Manual Básico de Nutrición y Alimentación Ovina
Manual Básico de Nutrición y Alimentación Ovina
Manual Básico de Nutrición y Alimentación Ovina
OVINO
Diciembre, 2015
INTRODUCCIÓN .........................................................................................................................4
1. Características generales del sistema digestivo de los ovinos. .....................................................5
1.1 Sistema digestivo. ..............................................................................................................5
1.2 Digestión de los alimentos y utilización de los nutrientes. .......................................................6
1.3 Partición de la energía del alimento en el rumiante. ...............................................................8
1.4 Partición de la proteína del alimento en el rumiante. ..............................................................9
2. Clasificación y composición de los alimentos utilizados en la alimentación de ovinos. ..................10
2.1 Alimentos voluminosos. ....................................................................................................11
2.2 Alimentos concentrados. ...................................................................................................11
2.3. Suplementos minerales y vitamínicos. ...............................................................................13
2.4. Aditivos. .........................................................................................................................13
2.5 Valor nutritivo de los alimentos empleados en la alimentación de ovinos y tablas de
composición nutricional. .........................................................................................................13
3. Consumo de materia seca, energía y proteína en ovinos. ..........................................................17
3.1 Concepto de materia seca (MS). .......................................................................................17
3.2 Consumo de materia seca (MS) en ovinos. ........................................................................19
3.3 Consumo de Energía Metabolizable (EM) en ovinos. ...........................................................22
3.4 Consumo de Proteína Cruda (PC) en ovinos. .....................................................................23
3.5 Utilización de nitrógeno no proteico en rumiantes. ...............................................................24
4. Requerimientos nutricionales de ovinos. ..................................................................................25
4.1 Requerimientos de Energía Metabolizable (EM). .................................................................25
4.2 Requerimientos de Proteína Cruda (PC). ...........................................................................27
4.3 Requerimientos de minerales y vitaminas ...........................................................................29
4.4 Requerimientos de agua. ..................................................................................................31
5. Aspectos básicos de planificación forrajera. .............................................................................32
5.1 Capacidad de Carga ganadera. .........................................................................................32
5.2. Balance forrajero mensual................................................................................................37
5.2.1 Procedimiento de cálculo. ..............................................................................................38
5.2.2 ¿Cómo analizar los resultados del balance forrajero? .......................................................42
5.3 Algunos sistemas de manejo del pastoreo en pastizales. .........................................................44
5.4 Medidas complementarias al manejo del pastoreo. .................................................................52
6. Formulación de raciones. ........................................................................................................53
7. BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................56
INTRODUCCIÓN
El presente manual tiene como objetivo entregar nociones básicas respecto al manejo de la
alimentación de ovinos, tanto en pastoreo como en estabulación.
En primer lugar se hace una descripción y caracterización del sistema digestivo de rumiantes,
explicando la razón fundamental por la cual estos son capaces de utilizar los forrajes como base de
su alimentación, lo que hace posible que se puedan establecer sistemas productivos en zonas
agroecológicas donde dominan los pastizales.
El adecuado consumo de materia seca, energía y proteína, son fundamentales para mantener una
buena nutrición en el rebaño, que permitirá maximizar el nivel productivo y corregir cualquier
desbalance nutricional que afecte el ganado. Por esta razón, se muestran en forma de ejercicios
simples, los cálculos necesarios para estimar la cantidad de un alimento en particular que permita
suplir las demandas nutricionales para un estado fisiológico dado, usando las tablas de
requerimientos para ganado ovino y los datos de composición nutritiva de los alimentos.
En relación a los sistemas ovejeros basados en el uso de praderas y pasturas, se indica la forma de
hacer un balance forrajero tomando en consideración los requerimientos de materia seca del ganado
a lo largo del año, y el crecimiento estimado del pastizal durante el mismo periodo, lo que permite
identificar los momentos en que este recurso no será capaz de suplir la demanda de los animales. Lo
anterior incide en la planificación del pastoreo y la alimentación suplementaria, lo cual es parte
fundamental del sistema productivo.
El estómago de los ovinos es complejo y posee cuatro partes: rumen, retículo, omaso y abomaso
(Figura 1). Los proceso fermentativos que se llevan a cabo especialmente en el retículo-rumen
permiten a los ovinos obtener energía a partir de carbohidratos estructurales presentes en las plantas
(celulosa, hemicelulosa y pectina), material que no es aprovechado por otro tipo de animales (como
cerdos, perros y aves). La capacidad total del rumen de un ovino adulto se estima en 20 litros.
En los animales recién nacidos, el rumen no es funcional, siendo muy pequeño. El abomaso
(estómago verdadero) es el que se encarga de la digestión de los alimentos, especialmente de la
leche materna durante los primeros días de vida del cordero. Este compartimento funciona de forma
similar al estómago simple (monogástricos) como cerdos, aves y perros. Paulatinamente, a medida
que el cordero va ingiriendo alimento sólido (especialmente pasto), el rumen es colonizado por
microorganismos y comienza a hacerse funcional, especialmente al ser estimulado por los ácidos
producidos en la fermentación de los alimentos sólidos que se produce en dicho compartimento.
Anatómica y fisiológicamente, el rumen es totalmente funcional cuando el cordero tiene dos meses de
vida.
Gran parte del alimento consumido es fermentado en el rumen gracias a la acción de los
microorganismos (bacterias, protozoos y hongos) presentes en él. Producto de la fermentación
anaeróbica (sin aire) de los componentes de la pared celular, lípidos, azúcares, ácidos grasos y
proteínas del material vegetal, se generan una serie de compuestos, principalmente ácidos grasos
volátiles (acetato, propionato y butirato) que, en parte, son utilizados por los microorganismos para la
formación de aminoácidos y ácidos grasos, siendo incorporados a su propio metabolismo. El resto de
los ácidos grasos volátiles difunden a través de la mucosa del rumen-retículo y son entregados a la
sangre. Estos compuestos constituyen la fuente principal de energía en el rumiante (Figura 2). A nivel
ruminal, y producto de la acción de los microorganismos, se sintetizan algunas vitaminas (complejo B
y vitamina C), las cuales son vitales para el animal.
Figura 2. Sistema digestivo del rumiante. Aspectos bioquímicos (Fuente: Waghorn y Barry, 1987).
Una vez que el alimento pasa por el rumen, el material resultante de la fermentación es expuesto a
una segunda etapa de digestión en el abomaso, el cual es la cámara final del estómago. Este
compartimento mantiene un pH bajo mediante la secreción de ácido clorhídrico (HCl) que proviene de
glándulas especializadas que se encuentran en su pared. Este ácido permite que la pepsina (un tipo
de enzima) digiera la proteína. El abomaso conduce al intestino delgado que es principal órgano de
digestión y absorción.
Muchos compuestos son secretados hacia el interior del intestino delgado, proviniendo desde el
páncreas, la vesícula biliar y las paredes del intestino. Estas substancias realizan la digestión final de
los alimentos, liberando sus principios nutritivos (carbohidratos simples, aminoácidos y ácidos
grasos), los que posteriormente son absorbidos a través de la pared intestinal. Aquí también se
absorben los minerales y las vitaminas contenidas en el alimento.
A continuación del intestino delgado se encuentra el ciego, donde se llevan a cabo procesos
similares a los que ocurren en el rumen pero de menor magnitud. Finalmente, el tubo digestivo finaliza
con el intestino grueso, en donde se realiza la absorción de agua y se almacenan las fracciones no
digestibles de la dieta que serán eliminadas en forma de heces.
La energía total contenida en los alimentos se denomina Energía Bruta (EB), la cual es la cantidad de
energía almacenada en una unidad de peso de materia seca (g o kg) de un alimento y que suele
determinarse quemando una muestra del alimento en presencia de oxígeno y midiendo el calor
producido. Su valor es relativamente constante para diversos alimentos de origen vegetal (EB ≈ 18,4
MJ kg-1 de MS).
Del total de energía bruta que presenta un alimento, una parte se pierde en las heces, no quedando
disponible para el animal. A la energía total consumida, debe restarse aquella energía que se elimina
en las heces; la energía que queda disponible en el organismo luego de este descuento, es
denominada Energía Digestible (ED). Su valor depende de la digestibilidad de los forrajes y oscila
entre 30 – 80% respecto de la energía bruta.
Una vez absorbidos los compuestos digeridos, se produce una metabolización de ellos,
especialmente en el hígado, y el organismo elimina una porción de esta energía ya absorbida, a
través del riñón vía orina. En el caso de animales rumiantes, además se producen pérdidas de
energía asociadas a los gases producidos en el proceso de fermentación en el rumen (especialmente
CH4 y CO2). El remanente de energía que permanece en el organismo luego de descontar a la
energía digestible, las pérdidas asociadas a los gases y orina, constituye la Energía Metabolizable
(EM). En los animales rumiantes, la fracción de la energía digestible que es metabolizable, es
𝑬𝑴
relativamente constante y del orden de 82% ( 𝑬𝑫 ≈ 𝟎, 𝟖𝟐). La EM es en definitiva la que el
organismo animal tiene disponible para los diferentes procesos metabólicos (mantenimiento,
gestación, lactancia y crecimiento).
El total de componentes nitrogenados de los alimentos, incluyendo aquellos que no son de origen
proteico, son denominados Proteína Cruda (PC). Lo anterior dice relación con el método que se
utiliza para determinar la fracción proteica en un alimento, el cual asume que todas las proteínas
tienen un porcentaje de nitrógeno igual a 16%.
Una parte importante de la proteína cruda del alimento es degradada en el rumen (PDR), cuya
fermentación da origen a la formación de proteína microbial. La fracción de la proteína que pasa
directamente al abomaso, sin ser expuesta los procesos fermentativos en el rumen, se denomina
proteína no degradable en el rumen (PNDR).
