Modulo 3 El Proceso de Mediacion

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Módulo 3: El proceso de mediación

IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO

Introducción

UN IDAD 5: CAR ACTER ÍSTICAS DEL PR OCESO DE MEDIACIÓN

Introducción a la unidad

Introducción a la mediación: justi cación sociológica y ética

Cierre de la unidad

UN IDAD 6: DESAR R OLLO DEL PR OCESO DE MEDIACIÓN

Introducción a la unidad

Etapas del proceso de mediación

Cierre de la unidad

CIER R E DEL MÓDULO

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Lesson 1 of 8

Introducción

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El proceso de mediación tiene características muy específicas, porque se trata de resolver un conflicto
desde el deseo y la argumentación de las mismas partes, no desde afuera y de carácter imperativo y
obligatorio como una imposición, sino “escuchando, entendiendo e interpretando” a las partes. 

La dificultad es mayor en el procedimiento y los beneficios son mayores para las partes.

La Mediación: Solución de conflictos


Por medio del siguiente video podremos conocer el proceso de mediación para la resolución de conflictos.
La Mediación: Solución de con ictos

Referencia: Gómez, S. (2015) La Mediación: Solución de conflictos https://www.youtube.com/watch?

v=dlr8ncmcfis

Objetivos del módulo

Lograr vertebrar nuestros propios valores con los valores que los principios de la Mediación
enseñan.

Incorporar a las pautas culturales propias los presupuesto y valores de la Mediación, de modo
tal que la técnica aprendida sea recogida por nuestro ser e incorporada al modo de vida, todo
ello para lograr la excelencia en este valioso proceso.

Contenidos del módulo

Unidad 5- Características del proceso de mediación


5.1 Introducción a la mediación: justificación sociológica y ética.

Unidad 6- Desarrollo del proceso de mediación

6.1 Etapas del proceso de mediación.


Lesson 2 of 8

Introducción a la unidad

¿Podemos vivir en plenitud en el marco de las enseñanzas de


la Mediación?

El papel del mediador, como profesional de la Tener presente cada detalle del proceso
comunicación, consiste en descubrir cómo operan enseñanza-aprendizaje por cuanto habrá conceptos
los procesos de las partes para tender puentes de en los que “en un principio pueden no compartirse”
comunicación entre ellas y eventualmente, contribuir sugiero insistir en ser permeables a los nuevos
a generar opciones por medio de las técnicas conceptos y nueva modalidad de comunicación y
aprendidas que deben ser incorporadas. de conducta propuesta en esta unidad.
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Lesson 3 of 8

Introducción a la mediación: justificación sociológica


y ética

Los Medios Alternativos de Resolución de Conflictos actualmente constituyen un elemento práctico e


innovador al momento de dirimir los litigios que se presentan entre las personas en la sociedad, su
implementación ha demostrado que se trata de una herramienta valiosa y exitosa en la solución de los
conflictos que se presentan en las diferentes áreas del quehacer humano (Di Gregorio, 2012).

En una sociedad donde el sistema de administración de justicia se encuentra abarrotado y los conflictos no
cesan, es necesario girar la mirada hacia los Métodos Alternos de Resolución de Conflictos, medios que han
sido utilizados desde épocas ancestrales adoptadas por el ser humano para la solución de conflictos
utilizando como modalidad el diálogo entre las partes con o sin la presencia de un mediador o conciliador. Ya
que, a dicha sociedad, actualmente, ya no le basta con que el Estado a través de sus Instituciones
"satisfaga" ese aspecto (Di Gregorio, 2012).
Según el Diccionario de la Real Academia Española, "mediar" es
tomar un término medio entre dos extremos. Tomando esto como
punto de partida, podemos visualizar dichos extremos como las
partes y el término medio, como el tan buscado acuerdo que deje a
las partes satisfechas.

El papel del mediador, como profesional de la comunicación, consiste en descubrir cómo operan los
procesos de las partes para tender puentes de comunicación entre ellas y eventualmente, contribuir a
generar opciones (Di Gregorio, 2012).

En nuestro país, a pesar de no haber contado con un rango constitucional sino hasta 1990, los Medios
Alternos para la Resolución de conflictos están previstos en diversos textos legislativos (Di Gregorio, 2012).

Entremos pues, un poco más, a este interesante lado de la justicia, estos medios alternativos que buscan la
paz a través de la tolerancia.

La Mediación
El conflicto social es una faceta presente en la existencia humana y no es sorprendente que la mediación
aparezca en todos los niveles del funcionamiento social y, en todo tipo de sociedad, pasada o actual (Di
Gregorio, 2012).

El conflicto social es una faceta presente en la existencia humana y no es sorprendente que la mediación
aparezca en todos los niveles del funcionamiento social y, en todo tipo de sociedad, pasada o actual (Di
Gregorio, 2012).

Kressel y Pruitt describen el proceso de mediación como la intervención de una tercera parte
neutral que sirve de ayuda a que dos o más disputantes alcancen un acuerdo en el curso de
una negociación.

