Aportaciones Filosoficas Administracion

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DESARROLLO HISTÓRICO Y FILOSÓFICO DE LA ADMINISTRACIÓN

TEMA: 2.- Aportaciones de los filósofos a la administración.

Filosofía de Aristóteles

Aristóteles nació en el 384 a.C. en la ciudad macedonia de Esgira, en el seno de una familia
vinculada a la medicina y a la corte macedonia, su padre Nicómaco fue médico del rey Aminantas
III. No obstante, con 17 años y tras la muerte de sus padres, fue enviado por su tutor Proxeno
de Atarneo a estudiar en la Academia de Platón. Institución a la que estuvo vinculado durante
unos 20 años, hasta la muerte de su fundador en el 347 a.C.

Tras la muerte de su maestro, Aristóteles abandonó Atenas y, pocos años después, en el 343
a.C., volvió a Macedonia como tutor del hijo del rey Filipo II, Alejandro Magno. En el 355 a.C. su
labor como tutor del futuro rey cesó y volvió a Atenas para fundar su propia escuela, el Liceo.
Finalmente, murió en el 323 a.C. con 62 años

fue un filósofo, polímata y científico griego nacido en la ciudad de Estagira, al norte de la Antigua
Grecia. Es considerado junto a Platón, el padre de la filosofía occidental. Sus ideas han ejercido
una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.

Aristóteles distinguió tres formas de administración pública: monarquía, aristocracia y


democracia. Al igual que tuvo fuerte influencia en la época Medieval, sus concepciones
fungieron en actividades administrativas.

Aristóteles escribió cerca de 200 obras, de las cuales solo se han conservado 31 (ninguna de ellas
destinada a la publicación) en el Corpus Aristotelicum sobre una enorme variedad de temas,
entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica,
física, astronomía y biología. Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del
conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología.

Aristóteles también ha sido llamado el padre de la ciencia política, zoología, embriología, ley
natural, método científico, retórica, psicología, realismo, crítica, individualismo, teleología y de
la meteorología.

Contrario al platonismo, Aristóteles desarrolló una filosofía en donde la experiencia es la fuente


del conocimiento. Según su teoría hilemórfica, cada entidad sensible es una sustancia
compuesta de materia, aquello que constituye las cosas; y forma, lo que organiza la materia,
siendo esta última su esencia. Toda sustancia tiende hacia una causa final dirigida por su
naturaleza (teleologismo). Según el filósofo, el ser humano es un animal racional constituido por
un cuerpo y alma, cuyo fin último es la actividad intelectual mediante el ejercicio de la razón,
virtud (areté) propia del alma, llegando así al bienestar (eudaemonia). Las virtudes éticas, las
cuales se forman mediante el hábito, son el término medio entre dos excesos o vicios. Los
humanos viven por naturaleza en comunidad, formando así Estados (polis) con el fin de
preservar la felicidad de sus ciudadanos. También defendió el valor de la retórica, el arte poético
y la superioridad del varón griego.

El pensamiento de Aristóteles abarca prácticamente todas las facetas de la investigación


intelectual. Aristóteles hizo filosofía en sentido amplio, que también describiría como "ciencia".
El uso del término ciencia tiene un significado diferente al que cubre el término "método
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científico". Distingue tres tipos de filosofías, ciencias o saberes: saber práctico, que incluye la
ética y la política; saber productivo, significa el estudio de las artes, incluida la poética; y saber
teórico, puramente contemplativo al no intervenir en el objeto de estudio, que abarca la física,
las matemáticas y la metafísica. La lógica y la retórica no constituyen para Aristóteles saberes
sustantivos

Un resumen de los principios filosóficos aristotélicos, anotando sus consecuencias y su


naturaleza, puede muy bien servir para acceder a la comprensión de la filosofía aristotélica, pues
son esos principios los mimbres con los que nuestro autor construye su sistema teórico. Estos
principios son los siguientes:

Empirismo (principio de naturaleza u orden epistemológico): nada hay en el entendimiento que


no haya estado antes en los sentidos. El conocimiento comienza por los sentidos. El cuerpo, que
es quien nos pone en contacto con lo que nos rodea, dispone tanto de sentidos externos (los
cinco sentidos) como internos (la memoria y la imaginación, en opinión de Aristóteles).

Hilemorfismo (orden físico, biológico, antropológico): la naturaleza es un compuesto de materia


y forma. Todos los seres de la naturaleza son, según Aristóteles, hilemórficos, también el
hombre. La materia “vive” informada, la forma “vive” informando; dice Aristóteles que la
materia es potencia, mientras que la forma es acto. Para Aristóteles, el acto es más perfecto que
la materia, pues ésta vive siempre en la falta, en la pasividad, aunque entendida como
posibilidad, en el llegar a ser, en cambio el acto es realización plena, actualidad; la materia vive
a la espera de recibir forma, de hecho, no hay materia sin forma, pero la forma vive dando forma
a la materia, formándola.

Intelectualismo (orden epistemológico, político y existencial): “todos los hombres desean por
naturaleza saber”, reza la primera frase de la Metafísica de Aristóteles. Por tanto, el saber es la
finalidad de las acciones humanas, su principio de orden y reconocimiento. Desde un punto de
vista epistemológico, el intelectualismo, que contaba en la cultura griega con una larga y
consolidada tradición inaugurada quizá por Sócrates, supone una jerarquía de saberes en cuya
cima se apuestan los saberes teóricos o contemplativos (véase “teoría”). Pero el intelectualismo
tenía o se sustentaba además en un contenido político, es decir que una determinada cara social
lo sustentaba ideológicamente: la sociedad griega estaba construida sobre la existencia de una
masa de esclavos que cubría la función productiva. Ser esclavo en Grecia no sólo suponía estar
privado de libertad.