La cantidad de proteína que finalmente alcanza el abomaso, está constituida por una mezcla de
proteína microbial y proteína del alimento que escapó a la degradación ruminal. La digestión de esta
proteína es realizada por enzimas específicas que se encuentran tanto en el abomaso como en el
intestino delgado. Como resultado de este proceso, se obtienen aminoácidos libres que serán
absorbidos a través de la pared de la porción distal del intestino delgado (íleon) para ser
posteriormente utilizados en los diferentes procesos productivos. Esta fracción es lo que se denomina
Proteína metabolizable (MP). Por su parte, la proteína indigestible pasará hacia el ciego, donde se
verá afectada por un proceso de fermentación similar al que ocurre en el rumen. El amoniaco
resultante de este proceso será absorbido a través de la pared del ciego y la proteína que no es
degradada será finalmente excretada en las heces. En la Figura 4 se muestra un esquema simple de
la partición de la proteína en el rumiante.
Un alimento se refiere a aquellos productos que, naturales o transformados, pueden formar parte de
una ración1 y suministrar los nutrientes y la energía necesaria para que los animales puedan
desarrollar todos sus procesos fisiológicos. Los componentes nutritivos de los alimentos se
encuentran contenidos en la fracción seca de estos, y corresponden a substancias que son liberadas
por el proceso digestivo y que luego de ser absorbidas y metabolizadas por el organismo animal,
contribuyen a la mantención de éste y a la síntesis de tejidos corporales, proporcionando materias
primas y/o energía para dichos procesos, actuando en algunos casos como substancias reguladoras
y facilitadoras del metabolismo de otros nutrientes. Existen seis tipos de nutriente los cuales son:
aminoácidos, ácidos grasos, carbohidratos, minerales, vitaminas y agua (Figura 5).
1 Ración. Cantidad de alimento(s) suministrado(s) a un animal en un día, dado de una vez o parcializado. Una
ración está balanceada cuando cubre los requerimientos de nutrientes diarios del animal.
Figura 5. Composición nutritiva de los alimentos.
Existen diversos criterios que permiten clasificar los distintos alimentos destinados a la nutrición de
los ovinos y rumiantes en general. Uno de ellos dice relación con el contenido de agua de los
alimentos, identificándose dos grandes grupos: alimentos voluminosos y alimentos concentrados.
Estos alimentos se caracterizan por poseer un bajo contenido energético por unidad de materia seca.
Se les llama voluminosos ya que ocupan mucho volumen en relación a su valor nutritivo, el cual es
relativamente bajo. Dentro de este grupo podemos distinguir a su vez a alimentos voluminosos
fibrosos (forrajes) y a alimentos voluminosos suculentos.
Los alimentos voluminosos fibrosos, también llamados forrajes son aquellos que presentan un alto
contenido de fibra (≥ 18% base materia seca). Dentro de esta categoría se encuentran todas las
partes fibrosas de las plantas. Dependiendo de su tipo de conservación, también en este grupo se
incluyen a plantas forrajeras verdes, ensilajes, henos y subproductos como pajas de cereales y/o
leguminosas.
Dentro de los alimentos voluminosos suculentos se incluyen a las raíces y tubérculos como nabos,
remolacha y zanahorias. El contenido de agua de estos alimentos bordea el 80%. Tienen un alto
contenido nutritivo si se descuenta la gran cantidad de agua que poseen. El contenido de fibra no
supera el 15% (base materia seca).
Al contrario de lo sucede con los alimentos voluminosos, los concentrados se caracterizan por
poseer un alto valor nutritivo en relación a su peso. Dentro de este grupo se incluyen a todos los
granos de cereales (maíz, cebada, trigo, sorgo, centeno, arroz) y los subproductos derivados del
proceso de obtención de harina de dichos granos. Este grupo también incluye a los granos de
leguminosas como lupino y chícharos, así como a los subproductos de la industria aceitera, entre las
cuales se destaca a las tortas de oleaginosas. Este tipo de alimentos se usa principalmente para
suplementar las raciones de los rumiantes en pastoreo. Tienen un bajo contenido de humedad y de
fibra, la que no supera el 18%.
Los concentrados energéticos son aquellos en que la concentración de energía es mucho mayor en
comparación a su contenido de proteína, el cual no supera el 20%. Ejemplo: granos de cereales.
Por su parte los concentrados proteicos corresponden a aquellos alimentos en donde la fracción
proteica predomina sobre la energética. En estos alimentos el contenido de proteína cruda es igual o
mayor al 20%. Ejemplo: torta de oleaginosas.
Un suplemento es cualquier ingrediente alimenticio que al agregarse a una ración corrige una
deficiencia nutritiva que esta pudiese presentar. Dentro de los suplementos que más se utilizan en
producción ovina se encuentran los minerales y vitaminas. Los minerales son elementos inorgánicos
que constituyen las cenizas cuando los tejidos animales o vegetales son completamente incinerados,
y constituyen parte importante del esqueleto y del sistema nervioso de los mamíferos. Los minerales
más importantes son el calcio y el fósforo. Las vitaminas son sustancias que actúan en el organismo
en pequeñas concentraciones y juegan un papel fundamental en las actividades bioquímicas del
organismo. Las vitaminas más importantes para el ganado ovino son la A, D y E. Tanto los minerales
como las vitaminas pueden ser adicionados a las raciones mediante el uso de suplementos
comerciales, los que pueden ser mezclados con los alimentos. También vienen incorporados en
bloques nutricionales (Figura 7).
2.4. Aditivos.
Son sustancia que en rigor no aportan nutrientes pero que al incluirlas en las mezclas de alimentos
usados en la formulación de las raciones, mejoran la utilización de los nutrimentos proporcionados por
los mismos por parte del organismo animal. Dentro de este grupo se incluyen a agentes colorantes,
antibióticos, anabólicos, modificadores de la fermentación ruminal, aglomerantes y sustancias que
realzan el sabor y la palatabilidad.
2.5 Valor nutritivo de los alimentos empleados en la alimentación de ovinos y tablas de composición
nutricional.
El valor nutritivo de un alimento refleja la capacidad de éste para satisfacer los requerimientos de un
animal. Esta capacidad depende en gran medida del efecto de la composición del alimento sobre el
consumo voluntario de los animales, pero también depende de la concentración de nutrientes en el
alimento y de la eficiencia de los procesos digestivos y metabólicos en el organismo para convertir los
nutrientes ingeridos en producto animal.
Los distintos alimentos, y sobre todo en el caso de pastizales y forrajes conservados, muestran alta
variación en cuanto a su valor nutritivo ya sea cuando se comparan en sus diferentes etapas de
crecimiento, así como cuando esta comparación se realiza entre las distintas fracciones de las plantas
(hojas, tallos, semillas). El valor nutritivo es de difícil cuantificación, no obstante puede ser inferido a
través de análisis químicos (bromatológicos) efectuados a los alimentos. Esta información puede ser
obtenida a través de tablas de composición de alimentos que se encuentran publicadas en la
literatura o, idealmente, a partir de un análisis de laboratorio realizado a los alimentos que tenemos
disponibles en el predio. En el Cuadro 1 se presentan los valores referenciales de un análisis
bromatológico el cual da cuenta de los principales indicadores nutritivos contenidos en algunos
alimentos de uso común en rumiantes.
Cuadro 1. Contenidos de materia seca (MS), fibra detergente neutro (FDN), fibra detergente ácido
(FDA), energía metabolizable (EM), proteína cruda (PC), calcio (Ca) y fósforo (P) de
algunos alimentos usados en alimentación ovina1.
La materia seca (MS) de un alimento corresponde a la parte que resta de la muestra al ser extraída
toda el agua en condiciones de laboratorio. En esta fracción están contenidos los principios nutritivos
de los alimentos. El contenido de proteína cruda (PC) indica la cantidad total de proteína y nitrógeno
no proteico de la muestra. Su valor suele ser muy importante para determinar la calidad del alimento.
Generalmente, mientras mayor sea el contenido de PC de un alimento, mayor es el valor nutritivo de
éste, sin embargo como parte del nitrógeno presente en la dieta de ovinos se pierde en forma de
amonio, un exceso de proteína puede llegar a ser tóxico para el organismo animal.
El contenido celular de los vegetales es rico en proteína, azúcares solubles, grasas, almidones y
pectinas, compuestos que son de fácil digestión. No obstante, las células vegetales poseen también
una pared que está constituida por carbohidratos estructurales (celulosa y hemicelulosa) y por lignina,
lo que corresponde a la fibra detergente neutro (FDN). Dentro de esta pared, existe una fracción que
es de baja digestibilidad compuesto principalmente por celulosa y lignina, el cual es denominado fibra
detergente ácido (FDA) (Figura 8).
CONTENIDO
CELULAR
•Proteínas
•Azúcares PARED
PRIMARIA
•Grasas
•Almidón
•Pectinas
PARED
SECUNDARIA
PARED SECUNDARIA
HEMICELULOSA
PARED FIBRA
CELULAR FIBRA DETERGENTE
LIGNINA
DETERGENTE NEUTRA (FDN)
CELULOSA ACIDO (FDA)
PARED PRIMARIA
Figura 8. Diagrama de una planta que muestra la estructura de la pared celular (Adaptado
de Holland et al., 1990).
A medida que las plantas maduran, el contenido de pared celular aumenta, en desmedro de los
contenidos celulares, lo que hace que la capacidad ingestión y de digestión del material vegetal
disminuya, reduciendo su valor nutricional (Figura 9).
Figura 9. Representación esquemática de los cambios en la composición química
respecto del avance en el estado de madurez de los pastos (Adaptado
de Osbourne, 1980).
No obstante lo anterior, la fibra en las dietas de rumiantes es muy importante ya que además de ser
una fuente de carbohidratos que producen energía, mantienen el funcionamiento del rumen en
condiciones adecuadas. La fibra promueve la producción de saliva, lo cual ayuda a la mantención del
pH del rumen y su adecuada motilidad, manteniendo estable el proceso fermentativo, lo que se
traduce en un adecuado proceso de digestión de los nutrientes.
Tanto la fracción energética como la proteica de los alimentos son indicadores fundamentales para
determinar el valor nutritivo de un alimento. La energía metabolizable (EM) corresponde a la fracción
de la energía de los alimentos que se encuentra disponible para los distintos procesos metabólicos en
el animal, mientras que la proteína cruda (PC) indica de manera gruesa el valor proteico de los
alimentos (ver apartado 1.3 y 1.4 de este manual).
