Microbiota Intestinal y Cáncer

Descargar como pdf o txt
Descargar como pdf o txt
Está en la página 1de 13

Microbiota intestinal y cáncer

Gastrointestinal microbiota and cáncer


Microbiota intestinal e cáncer

Dolores Rodríguez Veintimilla , Evelyn Frías Toral


1 2*

Recibido: 1 de julio de 2020. Aceptado para publicación: 23 de septiembre de 2020


Publicado en línea: 22 de octubre de 2020
https://doi.org/10.35454/rncm.v4n1.175

1
Servicio de Nutrición Clínica y Metabolismo, Sociedad de Lucha Contra el Cáncer. Guayaquil, Ecuador.
2
Comité de Investigación, Sociedad de Lucha Contra el Cáncer. Universidad Católica Santiago de Guayaquil,
Guayaquil, Ecuador.
*Correspondencia: Evelyn Frías Toral
[email protected]

Resumen

La microbiota es el conjunto de microorganismos localizado en diferentes sitios del cuerpo. Aquellos


que se encuentran en el intestino tienen un rol esencial, debido a la estrecha relación que tienen con
la salud y la enfermedad, en especial el cáncer. Conocer qué microorganismos pueblan el tracto
gastrointestinal y sus funciones, qué ocurre cuando se altera su composición, así como identificar su
relación con una microbiota saludable para la prevención del desarrollo de tumores, o cómo se vincula
la alteración de la microbiota con el desarrollo de tumores merece especial atención. La microbiota
intestinal se vislumbra como una pieza clave en el tratamiento del cáncer. El objetivo de la presente
revisión es definir el modo en que los microorganismos intestinales pueden influir profundamente en
la potencia de la inmunoterapia y de algunas quimioterapias, y conocer de qué forma pueden contribuir
también a repoblar la flora intestinal afectada por los tratamientos oncológicos, preguntas que ameritan
una revisión extensa de las publicaciones al respecto.
Palabras clave: microbiota, cáncer, salud, enfermedad.

INTRODUCCIÓN

Conocer la estrecha relación entre el ser humano y los microorganismos que habitan en él es de suma
importancia para comprender cómo se puede alterar la salud cuando este equilibrio se ve afectado.
1
En la actualidad, no se denominan a estos seres vivos “flora intestinal” ni se consideran simplemente
comensales, estimando que los seres humanos son, de hecho, “superorganismos” gobernados, en
parte, por los microorganismos que hospedan . (1)

El término “microbiota” hace referencia a la comunidad de microorganismos vivos residentes en un


nicho ecológico determinado . La microbiota residente en el intestino humano es una de las
(2)

comunidades más densamente pobladas; en el colon de los mamíferos, la cifra de microorganismos


se eleva entre 10 y 10 . Esta cifra es mayor que el número de células humanas .
12 14 (3)

Por su parte, el cáncer es una enfermedad multifactorial que representa la segunda causa de muerte
a nivel mundial . Se plantea que este resulta de la acumulación intracelular de mutaciones
(4)

espontáneas durante la replicación del ácido desoxirribonucleico (ADN), combinada con la exposición
al medio ambiente y los hábitos de estilo de vida, ambos capaces de influir significativamente en el
riesgo de desarrollar cáncer . (5)

En los últimos años, numerosas evidencias han apuntado hacia el papel central de las bacterias
comensales, que cuando colonizan las superficies del cuerpo son determinantes clave para la salud y
para afecciones patológicas, incluido el cáncer . De las patologías ligadas con el microbioma intestinal,
(6)

la tumorigénesis es una de las más estudiadas. Es importante destacar que este vínculo ha sido
encontrado tanto para cáncer de localización gastrointestinal como para tumores distales . (7)

Se realizó una búsqueda de la literatura publicada en PubMed usando terminología MeSH


relacionada con microbiota intestinal y cáncer empleando operadores booleanos. Se escogieron
artículos tanto en inglés como en español publicados entre los años 2010 y 2020. El objetivo de la
presente revisión es establecer la relación entre la microbiota intestinal y el cáncer, para determinar
su influencia en el desarrollo y tratamiento de algunas patologías oncológicas.
En la Tabla 1 se encuentran los conceptos en relación con la microbiota con la finalidad de tener
mayor comprensión del tema . (8)

Tabla 1. Conceptos clave en la literatura de la microbiota

Microbioma humano: es el conjunto formado por los microorganismos, sus genes y sus metabolitos que
colonizan el cuerpo humano.

Metagenoma: corresponde al material genético del microbioma y del hospedero.

Metagenómica: estudio de una colección del material genético de las bacterias directamente de una muestra
del medio en estudio.

Metatranscriptómica: estudio del ARN total transcrito.

Metaproteómica: estudio de las proteínas.

Metabolómica: estudio de los perfiles metabólicos.

ARN: ácido ribonucleico.

