Elementos de Una Escaler
Elementos de Una Escaler
Elementos de Una Escaler
Escaleras principales
Escaleras secundarias
Escaleras de servicio
Escaleras de sótano
Línea de huella
Peldaño (huella y contrahuella)
Tramo
Descanso
Zanca o limón
Baranda (balaustre y pasamanos)
Caja de escalera
Ojo
Definiciones
Dónde:
Hombre = 69 cms
Mujer = 61 cms
Niño = 54 cms
CH = la contrahuella significa que para subir necesita efectuar el doble de esfuerzo
que para avanzar en un plano horizontal.
2 CH + H = 63
Balaustres
Pasamanos
7) Caja de escalera.- Es el espacio entre muros rectos o curvos destinado a la
escalera.
8) Ojo De Escalera.- Es el hueco o vacío central que queda entre los Tramos.
10) Ancho De Escalera.- Es la anchura mayor del peldaño. Depende del destino que
se dé a la escalera.
Seguridad
Comodidad
Según su ubicación las condiciones de uso se dan para:
Interiores
Exteriores
Cuando son muy tendidas: RAMPAS (hospitales)
Compensación de una escalera
En escaleras con tramos rectos o curvos, se llama compensación al Arte de repartir la
disminución de huella que se produce en los tramos curvos.
n = A/CH
2 CH + H = 63 (según el caso)
L = H (n – 2)
ENCOFRADOS DE ESCALERAS.
Tal vez sean las escaleras los elementos de obra donde el encofrador encontrará más
dificultades, ya que existe cierta complejidad de formas y en los proyectos de
edificación nada se prevé a tal caso. Será, pues, el mismo encofrador el que ante un
sencillo plano de una escalera, con sólo las dimensiones que debe tener la obra
terminada, sin más detalles acerca de la misma, quien «ingenie» la forma más
adecuada para obtener un buen molde que satisfaga las necesidades de la obra. Será
él, precisamente, quien proyecte el encofrado, lo prepare y lo disponga en obra, con
sencillez, economía y fácil ejecución.
Para una mejor descripción, recorreremos toda la gama de los diferentes tipos de
escaleras.
Las escaleras pueden ir montadas, apoyadas sobre muros por ambos costados, en
cuyo caso el encofrado se limita ala formación de contrahuellas o alzas; apoyadas en
un muro por uno de sus lados, y entonces, por el otro lado libre, deberá llevar un
tablero llamado de zanca, para poder fijar sobre él los tableros de contrahuellas; y
escaleras montadas al aire, es decir, sin apoyo alguno, en el cual deberá llevar dos
tableros laterales o de zanca.
ESCALERAS SENCILLAS DE UN TRAMO RECTO
Es el tipo de escalera más sencillo (figura 97). Lo más corriente y mejor, es construir la
escalera al mismo tiempo que se levantan los muros de caja, si es que va apoyada en
ellos, con lo cual los encofrados de los muros terminarán en la formación de cada
peldaño y se hormigonera sin interrupción. Si la escalera se apoya sobre pilares, éstos
quedan igualmente interrumpidos a la llegada de cada elemento de escalera.
Estudio previo
Como ya hemos dicho, los planos de obra normalmente nada indican acerca de la
manera de encofrar una escalera, por lo que el encofrador deberá proyectar en cada
caso la escalera que se le manda encofrar, comenzando por hacer un estudio de la
misma.
A la vista de los planos del proyecto del edificio, situará sobre el terreno el primer
peldaño, número de éstos, características de las huellas y contrahuellas, espesor de la
losa, etc.
Con todos estos datos, se traza un dibujo, o se replantea, sobre el muro o tablero
lateral, con el fin de encajar sobre él tanto la altura de las contrahuellas como la
longitud de las huellas. Este dibujo a tamaño natural se llama montea.
El trazado de las líneas que marcan las huellas y contrahuellas es sencillo, ya que se
trata de líneas paralelas.
Las tablas de la losa no se cortarán a la medida exacta del ancho de la escalera, sino
que habrá que tener en cuenta que en dicho tablero se apoyan los tableros de zanja,
que limitan lateralmente el molde de la escalera, con todos sus elementos de apoyo:
barrotes, tabla de aguante de pie de la zanca, y las tornapuntas. De manera que si
deseamos encofrar una escalera cuyo ancho definitivo sea de 0,80 metros, el tablero
de la losa tendrá una achura total de:
TOTAL 1,25 m
Los puntales perpendiculares al tablero deben llevar en su pie un corte oblicuo, con el
fin de que apoyen la mayor superficie posible en el suelo, y además colocar tras ellos
una tabla clavada al suelo o asegurada a él, para impedir todo deslizamiento.