Según Christopher Moore en su estudio de la historia de la mediación, esta forma de


intervención de terceras partes ha sido empleada en casi todas las culturas de todas las
regiones del mundo, y en todas las etapas de la historia conocida (Di Gregorio, 2012).

Moore, de manera análoga, entiende la mediación como una ampliación del proceso de
negociación, subrayando la actitud imparcial y neutral del mediador (Di Gregorio, 2012).

Cuando un ciudadano está ante un conflicto de dimensión imaginemos una situación en la que una niña y
transfronteriza, acudir a la mediación puede ahorrarle un niño se encuentran una naranja (Di
mucho tiempo y mucho dinero, tanto en asuntos Gregorio, 2012).
comerciales, en compraventas y suministros, como en el
derecho societario o en la responsabilidad civil y el
Ambos lo querían, pero no sabían expresar el
derecho de seguros. Si el caso fuera de familia, puede
interés que tenían en la naranja. Ante la
además evitar mucho sufrimiento para todas las
imposibilidad de lograr un acuerdo, optaron por
personas que padecen el conflicto, y especialmente a los
someter su conflicto al juez más ilustrado,
hijos (Di Gregorio, 2012).
quien después de instruirse en las más
sofisticadas y avanzadas teorías jurídicas,
Para ilustrar una situación en la que el recurrir a un decidió el conflicto: Una mitad de la naranja
tribunal trae más daños que beneficios, debería ser de la niña y la otra mitad del niño
(Di Gregorio, 2012).

Ambos lo querían, pero no sabían expresar el interés que tenían en


la naranja. Ante la imposibilidad de lograr un acuerdo, optaron por
someter su conflicto al juez más ilustrado, quien después de
instruirse en las más sofisticadas y avanzadas teorías jurídicas,
decidió el conflicto: Una mitad de la naranja debería ser de la niña y
la otra mitad del niño (Di Gregorio, 2012).

Al recibir la niña su mitad, con la cáscara le dio sabor a la torta que estaba cocinando y tiró la pulpa. El niño
se comió la pulpa y tiró la cáscara.
¿No hubiese sido mejor si los niños fuesen buenos negociadores o hubiesen contado con un facilitador, la
solución al conflicto hubiese consistido en que la niña obtuviese toda la cáscara y el niño toda la pulpa? ¿No
fue la decisión del juez fue mala para ambos?

Este fue el espacio del problema, el espacio jurídico. Hay que desaprender el pensar en términos de derecho
(Di Gregorio, 2012).

Diversas personas han desempeñado la tarea de mediador en sus esfuerzos para tratar las disputas
potencialmente destructoras de sus respectivos grupos.

Aunque sus esfuerzos no están bien documentados, es indudable que, entre otros, los funcionarios medios,
el personal de organizaciones no gubernamentales y los oficiales militares encargados de misiones de
mantenimiento de la paz, participan en una amplia gama de actuaciones intermediarias (Di Gregorio, 2012).

La práctica de mediación internacional en el terreno político es cada vez más complementada por las
actividades de intermediación de numerosos protagonistas del nivel medio y de base de las sociedades
aquejadas por conflictos violentos.
Modelos de Mediación

Modelo Harvard

Modelo creado en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) hace tres décadas. Define a la
Mediación como una negociación colaborativa asistida por un tercero, el conflicto es entendido como
un obstáculo para la satisfacción de necesidades e intereses, siendo el objetivo de la Mediación el
que las partes trabajen colaborativamente para resolverlos. Se realiza una búsqueda de opciones que
beneficien a ambas partes, las que son seleccionadas en base a criterios entendidos como legítimos
u objetivos (Di Gregorio, 2012).

El rol del Mediador es controlar la interacción de las partes en el proceso.

El procesamiento es estructurado, aunque con la flexibilidad suficiente para lograr el resultado y se


desarrolla en sesiones conjuntas y privadas.

Modelo Transformativo de Baruj Bush


Modelo basado en la visión transformadora que tiene el conflicto. De acuerdo a los autores el
conflicto surge de preocupaciones, insatisfacciones, tensiones personales que deben verse como
oportunidades de crecimiento.

Este modelo se focaliza en el desarrollo de potencial de cambio de las personas al descubrir sus
propias habilidades, aunque valora que dentro del proceso se llegue a acuerdos y estos sean
satisfactorios para las partes.

El rol del Mediador es el de facilitador del proceso de crecimiento por sobre el control del proceso de
Mediación.
Modelo Facilitativo de Jay Folger y Sara Cobb

Este modelo pone énfasis en la comunicación y en la interacción de las partes. Focaliza su trabajo en
las narraciones de las personas.

Se basa en que para llegar a acuerdos las partes necesitan transformar el significado de las historias
conflictivas, motivo por el cual llegan a Mediación, de tal manera de quedar mejor posicionadas y
poder salir de sus planteamientos iniciales (Di Gregorio, 2012).

El rol del Mediador consiste en ayudar a cambiar los estilos de comunicación, de modo que las partes
interactúen de manera diferente y por lo tanto se produzcan cambios que permitan llegar a acuerdos.