En las tablas de composición de alimentos como la indicada en el Cuadro 1, aparecen también los
contenidos de los macrominerales más importantes, el calcio (Ca) y el fósforo (P), los cuales son
indispensables para una adecuada nutrición mineral en los animales rumiantes. A partir de esta
información se puede evaluar si es necesario o no, efectuar suplementación y/o corregir posibles
desbalances de estos minerales.
3. Consumo de materia seca, energía y proteína en ovinos.
3.1 Concepto de materia seca (MS).
Todos los alimentos destinados a la alimentación de ovinos contienen distintos contenidos de materia
seca, porcentaje que depende, en el caso del pastizal, del estado fenológico de las plantas, siendo
menor cuando el pastizal se encuentra en pleno crecimiento (hay un mayor contenido de agua en el
tejido vegetal) y mayor durante los meses de verano, periodo durante el cual el pasto se encuentra
seco (su contenido de agua es muy pequeño). En el caso de henos y ensilajes, el contenido de
materia seca depende de factores ambientales, del momento y método de recolección y tipo de
almacenamiento. En los granos de cereales y leguminosas, el contenido de MS depende del grado de
madurez al momento de la cosecha, siendo generalmente alto y superior al 80%.
Tal como se mencionó anteriormente, los alimentos están constituidos por una fracción seca y por
agua, en contenidos variables. El agua tiene un marcado efecto sobre el peso del forraje, pero no
sobre el valor alimenticio de este. Los nutrientes están contenidos en la fracción de seca del alimento
y no en el agua que estos contienen. El agua presente en el material vegetal es absorbida en el
rumen y su contenido puede oscilar entre un 5-10% en un pasto completamente seco, o llegar a un
85% en un pasto verde y tierno. En la Figura 10, se ejemplifica el contenido de materia seca y de
agua para una alfalfa fresca y henificada.
Tenemos 10 kg heno de alfalfa con un porcentaje de materia seca de 82%. Para calcular el contenido
de materia seca disponible en los 10 kg de heno tal como ofrecido (el cual incluye el agua), utilizamos
la siguiente ecuación:
𝐶𝑎𝑛𝑡𝐴𝑙𝑖𝑚𝑇𝐶𝑂 ×%𝑀𝑆
𝐶𝑎𝑛𝑡𝐴𝑙𝑖𝑚𝑀𝑆 = [Ec. 1]
100
Donde
10 × 82
𝐶𝑎𝑛𝑡𝐴𝑙𝑖𝑚𝑀𝑆 = = 8,2 𝑘𝑔 𝑑𝑒 𝑀𝑆
100
En base a lo anterior, podemos indicar que los 10 kg de heno de alfalfa “tal como ofrecido”, y que
tienen un porcentaje de materia seca de 82%, aportan 8,2 kg de materia seca, siendo los 1,8 kg
restantes los correspondientes al agua. De esta forma, los nutrientes entregados a los animales en
esos 10 kg de heno de alfalfa están contenidos solamente en 8,2 kg, los cuales corresponden a la MS
de dicho alimento.
En el Cuadro 2 se muestra el contenido de materia seca de algunos alimentos que son usados
frecuentemente en alimentación ovina.
En los rumiantes, el consumo diario de MS en relación al peso vivo (W, kg), en condiciones óptimas
de calidad y cantidad del alimento, corresponde a un porcentaje que varía entre 2,5 y 4,0% del peso
corporal, siendo los menores valores correspondientes a rumiantes de gran tamaño (entre 450 y 680
kg). En ovinos esta cifra es cercana al 3,5%. En pequeños rumiantes, con pesos vivos inferiores a 45
kg, el consumo de MS en términos de porcentaje en relación al peso vivo, es del orden de 4,0%. En el
Cuadro 3, se presenta cifras de consumo por unidad de peso vivo (expresadas como porcentaje del
peso vivo), para diferentes categorías de ovinos.
Ovejas de 50-60 kg
Mantención 1,8 – 2,0
Gestación tardía 2,8 – 3,4
Lactancia temprana (6 – 8 semanas) 3,8 – 4,2 (simples)
4,3 – 4,8 (dobles)
Flushing 2,8 – 3,2
1 El valor de consumo de MS dependerá del estado fisiológico en que el animal se encuentre, como también de la digestibilidad y
disponibilidad de la MS ofrecida.
No obstante lo indicado en el párrafo anterior, para poder estimar el consumo de MS, expresado
como un porcentaje del peso vivo, es necesario considerar la calidad del forraje utilizado. Para lo
anterior se emplea el porcentaje de Fibra Detergente Neutro (FDN) de los alimentos, ya que el
consumo de los rumiantes depende en gran medida del contenido de fibra del forraje. Esta relación se
expresa a través de la siguiente ecuación:
120
𝐶𝑀𝑆%𝑊 = 𝐹𝐷𝑁(%) [Ec. 2]
Ejemplo 2. Determinación del consumo de forraje como porcentaje del peso vivo en
base al contenido de Fibra Detergente Neutro (FDN).
Se desea determinar el consumo diario de MS de una oveja de 60 kg de peso, la cual se alimenta con
un heno de trébol rosado que tiene un 48,5% de FDN.
El cálculo anterior expresa el consumo en términos de materia seca, pero en la práctica es necesario
expresar dicha cifra como alimento “tal como ofrecido (TCO)”. Para realizar lo anterior, es necesario
tomar en cuenta el contenido de materia seca que posee el alimento, en este caso el heno de trébol
rosado (86,1%, según Cuadro 1). Este procedimiento se ejemplifica a continuación.
Se desea alimentar por un periodo de 25 días a un grupo de 30 ovejas que pesan en promedio 60 kg
y que consumen diariamente 1,48 kg de MS. Se dispone de heno de trébol rosado que contiene un
86,1% de MS.
En primer lugar calcularemos el consumo promedio de MS del grupo de ovejas durante los 25 días:
La cifra anterior indica que se requieren 1110 kg de MS para alimentar un grupo de 30 ovejas durante
un periodo de 25 días. Sin embargo, como estamos expresando el consumo en términos de MS, la
cantidad de real de heno que debemos proporcionar a las ovejas debe ser expresado en kg de
alimento “tal como ofrecido”, considerando el porcentaje de MS del heno de trébol rosado (86,1%). Lo
anterior puede ser calculado mediante la siguiente regla de proporcionalidad:
1110 𝐾𝑔 86,1 % (𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑠𝑒𝑐𝑎)
=
𝑋 𝐾𝑔 100% (𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑠𝑒𝑐𝑎 + 𝑎𝑔𝑢𝑎)
Despejando X se tiene:
1110 100
1289, 2 kg de heno “tal como ofrecido”.
86,1
En la ecuación anterior CANTTCO corresponde al consumo alimento “tal como ofrecido” (kg), el cual
considera el contenido de agua del alimento, CANTMS representa el consumo de materia seca (kg) y
%MS indica el porcentaje de materia seca del alimento que se utiliza (%).
De esta forma, aplicando la ecuación [3], el consumo de alimento tal como ofrecido será:
1110×100
𝐶𝐴𝑁𝑇𝑇𝐶𝑂 = = 1289,2 kg de heno “tal como ofrecido”,
86,1
Además del peso vivo del animal, existen otros factores que inciden en el consumo de MS en ovinos,
entre los cuales el más importante es el estado fisiológico (preñez tardía y especialmente durante
las primeras 8 semanas de la lactancia).
Durante los primeros dos tercios de la preñez (primeros 100 días) el consumo aumenta entre 20-
25% en comparación a una oveja en mantención (Figura 11). Esta situación cambia a partir del
último tercio de gestación, momento en el cual comienza un acelerado crecimiento del feto y
anexos uterinos, así como el inicio del crecimiento del tejido mamario. Lo anterior conlleva un
incremento en la demanda de nutrientes lo que debe ser satisfecho con un aumento de la capacidad
de ingestión. Este incremento dependerá del número de fetos gestantes y en promedio es del orden
de 55% (Figura 11).
El Flushing consiste en un técnica que permite aumentar el número de corderos nacidos a partir del
incremento en la tasa ovulatoria de las hembras. En la práctica el Flushing corresponde a un aumento
en el plano nutritivo de las ovejas 15 días antes y 15 días después del inicio del periodo de encaste.
Lo anterior conlleva a un incremento en la capacidad de ingestión de MS, del orden de 9,5% con
respecto del consumo de una oveja en mantención (Figura 11). El paso de un menor a un mayor
plano nutricional afecta positivamente la proliferación y maduración de los óvulos en las hembras, de
manera que aumentan las posibilidades de que exista doble ovulación y que estos óvulos sean
fecundados. Es importante destacar que este manejo será efectivo siempre y cuando las ovejas no
estén demasiado flacas o muy gordas.
Además de las necesidades de materia seca, que será la base para calcular los requerimientos de
nuestro rebaño en un ciclo productivo, es importante entender que los ovinos tienen necesidades
específicas tanto de energía como de proteína, los que deben encontrarse en cantidades adecuadas
en la dieta.
3.3 Consumo de Energía Metabolizable (EM) en ovinos.
Al igual que en el caso del consumo de alimento, el que es expresado como kg de materia seca, el
consumo de energía metabolizable (EM) en ovinos también es expresado en unidades específicas,
generalmente en MJ (Megajulios) o Mcal (Megacalorías). Tanto las tablas de composición de los
alimentos como las tablas de requerimientos nutricionales, utilizan cualquiera de estas dos unidades
de medida, de manera que resulta importante saber cómo transformar Mcal a MJ y viceversa. Dicho
procedimiento se detalla en el ejemplo 4.
Ejemplo 4. Transformación de unidades energéticas.
Despejando X se obtiene:
11 0, 239
2,63 Mcal.
1
De la misma forma, si tenemos un alimento que contiene 2,02 Mcal kg-1 de MS, y deseamos expresar
dicha concentración energética en términos de MJ kg-1 MS, el procedimiento será:
Despejando X se obtiene:
2, 2 1
9, 2 MJ.