MICROBIOTA INTESTINAL

2
Está compuesta por diversidad de microorganismos como bacterias, hongos, arqueas,
virus y protozoos. Entre los individuos a nivel de filo
(principalmente Bacteroidetes y Firmicutes), la composición del microbioma intestinal es
semejante y se encuentran variantes en relación con la diversidad y población de las
especies. La genética del huésped, los factores ambientales, la dieta, la enfermedad, el
estrés y algunos otros factores deciden la estructura de la microbiota intestinal . (9)

Es importante prestar mucha atención al impacto de la microbiota intestinal en algunos


tipos de cáncer como los de colon, hígado y mama, y su impacto en la eficacia de la
quimioterapia e inmunoterapia contra el cáncer . Sin embargo, la Declaración internacional
(10)

del consenso de expertos en microbioma y cáncer considera que, a pesar de la evidencia


mecanicista y de apoyo de estudios en animales y humanos, actualmente no hay evidencia
directa de que el microbioma comensal humano sea un determinante clave en la
etiopatogenia del cáncer. El panel citó la falta de grandes estudios de cohorte longitudinales
como un factor decisivo principal y acordó que esta debería ser una prioridad de
investigación futura . (11)

La colonización del tracto intestinal del neonato inicia desde el nacimiento, creando
finalmente un microambiente rico y diverso. La microbiota se adquiere en el canal de parto
y, luego, a través de la leche materna. Los perfiles microbianos fecales de los lactantes
muestran una gran similitud con los perfiles bacterianos maternos vaginales y de la leche
materna . Es por ello que al pasar por el canal vaginal adquieren la microbiota de la
(12,13)

madre, Lactobacillus, Prevotella y Sneathia spp. Aunque solo algunos de estos


colonizadores permanecerán en los lactantes, la exposición inicial es un punto clave para
el desarrollo de la microbiota adulta. En aquellos recién nacidos por cesárea, las principales
bacterias colonizadoras son del
tipo Staphylococcus, Corynebacterium y Propionibacterium spp, que se originan en la
microbiota de la piel de la madre . (14)

Con la cesárea hay una alteración de la transmisión vertical de la microbiota de madre a


hijo y en los niños nacidos por esta vía se ha observado predisposición al desarrollo de una
serie de enfermedades de tipo inflamatorio, autoinmunitario y metabólico, tales como asma,
diabetes, obesidad y enfermedades gastrointestinales crónicas . (15,16)

Se estimaba que durante la vida intrauterina el feto estaba completamente desprovisto de


microbiota. Sin embargo, hay datos que muestran indicios de su presencia en el líquido
amniótico, cordón umbilical y placenta sin estar asociados con procesos infecciosos . (12)

Durante el curso de la primera infancia, la composición microbiana cambia con la edad y


la dieta . Desde el punto de vista evolutivo, el carácter de la microbiota intestinal depende
(9)

en gran medida de la fuente nutricional principal, separando los perfiles bacterianos de


omnívoros, carnívoros y herbívoros . (17)

La microbiota intestinal cumple con numerosas funciones vitales, incluidas la producción


de vitaminas, metabolización de compuestos de la dieta, protección contra la infiltración y
expansión sistémica de patógenos intestinales . (8)

A las alteraciones de la microbiota intestinal y la respuesta adversa del hospedero se le


ha denominado “disbiosis” . Esta se asocia con afecciones tan disímiles como el asma,
(18)

enfermedades inflamatorias crónicas, obesidad , esteatosis hepática no alcohólica ,


(19,20) (21)

diabetes mellitus , enfermedades cardiovasculares y cáncer . Allí radica precisamente la


(22) (23) (7)

3
importancia de cuidar de la microbiota con la finalidad de prevenir estas enfermedades
crónicas que afectan a gran parte de la población mundial.
Resulta importante conocer el tipo de bacterias, su concentración, ubicación y acción para
una comprensión integral de patologías asociadas con disbiosis en esos segmentos (Tabla
2).

Tabla 2. Bacterias comunes encontradas en diferentes localizaciones, con respectivas concentraciones


bacterianas, funciones intestinales principales y los valores de pH encontrados a lo largo del tracto
gastrointestinal (1)

Bacterias Localización Concentración Función del pH


(UFC/mL)

Lactobacillus Estómago 1 x 10 2
Secreción de (HCl)
Streptococcus Digestión de macromoléculas
Helicobacter pH 2
Peptostreptococcus

Streptococcus Duodeno 10 a 10
1 3
Digestión y absorción de monosacáridos,
Lactobacillus Yeyuno aminoácidos, ácidos grasos y agua
Íleon pH 4-5

Bacteroides Ciego 10 -10


11 12
Ácidos biliares
Clostridium Colon Vitamina B12
Streptococcus proximal Absorción de agua
Actinomyces pH 7

Bacteroides Colon distal 10 -10


11 12
Ácidos biliares
Clostridium Vitamina B12
Streptococcus Absorción de agua
Actinomyces pH 7

HCl: ácido clorhídrico; UFC: unidad formadora de colonias. Fuente: Modificado de . (1)