Por la parte superior, o cabeza, se apoyan con un corte normal contra los barrotes, y,
además, con dos tablas, se hará una horquilla para abrazar a aquéllos, tal como se ve
en la figura 99.
Cuando ya tengamos bien fijados el tablero de la losa de la escalera, con sus puntales,
etc., nos dispondremos a colocar y fijar los tableros de zanca, si los hay. Ya dijimos
que, si la escalera va entre muros, no existen estos tableros, que son los que limitan
lateralmente a la escalera. Si va apoyada en un muro por un costado, pro el otro
llevará un tablero de zanca, y si va montada al aire, necesitará dos de estos tableros.
Tablero de zanca
Este tablero lo formaremos con tablas dirigidas en el sentido de la pendiente de la
pendiente de la escalera, tal como se muestra en la figura 100. La altura de este
tablero tiene que ser la necesaria para que, apoyado sobre el tablero de la losa, sume
la altura de ésta y la de las contrahuellas, más uno centímetros.
Por la parte interior, es decir, la que va a estar en contacto con el hormigón, disponen
unas bridas de tal forma que una de sus aristas quede a un grueso de tabla de la
superficie vertical de la contrahuella.
De todas maneras, la distancia entre estas bridas será la de una huella, y se disponen
tal y como se muestra en la figura 101. Los tableros verticales que formarán la
contrahuella o alza de la escalera, se clavan a estas bridas, las cuales no es necesario
contarle a una dimensión prefijada, ya que pueden sobresalir por encima del borde
superior del tablero de zanca sin que esto sea un inconveniente.
Tabla de pie
Para impedir que el tablero de zanca se desplace fuera de su línea exacta al recibir el
empuje de la masa de hormigón, se sitúa, como ya vimos al hablar de los muros, una
tabla sobre el encofrado de losa, sobre la cual apoyarán y empujarán los barrotes del
tablero de zanca, impidiendo todo desplazamiento. En la figura 102 vemos la
disposición de un tablero de losa con la tabla de pie del tablero de zanca.
Esto en cuanto atañe a impedir el desplazamiento inferior del tablero de zanca. Por la
parte superior y para impedir que este tablero vuelque cuando el hormigón empuje, se
colocan unas tornapuntas, que van clavados a la cabeza del tablero de zanca y al
saliente del encofrado de la losa, que ya hemos dejado dispuesta para este fin. En la
ya citada figura 102 tenemos asimismo la muestra de unas tornapuntas.
Formación de contrahuellas
Los tableros de contrahuella deben ir cortando a la medida exacta entre los dos
tableros de zanca, para «cerrar» el paso a la masa de hormigón. Si la escalera no es
muy ancha, bastará con que lleven un solo barrote en el centro, y a que al poner el
hormigón en obra, el mismo empuje llevará los tableros de contrahuella a apoyara
perfectamente contra las bridas de los tableros de zanca. Otra disposición de
embarrotado de los tableros de contrahuella es la que se muestra en la figura 103, en
la que pueden verse unos barrotes colocados en los extremos del tablero, o mejor
dicho a una distancia de un grueso de tabla del mismo, para que puedan encajar
debidamente en las bridas del tablero de zanca.
Cuando sólo tenemos un tablero de zanca y por el otro costado de la escalera existe
un muro, entonces de debe disponer un tablón o tabloncillo de sobrezanca, al cual irán
suspendidos los tableros de contrahuella.
Lo que aquí describimos como terminación del primer tramo sirve también para todas
las terminaciones de tramos ante la losa de rellano en una escalera de varios tramos,
es decir, que se trata de «terminación de l tramo inferior»
Como puede apreciarse en la figura 97, todo tramo termina en un elemento de apoyo o
de resistencia, por lo que el último escalón está constituido por una viga armada, la
viga de la meseta, y el encofrado de esta viga, al hormigonarse de una forma continua,
va uniendo al de la contrahuella correspondiente.
La viga irá apoyada sobre dos puntales con sus correspondientes sopadas, operando
como ya lo describimos anteriormente.