Filosofía de Santo Tomás Aquino

Teólogo y filósofo italiano. Máximo representante de la filosofía escolástica medieval, abordó


brillantemente una profunda y perdurable reformulación de la teología cristiana. Tomás de
Aquino se convirtió en el máximo representante de la teología de su época, y con el paso del
tiempo, de toda la escolástica. Elaboró la influyente doctrina filosófica del «tomismo» que
tomaba las ideas platónicas que había adoptado el cristianismo anteriormente y las fundió con
las tesis de Aristóteles, dando lugar a un pensamiento que marcaría el futuro de la historia. Su
labor habría de ser el primer paso para la independencia de la razón, paso decisivo que
terminaría por enterrar la filosofía medieval antes de anunciar la moderna.

Las fuentes de la síntesis tomista: La filosofía de Santo Tomás es tributaria de una larguísima
tradición histórica. En algún sentido puede decirse que el tomismo nace de la confluencia de las
grandes corrientes de pensamiento que cruzaron la antigüedad y el medievo: platonismo y
aristotelismo, helenismo y arabismo, paganismo y cristianismo, sin olvidar otras corrientes
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secundarias, como la filosofía hebrea. Habiendo nacido en un momento histórico bien concreto
y teniendo el sello cristiano medieval, el pensamiento de Tomás de Aquino es un pensamiento
esencial y dialogante.

Santo Tomás explica la existencia de Dios de cinco maneras, que es lo que reunió en sus famosas
“Cinco vías”. La idea fundamental que establece Aquino para demostrar que Dios existe es que
Dios, aunque es invisible e infinito, puede ser demostrado a través de sus efectos, los cuales sí
son visibles y finitos. Sabemos, por tanto, que Dios ES. Lo que no sabemos y no podemos saber
es QUÉ ES:

Por el movimiento: existe el movimiento y todo lo que se mueve es movido a su vez por un
motor. Este, a su vez, ha sido movido anteriormente por otro, secuencia que se debería seguir
hasta el infinito. Sin embargo, eso no es posible, por lo que tenemos que concluir que existe algo
al principio de todo, un primer motor, que es el que ha puesto todo el sistema en marcha. A ese
primero motor es a lo que Aquino denomina Dios.

Por la causa eficiente: hay una serie de causas eficientes (principio que produce un efecto), pero
es necesario que exista para ello una causa primera, pues, de lo contrario, no habría ningún
efecto. Esa causa primera es Dios, según Aquino.

Por lo posible y lo necesario: la generación y la corrupción muestran que hay entes que pueden
ser o no ser. Puesto que estos entes alguna vez no han sido, tendría que haber habido un tiempo
en que no hubiera nada y que nada hubiera llegado a ser. Es imprescindible entonces que exista
un ente que sea necesario por sí mismo. A ese ente necesario es al que Aquino llama Dios.

Por los grados de perfección: hay diversos grados de todas las perfecciones, que se aproximan
más o menos al absoluto. Debe haber por lo tanto un ente que sea sumamente perfecto, y que
sea causa de toda perfección de todo ser. Ese ser perfecto es Dios.

Por el gobierno del mundo: los entes inteligentes tienden a un fin y a un orden. No lo hacen al
azar, sino por la inteligencia que los dirige. Ha de haber, por tanto, un ente inteligente que
ordena la naturaleza y la impulsa a su fin. Quien dirige inteligentemente la naturaleza es Dios.

El universo como creación de Dios.

Tomás considera que la Creación es una verdad filosófica, racionalmente demostrable. La


doctrina cristiana de la creación establece, como ya hemos visto, una diferencia radical entre
Dios y los seres creados. Dios es un ser necesario, no puede no existir, pero los seres creados
son contingentes, existen, pero podrían no existir. Los seres creados no existen por sí mismos,
sino en virtud de otro ser, en virtud de Dios que es el único ser necesario. Para explicar esta
diferencia entre Dios y los seres creados Santo Tomás toma de los pensadores árabes la
distinción entre esencia y existencia (la idea de la contingencia de los seres creados estaba
implícita en el pensamiento judío, cristiano e islámico

Tomás de Aquino acepta del aristotelismo que la felicidad es el fin úl-timo del hombre, y que el
conocimiento de la naturaleza humana per-mite especificar un conjunto de normas morales que
constituyen la ley natural. Aquino, pues, se vuelve a un análisis de la naturaleza humana. Platón
y Aristóteles interpretan la naturaleza humana como fuente de nor-mas morales. Se preguntan
cuál es el fin a cuyo cumplimiento está orientado el ser humano, dónde se hallan el
perfeccionamiento y la plenitud humanas. Este planteamiento da lugar a una ética de los fines,
a una ética basada en la perfección o cumplimiento de las exigencias de la naturaleza humana.
Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, se adhiere a esta concepción finalista, teleológica, de
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la naturaleza. El fin último del hombre en la tierra es la felicidad, que consiste en la actividad
contemplativa. Pero si consideramos nuestra inmortalidad, la felicidad última consiste en la
contemplación de Dios.