0, 239
El resultado anterior indica que un alimento que contiene 2,02 Mcal kg-1 de MS, es equivalente a decir
que contiene 9,2 MJ kg-1 de MS.
A continuación se ejemplifica el cálculo del consumo de EM para una oveja de 60 Kg de peso vivo,
en lactancia y de parto doble, que consume 1,8 Kg de MS día-1 y que se alimenta de un pastizal
natural de la zona sur que tiene una concentración de energía metabolizable de 10,9 MJ kg MS-1.
Al igual que en el caso de la energía, los ovinos tienen requerimientos específicos por proteína.
Debemos procurar proporcionar un nivel de proteína tal, que permita mantener un buen desarrollo de
la microflora ruminal y una adecuada absorción de aminoácidos a nivel del intestino.
Análogamente a como se efectuó el cálculo del consumo de EM, en el siguiente ejemplo se muestra
como se calcula el consumo de PC.
Del mismo ejemplo efectuado en el Ejemplo 4, queremos determinar cuál es consumo de proteína.
Sabemos que el consumo de esta oveja de 60 kg, en lactancia y de parto doble es de 1,8 Kg de MS y
que la concentración de proteína cruda de la pradera que pastorea es de 24,6 %, entonces:
Luego, para saber el consumo de proteína de la oveja, debemos multiplicar el consumo de materia
seca por la concentración de PC que tiene el alimento:
Uno de los aspectos más importantes dentro de la nutrición ovina, y en rumiantes en general, es que
estos presentan la capacidad de usar fuentes de N no proteicas, es decir, transformar elementos
que no contienen proteína en compuestos proteicos gracias a la acción de la flora microbial
contenida en el rumen. En términos prácticos, cuando notemos que la ración que consumen los
animales no tiene adecuado nivel de proteína, podemos adicionar a ésta pequeñas cantidades de
urea. Lo anterior se puede hacer siempre y cuando estemos seguros de que otros compuestos, como
energía y carbohidratos se encuentren en cantidades adecuadas. De lo contrario, solo estaremos
aumentando la cantidad de amoniaco que es absorbido por la mucosa del rumen hacia la sangre.
Cuando la capacidad de trasformar el amoniaco a urea se ve sobrepasada, entonces el amoniaco
pasa a ser un compuesto tóxico en el organismo, pudiendo incluso causar la muerte de los
animales. Para evitar problemas de toxicidad por exceso de urea en las raciones de rumiantes, se
debe considerar incluir como máximo un 1% de urea en la dieta (base materia seca).
4. Requerimientos nutricionales de ovinos.
4.1 Requerimientos de Energía Metabolizable (EM).
Los requerimientos energéticos de los ovinos dependen principalmente del tipo animal (cordero,
borrega, carnerillo, oveja o carnero) y del estado fisiológico en que se encuentre, por ejemplo, las
ovejas cuando se encuentran lactando requieren mayor cantidad de energía metabolizable que
cuando se encuentran en periodo seco o durante el encaste. Los requerimientos energéticos de los
ovinos se han estimado de distintas formas, sin embargo, los valores se encuentran publicados en la
literatura y un resumen de ello se muestra en el Cuadro 4.
Observamos en el Cuadro 4, que los mayores requerimientos energéticos son presentados por
ovejas con cordero al pie, seguido por ovejas en último tercio de gestación y corderos que
presentan altas ganancias de peso.
Tenemos 65 corderos que en promedio pesan 25 kg y que queremos que ganen peso a razón de 200
g día-1. Como base de la alimentación se dispone de heno de trébol rosado, a razón de 1,0 kg de MS
por cada animal al día. Debemos evaluar si con este forraje se satisfacen los requerimientos de
energía metabolizable de los corderos, para lo cual tenemos que calcular cuanta EM está
consumiendo cada uno de ellos:
Como cada cordero consume 1,0 kg de MS de heno de trébol rosado, en términos de energía
metabolizable, cada uno de ellos consume diariamente 9,6 MJ.
Para corderos en engorda que pesan en promedio 25 kg y que gana 200 g día-1, el requerimiento de
EM es de 10,4 MJ día-1 (ver Cuadro 4), por lo cual al utilizar el heno de trébol rosado como único
alimento no se suple su demanda energética, generándose un déficit de 0,8 MJ día-1 (10,4 – 9,6 MJ).
Debemos por lo tanto suplementar con otro tipo de alimento que permita suplir el déficit energético
antes calculado, para de ese modo obtener la ganancia diaria esperada. Tenemos la posibilidad de
comprar grano de lupino, el cual tiene una concentración de EM de 13,8 MJ kg-1 de MS. Debemos
entonces calcular cuanta cantidad de este grano se debe entregar a los corderos para suplir el déficit
en sus requerimientos energéticos:
Despejando X, se tiene
0,8 × 1000
= 58 𝑔 𝑑𝑒 𝑀𝑆
13,8
Por lo tanto, se requiere proporcionar diariamente a cada cordero, 58 g de lupino (base MS), para
para completar sus requerimientos energéticos. De ese modo, la ración diaria que se deberá
proporcionar a cada cordero estará constituida por 58 g de grano de lupino (base MS) y 1,0 kg de
heno de trébol rosado (base MS) (Figura 12).
Figura 12. Suplementación energética para corderos de 25 kg con una tasa de
crecimiento de 200 g por día.
Como tenemos 65 corderos, diariamente se requerirán 3,77 kg de MS como grano de lupino (65 x 58
g de grano) y 65 kg de MS como heno de trébol rosado (65 x 1,0 kg de heno). Cada uno de las
cantidades de estos ingredientes, deberán ser expresadas en términos de alimento “tal como
ofrecido”, considerando sus respectivos contenidos de MS:
Para ovinos que han alcanzado la madurez y que se encuentren en periodo de mantención, se estima
un requerimiento mínimo de PC que, en términos de concentración en la dieta, es del orden de 7 a
10%, dependiendo del peso vivo y la capacidad de ingestión de MS. Este rango generalmente se
encuentra en pasturas y pastizales naturales en estados vegetativo y reproductivo. Con
concentraciones de proteína cruda bajo 7% en la dieta (característicos de henos de pobre calidad,
pajas y pastos maduros, como en el caso del pastizal mediterráneo anual en periodos de verano), el
consumo de MS puede verse reducido y comienza la pérdida de peso.
Los requerimientos de proteína suelen ser mayores en animales que presentan altas tasas de
crecimiento en comparación con animales que no se encuentren creciendo o están en mantención.
Así mismo, durante la lactancia aumenta la demanda de proteína por parte de las ovejas.
Al igual que en el caso de los requerimientos energéticos, los ovinos tienen requerimientos
específicos por proteína. Como conocemos cual es el contenido proteico de los alimentos y sabemos
las necesidades de nuestros animales, entonces podemos formular una ración de suplementación en
cuanto a proteína cruda.
Tenemos que suplementar un grupo de ovejas Suffolk que se encuentran en lactancia amamantando
un cordero. La alimentación base de estos animales es ensilaje de avena, el cual posee una
concentración de proteína cruda de 8,1% y un 24% de MS (ver Cuadro 1). Diariamente disponemos
de 2,2 kg de MS de este forraje por cada oveja. Lo primero que tenemos que determinar es la
cantidad de PC que aporta el ensilaje, y si esta cantidad suple los requerimientos proteicos de las
ovejas. Lo anterior se calcula a través del siguiente procedimiento:
La cantidad de proteína aportada por el ensilaje de avena no suple los requerimientos proteicos de los
animales, ya que las ovejas requieren diariamente 300,6 g día-1 (Cuadro 5). Debemos adicionar a la
ración un ingrediente proteico que pueda suplir el déficit de proteína cruda. Como el requerimiento de
proteína cruda de las ovejas es de 300,6 g día-1, entonces debemos procurar suplementar 122,4 g de
proteína al día (300,6 – 178,2 g). Suponiendo que tenemos disponible en el predio grano de lupino
que posee un 29,5% de proteína cruda con un porcentaje de MS de 86,8% (Cuadro 1), la cantidad
requerida de grano por cada oveja será:
Figura 13. Suplementación proteica para oveja lactante que requiere 300,6 g de proteína al día.
Los minerales esenciales para los ovinos son 14, los cuales se subdividen en macrominerales y
microminerales. Los macrominerales son requeridos en grandes cantidades por todas las células del
cuerpo, siendo estos el calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K), azufre (S), magnesio (Mg), sodio (Na) y
cloro (Cl). Entre los microminerales están el yodo (I), cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc
(Zn), cobalto (Co) y selenio (Se). Estos elementos son requeridos en pequeñas cantidades y en
algunos casos, cuando son ingeridos por sobre los niveles requeridos, pueden resultar tóxicos. A
pesar de no ser microminerales esenciales, el Cadmio (Cd), Plomo (Pb), Flúor (F) y Molibdeno (Mo)
son de gran importancia debido a los efectos nocivos que tienen sobre los animales frente a una
ingestión por sobre sus límites de tolerancia.
Dentro de las deficiencias minerales más comunes, está la asociada al magnesio, la cual causa un
síndrome llamado “Tetania de la hierba”, la que puede ser corregida mediante la adición de
magnesio o bien suplementando con alfalfa o con algún tipo de forraje que contenga magnesio en alta
concentración. Otra deficiencia importante es la asociada al calcio, situación que se da
particularmente en raciones que contienen altos niveles de inclusión de granos de cereales, puesto
que estos alimentos tienen insuficiente contenido de calcio en relación al contenido de fósforo de los
mismos. La solución más adecuada para este tipo de deficiencia, es adicionar sales de calcio a la
ración. Si bien en calcio por sí solo no resulta ser relevante, si lo es en relación al contenido de
fósforo de la ración. Idealmente la relación entre el calcio y el fósforo debiese estar dentro de un
rango entre 1,03 a 1,66, para evitar problemas de desbalances entre estos dos macrominerales.
En el Cuadro 6, se presentan los requerimientos de Ca y P para ovinos para las distintas categorías.
