Cesión de Derechos
Cesión de Derechos
Cesión de Derechos
Este derecho personal tiene un doble origen: la voluntad o la ley (art. 578 Cc. “por un hecho
suyo o la sola disposición de la ley”).
La cesión no es un contrato sino la tradición de los derechos personales o créditos, por tanto
requiere un título que le preceda, ya sea compraventa, permuta, donación, etc.
Naturaleza jurídica de la cesión:
Antiguamente algunos autores sostenían que era un contrato, y es más sostenían que era la
compraventa de los derechos personales, y esto lo decían apoyados en la ubicación que tenía en
el Código Civil.
No obstante hoy en día la doctrina concluye que la cesión de créditos es la tradición de los
derechos personales o créditos, es una convención extintiva de obligaciones porque es tradición
y no contrato. La cesión es el acto jurídico mediante el cual una persona transfiere un crédito a
otra.
Por tanto, cesión es igual a tradición.
Perfeccionamiento de la cesión.
Respecto de las partes:
No basta el consentimiento del cedente y el cesionario, sino que se requiere también la entrega
del título en que consta el crédito (art. 1901 Cc.). (recordar que el art. 1901 Cc. emplea la
palabra título en dos sentidos diferentes: uno, como el acto o contrato que sirve de causa a la
cesión, ya sea compraventa, donación, etc.; y dos, como el documento o instrumento
justificativo del crédito, el documento donde consta el crédito respectivo.)
En cuanto a la forma de hacer la entrega o tradición, la jurisprudencia ha señalado que no es
necesaria que ésta sea real, basta con la entrega ficta o simbólica (como sucede con los créditos
no escriturados, en los cuales la entrega es siempre ficta o simbólica mediante la estipulación
especial que se hace en el título de la cesión).
Al efectuarse la entrega, la ley exige que se cumplan ciertos requisitos, y es que en el mismo
documento que consta el título deberá constar: a) el traspaso del derecho, b)la designación del
cesionario, c)la firma del cedente. (art. 1903 Cc.).
En cuanto a los créditos que no constan por escrito: según la doctrina y jurisprudencia se puede
hacer la cesión mediante una estipulación especial que se realice en el título de la cesión en
donde se señala que se transfiere el dominio. (de esta forma se esta materializando un título que
no consta por escrito).
Notificación al deudor:
Para que ésta produzca todos los efectos legales requiere:
1.- Notificación judicial, o sea, debe ser solicitada al juez. Se requiere orden judicial que señale
notificar la cesión, y la practicará el ministro de fe respectivo.
2.- La iniciativa de la notificación al deudor corresponde al cesionario (aunque también podría
requerirla el cedente), ya que él tiene el título y él pasará a ser titular del crédito.
3.- La notificación debe hacerse con exhibición del título, que llevará anotado el traspaso del
derecho, con la designación del cesionario, y bajo la firma del cedente (art. 1903 Cc.).
Recordar que el título a exhibir es el título del crédito cedido, no el de la cesión.
(Si el título cedido es una escritura pública en la cual el acreedor no ha podido hacer anotación
alguna, se cumple con la exigencia de anotar el traspaso del derecho, si la escritura de cesión
contiene la anotación del traspaso del derecho con la designación del cesionario, y bajo la
firma del cedente, C. Apelaciones de Chillán de 23 de septiembre de 1939).
Efectos de la cesión:
1.- Extensión de la cesión (art. 1906 Cc.): La cesión de un crédito comprende sus fianzas,
privilegios e hipotecas, pero no traspasa las excepciones personales del cedente. Por ejemplo,
si el crédito cedido esta afianzado, el crédito pasa con la fianza al cesionario; no obstante se
exceptúan las excepciones personales del cedente que no pasan al cesionario.
Sin embargo, existe una excepción a lo señalado ya que existe una excepción personal que sí se
traspasa al cesionario, y es la acción de nulidad relativa (art. 1684 Cc.)
En cuanto a la cesión de un crédito hipotecario, ¿es necesario realizar una nueva inscripción en
el CBR? No es necesario hacer una nueva inscripción porque lo que se transfiere es el crédito y
no el derecho real de hipoteca.
Los tribunales han señalado que en la práctica es conveniente hacer una anotación al margen de
la hipoteca para señalar quien es el nuevo cesionario, de esa forma los terceros sabrán que
deben citar al cesionario para los efectos de la purga de la hipoteca.
(Mediante la anotación marginal no se pierde el orden de preferencia de la hipoteca).
