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CONSEJO DE ESTADO
SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
SECCIÓN CUARTA
Tercero: No se condena en costas por las razones expuestas en la parte considerativa de esta
providencia.
ANTECEDENTES PROCESALES
Demanda
4.1. Solicito que se declare la nulidad de los actos administrativos que identifico a continuación por
medio de los cuales la DIAN, resolvió liquidar oficialmente el impuesto sobre la renta a cargo de
Drummond Colombia por el año 2009. Estos actos determinaron un mayor valor de impuesto a cargo
en la suma de … $125.154.878.000 e impusieron una sanción por inexactitud por valor de …
$200.247.805.000. Los actos administrativos cuya nulidad se solicita, son los siguientes:
4.1.1. Liquidación Oficial de Revisión de Impuesto sobre la renta nro. 312412013000020, del 15 de
marzo de 2013, expedida por la … DIAN.
4.1.2. Resolución nro. 900.111, del 14 de abril de 2014, de la … DIAN, mediante la cual se resolvió
el recurso de reconsideración interpuesto contra la Liquidación Oficial de Revisión nro.
312412013000020, del 15 de marzo de 2013.
4.2. En especial, y sin perjuicio de la anulación íntegra de los actos antes identificados, solicito que
se declare que son nulas todas y cada una de las glosas de la DIAN, a saber:
4.2.2. El rechazo de la deducción por concepto de comisiones incurridas con el vinculado económico
…, por el valor de … $131.676.439.698;
4.2.3. El rechazo de costos por concepto de reembolso a terceros, pagados a (…) por valor de
$45.387.060;
4.2.4. El rechazo de costos por los pagos a las sucursales en Colombia de (…) y (…), por valor de
… $120.316.460.000;
4.2.5. En lo que respecta a la sanción por inexactitud y sin perjuicio de la anulación íntegra de los
actos arriba identificados, solicito que se declare que es nula la sanción por inexactitud en relación
con todas y cada una de las glosas que tuvieron en cuenta los actos acusados para imponerla.
4.3. Solicito que a título de restablecimiento del derecho se declare en firme la liquidación privada
que hizo Drummond Colombia del impuesto sobre la renta correspondiente al año 2009 y que
aparece en la declaración nro. 91000082966459 del 15 de marzo de 2010. En subsidio, solicito que
se hagan las liquidaciones que correspondan a la declaración de nulidad que haga el tribunal en
vista de esta reforma de la demanda.
4.4. Solicito que, de resultar vencida la DIAN y puesto que este proceso se adelanta para proteger
el interés particular de un contribuyente, sea condenada en las costas que se prueben en este
proceso, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 188 del CPACA.
4.5. Por último, solicito que, con base en el artículo 4 de la Constitución, el artículo 197 numeral 9
de la Ley 1607 de 2012; y el artículo 148 de la Ley 1437 de 2011, si durante el curso de este proceso
la Corte Constitucional declara inexequible el artículo 16 de la Ley 1111 o una parte de él; o que si
el Consejo de Estado declara ilegal el Decreto 1282 de 2008, o cualquier parte de él, la sentencia
que en este proceso recaiga, declare la nulidad, el decaimiento o la inaplicabilidad de los actos
administrativos que aquí se demandan y que tengan sustento jurídico en ese artículo de la Ley o en
este decreto.
A los anteriores efectos, invocó como normas vulneradas los artículos 1.º, 4.º, 29, 83,
95.9, 121, 123, 230, 333, 338, y 363 de la Constitución; 16 de la Ley 1111 de 2006; 191
y 225 del CGP (Código General del Proceso, Ley 1564 de 2012); 26, 27, 107, 121, 260-
1, 260-2, 260-3, 647, 683, 711, 730, 742, 743, 746, 752 y 771-2 del ET (Estatuto
Tributario); 1.º, 3.º y 5.º del Decreto Reglamentario nro. 1697 de 2007; 1.º del Decreto
Reglamentario nro. 1282 de 2008; y las Resoluciones nros. 180484 y 181070 de 2010,
bajo el siguiente concepto de violación (ff. 222 a 311 cp2):
Hizo énfasis en que una de tales providencias, la proferida el 29 de agosto de 2014 por
el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en descongestión, concluyó que la adición
de ingresos por exportaciones propuesta por la DIAN a Drummond por el año 2007, era
contraria a la ley, pues los ingresos por ventas se debían determinar aplicando el precio
ponderado promedio fijado por el MME sobre todas las exportaciones del año, no solo
sobre las que se encuentren por debajo del mismo; y seguidamente destacó que se
trataba de una sentencia ejecutoriada, que versaba sobre el mismo contribuyentes y la
misma operación de exportación de carbón por un año gravable anterior al debatido, por
lo que resultaba aplicable al presente caso.
Manifestó que la resolución del MME que fue considerada en tal oportunidad, tiene la
misma fuente normativa, igual finalidad y utiliza la misma técnica que las Resoluciones
nros. 180484 y 181070 de 2010 del actual proceso, en las cuales el MME fijó el precio
de venta de las exportaciones para 2009 en $78,18 USD, expresado igualmente en un
promedio ponderado en términos FOB, de manera que se trataba de los mismos
supuestos fácticos, frente a empresas con la misma actividad y sujetas en su momento
a la determinación de sus ingresos tributarios, mediante la aplicación del artículo 16 de
la Ley 1111 de 2006.
Expuso que la actora consideró que el precio promedio ponderado fijado por el MME,
aplicaba en forma global a todas sus exportaciones (19.470.138.69 toneladas), lo que
-Violación del artículo 16 de la Ley 1111 de 2006 y del artículo 1.° del Decreto
Reglamentario 1697 de 2007, modificado por el Decreto 1282 de 2008, así como de las
resoluciones ministeriales que fijaron el precio promedio de venta, al someter al
contribuyente a pagar impuestos sobre ingresos presuntos. Aludió a que el artículo 16
de la Ley 1111 de 2006 fijó una base gravable con un tratamiento «excepcional» cuya
interpretación debía ser restrictiva, lo que transgredía la demandada, al incrementar la
base a partir de elementos no contemplados en la ley, vulnerando el principio de reserva
de ley. Adujo que al justificar la demandada la alteración de la base gravable, en la
expresión «como mínimo» incorporada en el artículo 5.° del Decreto 1697 de 2007
(modificado por el Decreto 1282 de 2008), le dio un alcance a la norma reglamentaria
que permitiría modificar mediante reglamento, un elemento esencial del tributo (base
gravable), lo que vulneraría el artículo 338 constitucional.
Argumentó que de la lectura de las normas violadas, se desprendía que: i) la ley le otorgó
facultad exclusiva al MME para fijar “ex post” el precio de venta de las exportaciones de
minerales para fines tributarios; ii) No se le atribuyó competencia alguna a la DIAN para
fijar el precio; ii) el artículo 16 de la ley, no permitía a ninguna autoridad fijar un precio
“mínimo”, y el decreto reglamentario se refería era a ingresos y no a precios; iii) el ingreso
es el de todo el año, y no el que resulte de aplicar precios mínimos a embarques o
facturas individuales; iv) el Decreto 1282 de 2008 estableció que el máximo valor a
declarar por el exportador, es el realizado durante el ejercicio fiscal y como mínimo el
que resulte de aplicar el precio promedio al total de toneladas exportadas.
Tras lo anterior, aseguró que aplicó la metodología que correspondía, de acuerdo con la
ley y las normas reglamentarias, y que al hacerlo, obtuvo como ingreso fiscal
exactamente el obtenido por su vinculada económica (Interocean) de los consumidores
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finales que no son vinculados económicos, el cual fue certificado por una firma de
auditoría externa, actuación que correspondía a lo previsto en la Ley 1111 de 2006.
Sostuvo que al adicionar los ingresos debatidos, su contraparte excedió sus facultades,
pues se atribuyó la competencia exclusiva del MME para fijar el precio de las
exportaciones de minerales. Insistió en que el artículo 16 de la Ley 1111 de 2006 hizo
referencia a los precios FOB en puerto colombiano que paguen los consumidores finales,
y en dicho contexto explicó que la metodología del ministerio para hallar el precio
promedio consistió en tomar todos los ingresos de la reventa obtenidos por la vinculada
de los consumidores finales en precios FOB, dividido por el número de toneladas del
mineral exportado lo que dio como resultado el precio promedio $78,18 USD.
Puntualizó que en todo caso, ya sea que se determine el ingreso fiscal a partir de las
toneladas totales vendidas, multiplicadas por el precio promedio, o que se tome el valor
contable, adicionado por la partida conciliatoria [se refiere al valor requerido para llegar
al valor de venta de vinculado económico a los consumidores finales], lo que no admite
discusión es que, debe partirse del ingreso real del contribuyente, que es en principio,
el contable; no obstante, la demandada pretendía que se tributara sobre ingresos
inexistentes.