Ca P
Categoría de ovinos
g día-1 g día-1
MANTENCIÓN
Oveja kg de 70 kg de peso vivo a la madurez 2,4 2,0
GESTACIÓN TARDÍA
Parto simple 6,1 4,4
Parto doble 8,8 5,3
LACTANCIA TEMPRANA
Únicos 5,9 5,5
Mellizos 7,9 6,9
CORDEROS
Cordero de 4 meses de 30 kg PV y GDP de 200 g día-1 4,1 2,9
CARNEROS
Macho de 150 kg peso vivo en mantención 3,8 3,7
Fuente: NRC, 2007.
Las vitaminas más importantes para el ganado ovino son la A, D, E (solubles en grasas) y las de
grupo B (solubles en agua). La vitamina A es sintetizada a partir de los carotenos (pigmentos que
se encuentran en altas cantidades en las plantas verdes) y es almacenada en el hígado, por lo que es
poco probable que los ovinos en pastoreo presenten deficiencias de esta vitamina. No obstante su
deficiencia puede causar disfunciones en la visión y afecta la actividad de los epitelios de los órganos
sexuales. La vitamina D es esencial para prevenir el raquitismo y es formada bajo la acción de los
rayos ultravioletas del sol que activan ciertos compuestos que se encuentran bajo la piel. De esta
forma, animales que se encuentran expuestos a una luminosidad adecuada, no requieren adicionar
otras fuentes de vitamina D. Sin embargo, como el almacenamiento de esta vitamina es menos
eficiente en comparación con el de la vitamina A, es posible que animales que han estado confinados
por mucho tiempo, requieran suplementación con este tipo de vitaminas. Una adecuada fuente de
vitamina D, lo constituye el heno secado al sol, el que posee una forma de vitamina (D 2) que puede
ser utilizada eficientemente por los animales. La deficiencia de vitamina E provoca en los corderos un
síndrome llamado “Enfermedad del músculo blanco” y mortalidad embrionaria en las ovejas. La
vitamina E se encuentra ampliamente distribuida en prácticamente todos los alimentos destinados a la
alimentación ovina, por lo cual su aporte como suplemento generalmente no es necesario. Las
vitaminas del grupo B tienen una gran importancia en la alimentación de cerdos y aves, no así en
rumiantes ya que las bacterias simbióticas del rumen son capaces de sintetizar todas las vitaminas de
este grupo. Una deficiencia en esta vitamina puede provocar necrosis cerebro-cortical, que es
exteriorizada por síntomas nerviosos característicos.
En el caso de las vitaminas A, D y E, estas pueden administrarse a través de una inyección vía
intramuscular, empleando una dosis única de 0,5 – 1,0 mL animal-1 para corderos, borregas, ovejas y
carneros.
La suplementación con vitaminas A, D, E, será especialmente importante cuando los ovinos hayan
sido alimentados por periodos prolongados (más de 8 meses) con forrajes pobres en caroteno,
especialmente en tiempos de sequías.
Los ovinos, al igual que todos los animales, requieren agua para vivir. Las necesidades de agua en
ovinos son considerablemente menores que las bovinos.
El consumo de agua de los ovinos se ve afectado por una serie de factores, entre ellos la categoría
de ovino, el tipo y cantidad de MS del alimento consumido, el estado fisiológico, la temperatura
ambiental y la ocurrencia de lluvia, rocío o nieve. En el Cuadro 7, se muestran el consumo de agua de
ovinos en distintos estados fisiológicos y bajo diferentes temperaturas.
Cuadro 7. Consumo de agua en ovinos de distintas categoría y bajo diferentes temperaturas (º C),
expresada en kg de agua por kg de materia seca consumida1.
Temperatura (º C)
Categoría de ovino
15 20 25 30
Corderos en crecimiento 2,0 2,6 3,0 4,0
Ovejas, no preñadas o en gestación temprana 2,0-2,5 2,6-3,3 3,0-3,8 4,0-5,0
Ovejas en gestación tardía
con corderos únicos 3,0-3,5 3,9-4,6 4,5-5,3 6,0-7,0
con corderos mellizos 3,5-4,5 4,6-5,9 5,3-6,8 7,0-9,0
Ovejas en lactancia
primer mes 4,0-4,5 5,2-5,9 6,0-6,8 8,0-9,0
meses posteriores 3,0-4,0 3,9-5,2 4,5-6,0 6,0-8,0
1 Adaptada de Jarrige (1989).
Se desea estimar las necesidades de agua de bebida para un lote de 300 ovejas recién encastadas,
en el mes de febrero, donde la temperatura promedio es de 20°C. Cada oveja consume en promedio
1,5 kg de MS al día.
𝐾𝑔 𝑎𝑔𝑢𝑎 𝐾𝑔 𝑀𝑆 𝐾𝑔 𝑎𝑔𝑢𝑎
2,95 × 1,5 = 4,425 ≈ 4,5
𝐾𝑔 𝑀𝑆 𝑑í𝑎 𝑑í𝑎
Los 4,5 kg de agua al día consumida por cada oveja, equivalen a 4,5 litros, volumen que proyectado
al rebaño de 300 ovejas, representa una demanda diaria de agua de 1350 litros.
Son dos los conceptos que se deben tener en consideración al momento de establecer un plan de
alimentación para el ganado. Por un lado y como fue descrito en la primera parte de este manual,
están los requerimientos nutricionales de los animales; y por otro la disponibilidad de materia seca
durante el año.
En términos generales, la primera gran decisión para planificar un sistema de producción ovina en
base a pastoreo es la correcta determinación del número de animales que el predio puede sustentar.
La Capacidad de Carga o capacidad de sustentación de una pradera (CC), es definida como el
“número promedio de animales domésticos y/o silvestres que pueden ser mantenidos en una unidad
de superficie en forma productiva por un determinado período, sin dar lugar a que la pradera se
deteriore”. De acuerdo con la definición anterior, esta variable depende de factores asociadas al clima
y el suelo que determinan la potencialidad del sitio de pastizal. Este concepto muchas veces se
confunde con el de Carga Animal (CA). Este último concepto es definido como el “número promedio
de animales que se asignan a una unidad de superficie por un determinado período. De eta definición
se desprende que la carga animal depende de una decisión humana. Para mantener la pradera en
adecuados niveles de condición y productividad, la carga animal no debe exceder la capacidad de
carga (CA ≤ CC). Cuando se produce sobrepastoreo (CA > CC), las consecuencias en el mediano y
largo plazo son las siguientes:
Para estimar en forma simple la capacidad de carga de un pastizal, se debe conocer la producción
anual promedio de MS del pastizal, el porcentaje de especies que son palatables, el factor de uso
apropiado del pastizal y los requerimientos anuales de MS de la unidad animal. Estos factores se
relacionan entre sí, mediante la siguiente ecuación:
𝑃𝑀𝑆𝐴×𝑃𝑆𝑃
𝐶𝐶 = × 𝐹𝑈𝐴 [Ec. 4]
𝑅𝐸𝑄𝑈𝐴
En la ecuación anterior, PMSA (kg ha-1 año-1) representa la producción de MS aérea promedio anual
del sitio de pastizal y PSP es el porcentaje de especies palatables presentes en el mismo. La variable
FUA representa el factor de uso apropiado para el tipo de pastizal y REQUA es el requerimiento de
MS de la unidad animal, expresada en kg de MS anual.
La PMSA en pastizales naturales de clima mediterráneos puede ser muy variable, de acuerdo a las
condiciones de suelo, clima y manejo, especialmente en lo referido a la capacidad de retención de
humedad de los suelos, la precipitación y la carga ganadera a la que es sometido en pastizal. A modo
de referencia, en la Figura 14, se presenta la distribución de la producción de MS de praderas de
clima mediterráneo, en diferentes áreas agroecológicas contrastantes del secano central de Chile.
Las Cardas. 30°13’ Lat. S; 71° 19 Long. O.; 260 m.s.n.m.
Rinconada de Maipú. 33° 31’ Lat. S.; 70° 50’ Long. O; 470 m.s.n.m
Figura 14. Crecimiento promedio del pastizal natural anual en tres localidades de secano
mediterráneo de Chile. Las cifras en negrita indican la producción promedio anual de
Materia seca.
En condiciones de secano mediterráneo puede ser factible el establecimiento de pasturas a base de
mezclas de trébol subterráneo con gramíneas anuales (ballicas) o perennes (falaris). El
establecimiento exitoso de estas mezclas depende de las condiciones de pluviometría, las que en
promedio deben ser superiores a 350 mm año-1. El pH del suelo es otra limitante importante, siendo
requeridos valores superiores a 5,8. En este tipo de pasturas, bajo condiciones de adecuado
abastecimiento hídrico, suelos profundos, con topografía suave y pH sobre 6,0, se pueden obtener
producciones de MS superiores a los 6000 kg ha-1 año-1 (Figura 15).
Figura 15. Crecimiento promedio de una pastura en base a mezcla de trébol subterráneo-gramínea,
en una localidad de Litueche, secano costero de la VI Región (Litueche, 34 ° 07’ Lat. S;
71° 48’ Long. O; 200 m.s.n.m.) La cifra en negrita indica la producción de MS promedio
anual.
El porcentaje de especies palatables corresponde a todas aquellas especies que son consumibles por
el ganado, descartándose en este grupo a malezas espinosas y/o plantas que pueden ser tóxicas. En
general en pastizales bien manejados el PSP es del orden de 90%, mientras que en pasturas de
siembra, este porcentaje debiese ser superior al 95%.
Cuadro 8. Unidades animales equivalentes (UAE) y promedio diario de consumo de MS para varios
tipos de herbívoros. Fuente: Adaptado de USDA-NRCS 2003.
Se desea estimar la capacidad de carga de un sitio de 150 ha de pastizal natural del secano
subhúmedo, que en promedio produce 2670 kg de MS ha -1 año-1 y tiene un porcentaje de especies
palatables del 90% ¿Cuántas unidades animales se pueden manejar en el predio anualmente?