En cuanto a la excepción de compensación: esta es importante para hacer valer una eventual
compensación que existía entre el cedente y el deudor cedido contra el cesionario. Para ver la
situación de la compensación se debe distinguir si la cesión se perfecciona por:
a) aceptación y el deudor no hace reserva de sus derechos, no podrá oponer en
compensación al cesionario los créditos que podía hacer valer en contra del cedente
antes de la aceptación.
b) notificación o aceptación con reserva de derechos, el deudor podrá oponer todos los
créditos que podía oponer al cedente con anterioridad a la cesión, incluso si se hubieran
hecho exigibles luego del perfeccionamiento de la cesión, art. 1659 Cc.
En cuanto a la prescripción extintiva que corre contra el deudor cedido, el plazo sigue
corriendo y la notificación no es hábil para interrumpir la prescripción, no ha habido ni
interrupción natural o civil de la prescripción extintiva (no ha sido notificado de una demanda
judicial).
Se dice que el deudor cedido no podría oponerse a la cesión ya que él no sufre ningún
perjuicio, él no tiene un interés patrimonial en la cesión, y por ello no puede oponerse a ella.
II.- Cesión del derecho real de herencia. (Tradición del derecho real de herencia).
Concepto: Como la transferencia o enajenación que hace el heredero de su derecho a suceder
en el patrimonio del causante o en una parte alícuota de él, a otro heredero o a un tercero
(Enrique Silva, Acciones, actos y contratos sobre cuota, pág. 188).
Esta es la tradición del derecho real de herencia, por lo que supone la existencia de un título, y
requiere que se haya abierto la sucesión, y ello se produce con la muerte del causante.
La apertura de la sucesión es fundamental, ya que si el causante esta vivo habría un pacto que
adolecería de objeto ilícito (art. 1463 inc. 1º Cc.).
La cesión puede hacerse aun cuando no se haya solicitado ni cumplido con el trámite de la
posesión efectiva de la herencia, ya que el heredero esta disponiendo de su derecho a suceder y
no de un bien en particular.
Por medio de la posesión efectiva solo se concede la calidad aparente de heredero, pero no de
forma definitiva.
Requisitos:
1.- Que la transferencia la haga el heredero a otro heredero o un tercero.
2.- Que el heredero ceda o traspase la totalidad o una cuota de su derecho a suceder.
Efectos:
Parte de la doctrina sostiene que por la cesión, el cesionario no adquiere la calidad de heredero,
ya que este es un derecho personalísimo que lo confiere la Ley en virtud del parentesco del
heredero con el causante, o en virtud del testamento.
No obstante, resulta indiscutible que por medio de la cesión del derecho real de herencia el
cesionario pasa a ocupar el lugar jurídico que tenía el cedente como si fuera el mismo heredero,
teniendo los mismos derechos (el heredero sale de su armadura, y entra en ella el cesionario).
Efectos propiamente tales (art. 1910 Cc.):
1.- El cedente debe hacer entrega de todos los bienes y efectos que componen la herencia.
2.- Debe los frutos de los que obtuvo provecho.
El cedente esta obligado a reembolsar el valor de los frutos, créditos, venta de bienes
hereditarios, etc. al cesionario.
El cesionario debe reembolsar al cedente los costos necesarios o prudentes en que haya
incurrido el cedente en razón de la herencia.
También se comprende en la cesión, las cuotas hereditarias que acrezcan a la cuota cedida,
salvo que se estipulare otra cosa. (Eventualmente aquí podría existir un problema, porque para
que tenga lugar el derecho de acrecimiento es necesario que el heredero o legatario sean
llamados sin designación de cuota).
Las reglas del art. 1910 Cc. pueden alterarse por mutuo acuerdo de las partes.
El cedente respecto de terceros sigue respondiendo ante los acreedores, pudiendo éstos
dirigirse indistintamente en contra del cedente o el cesionario, sin perjuicio del derecho del
cedente en contra del cesionario por el reembolso de lo pagado. No obstante, debemos señalar
que la regla de que la cesión sólo produce efectos entre cedente y cesionario y no respecto de
terceros aún es una cuestión discutida.
Como se realiza la tradición del derecho real de herencia.
La doctrina discute acerca de la comunicabilidad de la cuota.
1.- Don José Ramón Gutiérrez, apoyado en el artículo 580 Cc., considera que el derecho de
herencia es mueble o inmueble según si la herencia comprende bienes muebles o inmuebles;
así si “yo enajeno el todo o una cuota de un derecho de herencia que recae sobre inmuebles,
enajeno el todo o una cuota de un inmueble; la enajenación es un título traslaticio de dominio
sobre inmuebles y, como tal, requiere la inscripción como único medio de tradición, en virtud
de lo dispuesto en el art. 686 inc. 1º Cc.”. En definitiva sostiene que la herencia es diferente de
los bienes que la componen, y que si hay bienes inmuebles, éstos deben inscribirse en el
Conservador de Bienes Raíces para realizar la tradición; y si ésta contiene bienes muebles, la
tradición de éstos se hace por la entrega real o simbólica; y si contiene créditos, la tradición se
hace por la entrega del título. Para este autor, habría comunicabilidad de la cuota con cada bien
de la herencia, negando a la herencia la calidad de universalidad jurídica.