Existencia de la ley natural. De acuerdo con la teleología aristotélica, Aquino afirma que el ser
hu-mano, al igual que cualquier otro ser natural, posee ciertas tendencias enraizadas en su
naturaleza. El término «tendencia» significa aquí: línea de conducta orientada a un fin
específico. La naturaleza humana posee, pues, ciertas tendencias. Esto es algo que el ser
humano tiene en común con el resto de los seres naturales, ya que la existencia de fines es un
rasgo específico de la naturaleza como tal, y no ex-clusivamente de la naturaleza humana. Ahora
bien, el hombre se distingue de los otros seres naturales por su racionalidad, porque solo él es
capaz de conocer sus propias tendencias y, por tanto, solo él puede deducir ciertas normas de
conducta encaminadas a darles el cumplimiento adecuado. De este modo se demuestra, a juicio
de Aquino, la existencia de la ley natural: como ser racional que es, el hombre puede formular
ciertas normas de conducta de acuerdo con las exigencias de su propia naturaleza. La ley natural
es el criterio con el que podemos distinguir entre acciones moralmente buenas y malas.

Fue uno de los personajes que tuvo aportaciones sobre temas de propiedad privada con su
pensamiento transmitido hacia la iglesia de no valorara más a las riquezas que a Dios, Santo
Tomas dio un paso de gran peso desde el punto de vista económico hacia la actividad mercantil
y la dedicación de los cristianos al comercio. Estableciendo también el precio de bienes con base
a su utilidad y lo justo era por “estimación común” de la sociedad (lo más cercano al concepto
de precio de mercado) (Delgado, 2015).

Filosofía de Jean Jacques Rousseau

(Ginebra, Suiza, 1712 - Ermenonville, Francia, 1778) Filósofo suizo. Junto con Voltaire y
Montesquieu, se le sitúa entre los grandes pensadores de la Ilustración en Francia.

Su sensibilidad literaria se anticipó al romanticismo y, por los nuevos y fecundos conceptos que
introdujo en el campo de la educación, se le considera el padre de la pedagogía moderna.

su idea era que el hombre primitivo era aislado pero pasivo, corrompido en la actualidad por la
sociedad. A lo que se le atribuye con este pensamiento el desarrollo de su teoría de contrato
social, el cual fue fuente de inspiración para Thomas Jefferson al que se le considera uno de los
Padres Fundadores de la Nación. Dicho contrato establece la soberanía popular y la libertad
individual.

La filosofía educativa de Jean Jacques Rousseau marcó una anticipación a lo que sería un nuevo
marco teórico y práctico de la manera de abordar la educación de los niños y jóvenes en las
instituciones escolares. Partiendo de él nacen teorías educativas como formas de optimizar los
procesos educativos. El mismo fue un filósofo, músico, botánico y naturalista de origen suizo. Su
aporte a la educación lo realiza gracias a su tratado educativo el Emilio obra que genera grandes
controversias en la Europa de aquel entonces ya que fue considerado un texto prohibido por
efectuar muchas críticas al sistema imperante.

Considerado unánimemente una de las máximas figuras de la Ilustración, Jean-Jacques Rousseau


aportó obras fundamentales a la teorización del deísmo (Profesión de fe del vicario saboyano),
la creación de una nueva pedagogía (Emilio), la crítica del absolutismo (Discurso sobre el origen
y el fundamento de la desigualdad entre los hombres, El contrato social), la controversia sobre
el sentido del progreso humano (Discurso sobre las ciencias y las artes), el auge de la novela
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sentimental (Julia o la nueva Eloísa) y el desarrollo del género autobiográfico (Confesiones). En


suma, Rousseau abordó los grandes temas de su época y participó activamente en todos los
debates intelectuales que apasionaron al siglo.

Por otro lado, sus propuestas políticas no sólo desbarataban las ilusiones puestas en el
reformismo benevolente de los déspotas ilustrados, sino que ofrecían un modo alternativo de
organización de la sociedad y lanzaban una inequívoca consigna contra el absolutismo de
derecho divino al defender el principio de la soberanía nacional y la voluntad general de la
comunidad de los ciudadanos, postulando en consecuencia como justas aquellas formas de
gobierno (como la democracia) en que dicha voluntad general puede expresarse.

De este modo, Rousseau se situaba en la encrucijada de la Ilustración, alimentando al mismo


tiempo las corrientes subterráneas que inspiraron el prerromanticismo y las fuentes doctrinales
de donde brotará pujante la Revolución. Pese a esgrimir argumentos no demasiado sólidos, su
primer texto importante, el Discurso sobre las ciencias y las artes (1750), es la clave para
entender su reticencia frente al optimismo racionalista que creía firmemente en el progreso de
la civilización.

Sin embargo, al tiempo que es un hombre representativo de la ideología ilustrada (con sus
presupuestos basados en la razón, la naturaleza, la tolerancia y la libertad), Rousseau anuncia
algunas corrientes que se difundirán a partir de la Revolución. Así, por un lado, el pensador
ginebrino puso en circulación determinadas ideas que cuestionaban el optimismo radical de las
Luces: la perfección del estado de naturaleza frente a la corrupción de la sociedad comprometía
la confianza en el progreso de los ilustrados; la idealización del buen salvaje se enfrentaba a la
del "innoble salvaje" de los economistas que estudiaban los medios para el desarrollo material
de la humanidad, y el énfasis sobre el sentimiento y la voluntad podía mermar la confianza
ilustrada en el imperio de la razón.

