Esparcimiento de Rayleigh
Esparcimiento de Rayleigh
Esparcimiento de Rayleigh
Esparcimiento de Rayleigh*
Alejandro del Mazo Vivar
I.E.S. Francisco Salinas. Salamanca. España.
[email protected]
Rayleigh scattering
Light changes its path and the polarization state if it interacts with a medium whose particles are much smaller
than its wavelength. The phenomenon is most intense for colours of shorter wavelength. Consequently, for white
light, the colours of the blue-violet region of the spectrum are most affected. Some of the experiments presented
in this article are related to the polarization state of dispersed light through colloidal media.
Keywords: Colloid; Scattering; Wavelength; Polarization.
Para citar este artículo: del Mazo Vivar A. (2016) Esparcimiento de Rayleigh. Revista Eureka sobre Enseñanza y
Divulgación de las Ciencias 13 (2), 505-510. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10498/18312
Introducción
La causa del color azul del cielo ha sido objeto de reflexión y estudio por parte de artistas y
científicos desde hace mucho tiempo. En el siglo XIX diversos estudiosos del problema
sospecharon que el color del cielo y el que presentaban los coloides iluminados bajo
determinadas condiciones eran fenómenos parecidos, con una explicación común.
Un coloide es una mezcla en la que una sustancia, con partículas de tamaño comprendido
aproximadamente entre 200 nm y 1 nm, se dispersa en otra sustancia que es la fase
dispersante. El valor de 200 nm se sitúa en el límite del poder de resolución del microscopio
óptico, lo que imposibilita la observación de las partículas coloidales con este tipo de
microscopio, bajo iluminación axial. En el caso de aquellos coloides en los que el medio
dispersante es un líquido, el sistema presenta un aspecto opalescente. Cuando un coloide se
examina bajo el microscopio óptico ordinario aparece completamente transparente; pero, si se
observa iluminándolo intensamente en dirección normal al eje óptico del instrumento, las
partículas dispersas se hacen visibles. Cuando el examen del coloide iluminado se hace
directamente, sin ayuda de microscopio, la trayectoria de la luz se dibuja claramente a lo largo
de la mezcla y el fenómeno es conocido como efecto Tyndall.
La idea de que el color del cielo podía deberse a partículas presentes en la atmósfera es muy
antigua. En el siglo XVIII, Pierre Bouguer se acercó bastante a lo que acabaría siendo la
explicación final, al considerar que la luz que atraviesa la atmósfera se ve afectada por las
moléculas del aire, que desvían más los rayos azules, a los que atribuía «menos fuerza» que los
rojos; aunque, por entonces, Johann Lambert se decantaba por la existencia de partículas
*
Se utiliza el término esparcimiento en vez de dispersión, que se reserva para hablar de la separación de las diferentes
longitudes de onda de una radiación producida por un prisma o red de difracción.
heterogéneas en el aire y Leonhard Euler se movía entre las impurezas del aire y posibles
partículas azules (Pesic 2007).
En 1853 E. W. von Brücke preparó disoluciones de resinas en alcohol que, trasladadas al agua,
mostraban tonalidades azuladas parecidas a las del cielo (Pesic 2007). Brücke era consciente
del vínculo entre el tamaño de las partículas y la longitud de onda de la luz dispersada.
John Tyndall (1868) analizó exhaustivamente el estado de conocimientos acerca del problema
del cielo en aquel momento, dedicando una atención especial a la polarización que muestra a
90º de la posición del Sol. Por entonces, Tyndall (1870) daba a conocer sus experimentos de la
acción de la luz sobre diversas sustancias en las que se mostraba siempre, aunque solo durante
unos momentos, la misma claridad azulada que exhibe el cielo. Más adelante, Tyndall (1873)
destacó la importancia de los experimentos de Brücke y explicó cómo las pequeñas partículas
deben esparcir en mayor medida las luces de menor longitud de onda, como son las azules.
La interpretación final del problema del azul de cielo llegó con Lord Rayleigh (John William
Strutt) en una etapa transcurrida entre 1871 y 1899. En su primer estudio (Strutt 1871)
realizaba un análisis dimensional donde concluía que el esparcimiento de la luz por pequeñas
partículas era inversamente proporcional a la cuarta potencia de la longitud de onda. Aunque
seguía sin resolver el problema de cuál es la naturaleza de tales partículas, descartó que pudiera
deberse a la presencia de burbujas de agua en zonas altas de la atmósfera, como había sugerido
Rudolf Clausius. Por aquel entonces, Maxwell, que seguramente sospechaba que el
esparcimiento de la luz era debido simplemente a las moléculas del aire (Pesic 2007), pidió a
Rayleigh que aplicara la teoría electromagnética al estudio del esparcimiento por partículas
extremadamente pequeñas (Strutt 1881). Unos años más tarde Rayleigh dejó claro que no son
necesarias partículas en suspensión para explicar el azul del cielo y que las propias moléculas
del aire son las responsables del fenómeno (Strutt 1899).
La teoría de Rayleigh solo es aplicable cuando el tamaño de las partículas es muy inferior al de
la longitud de onda. A medida que ese tamaño aumenta debe usarse la teoría de Mie, que
prevé, para la luz esparcida, una menor dependencia con la longitud de onda. Eso explica, por
ejemplo, el color de las nubes, o que el color azulado del humo expulsado rápidamente por un
fumador sea, sin embargo, más blanco cuando el humo se ha mantenido durante un tiempo en
la boca y el tamaño de las partículas ha aumentado debido a la humedad (Minnaert 1993).