El Mediador

En un sentido amplio, la función del abogado es la del profesional que presta asesoramiento legal a los
ciudadanos, analiza preventivamente los negocios jurídicos en los que su cliente interviene al objeto de
evitar posteriores conflictos, le auxilia en la solución de sus controversias jurídicas, defiende sus intereses
extrajudicialmente y, finalmente, le defiende ante los Tribunales de Justicia dirigiendo técnicamente su
posición en los procesos judiciales en los que se ve obligado a intervenir (Ortuño Muñoz, 2010).

El papel del abogado y el del mediador son muy diferentes. Puede


ser un profesional con un gran talante conciliador, puede ser un hábil
negociador, pero la función del mediador es diferente (Ortuño
Muñoz, 2010).
Un mediador debe poseer la capacidad para comprender las estrategias, el modo de pensar y de
emocionarse de las partes de un conflicto. Es decir, cómo organizan y representan las partes sus
experiencias y sus expectativas respecto a la materia del conflicto (Ortuño Muñoz, 2010).

El mediador es un tercero neutral e imparcial, lo que significa que las partes le han de reconocer estas
cualidades desde el inicio del proceso de mediación, es decir, es una persona en la que ambas deben
confiar plenamente, teniendo la certeza de que si se apartan de la mediación esta persona va a
desaparecer completamente del conflicto, y nunca va a acudir ante un tribunal para favorecer o
perjudicar a ninguno de ellos (Ortuño Muñoz, 2010). Además, debe ser un profesional legalmente
habilitado, que conozca y se haya entrenado en técnicas de gestión de conflictos.

No debe involucrarse en el contenido del conflicto, pues es la materia sobre la cual las partes deben
decidir.

La eficacia del mediador presupone su aceptación de los valores, creencias e integridad de las partes
(Ortuño Muñoz, 2010).

En una la mediación son importantes diferentes aspectos de la dinámica como presentación de cada
posición por relato de las partes, la expresión de emociones, recapitulación o paráfrasis por el mediador,
entrevista e intercambio de información entre las partes, el rol del mediador en el proceso de recolección de
datos, identificación de los núcleos del conflicto, estructuración de la discusión, tiempo de las sesiones,
causas que justifican las sesiones privadas, principios que rigen las sesiones privadas, cómo se dirige la
sesión privada, contenido de la sesión privada, éxito de la sesión privada, falta de acuerdo, acuerdo y sentir
de las partes luego de la mediación (Ortuño Muñoz, 2010).

Respecto a la educación y experiencia de los mediadores se observa la jerarquía social del mediador, su
oficio, su habilidad natural y adiestramiento, certificación de mediadores, a quiénes debe incorporar un
programa de mediación, cómo calificar a quien pretende ayudar a resolver un conflicto. Cómo evaluar la
profesionalidad de un mediador, competencia profesional, criterios de entrenamiento, experiencia y
desempeño, principales puntos de un programa de entrenamiento e importancia de la técnica (Ortuño
Muñoz, 2010).

Características de la mediación

Entre los caracteres que definen a la mediación se citan los


siguientes:

1 Confidencialidad. Se habrá de analizar este aspecto tanto frente a terceros, como frente a la
contra parte, e incluso frente al mediador mismo.

2 Voluntariedad. Aquí habremos de distinguir dos etapas: a) ingreso a la mediación, que la


consideraremos como voluntaria (strictu sensu), obligatoria y optativa y b) permanencia en la
mediación, que siempre es voluntaria.

3 Informalidad relativa o flexibilidad.

4 Cooperativa y creativa.

5 Rapidez y economía.
6 Neutralidad. El mediador no debe inclinarse a favor de ninguna de las partes.

7 Autocomposición. En la mediación son las propias partes quienes llegan —aunque con la
colaboración de un tercero— a la solución del conflicto. A diferencia de lo que sucede con otros
métodos, en que es un tercero el que la impone (llámese juez o árbitro), en este caso la
definición es autoimpuesta y autocompuesta. De este modo el acuerdo se asienta sobre
bases más firmes, puesto que está demostrado que lo libremente aceptado, se cumple más
fácilmente (Ortuño Muñoz, 2010).

8 Acento en el futuro. Por último, también se señalan que este método pone énfasis en el futuro,
puesto que más que juzgar las culpas del pasado, busca una solución al problema que
preserve las relaciones entre las partes (Ortuño Muñoz, 2010).

En los números siguientes se analizarán algunas de las citadas características.

Confidencialidad

Confidencial es lo que se hace o se dice en confianza o con seguridad recíproca entre dos o más personas.
Se trata de un acto de confianza por el cual una persona hace una revelación de algo secreto o reservado o,
en este caso, que no quiere que trasunte a la contraparte (Ortuño Muñoz, 2010).

La confidencialidad es, precisamente, una de las características más importantes de la mediación, puesto
que sin ella muy difícil sería penetrar en los intereses subyacentes de las partes, con el fin de facilitar la
búsqueda de una solución acordada (Ortuño Muñoz, 2010).

La confidencialidad cubre diversos aspectos. Ella opera, A) frente a terceros, B) frente a la contraparte, y C)
frente al propio mediador.