El intestino está conectado bidireccionalmente con el sistema nervioso a través del


llamado “eje intestino-cerebro” (EIC), que incluye el sistema nervioso central (SNC), el
sistema nervioso autónomo (SNA), el sistema nervioso entérico (SNE), el eje hipotalámico
pituitario suprarrenal (EHP) y el sistema enteroendocrino (SEE). Las hormonas y las
neurohormonas secretadas en cada uno de estos niveles de EIC enumerados pueden
modular las actividades digestivas y metabólicas gastrointestinales, y viceversa . (23)

Por esa razón, el intestino representa una interfaz compleja entre la microbiota
gastrointestinal residente y el cuerpo humano. Existe una relación bidireccional entre los
microbios residentes intestinales y el EIC del huésped, en el que el intestino funciona como
el portero de la comunicación . En particular, se sabe que las hormonas y las
(24,25)

neurohormonas del huésped pueden modificar la composición del microbioma intestinal,


como durante la respuesta al estrés. Es importante destacar que las células
gastrointestinales enteroendocrinas secretan más de 30 hormonas peptídicas diferentes,
involucradas en varias funciones, como la motilidad gastrointestinal, las funciones
4
digestivas y la neuromodulación. Las bacterias intestinales a su vez pueden detectar varias
de estas hormonas, como en el caso de la leptina y la grelina, que complementan finamente
la composición de la microbiota intestinal en los roedores .
(26)

INFLAMACIÓN Y CÁNCER

Hace más de 150 años, R. Virchow hizo la primera conexión entre inflamación y cáncer al
observar leucocitos en tejidos neoplásicos . Recientemente, se ha obtenido evidencia de
(27)

un mecanismo molecular subyacente que sugiere que la inflamación juega un papel


importante en la tumorigénesis y que la inflamación crónica aumenta el riesgo de cáncer . (28,29)

Hasta el 10 %
al 20 % de todos los cánceres pueden atribuirse a infecciones, a menudo crónicas. En
términos de desarrollo más generales, hasta el 20 % de todos los cánceres están
precedidos por inflamación crónica en el sitio del cáncer, como lo ejemplifican el carcinoma
hepatocelular (CHC), el cáncer de colon (CAC), la enfermedad inflamatoria intestinal (EII),
el cáncer gástrico y gastritis inducida por Helicobacter pylori . Sin embargo, el papel de la
(30)

inflamación no se limita a su acción durante el inicio y crecimiento del tumor, esta también
se puede inducir en el crecimiento del tumor (inflamación provocada por el tumor) o como
respuesta a la terapia anticancerígena y la muerte celular .
(31)

DE LA MICROBIOTA A LA PROGRESIÓN
DEL CÁNCER

Conviene formular estas preguntas: ¿cómo los microbios promueven el desarrollo y


progresión del cáncer?, ¿estos dan inicio a un microambiente protumorigénico o aparecen
como resultado del cáncer? Presumiblemente, la respuesta se encuentra en algún lugar,
en medio de las investigaciones realizadas. Una característica común en muchas
enfermedades en las que la microbiota contribuye a la progresión es la interrupción de las
capas mucosas/epiteliales de los órganos, lo que facilita que las bacterias (o productos
bacterianos y sus metabolitos) pasen a los compartimentos que normalmente no están
cerca de los microbios. Esto puede desencadenar una respuesta inflamatoria crónica local,
debido al tejido perpetuamente lesionado y, por tanto, a una corriente constante de
microbios infiltrantes/productos microbianos. Por ejemplo, en la EII y el cáncer
colorrectal (CCR), la barrera mucosa subyacente se rompe, ya sea por defecto genético o
por la rápida expansión de las células tumorales, exponiendo el tejido del colon y las células
inmunes residentes a grandes cantidades de antígenos y productos microbianos . (30)

DISBIOSIS Y CARCINOGÉNESIS

5
La disbiosis puede ser causada no solo por organismos patógenos y comensales de los
portadores, sino también por el envejecimiento y factores ambientales como el uso de
antibióticos, xenobióticos, tabaquismo, ciertas hormonas y señales dietéticas. Estos
también son factores de riesgo bien establecidos para el desarrollo de neoplasias
intestinales o extraintestinales. Además, los defectos genéticos que afectan los
componentes epiteliales, mieloides o linfoides del sistema inmunitario intestinal favorecen
la disbiosis porque promueven estados inflamatorios que aumentan el riesgo de
transformación neoplásica del huésped, como la enfermedad de Crohn. Por tanto, varios
factores que favorecen la carcinogénesis también promueven la disbiosis . (32)

Los estudios epidemiológicos que vinculan las infecciones intraabdominales, el uso de


antibióticos o ambos a una mayor incidencia de CCR subrayan la importancia clínica de
(32)

la asociación entre la disbiosis y la carcinogénesis intestinal. De hecho, la microbiota


intestinal afecta la carcinogénesis colorrectal por diversos mecanismos. Anular o alterar
específicamente la composición de la microbiota intestinal influye en la incidencia y
progresión del CCR en modelos de tumorigénesis tanto genéticos como carcinógenos . (33)

Además, varios subproductos de la microbiota intestinal se dirigen específicamente a las


células epiteliales intestinales (CEI) y median los efectos oncogénicos (como se informó
para el sulfuro de hidrógeno y la toxina Bacteroides fragilis) , o suprimen la tumorigénesis
(34)