2670×90%
𝐶𝐶 = × 55% = 0,30 UA ha-1 año-1
4380
Como el predio tiene una superficie de pastoreo de 150 ha, es posible manejar 45 UA en el predio
(0,3 UA ha-1 x 150 ha)
Si el predio antes mencionado se dedica a la producción ovina, ¿cuantas ovejas adultas puede
sustentar anualmente?
Del Cuadro 8 se sabe que una oveja adulta equivale a 0,2 UA, por lo cual por simple regla de tres, se
tiene:
¿En cuántas ovejas se puede incrementar la capacidad talajera del predio del ejemplo anterior, si se
establece un 10% de pasturas de siembra (Trébol subterráneo-gramínea).
Lo primero que debemos calcular es cuantas UA sustenta una pastura de trébol subterráneo-
gramínea. Supongamos que esta pastura ya establecida produce en promedio 6195 kg de MS ha-1
año-1. Como se trata de una pastura bien manejada, el porcentaje de especies palatables debiese ser
de 100%, mientras que el FUA para este tipo de pastura es del orden de 75%. Aplicando la fórmula,
se tiene:
6195×100%
𝐶𝐶 = × 75% = 1,06 UA ha-1 año-1
4380
En el predio hay establecidas el equivalente a un 10% de la superficie predial, es decir 15 ha, por lo
cual en dicha superficie es posible sustentar 15,9 UA (15 ha x 1,06 UA ha-1), las que equivalen a 79
ovejas adultas (~ 15,9 UA ÷ 0,2 UA oveja-1).
De pastizal natural quedan 135 ha, de las cuales cada una de ellas tiene una capacidad de carga de
0,3 UA o bien 1,5 ovejas adultas (0,3 UA ÷ 0,2 UA oveja-1), por lo cual en este tipo de pastizal se
podrán mantener alrededor de 202 ovejas. Por lo tanto, la carga predial total será:
79 ovejas adultas en la pastura + 202 ovejas adultas en el pastizal natural = 281 ovejas adultas.
El establecer un 10% de la superficie predial con una pastura significa pasar de 225 ovejas a 281
vientres, lo que representa un incremento de carga del 24,8%
El balance forrajero es una herramienta de manejo predial que consiste en la asignación de forraje
de acuerdo a la tasa de crecimiento de un pastizal y la demanda de materia seca (MS) de los
animales que lo utilizan. El balance forrajero puede ser considerado como una “presupuesto
financiero regular” donde existen “ingresos” y “gastos”. Los “ingresos” incluyen el forraje disponible,
el crecimiento esperado del pastizal y el alimento suplementario disponible. Bajo sistemas de
producción basados en pastoreo directo, el forraje conservado (heno-silo) y los suplementos
alimenticios (concentrados), se consideran elementos de apoyo frente a la existencia de un déficit de
forraje proveniente del pastizal. En los “gastos” se incluyen las categorías de animales y sus
objetivos productivos, aspectos que definen la demanda total de alimento del rebaño. Esta
demanda puede establecerse en función de la energía metabolizable requerida por cada categoría
de animal y para un estado fisiológico en particular, pero de manera sencilla se puede establecer en
términos de la cantidad de materia seca (MS) requerida por las diferentes categorías de animales
que conforman el rebaño. Normalmente el balance forrajero se efectúa con un intervalo de tiempo
mensual, considerando un periodo de pastoreo estacional (algunos meses) o bien a nivel del año
completo.
El balance forrajero puede ayudar a responder varias preguntas:
Los “ingresos”.
El primer paso para establecer el balance forrajero es la adecuada medición del forraje que se tiene
disponible al inicio del periodo en que se realizará el balance. Para lo anterior, se debe conocer la
superficie del pastizal que está en rotación (ha) y la disponibilidad de MS en el potrero, expresada en
kg ha-1. En un segundo paso, es necesario conocer las variaciones mensuales que experimenta la
tasa de crecimiento del pastizal. Este aspecto depende de muchos factores, entre los cuales los más
importantes dicen relación con variables ambientales y de suelo, como también los asociados a la
condición del pastizal. A modo de ejemplo, en la Figura 16 se presentan las tasas de crecimiento de
un pastizal natural de secano, en la zona de Litueche, VI Región de Chile.
A la cantidad anterior se debe sumar el crecimiento del pastizal durante los 31 días del mes:
A fin de mes tendremos una cantidad de 218.200 kg de MS, equivalentes a 2.182 kg ha-1.
Los “gastos”.
La demanda de alimento (MS) del rebaño es el “gasto” principal. El peso vivo de los animales es la
variable más importante en definir el consumo de MS de los animales en pastoreo. Dicho consumo
deberá contener los nutrientes necesarios para suplir la mantención y las necesidades de
producción, las cuales son producto de la de la gestación, lactancia y crecimiento. Una guía gruesa
para determinar el consumo de MS en diferentes categorías de ovinos, puede ser consultada en el
Cuadro 3 de este manual.
Al consumo diario de MS estimado para una categoría de ovino deben sumarse las pérdidas
producto del pisoteo. Una buena estimación de este aspecto es considerar que las pérdidas por
pisoteo son equivalentes al 20% del consumo diario de MS (Court et al., 2010).
La demanda total de MS de una categoría de ovino, será calculada mediante el producto del
consumo diario (consumo + pisoteo), el número de animales presentes en la categoría y largo del
periodo considerado.
Estimar el consumo de MS para un periodo de un mes (30 días) de un grupo de 100 ovejas que en
promedio pesan 60 kg, que están en el último tercio de su gestación. De acuerdo con las cifras del
Cuadro 3, el consumo de MS es equivalente al 3% del peso vivo.
Cada oveja del rebaño consume diariamente:
3,0%·60 kg = 1,80 kg de MS
Las pérdidas diarias por pisoteo son equivalentes a un 20% de este consumo:
20%·1,80 = 0,36 kg día.
Se desea efectuar un balance forrajero mensual entre los meses de abril y agosto, en un predio se
secano en la región de la O’Higgins, que tiene 100 ha de pradera, las cuales son utilizadas por 150
ovejas Suffolk (peso vivo promedio de 60 kg) y 30 borregas de reemplazo (peso vivo promedio de 40
kg). Consideraremos que los animales mantienen su peso durante el periodo, y que el consumo diario
de MS equivale a un 3,0% y 3,5% del peso vivo, en ovejas y borregas, respectivamente (Cuadro 3).
En ambas categorías de ovinos, las pérdidas por pisoteo equivalen a un 20% del consumo diario de
MS. Al 31 de marzo se estima una disponibilidad promedio de forraje de 1500 kg ha -1. Las tasas de
crecimiento del pastizal natural son las que se presentan en el Cuadro 9:
Cuadro 9. Tasas de crecimiento de un pastizal natural de secano subhúmedo, entre los meses de abril y agosto.
Se debe considerar que a inicios del mes de abril hay disponibles en el pastizal 1500 kg ha -1 de MS,
lo que se denomina Materia Seca Residual. A esta MS se debe sumar el crecimiento esperado
durante los 30 días del mes, tomando en cuenta toda la superficie del pastizal. Este cálculo, se detalla
en el Cuadro 10:
Cuadro 10. Estimación del aporte del pastizal durante el mes de abril.
Se debe calcular el consumo diario de cada animal perteneciente a las distintas categorías,
considerando su peso vivo y el factor de consumo por unidad de peso (Cuadro 3). Una vez calculado
este consumo, se debe estimar las pérdidas por pisoteo, las cuales deben sumarse al consumo diario.
De este modo, obtendremos la demanda diaria de MS de cada categoría de ovino. Posteriormente,
dicha demanda debe extrapolarse al rebaño completo, tomando en cuenta el número de animales
presentes en cada categoría y durante los 30 días del mes. El detalle de este cálculo, se presenta en
el Cuadro 11:
La demanda total de MS (incluida las pérdidas por pisoteo) de las 150 ovejas y 30 borregas durante
los 30 días del mes de abril totalizan 11.232 kg
Paso 3: Considerando los “ingresos” y los “gastos”, lo que queda por realizar es el balance para el
mes de abril, cálculo que se muestra en el Cuadro 12:
Considerando los “ingresos”, representados por la disponibilidad de MS residual a inicios del mes de
abril más el crecimiento del pasto durante los 30 días de este mes, así como los “gastos” en el mismo
periodo de tiempo, los cuales están dados por el consumo de las 150 ovejas y las 30 borregas
(incluido las pérdidas por pisoteo), se tiene un balance positivo, que a fines del mes de abril totaliza
139.368 kg de MS. La cifra anterior, en términos de disponibilidad por unidad de superficie,
representa 1.394 kg ha-1. Este último valor representa el resultado del balance forrajero del mes y a
su vez será la MS residual que se utilizará para efectuar el balance durante el siguiente mes (mayo),
considerando en este caso, el crecimiento y la demanda del rebaño durante dicho mes. De acuerdo a
lo anterior, podemos generalizar el procedimiento del cálculo mediante la siguiente expresión:
BALANCE (i) = MS RESIDUAL (i-1) + CRECIMIENTO (i) – DEMANDA (i) [Ec. 5]2
El resultado del balance forrajero entre los meses de abril y agosto, tomando en cuenta el
procedimiento antes descrito, se presenta en Cuadro 13:
Cuadro 13. Balance forrajero para un rebaño de 150 ovejas y 30 borregas Suffolk, entre abril y
agosto, en un pastizal natural de 100 ha.
Los resultados del cuadro anterior, suponen que el número de ovejas y borregas permanece
constante a lo largo del periodo en que se efectúa el balance forrajero. También se supone constante
el peso vivo de dichas categorías, así como el consumo por unidad de peso de estas. Lo anterior es
una simplificación, por lo que si queremos lograr mayor precisión en los cálculos, debiésemos
considerar estos aspectos como variables en el tiempo.
El balance forrajero fue definido como una herramienta de manejo predial, por tanto, sus resultados
pueden ser utilizados para evaluar si las decisiones que se han tomado, han sido las adecuadas.