Veamos cada uno de ellos:

FRE N T E A T E RC E RO S FRE N T E A LA C O N T RA PA RT E FRE N T E A L PRO PI O M E D I A D O R


El mediador no podrá revelar a terceros nada de lo que se dijo y sucedió durante el transcurso de la
mediación. Para asegurarse de ello, normalmente las partes ya que suscriben un “convenio de
confidencialidad”, que le impone esa conducta, aun en ausencia de ley. Ello significa que el mediador no sólo
no podrá revelar a terceros lo que sucedió durante la mediación, sino que tampoco podrá ser citado a juicio
para declarar sobre ello (Ortuño Muñoz, 2010). 

De este modo, la comunicación se facilita, puesto que las partes podrán explayarse sobre lo sucedido,
incluso reconociendo hechos que las desfavorecen, en la inteligencia de que, en caso de no llegarse a una
solución acordada, todo lo dicho no podrá ser alegado o esgrimido en su contra. También podrán utilizar
papeles de trabajo, en los que se expliciten fórmulas de posibles acuerdos, los que deberán destruirse al
finalizar la mediación, para el caso en que a ningún acuerdo se llegue (Ortuño Muñoz, 2010).

FRE N T E A T E RC E RO S FRE N T E A LA C O N T RA PA RT E FRE N T E A L PRO PI O M E D I A D O R

El deber de confidencialidad no sólo obra frente a terceros, entre los que asume especial relevancia el juez y
otros terceros interesados en determinada información, sino también frente a las partes mismas. 

En efecto, en las sesiones privadas o caucus —como se suele llamar a éstas— que el mediador mantiene
con las partes separadamente, generalmente recibe información de cada una de ellas, que no puede
comunicar a la otra, si no es autorizado expresamente. De allí que es de buena práctica, que el mediador
pregunte en tales sesiones qué información puede revelar a la otra parte y cuál no. 
Esta situación permitirá a las partes explayarse en hechos que no desean que conozca la contraparte, o que,
aun conociéndolos, que no quieren admitirlos frente a ella, incluso porque podría producir la sensación de
debilitamiento en la posición que se sustenta, lo que se quiere evitar (Ortuño Muñoz, 2010). 

FRE N T E A T E RC E RO S FRE N T E A LA C O N T RA PA RT E FRE N T E A L PRO PI O M E D I A D O R

Por último, la confidencialidad también opera para el propio mediador cuando no actúa como tal. Es que
conforme principios éticos —que las leyes suelen recoger— la persona que haya mediado en un asunto no
puede ser quien resuelva el conflicto como juez, en caso de ser designado ulteriormente en dicho cargo.
Tampoco podrá actuar como letrado o apoderado de alguna de las partes en el conflicto, aún pendiente de
solución. Y ello es, para evitar que quien fue mediador pueda valerse de ese “secreto”, violando la
confidencialidad, y con una finalidad distinta a aquella para la cual las partes se explayaron (Ortuño Muñoz,
2010).

Voluntariedad

La primera acepción del diccionario de la lengua española, publicado por la Real Academia Española (19a.
ed., 1970), con respecto a la palabra “voluntario”, del latín voluntarius señala lo siguiente: “Dícese del acto
que nace de la voluntad, y no por fuerza o necesidad extrañas a aquélla”. Y la segunda acepción define lo
voluntario como aquello “que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber”.

En tal sentido, y con relación a la mediación habrán de distinguirse dos situaciones:

Ingreso a la mediación

En este caso, no necesariamente la voluntariedad está presente en la mediación. Es decir que para que
haya mediación no es imprescindible que las partes ingresen a ella por una libre y deliberada decisión. Bien
puede suceder que el sometimiento del conflicto a mediación no sea espontáneo, sino por obligación o
deber. 

Tal es el caso de la ley 26586 , que introduce la mediación previa a todo juicio (con las salvedades que se
verán) “con carácter obligatorio”

Desde esta óptica, la mediación podrá ser: 

Voluntaria: la decisión de someter el caso a mediación es espontáneo, sin que exista obligación o
deber.

Obligatoria: la decisión de someter el caso a mediación se ve impelida por una obligación legal. E
incluso en algunos lugares, es el juez quien decide enviar a las partes a mediación. Esa decisión, que
es optativa para el juez, será obligatoria para las partes. Por ello, desde la óptica de las partes, cabe
incluir el supuesto dentro de esta categoría.

Optativa: la decisión tomada por una de las partes de someter el caso a mediación obliga a la otra.

La ley 26586 , como se verá, introduce esta modalidad, con opción a favor del ejecutante o del reclamante,
para los juicios de ejecución y de desalojo.