Arguyó que la demandada vulneró los principios de equidad y progresividad, pues fijó
una carga tributaria sobre unos ingresos por valor de $3.383.140.827.096, cuya
veracidad no probó, no obstante tratarse de una negación indefinida y tener la DIAN la
carga probatoria. Dijo que pese a esto, la actora había desplegado esfuerzos para probar
sus ingresos reales y el de su vinculada, acreditando con las pruebas allegadas que, los
ingresos percibidos de los consumidores finales habían sido $3.255.921.905.822; sin
embargo, la demandada se abrogó la competencia del ministerio, incrementando de facto
el promedio, lo cual vulneraba el debido proceso y se enmarcaba en la causal de nulidad
del ordinal 1.° del artículo 730 del ET, al igual que transgredía los artículos 121 y 123
constitucionales por extralimitación de funciones. Expuso también que se violó el
principio de justicia tributaria y los artículos 26 y 27 del ET al ignorar la renta líquida como
base gravable, que parte de los ingresos ordinarios y extraordinarios realizados en el
año, pues si bien la Ley 1111 de 2006 establece como excepción que se tengan en
cuenta los ingresos percibidos de los clientes finales “ franco a bordo” en puerto
colombiano, en ningún momento establece que ingresos inexistentes puedan formar
parte de la base gravable.
En relación con las comisiones por ventas pagadas a su vinculada Coal Services por
valor de $131.676.440.000:
Señaló como falsa la afirmación de la DIAN, en el sentido de que la aceptación del gasto
en cuestión, se encontraba en un acto interno de la DIAN que no correspondía a un acto
administrativo, pues adujo que tal acto se encontraba reglado en la orden administrativa
003 del 5 de abril de 2010 que lo identifica como el “informe de acción de fiscalización”,
el cual hizo parte del expediente del año 2008, y fue base de la formulación del
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-Violación del artículo 29 constitucional y de los artículos 121 y 711 del ET. Afirmó que
se vulneró la regla de correspondencia del artículo 711 del ET lo que se enmarca en la
nulidad del ordinal 4.° del artículo 730 ibidem, porque en el requerimiento especial se
negó la procedencia de la expensa, por incumplir el régimen de precios de transferencia
previsto en el artículo 260-1 ídem, pese a que la documentación comprobatoria no fue
cuestionada, mientras que en los actos administrativos definitivos se motivó su
desconocimiento, en el incumplimiento de las condiciones de necesidad y
proporcionalidad del gasto en los términos del artículo 107 ejusdem, disposición que no
fue invocada en el acto preparatorio. Agregó que además tal disposición no era aplicable
al sub lite, por tratarse de comisiones pagadas al exterior, cuya procedencia debía
estudiarse exclusivamente bajo los supuestos del artículo 121 del ET, norma que solo
exigía el cumplimiento del requisito de causalidad, el cual se acreditó en el plenario, esto
es, la relación causa y efecto con la actividad generadora de renta.
Manifestó que, en todo caso, cumplió con los requisitos de necesidad y proporcionalidad
contemplados en el artículo 107 ibidem, ya que de no haber incurrido en la expensa
cuestionada no hubiese podido realizar la exportación de carbón en los volúmenes
realizados, ya que el tercero promovió y gestionó la venta del producto a nuevos clientes,
lo que evitó la disminución de sus ingresos, base gravable del impuesto. Puntualmente,
explicó que la disminución de las ventas en el período fiscalizado, a que aludió la
demandada, provino de problemas en la producción en Colombia, pues explicó que la
concesionaria de la vía férrea por donde se transporta el producto, entró en huelga entre
marzo y abril de 2009 y ello impactó el número de toneladas exportadas; sin embargo,
Coal Services (comisionista) logró gestionar la venta de 28.545.000 toneladas de carbón
a los clientes, dirigiendo la mayor cantidad a los clientes que pagaron los mayores
precios, pues si se hubiera efectuado en igual proporción, el ingreso hubiera sido menor;
igualmente renegocio los volúmenes comprometidos, evitando sanciones, lo que incluyó
reprogramar entregas o cancelarlas sin penalidad.
Aclaró que, las cifras estaban cuantificadas en dólares, por lo que se equivocaba la
demandada, e incurría en falsa motivación al indicar que los ingresos adicionales por la
gestión de Coal, no significó ni el 1% de lo pagado por la comisión, pues la DIAN tomó
como referencia el valor en pesos, cuando el mismo estaba expresado en dólares, de
manera que al comparar como correspondía (USD $112.537.398 (versus la comisión de
USD$60.833.625.25) el mayor ingreso equivalía a un 185% de lo pagado por la comisión.
Además, Coal gestionó ventas de 2.711.079 MT a cinco nuevos clientes que generaron
ingresos que representa cerca del 15% de las ventas totales del año 2009 y negoció
nuevos compromisos de venta con clientes existentes por 17.147.000 MT de carbón,
pues aunque la autoridad cuestionó que se tratara de clientes existentes en el año 2008,
omitía que los clientes no son indefinidos y además se requiere aumentar las ventas, y
Coal consiguió diecisiete nuevos compromisos de compra a los mejores precios posibles,
así que esa compañía tuvo dentro de sus responsabilidades mantener la relación
comercial y asumió directamente las gestiones de solución de problemas en la postventa;
destacó que por la dinámica de la extracción del mineral se tienen unos costos fijos, lo
que implica la necesidad de asegurar el ingreso futuro por ventas de carbón, a efectos
de equilibrar el riesgo de la compañía extractora; seguidamente citó jurisprudencia sobre
la relación de causalidad en apoyo del cumplimiento de la procedencia del gasto.
Señaló que cumplió con el régimen de precios de transferencia, cumplimiento que tiene
incidencia directa sobre el cumplimiento del artículo 107 del ET. Afirmó que antes de
verificarse si un gasto está a precios de mercado, debe establecerse su existencia
cuantitativa, esto es, sin una entidad independiente en la misma situación, había tenido
la necesidad de efectuar la transacción, como ocurrió en el sub lite, lo que llevó a
concluirse que no era extraña la transacción para los objetivos esperados según el test
del beneficio económico esperado por el perceptor del servicio inter-grupo y que el monto
pactado como remuneración analizado bajo el método de precio comparable no
controlado estaba dentro de los rangos que se hubiere negociado entre partes
independientes. En ese orden, a su juicio, no podría predicarse el incumplimiento del
requisito de causalidad del gasto.
del producto, lo cual es mitigado por esta compañía, con la celebración de operaciones
de cobertura, las cuales no puede efectuar la actora, por ser una sucursal con régimen
cambiario especial, dada la expresa prohibición en tal sentido del artículo 49 de la
Resolución nro. 8 de 2000 del Banco de la República, de celebrar estas operaciones con
contrapartes del exterior.
En relación con los costos de venta por concepto de reembolsos por valor de
$45.387.060:
Expuso que las sumas pagadas las soportó con las respectivas facturas de venta que
presentó con el cumplimiento de los requisitos del artículo 771-2 ibidem, en las que se
evidenció la realidad y calificación de los conceptos cuestionados, a los cuales la
demandada les restó valor probatorio de forma injustificada, pese a que era el medio que
de acuerdo con la ley, tenía mayor conexión con el costo incurrido y las imprecisiones de
los comprobantes de pago no afectaban la naturaleza de reembolso. Respecto de los
testimonios de los funcionarios de LBH, adujo que se efectuaron preguntas
tendenciosas, pues efectivamente tal compañía era un agente marítimo que gestionaba
los asuntos administrativos relacionados con la permanencia de naves en el puerto, pero
que lo pagado por la actora no estaba relacionado con su calidad de agente, sino con
los servicios señalados, cuyos medios probatorios útiles, idóneos, pertinentes y
conducentes eran las facturas, pues de conformidad con el artículo 225 del CGP, la
prueba testimonial no suplía el escrito que el legislador determinó para probar como
cierto un hecho.
En relación con el rechazo de gastos incurridos con la sociedad portuaria American Port
y el operador portuario Transport Services TSL por valor de $119.316.460.000
($5.491.665.000 y $113.824.795.000, respectivamente):
-Violación en relación con el rechazo de costos incurridos con American Port y TSL, por
servicios portuarios, transporte y cargue. En lo atinente a los costos de ventas por pagos
de servicios portuarios y de transporte y cargue, aclaró en primer término que el total de
los pagos efectuados a las dos sociedades fue de $119.316.460.000 -y no de
$120.316.460.000 como lo determinó la Administración-, suma que soportó con su
registro contable, por lo que el incrementó del rechazo en $1.000.000.000 era
improcedente.
Luego, tras graficar el área de operación de cada una de tales entidades, incluyendo a
la actora, expuso respecto de los servicios de la sociedad American que, acorde con la
regulación (Ley 1.ª de 1991), las sociedades que prestan servicios portuarios se
encuentran obligadas a desarrollar un objeto social exclusivo, razón por la que, no le era
posible hacerlo de manera directa, sino que debía contratar un tercero de manera que
las erogaciones de servicios portuarios efectuadas a American Port fueron en su calidad
de sociedad concesionaria, por el uso del puerto, empresa que detentaba activos por
valor de la cual detentaba activos propios por valor de $523.942.000.000. En relación
con TSL, operadora portuaria que posee a su vez activos por valor de $34.296.000.000,
señaló que los gastos compensaron el uso de los equipos marítimos, los cuales eran
necesarios para el desarrollo de su actividad económica como el aseguramiento de la
entrega del carbón en el buque. Así que precisó la incorporación en Colombia de las
sucursales American y TSL.
Igualmente, precisó que en el informe final emitido en la fiscalización del impuesto sobre
la renta por el período gravable 2010, la autoridad concluyó diferente al caso bajo
análisis, en tanto determinó la realidad de la operación con la sociedad portuaria y TSL.
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Asimismo manifestó que en el plenario aportó todos los soportes (facturas de venta y
certificados de representante legal), que demuestran la realidad de la prestación de los
servicios, los cuales no logró desacreditar su contraparte. Destacó que dichas compañías
declararon en renta los ingresos percibidos por los servicios prestados. Agregó que el
representante legal le indicó a la autoridad que la actora era la responsable de la
explotación del carbón hasta colocarlo en el buque, para lo cual requería el uso de la
infraestructura concesionada y de los activos para el transporte en el mar hasta el buque.
A partir de lo anterior, arguyó que las erogaciones en cuestión, cumplieron los requisitos
del artículo 107 del ET, pues sin dichas compañías no podría asegurar la exportación del
carbón, ya que son ellas las autorizadas bajo la normativa que rige la concesión y el
servicio de los operadores portuarios y, en adición a ello, lo pagado por los servicios fue
de USD $2.79 por tonelada vendida (t), mientras que los demás servicios de transbordo
se pagaban en USD$3 t, según la página del MME, lo que ponía de presente que el gasto
fue proporcionado , bajo un criterio comercial. Por las anotadas razones, alegó que los
actos demandados estuvieron falsamente motivados e infringieron las normas en que
debían fundarse.
Contestación de la demanda
La demandada se opuso a las pretensiones de la actora (ff. 377 a 421 cp2). Solicitó que
no se tuviera en cuenta la modificación de la reforma a los fundamentos de derecho y
explicación del concepto de violación, lo que no podía hacer, acorde con el ordinal 2.° del
artículo 173 del CPACA 2 , ya que las modificaciones propuestas no se refirieron
exclusivamente a las partes, pretensiones, hechos o pruebas. Así, solicitó no considerar
los argumentos de las páginas 13 a 102 de la reforma de la demanda.
2 En audiencia inicial, el tribunal guardó silencio frente a este planteamiento de la demandada (índice 2 de Samai).
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el ministerio, este debe ser mantenido, no ajustarse a la baja. Aseguró que no obstante,
la actora ajustó el valor de las ventas, en todos los casos, al valor fijado por el ministerio,
con lo que vulneró las disposiciones y disminuyó artificialmente los ingresos reales
obtenidos.
Aseguró que la DIAN no hizo nada diferente a aplicar las normas -Decreto 1697 de 2007
artículo 5.º , al igual que la Resolución del Ministerio-, adujo que aplicó las normas en su
sentido natural y obvio, y que en línea con esto, ajustó el valor de las ventas que la actora
realizadas por la actora a un precio inferior a USD 78,18, y mantuvo el precio de las
exportaciones efectuadas por un valor superior al determinado por el Gobierno, ejercicio
que surtió verificando todas las operaciones facturadas y la contabilidad, de lo que se
derivó la diferencia glosada. También adujo que la actora si bien hace alusión al oficio del
ministerio [se refiere al que señala que el valor fijado por la entidad debe efectuarse
globalmente y no a cada embarque], desconocía el oficio que lo aclaró, en el cual se
precisó que independientemente de la metodología de tal entidad para fijar el precio
promedio, para efectos de la fiscalización debía aplicarse el artículo 5.º del Decreto 1697
de 2007, por ser potestad de la autoridad tributaria, el cumplimiento de la disposición, lo
que su juicio evidencia la improcedencia de la metodología de la demandante. Por último,
se opuso al señalamiento en el sentido de que vulneró los principios de equidad y
progresividad, pues aduce haber tenido en cuenta los ingresos reales y haberse basado
en la contabilidad.
Igualmente defendió el rechazo de los pagos por servicios portuarios a las sociedades
American y TSL, aduciendo que lo que define un servicio es la obligación de hacer, se
materializa con la actividad de quien presta el servicio, por esto, su rechazo se debió a
que la actividad fue realizada en su totalidad con personal de la actora, pues las
sociedades no efectuaron actividad alguna, de manera que no se demostró la realidad
del servicio. Dijo que la actora al “usar la infraestructura de la sociedad portuaria y utilizara
(sic) los equipos del operador portuario”, realmente no recibió servicios portuarios ni de
transporte por parte de dichas sociedades, porque el hacer es indispensable para
considerar un servicio prestado, elemento que no se hizo presente en este proceso, razón
por la que, no podían tenerse en cuenta las facturas que describen los servicios
señalados como prestados por la actora, ni su contabilización.
También defendió el rechazo del gasto por comisiones por ventas de carbón pagado por
la actora a su vinculada (Coal Services); a tales efectos partió de señalar que cuando el
régimen de precios de transferencia, pretende que las operaciones realizadas entre
vinculados económicos se realicen a precios de mercado, no busca nada diferente a que
se respeten los criterios de necesidad, proporcionalidad y relación de causalidad, por lo
que, los artículos 260-1 y 107 del ET no eran incompatibles. Seguidamente aludió a que
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Sentencia apelada
De otra parte, encontró procedentes los gastos operacionales de ventas glosados por el
pago de la comisión de servicios a Coal Services, pues aunque señaló que no se vulneró
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Igualmente encontró procedentes los costos de ventas por concepto del reembolso de
gastos con la sociedad LBH, señaló que los documentos obrantes en el proceso, (i.e.
facturas de venta y concepto del revisor fiscal del tercero), acreditaban el reembolso de
los pagos realizados por la actora por conducto de LBH como su mandataria para gastos
de muellaje, uso de instalaciones, perito, servicio de cargue, entre otros,
correspondientes a gastos para cumplir con la fase de transporte para la exportación en
términos Fob puerto colombiano -y no a comisiones por agenciamiento-, expensas a la
que estaba obligada la contribuyente, y que cumplían los requisitos de causalidad
necesidad y proporcionalidad del artículo 107 del ET; agregó que aunque el
representante legal explicó que LBH era agente marítimo, de ello no se podía inferir que
hubiera aceptado que los gastos correspondieran a comisiones de agenciamiento.
En la misma línea, avaló la procedencia de los costos con las sociedades American y
TSL por valor de $119.316.460.000. Tras valorar las autorizaciones para operar para
prestar los servicios contratados, que tenían activos propios, y las certificaciones del
revisor fiscal de tales sociedades y de la actora, concluyó que los pagos efectuados por
concepto del uso de infraestructura portuaria y equipo marino, tenían relación de
causalidad con la actividad productora de renta, considerado el objeto social de la
demandante; y además eran proporcionados, porque representaron el 0.36% de los
ingresos de la demandante.
Recursos de apelación
Apelación de la demandada:
valores de todas las ventas realizadas a su vinculado del exterior al precio promedio que
fijó el Ministerio de Minas y Energía (i.e. $78,18 USD por tonelada), incluyendo aquellas
operaciones en las que vendió por un valor superior, aun cuando la disposición estableció
que en esos eventos el ingreso fiscal sería el realizado, lo que disminuyó el monto de los
ingresos realmente percibidos. Defendió que la metodología empleada se ajustó a las
prescripciones de las normas citadas, en observancia de la regla interpretativa del sentido
natural y obvio (art. 28 del C Civil) y tuvo fundamento las facturas de venta y los
documentos contables.
Asimismo, expuso que se desatendió el Oficio nro. 2010026383, del 25 de mayo de 2010,
emitido por el ministerio en el que se precisó que con independencia de la metodología
aplicada por esa entidad para establecer el precio promedio de venta que paga el
consumidor final en términos FOB, a los efectos fiscales debía darse aplicación al artículo
5.° del decreto 1697 de 2007, pues los ingresos por ventas de estos minerales debían
ser como mínimo los que resultaran de aplicar el precio fijado, siendo potestad de la
autoridad tributaria hacer cumplir la normativa. En línea con esto, reprochó que la actora
empleó para establecer sus ingresos fiscales la misma metodología utilizada por el
ministerio para determinar el precio promedio, pero ello no correspondía a lo previsto en
la norma reglamentaria, pues una es la metodología es la metodología del Ministerio y
otra la que debió aplicar la demandante para determinar sus ingresos. Aseguró que
aunque expresamente no lo manifiesta la actora, su inconformidad es con la norma
reglamentaria, sin embargo tal norma se presumía legal conforme al artículo 88 del
CPACA.
Por otra parte, cuestionó que se reconociera la procedencia de los gastos por comisiones
a Coal únicamente con base en el artículo 121 del ET, sin verificar el cumplimiento de los
requisitos del artículo 107 ibidem. Sobre el particular, reiteró que, tratándose de
operaciones entre vinculados -como en el sub lite-, los costos y deducciones deben
observar el principio de plena competencia previsto en el artículo 260-1 ejusdem, de
suerte que para aceptar la procedencia de las expensas deban verificarse los requisitos
de causalidad, necesidad y proporcionalidad en armonía con el estudio de precios de
transferencia pues la documentación comprobatoria (artículo 7.° del Decreto 4349 de
2004) acredita que los valores pagados por costos y deducciones de las operaciones
entre vinculadas se pactaron con observancia de los márgenes de utilidad que se
hubieran manejado entre partes independientes, de manera que, de conformidad con el
estudio de precios, si estas erogaciones no son causales se desconocen, si no son
necesarios no se incluyen como beneficio fiscal y si no son proporcionales se ajustan
hasta que lo sean, de ahí que fuera equivocado que no se miraran los demás requisitos
del artículo 107 del ET, como necesidad y proporcionalidad, pues esta norma no era
incompatible con el artículo 260-1 ibidem, por el contrario se complementan.
Adujo que en el procedimiento de revisión se constató que la actora vendió todo el carbón
a su vinculada Interocean, domiciliada en Islas Caimán, quien se encargó de vender el
producto al consumidor final en el exterior, de manera que la comercialización de la actora
culminaba con la venta del carbón a esa compañía quien de forma independiente debía
hacer sus propias ventas, así que el pago por comisiones efectuadas a Coal (quien
también se ubicaba en Islas Caimán) carecía de objeto y eran innecesarias. Expuso que
entre la demandante y Coal se suscribió un acuerdo en el que esta última debía negociar
contratos de compraventa a nombre de Drummond, para conseguir clientes que
compraran el carbón, pero tal negociación carecía de fundamento desde el punto de vista
fiscal, pues la venta de la actora se hacía exclusivamente a Interocean, por lo que no se
entendía la labor que cumplía Coal, en tanto la demandante no vendía al consumidor
final. Destacó que uno de los riesgos que asumía Interocean [adquirente del carbón] era
el de mercado, por lo que suscribía contratos de cobertura con entidades financieras.
14
Asimismo, aseguró que el tribunal desconoció que conforme al artículo 121 del ET, para
que procediera el reconocimiento de la expensa, el pago de la comisión debía estar
asociado a la venta de la mercancía de propiedad de quien realiza el pago de la comisión,
lo que no ocurría en este caso.
También reprochó que el tribunal hubiera reconocido todos los costos de ventas que
fueron glosados. Respecto del reembolso a LBH por valor de $45.387.060 que el tribunal
encontró justificado, bajo la consideración de que esta sociedad fue mandataria para
pagos de gastos de muellaje, uso de instalaciones, perito, servicio de cargue, entre otros,
señaló que desconoció que el armador es una persona natural o jurídica propietaria o no
de la nave que la apareja, pertrecha y expide a su nombre o por su cuenta y riesgo,
percibe las utilidades pero soporta todas las responsabilidades (art. 1473 del C de Co), y
que el agente marítimo es la persona que representa en tierra al armador para todos los
efectos relacionados con la nave, así que el agente presta sus servicios es al armador y
no a otra persona natural o jurídica y a cambio, percibe una comisión de agenciamiento.
Arguyó que las pruebas del plenario, i.e. facturas de venta 7449, del 18 de marzo de 2009
y 8001, del 16 de diciembre de 2009, daban cuenta de que el concepto del reembolso
era el de una comisión de agenciamiento, al igual que los comprobantes de contabilidad
y la cuenta del PUC 7301505000 identifican servicios de agenciamiento. Dado que los
soportes externos e internos indican tal concepto, el certificado de revisor fiscal aportado
carecía de soportes que lo validen, siendo que este medio probatorio debe llevar al
convencimiento del hecho que se pretende probar y no versar sobre simples afirmaciones
de naturaleza contable, como lo ha señalado el Consejo de Estado.
Adujo que lo anterior había sido ratificado por el representante legal de la actora en su
comunicación, que igualmente fue valorada, quien clarificó que LBH representaba a los
buques que arribaban al puerto de Drummond ante las autoridades marítimas,
acompañaba los buques o embarcaciones ante cualquier movimiento como traslado de
equipos, y prestó el servicio de agenciamiento de equipos marinos utilizados en el cargue
de carbón, a cargo de la demandante, manifestación que ratificó lo establecido en las
facturas y la contabilidad y a la cual, se le dio el valor de una confesión pues fue efectuada
por quien tenía capacidad y poder dispositivo para hacerla, versó sobre hechos adversos
para el desconocimiento del costo, fue libre, expresa y consciente y al ser efectuada por
el representante, lo hizo quien tenía conocimiento de lo dicho. Ahora, como tal comisión
de agenciamiento debía ser sufragada por el armador, y no por la demandante, la
erogación incumplía los requisitos del artículo 107 del ET.
el transporte del carbón fue ejecutado por personal de la demandante, por lo que al usar
la infraestructura de la sociedad concesionaria del puerto (American Port) y los equipos
del operador portuario (TSL) no recibió ningún servicio, en tanto que esas empresas no
le efectuaron alguna labor o actividad, por lo que se incumplió el elemento de «hacer».
Agregó que acorde con la comunicación del representante legal de la actora, los activos,
funciones y riesgos de la compañía iban desde la explotación de la mina hasta la
colocación del carbón en el buque, respecto de lo cual, señaló que a efectos de su
reconocimiento fiscal, ni las facturas expedidas por American Port y TSL, ni los soportes
y registros contables acreditaban la existencia efectiva de la operación, lo cuestionado
no fue el cumplimiento de los requisitos del artículo 107 del ET, sino la realidad de los
servicios.
Respecto de la multa por inexactitud, reiteró que en el sub lite se probó la tipicidad de la
conducta reprochada a la actora, porque las aminoraciones en la depuración se
constituyen en un claro desconocimiento del derecho aplicable, con independencia de
que los datos no sean falsos o desfigurados, o no haya dolo en la conducta, como lo ha
precisado el Consejo de Estado, y sin que se advierta la configuración de una diferencia
de criterios pues las normas eran claras y de fácil comprensión (ff. 630 a 646 cp2).
Manifestó que el Decreto 1282 de 2008, que fue el que incorporó la obligación de tener
como ingreso fiscal el de la venta cuando supere el obtenido en aplicación del precio
establecido por el ministerio, se presumía legal y era de obligatorio cumplimiento, pues
gozaba de ejecutoria, y agregó que con ocasión al estudio de legalidad del Decreto 1697
de 2007, se determinó que allí no se fijaba un precio mínimo, de manera que, en el evento
de que el precio efectivamente realizado fuera mayor al fijado por el ministerio, este era
el que debía tenerse en cuenta. En la misma línea arguyó que, la Ley 1111 de 2006
pretendió que los precios de venta entre vinculadas cuando superaran los cien millones
de dólares al año, no estuvieran influenciados por la vinculación entre las partes, por lo
que, no era dable desconocer como ingreso fiscal, la venta que en el caso controvertido,
superara el precio determinado por el ministerio.
que la demandada no estableció ingresos presuntos, sino que se atuvo a los mayores,
valores, entre los cuantificados con el precio del ministerio y los contabilizados y
registrados en las facturas de venta a Interocean. Adujo también que, la actora no alegó
ni incorporó pruebas para negar o desvirtuar la existencia de los mayores valores
establecidos. Así, señaló que la sentencia desconoció las normas aplicables, el artículo
26 del ET, el régimen de precios de transferencia y los principios de equidad y
progresividad que implican exigirle al contribuyente declarar sus ingresos reales e impedir
que pague un valor inferior.
Por último, expuso que el dictamen en que se apoyó la sentencia apelada desbordaba su
finalidad, pues siendo una prueba técnica se hacían apreciaciones de derecho que fueron
acogidas por el tribunal, pues estimó que la metodología aplicable para establecer los
ingresos fiscales era la de la actora, siendo incorrecta la de la DIAN, pese a que la
normativa no fijaba metodología alguna, sino que indicaba un precio de venta mínimo,
que no podía desconocer como ingreso fiscal el que fuere superior; por tanto, no existía
justificación para desconocer lo establecido por la demandada, con fundamento en lo
contabilizado por la actora, cuando los ingresos eran superiores a los determinados con
el valor fijado por el ministerio.
Alegatos de conclusión
La demandada reiteró los argumentos expuestos en las etapas procesales previas (ff. 39
a 47 vto. cp1). La actora planteó que la discusión sobre la glosa de ingresos ya fue
resuelta en otros casos análogos que definió esta corporación3. Se opuso al cargo de
apelación planteado por el ministerio público, para lo cual señaló que, en otros procesos
judiciales, acompañó la posición jurídica defendida. En lo demás reiteró los argumentos
expuestos en las etapas procesales previas (ff. 48 a 116 cp1). El ministerio público solicitó
confirmar la sentencia apelada, porque, en su criterio, los argumentos que planteó la
Administración en el recurso de apelación, no desvirtuaron la valoración probatoria y
jurídica de la decisión que adoptó el a quo (ff. 118 a 121 vto. cp1).
CONSIDERACIONES DE LA SALA
1- Previo a decidir sobre la litis planteada, se pone de presente que la consejera de estado
Stella Jeannette Carvajal Basto manifestó impedimento para participar en la decisión, por
haber conocido con anterioridad el proceso de la referencia, cuando se desempeñaba
como magistrada del tribunal de primera instancia (índice 24), lo que habiendo sido
constatado, se declara fundado, con base en el artículo 141.2 del Código General del
Proceso. En consecuencia, quedará separada del conocimiento del presente asunto.
2- Juzga la Sala la legalidad de los actos acusados, atendiendo los cargos de apelación
planteados por la parte demandada y el ministerio público contra la sentencia de primera
instancia que declaró la nulidad de los actos demandados y la firmeza de la declaración
cuestionada. Así, corresponde a la Sala definir: i) si el ingreso fiscal por exportaciones
de carbón a vinculados económicos del exterior, debía determinarse comparando el
precio promedio ponderado fijado por el Ministerio de Minas y Energía, con cada factura
de los embarques, aumentando el valor que estuviera por debajo del promedio y
manteniendo el registrado contablemente que lo superara; ii) si el costo de ventas por
reembolsos incurridos con LBH incumplía los requisitos de causalidad, necesidad y
proporcionalidad; iii) si los costos de ventas por servicios portuarios y de cargue no eran
3 Citó las sentencias del 10 de agosto de 2017 (exp. 20691, CP: Milton Chaves García), y del 10 de mayo de 2018
(exp. 20698, CP: Julio Roberto Piza Rodríguez).
17
reales y por consiguiente, no eran deducibles; iv) si eran improcedentes los gastos por
comisiones pagados a Coal Services, compañía del exterior, vinculada económica de la
actora, por incumplir los requisitos del artículo 107 ibidem y v) si procedía la sanción por
inexactitud.
3- Conforme con la fijación del litigio, corresponde estudiar el primer problema jurídico
referente a la procedencia de la adición de ingresos brutos operacionales en la suma de
$127.218.921.000, por concepto del ajuste en el precio por tonelada exportada durante
el año gravable 2009.
Así, cuestionó la metodología empleada por la demandada, la cual señaló como inexacta,
además de que comportaba un exceso de su potestad, pues modificó el precio de venta
reglamentado por el MinMinas y equiparó el precio promedio ponderado a un precio
«mínimo», ajustando el valor de las operaciones individualmente consideradas, en vez
de las totales del año, lo que condujo a adicionar «ingresos presuntos», pues lo
adicionado no fue percibido por la actora durante el período revisado, como tampoco por
su vinculada económica, de suerte que los ingresos fiscales establecidos en la actuación,
superaban tanto los ingresos realizados (los contabilizados que fueron acreditados) como
los percibidos por su vinculada económica de los consumidores finales (no vinculados)
en términos FOB en puerto colombiano, tesis que compartió el tribunal.
Insistió en que, conforme al artículo 5.° del Decreto Reglamentario 1697 de 2007, los
ingresos por la exportación de minerales de los sujetos sometidos al régimen de precios
de transferencia -como en el sub lite-, eran como mínimo los que resultaban de aplicar el
precio fijado por el Ministerio cuando fuesen superiores, lo cual determinó la demandada
con cada factura, prescripción que desconoció la demandante al autoliquidar los ingresos
18
Esta última postura fue replicada por el ministerio público, defendiendo que el artículo 16
de la Ley 1111 de 2016 y sus decretos reglamentarios establecieron la competencia
exclusiva a MME para fijar un precio para las ventas de minerales a vinculados del
exterior. Reprochó que la decisión no tuvo en cuenta los eventos en que, el ingreso debía
determinarse con base en precios diferentes a los señalados por el ministerio, como las
ventas efectuadas a un precio superior al mínimo fijado por esa entidad, Igualmente adujo
que debía interpretarse armónicamente la Ley 1111 de 2006 con el artículo 260-1, pues
si bien la ley quiso establecer un precio mínimo para las ventas de minerales a vinculados
del exterior, esto no excluía a los contribuyentes de aplicar el régimen de precios de
transferencia, debiendo declarar el valor real de la transacción cuando fuere mayor al
determinado por el ministerio. Cuestionó además que el tribunal fundamentara la decisión
en pericias técnicas que hicieron aseveraciones en asuntos de puro derecho,
descalificando la metodología empleada por la demandada, siendo que ni la ley prescribió
alguna metodología.
Al tenor de los planteamientos, la Sala advierte que las partes no discuten el origen, y
concepto de los ingresos glosados, ni cuestionan que durante el año en cuestión, fueron
realizadas operaciones de exportación, cuyo precio individualmente considerado, fue
inferior o superior al precio promedio fijado por el MinMinas. Asimismo, se advierte que
tampoco fueron objeto de debate los diferentes medios de prueba que se acreditan en el
plenario respecto del monto de los ingresos realizados por la actora y el número de las
toneladas de carbón exportadas, en el año 2009.
3.1- Sea lo primero precisar que el artículo 16 de la Ley 1111 de 2006, norma
reglamentada por el Decreto Reglamentario 1697 de 2007, fue derogado expresamente
por el artículo 67 de la Ley 1430 de 2010, de forma tal que las prescripciones normativas
regladas en el artículo 5.º del Decreto 1697 de 2007 (modificado por el artículo 1º del
Decreto 1282 de 2008), perdieron sus efectos en el sistema jurídico y, en consecuencia,
los actos administrativos generales perdieron fuerza ejecutoria. Sin embargo, con
prescindencia de esto, procede asumir la competencia y analizar de fondo los cargos de
nulidad, por los efectos que produjeron las normas generales, mientras estuvieron
vigentes.
19
modificada por el artículo 1.° del Decreto 1282 de 20084, en el sentido de precisar que
los ingresos por ventas de minerales a vinculados económicos residentes o domiciliados
del exterior «será como mínimo los que resulten de la aplicación del precio fijado por el
Ministerio de Minas y Energía de conformidad con lo dispuesto en este decreto y sin
perjuicio de la obligación de declarar los ingresos realizados, cuando estos sean
superiores (…)».
Para dilucidar el debate planteado, partirá la Sala de advertir que el artículo 16 de la Ley
1111 de 2006, fue incorporada dentro de la regulación de precios de transferencia de lo
cual se extrae que, su finalidad era la de asegurar que los ingresos por venta de minerales
con vinculados económicos del exterior, se hicieran a precios de mercado, en orden a
controlar que las relaciones de vinculación no dieran lugar a la subestimación de los
ingresos sujetos a tributación.
Bajo el citado contexto, para la Sala, el valor determinado a efectos del régimen de
precios de transferencia, debe ser aplicado en consonancia con la periodicidad del
impuesto sobre la renta, que es el tributo que resulta impactado con esta regulación.
3.3- Teniendo en cuenta el precio promedio fijado por el ministerio, concordante con la
periodicidad del impuesto sobre la renta, lo procedente para la Sala, era determinar el
ingreso mínimo fiscal, multiplicando ese valor por el número total de las toneladas
exportadas en el año, lo que daba como resultado un ingreso mínimo de USD
$1.522.132.443, el cual debía compararse con el valor realizado [contabilizado], en el año
por la actora, y no respecto de cada operación de exportación, so pena de comparar
variables de distinta naturaleza, pues esto sobrestimaría el ingreso fiscal sometido a
tributación, vulnerando el principio de capacidad contributiva. No puede perderse de vista
que lo pretendido con el régimen de precios de transferencia no es gravar ingresos
inexistentes, sino gravar los que efectivamente se hubieran originado de haberse
efectuado la operación con partes independientes, lo que se cumpliría en el sub lite, en
tanto, el valor declarado como ingreso por la actora, corresponde al que fue percibido por
su vinculada económica, proveniente de los consumidores finales [en términos FOB en
puerto colombiano] que no eran vinculados económicos.
4Esta Sección encontró ajustado a la legalidad el artículo 5.º del Decreto Reglamentario 1697 de 2007, conforme fue
modificado por el Decreto 1282 de 2008, mediante sentencia del 07 de diciembre de 2016 (exp. 18687, CP: Hugo
Fernando Bastidas Bárcenas), oportunidad en la cual puntualizó que la disposición no fijaba un precio mínimo, sin
embargo, de resultar mayor el valor efectivamente realizado, respecto del que se obtuviera al aplicar el precio fijado
por el Ministerio, debían tenerse como ingreso fiscal, el efectivamente realizado.
20
Así las cosas, el ajuste de los ingresos a la suma de COP $3.383.140.827.096 efectuado
por la demandada en los actos acusados, pone de presente que al ser esta cifra superior
a la contable -realizada- e inclusive al ingreso en términos FOB percibido por la vinculada
de sus consumidores finales, se estarían gravando ingresos inexistentes en cuantía de
COP $127.218.921.107, lo que excede el propósito de la ley, sus reglamentos, y sobre
todo el artículo 95-9 constitucional sobre la capacidad contributiva, al igual que los
artículos 363 y 338 ibidem, este último porque se estaría alterando la base gravable por
parte de la demandada, sin potestad para hacerlo.
Por otra parte, aunque resulta cierto que tal como lo expusieron el ministerio público y la
demandada en su apelación, el asunto analizado corresponde en esencia a un asunto de
pleno derecho, por lo que los dictámenes periciales no constituyen pruebas idóneas para
controvertir la glosa, sin embargo, tal circunstancia no modifica la conclusión en el sentido
de que no procedía la adición de ingresos, de acuerdo con el análisis efectuado por la
Sala sustentada en la ley y el reglamento.
4- Pasa la Sala al análisis de los siguientes problemas jurídicos, que por razones
metodológicas, iniciará con el estudio del rechazo de los costos operacionales de venta
por concepto de los reembolsos de gastos por $45.387.060, a cuya procedencia se opone
la Administración; seguidamente, se abordará de forma conjunta el rechazo de los otros
costos por servicios portuarios, transporte y cargue por valor de $119.316.460.000.
4.1- Para el caso de los reembolsos, sostiene la apelante que con base en las pruebas
del plenario (i.e. facturas de venta, comprobantes de contabilidad y confesión en la
declaración del representante legal de la actora) se acreditó que la expensa debatida
correspondía a comisiones de agenciamiento y no a costos de mantenimiento de equipos
a favor de la compañía LBH, pagos que, en su opinión, no debía sufragar la contribuyente,
21
pues dichas erogaciones estaban a cargo exclusivo del «armador», en ese sentido, al ser
un costo de un tercero, incumplía el requisito de causalidad con el ingreso [en la apelación
alude al artículo 107 del ET, pero los actos fueron específicos en cuanto a que esta
expensa incumplía el requisito de causalidad con el ingreso].
4.2- Respecto del rechazo de los costos por servicios portuarios a American Port,
transporte y cargue a TSL en cuantía de $119.316.460.000, la apelante cuestionó que el
tribunal avalara la procedencia de estos costos, pues obvió el elemento esencial del
servicio, esto es, la obligación de hacer, pues las actividades se realizaron con personal
de la actora -pues estas empresas no tenían empleados- de manera que las dos
sociedades no efectuaron labor alguna, así que el rechazo se sustentó en que no se
probó la realidad del servicio, pues al usar la infraestructura de la sociedad concesionaria
del puerto y los equipos del operador portuario no recibió ningún servicio, falto el elemento
“hacer” que estructura el servicio. Agregó que el representante legal de la actora le
manifestó a la demandada que los activos, funciones y riesgos de la compañía iban desde
la explotación de la mina hasta la colocación del carbón en el buque, de manera que a
su juicio, aunque las facturas describieran el servicio prestado por American Port y TSL
y la contabilidad, no acreditaban la realidad del mismo; precisó que lo cuestionado no era
el cumplimiento del artículo 107 del ET, sino la ausencia de prueba de la real prestación
del servicio.
La actora aseguró que las dos sociedades cuentan con activos propios, y que estas
permitieron el uso de la infraestructura y la operación de los equipos marítimos, pues son
quienes tienen autorización estatal para tal fin, en tanto el objeto social de la actora le
impedía ser concesionaria y operadora portuaria. En esos términos, aseguró que en el
plenario acreditó la realidad y sustancia económica de los servicios prestados por las dos
compañías, erogaciones que cumplieron los requisitos de deducibilidad previstos en el
artículo 107 ibidem, y que inclusive, fueron aceptadas por la Administración, con ocasión
de la revisión efectuada en relación con el impuesto del año 2010, por encontrar probados
los activos y realidad comercial.
4.3- Previo a resolver, la Sala pone de presente que el análisis probatorio incluirá los
documentos aportados con el escrito de la demanda, pues, en criterio de la Sección5, la
oportunidad probatoria incluye la sede jurisdiccional.
5Sentencias del 06 de agosto de 2015 y del 04 abril de 2019 (exps. 20130 y 22331, CP: Jorge Octavio Ramírez) y del
13 de octubre de 2016 (exp. 22165, CP: Martha Teresa Briceño de Valencia).
22
4.4- El artículo 771-2 del ET condicionó la procedencia de los costos y gastos a que estén
respaldados en factura o documento equivalente, con los requisitos establecidos para el
efecto, dentro de los cuales se encuentra comprendido el previsto en el Decreto 3050 de
1997, para el caso de la intermediación.
4.5- Ahora que, como el debate sobre la procedencia de los costos por reembolso de
gastos recae sobre la acreditación del nexo causal con la actividad productora de renta,
debe señalarse que en estricto rigor, la relación causal del costo, a la luz del artículo 107
del ET, estaría ligada a la demostración de que la erogación esté asociada al ingreso
percibido, a diferencia del gasto, cuya vinculación debe determinarse solo en relación con
la actividad.
4.6- Precisado lo anterior, encuentra la Sala que las pruebas obrantes en el plenario, dan
cuenta de los siguientes hechos relevantes:
4.6.1 Para el caso del costo por el reembolso a LBH por valor de $45.387.060:
Preguntado: de dónde llega la información para despachar un pedido y como la conoce. Contestado:
yo recibo del grupo de mercadeo la programación mensual de embarques (…) Preguntado: cuál es
el procedimiento a seguir. Contestado: Este calendario se lo hago extensivo a los agentes de LBH,
ellos se encargan de contactar al buque y solicitarle al capitán que informe la fecha y hora de llegada
al puerto de Santa Marta. Preguntado: Quiere decir que el grupo de mercadeo al colocar el nombre
del buque en la programación ya ha efectuado las gestiones con el buque. Contestado: no me consta,
en todo caso yo no tengo contacto con el buque hasta tanto el buque no haya llegado al puerto y
haya iniciado operaciones de cargue, y en todo caso todo contacto con el buque se hace a través de
los agentes de LBH. Preguntado: Adicional a informar a LBH, qué gestiones hace. Contestado: LBH
nos informa a su vez la fecha de llegada de los buques, en el listado hay unas ventanas en que el
buque puede llegar. (…) Preguntado: cuándo se descarga el inventario, cuándo nace la factura.
Contestado: una vez SGS determina la cantidad cargada, el funcionario de la agencia LBH a bordo
del buque utiliza esta cantidad para terminar de diligenciar el BL y se procede con la firma de todos
los documentos y formalidades de embarque para que él pueda proceder con su zarpe. Preguntado:
cómo funciona el arribo de los buques para ser cargados. Contestado: el buque debe primero llegar
a la estación de pilotos que queda en la bahía de Santa Marta, en ese momento suben a bordo las
autoridades portuarias, el piloto practico y el representante de la agencia LBH, revisan todos los
documentos e idoneidad del buque y proceden a darle libre plática, en ese momento el buque está
autorizado para proceder con operaciones en aguas colombianas.
Preguntado: Cuáles son las funciones. Contestado: Somos solo agentes marítimos, no somos
agentes de carga, solo cumplimos la función de agenciamiento marítimo, representar al barco no
contratamos barcos, solo somos nominados por un tipo de designación que existe en puerto
Drummond. La designación para ser agentes marítimos. Nosotros somos agentes marítimos en
Drummond porque Drummond abrió un tender (licitación) para que concursaran varias agencias,
cumpliendo con estándares internacionales. (…) Somos agentes marítimos, nosotros no nos
encargamos de la exportación, el buque lo pone el cliente comprador de la carga. Drummond se
encarga de vender su carga, el comprador de la carga compra la carga, y pone el barco, e indica
cuál es el agente marítimo. La responsabilidad de LBH es únicamente durante esa única la recalada
(cargue del puerto A), si tiene otra recalada en Colombia no es responsabilidad de LBH. LBH
23
desconoce si la negociación es CIF o FOB, no existe relación contractual, el pago recibido por LBH
es del armador (el transportador internacional). Preguntado: cómo saben que tienen que ser agentes
marítimos. Contestado: cuando el comprador dice quiero una carga de X cantidad el comprador dice
que tiene X barco, se llama, por favor nomine a este agente. El Comprador le dice a Drummond que
nomine a LBH. El armador del barco manda una nominación que indica que llega X barco en una
determinada fecha, por favor atiendan este barco, mandamos unos gastos aproximados, boya,
puertos de lancha y cumplimiento del personal, cobran unos honorarios, lo que LBH gana es la
comisión del agenciamiento en la estadía. Ahora, pero los gastos de faros y boyas, costos de fondeo,
vigilancia del barco, inspección submarina, se da unos gastos aproximados al armador (no siempre
es el dueño del barco), los cuales se le envían al armador como anticipo, fondos recibidos por cuenta
de terceros, si quedan devuelve, si faltan le reintegran.
(iii) Obra en el expediente escrito de LBH del 26 de marzo de 2012, en el que indica que
entrega información tendente a la verificación que la DIAN hacía frente a las funciones
por ella prestadas en relación con las exportaciones de Drummond durante los años 2008
y 2009, en el cual anuncia, soportes por ingresos recibidos de cuatro armadores y
soportes de costos y gastos relacionados con estos. Con relación a los primeros se
observó la la factura 7473 del 31 de marzo de 2009 para el cobro de una comisión de
agenciamiento expedido a un armador (SK Shipping LTD cape Camellia) (f. 2726 caa14),
y respecto de los costos y gastos anunciados, se observaron algunas facturas que
identifican servicios de piloto, maniobra desamarre, maniobra amarre, pasacabos,
maniobra arribo y fondeo, transporte buzos del muelle madera a Georgios, transporte del
muelle de buque; entre otros (ff. 2515 a 2583 caa13 y 2601 a 2725 14).
(iv) Con escrito del 21 de junio de 2012, el representante legal de la actora informó a la
Administración que «el proveedor LBH, es uno de los proveedores de Drummond Ltd.
que le suministra el servicio de agenciamiento de equipos marinos, relacionado con la
fase de transporte y acopio (almacenamiento) del carbón. LBH presta el servicio de
agenciamiento marítimo, es decir, esta compañía representa los buques que arriban al
puerto Drummond ante las autoridades marítimas (…)» (ff. 3807 a 3811 caa20). Asimismo
aportó las facturas de venta mediante las que LBH facturó el reembolso de terceros por
valor total de $51.387.060 (ff. 3817 a 3819 caa20).
En las referidas certificaciones, relacionó las facturas de venta nros. 7449 y 8001 del 18
de marzo de 2009 y 16 de diciembre de 2009, respectivamente, mediate las cuales, LHB
cobró a la actora las sumas de $22.722.782 y $28.664.278 por concepto de reembolso
de terceros por los pagos de muellaje, piloto, lancha, perito, limpieza, uso de
instalaciones; entre otros, y discriminó los números de las facturas que los terceros
prestadores de servicios le expidieron a LBH, cuyo reembolso solicitaba (ff. 4358 a 4360
caa22). Advierte la Sala que, en la línea siguiente al concepto de reembolso de terceros
se incluye «comisión de agenciamiento», pero por ese concepto no se liquida valor
alguno, solo aparece el signo pesos ($), sin diligenciar frente al mismo, monto alguno, a
diferencia del concepto de reembolso en el que sí se diligenció la correspondiente suma
(ff. 4364 y 4365 caa22).
24
5- Para la Sala, las anteriores pruebas, permiten establecer la procedencia de los costos
que fueron reembolsos a LBH por valor de $45.387.060. Las facturas de venta nros. 7449
y 8001 expedidas a la actora para su cobro y el certificado de revisor fiscal de la compañía
LBH, ponen de presente que si bien dicha compañía es un agente marítimo, los
reembolsos no correspondían a comisión por agenciamiento marítimo, este concepto solo
aparece en el formato, sin liquidarse valor alguno, como sí se hacía frente a la descripción
de reembolso, lo que correspondía a servicios de mantenimiento y reparación en
Cartagena de equipos marinos (remolcador RR Agustín, remolcador LCM Ballena II,
remolcador RR Michael T, grúa Colombia V y Barcaza TS 130) que apoyan el cargue del
carbón en buque, muellaje, uso de instalaciones, servicios de carga, manipulación de
carga, perito, lancha, piloto. En efecto, el certificado de revisor fiscal de la compañía LBH,
documento equivalente en la intermediación, relacionó las facturas y los terceros a
quienes se les efectuaron los correspondientes pagos por los conceptos anotados, cuyo
reembolso fue solicitado a la demandante, por ser de su cargo. Si bien el comprobante
de contabilidad de la actora describe servicio de agenciamiento, se deduce que se trató
de un error, al contrastarse con las facturas y lo certificado por el revisor fiscal de la
intermediaria.
Ahora bien, como la glosa se sustentó en que se incumplía el requisito de causalidad por
tratarse de una comisión de agenciamiento, y tal aseveración ha quedado desvirtuada,
procede el reconocimiento del costo.
25
(iv) Obran en el expediente, la declaración de renta de TSL del año gravable 2009, que
refleja ingresos brutos operacionales por $163.816.555.000 y activos fijos por
26
-Facturas de venta emitidas por la sociedad extranjera (i.e. TSL) por la prestación
de servicios de transporte de carga, embarques de carbón en las instalaciones del
puerto por valor total de USD $56.220.000 (ff. 3406 a 3417 caa18), documentos que
satisfacen los requisitos del artículo 771-2 del ET.
(vi) Mediante escrito del 03 de mayo de 2012, la sociedad extranjera «American», informó
a la Administración que durante el año 2009, obtuvo ingresos operacionales por valor de
$5.491.665.228 originados por servicios portuarios prestados a la demandante (ff. 3439
y 3440 caa18). Asimismo, aportó certificado de su revisor fiscal, donde señala que en el
año cuestionado, le facturó ingresos operacionales a la actora por $5.491.665.228 (f.
3441 caa18).
(vii) Mediante escrito del 03 de mayo de 2012, la sociedad extranjera «TSL», informó a
la Administración que durante el año 2009, obtuvo ingresos operacionales por valor de
$114.084.842.595 originados en los servicios de transporte de carga prestado a la
demandante (ff. 3445 y 3446 caa18). Asimismo, aportó certificado de su revisor fiscal,
donde señala que en el año cuestionado, le facturó ingresos operacionales a la actora
por $114.084.842.595 (f. 3447 caa18).
(ix) Con ocasión de la reforma a la demanda, la actora aportó los siguientes medios de
prueba relevantes:
- Concepto técnico de una empresa de ingeniería (ff. 1228 a 1319 cp3), que señala la
ubicación geográfica de los activos del operador portuario y el dueño de la concesión
portuaria, respectivamente, en el que se observa (i) las zonas de operación portuaria que
utilizó la sociedad «American»; (ii) zonas de actividad del operador portuario «TSL»; (iii)
zonas de acopio del carbón de propiedad de Drummond Ltd. Sobre el particular, se
observa que en cada una de las zonas se realiza una enunciación y registro fotográfico
27
-Aportó nuevamente un certificado suscrito por el revisor fiscal de la sociedad «TSL» (f.
1499 cp3), en el que relaciona la propiedad, planta y equipo de los estados de los estados
financieros a 31 de diciembre del 2009 por valor de $523.941.692.920 y un costo neto en
libros de $89.001.235.876. Junto con ello, la copia de las facturas de compra de los
activos más representativos, algunas de ellas son: Facturas 59021150 y 59021149, del
01 de septiembre de 2005, equipo común de gran minería rango 2; Factura 59021853,
del 06 de febrero de 2006, equipo gran minería rango 2; Facturas 05151916, del 14 de
abril de 2005, 05151976, del 18 de abril de 2005 y 05152578, del 03 de agosto de 2005,
elefantes grandes (remolques), todo lo cual suma $523.941.692.920 coincidente con la
cifra certificada por el revisor fiscal, pero que dada la depreciación, su valor neto en libros
era de $89.001.235.876, cifra que también es coincidente con lo declarado en renta del
período 2009 (ff. 1508 a 1558 y 1584cp3).
- Aportó un certificado suscrito por el revisor fiscal de la sociedad «TSL» (ff. 1581 y 1582
cp3), en el que relaciona los ingresos, costos y gastos en que incurrió la sociedad en el
año 2009. Al respecto, la Sala advierte que, en las expensas referidas, no se evidencia
registro de pagos laborales o de personal. Asimismo, adjunta la declaración de renta de
tal compañía, en la que se evidencia que tuvo ingresos brutos operacionales por
$163.816.555.000 (f. 1584 cp3).
- Facturas de venta emitidas por la sociedad «TSL» (ff. 1588 a 1599 cp3) en la que se
describe el concepto del pago como «servicio de transporte de carga, por US$ embarques
de carbón en las instalaciones del puerto, ubicado en ciénaga magdalena durante el mes
(…) de 2009».
- Facturas de venta emitidas por la sociedad «American» (ff. 1613 a 1625 cp3) en la que
se describe el concepto del pago como «servicios portuarios prestados durante el mes
de (…) de 2009».
7- De los anteriores medios probatorios, se extracta que frente a los servicios portuarios,
la compañía American fue autorizada como concesionaria de las áreas indicadas en el
contrato de concesión suscrito con el Estado, de manera que aunque la actora haya
participado en la conformación de dicha sociedad, es lo cierto que la concesionaria y
titular del uso de las áreas concesionadas es exclusivamente American (sociedad
portuaria) , luego el uso de las áreas y equipos descritos en el reglamento técnico revelan
que el pago retribuye el uso de las instalaciones de la concesionaria, al margen de que
el personal utilizado por la demandante sea el propio, pues el servicio no consistió en la
ejecución de actividades por parte de American, sino en el uso de la infraestructura
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Similar circunstancia advierte la Sala respecto del costo glosado con TSL, sociedad que
tenía licencia de la SuperPuertos como operadora portuaria, y respecto de la cual se
acreditó la posesión de activos por valor bruto de $523.942.000.000 y valor neto de
$89.001.236.000, cuya utilización, configuró el servicio prestado. Adicional que se
observó en el caso anterior, esta empresa también declaró y tributó sobre los ingresos
percibidos de la actora.
El resultado del estudio fue que «la tasa de contraprestación está dentro del rango
intercuartil generado por la muestra de contratos comparables celebrados entre partes
independientes. Por lo tanto DLTD pagó una tarifa de comisión consistente con la que
pactaron partes independientes en operaciones comparables», y señaló que la actora no
realiza contactos directos con el consumidor final, porque su cliente siempre es el tercero
[Interocean], quien garantiza el cumplimiento de los pagos y asume el 100% de la pérdida
(ff. 1216 a 1287 caa7).
(v) Con ocasión de la reforma a la demanda, la actora aportó los siguientes medios de
prueba relevantes:
-Concepto técnico realizado por una empresa de auditoría (ff. 736 a 776 cp3), en el cual
se señala que durante el año 2009, la actora vendió la totalidad de su producción a su
vinculada [Interocean], haciendo una total transferencia de la propiedad del carbón en
términos FOB puerto colombiano. Aseguró que el vinculado económico se encargó de
vender el carbón a los terceros independientes, «asumiendo el riesgo de mercado
inherente a tal operación». También, sostuvo que la sociedad beneficiaria del pago por
comisiones que realizó la contribuyente, ejercía funciones de mercadeo del producto que
después sería vendido por la vinculada de la demandante. Concluye, señalando que el
modelo de negocios de la actora involucra varios participantes en la operación de venta
del carbón para llegar al cliente final, donde Drummond es el primer eslabón en la cadena
de suministro, con las actividades de producción, el vinculado es el responsable directo
de los inventarios y riesgo del mercado, y el comisionista es el encargado de la función
de mercadeo.
-Concepto técnico realizado por una empresa auditora (ff. 753 a 755 cp3), en el que
concluye que por el año 2009, el valor total de los ingresos de la vinculada económica de
la actora –Interocean, a quien le vendió la totalidad del mineral- fue de USD $1.522.132;
y que los ingresos fiscales declarados por la demandante durante el mismo periodo
fueron de USD $1.522.175, lo que implica que la utilidad de la vinculada, considerando
como costo el valor de Drummond para efectos tributarios, fue de 0,00%.
- Concepto técnico suscrito por otra empresa de auditoría (ff. 779 a 788 cp3), en el que
se indica que, durante el año en revisión, Interocean no realizó costos o gastos por
concepto de actividades de mercadeo.
- Contrato de comisión que aportó con su traducción oficial (ff.850 a 864 cp3), en el que
se evidencia la siguiente información relevante: (i) el negocio se celebró el 1.° de enero
de 2008; (ii) comportó la obligación a cargo del tercero, de suministrarle a la actora los
servicios de comisión para la venta; (iii) las funciones de comercialización a cargo del
tercero, comprendían, entre otras, contactar compradores potenciales y negociar
contratos de compraventa en nombre de la actora, monitorear las ventas de carbón,
disponer de fletamentos para el transporte oceánico; (v) la contraprestación a favor del
tercero, sería el 4% de valor neto de las ventas de carbón de la actora, y (vi) el
intermediario podía comprar carbón para su propio provecho, operación que excluía la
comisión pactada.
- Copia de los documentos mediante los que el tercero (Coal Services) facturó la comisión
a la demandante (ff. 931 a 981 cp3).
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Si bien la demandada cuestiona que la venta a los consumidores finales no fue efectuada
por la actora, de manera que el gasto de comercialización debió ser sufragado por quien
hizo la reventa del carbón (Interocean), lo cierto es que la razón de esta situación fue
explicada con suficiencia, y consistió en que su compradora (Interocean) no tuvo utilidad
en la operación, pues su participación en la operación era solo para que asumiera los
riesgos de la fluctuación del precio del carbón, protegiéndose mediante operaciones de
cobertura con entidades financieras extranjeras, las cuales no podía realizar la actora,
debido a las restricciones del régimen cambiario habida cuenta de que tiene la naturaleza
de sucursal,.
En criterio de esta Sección, la deducibilidad de las expensas parte de una relación entre
esta y la actividad generadora de la renta, lo que supone, naturalmente, una cuestión de
hecho que exige prueba sobre el particular. En esa relación, el riesgo de la actividad o
negocio, para el caso concreto, juega un papel fundamental, habida cuenta de que no se
trata del riesgo en el sentido clásico del derecho civil (res perit domino), sino del que
podemos denominar como riesgo empresarial, entendido este como que el «riesgo y
ventura» de la actividad productora de renta, que es asumida por aquél que invoca la
deducción de la expensa en su favor.
De acuerdo con la prueba que obra en el expediente (punto probatorio v), en especial la
experticia técnica del 01 de julio de 2014 rendido por una firma de auditoría, es claro que
el «riesgo» fue asumido por la demandante, como quiera que los ingresos declarados por
el impuesto de renta del período 2009 fueron equivalentes a los precios finales de venta
de Interocean en el mercado internacional a los consumidores finales.
Lo antes señalado satisface a juicio de esta Sala, las previsiones del artículo 107 del ET,
atendidas las especiales particularidades de la estructura del negocio de la actora,
conforme fue estudiado en la sentencia de unificación (2020CE-SUJ-4-005, del 26 de
noviembre de 2020, exp. 21329, CP: Julio Roberto Piza), oportunidad en la cual se
precisó que «La razonabilidad comercial de la expensa puede estar motivada, en cada
caso concreto, por distintas razones, como podría ser, entre otras, la situación financiera
del contribuyente, las condiciones del mercado donde se ejecuta la actividad productora
de renta, o el modelo de gestión de negocios propio del tipo de actividad generadora de
renta que realiza el contribuyente».
Con todo, se advierte que, el hecho de que existan reglas especiales de deducibilidad de
expensas, como el artículo 121 del ET, no puede obviarse los requisitos del artículo 107
del ET esto es, la relación de causalidad, necesidad y proporcionalidad, sino que debe
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FALLA
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