(como se demostró para los ácidos grasos de cadena corta) . (35)

Los microbios intestinales participan en algo más que la carcinogénesis colorrectal. Las
alteraciones experimentales de la microbiota intestinal han mostrado que también influyen
en la incidencia y progresión de los cánceres extraintestinales, incluido el carcinoma de
mama y hepatocelular, presumiblemente a través de circuitos inflamatorios y metabólicos . (36)

Estos resultados son compatibles con los hallazgos de los estudios epidemiológicos que
revelan una asociación entre la disbiosis, sus consecuencias o determinantes (en
particular, el uso excesivo de antibióticos) y una mayor incidencia de neoplasias
extracolónicas, incluido el carcinoma de mama .(31)

Entonces, debe considerarse a la microbiota intestinal en un doble rol: en el primero,


puede actuar como promotor de tumores asociado con disbiosis; y en el segundo, como
supresor de tumores.

MICROBIOTA INTESTINAL COMO PROMOTOR DE TUMORES

Con respecto al cáncer, dentro de un intestino disbiótico, ciertos patógenos bacterianos


pueden afectar negativamente el metabolismo del huésped o las funcionalidades del
sistema inmunitario y del intestino, lo que desencadena el crecimiento del tumor . Es (37)

importante destacar que la disbiosis gastrointestinal se ha relacionado con tumores locales


y distantes. Se sabe que los patógenos microbianos controlan el 20 % de la tumorigénesis
y un mayor número de neoplasias están asociadas con un desequilibrio comensal
microbiano o disbiosis . En consonancia con lo anterior, muchos estudios preclínicos
(35)

6
realizados con modelos de ratones libres de gérmenes demostraron la forma en que el
microbioma intestinal puede afectar profundamente la génesis y la progresión del cáncer a
través de diferentes mecanismos . (38)

Un ejemplo a considerar es el H. pylori, que produce la proteína CagA y esta fue la primera
proteína que demostró su relación con un cáncer humano, estableciendo que el H. pylori es
considerado un carcinógeno tipo I por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De
hecho, durante las infecciones patogénicas, cuando el microbioma intestinal se ve afectado
por la disbiosis, los patógenos bacterianos pueden expandirse y liberar una gran cantidad
de toxinas, las cuales inducen la ruptura del ADN del huésped, lo que contribuye a la
inestabilidad genómica, el inicio del tumor y la progresión en las células predispuestas .(39)

Este es el caso de la colibactina y la toxina distendida del citoletal (CDT), producidas


por Escherichia coli y que muestran una actividad de desoxirribonucleasa (ADNsa). Estas
sustancias, una vez liberadas en la proximidad del epitelio gastrointestinal, generan
rupturas de la doble cadena de ADN dentro de las células epiteliales del huésped, lo que
promueve una detención transitoria del ciclo celular, permite que surjan mutaciones
genómicas y, finalmente, conduce a la formación de tumores . Las bacterias patógenas
(40)

intestinales también pueden interferir con la respuesta al daño del ADN y reparar las vías,
como en el caso de Shigella flexneri, mediante la inducción de la degradación de p53 de
las células del huésped a través de la secreción de sus enzimas inositol fosfato fosfatasa
D (IpgD) y el gen de virulencia tipo cisteína proteasa A (VirA); por tanto, aumenta la
probabilidad de introducir mutaciones durante la respuesta al daño del ADN en las células
infectadas .
(41)

MICROBIOTA INTESTINAL COMO SUPRESOR DE TUMORES

Sorprendentemente, varias moléculas derivadas de los microorganismos muestran una


actividad antitumoral; en particular, los ácidos grasos de cadena corta pueden tener un
efecto anticancerígeno. Por ejemplo, el butirato y el propionato pueden inhibir las histonas
desacetilasas de las células tumorales del huésped con un efecto anticancerígeno, siendo
este mecanismo la causa del efecto antitumoral in vitro e in vivo del butirato observado
tanto en CCR como en linfoma . (42)

Algunas de las moléculas y los metabolitos derivados de los probióticos pueden modificar
el sistema inmunitario del huésped, lo que desencadena un efecto indirecto como una
respuesta inmunológica mediada contra el desarrollo tumoral. Por ejemplo, se ha estudiado
ampliamente al lipopolisacárido (LPS), que es un componente principal de la membrana
externa en bacterias gramnegativas, el cual impulsa al receptor de la superficie celular del
huésped (TLR4), perteneciente a la familia de receptores de reconocimiento de patrones
(PRR), activando la respuesta mediada por células T inmunes contra las células
cancerosas . (43)

Del mismo modo, el monofosforil lípido A (MPL) de la Salmonella entérica se ha utilizado


actualmente como adyuvante en la formulación de la vacuna utilizada contra el carcinoma

7
anticervical . Por su parte, la piridoxina, una vitamina del complejo B producida por la
(44)

acción bacteriana, puede activar la inmunovigilancia antitumoral del huésped.


