Atención Del Puerperio
Atención Del Puerperio
Atención Del Puerperio
DE GUATEMALA
EXTENSIÓN MORALES IZABAL
Estudiante:
Carné:
201724944
201724942
Curso:
Metodologia de la Investigación
Catedrática:
Facultad:
Ciencias de la Salud
TIPOS DE PLACENTA
Desprendimiento placentario (abruptio placentae). Si la placenta se separa de las
paredes internas del útero antes del nacimiento, ya sea de manera parcial o
completa, se desarrolla un trastorno conocido como desprendimiento placentario.
Este trastorno puede quitarle oxígeno y nutrientes al bebé y provocar sangrados
abundantes en la madre. El desprendimiento placentario puede generar una
situación de emergencia que requiere un parto prematuro.
Placenta previa. Esta afección sucede cuando la
placenta cubre de manera parcial o total el cuello del
útero, la salida del útero. La placenta previa es más
frecuente a comienzos del embarazo y se puede
solucionar a medida que el útero crece. Este trastorno
puede generar un sangrado vaginal grave durante el
embarazo o el parto. El control de esta afección depende
del volumen del sangrado, si el sangrado se detiene, la etapa del embarazo, la
posición de la placenta, y tu salud y la de tu bebé. Si la placenta previa persiste
hasta finales del tercer trimestre, tu profesional de salud te recomendará una
cesárea.
Placenta previa total. La placenta cubre completamente el cuello uterino. l síntoma
más común de esta complicación del embarazo es el sangrado vaginal repentino e
indoloro. Se suele detectar mediante una ecografía que muestra la posición de la
placenta, ya que un examen vaginal puede producir una hemorragia fuerte. No
existe tratamiento para esta complicación porque no se puede modificar la
posición de la placenta.
Placenta previa parcial. La placenta cubre el cuello
uterino de manera parcial.
Placenta adherida. Este trastorno sucede cuando los vasos sanguíneos y otras
partes de la placenta crecen con demasiada profundidad en la pared del útero. Por
lo general, la placenta se desprende de la pared uterina luego del nacimiento del
bebé. Con la placenta adherida, parte de la placenta o su totalidad permanece
unida al útero con firmeza. Esto puede causar una pérdida de sangre grave luego
del parto. Tu profesional de salud te recomendará una cesárea seguida por la
extracción de tu útero (histerectomía). En casos agresivos, la placenta invade los
músculos del útero (placenta increta) o crece a través de la pared uterina (placenta
percreta). Un parto prematuro y las complicaciones posteriores son las principales
preocupaciones para el bebé. Sangrado durante el tercer trimestre puede ser una
señal de advertencia de que existe la placenta accreta, y cuando la placenta
accreta ocurre comúnmente resulta en un parto prematuro. Su médico examinará
la condición y utilizará medicación, el reposo en cama y todo lo necesario para
ayudar a llevar el embarazo a término.
La placenta normalmente tiene dificultad para separarse de la pared uterina. La
principal preocupación para la madre es una hemorragia durante los intentos
manuales de separar la placenta. Una hemorragia severa puede ser
potencialmente mortal. Otras preocupaciones incluyen daños en el útero u otros
órganos (percreta) durante la extracción de la placenta. La histerectomía es una
intervención terapéutica común, pero los resultados implican la pérdida del útero y
la capacidad de concebir.
Placenta retenida. Si no se expulsa la placenta en el plazo de 30 minutos después
del nacimiento, esto se conoce como placenta retenida. La placenta retenida
puede ocurrir porque la placenta queda atrapada detrás del cuello del útero
parcialmente cerrado o porque la placenta aún se encuentra unida a la pared
uterina, ya sea de forma leve (placenta adherida) o de forma firme (placenta
accreta). Si no se trata, la placenta retenida puede generar una infección grave o
una pérdida de sangre que pone en riesgo la vida.
MANEJO DE LA HEMORRAGIA
Atonía uterina: es la causa más frecuente, siendo
responsable del 80-90% de las HPP. Factores de
riesgo: sobre distensión uterina (por gestación
múltiple, hidramnios o feto macrosoma),
agotamiento muscular (por parto excesivamente
prolongado, rápido y/o gran multiparidad),
corioamnionitis (fiebre, RPM prolongada).
Conviene recordar la premisa: «Un útero vacio y
contraído no sangra»
Ante una HPP es crucial una actuación inmediata y secuencial. Se recomienda
disponer de un plan de acción previamente establecido y que resulte familiar al
personal de la maternidad3. El obstetra ha de ser capaz de identificar si una
determinada maniobra para la corrección de la hemorragia es exitosa o por el
contrario insuficiente, de este modo se procura que la demora en la aplicación de
medidas sucesivas sea la mínima posible. Así mismo debe coordinarse ayuda
mutidisciplinar (enfermería, anestesia, obstetras) en caso de no poder controlar la
hemorragia con medidas generales.
La conducta inicial ha de centrarse en mantener y/o recuperar la estabilidad
hemodinámica de la paciente. Para ello ha de instaurarse fluidoterapia agresiva
con SF o Ringer Lactato a razón 3:1 (300 cc de reposición por cada 100 perdidos).
En general, se debe considerar la transfusión cuando se han perdido entre 1 y 2
litros de sangre aproximadamente. En tales circunstancias, si se administran 5 ó
más concentrados de hematíes, debe añadirse plasma fresco congelado para
reducir el impacto de la coagulopatía dilucional. Deben administrarse
concentrados de plaquetas si el recuento de éstas desciende por debajo de
20.000 o si hay una disfunción plaquetaria. Un concentrado de hematíes
incrementa el hematocrito en un 3% y seis concentrados de plaquetas suponen
una elevación de 30.000/ microL en el recuento.
Durante este tiempo, las constantes vitales (TA, pulso, saturación de O2) han de
ser monitorizadas y obtenerse analíticas seriadas cada 30 minutos.
Consideraremos detener la transfusión una vez alcanzada una hemoglobina >8
gr/dl (hematocrito >21%), recuento plaquetario >50.000, o tiempos de coagulación
(TP y TTPa) inferiores a 1,5 veces el valor control. En caso de no mantenerse
saturaciones de oxígeno superiores a 92%, debe instaurarse oxigenoterapia de
soporte con mascarilla.
Simultáneamente ha de colocarse una sonda urinaria con la triple función de
favorecer la contracción uterina (gracias al vaciado vesical), preparar a la paciente
en caso de una intervención quirúrgica y controlar la diuresis. Se considera
adecuado un volumen diurético >30 ml/hora.
Simultáneamente a la estabilización hemodinámica, se debe buscar e identificar la
causa de la hemorragia para poder aplicar el tratamiento idóneo.
AMEU
La AMEU es una técnica segura, efectiva, rápida, con menor pérdida de sangre y
menos dolorosa que el legrado uterino instrumental. La AMEU se asocia con
niveles más bajos de complicaciones, como perforación uterina, sangrado
excesivo, infección pélvica y las lesiones cervicales que se presentan con el
legrado.
Debe llevarse a cabo una evaluación clínica completa de la paciente que incluya
su historia médica general, determinar las caracteristicas del cérvix como tamaño
y dilatación. Se debe identificar si se presentan signos de sepsis o ruptura uterina,
asimismo se deben descartar otras patologías pélvicas y confirmarse el aborto
incompleto mediante una ecografia transvaginal.
El AMEU consiste en aspirar el contenido uterino mediante una cánula plástica
unida a una fuente de vacío. La aspiración manual al vacío utiliza una jeringa de
60ml. Se debe elegir la cánula de tamaño adecuado según la edad gestacional y
la cantidad de dilatación del cuello uterino, generalmente el diámetro de la cánula
corresponde a las semanas de edad gestacional.
Dependiendo de las semanas de gestación, el aborto mediante aspiración de
vacío lleva entre 3 y 10 minutos, puede realizarse de manera ambulatoria,
utilizando analgésicos AINES en los 30 a 60 minutos previos al procedimiento o
anestesia local. Se examina el tejido aspirado para verificar que se completó el
aborto.
