Co Autoria
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- CURSO : COAUTORÍA
- PROFESOR : DR. RAUL PARIONA ARANA
SEMESTRE 2019 - 2
COAUTORÍA
1.- INTRODUCCIÓN
En primer lugar se revisarán los hechos del caso, así podremos ver que se trata de un
supuesto interesante, donde existe una pluralidad de imputados, a quienes se les acusa
de homicidio calificado, esto al haber disparado de manera dolosa contra otra pluralidad
de personas. Lo interesante del caso es que de los hechos no se ha podido determinar
cuál de los disparos efectuados por los acusados fueron los causaron las muertes y las
heridas en los agraviados, pero no cabe duda que dispararon sus armas con el propósito
de lograr dicho resultado.
Del Séquito procesal se podrá ver cómo es que fiscalía acusó a los imputados por el
delito de homicidio calificado pero en grado de participación de coautores, siendo
sentenciados por tal delito, mas en segunda instancia se especificó que debían de tener
el grado de coautoría aditiva, decisión que motivo la interposición del recurso de
casación, siendo acogido por la Corte Suprema. Finalmente se declara infundado el
recurso de casación.
Es cierto que algunos autores importantes como Herberg y, Diaz y Garcia Collendo han
sustentado tesis en contra de este tipo de coautoría; sin embargo, tales han sido
respondidos con claridad y acierto por Roxin, siendo su argumento suficientemente
fuerte como para estimar el concepto de la coautoría aditiva.
El treinta de setiembre de dos mil doce, entre las once y doce horas, Efren Ortiz Bravo
en su vehículo de placa de rodaje AK-9768 dolosamente trasladó explosivos, balas y
armas de fuego al lugar del conflicto, entregando el material a Emerson Ladrón de
Guevara Andía, Dámaso Tacusi Cuno, Cerefino Huaricallo Mayta y Juan Manuel Gil
Sancho.
Mediante sentencia del tres de diciembre de dos mil quince (foja cuarenta y tres) el
Juzgado Supraprovincial Penal de Arequipa, condenó a los procesados Darwin Edison
Zuta Chamorro, Juan Manuel Gil Sancho, Efren Ortiz Bravo y Damaso Tacusi Cuno,
como coautores, por delito de homicidio calificado; en perjuicio de Pedro Roque
Cayllahua, Ángel Vite Alvino y Luis Enrique García Spozzitto; asimismo, por tentativa
de homicidio calificado; en perjuicio de Teodoro Victoriano Callasaca Ochoa, Javier
Enrique Vizcarra Cachuan y Edwin Abel Bernal Loayza. Se les impuso veintitrés años
de pena privativa de libertad-
En esta sentencia se argumentó que, si bien ninguno de los testigos otorgó dato cierto de
si alguno de los acusados realizó algún disparo; sin embargo, ello resulta irrelevante
pues como se ha indicado la acusación no es coautoría inmediata, sino una coautoría
aditiva cuya principal característica es que no es posible individualizar a la persona que
ocasionó una lesión o muerte, bastando acreditar que la contribución de cada
interviniente se dirige por sí sola a la realización completa del tipo, siendo la actuación
conjunta de todos la de garantizar a aquellos que fallen; agrega que a los acusados
Darwin Edison Zuta Chamorro y Damaso Tacusi Cuno fueron vistos portando armas de
fuego, que por las circunstancias de enfrentamiento y violencia, necesariamente las
utilizaron.
La sentencia de vista del tres de agosto de dos mil dieciséis (foja doscientos setenta y
tres) revocó la sentencia condenatoria de primera instancia y reformándola, declaró a:
i.Juan Manuel Gil Sancho, Damaso Tacusi Cuno y Darwin Edison Zutta
Chamorro, coautores aditivos del delito de homicidio simple, en perjuicio de
Pedro Roque Cayllahua, Ángel Vite Alvino y Luis García Spozzito; y del delito
de tentativa de homicidio simple; en perjuicio de Teodoro Victoriano Callasaca
Ochoa, Javier Enrique Vizcarra Cachuan y Edwin Abel Bernal Loayza.
En esta sentencia se precisó que la atribución fáctica de la acusación al sostener que los
acusados dispararon sobre los agraviados, en medio de un enfrentamiento por la
posesión de terrenos, con el propósito de acabar con la vida de aquellos –sin precisar el
autor material de la muerte o lesión causada a los agraviados– se encuentra dentro del
tratamiento de la coautoría aditiva, toda vez que cada agente pretende por sí mismo
realizar por completo el tipo, y, el hecho que actúen conjuntamente varias personas no
tiene por objeto llevar a cabo una distribución de funciones entre ellas, sino obtener el
aseguramiento del resultado. Asimismo agregó que la tesis de la coautoría aditiva fue
incorporada durante la audiencia de control de acusación (sesión del once de marzo de
dos mil quince) y estuvo sometida a debate en el juicio oral con pleno conocimiento de
las partes acusadas; aun cuando no fuese invocada en la fase de la Investigación
Preparatoria.
