Fases Del Trabajo de Parto
Fases Del Trabajo de Parto
Fases Del Trabajo de Parto
Fases.
Es importante aclarar que tradicional y académicamente se consideran 4cm, pero para el manejo práctico
actualmente adoptaremos en criterio de la OMS de 5 cm.
Se debe informar a la embarazada y familiares, durante el control prenatal y el curso de preparación para la
maternidad, acerca de la importancia de no internarse en la fase latente, además de las pautas de alarma por las
cuales concurrir a la guardia, esto ayuda a disminuir las internaciones precoces.
El profesional que realice el control prenatal debe conversar sobre las distintas opciones de analgesia
farmacológica brindándole información a la embarazada en relación con efectos adversos, beneficios y perjuicios,
de las distintas drogas, en un idioma claro y comprensible, complementando, en la medida de lo posible, con
material impreso sobre las recomendaciones para el cuidado de la salud en el embarazo, parto y puerperio.
Las embarazadas que se internan durante la fase latente (preparto) presentan mayor cantidad de intervenciones
y cesáreas, por lo cual se recomienda no internarlas con menos de 5-6 cm de dilatación.
Algunas embarazadas en fase latente pueden presentar circunstancias especiales para la internación en este
período: severa fatiga, múltiples visitas, fase latente prolongada y circunstancias sociales que ameriten la
internación con una dilatación menor a 5 cm.
La progresión de la dilatación normal, a partir de los 5 cm, es = o > a 0,5 cm/h; (medio centímetro por hora; 2 cm
cada 4 horas).
La fase activa del primer periodo del trabajo de parto (de 5 a 10 cm.) generalmente no debería durar más de 12
horas en la nulípara ni más de 10 hrs, en los partos subsecuentes.
La decisión de intervenir ante una supuesta prolongación de la primera etapa del parto se debe tomar en función
del progreso de la dilatación y otros factores obstétricos y no exclusivamente en base a la duración.
Se considera una duración del periodo expulsivo (segundo periodo, de completa hasta expulsión fetal; fase pasiva
más activa) normal cuando no supera en nulípara las 3 horas y en multíparas las 2 horas.
Cuando sin peridural el expulsivo dura más de 3 horas en una nulípara o más de 2 horas en una multípara, se debe
realizar expeditivamente el parto operatorio debido a que se asocia a:
• Trauma obstétrico
• Hemorragia post parto
• Fiebre puerperal
• Apgar bajo
• Admisión del recién nacido a Unidad de Terapia Intensiva
Se debe examinar cada una hora durante el expulsivo para corroborar el descenso de la presentación, si luego de
una hora de pujos activos no se produjo la expulsión fetal, se debe reevaluar y plantear la necesidad de una
asistencia del parto.
Cuando el feto tiene un monitoreo normal y la embarazada se encuentra aceptablemente bien se debe intentar
posponer los pujos, hasta que la gestante tenga deseos espontáneos de pujar.
Se recomienda realizar tacto vaginal, cada una hora (no antes) durante el expulsivo, para constatar que la
presentación descendió adecuadamente. Si luego de finalizado el expulsivo pasivo, con adecuada dinámica
uterina, no presenta reflejo de pujo espontáneo, se debe reevaluar la pelvis, la posición fetal y el plano en que se
encuentra la presentación, para inducir artificialmente el expulsivo activo, inducir el pujo. Ante una hipodinamia
se debe administrar oxitocina.
Mantener la analgesia peridural durante el expulsivo no aumenta el parto instrumental. Por lo cual se aconseja
mantenerla hasta el tercer periodo del parto. La posición vertical durante el expulsivo, en embarazadas sin
analgesia peridural, reduce el parto instrumental, las episiotomías y las alteraciones de la frecuencia cardíaca fetal
(FCF), aumentando los desgarros de segundo grado y el sangrado mayor a 500 ml.
En las embarazadas con peridural, la posición vertical durante el expulsivo, comparada con la horizontal, todavía
no demostró reducir el parto instrumental ni las cesáreas ni la duración del periodo.
Cuando el estado materno y fetal se mantienen dentro de los parámetros normales, se debe comenzar con la fase
activa (pujos) cuando la sensación de pujo genera una inevitable necesidad refleja de pujar o luego de las 2 horas
de descenso pasivo de la presentación en nulíparas. En las multíparas, se sugiere inducir el pujo luego de una hora
de dilatación completa.
En esta fase las embarazadas deben ser alentadas y ayudadas a seguir su sensación de pujo. Los pujos deben ser
favorecidos solamente cuando la dilatación es completa y la embarazada tiene urgentes deseos de pujar.
Cuando hay sensación de pujo sumado a que no hay descenso pasivo de la presentación, se sugiere brindar
asistencia a la parturienta para que logre dirigir la fuerza del pujo en forma eficiente, para lograr mejores
resultados.