En este tipo de escalera se incluyen aquellas que está formadas pro tramos rectos y,
pro disponer de poco espacio, se hace preciso trazar escaleras continuas, es decir, sin
ningún rellano intermedio para ganar rápidamente altura o para conseguir un
determinado efecto decorativo, dando, por tanto, un trazado mixto.
Como no puede obtenerse el efecto deseado de ganar altura pro disponer de poco
espacio realizando una escalera de tramos rectos y mesetas, hay que introducir en la
vueltas, los tramos curvos. Esto obliga a dar a las huellas una forma trapecial, de
manera que la planta de la escalera adopta un tramo semicircular, tal como se ve en la
figura 105.
Trazados matemático
Tracemos en un alzado el desarrollo del rodapié interior, tal como quedaría dibujado en
el caso de la figura 105. Así obtendríamos el perfil que se muestra en la figura 106.
Sobre la horizontal AB se proyectan las huellas del desarrollo interior, pero solamente
las definidas por 1—2, 2—3, 3—4, 4—5, y luego, las 9—10, 10—11 y 11—12. En
cambio, las 3—4, 4—5, y hasta la 9—10, se señalan rectificadas.
Sobre la misma figura, con diferente trazo, se dibuja el desarrollo exterior de la curva.
Si unimos ahora las líneas de los mamperlanes de ambos perfiles (1) notaremos que
forman líneas quebradas muy distintas y se verá el cambio brusco entre las diferentes
huellas. Para obtener la compensación debida, trazaremos por el punto medio entre R
y C una normal a ella. Se toman las distancias RH y CI de longitud igual a las RS, y
por estos puntos se trazan nuevas líneas perpendiculares, hasta que encuentren a la
trazada por el punto S.
DIFICULTAD DE EJECUCIÓN
Si el encofrado de las escaleras de tramos rectos no eran la labor fácil, el de las
escaleras curvas superan son creces dicha dificultad. Como ya hemos repetido en
muchas ocasiones, no es frecuente encontrar en los planos de obra nada referente a
encofrados de los elementos que componen aquélla, sino que sólo se dibujan y
proyectan las obras tal y como deben quedar una vez terminadas, por lo que corre «a
cuenta del encofrador» el ingeniárselas como francamente sepa para obtener los
moldes deseados.
Camones
Están destinadas a soportarlos pesos correspondientes al encofrado de la bóveda y
del hormigón, por lo que en el presente caso son los elementos resistentes del
armazón de madera.
Por tanto, se procurará que no haya trozos de tabla demasiado estrechos. A veces es
muy conveniente colocar doble tabla en el camón para reforzar los apoyos
defectuosos que se producen en las entradas y salidas de la escalera, en que sólo las
tablas que forman el molde del tablero de losa apoyan por un solo extremo. Doblando
el espesor de los camones, se consigue un buen apoyo de dichas tablas. En la figura
107 se muestra un trazado de camones para una escalera curva.
Para el trazado de la línea superior de los camones, la que sirve de apoyo a las tablas
del encofrado de la losa de la escalera, basta con disminuir en el grueso de tabla la
línea de la bóveda que nos marquen los planos del proyecto y que dibujaremos sobre
la montea. Sobre la pared en donde se apoya la losa, y sobre una superficie
previamente preparada, se dibuja dicha montea.
Las tablas que forman dichos camones pueden ir clavadas a las paredes de la caja de
la escalera o montadas sobre apeos. En la figura 108 vemos un camón para apoyo de
las tablas del encofrado de la losa de una escalera montada sobre un apeo.
Zancas
Por la dificultad de ejecutar los tableros de zanca, de la misma forma que indicábamos
al hablar de escaleras de tramo recto, en que aquéllos estaban constituidos por
tableros estrechos, ya que aquí, por la forma curva de la bóveda, habría zonas
estrechas, es preferible formar tableros que asienten en el suelo, como se muestra en
la figura 107. Como ya vemos en ella, sobre este tablero van también las tablas que
forman los camones, y las bridas donde apoyarán verticalmente los tableros que
delimitan las contrahuellas. Aunque en la figura 107 se han dibujado estas bridas a
distancias horizontales diferentes (lo que parece saltar a la vista como un error de
dibujo), no es ni más ni menos que el efecto de la escalera en curva. Es, pues, una
proyección sobre un plano vertical. Habrá entre todas esas distancias, sólo una que
será la verdadera y que corresponderá a la dimensión de una huella. El resto estará,
en el dibujo, claro, deformada por efecto de la curvatura de la escalera.