En embarazos muy tempranos la cánula puede ser introducida sin dilatación
previa del cuello uterino, habitualmente se requiere dilatación mecánica o con
dilatadores osmóticos o agentes farmacológicos como el misoprostol o
la mifepristona antes de insertar la cánula.
Varios estudios han informado menores pérdidas de sangre y reducción del dolor
severo en los procedimientos manuales. Según la OMS la aspiración de vacío con
menos de 14 semanas de gestación es más eficaz y está asociada con menos
complicaciones post aborto.
LEGRADO INTRAUTERINO
El legrado uterino, también denominado raspado uterino, es una intervención
ginecológicaque sirve para extraer parte de la capa interna del útero,
el endometrio. Este procedimiento se lleva a cabo para extraer el tejido tras un
sangrado irregular durante el periodo, un aborto espontáneo o para analizar el
endometrio en busca de un diagnóstico de cáncer uterino u otras afecciones. Para
llevarlo a cabo se utiliza un instrumento quirúrgico llamado legra o cureta.
Existen dos tipos de legrado: el ginecológico, que sirve para estudiar las
irregularidades en la menstruación o en la menopausia; y el obstétrico, que sirve
para eliminar el tejido residual tras un aborto o un parto.
Causas para someterse a un legrado uterino
Las mujeres que necesitan someterse a este tipo de operación son
generalmente mayores de 40 años, ya que una de las principales causas para
necesitar de un legrado uterino tiene relación con la menopausia. En el resto de
los casos tiene que ver con irregularidades durante los ciclos menstruales o en
las relaciones sexuales, con sangrados intermitentes o manchado escaso,
provenientes de trastornos hormonales o enfermedades benignas del cuello del
útero.
También se practica para eliminar los restos uterinos que no se expulsan tras
un aborto espontáneo, aunque en la mayoría de los casos estos son expulsados
en la siguiente menstruación. Esto es necesario ya que de otra manera se pueden
dar infecciones internas. También se pueden realizar legrados para detener un
embarazo de manera voluntaria, eliminando así el embrión junto a parte del
endometrio. En cualquiera de los casos, se recomienda recurrir a este método solo
si ocurre durante las doce primeras semanas de gestación.
El legrado también sirve para tratamientos de miomas y pólipos endometriales,
que surgen como crecimientos anormales del endometrio hacia la cavidad uterina.
A veces también se realizan tras el parto para eliminar restos de placenta.
Cómo se realiza
Se trata de una operación de quirófano que suele requerir anestesia general y
consta de dos partes: la dilatación y el curetaje. Como requisitos previos a la
operación, se requiere un análisis de sangre para descartar otras enfermedades
que puedan interferir en la operación como la anemia. También es necesaria
una ecografía transvaginal, y no haber comido ni bebido durante las ocho horas
previas a la operación. Tampoco se recomienda haber consumido otros
medicamentos como aspirina, para evitar hemorragias profusas.
Una vez el ginecólogo dilata el cuello de la matriz comienza el curetaje: mediante
la legra, el cirujano elimina el contenido uterino o los restos abortivos que puedan
causar hemorragias u otras afecciones.
En otros casos, se extrae parte del endometrio para examinarlo posteriormente.
Esto sirve para hacer detecciones de posible cáncer uterino.
Se trata de un procedimiento generalmente rápido, pues no suele llevar más de 15
minutos.
Precauciones tras la operación
El reposo necesario tras una operación de legrado no suele requerir mucho
tiempo, es posible recuperar la actividad normal incluso el mismo día de la
intervención. La mujer podría sufrir algún dolor abdominal o referido en la
espalda durante las 24 horas posteriores al legrado, o algún sagrado
vaginal durante las dos semanas posteriores.
En principio, y en casos de menstruación irregular previa a la operación, esta
debería de volver a su estado normal al cabo de entre dos y seis semanas tras la
intervención. No se recomienda tener relaciones sexuales, utilizar
tampones, realizar ejercicio físico intenso odarse baños durante las dos semanas
posteriores a la intervención.
Riesgos
Durante un legrado uterino pueden surgir algunas complicaciones debido a la
delicadeza de la zona donde se interviene quirúrgicamente. Se pueden ocasionar,
por lo tanto, punciones en el útero, cicatrizaciones del revestimiento uterino o el
desgarro o ruptura del cuello uterino. Todos estos riesgos son muy poco
frecuentes en la actualidad.
También se pueden causar infecciones debido al diferente instrumental utilizado
durante la intervención, o por desplazamiento de los propios microorganismos de
la vagina. En cualquiera de los casos, se pueden tratar mediante antibióticos.
Dejar tejido en el interior del útero también puede ser peligroso, ya que puede
degenerar en una infección futura.
MATEP
MATEP: Manejo Activo de la Tercera Etapa del Parto. OMS: Organización Mundial
de la Salud. HPP: Hemorragia post- parto.
Esta práctica está basada en evidencia clínica, porque ha demostrado que el
MATEP disminuye sustancialmente la incidencia de hemorragia puerperal por
atonía uterina, en 60%; incluye la administración de medicamentos útero-tónicos
después del parto(se recomienda 10UI de oxitocina por vía intramuscular);
Liberación de la placenta con tracción controlada y contra-tracción uterina por
encima del hueso pubiano y masaje uterino inmediatamente después de la salida
de la placenta y cada 15 minutos en las siguientes 2 horas.
El manejo activo del tercer periodo del parto debe aplicarse a todas las mujeres,
independientemente que presenten o no factores de riesgo. Con la aplicación del
manejo activo del tercer periodo del parto, se puede contribuir a reducir la
morbimortalidad por esta causa hasta en un 50%.
Coloque la otra mano apenas por encima del pubis de la mujer, estabilice el útero
aplicando contra tracción durante la tracción controlada del cordón umbilical.• Se
ha desprendido y se puede continuar la tensión controlada del cordón. Si hay
contracción uterina, mantenga firme el útero y ejerza contra tracción, mientras se
efectúa la tensión leve del cordón umbilical. Esto ayuda a prevenir la inversión
uterina.• Mantenga tensión leve en el cordón umbilical y espere una contracción
fuerte del útero (2-3 minutos). hale del cordón hacia abajo con mucha delicadeza
para extraer la placenta, ocurre pequeño sangrado transvaginal y hay contracción
uterina. Con la otra mano, continúe ejerciendo contra tracción sobre el útero.
• Si la placenta no desciende después de 30-40 segundos de tracción controlada
del cordón umbilical (es decir, si no hay ningún signo de separación placentaria),
no continúe halando del cordón y efectúe lo siguiente:
• Sostenga con delicadeza el cordón umbilical y espere hasta que el útero esté
bien contraído nuevamente. Si es necesario, utilice una pinza de ojo para pinzar el
cordón más cerca del perineo a medida que se alargue.
• Con la contracción siguiente, repita la tracción controlada del cordón umbilical,
manteniendo la contra tracción.
• Nunca aplique tracción al cordón umbilical (jalón) sin aplicarla (pujo) por encima
del pubis con la otra mano.
• Sostenga la placenta con las dos manos y hágala girar con delicadeza hasta que
las membranas queden retorcidas (Maniobra de Dublín). Hale lentamente para
completar la extracción.
• Examine cuidadosamente la placenta para estar seguro de que está íntegra.
Observe las membranas desde el sitio de rotura, tratando de reconstruir la bolsa
amniótica.
• Si las membranas se desgarran, examine con delicadeza la parte superior de la
vagina y el cuello uterino provisto de guantes estériles y utilice una pinza de ojo
para retirar cualquier trozo de membrana retenido.
Masaje uterino– Masaje correcto: masaje inmediato tras la salida de la placenta,
más palpación continua cada 15 minutos durante las siguientes 2 horas.
• Practique periódicamente el masaje uterino con el fin de estimular la contracción
uterina y la formación del globo de seguridad de Pinard.
• Debe orientarse a la parturienta a fin de que continúe practicándose el masaje
uterino. • Repita el masaje uterino cada 15 minutos durante las primeras 2 horas.•
Asegúrese de que el útero no se relaje (ablande) después de detener el masaje
uterino.