El método de pujo es contener la respiración luego de una inspiración forzada, al inicio de la contracción y sostener
el pujo hasta el fin de la contracción) con el pujo espontáneo (la embarazada puja como le queda más cómodo,
con la glotis abierta, intermitente, vocalizando, etc.) solo redujo el expulsivo en 9 minutos.
No debe dejarse de auscultar la frecuencia cardíaca fetal cada 5 minutos y/o luego de cada contracción o pujo,
durante todo el expulsivo para evitar que las desaceleraciones tardías y/o las bradicardias pasen desapercibidas
en algún momento del TdP.
Distocias:
Se define como distocia a la situación en la cual se retrasa o detiene el progreso del TdP, independientemente de
la causa. En general, se considera parto obstruido, cuando no hay dilatación (en la fase dilatante) o descenso (en
el expulsivo) de la presentación, por 2 horas con evidencias de buena contractilidad.
El tercer periodo del TdP es el que transcurre desde que sale el feto, hasta que se expulsa la placenta.
La gran mayoría de los recién nacidos no requieren de ninguna intervención para la transición de la vida
intrauterina a la extrauterina. En todos los nacimientos debe haber por lo menos una persona cuya principal
responsabilidad sea el recién nacido; la cual debe estar capacitada para iniciar reanimación neonatal y esa u otra
persona disponible rápidamente debe tener las habilidades necesarias para realizar reanimación avanzada, ya sea
una enfermera especializada en neonatología, un pediatra en formación junto con el neonatólogo especialista o
el neonatólogo interno de guardia.
En los primeros segundos después del nacimiento es importante definir si el RN requiere alguna maniobra de
reanimación. Para ello se debe realizar una evaluación rápida de las siguientes características: ¿Gestación de
término? ¿El RN llora o respira? ¿Tiene buen tono muscular? Si las respuestas a estas preguntas son SI, lo ideal es
que el RN continúe con su madre, estableciendo el primer contacto piel a piel (COPAP).
El RN vigoroso (adecuado esfuerzo respiratorio, buen tono muscular y FC > 100 lpm) debe ser secado y cubierto
con una compresa o toalla seca para mantener la temperatura. Entregar el recién nacido a la madre (excepto que
el neonatólogo no lo considere oportuno), para el inmediato contacto piel a piel, evitando la hipotermia y
favoreciendo la lactancia cuanto antes sea posible.
La permanencia continua del recién nacido con su madre favorece el vínculo temprano y el comienzo de la
lactancia. Los profesionales que asisten a la mujer deben favorecer las condiciones que favorezcan el buen
amamantamiento. Fundamental es llegar al momento del parto informada sobre la importancia, beneficios,
cuidados y posiciones para amamantar.
En relación con el clampeo del cordón en este grupo de RN se recomienda el “clampeo tardío”, después de los 60
segundos, mientras el neonato se encuentra sobre el abdomen o pecho 27 materno ya que esto favorece una
transición más fisiológica y una transfusión placentaria que mejora los niveles de hemoglobina y los depósitos de
hierro en el RN.
Se recomienda el manejo activo del alumbramiento o tercer periodo del parto para prevenir la hemorragia post
parto, administrando oxitocina 10 U e.v. en bolo lento, luego del clampeo del cordón.
Al constatar el desprendimiento placentario, realizar tracción controlada del cordón mientras se desplaza el útero
con la mano en el abdomen, haciendo contratracción, hasta la salida de la placenta. Expulsada la placenta, se debe
constatar la adecuada retracción uterina. La reparación de los desgarros y/o la episiorrafia se deben realizar bajo
anestesia local (sola o reforzando la regional). Los mejores resultados de la episiorrafia se ven cuando se realiza
una sutura continua con material sintético de reabsorción rápida. No se recomienda antibioticoterapia profiláctica
en parto normal aún en la que requirió episiotomía.
Se considera, para el manejo práctico según guías actuales, el periodo que va desde la salida de la placenta hasta
dos horas de expulsada la misma.
Se indican 20 UI de oxitocina a 21 gotas por minuto durante esas 2 horas y se retira la vía si la lactancia es efectiva
y las condiciones maternas y neonatales son normales. Se debe controlar el volumen de loquios, la retracción
uterina, la altura uterina, diuresis (micción espontánea) la temperatura, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial
y el estado general materno:
Cada 15 minutos durante la primera hora, cada media hora hasta la segunda hora de la expulsión placentaria y
cada 6 horas hasta las 24 horas de producido el parto.
Ante la detección de alguna anormalidad, el personal de enfermería del sector de centro obstétrico solicitará la
interconsulta con el médico de guardia