Permanencia en el procedimiento de mediación



En este caso sí puede sostenerse que la voluntariedad es una característica de la mediación. Es que, una
vez iniciado el procedimiento de la mediación, no es posible obligar a ninguna de las partes a permanecer
en él. Cualquiera de las partes puede considerar terminada la mediación si una vez iniciada, percibe que no
hay posibilidad de acuerdo, que la conducta de la otra parte no es seria o es dilatoria, o simplemente que
ella misma no desea llegar a una solución acordada, porque prefiere que sea un juez quien defina la
controversia. En tal caso, podrá retirarse de la mediación, o podrán hacerlo las partes de común acuerdo. Es
más, el propio mediador, si luego de ahondar en el problema considera que no es posible fijar pautas
mutuamente aceptables para un eventual acuerdo, puede dar por concluida la mediación, a salvo —claro
está— que la totalidad de las partes involucradas quieran seguir recorriendo el camino de la mediación
(Ortuño Muñoz, 2010).

Esta voluntariedad marca una notable diferencia con el procedimiento judicial. Es que una vez trabada la
litis, únicamente es válido el desistimiento del juicio, cuando media común acuerdo de las partes
involucradas. Y si el actor pretende desistir del proceso después de notificada la demanda, deberá
requerirse la conformidad del demandado, a quien se dará traslado notificándosele personalmente o por
cédula, bajo apercibimiento de tenerlo por conforme en caso de silencio. Pero si media oposición, el
desistimiento carecerá de eficacia y proseguirá el trámite de la causa (ver art. 304 del CPCCN) (Ortuño
Muñoz, 2010).

Claro está, que el demandado no tiene facultad de desistir, sino en caso de que a la par sea reconviniente, y
sólo de su reconvención. Pero para que ello suceda también se aplicará la norma recién citada, porque él
actúa como actor en lo que a su contrademanda se refiere (Ortuño Muñoz, 2010).
Sólo cuadra resaltar que el actor puede desistir de su derecho, en cuyo caso no se requiere la conformidad
del demandado (art. 305, CPCCN). Pero aquí se trata de una hipótesis distinta, ya que no está en juego el
proceso, sino el derecho mismo, del cual declina el actor o, en su caso, el reconviniente (Ortuño Muñoz,
2010).
Informalidad relativa o flexibilidad

El principio general es que el mediador no habrá de sujetarse al cumplimiento de formas o solemnidades,


como aquellas a las que debe someterse todo litigante durante la tramitación de un juicio.

Así, la ley procesal fija en forma precisa los pasos que habrán de transitarse para llegar a la sentencia:
demanda, contestación, reconvención, su contestación; planteo de las defensas o excepciones; apertura a
prueba; alegatos, etcétera. Es más, se establece en forma precisa el tiempo de los actos procesales y,
además, los códigos de forma organizan un sistema recursivo complejo, debiéndose pronunciar el juez
exclusivamente sobre las pretensiones de las partes, pues de lo contrario corren el riesgo de fallar extra
petita o ultra petita (Ortuño Muñoz, 2010).

En el caso de la mediación, en cambio, el principio que rige es el de la informalidad relativa. Ello significa que,
si bien la mediación posee una estructura, cuyo aprendizaje el mediador habrá de hacer, como así también
que se pueden reconocer distintas etapas, no necesariamente las partes se sujetarán a un procedimiento
estricto. Ellas podrán obviar pasos, convenir la forma en que se desarrollará el procedimiento, incluso podrán
avanzar en él y luego —de ser necesario— habrán de retroceder. Existe amplia libertad para fijar el
procedimiento. E incluso para no fijarlo. En este último caso, las negociaciones serán conducidas por el
mediador con la flexibilidad necesaria para adecuarlo al curso de ellas.

En la mediación las partes serán las que lleguen o no a la solución del conflicto, el mediador únicamente
fomentará esa vía y las asistirá en la creación de opciones o propuestas que satisfagan los intereses de
ambas. De allí que la mayor o menor formalidad del procedimiento concreto habrá de depender en definitiva
de las partes mismas.

Cooperativa y creativa

La búsqueda de soluciones se hace entre las partes, conjuntamente, y con la colaboración del mediador.

De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española cooperar (del lat. cooperari; de


cum, ocd, y operari, trabajar) significa “obrar juntamente con otro u otros para un
mismo fin”, o sea, trabajar juntos en el caso, en la búsqueda de una solución al
conflicto (Recalde, 2018).

Se trata de aguzar la imaginación para encontrar en forma cooperativa, fórmulas que satisfagan a ambas.

Ese obrar juntos o trabajar de las partes y del mediador para la búsqueda de soluciones genera entre ellas un
ambiente positivo, en el que se evita profundizar las diferencias, se llega a comprender los intereses y las
necesidades de la otra parte, se advierte que no sólo uno es la víctima del conflicto y que esa sensación de
desgaste es recíproca (Recalde, 2018).
Ello lleva a que las partes se esfuercen para imaginar posibles soluciones que no dejen de lado sus
intereses y necesidades recíprocas, lo que se habrá de lograr a través del “torbellino de ideas”. Ese cúmulo
de ideas luego se analizarán, algunas se descartarán, otras se profundizarán, e incluso las partes podrán
concluir en la falta de acuerdo, pero seguramente habrán recuperado el diálogo (Recalde, 2018).
Los dos elementos juegan aquí un rol importante, a diferencia de lo que sucede en el proceso judicial en que,
como se dijo, ya no son las partes quienes resuelven el conflicto, sino que es un tercero —el juez— y para ello
se ve constreñido al planteo que inicialmente le formularon las partes. El conflicto se dirime conforme a las
posiciones existentes a la época en que se traba la Litis (Recalde, 2018).