Si la demanda de forraje (consumo total de MS del rebaño) excede la oferta (crecimiento del pasto +
la MS residual), implica que los animales poseen mayores requerimientos que los otorgados por el
pastizal, situación que podría generar sobrepastoreo. Analizar cuándo se produce el déficit de forraje
permitirá evaluar si la solución consiste en utilizar forraje conservado o suplementos, o se debe
reducir la carga animal de la explotación. Relacionado con lo anterior, es importante considerar que
cuando la disponibilidad de forraje baja de un cierto umbral crítico (por ej: 1500 kg ha-1), el consumo
de MS, puede verse afectado, lo que traerá consecuencia negativas sobre el comportamiento
productivo de los animales. Analizando los resultados de ejemplo anterior, los meses de abril, mayo y
junio, podrían ser críticos de este punto de vista. Esta situación se presenta gráficamente en la Figura
17, donde se presentan la variación en la disponibilidad de forraje durante los meses en que se
efectuó el balance forrajero.
A partir de esta figura (y de los valores correspondientes a la disponibilidad a fin de mes que
aparecen en el Cuadro 13), es posible cuantificar de manera gruesa las necesidades de
suplementación para los meses de marzo, abril y mayo, proporcionando la diferencia entre la
disponibilidad de MS en esos meses y el mínimo de MS requerida para no afectar el consumo del
rebaño (los 1500 kg ha-1 indicados anteriormente). Considerando esta situación, durante el mes de
abril, deberán proporcionarse 107 kg ha-1; en mayo serán necesarios 139 kg ha-1 y en junio la
cantidad de MS suplementaria será de 41 kg ha-1). Llevando estas cifras a la superficie total, en los
meses de abril, mayo y junio, se requerirá de 10.700; 13.900 y 4.100 kg de MS como alimento
suplementario, respectivamente.
Por otra parte, si el balance forrajero indica que existe un superávit de forraje, la decisión puede ser
disminuir la tasa de reposición para retener vientres o comprar animales para aumentar la carga
animal.
Sin embargo, ambas situaciones deben ser analizadas con mucho cuidado y no es recomendable
tomar decisiones sin poseer la información adecuada. Debido a la alta variabilidad en las condiciones
climáticas, particularmente en zonas con déficit hídrico y sin disponibilidad de riego, las decisiones de
modificar la carga animal se deben tomar con información proveniente de varios años de mediciones
o estimaciones.
5.3 Algunos sistemas de manejo del pastoreo en pastizales.
Un sistema de pastoreo no es otra cosa que la manipulación del ganado en la pradera, de acuerdo
con un simple calendario o plan de manejo que nos indica cuando, como y donde debe pastorear el
ganado en el predio, con el fin de conservar en buena condición la pradera a través de una
distribución del ganado y una utilización adecuada de las plantas para incrementar la producción. El
objetivo principal del sistema de pastoreo es obtener la máxima producción de ganado, dando una
utilización más uniforme del forraje en la pradera, proporcionando a las diferentes especies de plantas
el tiempo suficiente para recuperarse después de cada período de pastoreo. Como consecuencia de
este manejo, se incrementará la densidad y producción del forraje de las plantas más palatables. Lo
anterior es particularmente importante en áreas sobre-pastoreadas, permitiendo que las plantas
deseables produzcan semillas para asegurar su propagación.
Existen muchos tipos de sistemas de pastoreo, pero en todos ellos se persiguen los objetivos antes
indicados. La selección del tipo de sistema de pastoreo dependerá de las condiciones climáticas, del
tipo de vegetación y sus características de crecimiento, de la topografía del terreno, de la clase de
animales y de los objetivos específicos de cada ganadero (Holechek et al., 2011). De hecho, no existe
un sistema de pastoreo "universal" que sea aplicable a todos los tipos de praderas. A continuación se
describen algunos de estos sistemas.
5.3.1 Pastoreo continuo: Es el más simple y consiste en pastorear con el número apropiado de
animales en un potrero durante todo el año o en una determinada estación del año (Figura 18).
Este es el típico sistema que se aplica a las praderas de zonas mediterráneas, en sistemas
extensivos de producción. En este tipo de pastoreo los animales utilizan continuamente la pradera por
un periodo de tiempo prolongado (varias semanas, meses o estación completa). Corresponde a un
sistema adecuado respecto de la producción ganadera y al mantenimiento de potreros que estén en
condición excelente o buena, en la medida que se maneje una adecuada carga animal, sin embargo
no es un buen sistema para mejorar la condición de la pradera, cuando ésta es pobre o regular.
5.3.2 Pastoreo diferido: Es una variante del pastoreo continuo, el cual se basa en permitir
periódicamente el descanso del pastizal durante periodos críticos, con el propósito de permitir la
recuperación y mejoramiento del éste. Los potreros son utilizados en diferentes épocas del año y son
rotados en cuanto a su estación de uso.
Figura 19. Crecimiento del pastizal mediterráneo y sus periodos críticos (adaptado de
Meneses y López, 1990).
Supongamos un predio que cuente con tres potreros adecuadamente cercados, para su manejo
mediante un sistema de pastoreo diferido donde se deben establecer periodos con y sin pastoreo, de
acuerdo a como se esquematiza en la Figura 20.
Figura 20. Esquemas de utilización de áreas de pastoreo de acuerdo con un
sistema de pastoreo diferido.
Durante el primer año, el potrero N°1 es utilizado por ganado entre los meses de enero y abril,
pasando al potrero N°2 a partir de mayo y hasta fines de agosto, para terminan el año pastoreando
en el potrero N°3. Durante la segunda temporada, se sigue con el pastoreo en el potrero N°3 hasta
fines de abril, momento en el cual se cambia a los animales al potrero N°1, donde permanecen hasta
fines de agosto. Posteriormente, los animales son cambiados al potrero N° 2, donde pastorean hasta
fin de año. En el tercer año, los animales siguen pastoreando en el potrero N°2 hasta fines abril, para
luego ser cambiados al potrero N°3. Los animales permanecen en este potrero hasta fines de agosto,
para finalizar el año pastoreando en el potrero N°1. A partir del cuarto año, se vuelve a repetir el
esquema del primer año. En resumen, cada potrero es utilizado por un periodo acotado de tiempo,
periodo que cambia de forma secuencial cada año, permitiendo de esta forma que el pastizal sea
capaz de germinar y producir semillas sin la presión ejercida por los animales en pastoreo, al menos
cada tres años.
Una variante al esquema de pastoreo explicado en el párrafo anterior, es el pastoreo diferido con
exclusión anual. En este tipo de pastoreo, uno o más potreros son excluidos de uso durante todo un
año (Figura 21).
Los criterios para excluir de uso un potrero en una temporada o bien utilizar un potrero que haya sido
excluido anteriormente, son los siguientes:
Siempre se excluirá de uso a aquel potrero que en la temporada anterior haya sido utilizado en los
periodos más críticos (crecimiento y/o floración). A su vez, el potrero que haya sido excluido de uso
en la temporada anterior, se deberá utilizar durante el periodo de menor impacto del pastoreo
(periodo seco).
5.3.3 Pastoreo rotativo: Este tipo de pastoreo es típico que se aplica en sistemas de utilización de
pasturas donde el manejo del pastoreo es más intensivo. El pastizal es subdivido en un número
determinado de subdivisiones (4 o más). Los animales son mantenidos en una de las subdivisiones
(potrero) por un periodo definido, para luego ser trasladados a otro potrero en función de la
disponibilidad de MS presente (o altura de la fitomasa). Las subdivisiones pueden ser permanentes o
temporales, y en este último caso, es muy recomendable el uso de cerco eléctrico. Un esquema de
este sistema de pastoreo, se muestra en la Figura 22.
En este sistema, el manejo del pastoreo se describe mediante la definición del periodo de pastoreo
(P, días) y el periodo de descanso (D, días) que se aplica a cada subdivisión. La suma de ambos
periodos representa el ciclo de pastoreo (CP, días). Los conceptos anteriores se representan a
través de la siguiente ecuación:
CP = P + D [Ec. 6]
Conocido la duración en días) de P y D, se puede determinar el número de subdivisiones requeridas
(Nsub):
𝐷
Nsub = 𝑃 + 1 [Ec. 7]
La duración de los periodos D y P, varían dependiendo del ritmo de crecimiento del pastizal. Así, en la
época de activo crecimiento del mismo, y para un período de pastoreo determinado, se requerirán
períodos de descanso más cortos, lo que definirá un menor número de subdivisiones. Respecto de la
duración del periodo de pastoreo, se debe señalar que este no debiese ser mayor a 7 días. Periodos
de pastoreo más largos aumentan la probabilidad de consumo de plantas que en el inicio del periodo
hayan sido ya consumidas, con el consecuente daño al proceso de rebrote de las mismas.
Primavera:
15
Nsub = + 1 = 4 subdivisiones
5
Verano:
30
Nsub = + 1 = 7 subdivisiones
5
Para determinar la altura del pastizal existen varios procedimientos. El más exacto y objetivo es la
evaluación por corte. Este método es el más lento, caro y laborioso, siendo necesario realizar un
número de al menos 10 cosechas, utilizando un cuadrante de 0,5 m2 para la cosecha de las
muestras, para de esa forma obtener un promedio representativo del valor de disponibilidad de MS
(Figura 23).
El método de corte directo es poco práctico para aplicarlo a nivel de predios de productores, por lo
cual su utilización está restringida en situaciones de investigación o para calibrar métodos indirectos
de estimación de la disponibilidad de MS (Teuber, 2007). Al respecto, uno de los métodos indirectos
más utilizados en la estimación de la disponibilidad de MS, es el plato medidor de altura
comprimida (Figura 24).
Este instrumento determina la altura comprimida que posee el pastizal en un momento determinado.
Dicha altura esta correlacionada linealmente con la disponibilidad de MS presente en el pastizal, por
lo cual esta variable es una medida indirecta de dicha disponibilidad. Para que el procedimiento sea
efectivo, se deben registrar varias mediciones de altura, de manera de cubrir toda el área bajo
pastoreo, por lo que en general se requerirán entre 50 a 100 determinaciones tomadas al azar en el
área a pastorear (Teuber, 2007). Se deber tener presente que la relación entre la altura comprimida y
la disponibilidad de MS, dependerá de varios factores, tales como el tipo de pastizal, el estado
fenológico del mismo y la época del año en que se realicen las determinaciones por lo cual se
deberán utilizar ecuaciones de regresión específicas para cada situación particular (Teuber, 2007).