La defensa técnica de los procesados Damaso Tacusi Cuno, Efren Ortiz Bravo, Darwin
Edison Zuta Chamorro y Juan Manuel Gil Sancho, en su recurso de casación señalaron
que la sentencia fue expedida con clara violación a la garantía constitucional del debido
proceso en su contenido esencial de correlación entre la acusación y la sentencia.
Octavo. Que el precepto legal en examen casacional es el artículo veintitrés, del Código
Penal, que preceptúa: El que realiza por sí o por medio de otro el hecho punible y los
que lo cometan conjuntamente serán reprimidos con la pena establecida para esta
infracción.
Noveno. Ahora bien, dicha norma regula la coautoría en base a tres requisitos: a)
decisión común: entre los intervinientes existe una decisión común de realizar el delito,
en base a una actuación colectiva orientada al logro exitoso del resultado; b) aporte
especial: el aporte individual que realiza cada actuante es esencial o relevante para el
logro del plan de ejecución; c) tomar parte en la fase de ejecución: cada sujeto al tomar
parte en la ejecución desplegó un dominio parcial del acontecer, este requisito
precisamente da contenido real a la coautoría, pues la sola intervención en la fase
preparatoria no es suficiente, porque ello también existe en la complicidad e instigación,
quiere decir que la participación ejecutiva de contenido final al dominio funcional al
hecho en la coautoría.
Décimo primero. En cuanto al caso sub judice, sobre la base de los hechos atribuidos y
declarados probados en la sentencia recurrida, cabe destacar que la existencia de una
coautoría en los términos exigidos por el artículo veintitrés del Código Penal, sobre
todo se destaca la concertación entre los acusados para desalojar de los terrenos de la
Asociación de Vivienda Taller Nueva Vida Arequipa a sus miembros, para lo cual
utilizaron armas de fuego, las que fueron usadas contra todos los que se opusieran,
disparándoles directamente al cuerpo y, por la espalda cuando huían; lo que ocasionó la
muerte de Pedro Pablo Roque Cayllahua, Ángel Vite Alvino y Luis Enrique Enrique
García Spozzito; e, hiriendo a Teodoro Victoriano Callasaca Ochoa, Javier Enrique
Vizcarra Cachuan y Edwin Abel Bernal Loayza.
& Decisión
La corte suprema, por las consideraciones antes expuestas es que resolvió declarar
INFUNDADOS los recursos de casación, interpuestos por la defensa técnica de los
procesados Darwin Edison Sutta Chamorro, Juan Manuel Gil Sancho, Efrén Ortiz
Bravo y Dámaso Tacusi Cuno, contra la sentencia de vista del tres de agosto de dos mil
dieciséis (foja doscientos setenta y tres), que revocando la de primera instancia del tres
de diciembre de dos mil quince (foja cuarenta y tres) que:
Otro aspecto importante a tomar en cuenta para entender todos los alcances de la
coautoría es el Principio de Imputación Reciproca, por medio del cual la coautoría
produce el efecto de la recíproca imputación de las distintas contribuciones parciales,
esto es, cada coautor es responsable de la totalidad del suceso y no solo de la parte
asumida en la ejecución penal. Aquí no rige –como en la participación- el principio de
accesoriedad, de modo que no se trasladan las eximentes de uno de los coautores a los
otros; y el principio de ejecución es único con independencia. Como es sabido, todos
los problemas que se susciten al interior del injusto penal (acción, tipicidad y
antijuricidad) la ciencia penal ha dicho que deben ser tratados de forma impersonal –
abstracta (Reátegui, 2014).
Por último la coautoría presente tres elementos esenciales, sin los cuales no podríamos
definir adecuadamente el mismo, a) decisión común: entre los intervinientes existe una
decisión común de realizar el delito, en base a una actuación colectiva orientada al logro
exitoso del resultado; b) aporte especial: el aporte individual que realiza cada actuante
es esencial o relevante para el logro del plan de ejecución; c) tomar parte en la fase de
ejecución: cada sujeto al tomar parte en la ejecución desplegó un dominio parcial del
acontecer, este requisito precisamente da contenido real a la coautoría, pues la sola
intervención en la fase preparatoria no es suficiente, porque ello también existe en la
complicidad e instigación, quiere decir que la participación ejecutiva de contenido final
al dominio funcional al hecho en la coautoría1.
Ahora bien, la coautoría aditiva, como bien refiere la casación bajo comentario, esta se
presenta cuando varias personas siguiendo la decisión común realizan al mismo tiempo
la acción ejecutiva, pero solo alguna o algunas de las acciones de dichas personas
producirán el resultado típico; sin embargo; éste tipo de coautoría no ha estado exento
1
Recurso de Nulidad N°4484-1997-Cañete
de críticas, así por ejemplo, Herberg refiere que este tipo de coautoría no se ajusta al
Dominio Funcional del Hecho, dado que no es posible probar la relación de causalidad
entre la acción de cada uno de los intervinientes para con el resultado, tal cual sucede en
el presente ejemplo, dado que no se ha podido acreditar que las heridas de bala que
dieron muerte a los agraviados, así como los que lesionaron a los demás, hayan
provenido de los disparos efectuados por cada uno de los sentenciados; sin embargo, es
un probado que ellos dispararon sus armas con la misma intensión de repeler a los
agraviados a toda costa, incluso matándolos.