En cambio, en la mediación, la solución que se busca está referida a la situación existente al momento en
que se acuerda el arreglo y con vistas al futuro, además de no encontrarse constreñida a los términos del
planteo inicial.

Rápida y económica

Si se compara a la mediación con el proceso judicial, sus costos son sensiblemente inferiores a los de éste
Ello así, no sólo en lo que hace a honorarios de los letrados intervinientes, sino también en lo relativo a que
mediante este procedimiento informal se evita la producción de prueba, que a veces puede resultar muy
costosa.

A modo de ejemplo, podría decirse que en un proceso en el que se


discute la indemnización por los daños y perjuicios derivados de un
accidente de tránsito, a los fines de establecer las secuelas físicas y
psíquicas de la víctima, será necesaria la designación de un perito,
cuyos honorarios habrán de estar en relación con el monto del juicio,
que a veces es de suma importancia (Recalde, 2018).

A ello habrá que agregar, en caso de que las partes lo estimen conveniente —lo cual se da con frecuencia—
el costo que significa la designación de los consultores médicos de parte. Y en ocasiones, serán varias las
pericias a producir, a lo que hay que agregar los honorarios de los letrados, tanto de primera como de
segunda instancia (Recalde, 2018).

Ese costo se ve reducido sensiblemente, si las partes, actuando cooperativamente, de común acuerdo
deciden que la víctima se someta al examen de un médico imparcial, que conforme a ambas. Su honorario,
será varias veces inferior al que pueda percibir en caso de realizarse una pericia en forma judicial. Lo mismo
sucederá con la producción de la prueba, que las partes —en conocimiento de la realidad del problema— no
habrán de producir.

Por último, es de señalar que los honorarios del mediador, que en el


caso de los designados por sorteo —como se verá— resultan bastante
exiguos, en realidad no encarecen en demasía el costo de este
procedimiento (Recalde, 2018).

Pero si el menor costo es una ventaja importante, Ello será imposible haciendo uso de la maquinaria
también caracteriza a este procedimiento la rapidez judicial, puesto que el procedimiento requiere del
con que se desarrolla. Es que muchas veces en una, cumplimiento de diversas etapas, de las que no se
dos o tres audiencias a lo sumo, las partes logran puede prescindir. A ello se agrega la instancia
limar sus diferencias y llegan a una solución recursiva y, en su caso, el tiempo que podrá
acordada en un muy breve tiempo (Recalde, 2018). demandar la ejecución de la sentencia (Recalde,
2018).
Lesson 4 of 8

Cierre de la unidad

¿Podemos vivir en plenitud en el marco


de las enseñanzas de la Mediación?

Todos los seres humanos estamos condicionados por nuestra


subjetividad y lo que entendemos como la “cultura propia”, lo que
vemos como “bueno y malo”, a lo que llamamos “el sentido común”,
etc. y vivimos en base a ello presuponiendo que lo que cada uno
“cree” definitivamente es así “para todo el mundo”. OBVIAMENTE,
NO ES ASÍ.

Lo que enseña la Mediación, es justamente esta nueva forma de


vivir que proponemos se incorporen a nuestra vivencia diaria.

Material didáctico

La Gestión y la Negociación.ppt
695.5 KB

Ahumada Recalde, l. E. (2018). La gestión y la negociación. [material de clase].

Bibliografía

Ahumada Recalde, L. E. Conflicto y negociación. [online] Recuperado de:


https://es.scribd.com/document/324842759/conflicto-y-negociacion [el 14 de Nov. 2018].

Di Gregorio, G. (2012). La Mediación. [online] Monografias.com. Recuperado de:


https://www.monografias.com/usuario/perfiles/ga_nesis_di_gregorio/monografias [el 14 de
Nov. 2018].

Ortuño Muñoz, P. (2010). El papel del abogado en la mediación. Recuperado de:


http://cmccr.blogspot.com/2010/12/el-papel-del-abogado-en-la-mediacion.html [el 14 de Nov.
2018].

Ahumada Recalde, L. E. (2018). Características del proceso de mediación. [material de clase].


Lesson 5 of 8

Introducción a la unidad

¿Podría manejarse “sin método” en cualquiera de los procesos


de solución de conflictos?

Método es una palabra que proviene del término griego El conocimiento del método nos permite
methodos (“camino” o “vía”) y que se refiere al medio utilizado estudiar, nos permite repetir la experiencia,
para llegar a un fin1. Su significado original señala el camino nos permite mejorar la experiencia, de ahí
que conduce a un lugar, esta definición y su respaldo la evolución de los distintos métodos que
etimológico indica que solamente podría funcionar el proceso con el tiempo han ido mejorando sus
si está dentro del marco de un método, esto es, “sabemos técnicas para transitar ese camino y llegar
cuál es el camino y a donde queremos llegar”. al objetivo predeterminado.
1 Definición tomada de: https://definicion.de/metodo/

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Lesson 6 of 8

Etapas del proceso de mediación

La mediación es un proceso flexible -como lineamiento general- aunque tiene un eje sobre el que corre una
estructura muy precisa y esta es la que establece el procedimiento cronológico que debe llevarse a cabo por
parte del profesional Mediador (atención: de esta manera y de ninguna otra) donde los procesos se deslizan
amablemente (Recalde, 2018).