𝑊 × 𝐷𝑀𝐼 × 𝑁𝐴 × 𝑃
𝐴= [Ec. 8]
𝑀𝑆𝑑𝑖𝑠𝑝 × 𝑈𝑡𝑖𝑙
donde W es el peso vivo promedio de los animales (kg); DMI es el consumo diario de MS por animal
en base a un porcentaje del peso vivo (ver Cuadro 3); NA es el número de animales en pastoreo; P es
el periodo de pastoreo (días); MSdisp es cantidad de MS disponible (kg ha-1) en la subdivisión, la que
es producto de la diferencia entre la cantidad de MS que hay presente en la subdivisión previo al
ingreso de los animales y la cantidad de MS que se desea que quede como residuo una vez
finalizado el periodo de pastoreo en la subdivisión. Util es el porcentaje de utilización de la MS
disponible durante el periodo de pastoreo (60% en gramíneas; 75% en leguminosas).
Ejemplo 15. Determinación de la superficie de cada subdivisión en un sistema de
pastoreo rotativo.
Determine el tamaño de cada subdivisión (A, ha) en una pastura de gramíneas durante la primavera,
para un rebaño de 100 ovinos que pesan en promedio 60 kg, los cuales consumen el equivalente al
3% de su peso en MS. El periodo de pastoreo es de 5 días, la disponibilidad de MS previo al pastoreo
es de 2200 kg ha-1, mientras que la disponibilidad de MS residual es de 1000 kg ha-1. El porcentaje de
utilización de la pastura es de 60%.
Considerando que la MSdisp es igual a 1200 kg ha -1 (2200 kg ha-1 previo al pastoreo - 1000 kg ha-1,
posterior al pastoreo) y aplicando la fórmula anterior, se tiene:
60 × 3% × 100 × 5
𝐴= = 1,25 ℎ𝑎
1200 × 60%
En cada ciclo de pastoreo, se debe conocer la superficie total requerida, la cual se determina en
función del número de potreros requeridos (Nsub) y del tamaño o superficie de cada subdivisión (A):
Determine la superficie total para un ciclo de pastoreo de primavera que utiliza 4 subdivisiones de
1,25 ha cada uno.
La superficie total a pastorear en el ciclo de pastoreo de primavera es de 5,0 ha, la cual esta
subdividida en 4 potrerillos de 1,25 ha cada uno.
Se aplica al ciclo de pastoreo, o puede ser aplicado a través de una estación dentro del año o bien a
nivel del total del predio en forma global. En este caso, se utiliza la siguiente ecuación:
𝑁° 𝑎𝑛𝑖𝑚𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑝𝑎𝑠𝑡𝑜𝑟𝑒𝑜
𝐶𝐺 = 𝑇𝑜𝑡𝑎𝑙 𝑑𝑒 ℎ𝑎 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑝𝑎𝑠𝑡𝑜𝑟𝑒𝑜 [Ec. 10]
Ejemplo 17. Cálculo de la carga animal en un ciclo de pastoreo rotativo.
Determine la carga ganadera de un ciclo de pastoreo de primavera, donde pastorean 100 ovinos en
una superficie de 5,0 ha.
100 𝑜𝑣𝑖𝑛𝑜𝑠
𝐶𝐺 = = 20,0 𝑜𝑣𝑖𝑛𝑜𝑠 ℎ𝑎 −1
5,0 ℎ𝑎
𝑁° 𝑎𝑛𝑖𝑚𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑝𝑎𝑠𝑡𝑜𝑟𝑒𝑜
𝐷𝐶𝐺 = 𝑆𝑢𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑏𝑑𝑖𝑣𝑖𝑠𝑖ó𝑛 (𝐴) [Ec. 11]
100 𝑜𝑣𝑖𝑛𝑜𝑠
𝐷𝐶𝐺 = = 80 𝑜𝑣𝑖𝑛𝑜𝑠 ℎ𝑎 −1
1,25 ℎ𝑎
Durante la primavera, en cada subdivisión de 1,25 ha habrá una densidad de carga instantánea de 80
ovinos ha-1, los cuales pastorearán por 5 días en cada una de ellas, para posteriormente ser
cambiados a otra subdivisión de iguales dimensiones.
Existen medidas complementarias a los sistemas de pastoreo para mejorar el uso de los recursos
disponibles y maximizar el sistema desde el punto de vista de la productividad. Todas estas medidas
tienen por objetivo mejorar la distribución del ganado. Algunas de estos manejos son listados a
continuación:
También resulta muy importante el control de plantas tóxicas, en especial algunas especies de
leguminosas pertenecientes a los géneros Astragalus y Lupinus, como también ciertas Solanáceas. El
sobrepastoreo favorece la presencia de estas especies, y el ganado muchas veces, al estar
subalimentado, se ve forzado a consumirlas.
6. Formulación de raciones.
Existen diversos métodos para formular raciones completas que cumplan con los requerimientos de
los animales. Una forma simple de poder establecer la proporción correcta de cada ingrediente es el
método del Cuadrado de Pearson, también llamada “método de la fórmula cruzada”. Este
procedimiento busca encontrar la proporción de dos ingredientes en una mezcla de alimentos. Una
premisa para que este método proporcione el resultado esperado, con los nutrientes balanceados de
forma correcta, es que uno de los ingredientes debe tener una concentración de nutriente
menor a la requerida y el otro ingrediente debe contenerla en mayor cantidad a lo necesario.
Este método se ejemplifica a continuación:
Ejemplo 19. Utilización del cuadrado de Pearson p ara formular una ración compuesta
por dos ingredientes.
Tenemos un grupo de corderos Suffolk que en promedio pesan 40 kg, lo que se requiere engordar en
corral (feedlot), para lograr una ganancia de 250 g día-1. El consumo de MS de estos corderos, se
estima en un 3,75% del peso vivo y los requerimientos de energía metabolizable ascienden a 15,1 MJ
día-1. Se dispone de grano de avena y heno de alfalfa, por lo cual se desea saber las proporciones y
la cantidad que se debe entregar de cada uno de estos alimentos, para que la mezcla supla los
requerimientos energéticos de los corderos.
El consumo diario de MS de los corderos es del orden de 1,5 kg de MS (3,75%·40 kg) y como
conocemos los requerimientos de EM (15,1 MJ día-1), podemos determinar la concentración
energética que debiese tener la ración que formularemos, lo que se calcula dividiendo el
requerimiento de EM por el consumo diario de MS:
𝑅𝑒𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝐸𝑀 15,1 𝑀𝐽
= 1,5 𝑘𝑔 𝑀𝑆 = 10,1 MJ kg-1 de MS.
𝐶𝑜𝑛𝑠𝑢𝑚𝑜 𝑑𝑒 𝑀𝑆
Para utilizar el cuadrado de Pearson, se debe colocar el valor de EM deseado en el centro del
cuadrado (10,1 MJ kg-1 en este ejemplo). Posteriormente, se debe colocar el valor concentración de
EM de los dos alimentos en las esquinas de la izquierda del cuadrado (9,08 MJ kg -1 MS en el caso de
heno de alfalfa y 11,63 MJ kg-1 de MS para el grano de avena).
A continuación se debe restar (en diagonal) los valores de EM de los alimentos, del valor de EM
presente en el centro del cuadrado. Los resultados de las sustracciones, expresados en valores
absolutos, se deben colocar en las esquinas de la derecha del cuadrado.
El resultado de la resta entre la concentración objetivo y la concentración del heno de alfalfa (10,1 –
9,08 = 1,02), se coloca en la esquina inferior derecha y la correspondiente al grano de avena (10,1 -
11,63 = 1,53), se coloca en la esquina superior derecha del cuadrado, de la forma como está
esquematizado en la Figura 25.
Figura 25. Ejemplo método de formulación de raciones con dos ingredientes mediante
Cuadrado de Pearson.
Entonces, los valores obtenidos son 1,53 partes de heno de alfalfa y 1,02 partes de grano de avena.
Las partes totales son 2,55 y resultan de la suma de las partes de heno de alfalfa y el grano de avena.
Cada parte individual de cada alimento se expresará como porcentaje al ser divididas por las partes
totales (1,53÷2,55 = 60% para el heno de alfalfa y 1,02÷2,55 = 40% para el grano de avena).
Desprendemos del cálculo anterior que la mezcla a formular debe contener un 60% de heno de alfalfa
y 40% de grano de avena. Como sabemos que el consumo diario promedio de cada cordero es de 1,5
kg de MS, este consumo estará compuesto de 0,9 kg de MS de heno de alfalfa (1,5 x 60%) y 0,6 kg
de MS de grano de avena (1,5 x 40%).
Como todo el cálculo se hizo en base a MS, debemos trasformar los valores antes calculados,
considerando cada ingrediente “tal como ofrecido”, tomando en cuenta el contenido de MS de cada
alimento. El heno de alfalfa contiene 89% de MS, por lo tanto corresponde a 1,01 kg de heno “tal
como ofrecido” (0,90 ÷ 89%). Para el grano de avena el contenido de MS promedio es de 90%, de
forma que “tal como ofrecido” será equivalente a 0,67 kg de grano (0,60 ÷ 90%).
Al corregir estos valores, obtenemos una ración total de 1,68 kg que deberán ser entregadas a cada
cordero diariamente, en forma “tal como ofrecida”, la cual está constituida por 1,01 kg de heno de
alfalfa más 0,67 kg de grano de avena. Al expresar la participación de los dos ingredientes, pero esta
vez sobre la base del total “tal como ofrecido”, tendremos un 60,1% de inclusión de heno de alfalfa
(1,01 ÷ 1,68) y 39,90% de grano de avena (0,67 ÷ 1,68). Estos porcentajes son finalmente los que
debemos utilizar para formular la ración que cumpla con los requerimientos de los corderos con las
características antes mencionadas.
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