CÓDIGO ROJO
Es un hecho reconocido a nivel mundial que la oportunidad y la calidad de la
atención en el manejo de la hemorragia obstétrica son fundamentales para
disminuir las complicaciones y la mortalidad.
Principios de manejo
Reposición adecuada de cristaloides de acuerdo con la clasificación del estadio de
choque (nivel de evidencia 1, grado de recomendación A).
Considerar coagulación intravascular diseminada por consumo después de una
hora de choque.
Decisión oportuna del manejo quirúrgico (nivel de evidencia 2, grado de
recomendación B).
En una situación de emergencia como la hemorragia obstétrica es necesario que
el equipo asistente este actualizado con las mejores técnicas y estrategias para
salvar la vida, trabaje de manera coordinada y con lógica, hacia objetivos
concretos como: <br />Salvar a la madre y en lo posible al producto<br />Disminuir
la morbilidad resultante del proceso hemorrágico o de las mismas acciones de
reanimación.
Respaldo del código rojo por parte de las instituciones, con el fin de garantizar los
recursos necesarios, sin bloqueos administrativos, coordinar actividades con el
banco de sangre, terapia transfusional, y disponibilidad de equipo Qx<br
/>Siempre que se aplique el código rojo se debe evaluar su desarrollo, realizar
retroalimentación que permita mejorar y adecuar el código rojo en la institución
Las maniobras de monitoreo e investigación de la causa de hemorragia se deben
realizar simultáneamente y en los posible detener la fuente de sangrado en los
primeros 20min<br />La disfunción de la cascada de la coagulación comienza con
la hemorragia y la terapia de volumen para reemplazo y es agravada por la
hipotermia y la acidosis. De tal forma que si en la 1h no se ha corregido el estado
de choque hipovolémico ya se debe considerar la posibilidad de una CID
establecida<br />
En caso de choque severo la primera unidad de glóbulos rojos se debe iniciar en
un lapso de 15 min<br />Se puede iniciar con glóbulos rojos O -, y/o sangre
especifica sin pruebas cruzadas, hasta q la sangre tipo especifica con pruebas
cruzadas este disponible. Sino hay glóbulos rojos O-, iniciar con glóbulos rojos
O+<br />
MINUTO CERO: Activación del código rojo<br />La activación del código rojo lo
realiza la primera persona del equipo asistencial que establece contacto con la
Pcte que sangra y evalúa los parámetros descritos anteriormente<br />En su
orden: sensorio-perfusión-pulso-PA<br />Activación del código rojo: ante signos de
choque y/o perdida de sangre mayor de 1000ml<br />
Con el fin de evitar el caos durante la asistencia de una situación crítica, como la
hemorragia obstétrica con choque hipovolémico, es necesario organizar al equipo
humano disponible asignando funciones específicas, las cuales se deben conocer
y estudiar previamente en los entrenamientos institucionales. Esta organización
del equipo mejora las condiciones de trabajo y facilita la realización de las
funciones para la recuperación y mantenimiento de la vida de la mujer en choque.
Cada miembro participante en el “Código Rojo” debe cumplir sus funciones con el
fin de evitar la duplicación o la falta de realización de alguna de ellas. La
distribución que se propone considera como ideal que se disponga de cuatro
personas. Será necesario adaptarla de acuerdo a la disponibilidad del equipo
humano de cada institución. El personal debe estar claramente asignado para que
en cada turno cada persona conozca su responsabilidad. Tener disponible un
sistema de tarjetas del “Código Rojo” ayuda al cumplimiento de los objetivos
APEGO INMEDIATO
Cada vez que nace un bebé, busca el calor de su mamá, en el seno materno,
buscan el apego inmediato. Es que la naturaleza es tan perfecta que al entender
que el ser humano es el único mamífero que no puede sobrevivir sin su madre, por
que nacen muy inmaduros, el bebé realiza el grito de auxilio, para que ella lo tome
y contenga desde ese momento y durante todo el tiempo.
La importancia del apego inmediato
Es importante permanecer las primeras horas tras el
nacimiento en contacto íntimo, ya que los bebés
permanecen despiertos y tranquilos y logran controlar la
respiración, el ritmo cardíaco, la temperatura, el azúcar,
disminuyen el estrés del nacimiento y como consecuencia el
llanto, por lo que aumenta la capacidad de acoplarse
satisfactoriamente al pecho, ya que alestar en contacto piel
con piel, aparece naturalmente el reflejo de succión y el
bebé se calma.
Mientras más tiempo esté la mamá con su bebé y de pecho a libre demanda,
mejor será la lactancia materna a la salida de la clínica. En situaciones normales y
cuando es un niño sano, siempre logran acoplarse, porque es tan perfecto nuestro
cuerpo, que el líquido amniótico que lo rodeó durante nueve meses, tiene el
mismo olor que el calostro, por lo que se guiará a través de su olfato y se
arrastrará hacia el pecho hasta prenderse de él.
El recién nacido tarda 40 minutos aproximadamente
en acoplarse y amamantar por si solo. Y es
preferible así, sin presiones ni exigencias, ya que se
está acondicionando a este nuevo mundo y a la
forma de nacer que le tocó. Si favorecemos el
apego, no pasará frío, han sido diseñados con tal
delicadeza que el cuerpo de la madre tiene mayor
temperatura que la que tenía antes del embarazo.
Entonces la madre debe contenerlo y abrazarlo y no perderá calor. Y es tan lógico
que si pensamos en las situaciones que hemos tenido frío y recibimos un abrazo,
siempre será mejor que ponerme un chaleco.
Durante este tiempo, el recién nacido escuchará el corazón de la mamá, que es la
única música que lo acompaño esos 9 meses y lo que puede contenerlo durante
su vida fuera del útero. Comenzará a ser colonizado por las bacterias de su
mamá, que lo protegerán contra la invasión de otras. Si se le separa, su cuerpo
será colonizado por otras, de las que él no ha conocido jamás.
Para el recién nacido su hábitat es el cuerpo de la madre, es su nuevo útero; no
los separen. El apego inmediato ayudará a establecer un mayor vínculo con la
madre y disminuirá el estrés del nacimiento y ayudará en un futuro a su salud y
desarrollo emocional.
A veces las mamás producen una cantidad excesiva de leche durante los primeros
meses después del nacimiento debido a las hormonas. Es necesario dejar pasar
un tiempo para que los ritmos de las tomas y las necesidades del bebé regulen la
producción de leche de la madre.
La mayoría de las mujeres creen que tienen muy poca leche, aunque producen la
proporción adecuada. Lo primero que habría que hacer en este caso, es excluir
una falsa alarma. Si das el pecho a demanda, el bebé moja el pañal con la
frecuencia debida para su edad y su peso se incrementa regular y
adecuadamente, no existe ningún problema.
Descompensación de pechos
A muchas mamás lactantes les sucede que producen mucha más cantidad de
leche materna en uno de los pechos. Esta descompensación suele deberse a que
no se deja al bebé el tiempo suficiente como para que vacíe ambos pechos por
igual.
Cuando "obligamos al bebé" a beber de los dos pechos en una misma toma, casi
con toda seguridad tomará menos del segundo pecho que del primero. La mayoría
de los bebés beben de 10 a 20 minutos del primer pecho, en tanto de la otra
mama toman tan solo una mezcla de agua y leche de saturación.
Las causas más comunes del dolor en los pezones son la mala colocación del
bebé al pecho o la mala succión por parte del bebé. Para poner fin al problema,
prueba las distintas posiciones para amamantar hasta encontrar aquella en la que
ambos os sentís igual de cómodos.
Si aplicas paños calientes encima sobre el pecho antes de dar de mamar al bebé,
también facilitarás la salida de la leche y la zona dolorida del pecho no se resentirá
tanto con la labor de succión del bebé. Si tienes dudas, siempre puedes recurrir a
una matrona para que te asesore.
Es importante que cuides y protejas la piel de la zona dolorida de roces y
fricciones innecesarias que pueden provocarte rápidamente grietas en la piel.