El hombre histórico

El hombre contemporáneo es distinto. Según Rousseau es un hombre histórico, un hombre que


ha perdido la bondad original. Es un ser vil, egoísta, depravado, lleno de odio. Es un ser
degenerado. Pero este hombre histórico no puede mostrar públicamente su degeneración: ha
de enmascarar, de ocultar, su vileza, su egoísmo y sus pasiones. Por ello adopta un
comportamiento social: la cortesía, la retórica, la técnica de las apariencias, todo aquello de que
se preocupan las ciencias y las artes, todo lo que nos sirve para enmascarar temores, odios,
traiciones, todo esto que adoptamos para esconder nuestra maldad es la educación. Esta
máscara que adoptamos es, además, doblemente odiosa ya que evita reconocer la degeneración
e imposibilita la regeneración del ser humano. Todo este proceso de degeneración se lleva a
cabo a raíz de la aparición de dos factores que no tienen presencia en un idealizado Estado de
Naturaleza: la riqueza y el poder. El lograr ejercer paz a través de más violencia haciendo todo
un bucle que parece infinito.

El contrato social

Como no se puede volver al pasado natural del hombre, Rousseau propone el contrato social
entre el individuo y la sociedad, con el fin de armonizar la convivencia humana. Esta es la única
posibilidad de regeneración moral.

El contrato social
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Los conceptos de “contrato social” y “voluntad general” fueron decisivos para dar fundamento
a la idea de democracia y reemplazar la noción de “voluntad del rey o monarca” que fundaba la
monarquía, sistema que hasta entonces había sido plenamente dominante en las relaciones
políticas que preceden a esta proposición de Rousseau. A cambio, cada miembro es acogido
como parte indivisible del todo. Así, el pacto social representa el reconocimiento de que lo
universal es más importante que lo particular, se antepone la justicia al instinto, lo social sobre
lo natural. Obedecer la voluntad general es ser libre, es obedecernos a nosotros mismos. Con
esto se pasa al tercer estado en la evolución humana: el hombre civil. Este hombre, aunque no
puede volver al estado ideal de naturaleza original, puede recuperar y regenerar parte del bien,
de la felicidad y de las libertades pasadas.

Diferencias entre estado natural y estado civilizado

Las diferencias entre estos dos estados son las siguientes: la libertad natural sólo es limitada por
la fuerza de cada hombre y el estado civilizado se ve limitado por las fuerzas de demasiados con
los que debe convivir en armonía con todos los individuos de la sociedad.

Filosofía de Karl Max

(Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883) Pensador socialista y activista revolucionario
de origen alemán. Raramente la obra de un filósofo ha tenido tan vastas y tangibles
consecuencias históricas como la de Karl Marx: desde la Revolución rusa de 1917, y hasta la
caída del muro de Berlín en 1989, la mitad de la humanidad vivió bajo regímenes políticos que
se declararon herederos de su pensamiento.

La filosofía marxista en su concepto se ocupa de la naturaleza misma del marxismo, excediendo


el campo tradicionalmente ocupado por la filosofía. Para dar el aspecto filosófico marxista o
materialista dialéctico, es la lucha en contra de lo idealista y dualista por ser considerados como
arma de la burguesía para debilitar el poder del proletariado.

La existencia de una materia independiente al pensamiento, considerado como materia


consciente.

El desarrollo de la materia consciente por oposiciones o negados sucesivos.

Una extensión de ese materialismo dialéctico es el materialismo histórico, que lo pone en orden
a la vida social determinado por las contradicciones en los modos y relaciones de producción,
por lo que se desemboca en la lucha de clases, aplicado a la economía preconizada en el
socialismo científico de Marx.

Comunista alemán de origen judío, junto a Friedrich Engels, propusieron la teoría del origen
económico del Estado. Como señala el autor (Schettino, 2001), “Marks definía como modos de
producción claramente distintos al antiguo (esclavista), el feudalismo y, en sus tiempos, el
capitalismo”.

A diferencia de otros filósofos Carlos Marx desarrolló una doctrina basada en la igualdad de
las personas, en una sociedad que fuese igualitaria, y equitativa en todo el sentido de la palabra,
la cual realizara una producción de las cosas necesarias para su subsistencia y que no tuviesen
más de lo debido para mantener la sociedad.

El marxismo, apareció a mediados del Siglo XIX como concepción del mundo de la clase obrera;
a partir de ese momento, este sistema de conocimiento se difundió a todo el mundo y su
aplicación se extendió a todos los campos del conocimiento humano.
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En el campo disciplinario de la Administración Pública, conceptos fundamentales como el de


Estado y administración pública (su objeto de estudio), desde la perspectiva del marxismo, han
formado parte de la profunda comprensión histórica de las contrataciones de la sociedad
capitalista y los mecanismos que articulan la institución estatal y su acción organizada -la
administración pública-, participando como componentes principales de la sujeción de la
Sociedad a una clase dominante.

Teniendo como base el materialismo histórico y dialéctico, el propósito de este trabajo es


reflexionar acerca de estos conceptos básicos en la concepción de la superestructura de la
sociedad, en los que se conjugan principios de orden político, jurídico, ideológico, y que
concretan acciones de naturaleza administrativa, económica y de dominio político.