Para obtener el tablero de zanca, comenzaremos por disponer de un tablero con las
dimensiones necesarias para que nos quepan en él todas las bridas del tramo que nos
propongamos encofrar. Sobre ese tablero, procederemos a dibujar la línea de la
escalera por la zanca.
Es conveniente que las dos tablas inferiores, las que van junto al suelo, del tablero
preparado se prolonguen sobresaliendo del resto, como se indica en la figura 107,
para con ellas dejar formado el primer peldaño de arranque de la escalera. A partir de
aquí, se lleva la altura correspondiente a una contrahuella, que vendrá fijada en el
proyecto, para determinar el segundo peldaño. De esta forma se va obteniendo la
traza de los escalones sobre el tablero. Si unimos todos los extremos más bajos que
forman los ángulos de los escalones, se obtiene una curva paralela a la de la bóveda
de la escalera por su parte inferior, por lo que no hay más que bajar dicha curva en el
grosor de la losa para obtener así el trazo de los camones al disminuir altura en un
grueso de tabla.
Losa
Para el encofrado de la losas se necesita tablas en muy buen uso, debido a los
esfuerzos que deben soportar. Se ha de tener en cuenta, además, que por las
especiales características de las escaleras en curva, habrá que obtener tableros en
forma trapecial, ya que por su parte exterior, la huellas tienen más desarrollo que por
la interior, siendo la línea de huella la que debe tener la dimensión adecuada. La
diferencia entre ambas bases del trapecio será tanto mayor cuanto «más cerrada» es
la escalera, es decir, cuanto menor sea el radio de giro de la escalera, en planta.
Estas tablas se poyan, por una parte, en el camón de la zanca y por el otro en el de
caja. Presentados sobre estos camones, se irán clavando a los camones respectivos.
A veces será necesario clavar unas cuñas intermedias para darles a las tablas el ligero
alabeo a que les obliga este tipo de escalera.
Cuando la escalera es bastante ancha, o se teme que el albeo de las tablas dé en los
extremos de las mismas unas líneas con resaltos, por la resistencia que dichas tablas
oponen al alabeo, se necesitan poner camones intermedios, para guiar mejor el apoyo
de las tablas o para que al ser éstas más cortas, como resultado de dividir su longitud
en otra menor, se consigna un mayor efecto.
Apuntalamiento
Cuando ya tengamos montado el encofrado de la losa de escalera, procederemos a
apuntarla debidamente. Los puntales que se coloquen deben de llevar, si fuera
posible, la dirección normal a la superficie que tratan de apuntalar, es decir, que irán
inclinados de manera que sean perpendiculares en cada punto al tablero de la losa de
la escalera. Si esto no fuera posible, se buscará la forma para que esta inclinación
sea la más aproximada posible a la perpendicular.
Los camones llevan sus tornapuntas y también será preciso en la mayoría de los
casos disponer tornapuntas para la mayor seguridad de los puntales, los cuales, para
evitar todo desplazamiento, irán arriostrados entre sí con cruces de San Andrés.
Madero de sobrezanca
Como ya dijimos al hablar de las escaleras de tramo recto, para mejor fijación de las
tablas de contrahuellas se puede disponer de un tablero, llamado de sobrezanca, para
colgar de él y obtener así otro apoyo más, los tableros de contrahuella. De esta
manera el empuje que se produce al hormigonar los escalones y que va contra los
tableros de contrahuella, queda más repartido, puesto que el tablero de sobrezanca se
apoya, en un corte biselado, contra el suelo, si es un primer tramo, o sobre una
meseta ya hormigonada, si es en un tramo alto.
- Encofrado de la estructura
- Doblado y montaje de la armadura o parrilla
- Colocado o vaciado del hormigón
- Desencofrado
- Curado del hormigón
Encofrado:
El doblado y cortado de las armaduras será realizado de acuerdo a las medidas de los
planos estructurales.
Todas las intersecciones de las armaduras deben ser amarradas con alambre.
El vaciado será realizado empezando de la parte mas baja hacia arriba para evitar que
el material se disgregue.
Desencofrado:
Curado:
El curado de las escaleras será realizado durante los primeros 7 días después del
vaciado mediante un regado constante con agua .
Diseño de gradas
Diseño de acero de escaleras de un tramo con descanso
Cálculo de encofrado de gradas.