Estructura de la mediación:

1. DISCURSO

Como el proceso de mediación no necesariamente es conocido por las partes e inclusive a veces por los
profesionales Abogados que acompañan a las partes, es necesario “contarles a los participantes” cuáles
son las “reglas de este juego”, para eso está el Discursos que tiene cuatro partes que se deben explicar con
toda claridad y corroborar su comprensión (Recalde, 2018).

1. Introducción: estando todos alrededor de la mesa de mediación -seguramente algunos no serán


conocidos por otros- de allí que en esta etapa es el Mediador en que realiza las presentaciones de las
partes, de los abogados y de cualquier otra persona que estuviera presente en la audiencia incluyendo
su propia presentación, lo cual servirá también para reafirmarlo como Director del proceso de
mediación.

2. Normas de conducta: el Mediador continúa hablando y debe lograr que las partes queden
perfectamente en claro cómo deben portarse en la Mediación, esto es, como debe ser su conducta
mientras se encuentren dentro del proceso de mediación.

3. Normas procedimiento: sigue el Mediador en el uso de la palabra y “les cuenta a los presentes” como
se llevará adelante el proceso de mediación cronológicamente para que las partes estén tranquilas y
todo lo que ocurra sea previsible, esto es, que las partes sepan siempre que es lo que está ocurriendo
y lo que ocurrirá luego de ello (ej.: podemos tener todas las audiencias que necesitemos; habrá
audiencia conjuntas y privadas, etc.).
4. Cierre: sigue con la palabra el Mediador y hace el cierre donde fundamentalmente deja muy claro a
las partes y sus abogados que el ACUERDO que hagamos en la mediación HACE COSA JUZGADA,
quiere decir que es IGUAL A UNA SENTENCIA DEL JUEZ y se cerciora que las partes han entendido
perfectamente porque esta es la consecuencia jurídica del proceso de mediación y las partes deben
saber que deben respetar ese acuerdo igual que una sentencia (Goleman, 1995).

2. POSICIÓN

Luego del DISCURSO se comienza con el proceso de mediación donde las partes “cuentan su conflicto”
con sus palabras y el Mediador va dirigiendo el proceso y tratando de entender cada vez más a las partes
que en ese momento están “enojadísimos” porque necesitan que todos los presentes le encuentren razón
a cada uno de ellos y particularmente porque tienen a su contraparte al frente (Recalde, 2018).

3. INTERÉS

A esta altura las partes ya deberían haber “bajado los decibeles” entre ellos y con la ayuda del Mediador es
necesario averiguar cuál es el verdadero interés de cada parte -este es el gran logro del Mediador-, para ello
durante todo el proceso cuenta con múltiples herramientas mucho entrenamiento y habilidad personal para
advertir cual es el deseo real de las partes y cuando siente que ya es posible y lentamente lleva a todos los
presente a la próxima etapa de la mediación el BRAINSTORMING o “tormenta de ideas”.

4. BRAINSTORMING

Si estamos ya en este punto, es porque hemos transcurrido exitosamente las tres etapas anteriores y
ahora nos toca “hilar más fino” esto es, tratar de plasmar por escrito algunos de los intereses/deseos de las
partes; si ellos no se animan a sugerir nada, el Mediador, arriesga una propuesta ligeramente conveniente
para una de las partes y también otra ligeramente conveniente para la ora parte y los insta a que las partes
también sugieran propuestas -muy importante: “sin que nadie critique o valore las propuestas”, esto es, eso
no puede ser, es una locura, etc. (Goleman, 1995).

Sin duda mientras más propuestas tengamos, quiere decir que mejor hicimos el trabajo; así que ya con las
propuestas existentes tenemos que se puede y cual no -independientemente del deseo de la partes- esto
del “se puede” o “no se puede” lo decidimos con los FILTROS DE CALIDAD.

Los filtros de calidad son OBJETIVOS y SUBJETIVOS, los objetivos son los que están fuera de la voluntad de
las partes, esto es:

FILTROS OBJETIVOS: la Ley; Decretos, dictámenes, presupuestos, etc. Quiere decir que “traemos
legitimidad” desde afuera de nosotros, no sólo como una cuestión voluntarista sique debe estar
permitido por el ordenamiento jurídico, asentado en un presupuesto de un taller mecánico, en un
dictamen de un médico.

FILTROS SUBJETIVOS: y claramente esto tiene que ver exclusivamente con “el sujeto”, con el deseo
de la parte y se llama MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado). 