Si el esparcimiento de la luz afecta en mayor medida a las longitudes de onda más cortas, ¿por
qué el cielo se ve azul y no violeta? En la explicación están presentes otros dos factores
(Bohren y Fraser 1985): las características de la luz solar que llega a la atmósfera y la
sensibilidad del ojo humano a los diferentes colores de la luz visible. Por una parte, el espectro
de la luz solar muestra un máximo de intensidad en torno a 460 nm (azul). Además, la eficacia
luminosa del ojo humano, en condiciones de alta luminosidad (visión fotópica), es máxima para
la luz verde de 550 nm (CIE 1990). La combinación de estos factores explica que el cielo se
vea azul por el ojo humano.
Si se quiere diseñar experimentos en medio líquido para mostrar el esparcimiento Rayleigh y
algunas de sus propiedades más importantes, hay que escoger medios que satisfagan las
condiciones descritas; es decir, partículas muy pequeñas y disoluciones muy diluidas. Estos
aspectos de la interacción de la luz con la materia pueden abordarse ya en niveles
preuniversitarios. Las características más importantes de la luz se conocen desde los últimos
cursos de enseñanza secundaria, lo que resulta suficiente para alcanzar una comprensión
básica de los fenómenos que nos ocupan. Además, se cuenta con recursos y materiales
experimentales muy asequibles que facilitan este acercamiento.
506
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias 13 (2), 505-510, 2016 CIENCIA RECREATIVA
Medios coloidales
El uso de medios tales como azufre coloidal, gelatina y microesferas de látex para observar el
esparcimiento Rayleigh ofrece muchas posibilidades (Zare 1995). La condición que se requiere
es que el tamaño de las partículas sea bastante menor que la longitud de onda de la luz con que
se ilumina. Aquí se propone y explica el uso de un coloide de poliestireno, muy estable en el
tiempo, cuya preparación es sencilla. Para obtenerlo se toman, aproximadamente, 15 cm 3 de
poliestireno expandido y se disuelven en unos 10 mL de acetona. Se vierte esta disolución en 1
L de agua, sin dejar de agitar la mezcla, con lo que ésta adquiere inmediatamente un leve
aspecto opalescente. El coloide formado puede conservarse indefinidamente en un recipiente
cerrado.
Figura 1. Un coloide de poliestireno se ilumina desde Figura 2. El coloide de poliestireno se ilumina desde
arriba con un láser rojo (izquierda) y con un láser arriba con una linterna de luz blanca, cuya luz ha sido
violeta (derecha). La luz violeta sufre un esparcimiento parcialmente colimada con una lente convergente. La
mayor que la luz roja. luz esparcida es de color azulado.
507
A. DEL MAZO VIVAR ESPARCIMIENTO DE RAYLEIGH
No obstante, es preciso tener en cuenta que el fenómeno ha de ser observado por el ojo, cuya
eficacia luminosa, como se ha señalado anteriormente, es máxima para 550 nm y decrece
significativamente para longitudes de onda inferiores y superiores a este valor. De los datos de
eficacia luminosa se deduce que ésta es, aproximadamente, dieciséis veces menor para la luz de
405 nm que para la de 658 nm. Por tanto, aunque la observación visual muestra ya un mayor
esparcimiento para la luz violeta, el grado en el que se percibe subjetivamente el fenómeno es
inferior al de su magnitud real.
Figura 3. (a) Un coloide se ilumina lateralmente con un haz de luz no polarizada. (b) La luz transmitida tampoco
está polarizada. (c) Los rayos esparcidos están parcialmente polarizados. (d) Los rayos normales al haz primario se
encuentran completamente polarizados. E representa la orientación del campo eléctrico.
508
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias 13 (2), 505-510, 2016 CIENCIA RECREATIVA
Figura 4. El coloide se ilumina con luz blanca. La luz esparcida en dirección normal a la de iluminación se
observa a través de un polarizador lineal. (a) La intensidad de luz transmitida a través del filtro es máxima. (b) Si el
filtro se gira 90º respecto a la posición anterior la luz queda bloqueada casi en su totalidad.
Conclusiones
El origen del color del cielo fue explicado por Rayleigh como consecuencia del esparcimiento
de la luz solar por las moléculas de los gases presentes en la atmósfera. Las radiaciones visibles
de menor longitud de onda experimentan un esparcimiento superior a las de mayor longitud
de onda, lo que confiere al cielo su tonalidad característica.
Por otra parte, la luz esparcida por la atmósfera presenta cierto grado de polarización. La luz
procedente de las regiones del cielo que forman 90º con la posición del Sol exhibe máxima
polarización. La figura 5 muestra fotografías de 180º a lo largo de la línea del horizonte,
tomadas al atardecer con polarizador lineal. En la figura 5a, con polarización vertical del
campo eléctrico, el aspecto del cielo es el que se observaría con el ojo desnudo. En la figura
5b, con polarización horizontal del campo eléctrico, se pone de manifiesto la polarización
parcial de la luz a 90º.
Referencias
Bohren C. F., Fraser A. B. (1985) Color of the Sky. The Physics Teacher 23 (5), 267-272.
509
A. DEL MAZO VIVAR ESPARCIMIENTO DE RAYLEIGH
Figura 5. Fotografías panorámicas de 180º con el Sol próximo a la línea del horizonte, tomadas con filtro
polarizador. (a) Con dirección de polarización del campo eléctrico vertical. (b) Con dirección de polarización del
campo eléctrico horizontal. En este caso el cielo se observa más oscuro a 90º del Sol.
510