Entonces, según Herberg, no podemos acoger la Teoría del Dominio del Hecho dado
que no es verdad que la contribución de todos los intervinientes sea importante, pues sin
la participación de muchos de éstos se habría producido el mismo resultado, lo cual
colisiona con la división del trabajo, y específicamente con los elementos de aporte
esencial y tomar parte en la fase de ejecución.
A ésta crítica Roxin ha tenido bien responder lo siguiente, y es que ha criticado que la
división de trabajo no debe ser vista desde una perspectiva ex post sino ex ante. Por lo
tanto, ejercer ya una función importante aquel cuya contribución puede ser decisiva, aun
cuando posteriormente se compruebe no necesaria. Si en un robo A se hace acompañar
del boxeador B para poder defenderse en caso de ser descubierto por el propietario, mas
no se produce el descubrimiento, B es a pesar de ello coautor; pues la posición
desempeñada o satisfecha por él era importante para el plan y su realización. También
quien vigila, cuando tal estar de guardia es necesario conforme a la situación, sigue
siendo coautor cuando no se presente nadie.
Para el caso en concreto, es cierto que no fueron los disparos de todos los sentenciados
lo que mataron e hirieron a los agraviados; sin embargo, la participación de cada uno de
éstos fue esencial para asegurar el éxito y ser decisivo para el resultado, dice Roxin, que
posteriormente algunos disparos resulten fallidos y superfluos no cambia en nada. Es
desde luego cierto que en la coautoría aditiva las contribuciones individuales no
confluyen o se integran entre sí, como sucede generalmente, sino que refuerzan las
perspectivas del resultado mediante la acumulación de acciones yuxtapuestas. Pero
también esa es todavía una forma de dominio funcional del hecho (Roxín, 2003).
Otro autor, que tampoco coincide con la coautoría aditiva es Diaz y Garcia Collendo,
éste autor postula que solo una participación positiva puede configurar la coautoría,
mientras que una participación negativa no, veamos: “El criterio que me parece
adecuado para caracterizar la coautoría es el de la realización conjunta o compartida de
la acción (o acciones) típica nuclear, que se concreta con el material de la determinación
(o dominio) positiva conjunta o compartida del hecho. Será acción de coautoría la
acción típica nuclear realizada conjuntamente por varias personas, lo que, especialmente
en los delitos puramente resultativos, significará acción conjunta que determine (o, si se
prefiere, que domine) positivamente (y no de modo meramente negativo) el hecho. Se
trata de la misma acción que sería de autoría en un autor individual, pero realizada por
varios, no pudiendo decirse de la acción de cada uno de ellos que por sí sola sea de
autoría, sino sólo de la acción conjunta (que, para ser tal, supone la existencia de
acuerdo y reparto o división de funciones o acumulación de esfuerzos): así, por
ejemplo, varios, acordados y con ánimo de matar, asestan a un sujeto varias puñaladas,
ninguna de las cuales es por sí sola mortal, pero sí lo es el conjunto (y sólo el conjunto)
de las heridas producidas. (Diaz y Garcia Collendo, 1997)”
Al respecto Roxin contesta esta posición alegando que no es posible hacer una
distinción entre participación positiva y participación negativa, en la medida en que
ambas son esenciales para la ejecución del tipo penal, así es cierto que aquella persona
que sujeta a la víctima mientras otra le clava un cuchillo nunca podrá con esa acción de
sujetar ocasionar la muerte, pero tampoco podría asestar el cuchillo la otra persona sin
que el primer sujete a la víctima; por lo tanto, ambas acciones son presupuestos
“positivos” igual de importantes, son como las dos caras de una misma moneda.
Entonces, es cierto que el artículo 23 del Código Penal regula la coautoría, y también es
cierto que no prevé de forma expresa los diferentes tipos de coautoría, siendo entre
éstos la coautoría aditiva; mas ello no es impedimento para reconocer su existencia, y
de la cual la Doctrina -como fuente del Derecho- nos da luces sobre su significado y
pertinencia; por tanto, es perfectamente válida la sentencia impuesta.
V.- CONCLUSIONES
1. El artículo 23 del Código Penal regula la coautoría, y si bien es cierto no especifica los
tipos de coautoría ello no es impedimento para acudir a la Doctrina como fuente del
Derecho, mas aún que no se están creando figuras distintas a la prestablecida por la Ley,
se trata de una relación de género-especie, cuyos presupuestos básicos son de la misma
sustancia.
VI.- BIBLIOGRAFÍA
CLAUS, Roxin. Derecho Penal Parte General Tomo II, Editorial Civitas Thomson
Reuters. 2014. Pamplona –España.
REATEGUI SANCHEZ, James. Manual de Derecho Penal parte General Volumen II.
Editorial Pacifico. 2014 Lima-Perú.