HIGIENE
La higiene del bebé es importante y necesaria ya que contribuye a que el pequeño
se sienta más fresco, lo relaja, forma parte de su rutina diaria y, además, juega un
papel importante en su salud
El aseo del bebé es necesario para una buena salud. Cada parte del cuerpo
necesita unos cuidados e higiene específica que debe tenerse en cuenta, y más
aún, en el caso de un recién nacido.
El baño
El cordón umbilical
El resto de cordón umbilical, que
permanece en el bebé tras el nacimiento, cae durante las 2-4 primeras semanas
de vida. Ser escrupuloso y metódico con la cura del cordón nos puede ahorrar
muchos problemas así como asegurar una correcta cicatrización.
El cordón se cura un par de veces al día con una gasita y alcohol de 70º. No hay
que tener miedo a hacer daño al niño ya que el cordón no tiene sensibilidad. En
cada cambio de pañal se debe prestar especial atención al cordón, evitando que
se depositen secreciones (heces o pipí) en esa zona.
No se debe acelerar la caída del cordón, debe caer solo y no se debe hacer caso
a todo lo que el “saber popular” aconseja para mejorar la estética del ombligo del
bebé, ya que puede provocar infecciones que dejan cicatrices peores y complican
la salud del bebé.
El cabello
La higiene del cabello forma parte de la hora del baño. Se deben utilizar champús
poco agresivos específicos para bebés. Después, se debe peinar el cabello con
cepillos adecuados de cerdas blandas. No se recomienda poner colonia en el
cabello al recién nacido ya que puede molestarle o irritarle el olor tan fuerte, sobre
todo si lleva alcohol. La colonia puede ponerse en la ropita y conseguirá el mismo
efecto.
La piel
Tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Muchos recién nacidos descaman la piel,
sobre todo, en tobillos y muñecas. La piel de los recién nacidos tiende a
escamarse y es muy fina y delicada, porque aún no posee la estructura protectora
típica de las pieles de los adultos. Se deben usar aceites vegetales (aceite de
almendras o caléndula) o bien cremas hidratantes específicas para el bebé,
hipoalergénicas y, preferiblemente, sin parabenos ni perfumes.
Además, tocar al bebé favorece su desarrollo. Por otro lado, tiene la cara irritada
por la baba hay cremas específicas en el mercado.
El culito
El recién nacido necesita mantener bien limpia y seca la piel del culito para evitar
irritaciones. Se debe minimizar el uso de toallitas y priorizar, en cambio, el uso de
la esponjita con agua tibia o una leche limpiadora específica. Las toallitas
húmedas pueden irritar, pero son un buen recurso cuando se está fuera de casa.
En los niños: se deben limpiar todos los pliegues
y secarlo bien sin frotar.
En las niñas: es importante limpiar siempre de delante hacia atrás, con el fin de no
transportar los residuos de las heces hacia la vagina y, sin presionar, lavar bien la
zona entre los labios mayores y menores. Por último, secar sin frotar.
La nariz
Las orejas
Las uñas
Las uñas del recién nacido se deben cortar cuando estén largas, con una tijera
especial de punta redondeada o bien limarlas con una lima suave. Tener especial
cuidado en cortar las uñas rectas y no lesionar la piel del dedo.
PROFILAXIS
La oftalmía neonatal, también llamada conjuntivitis neonatal, es una inflamación de
la superficie ocular causada principalmente por bacterias y menos frecuentemente
por virus o agentes químicos. Puede conducir a una lesión ocular permanente y a
la ceguera. El contagio se produce principalmente en el canal del parto, aunque
también puede producirse intraútero o tras el nacimiento por secreciones
contaminadas del personal sanitario o miembros de la familia.
Se ha descrito que la profilaxis mediante pomadas antibióticas reduce
significativamente el riesgo de desarrollar oftalmía neonatal. Sin embargo, queda
por resolver cuál es la medicación profiláctica más efectiva, el régimen y momento
de la administración más adecuados.
Por otra parte, existe preocupación sobre las consecuencias que la alteración de
la vista y el olfato del RN ocasionada por la profilaxis puedan tener sobre el
reconocimiento del pecho materno y el inicio de la lactancia.
Tras el parto, el grupo de profesionales sanitarios aplican profilaxis oftálmica y
vitamina K al recién nacido.
Estos profesionales sanitarios, entre los que se
encuentra un neonatólogo, que nos ha atendido
durante todo el proceso, realizan una exploración
completa del recién nacido para examinar su
estado general, lo pesan y miden, y le aplican
unas gotas o crema antibiótica en los ojos,
habitualmente tetraciclina o eritromicina.
¿Cuándo se le aplica la profilaxis oftálmica y vitamina K?
Esta práctica rutinaria se realiza al bebé recién nacido como protección
fundamental para prevenir la conjuntivitis neonatal y evitar posibles infecciones
provocadas por bacterias presentes en el canal de parto. Si no se aplicara
esta profilaxis oftálmica, cualquier infección ocular podría tener consecuencias
serias para la vista del bebé, como lesiones permanentes o incluso ceguera.
Una vez realizada la profilaxis oftálmica, se le administra vitamina K, que tiene una
función muy importante en la coagulación de la sangre.
Los bebés nacen con un nivel muy bajo de vitamina K en su organismo,
insuficiente para impedir un tipo de hemorragia conocida como enfermedad
hemorrágica del recién nacido (EHRN). Por ello, se recomienda administrarla de
forma preventiva bien mediante una única inyección intramuscular (el
procedimiento más efectivo) o bien de manera oral en varias dosis.
¿Por qué nacemos con déficit de vitamina K?
El déficit de vitamina K en los recién nacidos puede deberse a varios motivos:
La vitamina K no pasa fácilmente de la madre al bebé a través de la placenta.
Las bacterias presentes habitualmente en el tracto gastrointestinal del organismo
adulto y que son las que ayudan a producir la vitamina K, aún no están presentes
en el intestino del bebé recién nacido.
Insuficiencia de vitamina K en la leche materna.
INMUNIZACIONES
Algunos padres de bebés prematuros o de bebés que nacen con bajo peso
corporal les preocupa vacunar a sus recién nacidos de acuerdo con el calendario
establecido creado por la American Academy of Pediatrics (AAP) y otras
organizaciones médicas. Su mayor preocupación es no saber si las
recomendaciones fueron hechas sólo para los bebés a término con pesos
normales y si las mismas pautas se pueden aplicar a sus recién nacidos. Los
padres pueden pensar que sus recién nacidos son muy frágiles para ser
vacunados debido al bajo peso corporal de nacimiento y los posibles problemas de
salud que tienen los bebés prematuros.
Su pediatra le dirá que a todos estos bebés se les deben aplicar las vacunas
infantiles recomendadas. Estos niños deben recibir todas las vacunas del
calendario establecido cuando tengan las edades en las cuales estas inyecciones
se les dan a todos los niños.
Si no está seguro, tenga en cuenta:
Si los bebés prematuros se contagian de infecciones que se pueden prevenir con
las vacunas, tienen mayor probabilidad de sufrir de problemas relacionados con la
enfermedad. Consulte: Sopesar los riesgos y los beneficios.
Todas las vacunas disponibles son seguras cuando se les aplican a los bebés
prematuros y con bajo peso corporal.
Cualquier efecto secundario asociado con las vacunas es similar para ambos, los
bebés a término y los bebés prematuros.
La vacuna contra la hepatitis B merece una mención especial.
Los bebés recién nacidos deben recibir su primera dosis de la vacuna contra la
hepatitis B durante las 24 horas después del parto. Los recién nacidos que debido
a razones médicas no recibieron la vacuna al nacer deben recibir su primera dosis
tan pronto como sea posible, y completar las 3 dosis en los intervalos
recomendados.
Si el resultado de la prueba del VHB de una mujer embarazada es positivo, se
debe vacunar a su hijo tan pronto como sea posible (preferentemente dentro de
las 12 horas posteriores al nacimiento). La segunda dosis se debe administrar al
cumplir 1 a 2 meses de vida y la última dosis a los 6 meses de vida.