En la revisión de Vivarelli y colaboradores se destacó el efecto prebiótico que tienen
algunas bacterias comensales, lo cual protege al huésped contra la disbiosis intestinal o
mejora la respuesta inmunitaria . Ese es el caso de la combinación de Mutaflor® (E. coli,
(45)

Nissle, 1917) con el antibiótico intestinal rifaximina, que evidenció un efecto antiinflamatorio
de este antibiótico en un estudio en ratas con EII. Cabe resaltar que muchos probióticos
han demostrado una posible actividad antineoplásica. En estudios realizados con ratones
se los ha asociado con una inhibición del crecimiento de células tumorales. De acuerdo con
lo reportado por Konishi y colaboradores, sobre el metabolito ferricromo secretado por
el Lactobacillus casei, el cual puede desencadenar la apoptosis en las células tumorales
por medio de la activación de la vía de la cinasa NH2-terminal de c-Jun (JNK) . Así, los (46)

lactobacilos también se han asociado con la estimulación de la inmunidad del huésped a


través de las células asesinas naturales (NK), las células dendríticas (CD) o la respuesta
de los linfocitos T helper 1 (TH1), lo que a su vez conduce a la eliminación de células
cancerosas o precancerosas . (47)

En la Tabla 3 se resume lo expuesto en relación con el efecto de la microbiota intestinal


sobre la prevención en desarrollo de tumores.

Tabla 3. Efectos antitumorales de la microbiota intestinal

Microorganismos Propioni Salmonella L. casei Gut bacteria Bacterias Lactobacillus


bacteria enterica spp gramnegativas spp

Efectores Butirato MPL Ferricromo Piridoxina LPS Desconocido


propionato

Efectos Inhibición de Utilizado Detona la Activación de Activación de la Activación de


las como apoptosis la Rp Rp la Rp
desacetilasas adyuvante en las inmunológica inmunológica inmunológica
de histonas en vacunas células contra el contra el contra el
anticáncer cancerosas cáncer cáncer cáncer

Rp: respuesta. Modificado de .


(43)

EVIDENCIA QUE RELACIONA EL MICROBIOMA INTESTINAL CON LA INMUNOTERAPIA EN


CÁNCER
Múltiples estudios respaldan que los microbios intestinales pueden influir profundamente
en la potencia de la inmunoterapia y algunas quimioterapias con funciones
inmunoestimuladoras . El trabajo pionero en este campo descubrió que la microbiota
(4)

intestinal era esencial para las respuestas óptimas a la inmunoterapia con oligonucleótidos
CpG, que activa las células inmunes innatas a través de receptores tipo Toll-9 (TLR9). De
manera similar, se descubrió que la microbiota intestinal da forma a la respuesta inmunitaria
anticancerígena al estimular la generación de un subconjunto específico de linfocitos T
helper 17 “patógenas” (pTH17) y la respuesta inmunitaria de los TH1 de memoria después
8
del tratamiento con quimioterapia de inmunoestimulación con ciclofosfamida, esta
evidencia asocia el microbioma intestinal con la inmunoterapia en cáncer . (48)

Ciertos taxones bacterianos en pacientes con neoplasias hematológicas están asociados


con la eficacia del trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas (alo-HSCT) y la
disminución del riesgo de enfermedad de injerto contra huésped (EICH) después del
tratamiento .
(49)

USO DE PROBIÓTICOS EN ONCOLOGÍA

Varios estudios preclínicos y ensayos clínicos se han dirigido a evaluar la eficacia general
de los probióticos en la reducción del riesgo y la gravedad de los efectos colaterales de los
tratamientos para el cáncer, como diarrea y mucositis . (50)

El objetivo de administrar probióticos a pacientes con cáncer, principalmente lactobacilos,


es repoblar la microbiota intestinal de los pacientes comprometidos, restableciendo así los
niveles y la funcionalidad de las bacterias comensales, agotadas después de los
tratamientos . Aunque los probióticos generalmente se consideran seguros, las principales
(51)

preocupaciones de administrarlos a pacientes con cáncer inmunocomprometidos son tanto


el riesgo potencial de desarrollo de infección oportunista como la transferencia de
resistencia a los antibióticos. A pesar de los efectos benéficos observados con la
administración de probióticos, se necesitan ensayos clínicos más grandes y controlados
para respaldar la eficacia y seguridad de administrar especies seleccionadas de probióticos
durante o después de tratamientos contra el cáncer . (52)

CONCLUSIONES

Sin duda, la microbiota intestinal es una comunidad compleja que tiene un rol
preponderante en la salud de los seres humanos; es un sello personal de cada individuo,
que se desarrolla con la edad y se modifica por medio de factores ambientales.
Existen diversos factores que predisponen al desarrollo del cáncer. Es por ello que resulta
fundamental para su prevención establecer hábitos alimentarios y estilos de vida saludable,
lo cual va a impactar directamente en la microbiota intestinal y, por ende, en el sistema
inmunitario. Debe considerarse que irrespetar y agredir el medio donde se desarrolla la
microbiota puede verse asociado con disbiosis, que se ha considerado que guarda nexos
con el desarrollo de tumores. Como parte de la microbiota, hay elementos como
el Lactobacillus GG, que ha demostrado tener un efecto benéfico en el tratamiento de la
disbiosis. También es necesario resaltar que la microbiota se ha asociado con un efecto
supresor del crecimiento tumoral e inmunoestimulador. Sin embargo, aún se necesitan
estudios más profundos para analizar la posibilidad de considerarlo a futuro como
adyuvante de las terapias anticáncer.

9
Indudablemente, se requieren de estudios de corte longitudinal de mayor envergadura
para avanzar en los conocimientos sobre el tema.

Financiación

Los autores no recibieron ningún apoyo financiero para la investigación, autoría o


publicación de este artículo.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflictos de interés en la investigación, autoría o publicación


de este artículo.

Declaración de autoría

DR, EFT realizaron la revisión bibliográfica y estructura de la revisión. DR, EFT escribieron
el artículo. EFT realizó una revisión crítica del trabajo. Todos los autores leyeron y
aprobaron el manuscrito final.

Referencias bibliográficas
1. Korecka A, Arulampalam V. The gut microbiome: scourge, sentinel or spectator? J Oral Microbiol.
2012;4:9367. doi: 10.3402/jom.v4i0.9367.
2. Brandi G, Frega G. Microbiota: Overview and Implication in Immunotherapy-Based Cancer
Treatments. Int J Mol Sci. 2019;20(11):2699. doi: 10.3390/ijms20112699.
3. Whitman WB, Coleman DC, Wiebe WJ. Prokaryotes: the unseen majority. Proc Natl Acad Sci USA.
1998;95(12):6578-83. doi: 10.1073/pnas.95.12.6578.
4. Global Burden of Disease Cancer Collaboration, Fitzmaurice C, Allen C, Barber RM, Barregard L,
Bhutta ZA, et al. Global, regional, and national cancer incidence, mortality, years of life lost, years lived
with disability, and disability-adjusted life-years for 32 cancer groups, 1990 to 2015: A systematic analysis
for the global burden of disease study. JAMA Oncol. 2017;3(4):524-48. doi: 10.1001/jamaoncol.2016.5688.
5. Ashford NA, Bauman P, Brown HS, Clapp RW, Finkel AM, Gee D, et al. Cancer risk: Role of
environment. Science. 2015;347(6223):727. doi: 10.1126/science.aaa6246.
6. Zhang Y-J, Li S, Gan R-Y, Zhou T, Xu D-P, Li H-B. Impacts of gut bacteria on human health and
diseases. Int J Mol Sci. 2015;16(4):7493-519. doi: 10.3390/ijms16047493.
7. Goodman B, Gardner H. The microbiome and cancer. J Pathol. 2018;244(5):667-76. doi:
10.1002/path.5047.
8. Icaza-Chávez ME. Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad. Rev. Gastroenterol. Méx.
2013;78(4):240-8. doi: 10.1016/j.rgmx.2013.04.004.
9. Feng Q, Chen W-D, Wang Y-D. Gut Microbiota: An Integral Moderator in Health and Disease. Front
Microbiol. 2018;9:151. doi: 10.3389/fmicb.2018.00151.

10
10. Tao J, Li S, Gan R-Y, Zhao C-N, Meng X, Li H-B. Targeting gut microbiota with dietary components
on cancer: Effects and potential mechanisms of action. Crit Rev Food Sci Nutr. 2020;60(6):1025-37. doi:
10.1080/10408398.2018.1555789.
11. Scott AJ, Alexander JL, Merrifield CA, Cunningham D, Jobin C, Brown R, et al. International Cancer
Microbiome Consortium consensus statement on the role of the human microbiome in carcinogenesis. Gut.
2019;68(9):1624-32. doi: 10.1136/gutjnl-2019-318556.
12. Palmer C, Bik EM, DiGiulio DB, Relman DA, Brown PO. Development of the human infant intestinal
microbiota. PLoS Biol. 2007;5(7):e177. doi:10.1371/journal.pbio.0050177.
13. De Filippo C, Cavalieri D, Di Paola M, Ramazzotti M, Poullet JB, Massart S, et al. Impact of diet in
shaping gut microbiota revealed by a comparative study in children from Europe and rural Africa. Proc Natl
Acad Sci USA. 2010;107(33):14691-6. doi: 10.1073/pnas.1005963107.
14. Dominguez-Bello MG, Costello EK, Contreras M, Magris M, Hidalgo G, Fierer N, et al. Delivery mode
shapes the acquisition and structure of the initial microbiota across multiple body habitats in newborns.
Proc Natl Acad Sci USA. 2010;107(26):11971-5. doi: 10.1073/pnas.1002601107.
15. DuPont AW, DuPont HL. The intestinal microbiota and chronic disorders of the gut. Nat Rev
Gastroenterol Hepatol. 2011;8(9):523-31. doi:10.1038/nrgastro.2011.133.
16. Magne F, Puchi SA, Carvajal B, Gotteland M. The elevated rate of cesarean section and its contribution
to non-communicable chronic diseases in Latin America: The growing involvement of the microbiota. Front
Pediatr. 2017;5:192. doi: 10.3389/fped.2017.00192.
17. Dumas ME, Barton RH, Toye A, Cloarec O, Blancher C, Rothwell A, et al. Metabolic profiling reveals
a contribution of gut microbiota to fatty liver phenotype in insulin-resistant mice. Proc Natl Acad Sci USA.
2006;103(33):12511-6. doi: 10.1073/pnas.0601056103.
18. Vaishnava S, Behrendt CL, Ismail AS, Eckmann L, Hooper LV. Paneth cells directly sense gut
commensals and maintain homeostasis at the intestinal host-microbial interface. Proc Natl Acad Sci USA.
2008;105(52):20858-63. doi: 10.1073/pnas.0808723105.
19. Pereira ICMDS, Ferreira RK, Midori CP, Caldas FLF, Darrieux M, Manzano PT. Childhood obesity and
Firmicutes/Bacteroidetes ratio in the gut microbiota: a systematic review. Child Obes. 2018;14(8):501-9.
doi: 10.1089/chi.2018.0040.
20. Muscogiuri G, Cantone E, Cassarano S, Tuccinardi D, Barrea L, Savastano S, et al. Gut microbiota: a
new path to treat obesity. Int J Obes Suppl. 2019;9(1):10-9. doi: 10.1038/s41367-019-0011-7.
21. Ley RE, Hamady M, Lozupone C, Turnbaugh PJ, Roy RR, Bircher JS, et al. Evolution of mammals
and their gut microbes. Science. 2008;320(5883):1647-51. doi: 10.1126/science.1155725.
22. Carding S, Verbeke K, Vipond DT, Corfe BM, Owen LJ. Dysbiosis of the gut microbiota in disease.
Microb Ecol Health Dis. 2015;26:26191. doi: 10.3402/mehd.v26.26191.
23. Carabotti M, Scirocco A, Maselli M, Severi C. The gut-brain axis: Interactions between enteric
microbiota, central and enteric nervous systems. Ann Gastroenterol. 2015;28(2):203-9.
24. Neuman H, Debelius JW, Knight R, Koren O. Microbial endocrinology: the interplay between the
microbiota and the endocrine system. FEMS Microbiol Rev. 2015;39(4):509-21.
doi: 10.1093/femsre/fuu010.
25. Sandrini S, Aldriwesh M, Alruways M, Freestone P. Microbial endocrinology: host-bacteria
communication within the gut microbiome. J Endocrinol. 2015;225(2):R21-R34. doi: 10.1530/JOE-14-0615.
26. Queipo-Ortuño MI, Seoane LM, Murri M, Pardo M, Gomez-Zumaquero JM, Cardona F, et al. Gut
microbiota composition in male rat models under different nutritional status and physical activity and its
association with serum leptin and ghrelin levels. PLoS One. 2013;8(5):e65465. doi:
10.1371/journal.pone.0065465.
27. Virchow R. An address on the value of pathological experiments. Br Med J. 1881;2(1075):198-203.
doi: 10.1136/bmj.2.1075.198.
28. Salim SY, Soderholm JD. Importance of disrupted intestinal barrier in inflammatory bowel diseases.
Inflamm Bowel Dis. 2011;17(1):362-81. doi: 10.1002/ibd.21403.
29. Rodríguez D, Frias-Toral E, Santana S. Adjusted requirements for malnutrition of the cancer patient.
Rev Oncol Ecu. 2019;29(2):83-96. doi: 10.33821/92.
30. Grivennikov SI, Greten FR, Karin M. Immunity, inflammation, and cancer. Cell. 2010;140(6):883-99.
doi: 10.1016/j.cell.2010.01.025.

11
31. Zitvogel L, Galluzzi L, Viaud S, Vétizou M, Daillère, Merad M, et al. Cancer and the gut microbiota: An
unexpected link. Sci Transl Med. 2015;7(271):271ps1. doi: 10.1126/scitranslmed.3010473.
32. Wang J-L, Chang C-H, Lin J-W, Wu L-C, Chuang L-M, Lai M-S. Infection, antibiotic therapy and risk
of colorectal cancer: A nationwide nested case-control study in patients with Type 2 diabetes mellitus. Int
J Cancer. 2014;135(4):956-67. doi: 10.1002/ijc.28738.
33. Bonnet M, Buc E, Sauvanet P, Darcha C, Dubois D, Pereira B, et al. Colonization of the human gut by
E. coli and colorectal cancer risk. Clin Cancer Res. 2014;20(4):859-67. doi: 10.1158/1078-0432.CCR-13-
1343.
34. Davila A-M, Blachier F, Gotteland M, Andriamihaja M, Benetti P-H, Sanz Y, et al. Intestinal luminal
nitrogen metabolism: role of the gut microbiota and consequences for the host. Pharmacol Res.
2013;68(1):95-107. doi: 10.1016/j.phrs.2012.11.005.
35. Yoshimoto S, Mun LT, Atarashi K, Kanda H, Sato S, Oyadomari S, et al. Obesity-induced gut microbial
metabolite promotes liver cancer through senescence secretome. Nature. 2013;499(7456):97-101.
doi: 10.1038/nature12347.
36. Rea D, Coppola G, Palma G, Barbieri A, Luciano A, Del Prete P, et al. Microbiota effects on cancer:
From risks to therapies. Oncotarget. 2018;9(25):17915-27. doi: 10.18632/oncotarget.24681.
37. Sheflin AM, Whitney AK, Weir TL. Cancer-promoting effects of microbial dysbiosis. Curr Oncol Rep.
2014;16(10):406. doi: 10.1007/s11912-014-0406-0.
38. Bhatt AP, Redinbo MR, Bultman SJ. The role of the microbiome in cancer development and therapy.
CA Cancer J Clin. 2017;67(4):326-44. doi: 10.3322/caac.21398.
39. Halazonetis TD. Constitutively active DNA damage checkpoint pathways as the driving force for the
high frequency of p53 mutations in human cancer. DNA Repair. 2004;3(8-9):1057-62. doi:
10.1016/j.dnarep.2004.03.036.
40. Lara-Tejero M, Galán JE. A bacterial toxin that controls cell cycle progression as a deoxyribonuclease
I-likeprotein. Science. 2000;290(5490):354-7. doi: 10.1126/science.290.5490.354.
41. Bergounioux J, Elisee R, Prunier A-L, Donnadieu F, Sperandio B, Sansonetti P, et al. Calpain
activation by the Shigella flexneri effector VirA regulates key steps in the formation and life of the
bacterium’s epithelial niche. Cell Host Microbe. 2012;11(3):240-52. doi: 10.1016/j.chom.2012.01.013.
42. Jan G, Belzacq A, Haouzi D, Rouault A, Métivier D, Kroemer G, et al. Propionibacteria induce
apoptosis of colorectal carcinoma cells via short-chain fatty acids acting on mitochondria. Cell Death Differ.
2002;9(2):179-88. doi: 10.1038/sj.cdd.4400935.
43. Paulos CM, Wrzesinski C, Kaiser A, Hinrichs CS, Chieppa M, Cassard L, et al. Microbial translocation
augments the function of adoptively transferredself/tumor-specific CD8+ T cells via TLR4 signaling. J Clin
Investig. 2007;117(8):2197-204. doi: 10.1172/JCI32205.
44. Paavonen J, Naud P, Salmerón J, Wheeler CM, Chow S-N, Apter D, et al. Efficacy of human
papillomavirus (HPV)-16/18 AS04-adjuvanted vaccine against cervical infection and precancer caused by
oncogenic HPV types (PATRICIA): final analysis of adouble-blind, randomised study in young women.
Lancet. 2009;374(9686):301-14. doi: 10.1016/S0140-6736(09)61248-4.
45. Vivarelli S, Salemi R, Candido S, Falzone L, Santagati M, Stefani S, et al. Gut microbiota and cancer
from pathogenesis to therapy. Cancers. ٢٠١٩;١١(1):38. doi: 10.3390/cancers11010038.
46. Konishi H, Fujiya M, Tanaka H, Ueno N, Moriichi K, Sasajima J, et al. Probiotic-derived ferrichrome
inhibits colon cancer progression via JNK-mediated apoptosis. Nat Commun. 2016;7:12365. doi:
10.1038/ncomms12365.
47. Lenoir M, Del Carmen S, Cortes-Perez N, Lozano-Ojalvo D, Muñoz-Provencio D, Chain F, et al.
Lactobacillus casei BL23 regulates Treg and Th17 T-cell populations and reduces DMH-associated
colorectal cancer. J Gastroenterol. 2016;51(9):862-73. doi: 10.1007/s00535-015-1158-9.
48. Iida N, Dzutsev A, Stewart CA, Smith L, Bouladoux N, Weingarten RA, et al. Commensal bacteria
control cancer response to therapy by modulating the tumor microenvironment. Science.
2013;342(6161):967-70. doi: 10.1126/science.1240527.
49. Jenq RR, Taur Y, Devlin SM, Ponce DM, Goldberg JD, Ahr KF, et al. Intestinal Blautia is associated
with reduced death from graft-versus-host disease. Biol Blood Marrow Transplant. 2015;21(8):1373-83.
doi: 10.1016/j.bbmt.2015.04.016.

12
50. Lu D, Yan J, Liu F, Ding P, Chen B, Lu Y, et al. Probiotics in preventing and treating chemotherapy-
induced diarrhea: A meta-analysis. Asia Pac J Clin Nutr. 2019;28(4):701-10.
doi: 10.6133/apjcn.201912_28(4).0005.
51. Zitvogel L, Ma Y, Raoult D, Kroemer G, Gajewski TF. The microbiome in cancer immunotherapy:
Diagnostic tools and therapeutic strategies. Science. 2018;359(6382):1366-70. doi:
10.1126/science.aar6918.
52. Nagano T, Otoshi T, Hazama D, Kiriu T, Umezawa K, Katsurada N, et al. Novel cancer therapy
targeting microbiome. Onco Targets Ther. 2019;12:3619-24. doi: 10.2147/OTT.S207546.

13

También podría gustarte