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La danza de la muerte y Los frailes de Berwick
La danza de la muerte y Los frailes de Berwick
La danza de la muerte y Los frailes de Berwick
Libro electrónico133 páginas1 hora

La danza de la muerte y Los frailes de Berwick

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La danza de la muerte fue escrita por John Lydgate de Bury (c.1370-c.1451), un monje inglés nacido en Lidgate (Suffolk, Inglaterra) y fallecido con bastante probabilidad en el monasterio de Bury St Edmunds (Suffolk, Inglaterra). Lydgate fue un autor muy prolífico que compuso numerosas obras pertenecientes a distintos géneros literarios, entre las que destacamos El asedio de Tebas (Siege of Thebes), La caída de los príncipes (Fall of Princes), El libro de Troya (Troy Book) y los poemas A Complaynt of a Loveres Lyfe, The Temple of Glas, The Floure of Curtesy y Reason and Sensuality.
Los frailes de Berwick se ha atribuido tradicionalmente a William Dunbar, aunque el verdadero poeta se desconoce. Lo que sí es muy probable es que el poema se escribiese en algún lugar de Escocia a mediados o a finales del siglo XV, entre 1461 y 1482, como sugiere la profesora Furrow, cuando Berwick estaba en mano de los escoceses.
Los frailes de Berwick cuenta la historia de una bella mujer casada con posadero llamado Simón y de un pícaro fraile franciscano. Ambos desean dar rienda suelta a su pasión; sin embargo, la llegada de dos frailes dominicos dará al traste con los planes de tan osada pareja.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento6 sept 2024
ISBN9789876998031
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    La danza de la muerte y Los frailes de Berwick - John Lydgate

    Dedicatoria

    A F.L.A.

    A Santiago, un magnífico profesor de literatura española

    A Juan Manuel Marcos, un erudito infinitamente extraordinario

    Contexto histórico

    Las obras La danza de la muerte (The Dance of Death) y Los frailes de Berwick (The Friars of Berwick) surgen en el siglo XV, un periodo muy rico en acontecimientos y episodios históricos, culturales, religiosos, sociales, políticos y económicos. Este siglo es el último de la Edad Media. A partir de ahí se produce la transición hacia el Renacimiento temprano. Entre los acontecimientos más destacados señalamos los siguientes:

    El siglo XV es testigo de La Guerra de los Cien Años entre los reinos de Francia e Inglaterra. Esta guerra, que duró 116 años, comenzó el 24 de mayo de 1337 y terminó el 19 de octubre de 1453. La guerra surgió a raíz de las pretensiones de Inglaterra por controlar las tierras que los reyes ingleses habían acumulado desde 1154 en suelo francés tras el ascenso al trono de Inglaterra de ENRIQUE II de Plantagenet. La Guerra de los Cien Años terminó con la victoria de Francia sobre Inglaterra en la batalla de Castillon. Tras la Guerra de los Cien Años, Inglaterra dio inicio a la Guerra de las Rosas por cuestiones dinásticas que perseguían el trono de Inglaterra. Este conflicto terminó con la derrota de RICARDO III frente a ENRIQUE VII en la batalla de Bosworth Field.

    La diplomacia se hizo permanente durante la primera mitad del siglo XV en un contexto político bastante tenso en los reinos y repúblicas italianas. Se considera a Venecia como la ciudad-estado que dio inicio a la diplomacia moderna permanente estableciendo misiones en Roma y Constantinopla. Entre las primeras misiones diplomáticas permanentes conocidas están las que instauraron entre 1425 y 1432 el Ducado de Milán y Segismundo, rey de Hungría y la embajada a cargo de Nicodemo da Pontremoli en 1446 en favor del Duque de Milán, Francesco Sforza en la ciudad de Florencia.

    Johannes Gutenberg inventó en Alemania la imprenta moderna alrededor de 1453. Su imprenta se caracterizaba por sus tipos móviles, lo que hacía posible la impresión de libros. Gutenberg elaboró 270 punzones de hierro en los que talló a mano una letra o número diferente con un diseño y una fuente específica. Asimismo, elaboró un mazo que golpeaba el punzón contra un metal blando, como el cobre, creando una matriz que poseía la imagen en bajo relieve e invertida de la letra, y que hacía posible fabricar un gran número de letras específicas mayúsculas o minúsculas idénticas. Una serie de punzones posibilitaba crear varias matrices que podían crear al mismo tiempo una cantidad considerable de tipos móviles.

    El 29 de mayo de 1453 los turcos otomanos tomaron Constantinopla, ocasionándose de esta manera el fin del Imperio romano de Oriente. Constantinopla, que había sido la capital del Imperio bizantino cristiano, cayó ante el poder y dominio de los turcos otomanos musulmanes al final de la Edad Media.

    En 1478 los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón crearon la inquisición española o el Tribunal del Santo Oficio con el propósito de mantener la ortodoxia católica en los reinos de Castilla y Aragón e impedir la presencia de cualquier otra religión, ya fuera judía o musulmana. Sin embargo, los primeros antecedentes de la Inquisición tienen sus antecedentes en Francia en el año 1184. Se barajan muchas teorías para la fundación del Tribunal del Santo oficio en España, entre ellas: (1) el establecimiento de una unidad religiosa que tuviera como religión única y dominante el catolicismo sin la intervención del papa; (2) debilitar cualquier oposición contra la política de los Reyes Católicos; y (3) poner fin al poder de una minoría judeoconversa y permitir la confiscación de sus bienes. En el reino de Castilla se pusieron en marcha en el siglo XV los siguientes tribunales inquisitoriales: (1) En 1482 en Sevilla y en Córdoba; (2) en 1485 en Toledo y en Llerena; (3) en 1488 en Valladolid y en Murcia; y (4) en 1489 en Cuenca. La Inquisición fue abolida por NAPOLEÓN mediante los decretos de Chamartín de diciembre de 1808, en 1813 por los diputados liberales de las Cortes de Cádiz, y finalmente, el 15 de julio de 1834 por un Real Decreto firmado por la regente María Cristina de Borbón.

    El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón, que había partido del Puerto de Palos dos meses y nueve días antes con permiso de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, llegó a Guanahani o Guanahaní (San Salvador: Bahamas) después de cruzar el océano Atlántico.

    En 1492 de produjo la caída del reino nazarí de Granada ante los crecientes reinos cristianos. La batalla de Covadonga (718 o 722 d. C.) inicia la denominada Reconquista. En dicha batalla el noble Pelayo logró someter a un grupo de musulmanes en las montañas de la cordillera cantábrica, estableciendo así el reino cristiano independiente de Asturias. La Reconquista terminó con la conquista del emirato de Granada en 1492. Después de este año, la totalidad de la península ibérica fue controlada por gobernantes cristianos. También en ese mismo año el Edicto de Granada decretó la expulsión de los judíos de Castilla y Aragón que no se convirtieran al cristianismo, y, posteriormente entre 1499-1526 una serie de edictos sucesivos forzaron las conversiones de los musulmanes en España hasta su destierro en los años 1609-1610.

    En el siglo XV comienza en Florencia, Italia, el Renacimiento temprano que se extenderá posteriormente por toda Europa, y tendrá su auge en el siglo XVI. En este período se produce un florecimiento considerable tanto en las artes como en las ciencias. En el Renacimiento destaca el movimiento humanista que dará especial importancia a la cultura grecolatina en la educación del hombre como motor en el avance y desarrollo social, político, cultural y espiritual en la sociedad. Asimismo, el Renacimiento fomenta la libre contemplación de la naturaleza con vistas a la contemplación de sus leyes, y se aleja de una interpretación teocéntrica del mundo medieval a favor de una interpretación antropocéntrica. Durante este período se adopta la máxima de Protágoras de que el hombre es la medida de todas las cosas a fin de interpretar el mundo a través de los ojos del hombre. El prototipo de hombre renacentista suele ser el polímata Leonardo da Vinci.

    El Renacimiento da inicio a la Edad Moderna que sirve de puente entre el descubrimiento de América en 1492 y la Revolución francesa en 1789. Las familias nobles y aristócratas más destacadas de las diferentes ciudades-estado de Italia son fundamentales a la hora de patrocinar la cultura y el arte como una manera de destacar el predominio y el poder de cada ciudad-estado. Sobresalen los Médici, los Sforza, los Visconti, los Este, los Gonzaga, los Uffici, los Pazzi, los Colonna, etc.

    A este patrocinio cultural contribuyen también muchos papas, tales como Nicolás V, que funda la biblioteca vaticana, Pío II, Sixto IV, Alejandro VI, León X, Clemente VII, Paulo III y Julio II. El arte renacentista italiano está representado por figuras como Masaccio, Donatello, Brunelleschi, Miguel Ángel Buonarroti, Rafael, Botticelli, Bramante, Battista Alberti, Michele Sanmicheli, Jacopo Sansovino, Fra Angélico, Benozzo Gozzolo, Piero della Francesca, Filippo Lippi, Paolo Uccello, Perugino, Andrea Mantegna, Giovanni Bellini, Domenico Ghirlandaio, Luca Signorelli, Cosimo Tura, Vincenzo Foppa, Antonello da Messina, Lorenzo Ghiberti y Andrea Verrocchio, entre otros.

    La literatura renacentista italiana tiene como grandes precursores a Dante Alighieri (La divina comedia: 1304-1321), a Giovanni Boccaccio (El Decamerón: 1351 y 1353) y a Francesco Petrarca (Cancionero: 1470). El libro El cortesano (1528), de Baldassare Castiglione, refleja el ideal de hombre renacentista encarnado en la figura de un cortesano que conoce las armas, las letras y la música. Otros autores destacados de la literatura renacentista italiana son: Ludovico Ariosto, Pietro Bembo, Torquato Tasso, Nicolás Maquiavelo, Pietro Aretino y Jacopo Sannazaro.

    Estos autores influyen en escritores españoles (Garcilaso de la Vega, Juan Boscán); franceses (Rabelais, Pierre de Ronsard, Michel de Montaigne); alemanes (Sebastian Brant, Hans Sachs); ingleses (Tomás Moro, Edmund Spenser, Michael Drayton, George Chapman, Henry Howard, Thomas Wyatt); y portugueses (Luís de Camões). En música se tiene preferencia por el madrigal y la polifonía. Se destacan los músicos italianos Ottaviano Petrucci que inventó un sistema de imprenta adaptado a la música, Claudio Monteverdi, Giovanni Pierluigi da Palestrina y Giovanni Gabrieli, quien experimentó con diversos timbres de instrumentos de viento. Entre los pensadores italianos del Renacimiento pueden mencionarse a Marsilio Ficino, Giovanni Pico della Mirandola, Cristoforo Landino y Angelo Poliziano. Por otro lado, el Renacimiento temprano europeo fue testigo de descubrimientos científicos como la brújula (1420), la imprenta (1440-1470), el arcabuz (1453), el astrolabio (1460) y la carabela (1481), así como la aparición de la primera biblioteca pública en Italia, la Biblioteca Malatestiana de Cesena, Emilia Romana, que fue fundada a mediados delsiglo XV.

    Esta biblioteca fue la primera en abrir sus puertas al público. La biblioteca posee unas 250.000 obras que incluyen 287 incunables. Entre sus obras más valiosas están

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