Nota: La AAP recomienda que todos los bebés prematuros medicamenten
estables que tengan un peso corporal al nacimiento de 2.000 gramos (4 lb, 6 oz.)
deben ser tratados como un bebé a término y recibir la primera dosis de la vacuna
contra la hepatitis B de acuerdo con lo recomendado en el calendario de
vacunación. Si el peso al nacimiento es menos de 2.000 gramos, la AAP
recomienda administrar la vacuna contra la hepatitis B al mes de edad o cuando
sea de alto del hospital, lo que suceda primero.
ALIMENTACIÓN
Durante los dos primeros meses de vida, el
bebé come con mucha frecuencia y te
parecerá que no haces otra cosa en todo el
día que alimentarle. Entre el primer y el
segundo mes, tu bebé irá adquiriendo una
rutina de alimentación estable que se puede
alterar cuando tenga brotes de crecimiento.
Su edad y el ritmo de sus tomas
De 0 a 2 meses. El tamaño del estómago del bebé se asemeja a una pera y su
organismo asimila el alimento en un tiempo que varía entre una y tres horas. Los
recién nacidos que toman pecho pueden reclamar de 8 a 12 veces en 24 horas y
los que se alimentan con biberón entre 6 y 9 veces. Además del llanto, te pondrá
sobre la pista que ha llegado la hora de la toma cuando le veas succionarse la
lengua, chuparse las manos, cuando se agite en su cuna y haga ruiditos. Cuando
reclama, aliméntale en seguida para evitar que se agote llorando lo que
perjudicaría la toma.
De 2 a 3 meses. El bebé ya es capaz de tomar mayor cantidad de leche -unos 150
mL de agua con sus correspondientes cacitos de leche si toma biberón- y suele
espaciar sus tomas. Normalmente, pasarán a 6 tomas al día.
A partir de los 3 meses. Tu pequeño comerá 5 veces al día y esta pauta se
mantendrá hasta que tome alimentos sólidos con el esquema desayuno, comida,
merienda y cena.
Respeta su forma de mamar
Ten confianza en tu hijo, no le fuerces a comer más, deja que regule su apetito
según sus necesidades. Es importante también que respetes su forma de
alimentarse, cada bebé tiene la suya. Algunos comen despacio, haciendo pausas
y retomando el alimento después de un descanso. Otros son muy tragones,
necesitan un ambiente relajado para ir controlando sus ansias.
No le fuerces
Cuando se sienta saciado, sentirás a tu bebé relajado en tus brazos. Dejará de
succionar y se alejará de tu pecho o de la tetina, señal de que la toma ha llegado a
su fin. Pero si ves que se mueve y está como inquieto, quizás haya tragado
aire. Colócale para que lo eche y vuelve a alimentarle. Si está haciendo una
deposición mientras succiona, también es frecuente que deje de mamar por un
instante y lo retome al rato.
CRECIMIENTO Y DESARROLLO DEL NEONATO
ASFIXIA
La asfixia neonatal sigue siendo un problema importante de mortalidad y
morbilidad a largo plazo en las unidades de neonatología, a pesar de las mejoras
en estudio y monitoreo perinatal. Su principal expresión clínica usada como
sinónimo es la encefalopatía hipóxico isquemica. La presente revisión tiene el fin
de recordar la etiopatogenia, fisiopatología, expresión clínica y actualizar el
manejo y tratamiento establecido como experimental.
Asfixia se define como la falta de oxígeno (hipoxia) o la falta de perfusión
(isquemia) en diversos órganos. Se acompaña de acidosis láctica en los tejidos y
si se asocia a hipoventilación, presenta hipercapnia.
Suspensión del pulso y de la respiración. Síndrome clínico secundario a la
alteración del intercambio gaseoso a nivel de la placenta o los pulmones, que
resulta en hipoxemia, hipercapnea y acidosis metabólica. Cualquier órgano puede
afectarse por la asfixia.
Asfixia Perinatal
Factores de Riesgo Maternos
Insuficiencia placentaria
Rotura prematura de membranas
Prolapso de cordón umbilical
Desprendimiento de placenta
Rotura uterina
Polisistolia uterina
Monocorialidad en embarazos múltiples
PREMATUREZ
Se considera un bebé prematuro si nace antes de que el embarazo llegue a
término, aunque normalmente se habla de prematuros cuando el parto tiene lugar
antes de la 36ª semana de embarazo.
Cuanto más prematuro es el bebé, menos posibilidades hay de que las funciones
vitales de los sistemas respiratorio, digestivo y cardiovascular estén
suficientemente desarrolladas para poder vivir fuera del útero.
Por ejemplo, si el parto sobreviene en la semana 27ª de embarazo, el bebé
mediría aproximadamente 37 centímetros y pesaría 1 kilo. Sus pulmones habrían
alcanzado un nivel de desarrollo grande, pero no estarían preparados para
funcionar correctamente. Podría sobrevivir, pero con cuidados y atenciones
hospitalarias especializadas.
Los partos prematuros ocurren de forma inesperada. Aunque la madre siga un
control médico riguroso, en muchas ocasiones no se puede prever. En otros casos
ocurre tiempo después de intentar evitar un parto precoz.
El porcentaje aproximado de partos prematuros es del 6% u 8% de los recién
nacidos.
Una mujer sana puede dar a luz, de forma prematura, a un bebé totalmente
normal.
Si el bebé nace después de la semana 34ª suele pesar más de dos kilos y, a
excepción de mantener una estricta vigilancia, no requiere cuidados especiales.
Cuando el bebé nace antes de la 34ª semana, pesa menos de dos kilos y ha
tenido unas condiciones difíciles durante el nacimiento, es muy posible que respire
con dificultad y no pueda alimentarse bien, además de correr el riesgo de contraer
infecciones.
POSIBLES CAUSAS DEL PARTO PREMATURO
Las causas que provocan el parto prematuro son muy diversas, entre las
detectadas, las siguientes son las más frecuentes:
* Malformación del útero, problemas de la abertura del cuello del útero. Durante
los ocho primeros meses de embarazo el cuello del útero está cerrado y tiene una
forma alargada. Alrededor del comienzo del noveno mes, el cuello del útero se
acorta y empieza a abrirse. Pero puede ocurrir que este proceso se adelante y
ocurra a partir del 6º mes pudiendo provocar un parto prematuro debido a las
contracciones que se suceden con frecuencia.
Muchas malformaciones del útero o del cuello del útero pueden deberse al
dietilestilbestrol, ésta es una sustancia que se retiró del mercado en 1.975 y que
en la década anterior se recetaba con frecuencia para prevenir los abortos en los
tres primeros meses de embarazo. El motivo de la retirada de este producto
estuvo motivado por la comprobación de que las niñas, cuyas madres habían
tomado el fármaco durante su gestación, presentaban algunas anomalías en el
aparato genital que podían provocar abortos espontáneos y esterilidad, además de
tener más riesgo de sufrir embarazos extrauterinos, partos prematuros y cáncer de
cuello de útero.
HIPOTERMIA
La hipotermia se define como una temperatura central 36 a 36,5 °C. En los recién
nacidos prematuros, la hipotermia aumenta la morbilidad y la mortalidad. La
hipotermia puede ser exclusivamente ambiental o representar una enfermedad
intercurrente (p. ej., sepsis). Mantener una temperatura ambiental adecuada en la
sala de partos o en la sala de operaciones es fundamental para prevenir la
hipotermia. Los lactantes hipotérmicos deben ser recalentados y cualquier
condición subyacente debe ser diagnosticada y tratada.
La temperatura rectal normal en los recién nacidos a término y prematuros es 36,5
a 37,5 °C, Aunque la hipotermia es una temperatura central < 36 a 36,5 °C, puede
ocurrir estrés por frío a temperaturas más altas cuando la pérdida de calor
requiere un aumento en la producción de calor metabólico.