Si hicimos bien nuestro trabajo como Mediador el MAAN de cada una de las partes debe haber surgido del
brainstorming y debe haber pasado los filtros de calidad. El trabajo del Mediador y de los Abogados durante
todo el proceso de Mediación es mejorar el MAAN de las partes (Goleman, 1995).

El trabajo del Mediador y de los Abogados durante todo el proceso de Mediación es mejorar el MAAN de las
partes (Goleman, 1995).

5. REPLANTEO

En la etapa del replanteo que hace el Mediador, “vuelve a plantear el problema ya no desde las Posiciones
sino desde los Intereses” y con todo el trabajo del proceso de mediación realizado, el resultado del
replanteo es el “borrador del Acuerdo”.

6. ACUERDO

Si ya estamos en esta etapa del proceso de mediación es porque “hemos hecho bien los deberes” y ya con
el borrador de acuerdo, pasamos a redactar el acuerdo en los términos que las partes decidieron donde
establecemos fecha, nombre identificación y domicilio de las partes identificación de los abogados cual es
el compromiso asumido por las partes, los plazos (todo lo que las partes pactaron) con el mayor detalle y si
acordaron alguna clausula punitoria por retraso o incumplimiento, también dejar asentado que nada más
tienen que reclamarse (si ese es el caso) que lo dicho en el acuerdo hace cosa juzgada como lo dijéramos
en la primera etapa en el Discurso; este documento es firmado por todas las partes presentes y se entrega
un ejemplar a cada parte y uno al Mediador, finalizado así el acto (Goleman, 1995).
Capacidades del mediador

Hacer frente a situaciones de conflicto implica, por tanto, la necesidad de alimentar nuestra inteligencia
emocional, la cual es definida por Daniel Goleman (1995) como:

“La capacidad de comprender las emociones y conducirlas, de tal manera que podamos

utilizarlas para guiar nuestra conducta y nuestros procesos de pensamiento, para producir

mejores resultados”. Según Goleman se trata de “armonizar cabeza y corazón”.


En definitiva, las habilidades fundamentales que toda persona mediadora debe tener son:

E SC U C HA A C TIV A E M PAT Í A A S E RT I V I D A D

Escuchar activamente consiste en concentrarse totalmente en la comunicación, en quién habla y qué dice,
y transmitir lo escuchado y percibido para corroborar que se ha entendido.

Es fundamental rescatar la información implícita que hay en los discursos de las personas, sin quedarse
prisionero sólo de lo explícito.

E SC U C HA A C TIV A E M PAT Í A A S E RT I V I D A D

Ayuda a las personas que sintonicen emocionalmente y comprendan lo que la otra persona siente. Además,
facilita el “contagio emocional”, la “transferencia de estados de ánimo. Esta coordinación es la esencia de
una de las herramientas más importantes del/a mediador/a, el rapport: se trata de la capacidad del/a
profesional de crear sintonía entre las personas que van a comunicarse, sintonizar la misma frecuencia
para establecer un clima de confianza y cooperación mutua mediante una escucha activa que permita
coordinar a los interlocutores y evitar malos entendidos para mantener una comunicación sana (Recalde,
2018).

E SC U C HA A C TIV A E M PAT Í A A S E RT I V I D A D

Permite expresar sentimientos, deseos, pensamientos u opiniones, positivos o negativos, en el momento


oportuno, de forma eficaz y sin negar ni menospreciar los derechos de los y las demás. También permite
(sobre todo a la persona mediadora) ir captando, gracias a la observación, los pequeños gestos que delatan
el comportamiento de la otra persona y adaptar a esta la forma de actuar propia.
Se trata, en conclusión, de tres herramientas o habilidades fundamentales que pueden determinar el éxito o
fracaso de un proceso dialogado.

Diversos supuestos de acuerdos en la mediación

Al finalizar la mediación con acuerdo, el acuerdo puede ser total o parcial, tanto en las personas como en el
objeto, esto es, si hubo varias personas, pudo haberse acordado con dos de ella y una no lo que deberá
constar en el acuerdo, habilitando la vía judicial con el que no acordará y de la misma forma en cuanto al
objeto.
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Cierre de la unidad

¿Podría manejarse “sin método” en cualquiera de los procesos


de solución de conflictos?

Claramente la respuesta es NO, por cuanto el MÉTODO GUIA EL


PROCESO seleccionado, de otra forma sería un “ensayo de prueba y
error”.
El método da certeza, proyección y permite que el proceso sea
aprendido.

Material didáctico

Imagen recuperada de:


https://centronacionaldemediaciondelafuncionjudicial.wordpress.com/

Bibliografía
Ahumada Recalde, L. E. Conflicto y negociación. [online] Recuperado de:
https://es.scribd.com/document/324842759/conflicto-y-negociacion [el 14 de Nov. 2018].

Goleman, D. 1995. Inteligencia Emocional: ¿por qué es más importante que el cociente


intelectual? New York: Bantam.

Highton, E. y Álvarez, G. (1995). Mediación para resolver conflictos. Bs. As. Arg. Ed. Ad-Hoc.

Ahumada Recalde, L. E. (2018). Desarrollo del proceso de mediación. [material de clase].


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