Factores de Poscosecha Lluvia
Factores de Poscosecha Lluvia
Factores de Poscosecha Lluvia
Desde hace algunos años la calidad es el denominador común de todos los productos
agrarios en sus diferentes presentaciones: frescos, mínimamente procesados y
transformados. Hoy día se tiene asumido que la calidad de las frutas y hortalizas viene
determinada por diversos factores que intervienen durante su desarrollo en la planta, es
decir todos los eventos que tienen lugar antes de la cosecha. Las manipulaciones o
tecnología que apliquemos después de la recolección solo nos permitirán, como máximo,
mantenerla. Aunque en realidad, a partir de dicho momento y cuanto mayor sea el
tiempo de conservación, la calidad se irá degradando paulatinamente, si bien en la
actualidad disponemos de tecnología para prolongar los periodos de conservación,
disminuyendo su velocidad de deterioro de la calidad del producto.
Los factores precosecha que influyen sobre la calidad son muy diversos y están
interrelacionados entre sí. Unos dependen intrínsecamente de la propia planta y son la
integración del flujo de energía, agua y nutrientes y otros son de tipo genético, ambiental
y de cultivo. El interés científico y las repercusiones económicas sobre el sector
agroalimentario han motivado que se dedicara una especial atención al estudio de los
factores precosecha que afectan a la calidad y su repercusión sobre la conservación de
frutas y hortalizas.
LA LLUVIA
Para aquellas grandes regiones agrícolas donde no se dispone de riego la lluvia es la que
posibilita la agricultura y el estudio de ella es la que permite definir el tipo de cultivo que
se hará, las fechas de siembra y de cosecha, así como el resto de las labores agrícolas.
Las lluvias tienden a ser erráticas y habrán años lluviosos o menos lluviosos, los cultivos
realizados usando las lluvias como fuente de agua tienden a tener cosechas buenas y
malas dependiendo de si llueve suficiente o no o incluso se pueden perder las cosechas si
llueve demasiado, las defensas que tiene el agricultor en este caso es mejorar el suelo al
máximo para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua y que los cultivos no
sufran por falta de agua si las lluvias no tienen la regularidad requerida.
Las técnicas de labranza mínima son la máxima expresión de tecnologías para mejorar la
captación de agua, ya que al no remover la vegetación en la superficie del suelo, se
produce una obstrucción al flujo del agua en la superficie favoreciendo la infiltración
aumentando en consecuencia la humedad del suelo y como beneficio adicional frenando
la erosión.
Estas técnicas son útiles si el suelo es poroso, por el contrario si ya el suelo se encuentra
compactado por el paso de maquinarias o mal uso, se deben hacer prácticas de arado y
subsolado para esponjar el suelo y de allí en adelante empezar a usar las técnicas de
labranza mínima.
El drenaje es otra defensa del agricultor, útil ante el exceso de lluvias, las raíces de la
mayoría de los cultivos no toleran un suelo saturado de humedad por mucho tiempo, en
algunos casos se aprecian daños si la saturación ocurre por unas pocas horas, los surcos,
bancales y camellones tienden a resolver el problema localmente pero estos deben
conducir el agua a canales de drenaje que saquen el agua definitivamente de la parcela,
este proceso se dificulta si el terreno es excesivamente plano y sin pendiente que permita
el flujo de agua.
La capacidad de los drenajes tiene que ser acorde a las lluvias esperadas de lo contrario el
agua se acumulará causando el daño a los cultivos.
Si usted dispone de riego de todos modos tiene que darle la bienvenida a las lluvias ya
que ella va a permitir que los ríos tengan agua en época seca o que se llenen lagunas y
embalses, también ocurre la recarga de las aguas subterráneas, varios años secos por el
fenómeno del niño o la niña hacen que los acuíferos disminuyan y en algunos casos el
agua puede no ser suficiente para desarrollar los cultivos.
El cambio climático producto del calentamiento global está afectando los patrones de
lluvia y sequía y sin duda la agricultura se verá afectada, se dice que algunas zonas pasará
a ser más lluviosas y otras más secas, probablemente en el futuro usted estará haciendo
un cultivo diferente al que siembra ahora o incluso puede verse obligado a abandonar la
agricultura dependiendo de cómo impacte el cambio climático en su región.
La lluvia tiene la facultad de ser una bendición para las plantas y los animales, pero si cae
en exceso puede inundar los cultivos, sobre todo si no existe un buen sistema de drenaje
en el terreno. Una señal de alarma que debe tener en cuenta es si el agua se estanca
demasiado tiempo sobre la tierra, caso contrario es si con su sistema de riego el terreno
se mantiene en perfectas condiciones. Estos son algunos beneficios de la lluvia para las
plantas.
Fertiliza: Puede suceder con frecuencia que las plantas queden con un sobrante de
fertilizante, las lluvias en este caso son aliadas para que le mismo se diluya bastante de
esa manera las mismas lo pueden absorber más rápidamente.