La humedad relativa, el flujo de aire, el contacto directo con superficies frías, la
proximidad a objetos fríos y la temperatura del aire ambiente influyen en el
equilibrio térmico. Los recién nacidos son proclives a la pérdida rápida de calor e
hipotermia consiguiente debido al elevado cociente entre superficie y volumen
corporales, que es incluso mayor en recién nacidos de bajo peso. Existen varios
mecanismos para perder calor:
Pérdida de calor por radiación: la piel desnuda es expuesta a un ambiente que
contiene objetos de temperatura más baja.
Pérdida de calor por evaporación: recién nacidos humedecidos por el líquido
amniótico.
Pérdida de calor por conducción: se coloca a los recién nacidos en contacto con
una superficie o un objeto frío.
Pérdida de calor por convección: un flujo de aire ambiente más fresco aleja el
calor del recién nacido.
El estrés por frío no reconocido puede desviar calorías a la producción de calor, lo
que altera el crecimiento. Los recién nacidos tienen una respuesta metabólica al
enfriamiento que comprende la termogénesis química (sin escalofríos) mediante la
descarga de noradrenalina por los nervios simpáticos en la grasa parda. Este
tejido especializado del recién nacido, localizado en la nuca, entre las escápulas y
alrededor de los riñones, responde con lipólisis, seguida de oxidación o
reesterificación de los ácidos grasos liberados. Estas reacciones producen calor
local, y la rica irrigación de la grasa parda ayuda a transferirlo al resto del cuerpo
del recién nacido. Esta reacción duplica o triplica el metabolismo y el consumo de
oxígeno. Por consiguiente, en recién nacidos con insuficiencia respiratoria (p. ej.,
el recién nacido pretérmino con síndrome de dificultad respiratoria), el estrés por
frío también puede provocar hipoxia tisular y daño neurológico. La activación de
las reservas de glucógeno puede causar hiperglucemia transitoria. La hipotermia
persistente puede provocar hipoglucemia y acidosis metabólica y aumentar el
riesgo de sepsis de aparición tardía y la mortalidad.
A pesar de sus mecanismos de compensación, los recién nacidos, en particular
los lactantes de bajo peso al nacer, tienen una capacidad limitada para regular la
temperatura y son propensos a una temperatura central disminuida. Incluso antes
de que la temperatura disminuya, el estrés por frío ocurre cuando la pérdida de
calor requiere un aumento en la producción de calor metabólico.
El ambiente térmico neutro (termoneutralidad) es la zona de temperatura óptima
para el recién nacido; se define como la temperatura ambiente en la cual las
demandas metabólicas (y por lo tanto el gasto de calorías) para mantener la
temperatura corporal en el rango normal (36,5 a 37,5 ºC) es la más baja. El
ambiente térmico neutro tiene un estrecho rango de 36,7 a 37,3 °C
Los factores ambientales, los trastornos que alteran la termorregulación (p.
ej., sepsis, hemorragia intracraneal, abstinencia de drogas) o una combinación de
ellos pueden provocar hipotermia. Los factores de riesgo de hipotermia incluyen el
parto en un área con una temperatura ambiental por debajo de los niveles
recomendados, hipertensión materna, parto por cesárea, y baja puntuación de
Apgar.
HIPOGLUCEMIA
La hipoglucemia es una concentración sérica de glucosa 40 mg/dL ( 2,2 mmol/L)
en recién nacidos de término o 30 mg/dL ( 1,7 mmol/L) en aquellos pretérmino.
Los factores de riesgo son prematurez, ser pequeño para la edad gestacional,
diabetes materna y asfixia perinatal. Las causas más frecuentes son depósitos
deficientes de glucógeno, retraso en la alimentación e hiperinsulinemia. Los signos
son taquicardia, cianosis, convulsiones y apnea. El diagnóstico se sospecha
empíricamente y se confirma mediante la investigación de la glucosa. El
pronóstico depende de la enfermedad subyacente. El tratamiento consiste en
alimentación enteral o dextrosa IV.
La hipoglucemia neonatal puede ser transitoria o persistente.
Las causas de hipoglucemia transitoria son
Sustrato inadecuado (p ej., glucógeno)
Función enzimática inmadura que hace que los depósitos de glucógeno sean
escasos
La deficiencia de los depósitos de glucógeno en el momento del nacimiento es
frecuente en recién nacidos pretérmino de muy bajo peso, recién
nacidos pequeños para la edad gestacional debido a una insuficiencia placentaria
y recién nacidos que sufren asfixia perinatal. En estos recién nacidos, el glucólisis
anaerobio consume los depósitos de glucógeno, y puede producirse una
hipoglucemia en cualquier momento durante las primeras horas o días, en
especial si el intervalo entre las raciones de alimento es prolongado o si la ingesta
nutricional es escasa. Por lo tanto, un aporte sostenido de glucosa exógena es
importante para prevenir la hipoglucemia.
Las causas de hipoglucemia persistente son
Hiperinsulinismo
Defecto de la liberación de hormonas contrarreguladoras (hormona de
crecimiento, corticosteroides, glucagón, catecolaminas)
Trastornos hereditarios del metabolismo (p. ej., glucogenosis, trastornos de la
gluconeogénesis, trastornos de la oxidación de los ácidos grasos)
El hiperinsulinismo afecta con mayor frecuencia hijos de madres diabéticas y es
inversamente proporcional al grado de control de la diabetes materna. Cuando una
madre tiene diabetes, su feto está expuesto a niveles elevados de glucosa, debido
a que los niveles de glucosa en la sangre materna están elevados. El lactante
responde produciendo aumento de los niveles de insulina. Cuando se corta el
cordón umbilical, la infusión de glucosa al recién nacido cesa y este puede tardar
horas o incluso días en disminuir su producción de insulina. El hiperinsulinismo
también suele ocurrir en lactantes que experimentan estrés fisiológico y son
pequeños para la edad gestacional. En ambos casos, el hiperinsulinismo es
transitorio. Las causas menos frecuentes y de más larga data son el
hiperinsulinismo congénito (enfermedades genéticas transmitidas en forma
autosómica tanto dominante como recesiva), la eritroblastosis fetal grave y el
síndrome de Beckwith-Wiedemann (en el que la hiperplasia de las células de los
islotes se acompaña de macroglosia y hernia umbilical).
Los niveles de glucosa en sangre dependen de múltiples factores que interactúan.
Aunque la insulina es el factor principal, los niveles de glucosa también dependen
de la hormona de crecimiento, el cortisol, y las hormonas tiroideas. Cualquier
condición que interfiera con la secreción adecuada de estas hormonas puede
ocasionar hipoglucemia.
La interrupción brusca de una infusión IV de dextrosa en agua también puede
causar hipoglucemia.
Muchos recién nacidos permanecen asintomáticos. La hipoglucemia prolongada o
grave causa signos tanto adrenérgicos como neuroglucopénicos. Los signos
adrenérgicos consisten en diaforesis, taquicardia, letargo o debilidad y temblores.
Los signos neuroglucopénicos son convulsiones, coma, episodios cianóticos,
apnea, bradicardia o dificultad respiratoria e hipotermia. Puede haber apatía,
escasa alimentación, hipotonía y taquipnea.
ICTERICIA
La ictericia en recién nacidos sucede cuando un bebé tiene un alto nivel de
bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es una sustancia amarilla que el cuerpo
produce cuando reemplaza los glóbulos rojos viejos. El hígado ayuda a
descomponer la sustancia de manera que pueda eliminarse del cuerpo en las
heces.
Un nivel alto de bilirrubina provoca que la piel y la esclerótica de los ojos del bebé
luzcan amarillas. Esto se llama ictericia.
Causas
Es normal que un bebé tenga un nivel de bilirrubina un poco alto después del
nacimiento.
Cuando el bebé está creciendo en el vientre de la madre, la placenta elimina la
bilirrubina del cuerpo del bebé. La placenta es el órgano que crece durante el
embarazo para alimentar al bebé. Después del nacimiento, el hígado del bebé
comienza a hacer este trabajo. Puede pasar algún tiempo para que el hígado del
bebé sea capaz de hacer esto de manera eficiente.
