es común en todos los casos,
y que en función del ritmo observado en el
monitor o el desfibrilador, se continuará con
el algoritmo de los ritmos chocables o no
chocables, llevando a cabo en cualquier caso
el ABCD secundario (SVA) común también
para ambos grupos.
BRADICARDIA EN EL PACIENTE
PEDIÁTRICO
La bradicardia es frecuentemente secundaria a hipoxia, acidosis y/o hipotensión severa, y puede progresar a parada cardiorrespiratoria. Ante una bradicardia con signos de
bajo gasto, se debe canalizar una vía venosa
urgente y asegurar la oxigenación - ventilación (administrar oxígeno al 100%). Si la
FC < 60 lpm y no responde rápidamente a
la ventilación con oxígeno (oxigenación/
ventilación con presión positiva), se debe
149
Actualizaciones en anestesiología para enfermería
comenzar con las compresiones cardiacas y
administrar adrenalina (algoritmo de los ritmos no chocables).
Si la bradicardia es debida a la estimulación vagal, la atropina puede ser efectiva
(20 μg/kg iv ó intraóseo, o 30 μg/ kg endotraqueal). Si persiste, se debe valorar repetir dosis de atropina (dosis máxima 1 mg en
niños y 2 mg en adolescentes), administrar
una perfusión continua de isoproterenol
(10-50 μg/kg/min) y/o la colocación de un
marcapasos externo y/o endocavitario (deberá considerarse en bloqueos auriculoventriculares o en la disfunción del nodo sinusal
que no responde a oxigenación, ventilación,
compresiones torácicas u otros medicamentos; el marcapasos no es efectivo en casos de
asistolia o arritmias secundarias a hipoxia o
isquemia).
El algoritmo de las guías americanas
AHA 2.010 es aplicable a niños con bradicardia y compromiso cardiorrespiratorio,
pero con pulso palpable. En caso de que se
pierde el pulso se establecerá una RCP de la
parada cardíaca (AHA 2.010 – SVAP Algoritmo Parada Sin Pulso):
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