El marxismo es una ciencia social sustentada en el movimiento; la dialéctica marxista


constantemente se nutre y refuerza de las condiciones de vida material del hombre. Así, como
su objeto de estudio, el Capitalismo, de manera ingeniosa se ha venido adecuando a las nuevas
realidades que le presenta la globalización. De esta suerte, el sistema ha redefinido papeles y
formas de manifestación y expresión de los actores que le dan vida. El Estado nación fue
replanteado, reducido por el neoliberalismo, pero activo en las crisis del sistema y diligente
agente promotor de las alianzas y acuerdos internacionales necesarios para la reproducción del
capital.

Estado y administración pública

En el análisis marxista, la existencia de las clases sociales significa que la división social del
trabajo ha llegado a un nivel determinado de desarrollo que propicia la presencia de éstas en la
sociedad; significa, además, que en ésta se ha originado una contradicción, donde un grupo
social utiliza el trabajo de otro para poder reproducirse a sí mismo, como al sistema social que
representan. Con la existencia de las clases sociales, surge la necesidad, por parte de la clase
dominante, de formular y crear diversos instrumentos que puedan mantener su situación de
predominio sobre el resto de los grupos sociales subordinados.

Como producto de la sociedad escindida en clases, el Estado surge como la fuerza necesaria
para congeniar los intereses respectivos de cada una: el Estado da testimonio de la afirmación
de los intereses de cada clase y de la oposición existente entre esos intereses. El Estado
representa la “camisa de fuerza” de la sociedad; surge con el objetivo de ordenar a la sociedad
dividida por los antagonismos de las clases sociales, a dar solución al conflicto a fin de que éstas
no se destruyan entre sí.

Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente


en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El
capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que
los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los
manuscritos preparados por Marx.

Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx señaló
la explotación del trabajador, patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del
trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del
capital. Denunciaba con ello la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico
capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.

Filosofía de Adam Smith


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(Kirkcaldy, Gran Bretaña, 1723 - Edimburgo, id., 1790) Economista escocés. Hijo de un
interventor de aduanas, a la edad de catorce años ingresó en la Universidad de Glasgow, donde
fue discípulo de Francis Hutcheson, profesor de filosofía moral. Graduado en 1740, ganó una
beca en el Balliol College de Oxford, en el que adquirió formación en filosofía. Ejerció la docencia
en Edimburgo, y a partir de 1751, en Glasgow, como profesor de lógica y filosofía moral.

En 1759 publicó Teoría de los sentimientos morales, obra profundamente influida por el
utilitarismo de Jeremy Bentham y John Stuart Mill en la que describía la formación de los juicios
morales en el marco de un «orden natural» de ámbito social, y sobre cuyos principios basaría su
posterior liberalismo económico.

Smith veía en el comportamiento humano la presencia de una dualidad entre razón e impulsos
pasionales. La naturaleza humana, individualista y racional al mismo tiempo, empuja al hombre
tanto al enfrentamiento como a la creación de instituciones destinadas a la consecución del bien
común. Expuso además la creencia en una «mano invisible» armonizadora de los intereses
individuales en el marco de la actividad colectiva.

Creador de la escuela clásica de la economía. Con una visión hacia la división de trabajos en
tareas precisas y repetitivas, así como la especialización, con su experiencia en una fábrica de
alfileres. Los autores (Robbins, DeCenzo, & Moon, 2009) mencionaban que “Adam Smith legó a
la conclusión de que la división del trabajo elevaba la productividad porque aumentaba la
habilidad y destreza de cada obrero, economizaba el tiempo que normalmente se perdía al
cambiar de una tarea a otra, y creaba inventos y máquinas que ahorraban trabajo” donde
actualmente es popularizada y tratada de perfeccionar en organizaciones de diferente giro tal
como medicina, ingeniería entre otras áreas que se beneficiaran con el principio que Smith
recalcaba desde hace muchos años.

El pensamiento económico de Adam Smith

La principal aportación teórica de Adam Smith es el análisis del mecanismo mediante el cual el
libre juego de mercado (tanto a escala interna como en las relaciones comerciales con otros
países) entre los diversos sectores de la economía genera el máximo beneficio económico del
conjunto. Como consecuencia, se mostró siempre contrario a cualquier intervención o
regulación de la actividad económica, reduciendo el papel del Estado al de garante de las reglas
del juego.

Adam Smith se opuso al mercantilismo al considerar la riqueza de una nación como la


producción anual de bienes y servicios («las cosas necesarias y útiles para la vida»), en lugar de
las reservas de metales preciosos, y a la escuela fisiócrata al descartar la tierra como el origen
de toda riqueza y proponer en su lugar el factor trabajo. A este respecto, incidió en la
especialización como el determinante de la capacidad de una sociedad para aumentar su
productividad, y en consecuencia, su crecimiento económico.

Estableció una teoría del valor de un bien que distinguía entre su valor de cambio (capacidad de
ser intercambiado por otros bienes) y su valor de uso (utilidad que aporta). Con respecto al valor
de cambio, su medida era el trabajo útil incorporado en su obtención; es decir, que una
mercancía tiene un precio natural determinado por el coste de producción medido en trabajo,
y un precio de mercado. En situación de libre competencia, este último convergería hacia el
primero.
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Adam Smith completó su análisis con una teoría sobre la distribución de la renta que distinguía
entre tres categorías de rentas (salarios, beneficios del capitalista y rentas de la tierra), para
sostener a continuación que los salarios eran fijados por las leyes de la oferta y la demanda,
aunque reconoció la existencia de un valor mínimo de subsistencia por debajo del cual ya no
podían descender.

Adam Smith se conoce por sus contribuciones a la doctrina de la economía clásica, pero su
análisis en La Riqueza de las Naciones, que se publicó en 1776, incluía un brillante argumento
sobre las ventajas económicas que las organizaciones y la sociedad podrían obtener de la
división del trabajo.

Su teoría se fundamenta en la división del trabajo, en la especialización productiva y en el libre


intercambio comercial. Según Adam Smith, el crecimiento económico depende de la amplitud
del mercado. Pero el mercado es el gran desconocido de la economía, ya que depende tanto de
la extensión geográfica como del consumo interno, y del desarrollo económico.

Para Adam Smith hay dos clases sociales dentro de la fuerza de trabajo, los trabajadores activos
y los excedentes o parados, que mantienen el precio de la fuerza de trabajo en niveles reducidos.

La riqueza, para Adam Smith, depende de la capacidad productiva de la industria que produce
bienes. Los servicios no crean riqueza. También desarrolla la teoría del valor, según la cual: el
valor es el precio de las cosas, es decir, el precio de las materias, más el valor añadido por la
fuerza del trabajo en su transformación.

Filosofía de David Ricardo

Economista inglés (Londres, 1772 - Gatcomb Park, Gloucestershire, 1823). Procedía de una
familia judía sefardí originaria de Holanda, y en aquel país recibió su primera educación judía
ortodoxa. Luego se formó en la práctica ayudando a su padre, que era corredor de Bolsa. Tras
romper con su familia por su matrimonio con una mujer cristiana (cuáquera), se estableció por
su cuenta como corredor y especulador de Bolsa, acumulando en poco tiempo una gran fortuna,
que le permitió retirarse de los negocios a los cuarenta años.

La obra de Ricardo destaca por su razonamiento abstracto, simplificando la realidad hasta definir
un modelo teórico que dé cuenta del funcionamiento esencial del sistema económico; se le
considera, por ello, el padre de la teoría económica y el primer economista profesional.

David Ricardo hizo grandes aportaciones a la teoría económica, especialmente a la


macroeconomía: analizó la relación entre beneficios y salarios, que significó una de las bases de
la ley de rendimientos decrecientes. También fue obra suya la teoría cuantitativa del dinero.

Corrientes tan dispares como el liberalismo y el marxismo lo han tomado como referencia, lo
que denota la gran aportación de David Ricardo a la ciencia económica, aportando análisis
económicos neutrales que ensalzan la economía como herramienta de gestión, independiente
de cualquier filosofía o ideología económica.

Fue un ardiente liberal, partidario de políticas económicas que impulsaran el crecimiento


económico a base de garantizar a los capitalistas altos márgenes de beneficio, de manera que
vino a teorizar el proceso de la Revolución Industrial británica. Razonó sobre la base de suponer
que los salarios no podían -ni debían- elevarse sobre el nivel de la mera subsistencia; y criticó
hasta la saciedad a los terratenientes, describiendo la renta de la tierra como un ingreso
parasitario que no contribuía a la producción, pero que frenaba el crecimiento. Por la ley de los
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rendimientos decrecientes, creía inevitable un proceso de elevación de las rentas de la tierra y


de los salarios de los trabajadores, que iría reduciendo los márgenes de ganancia hasta provocar
el fin del crecimiento capitalista (el estado estacionario).

Con su teoría de la ventaja comparativa argumentó de manera convincente en favor del


librecambismo; y propugnó la abolición de las Leyes de Granos británicas, mecanismo
proteccionista que contribuía a enriquecer a los terratenientes (que dominaban el Parlamento
y la vida política) en detrimento de los verdaderos creadores de riqueza, que eran los
empresarios capitalistas. Ricardo fue, por tanto, un portavoz cualificado de los intereses
empresariales surgidos al calor de la Revolución Industrial; y así se explica su influencia sobre el
resto de la escuela clásica (hasta John Stuart Mill) y sobre el pensamiento económico ortodoxo
del mundo capitalista hasta el siglo XX (actualizado por revisiones como la de Alfred Marshall).

Sin embargo, también había en sus escritos elementos que permitieron interpretaciones de tipo
socialista, y de hecho el pensamiento económico de Marx consistió en desarrollar las ideas de
Ricardo hasta sus últimas consecuencias: por ejemplo, Ricardo había asentado definitivamente
la teoría del valor-trabajo, según la cual sólo el trabajo produce valor, de donde Marx extrajo la
conclusión de que los capitalistas explotan a sus trabajadores porque detraen una parte del
producto de su trabajo -la plusvalía- para apropiárselo como beneficios; también aprovechó
Marx la idea ricardiana del estado estacionario para profetizar un derrumbamiento inevitable
del sistema capitalista, agotado por sus propias contradicciones.

Aparte de esta vinculación con el socialismo marxista, Ricardo dio pie también a otras
interpretaciones heterodoxas, como la de Henry George (basada en la ilegitimidad de la renta
de la tierra, que debía ser confiscada por el Estado mediante un impuesto), la de los socialistas
ricardianos o, ya en el siglo XX, la escuela neorricardiana fundada por Sraffa.

El valor de cambio de las mercancías

David Ricardo trabajó con rigurosidad la teoría del valor. Sobre ello expuso que la cantidad de
trabajo necesario para la producción de una mercancía determinaba su valor de cambio.
Ricardo, al igual que Adam Smith, entendió que en las sociedades primitivas, el valor quedaría
determinado por el tiempo requerido para producir aquellos bienes de subsistencia necesarios
para el trabajador y su familia.

Pero en las nuevas sociedades en las que el mercado jugaba un papel importante, ello podía no
ser exactamente así. No obstante, la diferencia, cuando se diese, sería mínima. En este caso, la
consecuencia sería una variación de la población, creciendo o descendiendo según el salario de
mercado fuese superior o inferior al salario natural. En definitiva, existiría siempre una tendencia
a una situación de equilibrio.

Teoría de la renta diferencial

En un contexto geográfico e histórico en el que los propietarios de las tierras las arrendaban en
lugar de explotarlas directamente, David Ricardo, observó las cuestiones relativas a la renta de
la tierra.

Defendió que la renta de la tierra se basaba en la diferencia existente entre la fertilidad que
ofrecía y la ley de los rendimientos decrecientes. Partiendo de esta base se explicaba que si la
relación entre población y tierras disponibles era favorable a aquella, solamente se cultivarían
las mejores tierras. En tal caso nadie estaría dispuesto a pagar una renta por cultivar tierras
mientras existiesen otras de similar calidad desocupadas.
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Con la teoría de la renta diferencial, David Ricardo, introdujo la Ley de los rendimientos
decrecientes. En función de esta, cuando se produce un aumento de la población y, por tanto,
de demanda de alimentos, se van cultivando cada vez tierras menos fértiles. Ello implicaría un
aumento continuo de los precios de los alimentos. Por tanto, los salarios nominales deberían
aumentar de una forma acorde al costo de las subsistencias, aunque, por otra parte, no sería
necesario que también lo hiciesen los reales.

Teoría de la ventaja comparativa

David Ricardo defendió el comercio internacional, por lo que se opuso a las tesis proteccionistas.
En consonancia con ello, en su Principios de Economía Política (1817), argumentaba la necesidad
de que cada país se especializase en aquellos productos, bienes o servicios, para cuya
elaboración y producción resultasen más eficientes. Con ello, enfatizaba el papel de la
productividad en el desarrollo de las economías nacionales. Por ello, trabajó en la teoría de la
ventaja comparativa.

Por tanto, la ventaja comparativa era uno de los pilares sobre las que se asentaba su modo de
entender el comercio internacional. Centrarse en producir aquello para lo cual se encontraban
en una situación de superioridad que el resto de países era, para Ricardo, la forma más adecuada
de dirigir la economía.

En definitiva, David Ricardo fue uno de los más importantes economistas clásicos. Ocupó
importantes cargos públicos y una elevada posición social. Participó de grandes debates que, a
día de hoy, siguen siendo recurrentes, como cuales deben ser las pautas a seguir en relación con
el comercio internacional.

SUBTEMA: 7.- Filosofía de John Locke

(Wrington, Somerset, 1632 - Oaks, Essex, 1704) Pensador británico, uno de los máximos
representantes del empirismo inglés, que destacó especialmente por sus estudios de filosofía
política. Este hombre polifacético estudió en la Universidad de Oxford, en donde se doctoró en
1658. Aunque su especialidad era la medicina y mantuvo relaciones con reputados científicos
de la época (como Isaac Newton), John Locke fue también diplomático, teólogo, economista,
profesor de griego antiguo y de retórica, y alcanzó renombre por sus escritos filosóficos, en los
que sentó las bases del pensamiento político liberal.

Locke fue uno de los grandes ideólogos de las élites protestantes inglesas que, agrupadas en
torno a los whigs, llegaron a controlar el Estado en virtud de aquella revolución; y, en
consecuencia, su pensamiento ha ejercido una influencia decisiva sobre la constitución política
del Reino Unido hasta la actualidad. Defendió la tolerancia religiosa hacia todas las sectas
protestantes e incluso a las religiones no cristianas; pero el carácter interesado y parcial de su
liberalismo quedó de manifiesto al excluir del derecho a la tolerancia tanto a los ateos como a
los católicos (siendo el enfrentamiento de estos últimos con los protestantes la clave de los
conflictos religiosos que venían desangrando a las islas Británicas y a Europa entera).

En su obra más trascendente, Dos ensayos sobre el gobierno civil (1690), sentó los principios
básicos del constitucionalismo liberal, al postular que todo hombre nace dotado de unos
derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: fundamentalmente, la vida, la
libertad y la propiedad. Partiendo del pensamiento de Thomas Hobbes, Locke apoyó la idea de
que el Estado nace de un «contrato social» originario, rechazando la doctrina tradicional del
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origen divino del poder; pero, a diferencia de Hobbes, argumentó que dicho pacto no conducía
a la monarquía absoluta, sino que era revocable y sólo podía conducir a un gobierno limitado.

Principales aportaciones de John Locke. Teoría del conocimiento.

El legado de John Locke es de un valor incalculable, ya que dejó grandes aportaciones en diversos
campos: político, religioso, moral, económico o epistemológico. Su teoría del conocimiento,
frente al racionalismo, consiste en una defensa a ultranza de la percepción como única vía de
conocimiento, tanto la percepción externa, mediante la sensación como la interna, a través de
la reflexión, que es la actividad propia de la mente. Estas sensaciones, está asociadas a una idea,
que puede ser simple, esto es, provenientes de la sensación o de la reflexión, o compuestas, es
decir, una combinación de ideas simples, que se construyen desde la reflexión y se refuerzan
gracias a la memoria. Estas ideas de la sensación y la reflexión, se combinan entre sí en base a
unas las leyes de asociación, en términos aristotélicos.