La mayoría de los recién nacidos tienen algún color amarillento en la piel, o
ictericia. Esto se llama ictericia fisiológica. Con frecuencia es más notoria cuando
el bebé tiene de 2 a 4 días. La mayoría de las veces, no causa problemas y
desaparece al cabo de 2 semanas.
Se pueden presentar dos tipos de ictericia en los recién nacidos que están siendo
amamantados. Ambos tipos generalmente son inofensivos.
La ictericia por la lactancia se observa en bebés lactantes durante la primera
semana de vida. Es más probable que ocurra cuando los bebés no se alimentan
bien o la leche de la madre es lenta para salir.
La ictericia de la leche materna puede aparecer en algunos lactantes
saludables después del día 7 de vida. Es probable que alcance su punto máximo
durante las semanas 2 y 3, pero puede durar a niveles bajos durante un mes o
más. El problema puede deberse a la forma en la que las sustancias en la leche
materna afectan la descomposición de la bilirrubina en el hígado. Este tipo de
ictericia es diferente de la ictericia por la lactancia.
La ictericia grave del recién nacido puede ocurrir si el bebé tiene una afección que
aumente la cantidad de glóbulos rojos que necesitan ser reemplazados en el
cuerpo, como:
Formas anormales de las células sanguíneas (como la anemia drepanocítica)
Incompatibilidades del grupo sanguíneo entre el bebé y la madre (incompatibilidad
Rh)
Sangrado por debajo del cuero cabelludo (cefalohematoma) causado por un parto
difícil
Niveles más altos de glóbulos rojos, lo cual es más común en bebés pequeños
para su edad gestacional (PEG) y algunos gemelos
Infección
Falta de ciertas proteínas importantes, llamadas enzimas
Los factores que pueden dificultar la eliminación de la bilirrubina del cuerpo del
bebé también pueden llevar a que se presente ictericia más grave, incluyendo:
Ciertas medicinas
Infecciones congénitas como rubéola, sífilis y otras
Enfermedades que afectan el hígado o las vías biliares, como la fibrosis quística o
la hepatitis
Bajo nivel de oxígeno (hipoxia)
Infecciones (sepsis)
Muchos trastornos hereditarios o genéticos diferentes
Los bebés que han nacido demasiado temprano (prematuros) son más propensos
a presentar ictericia que los bebés a término.
CONJUNTIVITIS
Los recién nacidos que muestren signos de
conjuntivitis deben ser examinados por un médico
de inmediato.
La conjuntivitis neonatal es el enrojecimiento de los
ojos en recién nacidos causado por una infección,
una irritación o la obstrucción de un conducto
lagrimal. Cuando es causada por una infección, la
conjuntivitis neonatal puede ser muy grave.
Síntomas y causas de la conjuntivitis en los recién
nacidos
Los recién nacidos con conjuntivitis tendrán secreciones en los ojos de 1 día a 2
semanas después de su nacimiento. Tendrán los párpados hinchados, enrojecidos
y sensibles. La causa de la conjuntivitis neonatal es con frecuencia difícil de
determinar porque, en muchos casos, los síntomas no varían según la causa.
La conjuntivitis en los recién nacidos puede ser causada por una obstrucción en el
conducto lagrimal, una irritación ocasionada por los antibióticos tópicos
administrados al momento del nacimiento, o una infección ocasionada por
bacterias o virus transmitidos de la madre al hijo durante el parto. Incluso las
madres que no tengan síntomas (asintomáticas) al momento del parto pueden ser
portadoras de bacterias o virus y transmitirlos al bebé durante el parto.
Los tipos más comunes de conjuntivitis neonatal incluyen los siguientes:
Conjuntivitis de inclusión (por clamidia) La Chlamydia trachomatis puede causar
conjuntivitis de inclusión e infecciones genitales (clamidia). Las mujeres que
tengan clamidia sin tratar pueden transmitirle estas bacterias al bebé durante el
parto. Los síntomas de la conjuntivitis de inclusión incluyen enrojecimiento del ojo,
inflamación de los párpados y secreciones con pus. Los síntomas suelen aparecer
entre 5 y 12 días después del nacimiento. Aproximadamente la mitad de los recién
nacidos con conjuntivitis por clamidia también tienen la infección en otras partes
del cuerpo. Estas bacterias pueden infectar los pulmones y la nasofaringe (donde
la parte de atrás de la nariz se conecta con la boca).
Conjuntivitis gonocócica Las bacterias Neisseria gonorrhoeae son las que causan
la conjuntivitis gonocócica, así como la infección de transmisión sexual
denominada gonorrea. Las mujeres que tengan gonorrea sin tratar pueden
transmitirle estas bacterias al bebé durante el parto. Los síntomas generalmente
incluyen enrojecimiento de los ojos, presencia de pus espeso en los ojos e
inflamación de los párpados. Este tipo de conjuntivitis generalmente se presenta
de 2 a 4 días después del nacimiento. Se puede asociar a infecciones graves de la
sangre (bacteriemia) y del recubrimiento del cerebro y la médula espinal
(meningitis) en los recién nacidos.
Conjuntivitis química Cuando se le ponen gotas en los ojos a los recién nacidos
para ayudar a prevenir una infección bacteriana, los ojos se les pueden irritar. Esto
se puede diagnosticar como conjuntivitis química. Los síntomas de la conjuntivitis
química normalmente incluyen enrojecimiento leve de los ojos y algo de
inflamación de los párpados. Los síntomas típicamente durarán entre 24 y 36
horas solamente.
Otras conjuntivitis neonatales Además de las bacterias Chlamydia trachomatis y
Neisseria gonorrhoeae, hay otras bacterias y virus que pueden causar
conjuntivitis. Por ejemplo, las bacterias que normalmente viven en la vagina de la
mujer y no se transmiten sexualmente pueden causar conjuntivitis. Los virus que
causan el herpes oral y el herpes genital también pueden causar conjuntivitis
neonatal y daño grave a los ojos. La madre le puede pasar estos virus al bebé
durante el parto. Sin embargo, la conjuntivitis por herpes es menos común que la
conjuntivitis por gonorrea y por clamidia. Los síntomas suelen incluir
enrojecimiento de los ojos e inflamación de los párpados con algo de pus.
ONFALITIS
Se denomina onfalitis del recién nacido a una infección del ombligo de los bebés
recién nacidos. La ocurrencia de la onfalitis es baja, siendo de aproximadamente
el 0.7% en los bebés nacidos en países desarrollados y elevándose hasta el 2.3%
en el caso de países en desarrollo.
Un primer síntoma de ocurrencia es que el ombligo posea un olor desagradable.
Otros síntomas son que el cordón umbilical se encuentre anormalmente húmedo,
con secreciones purulentas o turbias. También se puede producir un eritema del
ombligo, enrojecimiento de la piel alrededor del ombligo y edema. En casos
severos puede registrarse fiebre y señales de toxicidad.
En promedio la onfalitis se presenta hacia el tercer día de vida del bebé. La
infección puede causar supuración y ser potencialmente peligrosa, principalmente
a causa de la elevada pemeabilidad del tejido umbilical. Entre los factores de
riesgo identificados de esta dolencia se encuentran: peso reducido del bebé al
nacer, bebé de sexo masculino, trabajo de parto prolongado y ruptura anticipada
de membranas.
Un elemento muy importante de prevención es la correcta desinfección del
ombligo. Aun así no está del todo claro que sea adecuado
aplicar antisépticos directamente al ombligo del recién nacido. Incluso
recientemente hay estudios que recomiendan no aplicar ningún producto y dejar
secar y caer el cordón de manera natural.
Por ello es importante mantener el cordón umbilical limpio y seco, enrollándolo con
una gasa limpia todos los días o cada vez que se ensucie y tomando precaución
para evitar se contamine con orina o heces. El cuidado se debe prolongar algunos
días después de que se cae el cordón umbilical hasta que el ombligo cicatrice
completamente.
Por lo general los casos leves son tratados con tópicos, mientras que en aquellos
casos de infecciones de cierta magnitud se suele recurrir a antibióticos
endovenosos.