2.- Don Leopoldo Urrutia sostiene que la herencia es una universalidad jurídica distinta de los
bienes individualmente considerados que la forman; tiene una naturaleza sui generis que no es
mueble ni inmueble; luego, no siendo mueble ni inmueble, para su tradición no se requiere de
la inscripción del título en el Registro del Conservador de Bienes Raíces aun cuando la cesión
comprenda inmuebles; quienes apoyan esta doctrina sostiene que la tradición debe hacerse
conforme a la tradición de los bienes muebles, que según el art. 684 Cc. puede ser mediante
entrega real o ficta o simbólica (para éstos, la tradición por inscripción en el CBR es
excepcional), y que en este caso, la tradición del derecho real de herencia se entenderá
efectuada cuando medie cualquier acto que signifique ánimo de transferir y de adquirir (como
por ejemplo, si se otorga escritura pública con declaración que se transfieren los derechos; si se
hace entrega del testamento; etc.).
El profesor Enrique Silva Segura señala que por medio de la sucesión por causa de muerte se
adquieren dos derechos que debemos distinguir:
1.- El derecho real de herencia; respecto a la tradición de este derecho sigue a teoría del
profesor Leopoldo Urrutia, fundado en el derecho real de herencia implica una relación entre el
heredero y el patrimonio del causante, como una universalidad jurídica; universalidad que es
un continente distinto de su contenido; que el derecho real de herencia recae sobre una
abstracción que no puede calificarse de mueble ni de inmueble.
2.- El derecho de dominio sobre los bienes de propiedad del causante; ahora si hay dos o más
titulares sobre los bienes de propiedad del causante habrá condominio o copropiedad; en este
caso, para la tradición de estos bienes habrá que distinguir si el objeto de la cesión son
muebles, la tradición se verifica por medio del art. 684 Cc., y si hay inmuebles entre los objetos
de la cesión, la tradición será por medio del art. 686 Cc., porque aquí hay comunicabilidad de
la cuota de cada comunero con los bienes que forman el condominio.
(Revisar el libro de don Enrique Silva Segura, Acciones, actos y contratos sobre cuota indivisa,
ed. Editorial Jurídica de Chile).
Solo el demandante tiene un derecho litigioso, en cambio el demandado tiene una cosa
litigiosa, esto porque es al demandado a quien se le reclama el derecho. Eventualmente, para el
demandado también existirá un derecho litigioso en la medida que haya interpuesto demanda
reconvencional. Recordemos que el demandado es quien está en posesión de la cosa y es
reputado dueño mientras otro no acredite lo contrario, por lo tanto si el demandado cede los
derechos sobre la cosa, esta cediendo la cosa misma, cuestión que esta expresamente prohibida
por el art. 1464 Nº4 Cc.
El art. 1913 Cc. contempla el derecho de rescate o de retracto litigioso; este puede definirse
como el derecho que la ley concede al demandado para desinteresar al cesionario de un
derecho litigioso, pagándole lo que éste a su vez pagó al cedente, más los intereses producidos
por esta suma desde la notificación de la cesión. Ejemplo: si la cosa costaba 100 y el cesionario
compró los derechos litigiosos sobre esa cosa en 40, el demandado, una vez dictada sentencia
en su contra, puede liberarse de los efectos de la sentencia, pagando al cesionario los 40 más lo
intereses respectivos. Plazo fatal (de caducidad) para ejercitar este derecho: no se puede ejercer
después de transcurridos nueve días desde la notificación del decreto en que se manda ejecutar
la sentencia (art. 1914 Cc.). Este derecho se establece como una forma de desincentivar las
cesiones de derechos litigiosos.
NO se concede este derecho en los casos comprendidos en el inciso 2 y los numerados en el
art. 1913 Cc.; en estos casos, el demandado deberá cumplir en su totalidad con aquello a que
sea condenado por la sentencia respectiva.
El art. 1912 Cc. señala que es indiferente quien persiga el juicio, ya sea cedente o cesionario, lo
importante es que siempre han de ser demandantes en el juicio.
Efectos de la cesión:
Cedente y cesionario: El cedente pierde las pretensiones, los derechos pretendidos que tenía en
el juicio y se los traspasa al cesionario, quien los adquiere.
El cedente no responde al cesionario de la suerte del juicio; la cesión de derechos litigiosos es
aleatoria.
Respecto del deudor: Tiene derecho a rescate o retracto litigioso, y es el derecho que la ley
concede al demandado para desinteresar al cesionario de un derecho litigioso, pagándole lo que
éste a su vez pagó al cedente, más los intereses producidos por esta suma desde la notificación
de la cesión.