Las ideas simples son aquellas que remiten a cualidades de los cuerpos o los objetos físicos,
como el olor, el color, el peso o el volumen, mientras que las complejas, vienen del interior,
como por ejemplo, el dolor, el placer, etc.

Niega, por tanto, la existencia de ideas innatas. La mente humana es como una tábula rasa, esto
es,como una hoja en blanco, en la que se van imprimiendo las ideas procedentes del exterior
(de los sentidos) o del interior ( de la reflexión).

“Puedo confesar que la sensación externa e interna, son los únicos pasajes que puedo encontrar
del conocimiento a la comprensión”.

Teoría política de John Locke, otra importante aportación a la filosofía

John Locke afirma que el ser humano es malo por naturaleza, por lo que las leyes, son esenciales
para mantener la paz del estado. Para el filósofo, la aplicación de la ley, exige un castigo a los
infractores de la misma, y como consecuencia, son objeto de rechazo social y aislamiento.

John Locke se considera el padre del liberalismo clásico, al defender que el ser humano cuenta
con unos derechos naturales intransferibles, y que no dependen de ningún gobierno concreto,
además, tiene derecho a la propiedad privada y al trabajo, en beneficio del conjunto de la
sociedad. Frente al absolutismo del momento, hace una defensa de la soberanía popular. El
poder del estado emana de la libre voluntad del pueblo, y debe velar por los derechos naturales
de los ciudadanos, como el derecho a la libertad personal o a la propiedad privada, que son la
base de una vida feliz en la sociedad. “Todo hombre tiene una propiedad sobre su propia
persona. Nadie tiene derecho sobre ella, excepto él mismo”

El filósofo inglés rechaza la sociedad patriarcal, y al mismo tiempo construye su propia teoría del
estado y de la sociedad civil basada en los derechos naturales y el contrato social.

La forma de gobierno que defiende John Locke, es aquella en la que gobierna el rey y el
parlamento, del que depende el primero. Los dos son elegidos libremente por el pueblo, ya que
es del pueblo de quien emana el poder del estado. Además, apuesta por la separación de
poderes, como medida contra la corrupción: poder Legislativo, Ejecutivo y Federativo.

Teoría del precio y del valor

La teoría del valor y del precio de Locke es una teoría de la oferta y la demanda.

"El precio de cualquier bien sube o baja en proporción al número de compradores y vendedores"
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"lo que regula el precio... [de las mercaderías] no es más que su cantidad en proporción a la
renta."

Independientemente de si la demanda de dinero es ilimitada o constante, Locke llega a la


conclusión de que, en lo que respecta al dinero, la demanda es regulada exclusivamente por su
cantidad.

• Teoría monetaria

Locke distingue estas dos funciones del dinero; como “contador" de la medida del valor y como
"garantía" para reclamar bienes. Locke cree que, el oro y la plata, como opuestos al papel
moneda, son la moneda apropiada para las transacciones internacionales. El oro y la plata, dice
él, son tratados igual por toda la humanidad, y pueden, por tanto, ser tratados como garantía
por cualquiera, mientras que el papel moneda sólo es válido durante dure el gobierno que lo
emite.

• El valor de la propiedad

En un hipotético escenario de estado natural, donde no existiera gobierno, Locke planteaba que
los mismos hombres acordarían -mediante un "contrato social"- la creación de un gobierno civil
del cual todos serían parte y todos se beneficiarían. El fin principal -y podríamos decir único- del
gobierno debiera ser la defensa de la vida, la libertad y la Propiedad. Es aquí, por lo tanto, donde
Locke estableció, que la Propiedad es anterior al gobierno, y que éste surge precisamente para
asegurarle a cada persona que su Propiedad estará...

Padre del liberalismo

El Liberalismo es una filosofía política o visión del mundo fundada en las ideas de libertad e
igualdad. Se hizo prominente en Occidente en el siglo XVIII durante el Siglo de las Luces. El
liberalismo rechazó las normas sociales y políticas prevalecientes de privilegio hereditario,
religión estatal, monarquía absoluta y el derecho divino de los reyes.

A John Locke se le atribuye la fundación del liberalismo como una tradición filosófica distinta.
Desarrolló la noción entonces radical de que el gobierno adquiere el consentimiento de los
gobernados y, por lo tanto, la autoridad se deriva del pueblo y no de arriba.

Locke enfatizó el derecho de los ciudadanos a derrocar a un monarca que viola el contrato social.
Argumentó que «la sociedad conyugal se compone de un pacto voluntario entre hombres y
mujeres«. También era partidario de la separación de la Iglesia y el Estado, y de que el individuo
tuviera derecho a seguir sus propias creencias religiosas sin que el Estado le impusiera una
religión. Por su contribución a la filosofía, John Locke es conocido como el «Padre del
Liberalismo».
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BIBLIOGRAFÍA

Reale, G., Introducción a Aristóteles, Barcelona: Herder, 2003.

John Locke. Ensayo Sobre el Entendimiento Humano. Ed. Fondo de Cultura Económico

John Locke. Dos Tratados Sobre el Gobierno Civil. Ed. Alianza.

https://personajeshistoricos.com/filosofos/aportaciones-de-john-locke/

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