INFECCIÓN EN LA PIEL
Las infecciones que se inician tardíamente adquiridas en la comunidad son
detectadas casi siempre desde que el paciente presenta las primeras
manifestaciones. En orden de frecuencia, las más observadas en la etapa
neonatal son: las infecciones respiratorias agudas, las de la piel y tejidos blandos
(IPPB), las del tracto urinario, las meningitis y las sepsis generalizadas.
Generalmente son adquiridas por contagio a partir de un miembro de la familia o la
comunidad. Los gérmenes más comúnmente implicadosson el Staphylococcus
aureus, Streptococcus ß hemolítico del grupo A, Listeria
monocytogenes, Escherichia coli, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus
influenzae.
En la literatura revisada se
reportan incrementos de las IPPB
en las últimas décadas, valorados
en servicios de urgencias de
Pediatría 1,2 millones en 1993 y
3,4 millones en 2005,6 y se
incrementaron las admisiones
hospitalarias para tratamientos
parenterales de forma general por
la gravedad de los cuadros
clínicos. Otro estudio plantea 29
% de incremento de ingresos por IPPB, de 2000 a 2004 con respecto a otras
enfermedades.7 Se estima que en el Reino Unido representan el 1,2 % de los
ingresos hospitalarios, ya que la mitad requiere antibiótico parenteral.8,9
La piel es estéril antes del nacimiento, desde el primer día de vida se contamina
con diferentes microorganismos que van a ser residentes permanentes y
temporales, o transitorios. La flora residente está formada por microorganismos no
patógenos, como Staphylococcus epidermidis, Propionibacterium acnes,
difteroides anaeróbicos y micrococos. La flora transitoria posee microorganismos
patógenos, como Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes, especies
de Candidas, entre otros.
La capa epidérmica de la piel es la primera barrera del cuerpo que nos protege de
la invasión de microorganismos. Sus folículos pilosos, glándulas sebáceas y
sudoríparas y uñas, son considerados apéndices epidérmicos, por lo tanto, se ven
involucrados en las infecciones de la piel.1,5,11 Bajo el término infecciones de piel
y partes blandas se engloban todas aquellas infecciones que afectan a la piel,
anejos cutáneos, tejido celular subcutáneo, fascias y músculos esqueléticos.
La emergencia de cepas de Staphylococcus aureus meticilino resistente de la
comunidad (SAMRCO) y de Streptococcus ß hemolítico del grupo A (SBHGA)
resistentes a eritromicina, plantean controversia al momento de la elección del
tratamiento antibiótico empírico. Por lo tanto, es importante considerar, frente a un
paciente con una IPPB, los aspectos siguientes para su correcto manejo: 1)
historia de contacto con animales, viajes, etc.; 2) antecedentes o presencia de
infecciones en contactos familiares; 3) estado clínico e inmunológico del huésped;
4) síntomas del paciente; 5) apariencia general del sitio de infección; 6) agentes
infecciosos más frecuentes y sus patrones de sensibilidad antibiótica.
De acuerdo con el compartimiento de la piel involucrada en las IPPB, se clasifican
en impétigo y foliculitis (epidermis), erisipela y forúnculo (epidermis y dermis),
celulitis (celular subcutáneo) y celulitis necrotizantes (celular subcutáneo hasta
fascia muscular). Pueden ser primarias (si se asientan sobre piel sana), o
secundarias (si asientan sobre piel enferma [quemadura, eczema, psoriasis]); o
ser agudas o crónicas, necrotizantes o no necrotizantes, y localizadas o
diseminadas, que pueden llegar a distancia por vía sanguínea (bacteriemia) o
vasos linfáticos.
Los mecanismos patogénicos de las lesiones de la piel de causa infecciosa son la
inoculación directa con respuesta inflamatoria local (impétigo, celulitis); invasión a
través del torrente sanguíneo con multiplicación local (sepsis a pseudomonas,
embolismo estafilocócico); exotoxinas circulantes (síndrome de piel escaldada
estafilocócica, escarlatina); mecanismo inmunológico (lesiones estériles de la piel
asociadas a bacteriemia [gonococo]) y, por último, la manifestación de coagulación
vascular diseminada (meningococcemia).
La mayoría de las IPPB son de origen bacteriano, pero también pueden ser de
origen viral, micótico y parasitarias. Las bacterias que más frecuentemente causan
infecciones de la piel son Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, y
hacia ellos debe dirigirse la antibioticoterapia empírica inicial.
Por todo lo visto hasta aquí se resume que las IPPB se pueden clasificar de
diversas formas, según: la localización anatómica (piel, anejos, tejido celular
subcutáneo y músculo esquelético); el tipo de lesión cutánea elemental (mácula,
pápula, vesícula, ampolla, costra, úlcera y nódulo); el mecanismo patogénico; la
etiología microbiana; y la existencia o no de necrosis. Existe una gran cantidad de
entidades clínicas que se pueden clasificar según el tipo de lesión y su etiología
más frecuente.5,11
Teniendo en cuenta todo lo anterior se hace una breve revisión de las formas
clínicas de presentación de las IPPB en el recién nacido, que son motivo de
consulta frecuente en nuestra práctica profesional.
CANDIDIASIS ORAL
Es una candididosis de la lengua y la boca. Esta infección común se puede
transmitir entre una madre y su bebé durante la lactancia.
Causas
Ciertos microrganismos normalmente viven en nuestros cuerpos. Aunque la
mayoría son inofensivos, algunos pueden causar infección.
La candidosis bucal ocurre cuando hay una proliferación excesiva de un hongo
levaduriforme llamado Candida albicans en la boca de un bebé. Microrganismos
llamados bacterias y hongos crecen de manera natural en nuestros cuerpos.
Nuestro sistema inmunitario ayuda a mantener estos microrganismos bajo control.
Sin embargo, los bebés no tienen sistemas inmunitarios completamente formados.
Eso facilita la multiplicación exagerada de hongos levaduriformes (un tipo de
hongo).
La candidosis ocurre a menudo cuando la madre o el bebé han tomado
antibióticos. Los antibióticos tratan infecciones causadas por bacterias. También
pueden destruir las bacterias "buenas" y esto permite que los hongos
levaduriformes proliferen.
Los hongos levaduriformes prosperan en áreas cálidas y húmedas. La boca del
bebé y los pezones de la madre son sitios perfectos para una candidosis.
Los bebés también pueden contraer una candidosis en la zona del pañal al mismo
tiempo. Estos hongos pueden ingresar en las heces del bebé y causar dermatitis
del pañal.
Sin embargo, si la dermatitis del pañal persiste a pesar de tus esfuerzos por
curarla (por ejemplo, manteniendo secas las nalguitas de tu pequeño y usando
una pomada para la dermatitis), podría tratarse de candidiasis.
Todos tenemos cantidades inofensivas de estas levaduras (Candida albicans) en y
sobre el cuerpo. Esto en realidad son hongos que proliferan en medios cálidos y
húmedos, tales como la boca, los intestinos, la piel y la vagina.
Incluso si tu bebé es un varoncito, el ambiente húmedo de un pañal mojado puede
causar una infección por hongos, particularmente si el niño ya tiene una rozadura.
Los bebés que toman antibióticos, y los lactantes cuyas madres estén tomando
antibióticos, tienen mayor propensión a desarrollar este tipo de infecciones. Ello se
debe a que los antibióticos matan las bacterias benignas del cuerpo, que
mantienen estas levaduras bajo control. Sin estas bacterias, los hongos pueden
crecer de manera más abundante.
Si tu niño tuvo recientemente candidiasis bucal, conocida como aftas o
algodoncillo (una infección bucal por levaduras del género cándida), puede a su
vez terminar con una infección por levaduras de este mismo tipo en la zona del
pañal.
Esto se debe a que los hongos pasan a través del aparato digestivo de tu niño
cuando come y terminan en la materia fecal, la cual finalmente llega al pañal que
está en contacto con la cálida y húmeda piel de tu pequeño.
Síntomas
Probablemente no detectes la candidiasis en una rozadura de pañal leve. Sin
embargo, una vez que la candidiasis esté totalmente desarrollada, por lo general
podrás detectarla a través de los siguientes signos: